Camine, señora, camine", y que luego, en otra humorada, dijo "ya no camino más" y se subió a una moto, cansada de recorrer largas distancias para ganarle a la inflación.
 
Puede que remedar a la recordada Lita resulte ahora una tarea titánica: por los kilómetros que habría que trajinar para hallar los improbables bajos precios. A pie, la fatiga sería enorme. En moto, el costo del combustible, altísimo.
 
El paso de comedia de Macri ocurrió en la antesala de un comienzo de mes que llega con aumentos de todo tipo y que lo llevó a admitir, por primera vez, que este año "terminaremos en una inflación de alrededor del 30%", en sintonía con el piso proyectado por la mayoría de los economistas y muy lejos del 15% de oferta salarial que la alianza Cambiemos propone.
 
Pero tranquilos, argentinos. Que Macri aseguró que desde este mes, cuando pase el "tormentón", la inflación bajará y "seguirá yendo a la baja, el año que viene va a bajar y en dos o tres años vamos a tener una inflación de un dígito". ¿A qué costo pretende cumplir con ese imposible? A fuerza de recesión: a través de la baja del gasto público, que frena la obra pública, aumenta el desempleo, congela salarios, quita poder de compra y enfría el consumo.
 
Mientras, el Presidente nos sugiere "caminar", apelando a aquel imperativo que en la voz de Lita sonaba cómico. En la piel del Presidente, que en campaña se cansó de repetir que el flagelo de la inflación no iba a ser problema en su Gobierno, roza el absurdo y, sino fuera dramático, sería ridículo.
 
"No, qué va a ser difícil la inflación", desafiaba antes de asumir la Presidencia y ayer, como un joven que se marcha de la casa de sus padres para iniciarse en los avatares de la manutención, aseguró que no previó las consecuencias del tarifazo de los servicios públicos: "Subestimamos que el aumento de las tarifas tiene un impacto muy grande en el índice de inflación". Y, luego, más ingenuo, casi inocente: "Tuvimos que aumentar 1000%". ¿Se habrá recibido de Ingeniero?
 
Estamos mal, pero podríamos estar peor, se conformó el Presidente. No se preguntó, en cambio, cómo hacer para recuperar la Argentina, proponer un plan estratégico que, en lugar de achicar, expanda la obra pública generadora de empleo, capaz de alentar el consumo, combatir la pobreza y fortalecer el mercado interno; con tasas de interés razonables y créditos blandos para que producir sea más rentable que especular.
 
Estamos mal. Nos merecemos y tenemos todo para estar mejor. Lo que no nos merecemos es este desastre de Gobierno solo para los Ricos.
 
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“Pocas veces he visto un gobierno con tanta capacidad de destrucción como éste gobierno de derecha de Macri”. Jorge Busti, ex Gobernador de Entre Ríos
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Nacionales - 01-08-2018 / 09:08
EL PRESIDENTE RECONOCIÓ QUE LA INFLACIÓN "SERÁ DEL 30%" ESTE AÑO Y PIDIÓ "CAMINAR" PARA BUSCAR MEJORES PRECIOS

Mauricio Macri: Camine, señora, camine para bajar la inflación

Mauricio Macri: Camine, señora, camine para bajar la inflación
El presidente Macri reconoció ayer que la inflación este año será del 30 por ciento. Se trata de una cifra que duplica el objetivo oficial anunciado en diciembre pasado. El error de pronóstico fue exactamente del ciento por ciento. Macri usó las mismas palabras de la mediática Lita de Lázzari (una ex referente de los consumidores) para decirle a la población que busque las promociones de precios para enfrentar la inflación. “La gente tiene que caminar porque en momentos de devaluación hay diferencias de 30 por ciento en los precios”, dijo. Las palabras del Presidente contrastan fuertemente contra las planteadas en la campaña, cuando aseguró que lo más sencillo de su gestión iba a ser bajar la inflación.
"La gente tiene que caminar, mirar, comparar precios" a la hora de ir al supermercado, dijo ayer Mauricio Macri, vestido de Lita de Lázzari, la mediática defensora de las amas de casa que en los '90 recomendaba: "Camine, señora, camine", y que luego, en otra humorada, dijo "ya no camino más" y se subió a una moto, cansada de recorrer largas distancias para ganarle a la inflación.
 
Puede que remedar a la recordada Lita resulte ahora una tarea titánica: por los kilómetros que habría que trajinar para hallar los improbables bajos precios. A pie, la fatiga sería enorme. En moto, el costo del combustible, altísimo.
 
