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“Pocas veces he visto un gobierno con tanta capacidad de destrucción como éste gobierno de derecha de Macri”. Jorge Busti, ex Gobernador de Entre Ríos
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Entre Ríos - 30-07-2018 / 23:07
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

Mauricio Macri, Gustavo Bordet y el federalismo al revés

Mauricio Macri, Gustavo Bordet y el federalismo al revés
Las ideas de federalismo para la organización del país y el protagonismo de las provincias vuelven a ponerse en cuestión en la dura realidad nacional, en momentos donde la tendencia del gobierno centralista porteño de Mauricio Macri gira en sentido del federalismo al revés. La economía neoliberal macrista se ha lanzado en forma desesperada a sujetarse a la última soga para evitar caer en el abismo: el ajuste fiscal en las provincias. Los distritos federales son invitados a compartir el desastre que ha perpetrado el Gobierno de los Ricos. En la imagen: El gobernador Gustavo Bordet con sus pares de Santa Fe, Miguel Lifschitz, y de Córdoba, Juan Schiaretti.
Las ideas de federalismo para la organización del país y el protagonismo de las provincias vuelven a ponerse en cuestión en la dura realidad nacional, en momentos donde la tendencia del gobierno centralista porteño de Mauricio Macri gira en sentido del federalismo al revés.
 
La economía neoliberal macrista se ha lanzado en forma desesperada a sujetarse a la última soga para evitar caer en el abismo: el ajuste fiscal en las provincias. Los distritos federales son presionados a compartir el desastre que ha perpetrado el Gobierno de los Ricos.
 
Para alcanzar esa meta, imprescindible en la estrategia oficial para conseguir la reapertura del financiamiento internacional y alejar el fantasma del default, Cambiemos exige que las administraciones provinciales aporten $100 mil millones en la reducción del gasto.
 
El gobierno de los CEOs pretende achicar el envío de fondos federales a las provincias y que éstas además realicen recortes en sus presupuestos. Las exigencias son: paralización de obras públicas, disminución de subsidios al transporte (más tarifazos), la reducción o eliminación del incentivo docente, la poda del fondo de la soja alimentado con una porción de las retenciones, y la aceptación de la transferencia de programas nacionales de salud (vacunas, entre otros).
 
Intentan que los estados provinciales cedan 5% de la coparticipación del IVA que reciben para financiar la ANSeS, en un año en que las jubilaciones crecerán en términos reales. También se recortarán las jubilaciones de las 13 jurisdicciones que no transfirieron sus cajas previsionales y no armonizaron el sistema con el de la Nación, como la provincia de Entre Ríos.
 
Estos compromisos deben cumplirse el próximo año, cuando hay elecciones de renovación de mandato, sin que haya ningún beneficio inmediato y sólo costos a asumir para que pueda sobrevivir el proyecto antipopular de la Alianza de neo conservadores y radicales "galeritas".
 
Con estas medidas, el Gobierno de Macri tiene la ilusión de que los especuladores internacionales se apiaden de la economía macrista y vuelvan a abrir la billetera de dólares. Pero, ¿cuál es el estímulo de las gobernaciones, salvo las oficialistas, de inmolarse en el fracaso económico del gobierno nacional?
 
La verdadera historia siempre tiene una enorme actualidad. La de los caudillos federales no era una lucha meramente emocional contra el centralismo porteño. Grietas eran las de antes; unitarios versus federales; históricas, épicas, sangrientas. Eran dos proyectos distintos: pueblo vs oligarquía. En un país federal, se terminó imponiendo el centralismo unitario que hoy sigue haciendo tanto daño.
 
Los gobernadores concuerdan en que muchas de las banderas de sus provincias tienen el color rojo federal, y están al frente de territorios cuyos caudillos siguen siendo víctimas de la venganza porteña. No hay absolutamente ninguna calle en Buenos Aires que celebre a Francisco Ramírez, a  Estanislao López, o a Juan Bautista Bustos.
 
