Carlos Menem había sido elegido presidente lo que habilitaba la transición hacia una alternativa legal y legítima.
 
Sin brújula, sin liderazgo, sin control de las contadas variables económicas que le importan, el Gobierno de los CEOs sigue perjudicando a la mayoría de los argentinos. Sólo trata de complacer a los mandatos del FMI y a los ávidos deseos de "los mercados".
 
Sería interesante conocer qué le ordena sottovoce el FMI a este Gobierno desbarrancado. ¿Dejar trepar al dólar para que la recesión termine el "trabajo sucio"?  Mientras lo desatroso está por venir, el rechazo popular crece. La Marcha Universitaria aportó otra prueba rotunda. Las cacerolas se dejaron oír, ya de noche.
 
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                  13:13  |  Lunes 21 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
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Nacionales - 31-08-2018 / 09:08
EL GOBIERNO DE MACRI EN EL PANTANO DE LA CRISIS

Lo peor está pasando y lo desastroso está por venir

Lo peor está pasando y lo desastroso está por venir
El Gobierno de Mauricio Macri vive sus horas más dramáticas. Ya con la evidencia del descreimiento total del “mercado” ante cada anuncio de medidas, su margen de acción política se achica a toda velocidad. Con una nueva escalada del dólar, que tocó los $42, queda en evidencia que cada acción que decida de ahora en más implicará un alto riesgo, porque puede acelerar la dinámica de la crisis. El jueves, en otra jornada de histeria cambiaria, que hicieron colapsar las páginas web de los bancos y en la que se escucharon todo tipo de rumores, quedó claro que la crisis dejó de ser financiera para pasar a ser política.
En otra jornada de vértigo, el dólar llegó a $ 42, dejando atónito al gobierno de Mauricio Macri que buscó contenerlo con más restricción monetaria, subastando dólares y subiendo las tasas al 60 % anual lo que preanuncia más recesión económica. El "equipazo" macrista es un grupo patético de inútiles que rodea a un Presidente desencajado.

El jueves negro que sufrió Macri culminó con una terca ratificación del rumbo neoliberal por parte del Gobierno de los Ricos. Al finalizar un día de múltiples reuniones en Casa Rosada, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aseguró -visiblemente desencajado- que "este es el único rumbo, vamos por el buen camino".
 
Mucho fuego amigo balacea la política financiera del Gobierno. El "mercado" endurece su pulseada contra Macri, obligándolo a tomar medidas más duras. El confuso mensaje por cadena oficial del Presidente, al estilo De la Rua, enardeció a aliados consistentes y a los medios dominantes. Parco, impreciso, depre, atizó el fuego que pretendía apagar. Tradujo la impotencia, desorientación y hasta entropía del Gobierno. 
 
Los objetivos que propone Macri insumirán demasiado tiempo. La reducción del déficit fiscal es lenta comparada con la inflación, los cierres de comercios e industrias. Vaca Muerta no resucitará en un día. La cosecha record de trigo sucederá el año que viene, si el cambio climático y Dios quieren. La asfixia a las provincias condiciona la aprobación del Presupuesto 2019... si los gobernadores no desean suicidarse.
 
La crisis económico-financiera del Tercer Gobierno Radical mantiene diferencias con la de 2001, la del Segundo Gobierno Radical, porque no hay dólares inventados en los bancos y la protección social está mucho más extendida, gracias al kirchnerismo.
 
Para comparar, tal vez haya que ver la catástrofe del Primer Gobierno Radical en 1989, cuando la estampida del dólar se trasladó a los precios internos, quebró las cadenas de pagos y derivó en la hiperinflación. Aunque, media una diferencia abismal con el '89. Carlos Menem había sido elegido presidente lo que habilitaba la transición hacia una alternativa legal y legítima.
 
Sin brújula, sin liderazgo, sin control de las contadas variables económicas que le importan, el Gobierno de los CEOs sigue perjudicando a la mayoría de los argentinos. Sólo trata de complacer a los mandatos del FMI y a los ávidos deseos de "los mercados".
 