El paso de comedia de Macri ocurrió en la antesala de un comienzo de mes que llega con aumentos de todo tipo y que lo llevó a admitir, por primera vez, que este año "terminaremos en una inflación de alrededor del 30%", en sintonía con el piso proyectado por la mayoría de los economistas y muy lejos del 15% de oferta salarial que la alianza Cambiemos propone.
 
Pero tranquilos, argentinos. Que Macri aseguró que desde este mes, cuando pase el "tormentón", la inflación bajará y "seguirá yendo a la baja, el año que viene va a bajar y en dos o tres años vamos a tener una inflación de un dígito". ¿A qué costo pretende cumplir con ese imposible? A fuerza de recesión: a través de la baja del gasto público, que frena la obra pública, aumenta el desempleo, congela salarios, quita poder de compra y enfría el consumo.
 
Mientras, el Presidente nos sugiere "caminar", apelando a aquel imperativo que en la voz de Lita sonaba cómico. En la piel del Presidente, que en campaña se cansó de repetir que el flagelo de la inflación no iba a ser problema en su Gobierno, roza el absurdo y, sino fuera dramático, sería ridículo.
 
"No, qué va a ser difícil la inflación", desafiaba antes de asumir la Presidencia y ayer, como un joven que se marcha de la casa de sus padres para iniciarse en los avatares de la manutención, aseguró que no previó las consecuencias del tarifazo de los servicios públicos: "Subestimamos que el aumento de las tarifas tiene un impacto muy grande en el índice de inflación". Y, luego, más ingenuo, casi inocente: "Tuvimos que aumentar 1000%". ¿Se habrá recibido de Ingeniero?
 
Estamos mal, pero podríamos estar peor, se conformó el Presidente. No se preguntó, en cambio, cómo hacer para recuperar la Argentina, proponer un plan estratégico que, en lugar de achicar, expanda la obra pública generadora de empleo, capaz de alentar el consumo, combatir la pobreza y fortalecer el mercado interno; con tasas de interés razonables y créditos blandos para que producir sea más rentable que especular.
 
Estamos mal. Nos merecemos y tenemos todo para estar mejor. Lo que no nos merecemos es este desastre de Gobierno solo para los Ricos.
 
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EL PRESIDENTE ADMITIÓ QUE SUBESTIMARON EL IMPACTO DE LOS AUMENTOS DE TARIFAS
 
Mauricio Macri reconoció que la inflación "será del 30%" este año y pidió "caminar" para buscar mejores precios
 
Por primera vez, el presidente Mauricio Macri admitió que la inflación cerrará "alrededor del 30%" este año aunque vaticinó que desde este mes "comenzará a bajar y en dos o tres años será de un dígito".
 
En ese sentido, le pidió a la gente "caminar" a la hora de hacer las compras porque existe una gran disparidad en los precios.
 
"Este año terminaremos en una inflación de alrededor del 30% lamentablemente, producto de este tormentón, del aumento del petróleo. Pero este mes baja, va a seguir yendo a la baja, el año que viene va a bajar y en dos o tres años vamos a tener una inflación de un dígito", sostuvo en declaraciones a radio Cadena 3 de Córdoba.
 
El Jefe de Estado reconoció errores en el plan implementado en el inicio de su gestión para contener el incremento del costo de vida, al intentar hacerlo "bajando el gasto público lentamente". Pero, además, por subestimar el impacto de los servicios públicos.
 
"Lo otro que subestimamos fue que el aumento de las tarifas tiene un impacto muy grande en el índice de inflación...Tuvimos que aumentar 1000%. Creo que ahora estamos mucho más cerca y tenemos mucho más claro cuáles son los problemas con el gasto público", sostuvo.
 
Ante esta situación, Macri tuvo una frase que hizo recordar a Lita de Lázzari, cuando durante los años '90, desde un programa de televisión, recomendaba a las amas de casa caminar para buscar precios.
 
"Nos salvamos de ir a un millón por ciento de inflación de Venezuela pero todavía estamos batallando contra la inflación, que es un mal hábito. La gente tiene que caminar, mirar, porque en este momento de devaluación hay más menos 30% en los precios. Por eso les pido a los cordobeses que se cuiden, que comparen precios hasta que esto se termine de equilibrar", recomendó.
 
Además, advirtió por "los vivos que siempre se quieren abusar", valoró el trabajo de Defensa de la Competencia que ha actuado contra "empresas que tienen actitudes abusivas" y resaltó que "el compromiso es bajar la inflación, que siempre afecta al laburante".
 
Por otro lado, Macri volvió a defender los cambios implementados en el rol de las Fuerzas Armadas: "¿Le tenemos miedo a aquellos que se oponen al cambio? Yo no les tengo miedo, la gente me puso acá para que tengamos coraje y encaremos las cosas que pensamos que son buenas para todos, por más que toquen intereses y no le gusten a algunos".
 
Consultado sobre la cotización del dólar, el Presidente afirmó que "con las medidas que tomó, el Banco Central ha tranquilizado al mercado cambiario", aunque dijo que el objetivo es "ir bajando la tasa de interés porque afecta mucho la actividad, el consumo, el funcionamiento de las Pymes".
 
Fuente: Clarín y Diario Hoy
 

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Mauricio Macri: Camine, señora, camine para bajar la inflación
"La gente tiene que caminar porque en este momento de devaluación hay diferencias de 30% en los precios.” La frase que pronunció ayer el presidente Mauricio Macri esconde una falacia o, en el mejor de los casos, una liviandad: hacer caer el peso de la responsabilidad de la inflación en el consumidor que no tiene “la voluntad” de dedicarle tiempo a buscar mejores precios. Como si comprar el pan en Mataderos, las papas en Bernal y la leche en Morón fuera la forma de combatir la inflación, dejando de lado todo el proceso de formación de precios, de las políticas comerciales y del impacto de la devaluación. De todos modos, Macri no fue muy original al pedirles a los ciudadanos que salgan a caminar en medio de la “tormenta” sin paraguas y sin brújula. Veinte años atrás, había sido la referente de una de las organizaciones de amas de casa, Lita de Lazzari, quien decía “camine, señora, camine”. La misma frase, distinto contexto. Primero como tragedia, luego como farsa.
15-10-2018 / 16:10
15-10-2018 / 10:10
Este fin de semana la gobernadora María Eugenia Vidal le informo al presidente Mauricio Macri, a través de coincidentes trascendidos en los diarios, que hasta acá llego el amor. Se la puede acusar de demora, no de traición. Vidal pasó a ser víctima propiciatoria en la pirámide azteca del ajuste acordado con el FMI.
 
A principios de este año el ministro Nicolás Dujovne le impidió cerrar la paritaria docente apenas por arriba del 20 por ciento más cláusula gatillo. "Es 15 por ciento sin gatillo", fue la orden fulminante que recibió Federico Salvai, mano derecha de la gobernadora.
 
Luego vino la primera devaluación y el 25 por ciento que pedía Baradel casi sonaba tímido. Pero la inflexibilidad del ministro continuó. Después voló todo por el aire y Vidal terminará el 2018 con más de un mes de paro y probablemente la paritaria sin cerrar. Con este antecedente, nadie sabe en su gobierno como encarar esa negociación crucial en el 2019.
 
"Yo no manejo la macroeconomía", mastica Vidal. Aunque bien mirado el error no fue la indicación de Dujovne, sino su mansedumbre para aceptarla. Es una líder electa, no una funcionaria del Presidente. Pero, Macri dejó correr la denuncia por aportes ilegales contra Vidal e impuso a la provincia el grueso del ajuste.
 
Lo que había decidido -un acuerdo realista con los docentes- era prudente y hubiera ahorrado a los chicos de la provincia un año caótico. Para que se entienda, lo que hizo crisis en Vidal es el modelo de mejor alumna. Las leonas son cualquier cosa, menos buenas alumnas.
 
Entró por el aro y ahora se da cuenta que la política es algo más que hacer lo que quiere Mauricio. Su parábola no es la de colegiala ejemplar que se vuelve estrella del Punk Rock y toma por asalto la dirección del colegio.
 
Vidal se dio cuenta que pasó de niña minada de Macri a gobernadora del distrito que deberá cargar con el grueso del ajuste. En esa decepción se mezcla lo electoral: Un sector muy preciso del establishment la quiere de candidata a presidente.

15-10-2018 / 09:10
El 33º Encuentro de Mujeres realizó su marcha en Trelew, que vibró con una multitud de treinta cuadras (de calles anchas similares a una avenida) que transitó, con cantos y reivindicaciones, en un evento inédito en el lugar.
 
