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“Quienes votaron a Macri aceptaron sacrificarse hoy para estar mejor mañana, pero están cada vez más descreídos. Ahora, lo que va a quedar va a ser peor que lo que dejó Menem”. Beatriz Sarlo
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Nacionales - 05-07-2018 / 09:07
EL AJUSTE DE LOS PROGRAMAS Y LAS ASIGNACIONES DE AYUDA SOCIAL BAJO EL GOBIERNO DE MAURICIO MACRI

Caída libre para el valor de los planes sociales de miseria

Caída libre para el valor de los planes sociales de miseria
Cada vez más gente queda afuera de los consumos esenciales. Un estudio del Centro de Economía Política revela que el poder adquisitivo de los planes sociales, medido en canastas básicas de alimentos, cayó desde 7,27 canastas en el momento en que asumió Macri a sólo 4,77 en la actualidad. El ajuste no es para todos: en medio de la crisis, siguen gobernando para los ricos: los grandes empresarios del agro, las empresas de servicios, las mineras, las petroleras y las finanzas.
El presidente Mauricio Macri pretende instalar la falsa idea de que, en la crisis, el "esfuerzo" lo hacemos todos. Pero esta semana se conocieron nuevas medidas para garantizar los negocios de los grandes empresarios y especuladores, y se confirmaron medidas de ajuste contra el pueblo trabajador.
 
El gobierno de Macri confirmó, a los grandes terratenientes del campo, de que seguirán bajando las retenciones a la soja. Mientras el pueblo trabajador seguirá sufriendo inflación y despidos, los grandes propietarios de tierras del país seguirán amasando fortunas. No hay ningún "esfuerzo patriótico" a la vista.
 
Por otro lado, el nuevo ministro Javier Iguacel confirmó que habrá un "esfuerzo" para reducir el déficit fiscal con nuevos tarifazos en los servicios públicos, en septiembre y octubre. Las que festejaron son las empresas energéticas. Además, subieron en los últimos días los precios de las naftas, lo cual repercute sobre la inflación de toda la economía. No hace falta aclarar quiénes le pondrán el hombro a esta "patriada".
 
Junto con el enorme ajuste del gasto público y las paritarias por debajo de la inflación, los planes sociales de miseria son otras de las patas fundamentales para provocar una recesión que el macrismo y el FMI buscan intencionalmente, con el objetivo de enfriar la economía para "solucionar" así la escasez de dólares.
 
La inflación y la devaluación del peso desde que asumió el gobierno de Cambiemos no sólo hicieron añicos el poder de compra de los salarios. También el valor real de la ayuda social -que el macrismo y hasta el FMI dicen estar comprometidos en preservar- se redujo significativamente, afectada además por las políticas sociales del gobierno de los CEOs.
 
Un estudio del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sobre el poder de compra de los planes sociales en 2001, 2015 y 2018 muestra la caída del poder adquisitivo de la ayuda social frente al incremento de la canasta básica.
 
Si con un Plan Trabajar se compraban 5,28 canastas básicas el año que la crisis social derivó en la huida en helicóptero del presidente Fernando de la Rúa, 17 años después, con los planes sociales que implementa el gobierno de Mauricio Macri se pueden adquirir 4,77 canastas de alimentos esenciales. La caída es mucho mayor si se toman como parámetro los planes sociales vigentes en el último año del gobierno de Cristina: entonces se podía acceder a 7,27 canastas básicas.
 
El ajuste no es para todos: en medio de la crisis, siguen gobernando para los ricos: los grandes empresarios del agro, las empresas de servicios, las mineras, las petroleras y las finanzas. Lo que no puede evitar el Gobierno es la alta impopularidad de sus medidas, que pone hoy en serio riesgo su plan de reelección.
 
La Opinión Popular

 
El informe del centro de estudios que encabeza el economista Hernán Letcher se titula "La cuestión social" y arranca con una cita de la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, que en el contexto de la firma del acuerdo con el gobierno no se privó de elogiar "el énfasis puesto por el equipo económico del presidente Macri en apoyar a los más vulnerables de la sociedad".
 
Ante las reiteradas promesa de "garantizar" los recursos destinados al gasto social por parte de funcionarios de Cambiemos, que ayer sufrieron un nuevo revés en la reunión que mantuvieron con movimientos sociales, el CEPA hizo un análisis en dólares corrientes pero con valores de canasta y luego en pesos de los planes que reciben los sectores más pobres en 2001, 2015 y 2018, a fin de poder comparar el poder adquisitivo de esas ayudas estatales.
 
"Los resultados obtenidos muestran la alta correlación que existe entre el precio de los alimentos en Argentina y la cotización del dólar, ya que mientras que la inflación de Estados Unidos fue del 40 por ciento entre 2001 y 2017, la canasta alimentaria considerada se incrementó en promedio un 35 por ciento", advierten los economistas.
 
La canasta básica considerada en 2001 equivalía a 26,50 dólares ese año, a 36,70 en 2015 y a 33,6 en mayo pasado, en los dos últimos casos en base a relevamientos del propio CEPA.
 
Si la comparación se hace tomando como base los pesos de 2018, la canasta en el último año del régimen de Convertibilidad costaba 795 pesos, que bajaron a 357,85 cuando dejó el gobierno CFK y aumentaron a 1006,90 en mayo pasado.
 
La variación entre 2001 y 2018 muestra el aumento del 35 por ciento, con picos en productos como las papas (191 por ciento), naranjas (136 por ciento), carne picada (80 por ciento) o pan francés (63 por ciento).
 
La ayuda social de 2001 traducida a cifras del presente equivale a 4200 pesos, que surgen de considerar los 140 pesos/dólares promedio de un Plan Trabajar (oscilaba entre 120 y 160) con el tipo de cambio a 28,20.
 
Con los programas Argentina Trabaja y Ellas Hacen, durante el último año de gestión kirchnerista, la cifra traducida al presente equivale a 2600 pesos. En tanto, si se consideran los actuales planes Hacemos Futuro y el Salario Social Complementario, el número llega a 4800 pesos mensuales.
 
La comparación 2001/2018, lejos del 35 por ciento de aumento de la canasta básica, marca una mejora del 22 por ciento. Es decir, una significativa pérdida del poder adquisitivo.
 
La caída de la capacidad de compra de los planes sociales en los últimos dos años y medio es también notoria si se la analiza con respecto al valor del dólar en los respectivos momentos.
 
Mientras en el último año del uno a uno el Plan Trabajar equivalía a 140 dólares, los planes en el último año del gobierno del Frente para la Victoria eran equiparables a 266 dólares, mientras que tras la devaluación de la alianza PRO/UCR, y con un tipo de cambio de 30 pesos (tomando el valor del lunes último), la cifra se reduce a 160 dólares.
 
En resumen, las ayudas sociales traducidas en dólares, explica el CEPA, se redujeron un 40 por ciento durante la gestión Cambiemos. El porcentaje es levemente superior al de considerar la reducción de la jubilación mínima (39 por ciento, que surge de comprar 440 dólares en 2015 contra 270 en mayo pasado) y sólo superado por el achicamiento del salario mínimo, que se redujo en un 45 por ciento (573 a 317 dólares en dos años y medio).
 
El estudio, finalmente, se detiene en la cantidad de canastas básicas que se podía adquirir en 2001, 2015 y 2018, tanto con el salario y la jubilación mínima como con los planes sociales mencionados (ver gráfico).
 
La comparación permite concluir en una leve mejora respecto de 2001 si se toman como parámetro salarios y jubilaciones, pero en un empeoramiento en los ingresos de los sectores vulnerables que dependen de los planes sociales: 5,28 canastas en 2001 contra 4,77 en el presente, un 10 por ciento menos que en el peor momento socioeconómico del país en las últimas décadas.
 
Fuente: Página12
 

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Caída libre para el valor de los planes sociales de miseria
Poder adquisitivo medido en canastas básicas.
17-07-2018 / 10:07
En una carta dirigida a la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, un amplio conglomerado opositor le advierte al Fondo Monetario Internacional (FMI) que la deuda pactada entre el organismo y el gobierno de Mauricio Macri es considerada "odiosa o execrable" en términos jurídicos y que agotará todos los mecanismos parlamentarios y judiciales para desconocerla.
 
En la misma semana en que Lagarde visitará la Argentina para reunirse con el Presidente, Mauricio Macri, y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el organismo difundió un nuevo informe en el que vaticina una baja en el crecimiento de América Latina, impulsado, entre otros motivos, por la crisis que atraviesa la Argentina. 
 
Los números fríos del FMI recortaron las previsiones de crecimiento económico de la región al 1,6% en 2018 y al 2,6% en 2019, cuatro y dos décimas menos, respectivamente, que lo calculado en abril. En lo que respecta al caso argentino, el FMI puntualizó que "las menores estimaciones reflejan perspectivas más difíciles para economías clave, debido a la constricción de las condiciones financieras y el ajuste necesario de las políticas".
 
El argumento, cínico, perverso, es similar al utilizado por el presidente Macri: "Sufrir hoy, para estar mejor mañana", mientras vemos cómo ese "mañana" nunca llega y la promesa de ese futuro paradisíaco se aleja un poco más, hasta esfumarse. Como si estuviéramos condenados a vivir de prestado, entre la miseria y la dependencia, de rodillas ante el "verdugo" que propone más ajuste y lo disfraza de "necesario".
 
Más bien, habría que decir que nacimos bendecidos en una tierra rica en reservas de agua dulce, con gente dedicada y dispuesta al trabajo, tierra fértil en la que crece lo que tiremos. Y en cambio, desde el gobierno de Macri prefieren sembrar corrupción, miseria, entregar nuestros recursos al mejor postor, poniéndonos de rodillas ante el FMI, que promociona como "necesarias" paritarias del 8%, que promueve despidos y tarifazos.
 
El conglomerado opositor sostiene que, de acuerdo a la Constitución Nacional, le corresponde al Congreso "contraer empréstitos sobre el crédito de la Nación" y "arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación".
 
Pero nadie podría acusar de traidor al diablo. La traición, si cabe, viene de aquellos representantes que la mayoría de los argentinos eligió para defender sus intereses y hoy nos ponen de rodillas bajo el yugo de un diablo que nadie votó.
 
La Opinión Popular

16-07-2018 / 16:07
16-07-2018 / 09:07
La industria sufrió un fuerte retroceso en mayo según las estadísticas que reveló la Unión Industrial Argentina (UIA) y que difundirá en las próximas horas. El nivel de actividad fabril cayó por debajo del -2% en la comparación interanual, situación que se verá agravada ante un escenario de crisis generalizada que se observará desde junio en adelante, con sectores clave en pleno descenso, lo que provocará que la producción manufacturera termine el año con un promedio de cero crecimiento.
 
A contramano de esa realidad y sin autocrítica frente a la crisis que cada día golpea con más recesión, devaluación e inflación, el presidente Mauricio Macri, desde la nube de gas en que vive, se empeña en afirmar que "vamos por el camino correcto" hacia "un país pujante e inclusivo".
 
"De eso se trata el cambio que vine a proponerles desde el primer día: de construir una Argentina más justa, transparente, donde se dice la verdad y se trabaja con las manos limpias", dijo ayer Macri aferrándose a la letanía de ese inasequible país virtual, tan distinto de la realidad con la que se convive a diario.
 
Hablan por él y sus "manos limpias", el millonario escándalo por la millonaria deuda (que se niega a pagar) del Correo Argentino, una de sus tantas empresas; o la cantidad de funcionarios (él incluido) con empresas fantasmas en paraísos fiscales para facilitar el lavado de dinero; o las denuncias que salpican a su alfil bonaerense, la gobernadora Mariu Vidal, por solo citar algunos casos.
 
Sin autocrítica frente a la crisis que cada día golpea a cinco de cada diez chicos que viven en la pobreza, que no comen como corresponde y vastos sectores de la clase media que son empujados a la miseria. Mientras se acepta el brutal ajuste que impone el FMI, sin proponer un plan económico que cambie el rumbo neoliberal, con empleo y producción capaz de reactivar la economía.
 
En la misma línea se pronunció el jefe de Gabinete, el inútil Marcos Peña, al postular que, pese a la "economía más fría" y "recesiva" de los próximos meses, lo que se viene tras la "tormenta" es un camino de "crecimiento y desarrollo". Son metáforas de un país virtual. La pregunta sobreviene: ¿En qué mano esconderá Macri la varita mágica que no la vemos?
 
La Opinión Popular

15-07-2018 / 11:07
Por más maquillaje que intente ponerle, el ajuste que el FMI le impuso a Mauricio Macri se concretará recortando gasto público (social, si se puede), salarios de estatales, subsidios. Despidos, reducción de áreas, imposiciones simétricas a las provincias. La "fiesta" la pagarán los laburantes, los humildes, las clases medias en descenso, las Pymes. El resto es fulbito para la tribuna.
 
El macrismo ni siquiera amaga o maquina mejorar un poco la recaudación impositiva. El poder fáctico aliado (banca internacional, exportadores agropecuarios, petroleras, concesionarias de energía o gas) lo hiere con fuego amigo. El Gobierno no les pide una pequeña ayuda a los amigos: que aporten un diezmo al "sacrificio colectivo", ajeno a las clases dominantes.
 
Tal vez el torniquete del FMI fuerce al macrismo a revisar el fundamentalismo fiscal pro establishment, hasta hoy cedieron a las presiones de los aliados fácticos, casi gozosamente, como en la reunión con la Mesa de Enlace del campo.
 
Todo se le hubiera facilitado a Macri suponiendo que la Selección Argentina hubiera estado hoy domingo en la Final del Mundial con Lionel Messi a la cabeza y que a su vez combinaba perfectamente con el inicio de las vacaciones de invierno, que el  Gobierno lo imaginaba como real.
 
En ese marco, pretendía avanzar con el ajuste, principalmente en el recorte de empleados públicos, y cumplir la letra chica del acuerdo con el FMI firmado hace un mes, que estima un achique del 30% del personal dependiente del estado.
 
A esto hay que sumarle a un contexto de país en el que  el empleo genuino no funciona como consecuencia de la inflación y la brutal caída del consumo y con la imposibilidad de que las pymes puedan crecer por la falta de créditos, siendo este país el que paga en la actualidad la tasa de interés más alta a nivel mundial
 
Ese combo explosivo hará que la economía actual siga teniendo consecuencias letales. Nos gustaría decir que "lo peor ya pasó", que va a crecer el empleo y los salarios, como afirman los periodistas militantes del macrismo, pero no solo será un sueño que se esfumará inmediatamente como de Messi levantando la Copa en Moscú. 
Terminó el Mundial que no sirvió de cortina de humo ni de freno al conflicto. En esas ligas, como en tantas otras, las penas son de nosotros y las vaquitas son ajenas.


La Opinión Popular

15-07-2018 / 10:07
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