La Opinión Popular
                  18:38  |  Domingo 20 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
Recomendar Imprimir
Nacionales - 06-07-2018 / 09:07

Enojados con el gobierno de Macri, los militares no desfilarán el 9 de Julio

Enojados con el gobierno de Macri, los militares no desfilarán el 9 de Julio
PROPINA CUARTELERA. Los ministros Aguad y Dujovne firmaron un aumento de sólo el 8% para los militares, que enseguida hicieron público su descontento. Tanto, que hubo que suspender el desfile del 9 de julio. El escandalete llegó hasta Macri y Aguad, quien en otro paso de comedia asumió todas las culpas y anunció que la suba será del 15%.
El Gobierno de Mauricio Macri tuvo que suspender el desfile militar del 9 de Julio en la Ciudad de Buenos Aires. En su lugar, organizó un acto más pequeño en Tucumán, al que asistiría el Presidente. Las cancelaciones y los faltazos presidenciales en las fechas patrias se están volviendo una constante a medida que empeora la situación económica y social por el ajuste neoliberal. El 25 de mayo se valló toda la zona de Plaza de Mayo para permitirle asistir al Te Deum, mientras el Obelisco era escenario de una protesta masiva.
 
El gobierno cipayo de Macri, que huye de cualquier festejo patriótico o conmemoración de masas, decidió que el 9 de julio no haya desfile militar. Ante el descontento militar y la crisis que atraviesa el país, se adujeron "razones presupuestarias" para sacrificar ese acto simbólico en honor de quienes hace más de dos siglos decidieron que fuéramos una nación libre y soberana.
 
"Razones presupuestarias" que, en rigor, ocultan el malestar imperante en las Fuerzas Armadas, a las que se les ofreció un magro incremento salarial: un 8% para los cuadros inferiores y para los oficiales superiores apenas una suma fija de $2000 a partir del 1 de julio y de $4500 desde el 1º de agosto. Es lógico que con la inflación acumulada, cualquiera se pondría verde si le dan esa propina de aumento.
 
También en el Gobierno de los Ricos temían algún escrache por el caso del submarino ARA San Juan, que aún continúa desaparecido y por lo que hay mucha bronca en algunos sectores, especialmente en los familiares de los tripulantes que estarán encadenados para recordarle a Macri que los tripulantes estaban bajo su responsabilidad como comandante en jefe y desaparecieron en cumplimiento del deber.
 
Un eslabón más en el deterioro de las Fuerzas Armadas, que empezó cuando los dictadores la utilizaron para copar el poder y en la represión interna. Relegadas como tantas otras prioridades, la defensa nacional recibe menos del 1% del presupuesto. Más del 80% de ese presupuesto se va en los sueldos escasos. Otro 15% del dinero es para mantenimiento y gastos corrientes; menos del 5% por ciento para renovar sus obsoletos materiales.
 
Los actos patrióticos han quedado en manos de las organizaciones sociales que movilizan cientos de miles de personas con fuertes críticas al gobierno de los CEOs. El 25 de Mayo pasado, la consigna fue "No al FMI. La Patria está en peligro". Otra vez, los actos públicos para este lunes en conmemoración de la declaración de la independencia estarán a cargo de las organizaciones sociales que han comenzado a convocar al Obelisco con la consigna "Contra el FMI, la Patria no se rinde".


Con el gobierno de Macri subordinado totalmente a los dictados del FMI, los 202 años de la Independencia Argentina que se cumplen el lunes nos encontrarán en las antípodas de ese futuro por el que lucharon y soñaron los héroes fundadores de la Patria.
 
La Opinión Popular

 
SAINETE OFICIAL AL RITMO DEL AJUSTE
 
Gaby, Fofó y Milico
 
El motivo oficial de la cancelación del desfile militar -el mismo que tanto había complacido a los macristas en el Bicentenario de la Independencia, cuando los restituyó- fue la falta de presupuesto: en el Gobierno, lo enmarcaron en el ajuste acordado con el FMI.
 
Negaron, en cambio, que tuviera que ver con el creciente malestar en las Fuerzas Armadas por el magro aumento del 8 por ciento que había decretado el Gobierno. No obstante, el ministro de Defensa, Oscar "milico" Aguad, salió ayer a la tarde a asumir ese incremento como un error personal y dijo que, por pedido del Presidente, se aumentará hasta un 15 por ciento. El personal civil de las Fuerzas Armadas irá al paro la semana próxima.
 