En escuelas, salones de usos múltiples (SUM) y sindicatos se alojaron 29.500 mujeres. Además, se abrió un Facebook solidario para alojamientos compartidos o en casas de familias y toda la disponibilidad hotelera o turística tenía carteles de camas agotadas.
 
La Gendarmería reviso micros y hubo treinta unidades que no dejaron avanzar en Bahía Blanca. Además, hubo pedreadas contra escuelas en las que se alojaban integrantes del Encuentro de Mujeres. Las piedras, en algunos casos, fueron arrojadas por niños y niñas. Pero no se trató de una travesura, sino de una manipulación hacia la infancia que podría provenir de sectores religiosos.
 
Por eso, el canto de la marcha surge como una victoria: "Qué momento, que momento, a pesar de todo, les hicimos el Encuentro". Las intimidaciones no terminaron ahí. Al final de la marcha, un grupo de manifestantes repudiaron a la Iglesia que estaba vallada y custodiado por uniformados con máscaras para tirar gases en el centro de Trelew.
 
El rechazo a la complicidad de la Iglesia católica con la dictadura y la participación y encubrimiento a los curas abusadores se expresaron en cantos. Al cierre, las fuerzas de seguridad tiraron gases lacrimógenos y balas de goma. Se produjeron incidentes en la Municipalidad y la Iglesia. Hubo detenciones.
 
Sin duda, la columna de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito fue una de las más numerosas. Y el reclamo, la gran consigna del feminismo en el 2018, fue reafirmado por el Encuentro Nacional de Mujeres.
 
El reclamo por la separación de la Iglesia y el Estado se hizo sentir más fuerte que nunca con pañuelos naranjas que se sumaron al verde de la Campaña por el aborto legal, seguro y gratuito y con cantos y pintadas contra la influencia de las iglesias en los derechos y deseos de las mujeres y cuerpos gestantes.
 
El glitter verde y violeta, con el brillo en el rostro, los ojos, la piel y los cuerpos multiplicados mostró a las mujeres más que nunca, unidas, diversas, plurales, movilizadas y con capacidad de llegar al sur y gritar tan fuerte que el desierto no puede hacer desaparecer el grito.

14-10-2018 / 11:10
14-10-2018 / 10:10
Por primera vez Chubut es sede del Encuentro Nacional de Mujeres, en su edición Nº 33. Durante la del sábado más de 50 mil mujeres llegaron a la Ciudad para participar del encuentro. "Ni la tierra ni las mujeres somos territorios de conquista", fue el grito que surgió en la apertura del Encuentro.
 
El discurso inaugural en Trelew, Chubut, estuvo marcado por la geografía y la historia patagónica en una clara huella de como la federalización del feminismo marca diferencias según cada punto cardinal desde donde se habla y se marcha.
 
Los puntos centrales del documento rechazaron la mega minería, el extractivismo, la represión a la protesta y los derechos de los pueblos originarios. También marcaron el aumento del desempleo y el impacto del ajuste sobre las mujeres. Y se pidió la aprobación del aborto legal, seguro y gratuito, la emergencia en violencia de género y el cupo laboral trans.
 
A partir de la mañana se abrió la discusión en setenta y tres talleres a los que se sumaron, este año, el de futbol y mujeres por la libre autodeterminación de los pueblos. Uno de los puntos fuertes en un año donde la campaña por el aborto motorizó la demanda en el Congreso, es reclamar por el derecho a decidir.
 
Los sectores anti derechos quisieron infiltrar los talleres, práctica que tiene una larga tradición de religiosas mandadas a quebrar los mandatos de las discusiones, pero no llega a ser masiva. Y sí la confirmación que se reclama por la aprobación de la norma.
 
Se criticó el avance de la Iglesia Católica y de las evangélicas como un foco global de organización conservadora contra los derechos sexuales y reproductivos y la disidencia sexual. Por eso se reclamó que no haya injerencia del evangelismo y el catolicismo en las políticas públicas y que no se subsidie a escuelas y actividades religiosas con fondos del Estado. También se criticó la reducción del Ministerio de Salud a Secretaría y se reclamó por la falta de anticonceptivos e insumos.
 
En medio del desierto patagónico, con la tierra entrando en los ojos y la garganta, con la sed en los poros y el horizonte como un fondo de estepas con el cielo abierto de horizonte, la convocatoria festejo: "Acá estamos: reunidas, empoderadas, politizadas, autopercibidas, rebeladas, organizadas, apasionadas, liberadas, abrazadas, encendidas, entusiamadas, emocionadas, encontradas".
 
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