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“Han venido a saquear al país, y lo saquearon: deuda externa eterna, fuga de capitales, condonación de deudas privadas, bicicleta financiera y un plan de Macri con el FMI que es irrealizable”. “Pino” Solanas
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Nacionales - 06-07-2018 / 09:07

Enojados con el gobierno de Macri, los militares no desfilarán el 9 de Julio

Enojados con el gobierno de Macri, los militares no desfilarán el 9 de Julio
PROPINA CUARTELERA. Los ministros Aguad y Dujovne firmaron un aumento de sólo el 8% para los militares, que enseguida hicieron público su descontento. Tanto, que hubo que suspender el desfile del 9 de julio. El escandalete llegó hasta Macri y Aguad, quien en otro paso de comedia asumió todas las culpas y anunció que la suba será del 15%.
El Gobierno de Mauricio Macri tuvo que suspender el desfile militar del 9 de Julio en la Ciudad de Buenos Aires. En su lugar, organizó un acto más pequeño en Tucumán, al que asistiría el Presidente. Las cancelaciones y los faltazos presidenciales en las fechas patrias se están volviendo una constante a medida que empeora la situación económica y social por el ajuste neoliberal. El 25 de mayo se valló toda la zona de Plaza de Mayo para permitirle asistir al Te Deum, mientras el Obelisco era escenario de una protesta masiva.
 
El gobierno cipayo de Macri, que huye de cualquier festejo patriótico o conmemoración de masas, decidió que el 9 de julio no haya desfile militar. Ante el descontento militar y la crisis que atraviesa el país, se adujeron "razones presupuestarias" para sacrificar ese acto simbólico en honor de quienes hace más de dos siglos decidieron que fuéramos una nación libre y soberana.
 
"Razones presupuestarias" que, en rigor, ocultan el malestar imperante en las Fuerzas Armadas, a las que se les ofreció un magro incremento salarial: un 8% para los cuadros inferiores y para los oficiales superiores apenas una suma fija de $2000 a partir del 1 de julio y de $4500 desde el 1º de agosto. Es lógico que con la inflación acumulada, cualquiera se pondría verde si le dan esa propina de aumento.
 
También en el Gobierno de los Ricos temían algún escrache por el caso del submarino ARA San Juan, que aún continúa desaparecido y por lo que hay mucha bronca en algunos sectores, especialmente en los familiares de los tripulantes que estarán encadenados para recordarle a Macri que los tripulantes estaban bajo su responsabilidad como comandante en jefe y desaparecieron en cumplimiento del deber.
 
Un eslabón más en el deterioro de las Fuerzas Armadas, que empezó cuando los dictadores la utilizaron para copar el poder y en la represión interna. Relegadas como tantas otras prioridades, la defensa nacional recibe menos del 1% del presupuesto. Más del 80% de ese presupuesto se va en los sueldos escasos. Otro 15% del dinero es para mantenimiento y gastos corrientes; menos del 5% por ciento para renovar sus obsoletos materiales.
 
Los actos patrióticos han quedado en manos de las organizaciones sociales que movilizan cientos de miles de personas con fuertes críticas al gobierno de los CEOs. El 25 de Mayo pasado, la consigna fue "No al FMI. La Patria está en peligro". Otra vez, los actos públicos para este lunes en conmemoración de la declaración de la independencia estarán a cargo de las organizaciones sociales que han comenzado a convocar al Obelisco con la consigna "Contra el FMI, la Patria no se rinde".


Con el gobierno de Macri subordinado totalmente a los dictados del FMI, los 202 años de la Independencia Argentina que se cumplen el lunes nos encontrarán en las antípodas de ese futuro por el que lucharon y soñaron los héroes fundadores de la Patria.
 
La Opinión Popular

 
SAINETE OFICIAL AL RITMO DEL AJUSTE
 
Gaby, Fofó y Milico
 
El motivo oficial de la cancelación del desfile militar -el mismo que tanto había complacido a los macristas en el Bicentenario de la Independencia, cuando los restituyó- fue la falta de presupuesto: en el Gobierno, lo enmarcaron en el ajuste acordado con el FMI.
 
