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El clima en Paraná
“Tenemos inflación, recesión, desempleo, endeudamiento y riesgo de default. Todo gracias a Macri, que en vez de resolver los problemas de la década K, los potenció. Y encima debemos bancarnos al FMI”. Alberto Fernández
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Nacionales - 10-08-2018 / 09:08

Oyarbide: primero lo cogotearon y despues lloró por radio

Oyarbide: primero lo cogotearon y despues lloró por radio
Mientras hablaba con su entrevistador, el ex juez Oyarbide dijo: “Estoy mal, estoy muy mal. Me queda todavía un poco de fuerza para decir las cosas”, aseguró, llorando. Más tarde imagino una escena digna de El Padrino. “Si me quieren matar que me maten. Ya está. Ojalá que lo escuche el presidente todo esto. Ojalá... Yo quería que Bonadio me venga a buscar a mi casa, no tengo problemas. Yo me voy a comer al Paseo de la Recova, a tomar un plato de sopa, por si me quieren servir el plato de sopa o dispararme por la espalda".
La saga de los "cuadernos Gloria de las coimas" tiene capítulos imperdibles todos los días. Una de las novedades ha sido la declaración del payasesco exjuez federal Norberto Oyarbide. Parece que el hombre "se quedó pensando" y volvió a Comodoro Py a contar algunas cosas que fue recordando. No está claro si algo ayudó a agilizar su memoria o tuvo que estudiar algún libreto.
 
Lo cierto es que ayer se acercó apoyado en su sugestivo bastón al quinto piso de Comodoro Py. Fue a reforzar su presentación ante Bonadío. ¿Y qué dijo? "Me apretaban para que sacara las causas de los Kirchner", afirmó. ¿Y quién le apretaban? le preguntó el otro juez. "Jaime Stiuso y Javier Fernández", habría señalado Oyarbide, según hizo trascender el diario La Nación. ¿Y cómo lo hacían, Norberto? "Me apretaron el cogote", dijo en un exceso de literalidad.
 
El auditor General de la Nación Javier Fernández y el capo de la Side/SIE Jaime Stiuso, supuestamente actuaban bajo la orden de Néstor Kirchner. Sin embargo, el abogado de Oyarbide más tarde insistiría en que "no mandó al frente a nadie".
 
"En algún momento vi a Baratta y a Lazarte. Pero las fechas están todas equivocadas. Jamás recibí nada", aseguró Oyarbide. Sin embargo, en (las fotocopias) de los cuadernos de Centeno figuran encuentros con el entonces juez, en algunos casos para entregar dinero. Por lo menos allí figura su nombre el 3 de septiembre de 2013, 22 de junio y 14 de octubre de 2015.
 
Pero además de declarar dos veces ante Bonadío, Oyarbide eligió la radio para hacer su descargo. Primero llamó a Baby Echecopar, argumentando que había sido víctima de una extorsión. Pero, igual que en Comodoro Py, en la radio quiso declarar otra vez.
 
"Estoy mal, estoy muy mal. Me queda todavía un poco de fuerza para decir las cosas", aseguró, llorando. Más tarde imagino una escena digna de El Padrino. "Si me quieren matar que me maten. Ya está. Ojalá que lo escuche el presidente todo esto. Ojalá... Yo quería que Bonadio me venga a buscar a mi casa, no tengo problemas. Yo me voy a comer al Paseo de la Recova, a tomar un plato de sopa, por si me quieren servir el plato de sopa o dispararme por la espalda".
 
Oyarbide es conocido de Bonadío. Ambos estaban en la servilleta del mememista Corach, aquella que marcaba a los jueces controlados por Menem. Pero después supo responder al kirchnerismo, lo cual lo llevó al juicio político. De esa situación zafó con una oportuna renuncia, según la propia Carrió, acordada entre el juez y Daniel Angelici. Por sus declaraciones en tribunales, es lícito pensar que el macrismo será la etapa superior del oyarbidismo.
 