El mandatario evitó ir a Rosario para el Día de la Bandera con el pretexto de que grupos no identificados iban a producir un caos general en la ciudad de los pobres corazones. El 25 de mayo, en cambio, el Presidente asistió a la ceremonia religiosa tradicional, claro que luego de vaciar la Plaza de Mayo, vallarla y rodearla de un impresionante operativo de seguridad. Ese día hubo una multitudinaria protesta en el Obelisco. Para el lunes próximo, hay convocada otra.
 
No está claro si esto último influyó en la decisión o si fue el creciente malestar entre los militares, que hicieron trascender su preocupación por recibir "agresiones físicas o verbales dada la actual situación".
 
El Gobierno eligió dar a conocer un tercer motivo, que es verosímil dentro del ajuste de gastos generalizado que acordaron con el FMI: sostuvieron que el desfile era muy caro, que costaba unos 10 millones de pesos. Y que lo suspendían como parte del ahorro en el gasto público.
 
Fuentes del sector pusieron en duda la cifra: indicaron que el del bicentenario de la Independencia, mucho más imponente, no había pasado de los ocho millones, y que el del año pasado había salido poco más de cuatro millones. Lo cierto es que de un desfile de 5600 militares se pasó a otro de 700 en Tucumán, donde Macri podrá hablar lejos del "banderazo" convocado en la Ciudad de Buenos Aires.
 
 
Chamarrita cuartelera
 
En el Gobierno no niegan el malestar en las Fuerzas Armadas, pero lo separan de la decisión de suspender el desfile. Admiten que, luego de que el presidente agradeciera por su esfuerzo a las Fuerzas Armadas en su último encuentro con los altos mandos, cayó como un balde de agua fría el decreto -firmado por Aguad y por el coordinador del gabinete económico, Nicolás Dujovne- en el que les otorgaban un 8 por ciento de aumento a los sueldos más bajos y una suma fija a los altos.
 
Se trata de la resolución 2/2018, que fija un "suplemento por responsabilidad jerárquica" para estos últimos: una suma remunerativa de dos mil pesos a 4500 pesos. Eso es todo lo que había para los altos mandos, incluidos generales, vicealmirantes, brigadieres mayores, coroneles, capitanes de navío, entre otros.
 
Dado el anunciado plan de Macri de darle a las Fuerzas Armadas un mayor protagonismo en el apoyo logístico de tareas de seguridad interior, los militares comenzaron a comparar su aumento con el que recibieron las fuerzas de seguridad. A través de otra resolución, la 216/18, estos últimos recibirán un 21 por ciento, si se suman los distintos ítems.
 
Los almirantes y generales sacaron la calculadora: si un capitán de navío con más de 30 años de antigüedad cobra 73 mil pesos, un comandante mayor de Gendarmería -la fuerza favorita de Patricia Bullrich- está superando los cien mil pesos. Algo inaceptable para las cúpulas militares, que dejaron trascender su descontento en varios medios afines. Su razonamiento es: si se les va a dar tareas a la par de gendarmes y prefectos, ¿por qué reciben aumentos menores?
 
"Los que están más calientes son los retirados", indicaba una fuente que conoce de cerca al sector. Los oficiales comenzaron a amenazar con pegar el faltazo a la tradicional cena de camaradería que se celebra por la fecha patria e incluso comenzaron los rumores de que la cena también se suspendería.
 
En el Gobierno se esforzaron por desmentir que la suspensión del desfile tenía que ver con este malestar creciente, que atribuyeron solamente a las cúpulas y no a los suboficiales. También recurrieron a la pesada herencia: "Cuando había diez mil suboficiales cobrando bajo la línea de pobreza. Cobraban salarios con un 65 por ciento en negro. Lo reducimos a un 27 por ciento", se atajaban en Defensa.
 
A la bronca de los bolsillos vacíos, se suman además las internas palaciegas: Aguad sospecha que hay sectores del radicalismo vinculados al anterior ministro que estarían operando para conseguir sacarlo del cargo. También señalan a Elisa Carrió como una de las que favorece esa posibilidad.
 
 
Retirada estratégica
  
Mientras en el Gobierno se seguían esforzando por minimizar la situación, Aguad salió a anunciar que iban a cambiar el decreto del 30 de junio (es decir, hace una semana). "Me hago responsable del bono del 8 por ciento que generó malestar con las Fuerzas Armadas. Fue un error y está en vías de corregirse", sostuvo el ministro de Defensa, en plan de intentar calmar los ánimos.
 
