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Nacionales - 03-08-2018 / 08:08

Más allá de las promesas de Macri, lo único cierto es el derrumbe económico

Más allá de las promesas de Macri, lo único cierto es el derrumbe económico
Los motivos para la caída en picada son varios. En primer lugar, la corrida cambiaria; luego el deterioro del poder adquisitivo; además, el descalabro financiero: la tasa de interés de referencia pegó un salto; de estar en 27 % en abril pasó a 40% hoy, lo que impacta negativamente en el financiamiento de las empresas; finalmente el recorte fiscal en la obra pública que pega de manera directa en la construcción, y repercute en industrias entrelazadas.
No cabe otra palabra que derrumbe para definir lo que ocurrió. La actividad industrial cayó 8,1% en junio como consecuencia de un mayor enfriamiento en la economía tras la devaluación, la suba en las tasas, la caída del poder adquisitivo y el congelamiento de algunos salarios. Así lo difundió ayer el Indec. Se trata de la caída interanual más fuerte durante el gobierno neoliberal de Mauricio Macri.
 
También, las luces de alarma se encendieron en la construcción, que tuvo su primera caída interanual en 15 meses, descendiendo un 0,1%. El indicio abre el camino de la recesión y su impacto en la economía real para lo que queda del año. A su vez, se espera que el enfriamiento se profundice, ante los recortes en obra pública que el Gobierno de los Ricos acordó con el FMI.
 
En cuanto a la industria, para encontrar un desplome semejante hay que remontarse a octubre de 2016, cuando el descenso fue del 8%. Con esta caída, las fábricas textiles fueron de las más afectadas por la depreciación del peso, la suba de las tasas de interés y la competencia   desleal frente a las importaciones, lo que hizo que el sector se desplomara un 10,8%.
 
También, la industria automotriz cedió un 11,8%. En tanto que la producción de la industria alimenticia cayó en junio un 5,4%, por las fuertes bajas en carnes blancas, bebidas, yerba mate y té. Otro rubro que anotó caídas fue el de electrodomésticos línea blanca, donde "se registran menores pedidos de los distribuidores", consignó el Indec.
 
De esta manera, se profundiza el escenario recesivo que empezó a asomar sus dientes con la corrida cambiaria de mayo, pero que muestra datos preocupantes desde la asunción de Macri: en el lapso de 2 años, se destruyeron 53.000 puestos de trabajo del sector manufacturero.
 
En este escenario, el optimismo de los empresarios se apaga de cara al futuro: más del 85% del sector industrial no esperan mejoras en la cantidad de demanda y un 21% prevé despedir empleados, tal como apuntó el Indec. Respecto a la demanda interna, "el 45,8% de las empresas anticipa una baja para el tercer trimestre de 2018 respecto al mismo período de 2017; el 41,2% prevé un ritmo estable y solo el 13,0%, un aumento".
 
Los motivos para la caída en picada son varios. En primer lugar, la corrida cambiaria; luego el deterioro del poder adquisitivo; además, el descalabro financiero: la tasa de interés de referencia pegó un salto; de estar en 27 % en abril pasó a 40% hoy, lo que impacta negativamente en el financiamiento de las empresas; finalmente el recorte fiscal en la obra pública que pega de manera directa en la construcción, y repercute en industrias entrelazadas.
 
Desde el gobierno de la alianza Cambiemos sostienen que el parate económico será breve. Lo afirman algunos de los millonarios funcionarios que meses atrás decían que la deuda del país y el desequilibrio externo no eran un gran problema. No hay ningún motivo para creer que esta vez sí acertarán.
 
La Opinión Popular

 
La industria se derrumbó 8,1% en junio y en la UIA prevén la profundización de la crisis fabril
 
Más del 45% de los empresarios augura un achique del mercado interno. La industria alimenticia cayó 5,4%, y acumula en el primer semestre una disminución de 0,5%
 
 
El Indec confirmó la caída en picada de la industria durante junio, con una contracción interanual del 8,1% en donde la retracción alcanzó a casi todos los rubros, a excepción de las industrias de metales básicos. Además de la estadística que confirmó las peores presunciones que la UIA había alertado el año pasado sin intervención del Estado, los empresarios adelantaron que la crisis tendrá una continuidad a partir de un hundimiento aún más pronunciado del mercado interno.
 
