Carlos Menem había sido elegido presidente lo que habilitaba la transición hacia una alternativa legal y legítima.
 
Sin brújula, sin liderazgo, sin control de las contadas variables económicas que le importan, el Gobierno de los CEOs sigue perjudicando a la mayoría de los argentinos. Sólo trata de complacer a los mandatos del FMI y a los ávidos deseos de "los mercados".
 
Sería interesante conocer qué le ordena sottovoce el FMI a este Gobierno desbarrancado. ¿Dejar trepar al dólar para que la recesión termine el "trabajo sucio"?  Mientras lo desatroso está por venir, el rechazo popular crece. La Marcha Universitaria aportó otra prueba rotunda. Las cacerolas se dejaron oír, ya de noche.
 
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Nacionales - 31-08-2018 / 09:08
EL GOBIERNO DE MACRI EN EL PANTANO DE LA CRISIS

Lo peor está pasando y lo desastroso está por venir

Lo peor está pasando y lo desastroso está por venir
El Gobierno de Mauricio Macri vive sus horas más dramáticas. Ya con la evidencia del descreimiento total del “mercado” ante cada anuncio de medidas, su margen de acción política se achica a toda velocidad. Con una nueva escalada del dólar, que tocó los $42, queda en evidencia que cada acción que decida de ahora en más implicará un alto riesgo, porque puede acelerar la dinámica de la crisis. El jueves, en otra jornada de histeria cambiaria, que hicieron colapsar las páginas web de los bancos y en la que se escucharon todo tipo de rumores, quedó claro que la crisis dejó de ser financiera para pasar a ser política.
En otra jornada de vértigo, el dólar llegó a $ 42, dejando atónito al gobierno de Mauricio Macri que buscó contenerlo con más restricción monetaria, subastando dólares y subiendo las tasas al 60 % anual lo que preanuncia más recesión económica. El "equipazo" macrista es un grupo patético de inútiles que rodea a un Presidente desencajado.

El jueves negro que sufrió Macri culminó con una terca ratificación del rumbo neoliberal por parte del Gobierno de los Ricos. Al finalizar un día de múltiples reuniones en Casa Rosada, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aseguró -visiblemente desencajado- que "este es el único rumbo, vamos por el buen camino".
 
Mucho fuego amigo balacea la política financiera del Gobierno. El "mercado" endurece su pulseada contra Macri, obligándolo a tomar medidas más duras. El confuso mensaje por cadena oficial del Presidente, al estilo De la Rua, enardeció a aliados consistentes y a los medios dominantes. Parco, impreciso, depre, atizó el fuego que pretendía apagar. Tradujo la impotencia, desorientación y hasta entropía del Gobierno. 
 
Los objetivos que propone Macri insumirán demasiado tiempo. La reducción del déficit fiscal es lenta comparada con la inflación, los cierres de comercios e industrias. Vaca Muerta no resucitará en un día. La cosecha record de trigo sucederá el año que viene, si el cambio climático y Dios quieren. La asfixia a las provincias condiciona la aprobación del Presupuesto 2019... si los gobernadores no desean suicidarse.
 
La crisis económico-financiera del Tercer Gobierno Radical mantiene diferencias con la de 2001, la del Segundo Gobierno Radical, porque no hay dólares inventados en los bancos y la protección social está mucho más extendida, gracias al kirchnerismo.
 
Para comparar, tal vez haya que ver la catástrofe del Primer Gobierno Radical en 1989, cuando la estampida del dólar se trasladó a los precios internos, quebró las cadenas de pagos y derivó en la hiperinflación. Aunque, media una diferencia abismal con el '89. Carlos Menem había sido elegido presidente lo que habilitaba la transición hacia una alternativa legal y legítima.
 
Sin brújula, sin liderazgo, sin control de las contadas variables económicas que le importan, el Gobierno de los CEOs sigue perjudicando a la mayoría de los argentinos. Sólo trata de complacer a los mandatos del FMI y a los ávidos deseos de "los mercados".
 
