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“Han venido a saquear al país, y lo saquearon: deuda externa eterna, fuga de capitales, condonación de deudas privadas, bicicleta financiera y un plan de Macri con el FMI que es irrealizable”. “Pino” Solanas
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Nacionales - 06-07-2018 / 09:07

Con la caída en las ventas de cemento para construcción y obra pública, se frena otro de los motores de la economía

Con la caída en las ventas de cemento para construcción y obra pública, se frena otro de los motores de la economía
Del festejo a la angustia. Los referentes de esta actividad se suman a la lista de afectados por la devaluación y el empeoramiento de las expectativas. Hacen referencia a un punto de inflexión, producto de la retracción en oferta y demanda. ¿Cuándo creen que la situación podría mejorar?
Todo anduvo bien hasta el último tramo de abril. Hasta ese momento, los números del sector de la construcción -pública y privada- mostraban una clara tendencia alcista. Los despachos de materiales, las solicitudes de mano de obra y la puesta en marcha de proyectos eran fiel reflejo de esa bonanza.
 
Pero, a partir de mayo, el panorama cambió por completo. El repunte del dólar, el empeoramiento de las expectativas y la mayor inflación se combinaron para asestarle un duro revés a esta actividad, clave para la economía.
 
El posterior acuerdo con el FMI -realizado casi a las apuradas, ante la imperiosa necesidad de conseguir financiamiento externo- le añadió una alta dosis de complicaciones al sector, ya que restó margen de maniobra para la realización de obra pública.
 
El convenio con el organismo obliga a la reducción del déficit fiscal, y esto conlleva a tener que ajustar el desarrollo de nuevas obras en casi $20.000 millones.
 
En el ámbito privado, el sector de la construcción también entró en etapa de enfriamiento. Y un indicador puso de manifiesto este parate: en mayo, la demanda de cemento cayó 4,4% respecto de igual mes del año pasado. Este dato marcó un punto de inflexión, ya que se trató de la primera caída en quince meses.
 
La confirmación del mal momento llegó a principios de junio: según la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP), la venta de este insumo registró un descenso del 2,8% en términos interanuales. Analistas y referentes del rubro inmobiliario aseguran que el freno en la demanda de materiales para la construcción llegó para quedarse al menos hasta fin de año.
 
Además, entre ellos prevalece la certeza de que habrá que esperar al primer trimestre de 2019 para que se dé una reversión de esta caída. Siempre, claro está, que el Gobierno logre mejorar las expectativas y pueda encaminar al país hacia un sendero de menor inflación y dólar controlado.

 
Parate visible
 
"La obra pública y privada vienen en caída", afirma a iProfesional Pedro Brandi, presidente de Grupo Construya, organización que nuclea a los 11 principales proveedores de materiales del rubro.
 
"Hasta mayo, las empresas tenían perspectivas de crecimiento. Pero esas expectativas terminaron ajustándose a la baja a raíz dela situación económica y financiera por la que atraviesa el país. Hasta fin de año, esto no va verse modificado", completa.
 
El empresario también hace referencia a la carencia de nuevas iniciativas en obra pública. Incluso, bajo el promocionado esquema de contratos PPP (Participaciones Público Privada).
 
Señala además que en el ámbito privado predomina la revisión de los presupuestos. La construcción, en cualquiera de sus alternativas, comprende la etapa de puesta en marcha, desarrollo y finalización de emprendimientos. El inicio exige la compra de hierro, cemento, cal, ladrillos. La terminación, las tareas de pinturas, entre otras.
 
"En este momento, hay un parate en todas estas etapas. En los desarrollos ya lanzados, se avanza como se puede. A la vez, cayeron muchísimo los permisos para nuevas obras", indica Brandi.
 
El siguiente gráfico ilustra la evolución mensual de los despachos de cemento, según AFCP:
 
 Con la caída en las ventas de cemento para construcción y obra pública, se frena otro de los motores de la economía
 
Desde Radar Consultora su economista jefe, Martín Alfie, coincide en señalar el mal momento que atraviesa la construcción. En diálogo con iProfesional, indica que el Gobierno prácticamente no va a ejecutar emprendimientos nuevos de gran porte en el sector público y que el acuerdo con el FMI lo llevó a poner un fuerte "stop".
 
