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"El Gobierno de Macri solo quiere que nos hagamos cargo de su fracaso". Sergio Massa
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Nacionales - 10-08-2018 / 08:08

Macri: de la desconfianza al derrumbe

Macri: de la desconfianza al derrumbe
Hace 48 horas se inició otro capítulo de la corrida cambiaria. Y en cada etapa, la salida de fondos le provoca más daño al Gobierno que en la anterior. El FMI, por error de diagnóstico, no le arrimó una solución, sino que le quitó armas de defensa. No faltan expresiones desquiciadas que le propongan al Gobierno meterse más en el pozo hundiéndose en una dolarización. A quienes tengan alguna responsabilidad en este escenario político, más les valdría ir pensando cómo evitar una catástrofe. No hay posibilidad de sentarse a disfrutar del derrumbe del adversario. Es la economía en la que vivimos la que se resquebraja.
¿Por qué los especuladores desconfían de una conducción monetaria gobernada por "los suyos", mesadineristas de la banca internacional? ¿Por qué los capitales no apuestan por un gobierno que respeta a rajatablas los mandamientos sagrados del neoliberalismo? ¿Qué más podría hacer que entregarle las riendas al FMI como muestra de fe?
 
En el estrecho marco de análisis que se ha planteado a sí mismo el gobierno de Mauricio Macri, y su equipo económico, el conflicto no tiene solución. Un grupo de financistas y administradores de grandes fortunas saltó de la banca privada al gobierno, generó las condiciones para que sus pares hicieran negocios millonarios, pero ahora se sorprende cuando sus compinches los abandonan.
 
¿En qué le fallaron? En que, por estar en el gobierno, olvidaron la lógica con que se manejan esos capitales: la de obtener máxima rentabilidad. Y un deudor riesgoso, con muchos frentes políticos abiertos, y débil, no garantiza rentabilidad, por alta que sea la tasa que ofrece.
 
La semana que hoy se cierra reveló múltiples elementos del deterioro de la confianza en el deudor, el gobierno argentino, y en su garante, el FMI. Las tasas en pesos, a través de las Lebac, no pueden bajar del estante cercano al 50% al que se instalaron. El Tesoro colocó títulos en dólares, Letes, a una tasa del 5 por ciento, muy superior a la previa (del 3,76 por ciento), a sólo seis meses (no pudo colocar a un año), y por sólo 430 millones (contra vencimientos que esperaba renovar por 800 millones). Los prestamistas no confían en el peso (batalla perdida por Luis Caputo), sólo confían en la deuda en dólares por un plazo corto (vencimiento en febrero de 2019). Y se lo cobran caro.
 
La tensión política crece. Socios del Gobierno, muy diferentes entre sí, empiezan a señalar que "es insoportable seguir con tasas del 45 por ciento". Daniel Pellegrina (Sociedad Rural), Jorge Schiaretti (gobernador de Córdoba) y dirigentes de la UIA tuvieron un lenguaje común para reprochar una de las pocas herramientas que les quedan a las autoridades. Todos coinciden en que estas tasas prolongarán una recesión que ya casi nadie niega.
 
Ya corren los tiempos políticos. Y a la turbulencia financiera se le suman las turbulencias políticas que el propio gobierno agita. La operación "cuadernitos Gloria", los presos políticos por encargo y otras expresiones del forum shopping (manipulaciones judiciales varias) alejan a los especuladores, porque no ven claro en qué terminan. Dudan que se fortalezca el Gobierno, sospechan lo contrario.
 
La respuesta: hace 48 horas se inició otro capítulo de la corrida cambiaria. Y en cada etapa, la salida de fondos le provoca más daño al Gobierno que en la anterior. El FMI, por error de diagnóstico, no le arrimó una solución, sino que le quitó armas de defensa. No faltan expresiones desquiciadas que le propongan al Gobierno meterse más en el pozo hundiéndose en una dolarización.