Negaron, en cambio, que tuviera que ver con el creciente malestar en las Fuerzas Armadas por el magro aumento del 8 por ciento que había decretado el Gobierno. No obstante, el ministro de Defensa, Oscar "milico" Aguad, salió ayer a la tarde a asumir ese incremento como un error personal y dijo que, por pedido del Presidente, se aumentará hasta un 15 por ciento. El personal civil de las Fuerzas Armadas irá al paro la semana próxima.
 
El mandatario evitó ir a Rosario para el Día de la Bandera con el pretexto de que grupos no identificados iban a producir un caos general en la ciudad de los pobres corazones. El 25 de mayo, en cambio, el Presidente asistió a la ceremonia religiosa tradicional, claro que luego de vaciar la Plaza de Mayo, vallarla y rodearla de un impresionante operativo de seguridad. Ese día hubo una multitudinaria protesta en el Obelisco. Para el lunes próximo, hay convocada otra.
 
No está claro si esto último influyó en la decisión o si fue el creciente malestar entre los militares, que hicieron trascender su preocupación por recibir "agresiones físicas o verbales dada la actual situación".
 
El Gobierno eligió dar a conocer un tercer motivo, que es verosímil dentro del ajuste de gastos generalizado que acordaron con el FMI: sostuvieron que el desfile era muy caro, que costaba unos 10 millones de pesos. Y que lo suspendían como parte del ahorro en el gasto público.
 
Fuentes del sector pusieron en duda la cifra: indicaron que el del bicentenario de la Independencia, mucho más imponente, no había pasado de los ocho millones, y que el del año pasado había salido poco más de cuatro millones. Lo cierto es que de un desfile de 5600 militares se pasó a otro de 700 en Tucumán, donde Macri podrá hablar lejos del "banderazo" convocado en la Ciudad de Buenos Aires.
 
 
Chamarrita cuartelera
 
En el Gobierno no niegan el malestar en las Fuerzas Armadas, pero lo separan de la decisión de suspender el desfile. Admiten que, luego de que el presidente agradeciera por su esfuerzo a las Fuerzas Armadas en su último encuentro con los altos mandos, cayó como un balde de agua fría el decreto -firmado por Aguad y por el coordinador del gabinete económico, Nicolás Dujovne- en el que les otorgaban un 8 por ciento de aumento a los sueldos más bajos y una suma fija a los altos.
 
Se trata de la resolución 2/2018, que fija un "suplemento por responsabilidad jerárquica" para estos últimos: una suma remunerativa de dos mil pesos a 4500 pesos. Eso es todo lo que había para los altos mandos, incluidos generales, vicealmirantes, brigadieres mayores, coroneles, capitanes de navío, entre otros.
 
Dado el anunciado plan de Macri de darle a las Fuerzas Armadas un mayor protagonismo en el apoyo logístico de tareas de seguridad interior, los militares comenzaron a comparar su aumento con el que recibieron las fuerzas de seguridad. A través de otra resolución, la 216/18, estos últimos recibirán un 21 por ciento, si se suman los distintos ítems.
 
Los almirantes y generales sacaron la calculadora: si un capitán de navío con más de 30 años de antigüedad cobra 73 mil pesos, un comandante mayor de Gendarmería -la fuerza favorita de Patricia Bullrich- está superando los cien mil pesos. Algo inaceptable para las cúpulas militares, que dejaron trascender su descontento en varios medios afines. Su razonamiento es: si se les va a dar tareas a la par de gendarmes y prefectos, ¿por qué reciben aumentos menores?
 
"Los que están más calientes son los retirados", indicaba una fuente que conoce de cerca al sector. Los oficiales comenzaron a amenazar con pegar el faltazo a la tradicional cena de camaradería que se celebra por la fecha patria e incluso comenzaron los rumores de que la cena también se suspendería.
 