"Un indicador de que la obra pública está frenada se encuentra en los corredores viales: se llevaron a cabos las licitaciones y luego todo quedó ahí", indica. En su visión, la administración Macri enfrenta un momento muy difícil para impulsar los PPP, y las pautas fijadas por el FMI restan margen de maniobra.
 
Según Alfie, la caída en los despachos de cemento y otros insumos básicos todavía no se ve reflejada plenamente en las estadísticas, a raíz de las compras anticipadas efectuadas por las constructoras. "La caída aún no se ve tan clara ya que muchas firmas optaron por stockearse ante el avance del dólar y por la mayor inflación prevista. Por eso los indicadores no han mostrado del todo la verdadera situación del sector", apunta.
 
Esto último sí queda reflejado en una reciente encuesta del INDEC, que revela que las constructoras planean reducir sus dotaciones de personal al menos en un 50% en los próximos meses. "Las perspectivas son malas según los datos del organismo oficial. La mitad de las empresas prevé una disminución de los puestos de trabajo. Esto marca cómo a partir de mayo se alteró por completo una tendencia que venía siendo favorable", afirma Alfie.
 
En lo que hace al ámbito privado, hace referencia a un "fuerte freno en los créditos hipotecarios", cuya evolución depende en gran medida de las expectativas que tiene una persona sobre cómo evolucionará su situación personal y la del país en el futuro cercano.
 
"Se van frenando las escrituras. En la construcción privada, el panorama es negativo. Se vienen meses de estancamiento y de caída. La disparada del dólar frenó gran cantidad de proyectos y los bancos ya no prestan como lo hacían antes. Todas estas cosas complican la actividad", expresa.
  
  
Detalles del mal momento
  
Referentes del sector indican que cuando se produce una devaluación se abaratan algunos materiales e insumos que siguen al peso. Claro que para que esto ocurra, es condición necesaria que no se genere un contagio pleno del dólar a precios. Sin embargo, esto es justamente lo que se está verificando progresivamente.
 
Gustavo Llambías, vicepresidente de la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV) afirma a iProfesional que los empresarios del rubro enfrentan un "momento muy malo, que aún están tratando de digerir".
 
Todos hacen referencia al encarecimiento del crédito, a tasas por las nubes que les impiden resolver cuestiones vinculadas con el capital de trabajo, necesario para el giro operativo del negocio. "Esto afecta tanto al mercado de viviendas usadas como nuevas. Muchos de los que antes mostraban interés en comprar ahora han puesto esa decisión en stand by", remarca.
 
"Nos preparamos para resistir, y la única esperanza que tenemos es que este difícil momento dure lo menos posible", añade.
 
Javier Rius, de Ayres Desarrollos DPS, también hace foco en el cambio observado tanto en la demanda como en la oferta de inmuebles, a raíz de proyectos que se han puesto en revisión. "En principio, la escalada del dólar abarata los insumos pesificados, pero esa ventaja se pierde porque no hay freno en la inflación", sentencia.
 
Lograr la estabilidad económica aparece como la llave para que el sector recuperar su empuje.
 
En diálogo con iProfesional, José Rozados, CEO de Reporte Inmobiliario, sintetiza los aspectos que hoy complican la actividad, sobre todo en el ámbito privado: escalada del dólar, altas tasas, inflación en ascenso y trabas en el acceso al financiamiento. "El sector se encuentra en un estado parecido al inercial. Las turbulencias complican la gestación de nuevas obras. La construcción requiere de un escenario económico más calmo", comenta.
 
Los datos del Colegio de Escribanos de la Ciudad la razón: en mayo, la cantidad de escrituras cayó respecto del mes previo. Y las apalancadas con hipotecas se desplomaron 27%.
 
Por Patricio Eleisegui
 
Fuente: iProfesional
 

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12-11-2018 / 10:11
12-11-2018 / 09:11
El bono que acordaron el gobierno conservador de Mauricio Macri, la CGT, la Unión Industrial y las cámaras de Comercio y de la Construcción apenas compensa la pérdida del salario frente a la inflación ocurrida durante el año.
 
Un trabajador del sector privado registrado obtuvo en septiembre un salario promedio de $26.514 en mano. Si el salario promedio hubiera acompañado durante el año la inflación, en septiembre tendría que haber cobrado de $29.007. Es decir que el salario promedio perdió $2.493 en septiembre frente a la inflación. 
 
Esa insuficiencia salarial corresponde sólo al mes de septiembre, pero en todos los meses existe una pérdida del salario frente a la inflación. Ese saqueo mensual al poder de compra de los trabajadores acumularía en el año $ 23.559. Este debería ser el monto del bono para compensar la pérdida del salario frente a la suba de precios.
 
El borrador del bono de fin de año por $5.000 le alcanzó al Gobierno para frenar el paro de la CGT. Los $ 5.000 acordados en dos cuotas, a pagar con los salarios de noviembre y enero, apenas cubren el 21 % de lo que los empresarios se ahorraron por la inflación.
 
Para los privados el carácter del adicional es obligatorio, pero su ampliación a empleados públicos se la adjudican a la gestión política de uno de los titulares cegetistas, Héctor Daer. La misma consta de negociación por los municipales porteños y ante gobernadores e intendentes del Conurbano para que cobren este beneficio.
 
Incluso en las cercanías del líder de Sanidad, ante la consulta, apostaron fuerte al anticipar que: "un sector de los estatales va a sorprender, porque lograrán el bono y la reapertura de paritarias".
 
Entre noviembre de 2015 y septiembre de 2018, el salario real en el sector público perdió 21 %. En el último trimestre del año, el Observatorio de la CTA, señala que la caída alcanzará el 25 %. Toda esa pérdida salarial desde que asumió Cambiemos ni siquiera se pudo meter en la mesa de discusión.
 
En el período que va desde noviembre de 2015 a septiembre de 2018, en el área metropolitana de Buenos Aires, el transporte se incrementó 142 %, el agua 480 %, el gas 498 % y la electricidad 1.317 %.
 
Ahora, se espera la edición final del texto y la firma del presidente Macri que la central obrera daba por descontada para hoy. Se desconoce el ropaje legal del aumento. A qué empresas se dispensará o reducirá la obligación y, en su caso, contra qué recaudos. Según cómo se imputen los pagos pueden funcionar con un plus o como un adelanto a cuenta que se descontará de futuros haberes. Falta precisar la "letra chica", mote piadoso para designar la mala fe oficial.
 
La Opinión Popular

11-11-2018 / 10:11
11-11-2018 / 10:11
El último estudio de opinión del CEOP revela una clarísima mayoría de los que dicen que van a votar a candidatos opositores en 2019 sostienen que la oposición debe ir unida, hacer una gran PASO y que de ahí salga un candidato único. Semejante voluntad surge de la desesperación por la gravísima situación económica, que sigue dominando el alma y la mente de los argentinos.
 
El cuadro completo es que el 45 por ciento de los consultados dice estar resuelto a votar por una opción opositora, mientras que el 31 por ciento afirma que le dará el voto al oficialismo. Como viene sucediendo, el dato clave de la ecuación es que la oposición está dividida. Y allí es dónde se plantea el interrogante, con respuesta nítida.
 
Una amplia mayoría de los que anticipan que van a votar a candidatos opositores sostiene que debe haber unidad y una gran PASO, mientras que una minoría sostiene que cada espacio vaya con sus ideas y por separado.
 
También en el día a día hay una evaluación tamizada con mirada opositora: la sociedad está dividida casi por mitades respecto del presupuesto, pero cuando al encuestado se le pide que asuma el papel de senador, son más los que votarían en contra que los que votarían a favor.
 
Las opiniones sobre la economía son categóricas y vienen inamovibles desde hace meses:
 
-78 por ciento tiene opinión negativa o muy negativa sobre la situación económica.
-70 por ciento dice que tiene poca o ninguna confianza en el Gobierno.
-54 por ciento dice que Mauricio Macri no va a resolver los problemas.
-63 por ciento afirma que las medidas del Gobierno lo afectaron.
 
Como se ve, todo es ampliamente desfavorable para la administración Cambiemos y para el propio presidente.
 
Las conclusiones surgen de una amplia encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que dirige el sociólogo Roberto Bacman. En total fueron entrevistadas 1.200 personas de todo el país, con respeto por las proporciones de edad, sexo y nivel económico-social. Las entrevistas fueron telefónicas y la encuesta se terminó de procesar ayer. 

10-11-2018 / 11:11
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