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Nacionales - 09-08-2018 / 11:08
LA ESTRATEGIA DE PONERSE EN VÍCTIMA

Oyarbide dijo que lo acogotaron y los empresarios que los extorsionaron

Oyarbide dijo que lo acogotaron y los empresarios que los extorsionaron
LA ESTRATEGIA DE PONERSE EN VÍCTIMA, El “rubio” ex juez Oyarbide declaró que nunca conoció a De Vido, pero, igual que los empresarios afines al macrismo, dijo que recibió aprietes bajo el kirchnerismo. También testificó Parrilli y negó que Baratta le hubiera entregado dinero. Por ahora no hay pruebas de lo que sostiene Centeno.
"Me apretaban del cogote para que sacara las causas de los Kirchner", dijo el ex juez federal Norberto Oyarbide. "No era fácil para nosotros trabajar metidos en un sistema político de guerra, donde yo era el rehén", lo había antecedido el ex titular de IECSA y primo del presidente Mauricio Macri, Angelo Calcaterra.
 
En uno y otro caso, con diferente nivel de gravedad, hay preguntas que no se responden. ¿Qué hacía que el juez Oyarbide fuera susceptible de que se torciera su voluntad? Los magistrados federales son los más poderosos de todo el país y tienen acceso a los medios de comunicación.
 
También tienen un cuerpo superior, la Cámara de Apelaciones, que reprendió varias veces al extravagante Oyarbide por sus fallos. ¿Nunca se le ocurrió al magistrado denunciar que lo acosaban? La vulnerabilidad ingenua que ostenta coloca sombras en la Justicia, que es la que debe ahora dar certezas y no buscar que los acusados salven sus propios cogotes.
 
Los empresarios afines al macrismo también se presentaron como víctimas, pese a que nunca denunciaron nada, ni siquiera en los dos años y medio que el kirchnerismo lleva fuera del gobierno. Con muy poco se fueron del juzgado a sus casas, libres.
 
Los grandes medios, que ignoraron el monumental fraude con los aportes de campaña de Cambiemos, se desbordan en títulos con los empresarios "arrepentidos" y sus supuestos aportes de campaña, pero para el kirchnerismo.
 
Es casi seguro que, sobre esa base, el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli digan que algo de cierto había en los cuadernos y procesarán a todos los K con el grotesco delito de la asociación ilícita para poder meterlos presos. Así es la "justicia" en la Argentina, con Oyarbide y Bonadio.
 
La Opinión Popular

 
NUEVAS DECLARACIONES EN LA CAUSA POR LAS FOTOCOPIAS DE LOS CUADERNOS DEL CHOFER
 
La estrategia de ponerse en víctima
 
El ex juez Norberto Oyarbide y el ex secretario Legal y Técnico de la Presidencia Oscar Parrilli pasaron ayer por Comodoro Py, negaron las acusaciones y se fueron a sus casas.
 
Toda la causa de las fotocopias de los cuadernos abre un enorme interrogante: ¿cómo se va a probar? Por ejemplo, en la imputación basada en lo que escribió el chofer-escribano se sostiene que Oyarbide se vio con Julio De Vido en el restaurante Sagardi el 26 de septiembre de 2013. Oyarbide, en cambio, sostuvo que no conoció ni vio nunca a De Vido.
 
Respecto de Parrilli, la imputación es que recibió de Roberto Baratta una bolsita con dinero. Parrilli respondió que nunca recibió nada de Baratta. Parece claro que no habrá forma de probar lo que dice Oscar Centeno.
 
El punto con el que juega la dupla de Carlos Stornelli-Claudio Bonadio es que los empresarios amigos al menos admitieron que entregaron unos miles de dólares -no millones- para campañas electorales.
 
Nadie sabe si es cierto o si son declaraciones pactadas por los empresarios macristas que aceptaron tirarle un hueso al fiscal y al juez a cambio de irse a sus casas. Esto último, también arreglado de antemano.
 
Las entrevistas concedidas por el primo presidencial Angelo Calcaterra a Clarín y La Nación exhiben niveles de contubernio asombrosos: no facturaron con sobreprecios, no cometieron ningún delito, fueron extorsionados para poner plata y pusieron muy poquita para campañas electorales.
 
Todos arrepentimientos que no son arrepentimientos, después de conversar con el Presidente y acordar con la fiscalía y el juzgado durante el fin de semana.
 