Sería interesante conocer qué le ordena sottovoce el FMI a este Gobierno desbarrancado. ¿Dejar trepar al dólar para que la recesión termine el "trabajo sucio"?  Mientras lo desatroso está por venir, el rechazo popular crece. La Marcha Universitaria aportó otra prueba rotunda. Las cacerolas se dejaron oír, ya de noche.
 
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Terapia intensiva
 
El mercado le cantó las cuarenta al Gobierno. Dos años y medio sin rumbo económico y un sinnúmero de contradicciones dentro del gabinete de Cambiemos hicieron eclosión ayer con un dólar que superó la impensable marca de 40 pesos, para cerrar la jornada en 39,87 pesos, con una suba de 5,37 pesos o de 15,6 por ciento frente al día anterior. En la jornada llegó a ofrecerse en las pizarras del microcentro por encima de los 42 pesos y superó los 41 en el segmento mayorista.
 
Frente al pánico de inversores y pequeños ahorristas, el Banco Central dispuso una nueva suba, de quince puntos, en la tasa de interés de la política monetaria hasta el 60 por ciento anual y un incremento en los encajes bancarios sobre los depósitos en pesos.
 
Sin noticias externas a las cuales responsabilizar de la explosiva alza del dólar, que más que duplica el valor de fin del año pasado (18,95 pesos), el Gobierno recoge los frutos de la desregulación de los mercados.
 
Los paliativos que ensaya el equipo económico no alcanzan para contrarrestar la estampida contra el peso. Cuando faltaban cinco minutos para el cierre de la rueda cambiaria, el Central subastó 500 millones de dólares, de los cuales fueron colocados 330 millones a un precio promedio de 38,71 pesos. Con ello logró amortiguar la suba del dólar al público a un promedio de 39,87 pesos, con fuerte dispersión entre los distintos bancos.
 
La incertidumbre sobre el nuevo acuerdo con el FMI fue un factor adicional para corrida. El Gobierno intentó convencer al mercado de que ya tenía un nuevo entendimiento, hundido el anterior, pero el Fondo aclaró que recién ahora empezará la negociación. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, confirmó que viajará a Washington a reunirse con técnicos del organismo el lunes próximo, fecha para la cual prometió anuncios económicos. 
 
La liquidación de dólares por parte del Central se reflejó en una caída de reservas de 510 millones de dólares, hasta los 53.793 millones. Entre bancos y empresas, donde se transan montos superiores al millón de dólares, la divisa se movió en valores de pánico y daba saltos de uno o dos pesos en cuestión de minutos. Mientras el Gobierno continuaba esperando que el sector exportador, el más favorecido junto al financiero por el macrismo, volcara algo del stock de divisas de la liquidación de sus cosechas, la plaza cambiaria se secó de dólares y la demanda no dio tregua.
 
La primera operación de cambios del día en el mercado electrónico (Forex MAE) se realizó a 35,423 pesos. Recién eran las 10.45 y "el mercado acercó posturas a 39 y 40 pesos", según el informe del Forex, que remarca que "durante la sesión hubo una fuerte tendencia compradora desde primera hora, con buen volumen negociado". Pasada media rueda el precio alcanzó máximos negociados en 41,60 pesos y en ese circuito cerró a 39,25.
 
El Central intervino cinco minutos antes de que finalizara la rueda con una subasta de 500 millones de dólares de reservas. De ese total colocó 330 millones de dólares. El día anterior había vendido 300 millones y 400 millones entre lunes y martes. Con la última intervención, el precio mayorista o spot recortó posición hasta los 37,60 pesos, con un aumento de 11,2 por ciento o 3,80 pesos.
 
La suba ya se presenta imparable luego de los bríos que tomó con el escueto mensaje presidencial, antes de la apertura de los mercados de anteayer, en el que se dio por hecho un supuesto acuerdo cerrado con el Fondo Monetario Internacional para adelantar desembolsos del préstamo otorgado al país. La respuesta fue una aceleración de la devaluación de la moneda.
 
El mensaje había dejado en claro que el Gobierno no puede siquiera enfrentar los compromisos de vencimientos de la deuda que contrajo en los últimos dos años y medio. Pero la situación al fin de la jornada del miércoles fue incluso peor para el inicio de la rueda actual. El propio Fondo informó que se revisarían los plazos, pero no confirmó el desembolso y lo puso a condición de más ajuste.
 
Una nueva desmentida al Gobierno volvió a tensar la situación y el Banco Central apeló de manera desesperada a cualquier instrumento para detener esta corrida que ya insumió en el año 22.000 millones de dólares de las reservas.
 
Sin poder utilizar todo el poder de fuego del stock de reservas, por pedido del FMI y ante la imposibilidad de recuperarlas, la autoridad monetaria que conduce el financista Luis Caputo sólo atina a subir otra vez la tasa de interés. La corrida posterior a la salida del "uno a uno" en el 2001 se logró frenar luego de haber elevado la tasa a niveles del 80-85 por ciento anual, lo que no solo congela el financiamiento sino que destruye la actividad económica.
 
Pero en momentos de pánico un aumento en los rendimientos en pesos, frente a un dólar al público que sólo en agosto acumula un alza de 37,2 por ciento y de 101,6 por ciento en lo que va del año, la decisión del ahorrista de a pie sigue siendo comprar moneda dura.
 
Para evitar la dolarización de cartera de los propios bancos, el Central decidió adicionalmente elevar en 5 puntos porcentuales los encajes para todos los depósitos en pesos, tanto a la vista como a plazo. Si bien el problema no es en estos momentos la salida de depósitos en moneda local, está claro que el Gobierno se anticipa a una caída en las colocaciones en pesos como sucedió en 2001-2002 y derivó en la aplicación de un corralito o corralón.
 
Por Cristian Carrillo
 
Fuente: Página 12
 

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21-01-2019 / 09:01
"Voy a ser candidato a presidente y quiero ser el presidente de la Argentina del crecimiento para salir de este fracaso", señaló Sergio Massa, líder del Frente Renovador y ahora precandidato de Alternativa Federal, ante las voces que impulsan la postulación del ex ministro de Economía Roberto Lavagna como candidato de un armado peronista sin el cristinismo.
 
"De ninguna manera voy a ser candidato a gobernador", afirmó el ex intendente de Tigre y así descartó bajar su precandidatura que por ahora disputaría con el senador del PJ Miguel Ángel Pichetto y el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.
 
Con el año electoral ya corriendo a los candidatos y al propio gobierno, Massa apuntó que "el próximo presidente, y sin dudas yo lo tengo claro e impregnado en la piel, después de recorrer parte del país con el auto y tomar contacto con la gente, va a tener que llamar a un gran acuerdo por la unidad".
 
Alternativa Federal nació una vez que el camino de unidad encarado por el peronismo comenzó a concretarse y los dirigentes de Alternativa Federal tomaron la vía de diferenciarse confrontando con el cristinismo.
 
Integrado por gobernadores justicialistas, descartan a la ex presidenta Cristina Fernández como candidata, se declaman como un agrupamiento "superador" de la disyuntiva macrismo- cristinismo. Los dirigentes promueven que las candidaturas se resuelvan a través de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.
 
"Cuando vos mirás las serie histórica de la Argentina y... ¿viste que se habla mucho de los últimos 50 años? Roberto (Lavagna), Martín Redrado, José Ignacio de Mendiguren, Aldo Pignanelli, y yo mismo en ese momento desde la seguridad social, pusimos una serie histórica, que cruzó dos gobiernos, el de (Eduardo) Duhalde y el de la primera etapa del de (Néstor) Kirchner", señaló Massa sobre algunos de los funcionarios que pasaron o forman parte del Frente Renovador (FR).
 
"Con Lavagna vamos a ser parte de la solución a los problemas de la Argentina", agregó, buscando mostrar cercanía con el economista. El líder del FR insistió en mostrar su buena relación con Lavagna, con quien dijo reunirse cada quince días, y de quien dijo que es "el faro más importante que tienen aquellos que creen en la Argentina del desarrollo y el crecimiento".
 
La Opinión Popular

20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
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18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
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