Sería interesante conocer qué le ordena sottovoce el FMI a este Gobierno desbarrancado. ¿Dejar trepar al dólar para que la recesión termine el "trabajo sucio"?  Mientras lo desatroso está por venir, el rechazo popular crece. La Marcha Universitaria aportó otra prueba rotunda. Las cacerolas se dejaron oír, ya de noche.
 
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Terapia intensiva
 
El mercado le cantó las cuarenta al Gobierno. Dos años y medio sin rumbo económico y un sinnúmero de contradicciones dentro del gabinete de Cambiemos hicieron eclosión ayer con un dólar que superó la impensable marca de 40 pesos, para cerrar la jornada en 39,87 pesos, con una suba de 5,37 pesos o de 15,6 por ciento frente al día anterior. En la jornada llegó a ofrecerse en las pizarras del microcentro por encima de los 42 pesos y superó los 41 en el segmento mayorista.
 
Frente al pánico de inversores y pequeños ahorristas, el Banco Central dispuso una nueva suba, de quince puntos, en la tasa de interés de la política monetaria hasta el 60 por ciento anual y un incremento en los encajes bancarios sobre los depósitos en pesos.
 
Sin noticias externas a las cuales responsabilizar de la explosiva alza del dólar, que más que duplica el valor de fin del año pasado (18,95 pesos), el Gobierno recoge los frutos de la desregulación de los mercados.
 
Los paliativos que ensaya el equipo económico no alcanzan para contrarrestar la estampida contra el peso. Cuando faltaban cinco minutos para el cierre de la rueda cambiaria, el Central subastó 500 millones de dólares, de los cuales fueron colocados 330 millones a un precio promedio de 38,71 pesos. Con ello logró amortiguar la suba del dólar al público a un promedio de 39,87 pesos, con fuerte dispersión entre los distintos bancos.
 
La incertidumbre sobre el nuevo acuerdo con el FMI fue un factor adicional para corrida. El Gobierno intentó convencer al mercado de que ya tenía un nuevo entendimiento, hundido el anterior, pero el Fondo aclaró que recién ahora empezará la negociación. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, confirmó que viajará a Washington a reunirse con técnicos del organismo el lunes próximo, fecha para la cual prometió anuncios económicos. 
 
La liquidación de dólares por parte del Central se reflejó en una caída de reservas de 510 millones de dólares, hasta los 53.793 millones. Entre bancos y empresas, donde se transan montos superiores al millón de dólares, la divisa se movió en valores de pánico y daba saltos de uno o dos pesos en cuestión de minutos. Mientras el Gobierno continuaba esperando que el sector exportador, el más favorecido junto al financiero por el macrismo, volcara algo del stock de divisas de la liquidación de sus cosechas, la plaza cambiaria se secó de dólares y la demanda no dio tregua.
 
La primera operación de cambios del día en el mercado electrónico (Forex MAE) se realizó a 35,423 pesos. Recién eran las 10.45 y "el mercado acercó posturas a 39 y 40 pesos", según el informe del Forex, que remarca que "durante la sesión hubo una fuerte tendencia compradora desde primera hora, con buen volumen negociado". Pasada media rueda el precio alcanzó máximos negociados en 41,60 pesos y en ese circuito cerró a 39,25.
 
El Central intervino cinco minutos antes de que finalizara la rueda con una subasta de 500 millones de dólares de reservas. De ese total colocó 330 millones de dólares. El día anterior había vendido 300 millones y 400 millones entre lunes y martes. Con la última intervención, el precio mayorista o spot recortó posición hasta los 37,60 pesos, con un aumento de 11,2 por ciento o 3,80 pesos.
 
La suba ya se presenta imparable luego de los bríos que tomó con el escueto mensaje presidencial, antes de la apertura de los mercados de anteayer, en el que se dio por hecho un supuesto acuerdo cerrado con el Fondo Monetario Internacional para adelantar desembolsos del préstamo otorgado al país. La respuesta fue una aceleración de la devaluación de la moneda.
 