Con la misma lógica que los empresarios, Oyarbide también se puso en víctima: dijo que el operador Javier Fernández y el jefe de espías Antonio "Jaime" Stiuso lo apretaban para que resolviera -seguramente a favor- la causa por enriquecimiento de los Kirchner. Eso sí, nunca recibió un peso, dijo.
 
El desfile por Comodoro Py continuará hoy con el ex jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina y quien fuera mano derecha de De Vido, José Manuel Olazagasti. En el caso de Abal Medina se lo acusa de recibir 300 mil dólares que, según Centeno, le fueron entregados a Hugo Larraburu, un secretario. Después se menciona otra entrega, pero sin estipular monto. Respecto de Olazagasti, la imputación habla de que se le dieron, a través de un tal Hernán, un millón de dólares en 2015 para que se los llevara a De Vido.
 
Los juristas consultados por este diario coinciden en que no hay forma de probar realmente ninguno de los hechos, de la manera en que está planteada la investigación. El chofer dice una cosa y los indagados dicen lo contrario.
 
Algunos de los habitués de Comodoro Py piensan que luego Bonadio recurrirá a que tiene la geolocalización de los celulares de los acusados y que utilizará eso para procesar, aunque existen dudas de que exista geolocalización posible de hechos ocurridos en 2008 o 2013. Aún así, no se probaría gran cosa. La presencia de unos y otros en los distintos lugares era habitual, parte de su trabajo.
 
En parte de las investigaciones de Brasil aparecían cuentas, sociedades, en Hong Kong o Suiza o Islas Caimán. A través de los cambistas arrepentidos se encontraron millones y millones de dólares. Hasta ahora, en el expediente de los cuadernos no apareció nada semejante.
 
Tal vez se termine utilizando una acusación al estilo Lula: "No tengo pruebas, pero tengo la convicción de que el departamento es suyo", dijo el juez Sergio Moro respecto del departamento en el que el ex presidente brasileño nunca pasó una noche ni jamás tuvo a su nombre.
 
Todo indica que en la causa de las fotocopias de los cuadernos usarán a los empresarios macristas como respaldo. No confiesan nada, dicen que no pagaron coimas ni facturaron con sobreprecios, pero -como sostuvo ayer Calcaterra- fueron extorsionados para entregar dinero para las campañas electorales. Calcaterra habla de 200 mil dólares en varios pagos y el chofer de 11.300.000 dólares, sesenta veces más.
 
Durante la jornada de ayer, también Oyarbide se puso en víctima. Dijo que nunca recibió un peso, que lo que dicen los cuadernos es falso, pero que fue víctima de aprietes vía Javier Fernández y Jaime Stiuso, que lo "acogotaron".
 
Las operaciones del dúo Fernández-Stiuso eran un secreto a voces en Comodoro Py, aunque a veces jugaban a favor del kirchnerismo y otras veces en contra. En particular, Oyarbide mencionó las causas respecto de los Kirchner, claro que -seguramente dirá- no dictó fallos en función de los aprietes, sino que solo tuvo que apurarse.
 
Lo que sería deseable es que en el expediente aparezcan pruebas. Se habla de cifras inmensas de dinero, pero no para campañas electorales, sino para enriquecimiento personal. Así está formulado en la acusación. De manera que deberían aparecer propiedades, bienes, dinero oculto, cuentas en el exterior, algo que les dé solidez a las fotocopias de los escritos del chofer. También sería deseable que aparezcan los cuadernos para peritarlos.
 
La temperatura del expediente seguramente crecerá mañana cuando le toque declarar a Julio De Vido. Sus abogados, Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmeiro, pidieron que declare por videoconferencia desde Marcos Paz, pero anoche el juez lo rechazó. No faltan quienes piensan que el ingrediente del show es esencial, por lo que también harían desfilar al ex ministro por los tribunales de Retiro.
 
Por supuesto, el punto culminante será el lunes, cuando le toque el turno a Cristina Kirchner. No es difícil pronosticar lo que va a ocurrir. La ex mandataria concurrirá con su abogado, Carlos Beraldi, entregará un escrito respondiendo a la acusación, que es la cuarta vez que consiste en imputarle ser jefa de una supuesta asociación ilícita que no es otra cosa que el gobierno que encabezó.
 
El texto contestará a lo que figura en el cuaderno. Seguramente, al inicio, CFK no saludará al juez porque, como ya ha dicho en una oportunidad anterior, "no lo saludo ni por escrito".
 