También buscó despegar a Macri de la decisión: "Intervino directamente el presidente en el conflicto. Se va a dar el aumento que se debería haberles dado. Entre hoy y mañana se anunciará el aumento del 15 por ciento", sostuvo Aguad, quien estuvo reunido con Macri y con Dujovne antes de anunciar la decisión.
 
La cifra anunciada es el techo que el Gobierno buscaba hace meses para las paritarias, que luego pasó al 20 por ciento y podría llegar al 25 por ciento, con estimaciones de una inflación al 30 por ciento. No suena que vaya a haber mucha alegría entre los militares con este anuncio.
 
"La diferencia con Gendarmería podría haber generado el malestar que tenemos hoy", sostuvo Aguad, que de todas formas descartó una equiparación con las fuerzas de seguridad.
 
El malestar, no obstante, continúa no solo por los magros salarios, sino por los problemas de equipamiento. Aguad dijo, además, que todavía no hay ninguna empresa contratada para buscar al submarino ARA San Juan. Esta semana el ministro tuvo una reunión muy tensa con los familiares de los tripulantes, que continúan su acampe frente a la Casa Rosada.
 
A las queja de los uniformados, se sumarán medidas de fuerza del personal civil. El gremio ATE lanzó un paro y una movilización de los civiles a la sede central del Instituto de Obras Sociales de las Fuerzas Armadas (IOSFA). "Venimos con un atraso salarial muy importante. Más de la mitad estamos por debajo de la línea de pobreza, con sueldos de 14 mil pesos en promedio", indicó a PáginaI12 el delegado Mariano Bares Fara.
 
"Pedimos que no se nos aplique un decreto que nos congela los sueldos. Con el nuevo convenio que firmó UPCN, nos quitan el derecho al receso invernal, una conquista que teníamos desde hace más de 30 años. Además, pedimos el pase a planta de 3000 compañeros contratados", señaló.
 
Sobre la suspensión del desfile, Bares Fara dijo que "los oficiales ganan 70 u 80 mil pesos. Esos son los que definen no hacer el desfile. No son los suboficiales ni los soldados voluntarios. Malestar hay, de todas formas, en todos lados por las medidas de ajuste".
 
Por Werner Pertot
 
Fuente: Página12
 

Agreganos como amigo a Facebook
20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

19-01-2019 / 11:01
19-01-2019 / 10:01
Es cada vez mayor la cantidad de personas que se suman a la protesta callejera contra la suba de los servicios públicos que implementa el gobierno de Mauricio Macri. Por cuarto viernes consecutivo, miles de porteños cortaron anoche las avenidas Rivadavia, Corrientes o Cabildo, entre otras, para protagonizar un nuevo "ruidazo" por los padecimientos derivados de las políticas de la alianza Cambiemos. También hubo manifestaciones en el conurbano bonaerense y en ciudades del interior de la provincia.
 
Las quejas por los aumentos de tarifas, por sueldos y jubilaciones cada vez más insignificantes frente a la inflación, se combinaron con reclamos puntuales de docentes por el cierre de las escuelas nocturnas resuelto por el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
 
De fondo se alternaba el ya tradicional "Mauricio Macri la puta que te parió", como el menos usual "fuera, fuera, fuera Macri fuera". "Macri son un fracaso como presidente. La inflación es un cáncer. Sos un inepto, le mentís a la gente", se expresa un vecino desde su cartel. "Nos sacaron el Fútbol para Todos para hacer 3000 jardines. ¿Dónde están?", indaga otro.
 
Anoche volvieron a sentirse las cacerolas, los bocinazos y ruidazos en distintas ciudades del país. Se dan después de la segunda marcha de la multisectorial contra los tarifazos que este jueves se realizó en Rosario y que continuará en Mar del Plata y Mendoza. Así como los ruidazos seguirán todos los viernes por la noche.
 
El motivo central de las protestas es el mismo: la crisis económica del modelo neoliberal macrista. La gente se une para marchar o golpear cacerolas, para reclamar por los despidos, los bajos salarios, los aumentos del transporte y de los servicios públicos, porque la plata ya no alcanza.
 
La bronca se acumula de la misma manera que los gastos para llegar a fin de mes. La gente se junta por un reclamo, por una inconformidad que la unifica. Es una queja por el presente, pero con la esperanza de lograr un cambio en el futuro. Protestan porque entienden que quedarse en la comodidad de sus casas se convierte en un silencio cómplice del ajuste macrista.
 