El mensaje había dejado en claro que el Gobierno no puede siquiera enfrentar los compromisos de vencimientos de la deuda que contrajo en los últimos dos años y medio. Pero la situación al fin de la jornada del miércoles fue incluso peor para el inicio de la rueda actual. El propio Fondo informó que se revisarían los plazos, pero no confirmó el desembolso y lo puso a condición de más ajuste.
 
Una nueva desmentida al Gobierno volvió a tensar la situación y el Banco Central apeló de manera desesperada a cualquier instrumento para detener esta corrida que ya insumió en el año 22.000 millones de dólares de las reservas.
 
Sin poder utilizar todo el poder de fuego del stock de reservas, por pedido del FMI y ante la imposibilidad de recuperarlas, la autoridad monetaria que conduce el financista Luis Caputo sólo atina a subir otra vez la tasa de interés. La corrida posterior a la salida del "uno a uno" en el 2001 se logró frenar luego de haber elevado la tasa a niveles del 80-85 por ciento anual, lo que no solo congela el financiamiento sino que destruye la actividad económica.
 
Pero en momentos de pánico un aumento en los rendimientos en pesos, frente a un dólar al público que sólo en agosto acumula un alza de 37,2 por ciento y de 101,6 por ciento en lo que va del año, la decisión del ahorrista de a pie sigue siendo comprar moneda dura.
 
Para evitar la dolarización de cartera de los propios bancos, el Central decidió adicionalmente elevar en 5 puntos porcentuales los encajes para todos los depósitos en pesos, tanto a la vista como a plazo. Si bien el problema no es en estos momentos la salida de depósitos en moneda local, está claro que el Gobierno se anticipa a una caída en las colocaciones en pesos como sucedió en 2001-2002 y derivó en la aplicación de un corralito o corralón.
 
Por Cristian Carrillo
 
Fuente: Página 12
 

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18-04-2019 / 10:04
18-04-2019 / 09:04
Durante semanas los medios ultraoficialistas: Clarín, La Nación e Infobae, estuvieron anticipando supuestas medidas para conjurar el impacto inflacionario, para aguantar hasta las elecciones. Es que el desquicio de precios descontrolados, tarifas en incesante aumento, despidos y suspensiones masivas complican las posibilidades de reelección de Mauricio Macri.
 
Y el anuncio falló desde su misma presentación. Se supone que la intención, ante una realidad económica que le es absolutamente esquiva al gobierno de Macri, y tras un golpe de nocaut como el dato de la inflación de marzo, era que el Gobierno demostrara que estaba de pie, que generara confianza como para que le creyeran que podía llegar a las elecciones entero.
 
Lo calificaron de Plan Aspirina, Plan Parche, "paquetito" y hasta hubo quien lo comparó con la táctica de un técnico de fútbol que se sabe despedido y juega en el último partido con toda la audacia que nunca tuvo, con los jugadores y la estrategia en los que nunca creyó, para despedirse, fracasado, diciendo "hice lo que me pedía la gente".
 
El primer gesto fue esconder al Presidente y mostrarlo apenas asomado a un video mal editado del cual se presumía ser producto de una charla espontánea con una vecina. Mala elección. Peor aún para quienes tuvieron que dar la cara y responder ante la inevitable pregunta del periodismo. ¿Por qué no hizo los anuncios el Presidente?
 
También hizo agua el fondo de las medidas. ¿Hacía falta recurrir justamente a medidas K, tantas veces vilipendiadas, para ser presentadas ahora como salvavidas? Procrear, Precios Cuidados, congelamiento de tarifas, créditos con fondos de Anses, son conceptos que el gobierno demonizó durante tres años y medio como emblemas K, y hoy se convierten en instrumentos "para llevar alivio a las familias".
 
Es un paquete de medidas confusas, "parches" que no pueden provocar un impacto en el consumo: precios accesibles de la carne pero con reducido alcance en su disponibilidad, créditos de costo elevadísimo para familias que cobran dos mangos, tarifas ya a niveles exorbitantes sobre las que se promete no aplicarles más aumentos hasta fin de año, acuerdo de estabilidad de precios sobre una cantidad muy limitada de productos y luego de haber tenido un fuerte aumento previo.
 