El organismo estadístico señaló además que "la variación interanual acumulada del primer semestre del año 2018 muestra un aumento de 1,0% respecto al mismo período del año anterior". Y que las previsiones que tienen para el tercer trimestre respecto a igual período de 2017 muestran que 45,8% de las empresas anticipa una baja en la demanda interna para el tercer trimestre; un 41,2% prevé un ritmo estable; y sólo un 13,0% espera un aumento.
 
La encuesta cualitativa del Indec además revela que casi la mitad de las fábricas prevé que las exportaciones se mantendrán en idéntico ritmo en los próximos tres meses, a pesar del objetivo del Gobierno de encontrar en ese rubro la salida de la crisis productiva. Un hecho que muestra la contracción del sector es que si bien el 70% no espera cambios en la dotación de su personal para el próximo trimestre (21% espera disminuciones), el 58,5% de las empresas no anticipa cambios en la utilización de la capacidad instalada; un 27,8% prevé una baja; y sólo un 13,7% vislumbra una suba.
 
Mientras la industria automotriz registró una disminución de 11,8% en junio de 2018 respecto al mismo mes del año pasado, las manufacturas de plástico presentaron disminuciones. En tanto que la metalmecánica -excluida la actividad automotriz- obtuvo un retroceso de 10,9%; la industria alimenticia mostró una disminución de 5,4% en comparación con el mismo mes de 2017, y acumula en el primer semestre de 2018 una disminución de 0,5% en comparación con el mismo período del año anterior. de 10,0%.
 
Este escenario fue adelantado por la UIA, pero esa postura le valió conflictos de alta tensión con el Gabinete económico. Hoy, además de ratificar las malas expectativas, se lamentan de estar frente a un Gobierno "autista". "Este Gobierno es autista o te lo hace creer. O es muy optimista. Ya lo veíamos venir", afirmó una fuente de importancia dentro de la entidad fabril más importante del país.
 
Si bien esperan que el ministro de Producción Dante Sica "tenga razón y que la recesión sea corta, dura pero corta", dejaron claro que ese pronóstico no es uniforme en ninguna de las proyecciones de economistas. "Los presidente de los bancos decían que no tenían caídas de créditos. Pero va a pasar un tiempo para que se vean los resultados de algo que nosotros ya vemos como realidad", aseguró la misma fuente.
 
El problema para los empresarios del sector es el círculo viciado de pesimismo que reina en los fabricantes nacionales. Se espera que la caída del empleo se mantenga en el ritmo de casi 4.000 puestos de trabajo menos por mes. La encuesta cualitativa reflejó parte de esta advertencia cuando señala que "respecto a la cantidad de horas trabajadas del personal afectado al proceso productivo, 63,4% de las empresas no anticipa cambios; 27,1% anticipa una caída; 9,5% prevé un aumento".
 
Lo cierto es que el cambio en el ritmo confirmó que la marcha, lejos de las tres planteadas en diciembre del 2017 y de dos del primer semestre, es única: para atrás. "El Gobierno escucha pero no dialoga. Esperemos que se disponga a encontrar de manera conjunta las soluciones", enfatizó un empresarios con fábricas en las economías regionales.
 
Por Ariel Maciel
 
Fuente: BAE Negocios
 

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22-02-2019 / 09:02
La grata sorpresa que les dio Mauricio Macri a los empresarios de la comitiva al aparecer en el cóctel que organizó Gabriel Martino en el último piso del Taj Mahal Palace no alcanzó para aventar la impresión entre la mayoría de los asistentes de que la gira por India y Vietnam fue bastante improvisada.
 
Desde el punto de vista de los negocios, al menos, el viaje del Presidente no estuvo antecedido por una avanzada diplomática ni por la minuciosa labor de inteligencia comercial que suelen desplegar las naciones desarrolladas antes de una gira así.
 
