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Nacionales - 04-07-2018 / 09:07

El Plan PROpinar: que la clase media dé propinas y mantenga las changas

El Plan PROpinar: que la clase media dé propinas y mantenga las changas
Al mismo tiempo que Mauricio Macri le aseguraba a la Mesa de Enlace que se mantendrá la baja en las retenciones, Elisa Carrió resumió el plan del Gobierno para los sectores más perjudicados por la crisis: que la clase media les dé propinas y les mantenga las changas. Pero las estadísticas están diciendo que, por la crisis, los argentinos han dejado de ir a comer afuera en un porcentaje cercano al 30 por ciento. Por lo que el llamado a dejar propinas tiene como destinatario a un público cada vez más restringido.
Frente  a la tremenda crisis económica, ya caída la esperanza de la "lluvia de inversiones" del segundo semestre, Elisa Carrió, parece que se va quedando sin ideas. Esta vez sorprendió, si eso aún es posible, pidiendo desde los estudios de TN: "La primera recomendación que le hago a la clase media y media alta es: dé propinas".

Muy católica ella, después de haber votado la reforma previsional y apoyado los tarifazos que golpean sobre la población trabajadora, tal vez crea Carrió que con esos gestos puede recuperar el cielo. O quizá, como sentenciaba Arturo Jauretche, pertenezca al grupo de "señoras gordas que les molesta la justicia social porque las deja sin la clientela de la caridad fácil, con la que no se gana el cielo pero se apacigua la digestión".
 
Aunque, más allá de la perversidad de su afirmación, la dadivosa señora gorda no parece ser todo lo desprendida que aparenta ante los medios: "Hace un año y medio me tocó atenderla. Recuerdo que no se comportó muy bien con el tema de la propina", rememoró un mozo sobre la vez que le sirvió a la diputada una merienda, con gintonic incluido, por $300 y le dejó apenas $5, poco más del 1,5% del gasto total. 
 
Lo que Carrió no dijo es lo evidente, que en los trabajos en los que la propina implica una parte considerable de la retribución salarial los abusos están a la orden del día. No son tenidos en cuenta en el aguinaldo, no se pagan con las vacaciones, no se cobran en casos de licencia médica, etc.
 
El primer gobierno peronista, en 1946, decretó la ley 4148, ratificado por la ley 12.921 en el Congreso Nacional que prohibió la percepción de propinas por parte del personal gastronómico. En su lugar surgió otra figura, denominada "laudo gastronómico", que se agregaba a la consumición del cliente, y que luego se distribuía entre todo el personal, no solo los mozos. Implicó un aumento salarial y la intervención de los delegados gremiales en la información contable de los restaurantes.  
 
Quienes se opusieron dijeron que eso desmotivó a los mozos a ofrecer una buena atención, sin duda valoraban una vieja nostalgia oligárquica que considera que no hay como un trabajador mal pagado luchando por una propina para tener a la clientela contenta. La ley 22.310, en 1980, durante la dictadura militar, derogó este decreto.
 
Desde que Mauricio Macri llegó a la presidencia, existió un plan económico para beneficiar solo a los ricos: los grandes empresarios del agro, las mineras, las petroleras y las finanzas. Creyendo que al maximizar sus beneficios, invertirán a manos llenas y eso haría crecer al unísono sus ganancias y la economía nacional.


Por eso se eliminaron o bajaron las retenciones, por eso no se duda en tomar toda la deuda necesaria para financiar la fuga de divisas o la remesa de utilidades, por eso se alimenta la bicicleta financiera (devaluación gigante y tasas ídem incluidas). Más allá de su evidente fracaso, ese plan sigue en pie. Y para los pobres está la caridad.
 
La Opinión Popular

 
LA INSÓLITA PROPUESTA OFICIAL A LA CLASE MEDIA PARA REACTIVAR LA ECONOMÍA Y SUPLIR LA INEXISTENTE POLÍTICA SOCIAL
 
Sin lluvia de inversiones, a dar propinas
 
Mientras el Gobierno intenta encontrar una explicación a la caída de las variables económicas y el Ministerio de Desarrollo Social busca contener a los movimientos sociales, Elisa Carrió propuso para promover la reactivación económica que la clase media "dé propinas" a los pobres, lo que generó igual cantidad de ironías que de críticas. Incluso un mozo que la atendió recordó lo escaso que son las propinas que deja la diputada.
 
La dirigente argumentó que más de dos millones de personas viven de changas y, ante la caída económica, recomendó recurrir a la caridad como única forma de redistribución de la riqueza. Luego del encuentro del presidente Mauricio Macri con las entidades rurales, queda claro que están vedada cualquier forma de cobro de impuestos a los sectores pudientes. Allí no hubo ni propina.
 
Carrió no tuvo su mejor salida en la entrevista que dio en TN. Su relato de una conversación telefónica con el presidente Macri sobre el aborto, en la que lo dejaba como un especulador y como un poco tonto, le valió una desmentida del jefe de Gabinete, Marcos Peña.
 
Pero la declaración que más éxito consiguió entre los opositores fue la que llamó a reactivar la economía a fuerza de changas y propinas. Caída la esperanza de la "lluvia de inversiones", del segundo semestre, y en el tercer año del gobierno de Macri la declaración de Carrió hubiera pasado como una más si no pudiera ser interpretada como una ausencia de una política social del Gobierno y de una política económica que genere mayor bienestar en la población. Ante ese vacío, lo único que atinó a proponer es la caridad cristiana.
 
 
Caridad reactivadora
  
A no dudarlo: la dirigente dio con la clave para la reactivación económica ante el aumento de tarifas (con el veto de Macri, por encima de los salarios) y de precios por la devaluación, así como ante la caída de la actividad y de la capacidad adquisitiva de los salarios. "Yo sé que hay una desesperanza y que el impacto (de la crisis económica) es sobre salarios. La primera recomendación que le hago a la clase media y media alta, es que dé propinas", sostuvo Carrió, sonriente en el piso de la señal TN.
 
De esta forma, con caridad, la dirigente entendió que no se frenará la economía. Así lo explicó: "Aunque le cueste haga la changa. Hay más de 2 o 3 millones de personas que viven de esa changa, y a veces nosotros, cuando nos ajustamos, lo primero que dejamos de hacer es de dar propina", recomendó Carrió a la población.
 
También propuso juntar la comida que se tira: "Con un cuarto de los que tiramos haríamos una gran contribución", dijo, en línea con su proyecto de creación Banco de Alimentos. No es la primera vez que se ve esta impronta de clase al pensar las cuestiones sociales.
 
"Me gusta ayudar. Hago juntar un montón de bolsas de retazos de la fábrica que cortan, que a uno no le sirven, y lo das a un Centro de Primera Infancia, donde la gente que tiene que ir a trabajar deja a sus chiquitos. De esa manera sí me gusta ayudar", decía Juliana Awada antes de ser primera dama, en un reportaje con la modelo Mariana Arias. No obstante, Carrió lo llevó a un grado superlativo.
 
En materia económica, la dirigente que había sostenido hace algunas semanas que el dólar se quedaría en 23 pesos, ahora afirmó que se quedará en 30.
 
La dirigente también dijo que hay "una Argentina corrosiva de la Capital y del mundo del microclima de la política, la televisión y los opinadores. Hay un gran rechazo social y colectivo en el interior y la gente está apagando los televisores".
 
"Gente que votó a Cambiemos dice 'no puedo soportar el ruido, lo corrosivo'. Yo veo un clima hecho a propósito y un Gobierno que está metido en el microclima. Recién me reía con María Eugenia y con Caputo, y les digo: 'Quédense tranquilos, si acá hubo desde aceite caliente en 1806, el 25 de mayo fue en la Plaza de Mayo. El que no quiera que haya lío en Buenos Aires, no tiene que vivir en esta Capital, es una tradición histórica'", aseguró, desconociendo la caída en los índices de imagen del presidente y de otras figuras de la alianza Cambiemos.
 
 
Críticas e ironías
  
Los opositores hicieron fila para contestarle a la líder de la Coalición Cívica: "Carrió propone como política social que la clase media 'no deje de dar propinas'. También la clase alta le podría dar 'propinas' a la media. E incluso podríamos pedirle al FMI que dé 'propinas' a toda la sociedad. Teníamos una dirigente política de fuste y no lo sabíamos", afirmó Leopoldo Moreau, de Unidad Ciudadana.
 
"Qué interesante el modo que encontró Carrió para sobrellevar la patética crisis que han creado. Ya no sé si ha perdido todo contacto con la realidad o si su cinismo es enorme. Vergüenza", manifestó Alberto Fernández.
 
Desde el FIT, Myriam Bregman ironizó: "Pueden saquear el país, pero den propina...". En tanto, el senador Pino Solanas le preguntó a su ex aliada "por qué mejor no le pide a Dujovne que traiga la plata que tiene afuera del país. ¿Por qué mejor no le pide a las mineras que paguen retenciones?".
 
Por su parte, el politólogo Mario Riorda analizó las afirmaciones de Carrió. Más allá de las burlas, indicó que esa expresión "muestra una concepción ideológica explicita. Redistribución no. Política subsidiaria compensatoria a la mínima expresión. Casi caridad".
 
Fuente: Página 12
 

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15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
14-02-2019 / 10:02
Una multitud marchó "contra el hambre y los tarifazos" del gobierno de Mauricio Macri, convocada por los movimientos sociales y organismos sindicales. Frente al Ministerio de Desarrollo Social y en manifestaciones en distintas provincias, reclamaron alimentos para los comedores populares y aumentos en los salarios sociales y en la Asignación Universal por Hijo.
 
Ante el despacho de Carolina Stanley, los movimientos populares protestaron por la crítica situación social. "Hay hechos dramáticos, difíciles de contar. Miles de Pymes están bajando la persiana: son los principales lugares de empleo y cierran. Si las tarifas se volvieron imposibles de pagar para la clase media, imaginen qué pasa con nuestros compañeros en los barrios de la periferia..."
 
"La única salida que tenemos es engancharnos de la luz y eso nos pone en el lugar de la marginalidad", acusó, durante el acto frente al Ministerio de Desarrollo Social, el titular de la CTEP, Esteban Castro. La jornada se realizó con la consigna "contra el hambre y los tarifazos". En la víspera, la ministra Stanley, que acusó a los movimientos de usar "métodos extorsivos", admitió que el índice de pobreza del Indec volverá a subir en marzo.
 
El reclamo fue convocado por "los cayetanos", la Coordinadora de Trabajadores de la Economía Popular, Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa, el Frente Darío Santillán y el Frente de Organizaciones en Lucha.
 
Son el conjunto de organizaciones sociales que hoy concentran la mayor capacidad de movilización y, al mismo tiempo, de negociación con el Gobierno a través de la Mesa de Diálogo, una instancia abierta a inicios de la gestión de Cambiemos con la intermediación de la Iglesia católica, que funciona más o menos espasmódicamente.
 
Desde ahí, por ejemplo, el Ministerio de Desarrollo Social motorizó el salario social complementario como reemplazo de los programas de empleo del gobierno anterior. O decidió, sobre finales del año, un bono para los beneficiarios de planes sociales, que en cambio no llegó a los jubilados.
 
Las denuncias sobre la brutal situación del pueblo trabajadores que se hicieron durante la marcha y desde el palco son correctas, pero la política de "los cayetanos" tiene además otros objetivos. Por un lado, organizar y contener a los sectores más precarizados de la clase trabajadora, que hoy sobreviven con planes de 6000 pesos o son directamente desocupados. Esa política tiene la bendición del Papa Francisco.
 
Por otro, que más allá de las movilizaciones, la bronca contra el ajuste sea canalizada a través de un amplio frente "anti Macri" que se exprese en las urnas a fin de año. Es lo que discuten las organizaciones junto a la CGT, gobernadores y las distintas alas del peronismo.
 
La Opinión Popular

13-02-2019 / 11:02
13-02-2019 / 08:02
Como consecuencia del modelo neoliberal de Mauricio Macri, casi la mitad de las maquinarias industriales se mantuvieron inactivas durante diciembre. La Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria (UCII) fue de 56,6%, lo que implicó una caída interanual de 7,4 puntos. Fue el peor mes del gobierno de Macri en lo productivo y el peor diciembre desde que el Indec publica datos, desde el 2002.
 
Gracias a las políticas de ajuste de Macri y del FMI, la industria automotriz mantuvo al 74,4% de sus líneas completamente desactivadas y la textil usó sólo el 32,3%. Por el lado de la demanda, la caída del consumo interno siguió golpeando, e incluso se intensificó y fue la principal explicación del desplome de la automotriz y de la textil y de la contracción de las alimenticias, entre otras.
 
La propia recesión fabril golpeó a otros sectores como la siderurgia, que llevó a las metálicas básicas a una caída interanual de 4 puntos de su uso de la capacidad instalada hasta una de 69,4%. También tiró para abajo a la química, que se contrajo 2,5 puntos en la comparación interanual.
 
Para colmo, el ajuste fiscal desactivó al componente de la demanda que había traccionado durante el cierre del 2017: la construcción. La fortísima caída de 20,5% en ese sector, que es a la vez un gran demandante de distintos productos fabriles, fue la causa principal de la mayor cantidad de maquinarias apagadas en rubros como los minerales no metálicos, que sufrieron un desplome extraordinario de 15,2 puntos. También golpeó a la metalmecánica, que contrajo en 12,8 puntos su uso de capacidad instalada.
 
Los datos del desplome productivo se suceden a la par de ciertos tímidos festejos de Cambiemos que genera la caída relativa de la tasa de interés, que aun así sigue generando un acceso prohibitivo al crédito productivo, con una tasa de 51,85% para los adelantos en cuenta corriente. Hoy la prioridad del Gobierno es estabilizar y por eso las tasas y el gasto le ponen más freezer a la economía.
 
La pregunta es hasta qué punto podrán seguir achicándose las fábricas sin verse obligadas a cerrar. Este nivel de uso de la capacidad instalada es más que crítico ya, de cierre de empresas. En diciembre crecieron las paradas programadas, por el escaso nivel de actividad. Hacia adelante la perspectiva tampoco es muy positiva. Durante este primer trimestre la dinámica no va a cambiar porque ninguna de las palancas de la economía, desde la oferta o la demanda, permiten avizorar un repunte.
 
Para el Gobierno, desde el segundo trimestre el escenario más optimista es uno de estabilidad cambiaria y recesión. Y el escenario pesimista es uno de inestabilidad y que sigan cayendo el poder adquisitivo y la inversión. Es el resultado de la lógica financiera sobre la productiva. La conclusión es clara: difícilmente llegue una lluvia de inversiones si de las maquinarias ya existentes sólo se está usando la mitad.
 
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