Plan de pagos de la AFIP para deudas impositivas que no resuelven el problema central que genera la inactividad de las empresas. Créditos que no solucionan los problemas que afectan al conjunto de la sociedad, y que el programa del FMI eterniza: la debacle del ingreso y la producción. El verdadero "precio cuidado" (o congelado) es el salario. Y sin recomposición de los ingresos y sin reactivación productiva, no hay posibilidad de tener un horizonte distinto al de un colapso, que es lo que hoy se tiene por delante.
 
La Opinión Popular
 

17-04-2019 / 10:04
Ayer fue otro día negro para el Gobierno de Mauricio Macri, la inflación trepó al 4,7% en marzo y acumuló en el primer trimestre 11,8%, según informó el Indec. Desesperados por la elevada inflación y el posible resultado adverso en las próximas elecciones, el Gobierno le pidió FMI congelar las bandas de no intervención del Banco Central hasta fin de año entre un piso de $ 39,75 y un techo de $ 51,45.
 
Es claro que el FMI maneja el rumbo del país. Luego del anuncio del presidente del Central, Guido Sandleris, el Fondo destacó la medida y sostuvo que la inflación es un "desafío difícil para las autoridades argentinas", pero que se reduciría en los próximos meses. Con el combo de tarifazos y posibles saltos del dólar difícilmente caiga la inflación.
 
En los últimos doce meses la inflación alcanzó los 54,7 %, los rubros que más se encarecieron en marzo fueron los alimentos y bebidas, la educación y las prendas de vestir y calzado. La suba de precios impacta con más fuerza en los sectores más pobres ya que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de los alimentos (lo que más aumentó).
 
Por los altos precios y el menor poder adquisitivo, el consumo se desplomó. Según un relevamiento, las ventas de los productos que componen la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de limpieza) registraron el mes pasado una baja del 8,7 % en volumen. Una baja que sólo se compara con lo registrado en la gran crisis del 2002.
 
Este miércoles el Presidente, y luego en conferencia de prensa los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne; de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y de Producción y Trabajo, Dante Sica, anunciarán medidas cosméticas electoralistas para "tolerar" la inflación, que incluirían una ampliación del programa Precios Cuidados, descuentos en supermercados y créditos de Anses para jubilados y beneficiarios de AUH. Hubo empresas como Molinos y La Paulina que se adelantaron y ya remarcaron sus precios.
 
El Gobierno apuesta a impedir una posible corrida cambiaria que hunda las aspiraciones de Macri de ser reelecto aunque cuenta con herramientas limitadas para evitar un nuevo salto del dólar. El FMI es partidario de la libre flotación del dólar, es decir que haya más devaluación si el "mercado" así lo exige, pero más devaluación dispararía aún más la inflación, la situación sería caótica y el macrismo se tendría que despedir de cualquier chance electoral.
 
El FMI respalda a Macri, pero como ya adelantó la directora gerente Christine Lagarde "sería una tontería que cualquier candidato diera la espalda al trabajo que se está haciendo", es decir gane quien gane oficialistas u opositores el mensaje es claro: habrá que seguir bajo la bota del FMI con más ajustes, reforma laboral y previsional. En tanto, la estrategia de Cambiemos es aguantar hasta las elecciones sin que se produzca una debacle, pero después el futuro es tétrico.
 
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16-04-2019 / 09:04
El 11 de abril pasado, Mauricio Macri lanzó entre bombos y platillos un fenomenal Plan Nacional Anticorrupción 2019-2023 para poner bajo la lupa a todas las dependencias del gobierno, pero ahora, la titular de la Oficina Anticorrupción, que diseñó este aparatoso plan, Laura Alonso, ha dicho que ni ella ni su oficina intervendrán en causas de corrupción de funcionarios de Cambiemos. No existe.
 
