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Sociedad e Interés General - 28-08-2018 / 19:08
EFEMÉRIDES POPULARES. PRIMER GOLPE DE LA GUERRILLA URBANA

El Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNR-T) asalta el Policlínico Bancario

El Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNR-T) asalta el Policlínico Bancario
El 29 de agosto de 1963, en Buenos Aires, el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNR-T), primera guerrilla urbana en la Argentina, asalta el Policlínico Bancario. Como consigna levantaban una línea histórica: «San Martín-Rosas-Perón». Arturo Illia acababa de ser elegido presidente, en elecciones fraudulentas, como "heredero" civil de la Revolución Libertadora, gorila, antiobrera y fusiladora.
El 29 de agosto de 1963, en Buenos Aires, el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNR-T), primera guerrilla urbana en la Argentina, asalta el Policlínico Bancario. Como consigna levantaban una línea histórica: «San Martín-Rosas-Perón». Arturo Illia acababa de ser elegido presidente, en elecciones fraudulentas, como "heredero" civil de la Revolución Libertadora, gorila, antiobrera y fusiladora.
 
El MNRT fue una escisión de Tacuara, la agrupación de extrema derecha, anticomunista y antisemita,  fundada por Alberto Ezcurra Uriburu. Al elitismo fascista de Tacuara, el MNR-T le opone una línea "nacional y popular", encontrando en el peronismo una base social y política mucho más activa que vegetar entre las sectas de extrema derecha.
 
Las revoluciones de Argelia y Cuba ejercían su influencia; también los militantes de la Resistencia Peronista. En ese contexto, Joe Baxter y sus compañeros dieron el "giro a la izquierda" y decidieron identificarse con el peronismo. Por temperamento, los integrantes del grupo amaban la acción directa y adherían a la consigna de "vivir peligrosamente" predicada por el Duce.
 
En el asalto, el MNR-T mató a dos empleados, causó heridas a otros tres y huyó llevándose unos quince millones de pesos destinados a pagar los sueldos de los empleados de la institución. Parte del dinero obtenido fue destinado a financiar actividades de la organización MNR-T, a la que pertenecían los integrantes del grupo. Casi todos los participantes fueron detenidos y enjuiciados, otros permanecieron prófugos y algunos se incorporaron más adelante a otras organizaciones guerrilleras.
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular

El asalto al Policlínico Bancario, el primer golpe de la guerrilla urbana
 
Fue una conmoción en aquel entonces y terminaría por convertirse en un hito, si se considera la historia de los años que siguieron. El 29 de agosto de 1963 -hace hoy exactamente 40 años- un grupo armado entró a la playa de estacionamiento del Policlínico Bancario, mató a dos personas y robó la valija en la que llegaba el dinero para pagar los sueldos del personal. Eran unos 100 mil dólares, con los cuales la organización planeaba instalar un foco guerrillero en Formosa, invadir las islas Malvinas, comprar armamentos y llevar a los trabajadores a la lucha revolucionaria. Fue la primera operación de guerrilla urbana que conoció Buenos Aires. El comienzo de una lista larguísima, que explotaría en los 70.
 
El mes anterior, el radical Arturo Illia había ganado con el 25% de los votos unas elecciones en las que las Fuerzas Armadas habían proscripto al peronismo. En un contexto de democracia restringida, el temor de los factores de poder por la posibilidad de que los jóvenes se volcaran a la lucha revolucionaria crecía, potenciado por la explosión de movimientos antiimperialistas en distintas partes del mundo. Y especialmente, claro, por la revolución cubana, que había fascinado a muchos argentinos que no tenían nada que ver con el socialismo.
 
No fue, entonces, un hecho que surgió de la nada. Pero lo más sorprendente, tal vez, es el origen de ese grupo que asaltó el Policlínico: era un desprendimiento del Movimiento Nacionalista Tacuara, el grupo juvenil de ideas fascistas y antisemitas que había ganado fama en los dos o tres años previos gracias a su masividad y a su capacidad creciente para desarrollar violencia callejera.
 
Para 1963, Tacuara ya había dejado de ser solamente un grupo de choque callejero para ingresar en un complejo proceso de transformación. Y no sólo recibía adolescentes de doble apellido de Recoleta o Barrio Norte, sino también jóvenes de clase media que la veían como el instrumento más adecuado para expresar su oposición al sistema.
 
Así, con algún conocimiento técnico adquirido en los campamentos armados que Tacuara organizaba los fines de semana en descampados del Gran Buenos Aires, y el ánimo exacerbado por contactos con militares nacionalistas, sindicalistas y los sectores más intransigentes del peronismo, un grupo decidió pasar a la acción directa.
 
Lo lideraba Joe Baxter, un joven hijo de un inmigrante irlandés que apenas había pasado los 20 años y estaba recién desprendiéndose de su admiración por el nazismo que lo había conducido a Tacuara. En 1970 -después de entrenarse en China y pasar varios años en Cuba- fundaría el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) junto a Mario Roberto Santucho.
 
Después de varios robos de dinero y de armas a pequeña escala, la operación del Policlínico representaba para la organización la posibilidad de dar un salto de calidad. Así, alquilaron una ambulancia, doparon al chofer y lo colocaron sobre la camilla, para que cumpliera el papel de enfermo que les permitiera entrar a la playa de estacionamiento, justo cuando llegaba el furgón con el dinero para los sueldos. Con una ráfaga de ametralladora, uno de los asaltantes mató a dos empleados del Policlínico y los demás cargaron la valija en la ambulancia para la huida.
 
"Descomunal asalto", fue al día siguiente el título principal de Clarín, que habló de "uno de los asaltos más precisos, espectaculares y odiosos de los últimos meses".
 
Antes del final de 1963, Baxter -que no había participado personalmente del asalto porque su cara ya se había hecho conocida, como la de uno de los jefes de Tacuara- viajaría a Madrid para contarle los planes del grupo a Juan Perón. El líder exiliado lo estimularía, como habría de hacerlo con todos los grupos que se volcaron a la lucha armada en aquellos años de exilio.
 
Sólo siete meses después -en marzo de 1964- se sabría que el asalto al Policlínico Bancario había sido una operación política. El velo se corrió cuando un empleado judicial que no integraba el grupo pero había actuado como entregador gastó en París, junto a su hermano y a una prostituta, parte del dinero, cuya numeración estaba en manos de la Policía.
 
Para entonces, no se trataba de la única corporización de los temores militares ante la anunciada llegada a la Argentina de la lucha revolucionaria. Por los montes salteños marchaba un grupo guerrillero formado y financiado desde Cuba, liderado por el periodista Jorge Masetti.
 
La mayoría de los asaltantes del Policlínico Bancario fueron encarcelados y algunos no salieron en libertad hasta mayo de 1973, cuando el peronismo volvió al poder y fueron amnistiados los presos políticos. Varios de ellos se integraron a las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), otros a Montoneros y los menos al ERP, aunque uno de ellos se lo vinculó con la ultraderecha peronista y con los servicios de inteligencia del Ejército que en los 80 viajaron a Centroamérica a dar entrenamientos en guerra contrainsurgente.
 
Una mezcla asombrosa, propia de un grupo en el cual cientos de jóvenes de los 60 amanecieron a la violencia, que se llamó Tacuara.
 
Fuente: Clarín

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El Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNR-T) asalta el Policlínico Bancario
Joe Baxter.
15-02-2019 / 11:02
14-02-2019 / 17:02
Camilo Torres Restrepo fue un sacerdote católico colombiano, pionero de la Teología de la Liberación, cofundador de la primera Facultad de Sociología de Colombia y miembro del grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN).
 
Durante su corta vida, promovió el diálogo entre el marxismo y el catolicismo. Su trabajo en los Llanos Orientales con campesinos, y su participación en la junta del Instituto Colombiano de Reforma Agraria, entre 1962 y 1964, terminaron por convencerlo de la necesidad de un cambio social radical en Colombia.
 
Entre mayo y octubre de 1965 realizó actividad de agitación popular: recorrió el país, participó en manifestaciones y encuentros, dirigió el periódico Frente Unido y aglutinó un grupo de simpatizantes y aliados que incluían al partido comunista, a los grupos urbanos del ELN, a marxistas e izquierdistas independientes y a dirigentes sindicales.
 
A pesar de las prohibiciones del estado de sitio, grandes manifestaciones lo recibían, en las que su figura carismática y su lenguaje sencillo ganaron el compromiso popular para su propuesta política.
 
El éxito de sus primeros actos se conjugó con una visión romántica y optimista del papel de la guerrilla para convencerlo de que el país estaba al borde de una revolución, en la que triunfarían las guerrillas del ELN.
 
Por ello, en vez de tratar de construir un movimiento político alternativo con una perspectiva de largo plazo, entendió su acción como una preparación de la opinión para su gesto de adhesión a la guerrilla.
 
Esta se produjo en octubre de 1965, cuando anunció públicamente su compromiso con la guerrilla. El 15 de febrero de 1966, tropas de la Quinta Brigada, dieron muerte al cura guerrillero, cuando trataba de apoderarse del fusil de un soldado.
 
Su impacto sobre la Iglesia latinoamericana fue amplio y prolongado. Influyó en la opción guerrillera de muchos sacerdotes y religiosos durante los años siguientes, y sus ideas marcaron la mentalidad de los teólogos de la Liberación y de grupos guerrilleros.
 
Su rechazo de los mecanismos electorales desvió de la acción democrática a los nuevos movimientos de izquierda. Su honestidad y carisma, reforzados por su muerte como martirio, sirvieron para consolidar y dar un aura heroica y de generosidad a esa alternativa que ha sido tan costosa: la insurrección armada y la violencia como formas de lucha política. 
 
Por Carlos Morales

14-02-2019 / 09:02
14-02-2019 / 09:02
El golpe de estado militar del 29 de marzo de 1962, liderado por el teniente general Raúl Poggi, el almirante Agustín Penas y el brigadier general Cayo Alsina, tuvo elementos tragicómicos que determinaron que no fuera un militar, sino un civil, José María Guido, quien accediera al gobierno luego de derrocar al presidente Arturo Frondizi.
 
Los militares golpistas convocaron a Guido en la Casa Rosada para comunicarle que sería reconocido como presidente, en tanto y en cuanto se comprometiera por escrito a ejecutar las medidas políticas indicadas por las Fuerzas Armadas, siendo la primera de ellas anular las elecciones en las que había ganado el peronismo.
 
Guido aceptó las imposiciones militares, firmó un acta dejando constancia de ello y fue entonces habilitado por los militares gorilas para instalarse con el título de presidente, pero clausurando el Congreso Nacional e interviniendo todas las provincias.
 
El peronismo había sido proscripto por la dictadura militar de 1955, pero Frondizi volvió a habilitarlo electoralmente, aunque manteniendo la prohibición a Juan Perón de presentarse como candidato y volver al país.
 
Pero, el 14 de febrero  de 1963, la dictadura del civil Guido da fuerza de ley al Decreto 7165/62, que restablece la plena vigencia del tristemente célebre Decreto 4161 de la dictadura del general Aramburu: vuelve a quedar prohibido pronunciar el nombre del "tirano prófugo" (Juan Perón, exiliado en España).
 
Poco después, el 24 de julio de 1963, Guido dictó un Estatuto de los Partidos Políticos que sirvió de instrumento para mantener al peronismo  en la proscripción y la ilegalidad.
 
Por Blas García para La Opinión Popular

14-02-2019 / 09:02
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