En el Gobierno se esforzaron por desmentir que la suspensión del desfile tenía que ver con este malestar creciente, que atribuyeron solamente a las cúpulas y no a los suboficiales. También recurrieron a la pesada herencia: "Cuando había diez mil suboficiales cobrando bajo la línea de pobreza. Cobraban salarios con un 65 por ciento en negro. Lo reducimos a un 27 por ciento", se atajaban en Defensa.
 
A la bronca de los bolsillos vacíos, se suman además las internas palaciegas: Aguad sospecha que hay sectores del radicalismo vinculados al anterior ministro que estarían operando para conseguir sacarlo del cargo. También señalan a Elisa Carrió como una de las que favorece esa posibilidad.
 
 
Retirada estratégica
  
Mientras en el Gobierno se seguían esforzando por minimizar la situación, Aguad salió a anunciar que iban a cambiar el decreto del 30 de junio (es decir, hace una semana). "Me hago responsable del bono del 8 por ciento que generó malestar con las Fuerzas Armadas. Fue un error y está en vías de corregirse", sostuvo el ministro de Defensa, en plan de intentar calmar los ánimos.
 
También buscó despegar a Macri de la decisión: "Intervino directamente el presidente en el conflicto. Se va a dar el aumento que se debería haberles dado. Entre hoy y mañana se anunciará el aumento del 15 por ciento", sostuvo Aguad, quien estuvo reunido con Macri y con Dujovne antes de anunciar la decisión.
 
La cifra anunciada es el techo que el Gobierno buscaba hace meses para las paritarias, que luego pasó al 20 por ciento y podría llegar al 25 por ciento, con estimaciones de una inflación al 30 por ciento. No suena que vaya a haber mucha alegría entre los militares con este anuncio.
 
"La diferencia con Gendarmería podría haber generado el malestar que tenemos hoy", sostuvo Aguad, que de todas formas descartó una equiparación con las fuerzas de seguridad.
 
El malestar, no obstante, continúa no solo por los magros salarios, sino por los problemas de equipamiento. Aguad dijo, además, que todavía no hay ninguna empresa contratada para buscar al submarino ARA San Juan. Esta semana el ministro tuvo una reunión muy tensa con los familiares de los tripulantes, que continúan su acampe frente a la Casa Rosada.
 
A las queja de los uniformados, se sumarán medidas de fuerza del personal civil. El gremio ATE lanzó un paro y una movilización de los civiles a la sede central del Instituto de Obras Sociales de las Fuerzas Armadas (IOSFA). "Venimos con un atraso salarial muy importante. Más de la mitad estamos por debajo de la línea de pobreza, con sueldos de 14 mil pesos en promedio", indicó a PáginaI12 el delegado Mariano Bares Fara.
 
"Pedimos que no se nos aplique un decreto que nos congela los sueldos. Con el nuevo convenio que firmó UPCN, nos quitan el derecho al receso invernal, una conquista que teníamos desde hace más de 30 años. Además, pedimos el pase a planta de 3000 compañeros contratados", señaló.
 
Sobre la suspensión del desfile, Bares Fara dijo que "los oficiales ganan 70 u 80 mil pesos. Esos son los que definen no hacer el desfile. No son los suboficiales ni los soldados voluntarios. Malestar hay, de todas formas, en todos lados por las medidas de ajuste".
 
Por Werner Pertot
 
Fuente: Página12
 

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18-11-2018 / 09:11
La semana del peronismo terminó muy diferente a como había arrancado. De la fractura en el Senado por la votación del Presupuesto, cerró con la muestra de unidad exhibida para darle un golpe a la alianza Cambiemos y evitar que se quedara con los dos tercios de los miembros del Consejo de la Magistratura.
 
Es un nuevo error de cálculo político por parte de Mauricio Macri, Marcos Peña y de los operadores macristas en el Congreso que le causaron a Cambiemos una enorme derrota política en el Congreso de la Magistratura.
 
¿Qué ocurrió? Lo que los "PRO Puros" dijeron que no podía ocurrir: Todas los sectores peronistas olvidaron sus diferencias para ganar dos sillas en el poderoso Consejo de la Magistratura. La Casa Rosada creía que eso era imposible y que tenían aseguradas las poltronas de Pablo Tonelli y Mario Negri, con lo cual, tendrían aseguradas 8 de las 13 bancas necesarias para controlar el organismo judicial que selecciona y destituye jueces, y manipular así la justicia.
 
Lo ocurrido confirma que el entorno de Macri ha exagerado al minimizar la posibilidad de unidad de todos los peronistas para las elecciones del año que viene, lo que obliga a replantear toda la estrategia electoral que se elaboró y aplicó hasta ahora. En caso contrario, hay un riesgo cierto de derrota en las urnas en 10 meses.
 
Otra señal de unidad: el peronismo en su conjunto se reunió en Buenos Aires y lanzó un llamado a un gran frente opositor. "Se acabó definitivamente la mentira, el jolgorio y la fiesta amarilla en la Argentina", sentenció el presidente del Partido Justicialista nacional, José Luis Gioja, en el cierre del acto por el Día del Militante Peronista que conmemoró el regreso del ex presidente Juan Perón al país tras 17 años en el exilio.
 
El encuentro, organizado por el presidente del PJ bonaerense e intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, reunió en el Club Deportivo de esa localidad a Gioja, Magario, Scioli, Moyano, Yasky, entre otros dirigentes políticos y gremiales, de todo el arco peronista y dejó una foto histórica de unidad de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.
 
Igual, pese al paso adelante, prevaleció la cautela acerca de si lo que sucedió es un indicativo acerca de que la oposición marcha hacia un proceso de unidad en 2019. "Es un paso importante, pero no sacaría conclusiones apresuradas. Todavía falta recorrer mucho para saber si va a haber unidad", definió el jefe del bloque de diputado del FpV-PJ, Agustín Rossi, uno de los anotados en la carrera presidencial.
 
De hecho, hasta ahora resultaron negativas las gestiones realizadas desde el PJ Nacional que encabeza Gioja para sumar a los referentes del sector Alternativa Argentina a la Mesa de Acción Política. El camino hacia la unidad no está libre de escollos, pero hay indicios favorables.
 
La Opinión Popular

17-11-2018 / 10:11
El Presupuesto 2019 en rojo que aprobó el Senado, en vez de asignar partidas, las retira. Es un presupuesto al revés. Se trata de una lista que enumera cuánto se saca de cada rubro, un anti presupuesto.
 
El país está en rojo pero no por comunista sino por quebrado. El gobierno de Cambiemos aprobó un presupuesto que es la expresión más clara de su dramático fracaso. Dramático para la gente de a pie, a la que los mismos que han hecho este desastre le reclaman sacrificios.
 
Muchos de ellos lo votaron, engañados, seducidos por promesas que nunca se cumplieron o por razones en las que cada uno habrá creído, pero ya no se trata de creer, las consecuencias están a la vista, duelen en el alma, en la panza y en el bolsillo: casi 50 por ciento de inflación en 2018 y cien por ciento de devaluación, con un 20 por ciento de pérdida de capacidad adquisitiva del salario y el cierre de miles de empresas y comercios.
 
Eso fue 2018, pero el Presupuesto que se aprobó el miércoles anuncia un 2019 aun peor. Ni siquiera lo pueden ocultar los medios y los periodistas del oficialismo.
 
La quiebra del país es indefendible, 2019 será un año difícil para la clase media y los sectores más humildes. La caída de la industria, más del 11 por ciento, es un dato que arrastra a miles de familias a la miseria. En todo el planeta hubo un sólo país con peor resultado en ese andarivel y fue Burundi.
 
No se está pagando ninguna fiesta. El gobierno de radicales y macristas asumió con muy poca deuda. Si hubo una fiesta, ya estaba pagada cuando asumió Mauricio Macri.
 
En cambio el país que recibirán los que ganen las próximas elecciones arrastrará la deuda inmensa que se tomó en estos años y que solamente sirvió para enriquecer a unos pocos.
 
Una deuda que el Fondo Monetario no tendría que haber concedido en condiciones claramente impagables. En el nuevo presupuesto bajan las partidas para salud y educación y la única que aumenta es para el pago de deuda externa.
 
Los medios, incluso los oficialistas, cuentan las monedas que habrá para ciencia y técnica, imaginan lo que faltará en los hospitales o los precios a los que volará el transporte y los demás servicios dolarizados y sin subsidios. Ha sido el avispón que molestó al gobierno. Empieza el año electoral y cada vez es más evidente que el eje de los opositores será la demolición de la gestión de Cambiemos

16-11-2018 / 10:11
Un estudio privado estimó que el promedio de los trabajadores perdió este año $57.500 por la suba de los precios no trasladada a los salarios. Con $57.500 una familia tipo cubre dos meses y medio el costo de la Canasta Básica Total que calculó el Indec para setiembre pasado.
 
Como alternativa, con esos $57.500 esa familia también podría pasar por una tienda de electrodomésticos y comprar por $19.000 una heladera de 280 litros y un televisor de 32 pulgadas a un precio de 11.000 pesos.
 
El resto les alcanzaría para aprovechar este fin de semana largo y hacerse una escapada a Mar del Plata a un Apart de 4 estrellas les cobraría $11.877 por 3 noches con desayuno incluido en habitaciones separadas para padres e hijos, y en el Bus de larga distancia pagarían algo menos de $7.000 por los viajes ida y vuelta en coche cama.
 
Haciendo las cuentas les sobraría suficiente dinero para las comidas y alguna comprita.
 
Cualquiera de las dos alternativas ilustra el poder de compra que en promedio perderá un trabajador asalariado en 2018, según un estudio realizado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP).
 
El cálculo es muy sencillo: sumaron la diferencia entre el salario promedio que efectivamente cobraron los trabajadores registrados del sector privado en cada uno de los meses y lo que hubieran cobrado si el salario se hubiera ajustado mensualmente de acuerdo a la inflación.
 
Ese cálculo arrojó $57.500, el equivalente a dos canastas y media o a ese paquete de electrodomésticos y fin de semana de miniturismo.
 
Para cuando termine el año la pérdida puede llegar a ser incluso algo mayor a $57.500, porque el estudio estimó que la inflación de octubre sería del 4,5%  pero resultó del 5,4%, según difundió el Indec. Para noviembre y diciembre estimaron 3% y 3,5%, respectivamente.
 
Con el mismo método, el trabajo coordinado por Ana Rameri y Claudio Lozano también calculó la merma del poder adquisitivo acumulada desde que asumió Mauricio Macri. La reducción en esos tres años asciende a 117.581 pesos.
 
En comparación con esas pérdidas, el bono de $5.000 tiene el efecto de una aspirina para un enfermo grave. Compensa menos del 10% del perjuicio de 2018 y equivale a menos del 5% de lo que se les esfumó desde diciembre de 2015.

16-11-2018 / 09:11
Ayer quedó en claro, una vez más, el fracaso de la política económica neoliberal de Mauricio Macri. El índice de precios al consumidor del Indec registró en octubre un alza del 5,4% a nivel nacional, empujado por alimentos y bebidas, las tarifas del gas, el transporte y las prepagas. En la comparación anual, la inflación de octubre se ubica en el 45,9%.
 
En diez meses, la inflación asciende al 39,5% y puntualmente los rubros esenciales de la canasta básica muestran en promedio un incremento del 43,7%, cuya contracara es el grave deterioro del poder adquisitivo de los sectores trabajadores y jubilados.
 
El año cerraría con una inflación del orden del 48%, la más alta desde 1991, y se calcula que el año que viene, si las variables financieras no se vuelven a disparar, la inflación no bajaría de del 30%. Los números de inflación se dan en el marco de una dura caída de la producción, inversión y empleo, tasas de interés siderales y aumento record de la deuda externa, de la pobreza y la indigencia.
 
Los precios en el promedio de toda la economía se multiplicaron por 2,5 en apenas tres años de gestión Cambiemos, lo cual está bastante alejado del slogan de campaña de Macri acerca de que "en mi gobierno la inflación no va a ser un problema". Una mentira más para engañar a los votantes y llegar al poder.
 
El Gobierno preparó los ingredientes para el caldo ideal de inflación: brutal devaluación, violenta suba de tarifas y tasas de interés siderales. Así, en octubre los precios de alimentos y bebidas avanzaron un 5,9% a nivel nacional, acumulan un 43,7 en diez meses y el 46,4% en la comparación interanual. El traslado de la suba del dólar de fines de agosto y septiembre a bienes de consumo masivo, como por ejemplo la harina y panificados, aceites, carnes y lácteos, fue letal.
 
Según los datos del Indec, en el último año el kilo de pan francés subió un 84% y los fideos guiseros lo hicieron en un 80%, ambos empujados por la harina, que avanzó un 173%. El arroz subió un 66% y el aceite de girasol lo hizo en un 79%. Entre los lácteos, la leche en sachet subió un 40% y el queso cremoso, un 31%. La sal fina creció un 60%.
 
Los incrementos de precios de alimentos y bebidas, el colectivo, tren y subte, naftas y los servicios esenciales para el funcionamiento del hogar fue muy fuerte en el último año, lo cual, conjugado con un escenario de caída del empleo, paritarias a la baja, recorte de horas extra, suspensiones, caída del poder adquisitivo de jubilaciones y asignaciones familiares, configura un delicado escenario social.
 
Los creadores de "pobreza cero", "en mi gobierno la inflación no va a ser un problema", "el segundo semestre", "no vamos a ajustar", " se viene la lluvia de inversiones"... ahora dicen que "después de la próxima cosecha todo va a cambiar"  y "en noviembre la inflación se va a reducir a menos del 3 % mensual". Para diciembre frutean con un guarismo similar. Se trata del nivel más elevado desde 2002.
 
La Opinión Popular

15-11-2018 / 10:11
La declaración reciente del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne: "Nunca se hizo un ajuste de esta magnitud sin que caiga el Gobierno", es una forma de sincericidio del que no se tiene memoria en las últimas décadas en el país.
 
Hay una excepción: la del radical Juan Carlos Pugliese, quien tomó las riendas del ministerio en el último tiempo del gobierno de Raúl Ricardo Alfonsín. Se dirigió entonces al mundo de las finanzas, pidiendo respaldo y comprensión: "Yo les hablo con el corazón -dijo- pero ustedes me responden con el bolsillo".
 
Dujovne pudo decir lo que dijo hace horas porque los militares argentinos no son una amenaza, por suerte. Fueron los golpes de Estado en la segunda mitad del siglo XX los que ayudaron a perturbar la economía. No dejaban hacer, nadie podía tomar previsiones ni asumir políticas de largo plazo.
 
Sólo Arturo Frondizi fue víctima de 32 planteos militares. Uno de sus ministros de Economía, Álvaro Alsogaray, pudo remontar la instancia crítica sólo porque estaba respaldado por los militares (entre ellos el general Julio Alsogaray, su hermano).
 
José Alfredo Martínez de Hoz, ministro con el siniestro Golpe Militar de 1976, pudo concretar su modelo de apertura de la economía, más las privatizaciones, más el amparo de la timba financiera, más su lucha contra la industria nacional, el tiempo de "la plata dulce", porque lo apoyaba la mayoría de los militares.
 
Los ministros de Economía acompañaron el paso de los años con engaños, con mentiras y ocultamientos. La sorpresa de Dujovne es que está diciendo la verdad. En otro momento, habida cuenta de la actual realidad económica, la aflicción de la clase media, la imposición de un programa que sólo genera víctimas, el crecimiento de la pobreza, ya habrían bastado para acorralar a cualquier gobierno de cualquier signo político.
 
Así, el ministro puede decir lo que dice porque en la vereda política de la oposición no hay unidad, ni candidato, ni organización de ninguna naturaleza. El peronismo está dividido. Y no hay otra cosa.
 
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