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 Mauricio Macri, Gustavo Bordet y el federalismo al revés

Macri lanzó la campaña electoral
 
Faltando 16 meses para las elecciones, en medio de una crisis de confianza política y cambiaria, un proceso de alta inflación, recesión creciente y conflictividad social contenida "con alambre", el Gobierno de Mauricio Macri lanzó la campaña electoral, antes de solucionar los problemas económicos, recrear la confianza y reactivar la economía.
 
Durante casi tres años se intentaron vender, desde la Casa Rosada, segundos semestres, brotes verdes...  Ahora todos saben que la economía transita una etapa de estanflación (estancamiento económico e inflación) que se extenderá, al menos, hasta el año que viene. Y se acentúan el pesimismo sobre la capacidad del Gobierno de revertir este cuadro.
 
El apuro macrista por asegurarse 4 años más en el poder, llevó a esta campaña prematura. En ese sentido, el Gobierno de Macri arremetió con una batería de medidas destinadas a recuperar la iniciativa política: avanzó con una reforma de las Fuerzas Armadas, recortó las asignaciones familiares, anunció un nuevo aumento de las tarifas del transporte público y regresó a los timbreos que impuso la alianza antiperonista Cambiemos como una modalidad identitaria con lógica de campaña permanente.
 
Tópicos que enardecen al pueblo en general pero que, al mismo tiempo, le ayudan al macrismo a que los ciudadanos se olviden, al menos por unas horas, de la inflación y el FMI.
 
Para que la mirada colectiva no se centre en estos temas, los estrategas de la coalición de neo conservadores y radicales "galeritas"  no dudan en encimar un tema detrás del otro: en ese tren, no resulta un obstáculo que el Congreso aún no haya saldado el debate de la legalización del aborto -que moviliza transversalmente a la sociedad-, para introducir en la conversación pública la reforma militar, con lo que eso implica en un país con el pasado de la Argentina. Todo esto, mientras se instrumenta un fuerte ajuste fiscal.
 
La oposición política al Gobierno de Cambiemos está dividida, no sólo en términos de proyección electoral de cara a 2019 sino fundamentalmente a raíz de visiones contradictorias o directamente enfrentadas sobre el rumbo que debería adoptar el país. Pero la avanzada del Gobierno con medidas como la reforma de las Fuerzas Armadas puede unificar a los distintos sectores de oposición, que ya pidieron una sesión especial de la Cámara de Diputados para el 8 de agosto.
 
No sólo el cristinismo y la izquierda, que son los opositores más duros a la administración de Cambiemos, expresarán su rechazo al decreto presidencial 683/18. También lo harán los peronistas federales -que se referencian en los gobernadores del PJ- y los massistas, que integran las bancadas a las que el macrismo tiene en la mira para negociar el Presupuesto de 2019. Mal predisponer a esos bloques podría terminar siendo perjudicial para la política del Gobierno de los CEOs.
 
Hasta los grandes empresarios están desencantados con el gobierno de Macri, saben que el programa del FMI es apenas una expresión del apoyo político de los países ricos del G-7 a Macri, por el rol que supo venderles como dique de contención contra el regreso del populismo a la región. No lo leen como un aval a su plan económico. Especialmente porque el acuerdo lo forzó a reformularlo.
 
 Mauricio Macri, Gustavo Bordet y el federalismo al revés

 
Recorte y presupuesto
 
Entre los economistas que asesoran a los gobernadores se habla mucho del impacto del presupuesto 2019 sobre el territorio provincial. El recorte de las asignaciones familiares es un ejemplo de lo que temen que suceda masivamente el año que viene.
 
Las luces amarillas se encendieron con la medida adoptada por decreto: el Gobierno avanzó con la tijera sobre las asignaciones familiares, disminuyendo el techo y elevando el piso para quienes pueden recibirlas y eliminando los beneficios por zonas del país (sur y norte),  afectando el monto que reciben trabajadores por un total de 150 mil chicos.
 
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En la Provincia pasas cosas...
 
El gobernador Gustavo Bordet parece entender, al igual que sus colegas de la liga de Gobernadores peronistas, que no sería irrazonable que las provincias acuerden con el Gobierno nacional el Presupuesto para el año que viene, con el convencimiento de que el ajuste se hará de cualquier modo. Pero el mandatario provincial quiere definir donde se ajusta en el plano provincial, ya que ha manifestando que el ajuste no puede recaer sobre el presupuesto social, los trabajadores y jubilados provinciales.
 
El torniquete a las cuentas provinciales 2019 ya tiene su adelanto en el primer semestre de este año. Las transferencias corrientes fueron apenas 6,9 por ciento más en términos nominales y para gastos de capital (obras públicas) contabilizaron una baja de 38,6 por ciento, un derrumbe de 55 por ciento en términos reales.
 
En el primer semestre del año ya hubo una poda para Entre Ríos de transferencias nacionales discrecionales. El recorte superó el 20 por ciento, sólo contando los valores nominales. Si se tiene en cuenta que la inflación fue del 30 por ciento en los últimos 12 meses, la reducción fue aún más pronunciada.
 
Bordet, y varios de los gobernadores peronistas, consideran que en caso de no aprobarse el Presupuesto 2019, Macri tendrá argumentos políticos para culpar al PJ y le quedarán las manos libres para ejercer un recorte mayor de fondos para las provincias. Hacer oposición por la oposición misma, en este caso, sería aun peor para los entrerrianos que sufrirán el brutal ajuste de Macri.
 
La caída de los ingresos por el enfriamiento de la economía, más el recorte que se impulsa Nación, genera preocupación en el Gobierno provincial. El ajuste es complicado; lo que puede suponer un congelamiento de los salarios públicos o baja de empleo público.
 
En conclusión, la provincia enfrentará dificultades para cumplir con las exigencias de Macri por sus compromisos de deudas, paritarias y la inflación desbordada. El gobierno de Cambiemos arrastra a todo el país al ajuste neoliberal impulsado por el FMI y ante esto Bordet y los gobernadores peronistas deben tratar, por todos los medios, de reducir el impacto del mismo.
 
Un equipo de funcionarios provinciales ya trabaja en acciones coordinadas para desplegar en los municipios. Unificar discursos e iniciativas es una de las premisas que convergen en el objetivo central que pasa por tender un cerco protector sobre el Gobernador y el oficialismo en general.
 
En la Provincia creen que también es momento de ordenar la tropa. "No son tiempos para mostrar tibieza", describen para aludir a algunos dirigentes que tienen jugadas propias, mas ligadas a lo nacional que a la realidad local.
 
A Bordet le toca bailar con la más fea: gobernar la provincia, ser jefe del PJ y candidato a gobernador. Todo junto. No puede dedicarse sólo a cuestionar el gobierno como hace Sergio Urribarri o el cristinismo provincial. Tampoco puede mirar la realidad como un espectador o analista, como si lo hacen los dirigentes sin responsabilidad de gestión.
 
Debe evitar que la administración no descarrille y además salir a juntar los votos. Es el más complejo de los roles, pero si lo hace bien el futuro es suyo. Hasta el momento, se puede decir que lo está haciendo en forma solvente.
 
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Interna en el oficialismo provincial
 
En el país de la inestabilidad, todo lo sólido se desvanece en las crisis. No es menor que a un año de las próximas elecciones provinciales quienes ocupan los principales espacios de poder hayan dado algunos pasos orientados hacia donde su voluntad política querría llevarlos.
 
El pronunciamiento de Bordet por la intención de reelegirse, reordenó políticamente al mandatario provincial, porque al hacer pública su apuesta en la provincia se reacomodó como uno de los armadores nacionales para la unidad del PJ. Pero, sobre todo, Bordet dejó en claro que a los tiempos políticos del oficialismo entrerriano los pone él. Algo de lo cual, se ve, Urribarri no estaba anoticiado.
 
El ex gobernador insistió la semana que pasó con su utópica candidatura a gobernador, desplegó en la prensa algunas de sus razones jurídicas. En los ámbitos judiciales reina la idea del rechazo a la candidatura de Urribarri.
 
Es más, ya existe un sentencia del Superior Tribunal de Justicia (STJ) que rechazó una acción de inconstitucionalidad de los artículos 234, cuarto párrafo, y 291 de la Constitución de la Provincia de Entre Ríos, que presentaron en 2011 los entonces intendentes del PJ.
 
En la demanda, los intendentes consideran que "se ha violentado, por medio de su sanción, el ejercicio del poder constituyente derivado, el principio de igualdad ante la ley, el principio de razonabilidad, y se ha consumado un avance indebido sobre el principio de autonomía municipal".
 
El STJ rechazó estos argumentos. También la Fiscalía de Estado y el Ministerio Público Fiscal habían rechazado la pretensión de inconstitucionalidad. En el ámbito de la Justicia, a Urribarri lo persiguen las malas noticias.
 
Pero la inviabilidad jurídica de su candidatura no le impide seguir haciendo política. Así fue como realizó un encuentro con Mercedes Marcó del Pont y Carlos Heller en Rosario del Tala, secundado por el cristinismo local. En el bordetismo no se inmutaron por la candidatura de Urribarri, hasta parece que la consideran funcional. El ex gobernador se lleva la marca y es el adversario perfecto para que Bordet junte votos  no peronistas.
 
Mientras tanto, Bordet sigue sumando diputados para aprobar la ley que le permite desdoblar las elecciones. Dicen que prácticamente tienen los votos. Esta semana tres diputados más le dieron el OK al mandatario. Bordet está cazando en el jardín de Urribarri, síntoma evidente de la debilidad política del ex gobernador.
 
Tal como está el panorama, tanto nacional como local, no es claro como se dará la interna del PJ entrerriano. Cristina terminaría contando con el apoyo de Urribarri en principio. En cambio, Bordet y su equipo finalizarían jugando en el dispositivo del Peronismo Federal.
 
Pero el gobernador parece guardarse un par de ases bajo la manga."Gustavo no tendría problemas en acordar con sectores afines a Cristina. Si las elecciones se adelantan para ganar es necesario sumar a todos los sectores del peronismo. No es impensado acordar con varios actores K", dice  un dirigente provincial con muy buena llegada a la Casa Gris. 
 
Pero más allá de los acuerdos, en una perspectiva general, los dirigentes peronistas confían en que esta división no incidirá en los comicios porque en Entre Ríos se votará por intendentes y legisladores, además de gobernador y vice, separados de la elección nacional.
 
Distinta es la mirada de los que integran la alianza Cambiemos. Ellos están muy atados a lo que pase a nivel nacional y, obviamente, a los avatares de la crisis económica. También apuestan a que las disidencias entre Bordet y Urribarri terminen ayudando a que el peronismo quebrado les despeje el camino a la Casa de Gobierno.
 
En el círculo íntimo del gobernador, Urribarri ha merecido críticas sin concesiones. En los intrigantes pasillos de la Legislatura ya hay anotados varios para discutirle eventual candidatura a Presidente de la Cámara de Diputados provincial, postulación que el Pato desempeñó desde 2015.
 
Además, la intención sería sacarle la "caja" para que no pueda manejarla en las elecciones de 2019. Si se planta en contra del desdoblamiento de las elecciones y pierde la pulseada, la Cámara de Diputados seguramente no será controlada en el 2019 por su actual mandamás.
 
Pero si la ratificación del matrimonio político de Bordet con Jorge Busti representa un divorcio con Urribarri, todavía está pendiente la división de bienes. La gran pregunta del poder es ¿cuántos votos tiene Urribarri?. El año pasado, entre las PASO de agosto y las elecciones generales de octubre, el oficialismo perdió votos. El bordetismo responsabilizó al urribarrismo por la sangría y ahí comenzó el final de las relaciones del ex gobernador con el actual mandatario.
 
Cambiemos, en contraste, se mantuvo firme en los sufragios provinciales. Inclusive, con más votos en octubre que en agosto. La amenaza que encarna Urribarri, entonces, es que su postulación divida los votos del peronismo y le permita triunfar a la oposición.
 
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