Así cualquiera. Es fabuloso tener un plan anticorrupción contra los otros y al mismo tiempo encubrir la corrupción de los propios al paralizar al organismo que los debería investigar. Laura Alonso se convierte con estas declaraciones en la luchadora Anticorrupción típica del discurso de Cambiemos.
 
Como los periodistas que se llaman "independientes" y ahora nos enteramos que trabajan para los servicios de inteligencia, Laura Alonso es lo contrario de lo que dice. En el programa de Luis Majul, indicó que es una decisión no investigar ni ser querellante en las causas de corrupción del Gobierno "para preservar cualquier tipo de sospecha o duda sobre la falta de imparcialidad". Es al revés: esa decisión confirma la falta de imparcialidad de Alonso.
 
Esta Oficina Anticorrupción es un chiste desde el momento en que Macri emitió un decreto que cambiaba los requisitos que debería cumplir el titular de la OA y los dibujó a imagen y semejanza de Laura Alonso, su candidata.
 
De hecho, Anticorrupción intervino en varios casos del gobierno de Cambiemos, el partido al cual pertenece Alonso. A mediados de 2016 fue acusada por su actuación en los Panamá Papers por la Fundación por la Paz y el Cambio Climático de Argentina: "mal desempeño de sus funciones", "abuso de autoridad" e "incumplimiento de deberes públicos". Laura Alonso defendió a Macri argumentando que constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo.
 
El ex ministro de Energía Juan José Aranguren fue denunciado por comprar gas a Chile, sin licitación, mediante un acuerdo con ese país con un sobreprecio 53% mayor que el GNL que llega por barco y 128% más caro que las importaciones de Bolivia, y favorecer con ese procedimiento a la empresa Shell, de la cual es accionista. Alonso archivó la denuncia.
 
Hay muchas situaciones de este tipo. Alonso tiene denuncias en la Justicia por "persecución selectiva" por la manera como decide en qué causas intervenir y en cuáles no. En febrero de 2017, un grupo de diputados denunció a la Oficina Anticorrupción de Laura Alonso, por el escandaloso acuerdo firmado entre el gobierno de Macri con el Correo Argentino, por el cual se le condonaba al Grupo Macri, una deuda de 70 mil millones de pesos con el Estado. Alonso no es anticorrupta, usa a su organismo para hacer politiquería, lo cual es corrupción.
 
La Opinión Popular
 

16-04-2019 / 09:04
A diez semanas del cierre de listas, los u$s60 millones diarios del FMI empezarán a sellar la estrategia electoral del Gobierno de Mauricio Macri.
 
Si la mayor oferta de dólares, ayudada por la liquidación de la cosecha, alcanza a neutralizar la presión de la catástrofe inflacionaria y de la incertidumbre electoral sobre el dólar, Macri ratificará de forma definitiva su armado político electoral y todo el PRO se pondrá la camiseta de Durán Barba conducción.
 
El primer hecho, la estabilización del dólar, es el más deseado por todos en el oficialismo. Pero su consecuencia, la ratificación del modelo, es el más temido.
 
No lo quieren los radicales, no lo quiere María Eugenia Vidal, no lo quiere Horacio Rodríguez Larreta y no lo quiere Emilio Monzó. Creen que un veranito antes del cierre de listas provocará cinco meses de turbulencias.
 
"Si el dólar se mantiene o cede, el Gobierno lo va a tomar como una señal de acierto y va a ratificar todo lo de siempre. Si eso pasa, el verdadero enigma arranca entre el cierre de listas y el ballotage. Hay tres hitos: el día que Cristina anuncie que es candidata, el día de la PASO, en que muestre que es competitiva, y el día de la primera vuelta, cuando se meta en el ballotage. Esos tres días son un samba cambiario", vaticina una de las caras más visibles del Gobierno.
 
Agrega un dato más: "Y toda la sangría desde ahora hasta el ballotage, es responsabilidad de nuestro candidato, el Presidente de la Nación. Se la van a cobrar en la factura electoral de él". Por eso, ya hay quienes dicen en Cambiemos: cuanto mejor, peor.
 

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