A quienes tengan alguna responsabilidad en este escenario político, más les valdría ir pensando cómo evitar una catástrofe. No hay posibilidad de sentarse a disfrutar del derrumbe del adversario. Es la economía la que vivimos la que se resquebraja.
 
Por Raúl Dellatorre

 
VOLVIÓ LA TENSIÓN AL MERCADO. SEGUNDO DÍA CONSECUTIVO DE DEVALUACIÓN, CON DERRUMBE DE LOS BONOS DE DEUDA
 
Fin de la paz cambiaria; la fuga abre otra etapa
 
Los desequilibrios cambiarios y financieros son cada vez más marcados. El dólar se ubicó ayer en 28,71 pesos, con un incremento de 48 centavos. El lunes ya había subido otros 20 centavos. El equipo económico no pudo sostener la tranquilidad del tipo de cambio de las últimas semanas, cuando la cotización se mantuvo en torno de los 28 pesos.
 
Los inversores no quieren tener riesgo argentino y prefieren dolarizarse frente a la incertidumbre. El acto reflejo es el de vender bonos y acciones locales sin importar los precios. Los títulos en moneda extranjera que cotizan en el mercado interno y en las plazas internacionales registraron ayer caídas de hasta 3 por ciento.
 
El retorno que pagan algunos de estos bonos ya supera el 10 por ciento en dólares por año, cuando antes de la corrida cambiaria iniciada en abril la tasa era del 6 por ciento. El riesgo país alcanzó el nivel más elevado de los últimos tres años.
 
El salto del dólar no fue una sorpresa en la city. El inicio de la semana ya había arrancado con mucha demanda y una oferta en baja, debido a la menor subasta de divisas del Tesoro y la mayor expectativa de devaluación que lleva a los exportadores a no liquidar sus divisas.
 
El tipo de cambio mayorista cerró ayer en 28,11 pesos, al incrementarse 46 centavos. El lunes había avanzado otros 25 centavos. Este dólar con el que operan los bancos, los fondos del extranjero y los inversores institucionales de mayor tamaño, no superaba los 28 pesos desde el 5 de julio, cuando las tasas de interés en pesos, en casi 50 por ciento anual, habían generado un clima de relativa estabilidad cambiaria. Las semanas pasaron y pareciera que no fue suficiente con esta tasa para seguir convenciendo al mercado de no dolarizarse.  
 
 
Bonos desinflados
  
Las tensiones no son sólo cambiarias. Los bonos argentinos recibieron un fuerte castigo esta semana en Nueva York y algunos títulos de largo plazo como el Par, el Discount y el Argentina 2046 ya rinden más del 10 por ciento en moneda dura. Los bonos más cortos como el Bonar 2024 también anotaron pérdidas importantes.
 
En lo que va del año, 8 da cada 10 bonos emitidos en moneda extranjera, sin importar el plazo de vencimiento, registran una disminución de su precio superior al 15 por ciento en dólares. Algunos cayeron hasta casi 30 por ciento. Los títulos públicos nacionales no fueron los únicos afectados. Las emisiones provinciales mostraron efecto réplica. El bono de Jujuy a 2022 ya paga un retorno del 12 por ciento en dólares, mientras que el del Chaco a 2024 arroja una tasa superior al 15 por ciento.
 
La Bolsa porteña, con un muy bajo volumen de operaciones, registró un repunte del 0,9 por ciento, por debajo del aumento del valor del dólar (1,7 por ciento) y escasamente significativa frente a la caída de la jornada anterior (4 por ciento).
 
Las caídas de los bonos provocaron el fuerte aumento del riesgo. El indicador del JP Morgan subió ayer 4,5 por ciento y cerró en 637 puntos, la cifra más alta en 37 meses, al potenciar una tendencia que se viene observando en los últimos meses.
 
Desde diciembre de 2017, el riesgo subió 77 por ciento. Se trata del aumento más importante entre los países emergentes. En Turquía, la suba fue del 55 por ciento, mientras que en Polonia fue del 35 y en Rusia del 20. En el resto de los países de la región el salto fue menor. El riesgo país de Brasil este año aumentó 15 por ciento, en tanto que México lo hizo al 2 por ciento y Colombia, 4 por ciento.
 
El escenario financiero internacional tampoco colaboró para traer tranquilidad en la city. Ayer el índice de volatilidad norteamericana subió casi el 4 por ciento, al tiempo que varios países devaluaron su moneda.
 
En Latinoamérica se destacó la suba del 1,2 por ciento del dólar en Brasil y del 1,1 por ciento de la paridad cambiaria mexicana. En el mundo sobresalió el aumento del 5 por ciento de la divisa en liras turcas.
 
La moneda de Turquía perdió un 30 por ciento de su valor este año y el ministro de Finanzas de Ankara, Berat Albayrak, prometió presentar hoy un nuevo programa económico para reducir los niveles de inflación (en dos dígitos) y estabilizar la moneda. La caída de la lira turca se queda corta contra la del peso argentino, que este año suma 47 por ciento.
 
 
Pasan cosas adentro
  
Pero las tensiones cambiarias y financieras argentinas no se justifican porque "pasan cosas" en el mundo. Los elementos que potencian el problema son internos y estructurales.
 
La economía argentina tiene fuertes desequilibrios en su cuenta corriente y de capital (con déficit comercial, salida de divisas por ahorro y turismo) y no consigue aumentar las divisas de origen genuino (no por endeudamiento).
 
La caída permanente de las reservas es un termómetro de la situación. El stock de divisas del Central se ubicó ayer en 57.516 millones de dólares, con una baja en el día de 64 millones. Las reservas ya bajaron 5758 millones de dólares desde que ingresó el préstamo del FMI el 22 de junio pasado.
 
Por Federico Kucher
 
Fuente: Página 12
 

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20-05-2019 / 09:05
Sergio Ziliotto ratificó el invicto del peronismo pampeano en elecciones para gobernador desde 1983 con cómoda diferencia sobre el radical Daniel Kroneberger. Ziliotto expresa al sector del gobernador Carlos Verna, uno de los "hombres fuertes" de la provincia, como antes fueron Rubén Marín u Oscar Jorge. Verna se había excluido de la competencia por razones de salud.
 
La capital, Santa Rosa, sabe ser fiel al peronismo pero en 2015 venció el radical Leandro Altolaguirre con Cambiemos. Ayer, la intendencia fue recobrada por el peronismo, representado por el joven K Luciano Di Nápoli, quien será el primer dirigente de La Cámpora que gobierne una capital de provincia. No se concretó el temor a una eventual fuga de votos de quienes perdieron la interna.
 
Los radicales se habían dado el gusto de superar con amplitud al macrista Carlos Mac Allister en la interna. En campaña, habrán agradecido la ausencia de dirigentes nacionales de Cambiemos. Llevaron el nombre en las boletas pero usaron el slogan "Venceremos".
 
Prescindieron, asimismo, del color amarillo para disimular. No les bastó, por lo visto. Ayer se le fue de las manos a los correligionarios la intendencia de una capital de provincia, la segunda en dos semanas. La primera, de mucho mayor población y peso económico, fue Córdoba.
 
Si vencen oficialismos territoriales de distintos colores, en comarcas bien diferentes las claves son locales pero los resultados impactan en el escenario nacional. Más allá de las peculiaridades se reitera la tendencia: van cuatro gobernadores que revalidan, con score holgado. Van cuatro territorios con desastroso desempeño de Cambiemos.
 
Hace dos años, pareció que el oficialismo nacional coparía muchos distritos, como un Pacman jugando al TEG. Los radicales se restregaban las manos. Pasaron cosas, las provincias conservan sus ejecutivos y la espuma de Cambiemos bajó, mucho.
 
Tras los comicios, Verna vinculó el resultado con el escenario nacional. Aludió al enfrentamiento entre dos modelos: el peronista y el neoliberal del Gobierno nacional. Lo "bajó a tierra" con datos duros: en tiempos K se construían en La Pampa mil viviendas por año, cifra que bajó a cero durante el mandato del presidente Mauricio Macri.
 
Ensalzó cómo se conformaron las listas en su distrito. Un Frente provincial (FREJUPA) liderado por el peronismo y sumando al Frente Renovador, Nuevo Encuentro y el Partido Comunista entre otros. "La sabiduría" de todos los sectores al confluir en lista única.
 
Todas las votaciones que vienen serán con resultados desoladores para las huestes de Macri y sus aliados radicales. Habrá que esperar, de todas maneras: los partidos solo terminan con la pitada final.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 13:05
El Peronismo aguarda por un nuevo festejo. Esta vez en La Pampa, la provincia donde comenzó el año electoral. El gobernador Carlos Verna se bajó de la reelección tras ser diagnosticado de cáncer, y eligió para la sucesión al diputado nacional Sergio Ziliotto.
 
El panorama viene más complicado para el radical Daniel Kroneberger, también diputado nacional, que derrotó por amplio margen en la interna de Cambiemos al ex futbolista de Boca y ex secretario de Deportes de Macri, el macrista Carlos Mac Alllister.
 
Aquella victoria en febrero infló el pecho de los correligionarios que se animaron a plantarse en otras provincias y sacudir la disputa nacional de la alianza gobernante.
 
En La Pampa ya no existe la alianza antiperonista Cambiemos, ahora se presenta como Avancemos y con el amarillo desterrado de la campaña. Macri tiene una imagen negativa que ninguna encuesta ubica por debajo del 60 por ciento.
 
La incógnita está en cuántos puntos habrá de diferencia y si el peronismo logra recuperar la ciudad de Santa Rosa con un cristinista puro, Luciano Di Nápoli, que venció en la disputa interna a un peronista tradicional, y que dedicó el triunfo especialmente a Cristina. Tendría que producirse un corte de boleta descomunal e histórico para que la UCR no pierda otra capital provincial en su aventura macrista.
 
Otro dato que el peronismo podrá celebrar es la afinada unidad interna, y que seguramente será elevada como un ejemplo de construcción para el ansiado Frente Patriótico que se persigue a nivel nacional.
 
En La Pampa aprendieron de los errores y el tiempo sanó algunas heridas. El PJ pampeano olfateó el riesgo de la división en 2017, cuando ganó la legislativa nacional por 76 votos y zafó de ser arrasado por la ola amarilla que inundaba el centro del país.
 
Verna fue uno de los primeros gobernadores que se le plantó al Presidente y comenzó a impulsar la idea de unir al peronismo para derrotar al macrismo. Asegura que Macri fracasó y que "delega todo en el mercado y el FMI".
 
Para esta elección se conformó el Frente Justicialista Pampeano (FREJUPA), que reúne a todas las líneas internas y que sumó al Frente Renovador, Patria Grande, Nuevo Encuentro, Humanismo y Comunismo. Todos adentro.
 
La Opinión Popular

19-05-2019 / 09:05
Hasta hace unas horas, la Argentina se encaminaba, casi inevitablemente, hacia una nueva versión del enfrentamiento, la polarización, el fanatismo y la grieta. Ahora, esa situación cambió. Al menos una de las dos opciones no se va a producir. Cristina no va a ser presidenta en el próximo período porque decidió no postularse a ese cargo. ¿Cambió de verdad? ¿No será una trampa? ¿Cambió solo un poco?
 
La mera existencia de esas preguntas representa una gran novedad. Si Cristina era candidata, y era una candidata tan fuerte como lo reflejaban las últimas encuestas, esas preguntas no hubieran existido. Macri o Cristina iban a ser las dos opciones más fuertes: nada habría cambiado.
 
La primera noticia, entonces, es que uno de los símbolos de la polarización, de la grieta, no ocupará la presidencia de la Nación. O, más fuerte aún: que Cristina no será la próxima presidenta. La segunda es que la persona elegida (por ella) para reemplazarla tiene rasgos propios, que varían según quién los describa, pero que son diferentes.
 
Alberto Fernández, por ejemplo, almuerza frecuentemente con periodistas, un detalle que ha generado duras críticas y descalificaciones desde la militancia más sectaria del kirchnerismo. Que él haya sido elegido por Cristina, con ese antecedente, es un dato simbólico muy fuerte: ¿Una picardía? ¿La admisión de un serio error? ¿Una capitulación?
 
Es, además, un hombre que mantiene una relación muy razonable con la embajada norteamericana y con múltiples personalidades, empresarios, intelectuales con los que Cristina y el kirchnerismo duro cortaron lazos desde hace años. "Eso lo hace más peligroso porque es un cínico", dirán quienes lo odian. "Eso permite pensar un gobierno más sereno y racional de lo que hubiera sido uno presidido por Cristina", dirán los que se esperancen.
 
Los dos Fernández son parecidos y diferentes. Es cierto, por ejemplo, que Alberto se alejó cuando el gobierno de Cristina se radicalizó después del conflicto con el sector agropecuario.
 
En los últimos tiempos, su llamativo acercamiento a Cristina permitía preguntarse quién influiría más sobre quién. La manera en que ella volvió a acercarse al peronismo parecía una estrategia influenciada por él. La forma que en que él, por ejemplo, difundió la lista de los jueces que "algún día deberán dar explicaciones por las barbaridades que escribieron", permitía entender hasta dónde ella lo estaba radicalizando.

18-05-2019 / 19:05
En el Gobierno de Mauricio Macri se enteraron que Cristina no sería candidata a presidente como lo hizo el resto de los mortales: a través del canal de Youtube. Más allá del esfuerzo por filtrar que se esperaban una movida semejante, en la Rosada entraron en shock al conocer la noticia que impactó de lleno en la estrategia de polarización que diseñaron Marcos Peña y Jaime Durán Barba para convertir a Macri en presidente y buscar su reelección.
 
La reacción inmediata del Ejecutivo fue definir a Alberto Fernández como un candidato "pésimo" a priori, más que nada por la diferencia abismal del ex jefe de gabinete en términos de conocimiento en la sociedad tanto con Macri como con Cristina.
 
El análisis más frío no tardó en llegar: en la Rosada admiten que el temor no está en la persona de Alberto Fernández sino en el armado de fondo que pueda desembocar su candidatura, en especial por el renunciamiento a medias de Cristina.
 
En el Ejecutivo creen que esta movida inesperada abre una puerta muy grande para la unidad del peronismo contra la candidatura de Macri, que ya de por sí viene golpeado dentro y fuera de su propio espacio.
 
"Si van a unas Paso con todo el peronismo nos liquidan", aseguraron en el Gobierno. Y advierten que esas primarias, que la propia Cristina resalta en su video, son factibles.
 
"Esta es la fórmula para el 40-30", dijeron otras fuentes del Ejecutivo. Creen, en ese sentido, que Cristina declinó su candidatura para favorecer un triunfo del peronismo en primera vuelta, tras meses y meses de especulaciones en torno a lo que sucedería en un ballotage entre ella y Macri.
 
En la Rosada suponen que Sergio Massa y Daniel Scioli terminarán de cerrar con Cristina en agosto. La esperanza del macrismo está puesta en que los gobernadores más poderosos, como Juan Schiaretti, y figuras como las de Roberto Lavagna, Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey, jueguen por afuera de la fórmula Fernández.
 
Sin embargo, incluso creen que no está todo dicho y que Cristina tiene tiempo de hacer otro renunciamiento: bajarse de la vice para dejársela a Alternativa Federal y pulverizar las chances de Macri.
 
Por el momento, en la Rosada siguen sosteniendo que el candidato es Macri. Otras fuentes del Gobierno no son tan determinantes y sugieren un cambio de estrategia: "Si se bajó Cristina, ¿por qué no lo puede hacer Mauricio?".
 
La Opinión Popular

18-05-2019 / 09:05
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