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Nacionales - 03-07-2018 / 12:07
FUERTE CAÍDA EN LAS VENTAS DE AUTOS Y MOTOS Y EN LA DEMANDA DE CRÉDITOS HIPOTECARIOS

Al modelo neoliberal macrista le llegó el peor invierno: El clima recesivo se extiende a toda la economía

Al modelo neoliberal macrista le llegó el peor invierno: El clima recesivo se extiende a toda la economía
CON LAS RUEDAS PINCHADAS. Según la Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara), en junio se patentaron 64.140 vehículos, un 17,2% menor que el mes anterior, cuando se habían vendido 77.417 unidades. En el arranque del año, la relación entre remuneraciones y precios de los vehículos había alcanzado un mínimo en casi 20 años. Pero la fuerte devaluación impactó en los precios y esto afectó las ventas. Terminales abandonaron la meta de 1 millón de unidades patentadas para 2018.
La devaluación, las altas tasas de interés y una demanda en caída, producto del desastroso modelo económico neoliberal que lleva adelante Mauricio Macri, fueron un cóctel letal para las ventas de autos y motos y en la demanda de créditos hipotecarios, que comienzan a sentir la amenaza de la recesión.
 
La economía nacional ya muestra señales recesivas concretas, desatadas por las consecuencias de la crisis cambiaria. Ayer se conoció que las ventas de autos cayeron en junio 18,2 por ciento en la comparación interanual y 17,2 frente a junio, mientras que el consumo de motos se redujo también en un 18,2 interanual y 36,1 mensual.
 
El crédito hipotecario, otra fuente de actividad el año pasado, sufrió del mismo modo una dura contracción en junio, del 26,9 por ciento. La venta de autos y de motos, con preponderancia de los modelos importados, fue una de las pocas luces verdes del modelo de Cambiemos y ahora quedó en jaque con la suba del dólar.
 
Esos números se suman a otras situaciones negativas en los sectores industriales de la metalurgia, materiales de la construcción, medicamentos, siderurgia, textil, calzado, marroquinería y química. La inflación minorista y mayorista alcanzó nuevos máximos, especialmente en la canasta básica alimentaria.
 
El descontrol del mercado cambiario, la disparada inflacionaria, las tasas de interés siderales, el ajuste fiscal, la sequía del campo, la suba de la tasa de la Reserva Federal y la ralentización de Brasil. Casi todas las variables juegan en contra de la economía argentina y confeccionan una crisis que el Gobierno minimizó hasta que le detonó en las manos.
 
El malhumor social es creciente y la valoración es predominantemente negativa para con un Gobierno que, a cada paso que da demuestra, de forma cada vez más evidente, que gobierna solo para los ricos.
 
La Opinión Popular

 
Ayer se conoció que un sector mimado por el Gobierno quedó afectado por el nuevo escenario macroeconómico. Según Acara, en junio se patentaron 64.140 vehículos, 18,2 por ciento menos que hace un año. En el primer semestre, los patentamientos cerraron con una suba del 10,4 por ciento interanual.
 
"Las cifras nos enfrentan a la paradoja de que finalizamos el mejor primer semestre de la historia, superando al de 2013 por 500 unidades, pero con un mercado que se está cayendo. Este descenso se explica por el impacto que la devaluación, con un fuerte aumento en el precio de los vehículos, especialmente el de los importados, que son el 73 por ciento de los patentamientos mensuales, y el segundo está relacionado a la estrepitosa caída de la financiación bancaria, por el aumento de las tasas de interés, que la ha reducido prácticamente a cero, algo que a nuestro sector complica  sobremanera", dijo el titular de Acara, Dante Alvarez.
 
"Habrá que ver qué mercado tendremos en la segunda mitad del año pero lo que es seguro es que será con cifras sensiblemente inferiores", agregó.
 
El caso de los autos es ilustrativo porque durante el último año las ventas crecieron de la mano de los importados, alimentando un modelo de negocios que demostró ser insustentable. Se deterioraron las ventas de modelos nacionales e importados por parte de marcas instaladas en el país, como Volkswagen (-17,4), Chevrolet (-23,3), Renault (-25,4), Ford (-29,1), Peugeot (-19,4), Toyota (-9,4) y Fiat (-5,9). La caída fue más fuerte en los autos de lujo importados: Dodge bajó un 45,5 por ciento, similar a Mini Cooper (-46,2), Alfa Romeo (-51,5), Volvo (-69,2) y Mitsubishi (-71,9).
 
En junio se patentaron 37.291 motos, una baja del 18,2 por ciento anual y del 36,1 mensual. "Se estima que la proyección de unidades para este año disminuirá fuertemente debido a la devaluación de la moneda y una demanda en retroceso", dice el informe de la división de motos de Acara.
 
En simultáneo a los autos y las motos, hay datos desalentadores de todo tipo. En el sector de materiales de la construcción, otro caballito de batalla de la economía de Cambiemos, los despachos de cemento bajaron 3,8 por ciento en mayo, la primera caída interanual desde febrero de 2017, mientras que los permisos de edificación pasaron de crecer 9,5 por ciento interanual en 2017 a caer 1,6 por ciento en el acumulado de los primeros cuatro meses de 2018.
 
La producción de acero registra un alza interanual del 11,2 por ciento en mayo pero frente a abril hay una caída del 5,4 por ciento. "La construcción -principal demandante- continuó con el cambio de tendencia, mostrando un proceso de lento debilitamiento en la colocación de los pedidos de materiales", evaluó la Cámara del Acero.
 
En la metalmecánica, por primera vez desde el primer trimestre de 2016 la cantidad de empresas con perspectivas de que la producción caiga superó a las que esperan que aumente. El sector agropecuario está un 30 por ciento por debajo del año pasado a causa de la sequía. Operan en negativo el sector textil, calzado, marroquinería, medicamentos, química y neumáticos.
 
En el terreno de los precios, el IPC mayorista subió un 7,5 por ciento en mayo y la canasta básica alimentaria, que golpea de lleno a los sectores de menores ingresos, subió 4,8 por ciento mensual. Las ventas minoristas pymes cayeron un 4,2 por ciento en junio según la CAME.
 
"La volatilidad del dólar y el deteriorado poder adquisitivo de las familias retrajeron las decisiones de gasto. Hay que tener en cuenta que ya en junio de 2017 las ventas habían caído un 1,4 por ciento, lo que refleja la difícil situación que atraviesa el comercio Pyme", dice el informe mensual de la entidad que el presidente, Mauricio Macri, visitó la semana pasada.
 
Por Javier Lewkowicz
 
Fuente: Página12
 

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15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
14-02-2019 / 10:02
Una multitud marchó "contra el hambre y los tarifazos" del gobierno de Mauricio Macri, convocada por los movimientos sociales y organismos sindicales. Frente al Ministerio de Desarrollo Social y en manifestaciones en distintas provincias, reclamaron alimentos para los comedores populares y aumentos en los salarios sociales y en la Asignación Universal por Hijo.
 
Ante el despacho de Carolina Stanley, los movimientos populares protestaron por la crítica situación social. "Hay hechos dramáticos, difíciles de contar. Miles de Pymes están bajando la persiana: son los principales lugares de empleo y cierran. Si las tarifas se volvieron imposibles de pagar para la clase media, imaginen qué pasa con nuestros compañeros en los barrios de la periferia..."
 
"La única salida que tenemos es engancharnos de la luz y eso nos pone en el lugar de la marginalidad", acusó, durante el acto frente al Ministerio de Desarrollo Social, el titular de la CTEP, Esteban Castro. La jornada se realizó con la consigna "contra el hambre y los tarifazos". En la víspera, la ministra Stanley, que acusó a los movimientos de usar "métodos extorsivos", admitió que el índice de pobreza del Indec volverá a subir en marzo.
 
El reclamo fue convocado por "los cayetanos", la Coordinadora de Trabajadores de la Economía Popular, Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa, el Frente Darío Santillán y el Frente de Organizaciones en Lucha.
 
Son el conjunto de organizaciones sociales que hoy concentran la mayor capacidad de movilización y, al mismo tiempo, de negociación con el Gobierno a través de la Mesa de Diálogo, una instancia abierta a inicios de la gestión de Cambiemos con la intermediación de la Iglesia católica, que funciona más o menos espasmódicamente.
 
Desde ahí, por ejemplo, el Ministerio de Desarrollo Social motorizó el salario social complementario como reemplazo de los programas de empleo del gobierno anterior. O decidió, sobre finales del año, un bono para los beneficiarios de planes sociales, que en cambio no llegó a los jubilados.
 
Las denuncias sobre la brutal situación del pueblo trabajadores que se hicieron durante la marcha y desde el palco son correctas, pero la política de "los cayetanos" tiene además otros objetivos. Por un lado, organizar y contener a los sectores más precarizados de la clase trabajadora, que hoy sobreviven con planes de 6000 pesos o son directamente desocupados. Esa política tiene la bendición del Papa Francisco.
 
Por otro, que más allá de las movilizaciones, la bronca contra el ajuste sea canalizada a través de un amplio frente "anti Macri" que se exprese en las urnas a fin de año. Es lo que discuten las organizaciones junto a la CGT, gobernadores y las distintas alas del peronismo.
 
La Opinión Popular

13-02-2019 / 11:02
13-02-2019 / 08:02
Como consecuencia del modelo neoliberal de Mauricio Macri, casi la mitad de las maquinarias industriales se mantuvieron inactivas durante diciembre. La Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria (UCII) fue de 56,6%, lo que implicó una caída interanual de 7,4 puntos. Fue el peor mes del gobierno de Macri en lo productivo y el peor diciembre desde que el Indec publica datos, desde el 2002.
 
Gracias a las políticas de ajuste de Macri y del FMI, la industria automotriz mantuvo al 74,4% de sus líneas completamente desactivadas y la textil usó sólo el 32,3%. Por el lado de la demanda, la caída del consumo interno siguió golpeando, e incluso se intensificó y fue la principal explicación del desplome de la automotriz y de la textil y de la contracción de las alimenticias, entre otras.
 
La propia recesión fabril golpeó a otros sectores como la siderurgia, que llevó a las metálicas básicas a una caída interanual de 4 puntos de su uso de la capacidad instalada hasta una de 69,4%. También tiró para abajo a la química, que se contrajo 2,5 puntos en la comparación interanual.
 
Para colmo, el ajuste fiscal desactivó al componente de la demanda que había traccionado durante el cierre del 2017: la construcción. La fortísima caída de 20,5% en ese sector, que es a la vez un gran demandante de distintos productos fabriles, fue la causa principal de la mayor cantidad de maquinarias apagadas en rubros como los minerales no metálicos, que sufrieron un desplome extraordinario de 15,2 puntos. También golpeó a la metalmecánica, que contrajo en 12,8 puntos su uso de capacidad instalada.
 
Los datos del desplome productivo se suceden a la par de ciertos tímidos festejos de Cambiemos que genera la caída relativa de la tasa de interés, que aun así sigue generando un acceso prohibitivo al crédito productivo, con una tasa de 51,85% para los adelantos en cuenta corriente. Hoy la prioridad del Gobierno es estabilizar y por eso las tasas y el gasto le ponen más freezer a la economía.
 
La pregunta es hasta qué punto podrán seguir achicándose las fábricas sin verse obligadas a cerrar. Este nivel de uso de la capacidad instalada es más que crítico ya, de cierre de empresas. En diciembre crecieron las paradas programadas, por el escaso nivel de actividad. Hacia adelante la perspectiva tampoco es muy positiva. Durante este primer trimestre la dinámica no va a cambiar porque ninguna de las palancas de la economía, desde la oferta o la demanda, permiten avizorar un repunte.
 
Para el Gobierno, desde el segundo trimestre el escenario más optimista es uno de estabilidad cambiaria y recesión. Y el escenario pesimista es uno de inestabilidad y que sigan cayendo el poder adquisitivo y la inversión. Es el resultado de la lógica financiera sobre la productiva. La conclusión es clara: difícilmente llegue una lluvia de inversiones si de las maquinarias ya existentes sólo se está usando la mitad.
 
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