Resultados al canto: lo poco de concreto que hubo en los acuerdos sellados con Narendra Modi fue un compromiso de compra de verduras, frutas y hortalizas. Con los herederos de Ho Chi Minh no fue mucho mejor. Y encima hubo que prometerles acceso al deprimido mercado local de electrodomésticos.
 
Los veteranos de antiguas giras presidenciales sí reconocieron como un acierto la elección del destino: dos países que crecen mucho, no alineados con la nueva ola proteccionista norteamericana, y complementarios productivamente con la Argentina.
 
A India y Vietnam, por ejemplo, Vicentín y Aceitera General Deheza (AGD) les venden aceite de soja procesado en Argentina, mientras China importa el poroto que muele en sus gigantescos puertos costeros meridionales. Un paso de agregación de valor cuyo impacto en el empleo es ínfimo, pero cuyo aporte a la balanza comercial en tiempos de presión cambiaria no puede despreciarse.
 
El problema, diagnosticaron tres de los ejecutivos que volaron a Oriente con Macri, es que nadie del Gobierno piensa la inserción internacional en esa clave de valor agregado. Quedó claro de solo ver la lista de quienes viajaron.
 
Mientras el secretario de Agroindustria Luis Miguel Etchevehere fue acompañado por siete personas, entre funcionarios y equipo, el viejo Ministerio de la Producción -que ahora engloba a Agroindustria- apenas pudo colar a Juan Pablo Trípodi, el presidente de la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional.
 
No solo brillaron por su ausencia Dante Sica y su equipo más cercano. Ni siquiera hubo delegados de la Secretaría de Comercio Exterior, el ámbito natural donde se planifican misiones así.
 
Etchevehere compartió el viaje con Daniel Pelegrina, su sucesor en la presidencia de la Sociedad Rural, donde empiezan a resonar lamentos por las tasas de interés a las que los productores tuvieron que financiar los gastos de la última siembra.
 
Los que se volvieron con caras largas son los que trabajan en rubros más tecnificados, como turbinas y reactores. "Si fuera por Etchevehere solo exportaríamos granos de soja y ganado en pie", comentó uno de ellos.

22-02-2019 / 08:02
Las canastas de alimentos y servicios elaboradas por el Indec para estimar la pobreza e indigencia escalaron 3,7 por ciento en enero y acumulan un aumento de 55,8 por ciento en doce meses, lo que muestra un fuerte incremento de la desigualdad como consecuencia de la aplicación de la política económica neoliberal del gobierno de Mauricio Macri. Los ricos son más ricos y los pobres más pobres.
 
La línea de pobreza se define por la estimación de valor de una canasta básica total (CBT), que incluye alimentos y servicios básicos para un hogar de dos adultos y dos menores. El organismo estadístico estimó que una pareja joven con hijos de 6 y 8 años necesitó 26.442,9 pesos para superar el umbral de pobreza monetaria y 10.577,2 pesos para alimentarse y no ser considerados indigentes para las estadísticas.
 
Por otro lado, el índice de la canasta básica alimentaria (CBA), que incluye solamente alimentos, es el que se utiliza para medir línea de indigencia y en enero se ubicó en $12.721,73, un alza del 52,8% interanual y del 3,9% frente a diciembre. Es decir que la evolución inflacionaria fue más alta en los alimentos, golpeando más fuerte precisamente a los sectores más vulnerables de la sociedad.
 
El incendio inflacionario volvió a poner foco en los sectores más pobres de la población. Y la profunda recesión inducida por el programa de austeridad del FMI obligó al presidente Macri a anticipar que el año pasado aumentó la pobreza, cuando 2,5 millones de personas en todo el país pasaron a ser pobres en términos de su ingreso monetario.
 
Los datos oficiales serán publicados dentro de un mes pero la combinación de un incremento en la valorización de las canastas para enero con una elevada inflación, destrucción de empleo y deterioro de los ingresos salariales, permite anticipar que los niveles de pobreza monetaria continuaron en ascenso al iniciar 2019.
 
A la espera de un salto en los niveles de pobreza para el segundo semestre de 2018, los voceros oficiales comenzaron a abrir el paraguas: "Ya lo dijo el Presidente, con el impacto de la inflación y de algunas medidas económicas, claramente el próximo puede ser un índice que dé un poco peor que el ultimo que se anunció", afirmó dos semanas atrás la ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley.
 
La inflación de los más pobres sigue sin techo y se escapa de la ya elevada inflación general. Los niveles de pobreza siguen aumentando, sobre todo cuando los salarios no se recuperan y los sectores más vulnerables sufren las consecuencias de la política de tierra arrasada que aplica contra ellos el Gobierno de los Ricos.
 
La Opinión Popular

21-02-2019 / 10:02
Coca-Cola Femsa es una de las empresas más grandes y de mayor facturación del mundo pero asegura que en Argentina no le cierran los números. Pidió al Gobierno de Mauricio Macri un procedimiento preventivo de crisis (PPC) para afrontar el achicamiento de su planta embotelladora del barrio porteño de Pompeya y que el gobierno nacional los habilite a despedir gente y pagar menos indemnizaciones.
 
"La planta está prácticamente parada porque no hay ventas, no recuerdo haber pasado por una situación similar. Pero no permitiremos despidos. En este contexto no podemos permitir que ni un sólo trabajador se quede sin empleo", dijo Pablo Fernández, secretario general de la seccional porteña del Sindicato de Trabajadores de Aguas Gaseosas y Afines. Por su parte, la rama de aguas y gaseosas del sindicato de Camioneros se declaró "en estado de alerta y movilización".
 
En la planta de Pompeya trabajan 600 personas, de un total de 3 mil que están empleadas por Coca-cola Femsa en Argentina. La firma también tiene otra embotelladora en Monte Grande (Esteban Echeverría) y cuatro centros de distribución. Además, trabajan para Coca-cola otras empresas embotelladoras.
 
La venta de bebidas es uno de los segmentos del consumo masivo más afectados por el plan económico neoliberal macrista, aunque la magnitud de Coca-Cola Femsa obliga a pensar el caso con parámetros propios, en línea con lo sucedido con los preventivos de crisis de la filial local del gigante Carrefour y de Fate, una de las empresas de Javier Madanes Quintanilla, quien blanqueo $867 millones gracias a Macri.
 
El PPC permite aplicar modificaciones drásticas en la organización laboral y trasladar los costos de esos cambios sobre las espaldas de los trabajadores. Por eso los gremios advierten sobre el avance de una reforma laboral por empresa.
 
Las últimas comunicaciones de Coca-Cola y de Femsa a sus inversores ya daban indicios de la decisión: "el volumen de ventas cayó un 2% en el trimestre ya que a pesar del crecimiento en Brasil, Colombia y Perú, la operación en Argentina tuvo una baja de dos dígitos".

 
En los tres primeros trimestres de 2018, las ventas de Femsa en Argentina medidas en volumen bajaron un 9,8% interanual y los ingresos medidos en pesos mexicanos se redujeron un 46% por efecto conjunto de caída del consumo y a la fuerte devaluación del peso. Se registró una caída interanual del consumo masivo del 7,3% en enero. La categoría de peor desempeño fue bebidas sin alcohol, con una merma del 14,1%.
 
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21-02-2019 / 09:02
El dólar pegó un nuevo salto y la city vivió otra jornada de fuerte volatilidad cambiaria. La cotización del dólar que compran los ahorristas minoristas se ubica en 40,76 pesos, con un incremento de 44 centavos. La divisa alcanzó a tocar los 41,45 pesos a mitad de la jornada.
 
El Banco Central se asustó y aceleró la suba de la tasa de interés. El organismo llevó el rendimiento de las Leliq a 46,01 por ciento, lo que representa un aumento de 1 punto y medio respecto del martes. Se trata del alza diaria más importante en lo que va del año. El clima financiero fue de tensión no sólo con el tipo de cambio. El riesgo país subió 8 unidades y finalizó en 708 puntos. Los bonos en moneda extranjera bajaron hasta 2 por ciento en la jornada.
 
La demanda de divisas arrancó fuerte en las primeras horas de la rueda cambiaria y fue mostrando cierta moderación en las últimas horas. La pregunta que se hacen en el mercado es si la nueva tasa por arriba del 45 por ciento resulta suficiente para contener el proceso de dolarización de los activos en moneda local. Los inversores menos optimistas aseguran que una vez que los fondos tomaron la decisión de pasar a moneda extranjera no es sencillo hacerlos cambiar de opinión.
 
El Banco Central fue poco cauteloso con la baja de la tasa de interés este año y paga las consecuencias. Los inversores se dieron cuenta que tienen el poder de fuego necesario para generar volatilidad. Y van a exigir más tasa de interés para volver a colocarse en moneda local.
 
La autoridad monetaria presumía diciendo que no había dejado ni un peso dando vueltas y que eso reducía la posibilidad de un nuevo salto en el tipo de cambio. Pero la realidad muestra esto no funciona en la Argentina. El mercado cambiario es chico. Y con muy poca demanda de divisas se puede generar mucha inestabilidad.
 
¿Cuánto más puede seguir subiendo el dólar? Aunque son pocos los que se animan a dar una repuesta con valores precisos, la mayoría de los analistas coincide en una referencia. El techo de la banda cambiaria es casi 50 pesos. Hasta esa cifra el Central se comprometió a no vender divisas para intentar moderar la devaluación.
 
La entidad tiene la tasa de interés como herramienta clave para moderar las presiones cambiarias. Pero algunos observan que empieza a ser cada vez menos efectiva. El Central bajó en los últimos dos meses 15 puntos la tasa de interés y le dijo a los inversores que la situación estaba bajo control. Si ahora tiene que volver a llevar la tasa a niveles de 60 por ciento para parar la suba del dólar, la interpretación de la city va a ser de manual: la situación está a punto de estallar.
 
El modelo económico neoliberal de Mauricio Macri está sostenido con alfileres. El acuerdo con el FMI impone que el Banco Central prácticamente no puede intervenir frente a una corrida contra el dólar. Si se dispara, habrá otra devaluación y situación hiperinflacionaria. El Gobierno de los Ricos hace todo mal.
 
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20-02-2019 / 10:02
Sin margen de casualidad alguna, así como las paritarias 2018 resultaron un placebo ante la inflación/recesión también el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) ilustra el deterioro de los sueldos con una caída del 11% respecto a 2017.
 
Para los términos reales el registro del ingreso base para cualquier trabajador en blanco llegó a los niveles más bajos desde el año 2004. En centrales obreras se considera con mayor o menor discreción que la convocatoria urgente al Consejo Salarial es inevitable, si es que la Casa Rosada mensura su desafío electoral pero sobre todo mucho más por la grave coyuntura.
 
El valor del ingreso mínimo se fijó en los dos últimos años por "laudo", léase decisión directa del Gobierno Nacional prescindiendo de organizaciones sindicales y empresarios, lo cual ofrece un perfil ilustrativo de la crisis. Sobre todo para considerar que el SMVM marca mucho más que tendencias salariales sino que ilustra sobre el escenario laboral de registrados y aún empleados en negro como variable de referencia.
 
El gobierno de Mauricio Macri parece haber hecho votos de silencio justo en momentos en que más se necesita entender las variables económico-sociales que maneja la Casa Rosada para fundar sus pronósticos optimistas en un cercano porvenir, esperando que lo peor de la recesión haya quedado atrás para las elecciones presidenciales.
 
Frente a las dudas de las chances electorales del oficialismo, el único que se animó a hablar sobre economía la última semana fue el presidente de la Nación, aún con el paso en falso de diagnosticar una inflación en baja 24 horas antes de que se conociera un dato que mostró todo lo contrario.
 
El Gobierno de los Ricos patea para adelante los desequilibrios económicos (costos de la bicicleta financiera, los vencimientos de deuda y la fuga de capitales) apostando a un dólar estable a costa de una fuerte recesión. En este camino son los trabajadores y jubilados los que pagan las consecuencias del ajuste.
 
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