Así sumó otro capítulo a una causa donde la población asiste a un show mediático-judicial de inesperado final. Por un lado, expone escenas de corrupción política y empresarial; por otro la sospecha de que hay detrás una gran operación judicial que digita la causa y elige quienes quedarán en la mira y quienes seguirán haciendo negocios con total impunidad.
 
La Opinión Popular

 
Del llanto a la desmentida
 
Norberto Oyarbide empezó su día de ayer hablando por radio sobre su situación en la causa de los cuadernos Gloria, en la que al ser indagado se presentó como una víctima de presiones para apurar una causa por enriquecimiento ilícito contra Néstor Kirchner y Cristina Fernández, y negó haber recibido dinero. Había dado un dato que causó un tembladeral: dijo que quienes lo habían abordado fueron el histórico operador judicial Javier Fernández y el ex jefe de operaciones de la ex SIDE Antonio "Jaime" Stiuso. 
 
Mientras hablaba con su entrevistador, Baby Etchecopar, el ex juez rompió en llanto y dijo estar "muy mal". "Si me quieren matar que me maten", sollozó al aire. El conductor comenzó a consolarlo y a sugerirle que quizá debía presentarse nuevamente ante el juzgado de Claudio Bonadio para ampliar su declaración, lo que finalmente sucedió.
 
En rigor, ofreció un relato con algunos detalles sobre el supuesto apriete, listo para convertirse en un nuevo frente para CKF. Rápidamente, además, la Unidad de Información Financiera (UIF) se presentó para pedir la reapertura del expediente sobre el patrimonio de los Kirchner, en el que Oyarbide había dictado el sobreseimiento, que quedó firme porque nunca apeló la fiscalía.
 
"Yo nombré a este señor Fernández y a Stiuso, que a la postre fue echado por Cristina Kirchner, ellos eran empleados de una persona de la cual emanaban todas las responsabilidades que es la persona que falleció, el esposo de la ex presidenta. Yo sobreseí en base a todo lo que me dijeron, y bueno, había que hacerlo", dijo Oyarbide. "Voy a llamar a Bonadio, necesito ampliar mi declaración", anunció, ante una sugerencia del entrevistador. Su abogado, Osvaldo Cantoro, dio ante PáginaI12 una explicación sensiblemente distinta.
 
"Lo que dijo (Oyarbide) en tribunales es que tuvo un reunión en un domicilio en la calle Córdoba con Javier Fernández y con Stiuso y que le pidieron celeridad en la causa. Ese pedido venía de boca de Néstor Kirchner. No le ofrecieron dinero ni fue amenazado. Luego dejó en claro que su resolución fue conforme a derecho, guiada por las pericias del caso. Nada torció su voluntad. Habrá que ver si consideran que hay un delito. El fiscal (Carlos) Stornelli tomó esto como una denuncia y lo mandó a sorteo", señaló el abogado.
 
Según el sistema de sorteos de tribunales, se hizo una denuncia desde el juzgado de Bonadio por "averiguación de delito" y le tocó al Juzgado Federal 9, a cargo de Luis Rodríguez, quien casualmente es muy cercano a Javier Fernández, padrino de su hija.
 
Cantoro distinguió ese relato de la causa sobre sobornos narrados en las fotocopias del cuaderno de Oscar Centeno, chofer de Roberto Baratta en el Ministerio de Planificación.
 
Oyarbide está bajo sospecha en ese expediente por menciones en los cuadernos que forman parte de la imputación. Se le señalaron presuntos encuentros con ex funcionarios: con Baratta, ex mano derecha de Julio De Vido, y también con el propio ex ministro, en el restaurante Sagardi el 3 septiembre de 2013; con Baratta y su secretario Nelson Lazarte en Comodoro Py el 26 de septiembre de 2013; el 17 de octubre de ese año en teoría Oyarbide le habría entregado a Lazarte una resolución en el restaurante Estilo Campo; el 22 de junio de 2015 se señala una visita de Lazarte a la casa de Oyarbide, donde le llevaría papeles "luego de ir varias veces a llevar dinero"; el 14 de octubre de ese año, en los cuadernos figura que el ex juez entrega a Lazarte una resolución.
 
Oyarbide dijo que conoce a Baratta y a Lazarte, pero no a De Vido, y que "las fechas están todas equivocadas". Negó haber recibido dinero. "En esta causa no va a ser arrepentido, ni puede, porque no tiene nada de qué arrepentirse.  Lograremos su sobreseimiento", subrayó Cantoro.
 
La famosa causa por enriquecimiento ilícito contra los Kirchner que tuvo Oyarbide se basó en una denuncia por un incremento patrimonial del 158 por ciento durante 2008. El cuerpo de peritos de la Corte Suprema no detectó irregularidades y ex juez dictó el sobreseimiento. No apelaron ni el fiscal Eduardo Taiano ni la Fiscalía de Investigaciones Administrativas.
 
Ahora la UIF, el organismo que utiliza el Ejecutivo para participar de las causas contra el kirchnerismo, le pide al juez Marcelo Martínez de Giorgi, que subroga el juzgado que dejó Oyarbide, que reabra la causa.
 
Los Kirchner tuvieron otras denuncias por presunto enriquecimiento que terminaron cerradas: el juez Julián Ercolini investigó el patrimonio familiar entre 1995 y 2004 y los sobreseyó en 2005. El fiscal también fue Taiano, y no apeló. Rodolfo Canicoba Corral investigó los bienes de la pareja en el período 2005-2007, y también cerró el caso, decisión confirmada por la Cámara Federal.
 
Por Irina Hauser y Raúl Kollmann
 
Fuentes: Página 12 y La Izquierda Diario
 

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19-08-2018 / 12:08
19-08-2018 / 10:08
Meses antes de la elección del año pasado, luego de recibir uno de los tantos insultos de Elisa Carrió, el influyente Jaime Duran Barba, se sinceró ante un pequeño grupo de empresarios.
 
"Esto no es solo una cuestión personal. Entre Lilita y yo hay una diferencia de fondo. Ella cree que Mauricio fue votado para emprender una especie de cruzada purificadora. Yo, en cambio, pienso que fue votado para gobernar el país. Se sabe lo que ocurre con los gobernantes cuando se transforman en cruzados. Dilma quiso hacer algo así en Brasil cuando aprobó la ley del arrepentido. ¿Dónde está Dilma ahora? Y Brasil, ¿está mejor o peor?".
 
La preocupación que expresaba Durán Barba se extiende en estos días entre banqueros, empresarios y políticos que durante años formaron parte de un sistema que se lubricaba con montañas de dinero ilegal.
 
-Estos tipos están locos. ¿Cómo van a detener a empresarios? ¿No entienden que el capitalismo y la política funcionan en base a la corrupción? Esto es como detener en seco a toda una maquinaria. No solo frena, sino que el impacto es grandísimo. Es suicida lo que están haciendo- se sinceraba en estos días un ex ministro de Cristina.
 
Esos diagnósticos expresan un sentimiento común a todos los procesos de transición. Cuando un sistema cruje, eso genera angustias entre las personas que estaban acostumbradas a sus coordenadas, incluidos sus rasgos más cuestionados o agobiantes. El pasado desaparece, el presente se hace incierto y el futuro solo se puede percibir como un peligro.
 
Macri atraviesa su peor momento como presidente, agobiado por la situación económica y por las denuncias de corrupción, que también llegan a su familia. Cristina está en el peor momento de su carrera, con serios riesgos, por primera vez, de ir presa. Los empresarios se presentan con frecuencia diaria ante el juez Bonadío para confesar delitos e intentar, así, no ir presos. En el medio, la inflación se dispara. ¿Alguien quedará en pie?

18-08-2018 / 10:08
El impacto dramático de la crisis y los empresarios que denuncian a la corrupción K, parecen disputar el interés de los argentinos. Los empresarios corruptos entusiasman a los zocaleros de la tele y a los tituleros de los medios oficialistas.
 
Pero la sensación es que esa construcción, esas tapas que inundan los kioscos y los programas gritones, se han despegado de la preocupación general más extendida y más profunda.
 
Para muchos ya no se trata de preocupación sino de desesperación, porque la quiebra de empresas, el cierre de fuentes de trabajo y la disparada de la carestía de la vida ya conforman un drama nacional. Y es difícil que las tapas y los zócalos puedan competir con la desesperación.
 
Hay un disloque entre la profusa información que ha caracterizado a las operaciones mediáticas anti K, y la preocupación instalada en la sociedad.
 
En otros momentos, esas operaciones conseguían crear un clima que ocupaba todo, la charla de los taxistas, las discusiones de sobremesa o los comentarios en el trabajo.
 
La bomba psíquica de indignación denuncista y griterío mediático que induce al odio linchador está en su máxima expresión. Y lo que en otro momento podría haber sido una sociedad enardecida, ahora le presta poca atención.
 
Está absorta en las facturas de los servicios y el precio de los alimentos. "Absorta" es el punto previo a la rabia, primero rabia individual y después la reacción colectiva, el hecho social y su consecuencia política.
 
Esta ofensiva mediático judicial funcionó como la herramienta que el gobierno guardaba para contrarrestar su momento más crítico.  Habría que ser muy ingenuo para pensar que la aparición de fotocopias de supuestos cuadernos coincidió por puro azar con el punto de inflexión más grave de la crisis.
 
Habría que ser más ingenuo  para pensar que toda la movida en la justicia no estaba hablada previamente con los empresarios que fueron a declarar y con las altas esferas del Poder Judicial.
 
Toda la aparatosa movida no se implementa de la noche a la mañana. Implica largas negociaciones donde cada uno trata de preservar su interés y deslindar concesiones y ganancias, donde se dibujan y recortan los alcances y los imputados y se subrayan los perdones y sus mecanismos.
 
Por eso resulta más sospechoso aún que intenten presentarla como algo repentino y casual.

17-08-2018 / 10:08
En los próximos días, el triunvirato de la CGT hará una fuerte ofensiva contra el Gobierno de Mauricio Macri: reclamará que se suspendan los despidos, por lo menos hasta fin de año. Lo hará como respuesta a lo que los gremialistas consideran una pasividad de la Casa Rosada frente a la crisis. Y en reacción a lo que, señalan, fue una provocación del lado oficial: la convocatoria inconsulta a una cumbre con los empresarios.
 
Los gremios más combativos -con Camioneros a la cabeza- vienen reclamando que la cúpula de la CGT active un plan de lucha. Critican con suma dureza al triunvirato (Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña) por su "buena onda" con Macri. Lo hizo Hugo Moyano, quien fue el principal orador del acto de lanzamiento de la Multisectorial 21F que se realizó en el microestadio de Atlanta.
 
Durante su discurso calificó a los integrantes del Gobierno de Macri como "mamarrachos" que responden a las órdenes de los poderes establecidos y al FMI pero también convocó a los sectores gremiales, sociales y políticos a unirse y advirtió que "o se suman a la lucha de los trabajadores o se quedan con los oligarcas".
 
Moyano no tuvo piedad con Macri y llegó a decir que "si comparamos el Gobierno de De la Rúa con el que tenemos ahora, De la Rúa era un estadista al lado de este Presidente. ¡No sabe qué hacer!", dijo para deleite de los participantes que comenzaron a entonar el cántico que se conoció como el hit del verano: MMLPQTP.
 
Moyano le aseguró a los participantes de la Multisectorial que el Gobierno de Macri "se quiere quedar con el dinero de las organizaciones gremiales, el de los jubilados, las asignaciones familiares y todo para pagar a los dueños del país que hoy ejercen el gobierno y el FMI".
 
Y agregó en este grupo de beneficiarios a "los sectores de poder permanente que en otras épocas usaban las dictaduras para aplicar política de hambre y hoy utilizan estos mamarrachos que tenemos que lo único que hacen es obedecer todo lo que sea en contra de los trabajadores y los humildes".
 
Recordó las multas que le impuso el Ministerio de Trabajo a su gremio y a Suteba: "Quieren tapar el hambre, la miseria y la desocupación. Pero no hay que abandonar la lucha por más presiones que nos quieran meter", dijo. Luego insistió en la presión que realiza el Gobierno sobre jueces y fiscales para perseguirlo a él y su hijo Pablo luego de que lograran frenar la reforma laboral y rompieran el techo a las paritarias de este año. 
 
Por último, Moyano convocó a todos a continuar trabajando por la unidad "porque una vez más el triunfo será de los trabajadores".
 
La Opinión Popular

17-08-2018 / 09:08
En el gobierno de Mauricio Macri se disponen a capitalizar la causa de los "cuadernos de las coimas", novela con aires de burlesque, y poner al Presidente -un hombre que fue por años un empresario de la obra pública- del lado de la transparencia y la anticorrupción.
 
Los cuadernos, el show mediático, el desfile por Comodoro Py, resulta para los empresarios una traición de quien consideraban un par: el hijo rico nacido en las entrañas de la "Patria contratista", testigo y partícipe de la corrupción con Socma, la empresa que le legó su padre; o Iecsa, de Ángelo Calcaterra, el primo testaferro y "arrepentido" al que, no obstante, le otorgó el soterramiento del tren Belgrano.
 
Macri en su momento fue procesado por contrabando y luego sobreseído por la Corte menemista, sin embargo ayer, ante sus antiguos colegas, pronunció palabras que rozaron la burla y el cinismo: "Vayan para adelante. Ustedes son los generadores de riqueza", les dijo. Y, tras el desplante, les propuso: "Si alguno se encuentra con un pedido indebido, acá tienen un Presidente al cual acudir". "¿Y Macri, a quién acudirá", deslizó con irónica bronca un alto empresario.
 
No será gratuito que la Justicia alcance al gran poder económico de la Argentina, que incluye al clan Macri. Lo grave es que, más allá de las condenas, del efecto judicial e individual que la causa tenga en cada uno de los imputados, ellos son empresarios que tienen a su cargo algunas de las obras más importantes del país. De ellos depende la inversión que emplea a tantos obreros, que mueven el débil consumo, que hacen que la economía no desfallezca más.
 
Hoy vemos arrepentirse o negar el pago de coimas al poderoso Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint, mayor productor de acero de la Argentina y el mayor productor del mundo de tubos sin costura, comprometido en la explotación de Vaca Muerta. También a Aldo Roggio, que, tras declarar como "arrepentido", renunció a la presidencia del holding que carga con más de un siglo de historia; pero también a Carlos Wagner, expresidente de la Cámara de la Construcción, y actual titular de Esuco, de quien dependen varias de las obras públicas en marcha.
 
También, aparece ahora el banquero Luis María Ribaya, exdirectivo del Galicia y Nación (donde se desempeñó hasta el año pasado), quien se sumaría a la ola de "arrepentidos" y podría provocar un tembladeral en el sistema financiero argentino. Los bancos, encargados de blanquear el dinero negro, podrían ventilar nuevos males.
 
Nada importaría si esto fuera simplemente una escena de empresarios delatores y vengativos, pero si la Justicia, o el propio humor de estos magnates, lo dispone, las pocas obras públicas en marcha podrían paralizarse, empujando a más trabajadores fuera del sistema, agregando más sal a la herida de la recesión.
 
La difusa meta de campaña del Presidente se pervierte: de la pobreza cero, pasaremos a la obra pública cero, nos volveremos todos un poco más pobres. Si eso sucede, el hilo se habrá cortado por lo más delgado, por el pueblo que nada hizo y sufre la corrupción enquistada. Los inmorales deben recibir su castigo. Pero, ¿pagarán los responsables?
 
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