Por Raúl Kollmann y Irina Hauser
 
Fuente: Página 12
 

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24-03-2019 / 10:03
Cuando en enero se difundió su foto con Miguel Lifschitz, un tuitero macrista se burló, con cierto talento: "Buena pareja para jugar a las bochas". Una semana más tarde, cuando apareció en sandalias y medias, la reacción fue hilarante y masiva. Pocas semanas después, el principal logro de Roberto Lavagna fue que dejaran de tomarlo en chiste.
 
"Estoy caliente. Muy caliente -casi gritó el presidente Macri esta semana- Otra vez volver a escuchar los que proponen ese atajo, esa solución mágica, que nos desliga, nos relega, de seguir este camino de trepar la montaña con orgullo, con esfuerzo, pero convencidos. Es in-so-por-ta-ble".
 
Unos días antes, en un reportaje con Luis Majul, Macri había acusado erróneamente a Lavagna de haber impuesto retenciones, había criticado su negociación de la deuda externa privada del 2005 -un hecho ciertamente virtuoso- y le había adjudicado, también erróneamente, haber participado de los gobiernos que hundieron el país en los "últimos cuarenta años".
 
Pero no fue solo Macri. El jefe de Gabinete Marcos Peña sostuvo que Lavagna era igual que Cristina Kirchner, y que ambos eran "retrógrados, conservadores y reaccionarios".
 
El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, sostuvo que se puede crecer al 9 por ciento "haciendo todo mal" y le recriminó a Lavagna que pisara las tarifas y defaulteara la deuda externa. Dujovne no explicó si se puede producir inflación, endeudamiento y recesión, todo al mismo tiempo, "haciendo todo bien".
 
La crítica de Elisa Carrió fue más personal. Aburrido, soberbio, viejo y usa sandalias con medias: cuestión de gustos.
 
El ex viceministro de Dujovne, que volvió a Estados Unidos luego de un breve período de heroico patriotismo, se llama Sebastián Galiani: "Viene con Duhalde y Barrionuevo", acusó, sin recordar que Duhalde y Barrionuevo hasta hace dos días eran aliados de su Presidente.
 
¿Por qué se ponen tan nerviosos en el Gobierno de Cambiemos? Por débil que sea la candidatura de Lavagna, ofrece un refugio a votantes de Macri que están desencantados con él y resisten la candidatura de Cristina.
 
Esos votantes estaban a la intemperie: ahora tienen dónde ir. Potencialmente, Lavagna ofrece la posibilidad de un voto opositor sin que eso signifique avalar la corrupción que mancha a Cristina y su entorno.
 
Pero puede haber una razón más trascendente para el enojo macrista de estos días. Lavagna le plantea a Macri la discusión sobre sus desaciertos económicos sin ofrecerle los flancos que, alegremente, a cada paso, regalan las huestes de Cristina.

23-03-2019 / 09:03
Una actividad cerrada y de gestión volvió a traerle complicaciones a Mauricio Macri. El Presidente terminó ofuscado con un obrero que hizo el gesto de la "V" peronista mientras se fotografiaba en el Paseo del Bajo.
 
El enojo y posterior reto ocurrieron ayer, pero la escena se viralizó hoy y muestra una faceta de Macri desconocida para el público.
 
Al percatarse del gesto del obrero, un Macri visiblemente enojado le ordena que se aparte y salga de la foto. Mientras, Horacio Rodríguez Larreta observa la escena junto a María Eugenia Vidal.
 
Si bien la imagen circula sin audio, parece una verdadera pesadilla para los asesores del PRO que durante años se esforzaron por cambiar la imagen del Macri frío y distante. "Faltó una sonrisa", se resignó uno de sus más fieles laderos que vivió la transformación que le permitió llegar a la Presidencia.
 
"Lo que pasa que antes no te podías acercar a un Presidente y ahora cualquiera le falta el respeto", analizó un dirigente macrista que pidió mantener su nombre en reserva.
 
Un mes atrás el mandatario fue escrachado por otro obrero que lo abordó en medio de un acto oficial del plan Procrear en el sur de la Ciudad y le reclamó que hiciera "algo".
 
"Soy un laburante, vivo día a día, todos los días a las 5 de la mañana me levanto", sorprendió el obrero a Macri, que intentaba meter un bocado. "Perdón que se lo tengo que decir, con respeto, no me importa el Gobierno pasado, ahora es el problema", advirtió el trabajador.
 
"Tratemos de hacer rápido las cosas, se lo pido por favor presidente, estamos peor", aseveró el obrero. Macri intentó darle un final al episodio al buscar un abrazo de compromiso con el trabajador de la Uocra. "Hagan algo, la concha de mi hermana", fue el último comentario que deslizó el trabajador.
 
La Opinión Popular

23-03-2019 / 09:03
El espía Marcelo D'Alessio puso por primera vez al macrismo a la defensiva desde que asumió el gobierno. Hostigado por la crisis, la alianza Cambiemos contraatacó siempre con alguna denuncia amplificada por la corporación mediática.
 
Esta vez, al tiempo que la crisis es devastadora, la denuncia surgió con una potencia inusitada desde la oposición y logró romper el blindaje mediático para impactar de lleno en el ámbito judicial. El gobierno aparece inerme ante la espiral ascendente de una crisis que no puede controlar y el frente judicial se le desmorona.
 
En medios políticos ya se habla de que Mauricio Macri no está para ninguna reelección en este contexto. Y se espera que la movilización del 24 sea de una gran masividad por el clima de fuerte malestar. "Por la Patria que soñamos, contra la miseria planificada", es la consigna.
 
Con el dólar que sube, las tasas de interés más altas del planeta y una inflación que está entre las primeras de todo el mundo, el gobierno ya no puede recurrir a su bazooka judicial para distraer la atención porque tiene en aprietos a uno de sus principales alfiles, el fiscal macrista Carlos Stornelli.
 
La reacción frente a la investigación del juez Alejo Ramos Padilla y la detención de D'Alessio fue casi instintiva o impulsada por el pánico. Cambiemos no la derivó hacia ninguno de sus operadores subterráneos.
 
El disparo salió directamente de la Casa Rosada. Y hubo otras defensas también a la desesperada, mientras el jueves se producían grandes movilizaciones espontáneas en Buenos Aires, Dolores y Mar del Plata, pero en defensa del juez.
 
Si la Magistratura o la Corte aceptaban ese acto intervencionista casi brutal de Macri hubieran quedado en evidencia. No solamente como agentes de un poder que tendría que ser independiente, sino que también hubiera dado todo el aspecto de reacción corporativa en defensa del fiscal. El Ejecutivo trató de atacar desde la Magistratura y la Corte a un juez que está investigando al poder político. Ese desmanejo tuvo fuerte repercusión en el exterior.
 
No fue solamente el gobierno el que se salió de caja. La reacción de Elisa Carrió está entre las más desquiciadas de su curriculum. Y hasta la misma diputada Graciela Camaño -del ala del massismo que resiste cualquier contacto con el PJ y los K- atinó a salir en defensa del fiscal Carlos Stornelli, cuyo proceso puede embarrar a gran parte del mundo político que se benefició de las andanzas de D'Alessio con el fiscal.
 
El rechazo de la Cámara de Mar del Plata a la recusación del juez, planteada por Stornelli y la respuesta afirmativa de la Corte al pedido del juez de respaldo material, más el probable fracaso del pedido de juicio político en la Magistratura, dan cuenta de que el ámbito judicial optó por un camino más complejo que el propuesto por el macrismo.
 
Entre la crisis económica y este escándalo de espionaje ilegal para alimentar causas judiciales, el lawfare o guerra jurídica, una práctica muy usada por el macrismo para reemplazar a la política, perdió credibilidad.

22-03-2019 / 12:03
El rebrote inflacionario, la ola de despidos y la nueva corrida al dólar le llegaron al Gobierno de Mauricio Macri en el peor momento político posible, con su imagen pública en picada y la pólvora de la corrupción K mojada por el creciente escándalo del espía Marcelo Dalessio.
 
Desesperado por huir hacia adelante, el Presidente apeló esta semana al viejo truco de mostrar autoridad con un puñetazo a la mesa. Pero el efecto fue, como suele pasar cuando se sobreactúa, el contrario: el establishment lo mira perplejo, Wall Street espera sin jugar una sola ficha, la Corte Suprema lo ignora, sus aliados toman distancia, la CGT se despereza y el peronismo sonríe, al fin, ante la perspectiva ahora menos remota de que el ballotage termine enfrentando a dos opositores.
 
La metáfora desafortunada de la semana corrió por cuenta del presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, a quien secundará por lo que le quede de mandato el fallido exvice de Federico Sturzenegger en el Central, Lucas Llach. "¿Qué prefieren, estar en un auto a más de 100 kilómetros por hora que va hacia la pared o haber chocado ya con la pared y no tener más que un par de huesos rotos?", preguntó González Fraga a un auditorio de financistas, quienes por las dudas no arriesgaron respuesta.
 
Muerte o dunga-dunga. Casi tan alentador como el "estamos bailando en la cubierta del Titanic" que soltó Dante Sica ante bodegueros.
 
En el campo rumian su malestar por el regreso de las retenciones y la suba de costos, dos coletazos de la devaluación de fines de septiembre. Hasta reaparecieron juntos los referentes de la vieja Mesa de Enlace de 2008, aunque esta vez para castigar a Macri. Fue un lamento muy sintomático del momento que se vive en el empresariado.
 
Conmovidos o irónicos, los integrantes del Comité Ejecutivo de la UIA se cansaron de reenviar por whatsapp el video del reencuentro ruralista. "Parecen industriales", comentó con sorna uno de los tres que envió el recorte a BAE Negocios. ¿Y el Grupo de los Siete, donde hasta hace un año compartían amables almuerzos? Bien, gracias.
 
A los industriales, anteayer, Sica los reprendió por primera vez en un tono similar al que usaba su antecesor que los trató de "llorones", Francisco Cabrera. Sica se enojó porque un rotario cuchicheó que su discurso era "puro piripipí" y acusó entonces al empresariado de asociarse con los sindicatos para después pedirle prebendas al Estado. "Ya nos ponen en la misma bolsa a todos. Están en la fase yo contra el mundo", comentó un dueño de fábrica presente en el salón.
 
Más allá de las intenciones, gobernar bajo emoción violenta empieza a granjearle enemigos al macrismo.

22-03-2019 / 08:03
La funesta política económica neoliberal de Mauricio Macri, dirigida por el FMI, aumentó la desocupación urbana que alcanzó en el último trimestre de 2018 al 9,1 por ciento de la población económicamente activa, lo cual representa un aumento de casi dos puntos con respecto al 7,2 por ciento registrado por el Indec en el mismo período del año anterior.
 
Esto significa que 1.752.000 personas se encuentran desempleadas y en busca de trabajo, de un total de casi 13 millones que representan la población activa en núcleos urbanos de todo el país. El aumento de la tasa de desempleo representaría que, a lo largo de 2018, se sumaron unos 260 mil personas al ejército de desocupados.  Si se proyecta al total de la población laboral, la cantidad de desempleados nuevos sería del orden de los 400 mil sobre un total de 1 millón 750 mil.
 
La proporción de ocupados demandantes de empleo llegó en el cuarto trimestre de 2018 al 17,3 por ciento, lo cual representa un salto importante con respecto a un año atrás, cuando medía 14,7 por ciento. Esta cifra refleja los subocupados que buscan otro empleo sin conseguirlo, o bien ocupados plenos en busca de sumar otro trabajo o reemplazar el que tienen, presumiblemente por insuficiencia de ingresos.  
 
En el período informado por el Indec, también aumentó la tasa de subocupados con respecto a la de un año atrás. La proporción de trabajadores que, si bien tienen empleo, no llegan a cubrir una jornada completa, representa el 12 por ciento de la población activa, cuando a fines de 2017 representaba el 10,2 por ciento.
 
De acuerdo a las cifras del Indec, los subocupados sumaban un millón 557 mil personas a fines de 2018, unos 260 mil más que en el cuarto trimestre del año anterior. Por sexo y edad, la franja de población con mayores problemas de desempleo son los jóvenes de hasta 29 años. Entre las mujeres, el desempleo llega al 21,4 por ciento. Entre los varones, la tasa es del 15,4 por ciento.
 
En el primer caso, el aumento en relación al año anterior es de 2,6 puntos (era de 18,8 por ciento a fines de 2017). El desempleo joven de los varones creció en un año cuatro puntos, a partir del 11,4 por ciento en la medición del último cuarto de 2017.
 
De los 31 aglomerados urbanos, en cinco la desocupación alcanzó a los dos dígitos (es decir, que superó el 10 por ciento). Ellos son: Gran Rosario (12,8 por ciento), Mar del Plata (12,8), partidos del conurbano bonaerense (11,4), San Nicolás-Villa Constitución (11,3) y Santa Rosa-Toay (10,1). Mar del Plata es, además, el aglomerado urbano con mayor subocupación: 17,5 por ciento. En 2019 el mercado de trabajo no se recuperará y el desempleo volverá a subir.
 
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