Las protestas continuarán, con mayor o menor presencia en las esquinas de las ciudades, o terminar diluyéndose ante la falta de respuestas positivas. O pueden aumentar, si este año vuelven a golpear los bolsillos populares de manera intolerable. ¿Influirán en las elecciones? Es una pregunta difícil de responder. Por ahora, el ruido sigue. La gente está harta de Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 09:01
Con Mauricio Macri, se profundizó un fenómeno que había arrancado en la primera mitad del 2018 y que muestra de lleno cuál fue el sector más perjudicado por la crisis económica: los trabajadores asalariados perdieron otra vez participación en el reparto de la torta de ingresos y así se alejan cada vez más del famoso fifty fifty.
 
El fifty-fifty (cincuenta y cincuenta) que impulsó el primer peronismo proponía que trabajadores y empresas se repartieran en partes iguales los ingresos que genera el país.
 
Esta vez la caída de su porción fue de 4,7 puntos durante el tercer trimestre: pasaron de recibir el 50,6% de la torta al 45,9%. Así, volvió a niveles distributivos del 2010.
 
A la par, eso significó un crecimiento de la parte del producto que se quedaron los empresarios, a costa del salario de los trabajadores. Ahí el salto fue casi en espejo y los dueños de las empresas pasaron a recibir el 45,7% del total, lo que implicó un crecimiento de 4,8% puntos.
 
Es decir que el 4% de los que participan en la producción, o sea los empresarios tal como señala el propio Indec, se quedaron con una porción casi idéntica a la del 74% representado por los asalariados.
 
La cuestión del fifty-fifty tiene un poder simbólico fuerte en la Argentina, aunque en los países desarrollados la distribución capital-trabajo es bastante más favorable para los asalariados: la participación asalariada ronda el 60% y durante los 70 giraba en torno al 65%, tal el caso de Estados Unidos.
 
Aunque en 1945 esta proporción era vista como una conquista social, en la actualidad es insuficiente. Para reducir la pobreza y aumentar la equidad es necesario impulsar reformas para que los trabajadores aumenten su participación a niveles más parecidos a los observados en los países desarrollados. Todo lo contrario de lo que está haciendo el gobierno de Mauricio Macri.
 
La Opinión Popular

18-01-2019 / 08:01
Gracias a la política económica neoliberal del inepto gobierno de Mauricio Macri, la inflación mayorista fue de 73,5% en 2018, las más alta desde la crisis de 2002, explicadas ambas por el impacto directo e indirecto de la devaluación de la moneda en sus respectivos momentos.
 
Según informó ayer el Indec, el aumento interanual en el índice de precios mayoristas del año pasado fue consecuencia de la suba de 104,8% de los productos importados, una cifra casi calcada al alza del dólar en 2018, y del incremento de 71,2% en los precios de los bienes nacionales.
 
Así, alcanzó su nivel más alto desde 2002, cuando a la salida de la convertibilidad marcó 77,1%. Entre los rubros relevados que más subieron el año pasado se destaca el petróleo crudo y gas, con el 105,5 por ciento, empujados por el alza del dólar y la cotización internacional de esos commodities.
 
La dolarización de tarifas impactó en manufacturados y energía eléctrica, con un aumento de 67,6%, mientras que la industria automotriz dejó en evidencia la alta participación de componentes importados y unidades terminadas del exterior, dado que los precios de este segmento aumentaron 90,6% promedio.
 
El costo de la construcción, por su parte, fue de 44,8%, impulsado casi en su totalidad por la remarcación en materiales.
 
Esta semana se conoció la cifra oficial de inflación minorista del año pasado, la cual se ubicó en 47,6%, el mayor registro en 27 años, producto de la duplicación en el precio del dólar, los tarifazos y la desregulación de precios sensibles al bolsillo. Sin embargo, el aumento de la inflación mayorista fue 25,9 puntos porcentuales superior que la registrada al público.
 
Esta diferencia se explica por la decisión de absorber márgenes empresarios de algunos sectores, en los que aún había sido posible, para no trasladar todo el aumento ante el actual escenario de recesión económica.
 
No todos los precios fueron trasladados, primordialmente porque, por ejemplo, al almacenero, se le cayó la demanda y hay menos poder adquisitivo. Si sube los precios no vende nada.


Conclusión: con Macri hay inflación para rato. En este 2019, existirá una fuerte inercia inflacionaria, la pesada herencia de 2018. La brecha entre inflación mayorista y minorista deja un arrastre de precios que se irá trasladando a los bolsillos de pueblo y que se sumará a los brutales tarifazos del Gobierno de los Ricos.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar