La Opinión Popular
                  19:00  |  Lunes 24 de Septiembre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Macri sigue emitiendo deuda y se olvida de la Salud, la Educación, el Medioambiente y la Cultura. Le recorta los ingresos a los jubilados pero perdona al Grupo Macri su deuda con el Correo Argentino”. Pino Solanas
Recomendar Imprimir
Nacionales - 05-07-2018 / 09:07
EL AJUSTE DE LOS PROGRAMAS Y LAS ASIGNACIONES DE AYUDA SOCIAL BAJO EL GOBIERNO DE MAURICIO MACRI

Caída libre para el valor de los planes sociales de miseria

Caída libre para el valor de los planes sociales de miseria
Cada vez más gente queda afuera de los consumos esenciales. Un estudio del Centro de Economía Política revela que el poder adquisitivo de los planes sociales, medido en canastas básicas de alimentos, cayó desde 7,27 canastas en el momento en que asumió Macri a sólo 4,77 en la actualidad. El ajuste no es para todos: en medio de la crisis, siguen gobernando para los ricos: los grandes empresarios del agro, las empresas de servicios, las mineras, las petroleras y las finanzas.
El presidente Mauricio Macri pretende instalar la falsa idea de que, en la crisis, el "esfuerzo" lo hacemos todos. Pero esta semana se conocieron nuevas medidas para garantizar los negocios de los grandes empresarios y especuladores, y se confirmaron medidas de ajuste contra el pueblo trabajador.
 
El gobierno de Macri confirmó, a los grandes terratenientes del campo, de que seguirán bajando las retenciones a la soja. Mientras el pueblo trabajador seguirá sufriendo inflación y despidos, los grandes propietarios de tierras del país seguirán amasando fortunas. No hay ningún "esfuerzo patriótico" a la vista.
 
Por otro lado, el nuevo ministro Javier Iguacel confirmó que habrá un "esfuerzo" para reducir el déficit fiscal con nuevos tarifazos en los servicios públicos, en septiembre y octubre. Las que festejaron son las empresas energéticas. Además, subieron en los últimos días los precios de las naftas, lo cual repercute sobre la inflación de toda la economía. No hace falta aclarar quiénes le pondrán el hombro a esta "patriada".
 
Junto con el enorme ajuste del gasto público y las paritarias por debajo de la inflación, los planes sociales de miseria son otras de las patas fundamentales para provocar una recesión que el macrismo y el FMI buscan intencionalmente, con el objetivo de enfriar la economía para "solucionar" así la escasez de dólares.
 
La inflación y la devaluación del peso desde que asumió el gobierno de Cambiemos no sólo hicieron añicos el poder de compra de los salarios. También el valor real de la ayuda social -que el macrismo y hasta el FMI dicen estar comprometidos en preservar- se redujo significativamente, afectada además por las políticas sociales del gobierno de los CEOs.
 
Un estudio del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sobre el poder de compra de los planes sociales en 2001, 2015 y 2018 muestra la caída del poder adquisitivo de la ayuda social frente al incremento de la canasta básica.
 
Si con un Plan Trabajar se compraban 5,28 canastas básicas el año que la crisis social derivó en la huida en helicóptero del presidente Fernando de la Rúa, 17 años después, con los planes sociales que implementa el gobierno de Mauricio Macri se pueden adquirir 4,77 canastas de alimentos esenciales. La caída es mucho mayor si se toman como parámetro los planes sociales vigentes en el último año del gobierno de Cristina: entonces se podía acceder a 7,27 canastas básicas.
 
El ajuste no es para todos: en medio de la crisis, siguen gobernando para los ricos: los grandes empresarios del agro, las empresas de servicios, las mineras, las petroleras y las finanzas. Lo que no puede evitar el Gobierno es la alta impopularidad de sus medidas, que pone hoy en serio riesgo su plan de reelección.
 
La Opinión Popular

 
El informe del centro de estudios que encabeza el economista Hernán Letcher se titula "La cuestión social" y arranca con una cita de la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, que en el contexto de la firma del acuerdo con el gobierno no se privó de elogiar "el énfasis puesto por el equipo económico del presidente Macri en apoyar a los más vulnerables de la sociedad".
 
Ante las reiteradas promesa de "garantizar" los recursos destinados al gasto social por parte de funcionarios de Cambiemos, que ayer sufrieron un nuevo revés en la reunión que mantuvieron con movimientos sociales, el CEPA hizo un análisis en dólares corrientes pero con valores de canasta y luego en pesos de los planes que reciben los sectores más pobres en 2001, 2015 y 2018, a fin de poder comparar el poder adquisitivo de esas ayudas estatales.
 
"Los resultados obtenidos muestran la alta correlación que existe entre el precio de los alimentos en Argentina y la cotización del dólar, ya que mientras que la inflación de Estados Unidos fue del 40 por ciento entre 2001 y 2017, la canasta alimentaria considerada se incrementó en promedio un 35 por ciento", advierten los economistas.
 
La canasta básica considerada en 2001 equivalía a 26,50 dólares ese año, a 36,70 en 2015 y a 33,6 en mayo pasado, en los dos últimos casos en base a relevamientos del propio CEPA.
 
Si la comparación se hace tomando como base los pesos de 2018, la canasta en el último año del régimen de Convertibilidad costaba 795 pesos, que bajaron a 357,85 cuando dejó el gobierno CFK y aumentaron a 1006,90 en mayo pasado.
 
La variación entre 2001 y 2018 muestra el aumento del 35 por ciento, con picos en productos como las papas (191 por ciento), naranjas (136 por ciento), carne picada (80 por ciento) o pan francés (63 por ciento).
 
La ayuda social de 2001 traducida a cifras del presente equivale a 4200 pesos, que surgen de considerar los 140 pesos/dólares promedio de un Plan Trabajar (oscilaba entre 120 y 160) con el tipo de cambio a 28,20.
 
Con los programas Argentina Trabaja y Ellas Hacen, durante el último año de gestión kirchnerista, la cifra traducida al presente equivale a 2600 pesos. En tanto, si se consideran los actuales planes Hacemos Futuro y el Salario Social Complementario, el número llega a 4800 pesos mensuales.
 
La comparación 2001/2018, lejos del 35 por ciento de aumento de la canasta básica, marca una mejora del 22 por ciento. Es decir, una significativa pérdida del poder adquisitivo.
 
La caída de la capacidad de compra de los planes sociales en los últimos dos años y medio es también notoria si se la analiza con respecto al valor del dólar en los respectivos momentos.
 
Mientras en el último año del uno a uno el Plan Trabajar equivalía a 140 dólares, los planes en el último año del gobierno del Frente para la Victoria eran equiparables a 266 dólares, mientras que tras la devaluación de la alianza PRO/UCR, y con un tipo de cambio de 30 pesos (tomando el valor del lunes último), la cifra se reduce a 160 dólares.
 
En resumen, las ayudas sociales traducidas en dólares, explica el CEPA, se redujeron un 40 por ciento durante la gestión Cambiemos. El porcentaje es levemente superior al de considerar la reducción de la jubilación mínima (39 por ciento, que surge de comprar 440 dólares en 2015 contra 270 en mayo pasado) y sólo superado por el achicamiento del salario mínimo, que se redujo en un 45 por ciento (573 a 317 dólares en dos años y medio).
 
El estudio, finalmente, se detiene en la cantidad de canastas básicas que se podía adquirir en 2001, 2015 y 2018, tanto con el salario y la jubilación mínima como con los planes sociales mencionados (ver gráfico).
 
La comparación permite concluir en una leve mejora respecto de 2001 si se toman como parámetro salarios y jubilaciones, pero en un empeoramiento en los ingresos de los sectores vulnerables que dependen de los planes sociales: 5,28 canastas en 2001 contra 4,77 en el presente, un 10 por ciento menos que en el peor momento socioeconómico del país en las últimas décadas.
 
Fuente: Página12
 

Agreganos como amigo a Facebook
Caída libre para el valor de los planes sociales de miseria
Poder adquisitivo medido en canastas básicas.
23-09-2018 / 12:09
Las plantas automotrices de Córdoba y Santa Fe ofrendaron al descontento general 5.500 operarios suspendidos por culpa de la recesión, que en el caso de la industria textil ya acumula 13 meses de trabajo destruidos, entre la competencia importada previa a la devaluación y la caída de las ventas por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios de la población.
 
En este contexto es que INdEC registra en su último reporte que la desocupación alcanzó al 9,6% de una clase económicamente activa engrosada porque muchas mujeres tuvieron que salir a buscar algún refuerzo a las arcas hogareñas, castigadas por la inflación localizada en su costo de vida (alimentos, combustibles, transporte, servicios públicos, cuotas de salud y educación privadas).
 
En ese marco, las centrales sindicales convocan a un paro la semana próxima que comenzaría el lunes al mediodía con la convocatoria de la CTA y el martes se sumaría la CGT con un paro sin movilización y sin un plan de lucha.
 
El secretario general de Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández, confirmó que los sindicatos del sector se sumarán al paro decretado por la CGT. "Cada vez hay más fábricas cerradas y falta trabajo. La situación cada vez se complica más. No hay dialogo y eso nos lleva a una medida de fuerza", justificó el dirigente de los colectiveros.
 
En tanto, el titular de Camioneros, Hugo Moyano, advirtió sobre "el desastre" que está provocando el Gobierno y destacó que ninguno de los funcionarios macristas "sabe lo que es que te falte un plato de comida".
 
El paro general afectará a la mayoría de las actividades y servicios en todo el país. El transporte público, el de mercaderías, la atención en dependencias públicas, la apertura de comercios, la actividad financiera, el dictado de clases en las escuelas, el funcionamiento de centros médicos, la recolección de basura y la provisión de combustibles serán algunas de las actividades afectadas por la medida de fuerza.
 
Con lo cual se espera un paro contundente y una jornada con muy poco movimiento.
 
La Opinión Popular

23-09-2018 / 10:09
El desempleo en los grandes conglomerados urbanos rasguña el 10 por ciento según guarismos oficiales del segundo trimestre. Superará los dos dígitos, todo lo indica. Agravarán el cuadro la inflación colosal de julio y agosto, la superior que se espera para septiembre, el traslado a precios de aumentos de tarifas y combustibles. Hay que remontarse décadas atrás para encontrar precedentes tan tremendos.
 
El contorno de la caída del empleo se conoce: acentuado en el Conurbano bonaerense, con visos de catástrofe en la industria, particularmente en la textil y la metalúrgica. Los análisis críticos lo anunciaban desde que arrancó la presidencia de Mauricio Macri. Su séquito de economistas y opineitors, a regañadientes, viene reconociendo lo innegable desde hace meses.
 
El empleo informal añade otro dato preocupante. El impacto de la crisis pega más duro en las changas que en los empleos registrados. Cuando se leen con cuidado los indicadores se percibe que buscan trabajo aun los que tienen la suerte de laburar. En criollo, el sueldo no les alcanza para vivir.
 
La coyuntura se debe leer también con datos que llegan de las calles, los sistemas educativos y de salud, los comedores populares. El universo de la gente de carne y hueso, una millonada. Lo que late y trata de sobrevivir más allá de la City financiera.
 
Se incrementa el número de comedores y merenderos, aún en parajes donde no funcionaban o no hubo jamás. Las provisiones escasean entre otros motivos porque el flujo de requirentes se engrosa más rápido que las respuestas gubernamentales. Más chicas y chicos se quedan a comer en las escuelas, a hurtadillas se llevan parte de sus raciones (insuficientes de por sí) para la cena con la familia.
 
Se ralenta o paraliza la entrega de remedios a hospitales, en los que se nota que hay pacientes que discontinúan tratamientos porque el viaje "les duele".
 
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) grafica el sadismo del mercado de medicamentos, una muestra de cómo funciona el capitalismo salvaje. La inflación en el rubro remedios es superior a la media. El gap crece para los medicamentos que necesitan las personas de tercera edad. Todos tenemos que poner el hombro, preconiza Macri, pero los más vulnerables son quienes más se sacrifican.
 
En medio de la caída, la Nación se empeña en Cruzadas hueras de sensibilidad social. Mantener congelado el Fondo de Incentivo Docente, suspender el Fondo Compensador que ayudaba a las provincias más pobres a sostener el salario de los maestros. La Casa Rosada se ilusiona con suprimir el subsidio al transporte intra provincial.
 
La aspiración del macrismo es llegar al déficit cero, cuenta engañosa porque no incluye los servicios del pago de la deuda externa, a esta altura el mayor gasto para 2019.

22-09-2018 / 08:09
La reforma jubilatoria se encontraba durmiendo en los cajones, junto a otra cantidad de cambios neoliberales con los que en su momento se había entusiasmado el macrismo.
 
Pero la crisis financiera hizo que el Gobierno de Mauricio Macri tomara la decisión de adelantar algunas medidas que parecían condenadas al largo plazo: ahora se impulsarán con "bajo perfil" y camufladas dentro de leyes como la del Presupuesto 2019.
 
Entre ellas se encuentran la iniciativa de restringir el acceso al cobro de la Prestación Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que se abona a aquellas personas que llegan a los 65 años pero que no tienen la cantidad de años de aportes necesarios para acceder al beneficio.
 
Esta idea se estaba trabajando en el anteproyecto de reforma previsional a cargo de un grupo multidisciplinario, pero la necesidad de recortar fondos fiscales para lograr el denominado "déficit cero" hizo que ahora se plasme en el texto que empezará a debatir el Congreso para definir el Presupuesto.
 
Otro de los temas que se quiere impulsar en el corto plazo es el "principio de sustitutividad" de la jubilación; es decir, el porcentaje que representa el haber si se lo compara con el salario que recibía el beneficiario en su último año como trabajador. La idea del Gobierno es que ese porcentaje tenga un "techo" de aproximadamente el 60 por ciento.
 
El factor que le imprime urgencia al tratamiento de este tema es un reciente fallo de la Cámara de Apelaciones de la Seguridad Social, que ubicó ese porcentaje en el 70% del salario. La sentencia será cuestionada por la Anses ante la Corte Suprema, pero desde el Gobierno no quieren correr riesgos de que, con ese antecedente, pueda generarse un efecto multiplicador.
 
Es que si se confirma ese fallo, se abre la puerta para que miles de jubilados realicen millonarios juicios al Estado por actualización del haber y cobro de retroactivos. El monto que puede resultar de ello es incalculable.
 
En el macrismo destacan que mantener el sistema vigente es "inviable" y que deben tomarse medidas urgentes para evitar que el déficit siga escalando hasta niveles insostenibles.

22-09-2018 / 08:09
El gobierno de Mauricio Macri mandó un Presupuesto de hambre al Congreso pero la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, acusó al kirchnerismo de preparar una especie de "guerrilla de saqueos".
 
El gobierno sabe que el ajuste brutal que está enunciado en el proyecto de ley gatillará la conflictividad social, porque ése es el verdadero saqueo, pero acusa de esa conflictividad a la única fuerza que, junto con la izquierda, se ha manifestado abiertamente en contra del presupuesto que encenderá y hará explotar la protesta.
 
O sea, el kirchnerismo, acusado de conflictivo, sería la fuerza que está tratando de pacificar y el gobierno, que dice que quiere pacificar, está echando kerosene al fuego. Lo mismo pasa con los movimientos sociales.
 
El macrismo adiestró a sus seguidores en el odio a cualquier mecanismo solidario que surja del Estado o la sociedad. Las personas que desfilan con los movimientos sociales son tratadas como vagos que no quieren trabajar  pero si no fuera por esos movimientos, el país ya se hubiera convertido en un gran incendio.
 
La acusación de Bullrich buscó colocar al kirchnerismo como el principal interlocutor de la oposición. Piensa que de esa forma le resulta más fácil controlar la posible fuga de simpatías hacia su vereda de enfrente.
 
Pero eso fue durante los dos primeros años del macrismo. La crisis trastocó ese cálculo: ahora el que aparezca como oposición más clara, sea el que sea, ganará las simpatías de la mayoría. Con la caída de su imagen, el gobierno cambió de lugar y produjo un reacomodo en el tablero.
 
La mayoría de los analistas sigue pensando con la lógica de los dos primeros años, pero basta con hacer la cola del colectivo o tomar el Sarmiento en hora pico para darse cuenta de que ya nadie puede defender a este gobierno en voz alta porque inmediatamente le tapan la boca.
 
El imaginario hegemónico invencible, construido con cuadernos de corrupción e imágenes de pobres dándose la gran vida a costa del trabajo de los otros, ya no resiste la catástrofe de los precios altos y los salarios en caída, más la devaluación, más inflación, más desempleo, más caída del consumo, más destrucción de la salud y la educación pública y hasta el fetiche derechista de la inseguridad se les ha dado vuelta.
 
Es un escenario nuevo del que probablemente todavía no den cuenta las encuestas, pero que habla de un cambio de tendencia en la conciencia de las mayorías. La persistencia de las corporaciones mediáticas del oficialismo en dar por descontado el impacto de las fotocopias profundiza esa confusión. Titulares y más titulares darían la impresión falsa de que la sociedad está pendiente de lo que sucede con esa causa.
 
Es probable que una porción de la sociedad siga aferrada a ese relato, pero es un tema que ya suena como algo viejo porque ni siquiera genera la ilusión de resolver ninguno de los problemas actuales.

21-09-2018 / 10:09
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, volvió ayer al Congreso para defender el proyecto de Presupuesto 2019, ya arreglado con la directora del FMI, Christine Lagarde. De hecho ayer, como salido de un manual, el organismo respaldó la iniciativa que prevé un ajuste mayor al actual.
 
El objetivo es el déficit cero a como dé lugar, por ejemplo, subiendo el impuesto a las Ganancias, para que sean los trabajadores los que más paguen.
 
Dujovne negó algunos rumores de las últimas jornadas: como un megacanje para reestructurar la deuda o un plan de convertibilidad para volver al 1 a 1, que implicaría más miseria, más destrucción de empleos y salarios más bajos.
 
Desde la oposición, las críticas se centraron en las modificaciones en la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y en las futuras jubilaciones que se pagarán en zonas desfavorables; el costo del dólar y la inflación presupuestados; los fondos para las universidades; el financiamiento de la PPP y el peso de la deuda pública, entre otras cuestiones.
 
El ministro confirmó que la "salida" de la crisis que emprenderá el Gobierno de los Ricos irá por la vía más recortes, y que gobernadores y legisladores acompañarían un Presupuesto que contiene un ajuste durísimo contra el pueblo trabajador.
 
Sin reconocer errores propios, Dujovne justificó la compleja coyuntura en la "serie de shocks" que sufrió el país como explicación del derrumbe actual. Lejos de la autocrítica, aseguró que uno de esos "shocks" fue la causa de los "cuadernos de las coimas", a la que definió como una "orgía de corrupción" que atenta contra la confianza de los inversores.
 
No dijo Dujovne que de esa "corrupción" de la Patria contratista, a la que se deben muchos de los dramas actuales, hubo una familia que en tiempos del kirchnerismo y desde mucho antes, desde la última dictadura militar, se llevó la mayor tajada: los Macri.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar