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Internacionales - 02-07-2018 / 09:07
LA IZQUIERDA GANA LA PRESIDENCIA DE MÉXICO CON UNA VICTORIA APLASTANTE

Andrés Manuel López Obrador logró quebrar la racha conservadora y pro yanqui en América latina

Andrés Manuel López Obrador logró quebrar la racha conservadora y pro yanqui en América latina
Para el escritor y analista Jorge Zepeda Patterson, López Obrador se parece más al liderazgo personalista de Juan Domingo Perón que a otros líderes con los que se le asocia. "A mí en cambio me hace pensar en Perón, toda proporción guardada. Su ambigüedad ideológica, su capacidad para flotar por encima de las definiciones o para convocar a las fracciones políticas más divergentes y su habilidad para negociar con las estructuras sindicales vigentes hacen recordar a la figura del líder argentino", escribió en su columna del diario "El País".
Montado en una ola de descontento colectivo por la corrupción y la violencia desenfrenadas, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fue elegido presidente de México este domingo 1 de julio con una victoria aplastante, que da un vuelco al sistema político dominante del país y le otorga un amplio mandato para reformar al país.
 
La victoria de López Obrador lleva a un líder de izquierda al mando de la segunda economía más grande de América Latina por primera vez en décadas, una posibilidad que ha embargado de esperanza a millones de mexicanos (y de temor a las élites del país). Ratificada ampliamente en las urnas su ventaja sobre los otros candidatos (confirmada por todos los "boca de urna") quedan aún dos incógnitas para dilucidar.
 
Una, si la maquinaria del PRI enquistada en el estado mexicano le permitirá asumir la presidencia o si, como ya lo hicieran con él -y antes con Cuauhtémoc Cárdenas- se le privará de asumir la primera magistratura del país perpetrando un gigantesco fraude en el conteo de los votos o en las posteriores instancias de validación de las actas comiciales.
 
Segundo, la posibilidad de que, ante su indiscutible victoria hubiera algún atentado criminal contra su persona. Afortunadamente ambas eventualidades son poco probables pero no deben ser desechadas.
 
El PRI termina esta elección en el tercer lugar, algo inédito en toda su historia, reflejo del inmenso desprestigio de esa fuerza política y del presidente Peña Nieto. Difícilmente podría montarse un despojo otorgándole la victoria no al segundo, el candidato del PAN, sino al tercero, que sería el del PRI.
 
La apelación al magnicidio, por otra parte, tampoco puede ser rechazada. Figura en el manual de las SOP ("standard operating procedures") de la CIA y sería insensato pensar que la agencia ha abandonado esos viejos hábitos en un momento tan complicado como el de la actual coyuntura internacional y nada menos que cuando se trata de la presidencia de México, para la Casa Blanca y el Pentágono, el país más importante del mundo.
 
México es el vecino intratable, inasimilable, turbulento y que por una maldición geográfica siempre estará allí, con sus gentes y su cultura del otro lado del río Bravo. Para la clase dominante imperial, México es un problema que tiene la insoportable permanencia de la geografía y su pegajosa cercanía. Pensar que a Washington le resulta indiferente una victoria de AMLO es una imperdonable ingenuidad.
 
Lo que está en juego es mucho, más allá que la propuesta de AMLO carezca de estridencias radicales. Pero la lucha contra el narco, la corrupción y las políticas neoliberales, y un México que vuelva a mirar al Sur y tome una cierta distancia de Estados Unidos traería una brisa fresca y esperanzadora sobre Nuestra América.
 
La Opinión Popular

 
ELECCIONES EN MÉXICO
 
Andrés Manuel López Obrador: un "peronista" en el poder mexicano
 
Que su hijo menor se llame Jesús Ernesto, por Jesucristo y el guerrillero Ernesto "Che" Guevara, dice mucho sobre quién es Andrés Manuel López Obrador, el líder nacionalista que por tercera vez consecutiva se presentó como candidato a la Presidencia de México.
 
"La tercera es la vencida", dijo el ex alcalde de Ciudad de México, de 64 años, que promete cortar el "copete de los privilegios", terminar con la "mafia del poder", acabar con la corrupción por medio del ejemplo y dar prioridad a los pobres.
 
Este hijo de comerciantes nacido el 13 de noviembre de 1953 en Tepetitán, estado de Tabasco, y conocido como "AMLO" por sus iniciales, encarna para muchos mexicanos el anhelo de cambio.
 
Es un líder de multitudes. A un solo llamado suyo, decenas de miles de personas llenan las plazas públicas. "Es un honor estar con Obrador", es la frase con la que lo reciben en sus actos.
 
Desde el punto de vista ideológico es difícil de encasillar, aunque muchas veces se le llame político de izquierda. En lo económico quiere apostar por el mercado interno, fijar precios de garantía para el campo y revisar la apertura del sector del petróleo a al capital privado.
 
En lo social López Obrador busca reducir las desigualdades y evita pronunciarse en temas que entrarían en una agenda tradicional de izquierda, como el aborto y los matrimonios homosexuales.
 
Después de haber perdido en las elecciones de 2006 y 2012, en la actual campaña moderó su discurso para atraer a sectores que antes desconfiaban y se deslizó más hacia el centro.
 
Aunque propone un cambio que equipara a grandes transformaciones de la historia como la Revolución Mexicana de 1910, forma parte del sistema político.
 
"No es alguien que viene de fuera, no es un militar que hizo un golpe de Estado y estuvo en la cárcel, no es un líder cocalero sin experiencia política, no es un empresario que pasa de una multinacional a la política", opina Willibald Sonnleitner del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México.
 
"Es un político profesional que ha hecho política desde que es joven en el principal partido político que había en este país", agregó.
 
Los críticos de López Obrador dicen que es un caudillo populista y lo comparan con el presidente estadounidense Donald Trump y con el venezolano Nicolás Maduro, cosa que el protagonista lo rechaza.
 
"No nos inspiramos en ningún gobierno extranjero, ni Maduro, ni Donald Trump, para que quede claro. Nos inspiramos, y lo decimos con respeto, en los padres de nuestra patria, los que nos dejaron lecciones para luchar por la justicia, por la democracia, por la soberanía nacional", dijo.
 
Para el escritor y analista Jorge Zepeda Patterson, López Obrador se parece más al liderazgo personalista de Juan Domingo Perón  que a otros líderes con los que se le asocia.
 
"A mí en cambio me hace pensar en Perón, toda proporción guardada. Su ambigüedad ideológica, su capacidad para flotar por encima de las definiciones o para convocar a las fracciones políticas más divergentes y su habilidad para negociar con las estructuras sindicales vigentes hacen recordar a la figura del líder argentino", escribió en su columna del diario "El País".
 
López Obrador, que estudió ciencias políticas y administración pública, lideró varios movimientos de protesta desde sus tiempos en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó de 1929 a 2000 y al que renunció al final de los años ochenta.
 
Su proyecto económico se inspira en el "desarrollo estabilizador" de 1954-1970, que impulsó el crecimiento con fuerte rectoría estatal. "Es un poco el modelo que había antes del neoliberalismo en México, antes de 1982", dijo el analista José Antonio Crespo.
 
Muchos de los mensajes de López Obrador tienen notas religiosas. La alianza Juntos Haremos Historia, encabezada por su Movimiento Regeneración Nacional (Morena), incluye al partido de los evangélicos y el nombre Morena evoca a la Virgen de Guadalupe, llamada "la Virgen morena".
 
En 2006, después de perder por 0,62 puntos, paralizó semanas la principal avenida de Ciudad de México con una protesta para denunciar fraude y se hizo proclamar "presidente legítimo".
 
Después de su segunda derrota su nombre siguió sonando: "Estaríamos mejor con López Obrador", decía un anuncio. Ahora alcanzó con que los avisos dijeran "estaríamos mejor con ya sabes quién" para que todos supieran de quién se trataba.
 
Fuente www.perfil.com
 

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21-09-2018 / 16:09
20-09-2018 / 19:09
La crisis comenzó en el día 21 de septiembre de 1993 cuando el presidente Borís Yeltsindecretó la disolución del Congreso de los Diputados del Pueblo de Rusia y el Sóviet Supremo de Rusia, organismos que eran un obstáculo para su consolidación en el poder y la realización de la reforma neoliberal. El decreto de Yeltsin era ilegal al ir en contra de la vigente Constitución de la RSFS de Rusia de 1978.
 
El Congreso rechazó el decreto presidencial y aprobó la destitución del presidente Yeltsinmediante una apelación. El vicepresidente en vigor, Aleksandr Rutskói, fue nombrado presidente, tal y como mandaba la constitución. El 28 de septiembre las protestas públicas contra el gobierno de Yeltsin tomaron las calles en Moscú. En la represión de las mismas se produjeron varios muertos.
 
El ejército, bajo el control de Yeltsin, determinó el final de la crisis. Los diputados se encerraron en la Casa Blanca, edificio sede del Parlamento ruso, y se dispusieron a resistir el asedio de las fuerzas bajo control del depuesto presidente. La semana siguiente las protestas populares contra Yeltsin y en apoyo al Parlamento y al Soviet fueron creciendo. Alcanzaron el punto álgido el día 2 de octubre. Rusia se encontraba a las puertas de una guerra civil.
 
En ese punto, las cúpulas militares mostraron su apoyo al depuesto presidente y este ordenó el desalojo de la Casa Blanca a la fuerza. La orden de Yeltsin se materializó mediante el bombardeo, por carros de combate y artillería del edificio sede de la soberanía popular. La Casa Blanca fue destruida y muchos de sus ocupantes murieron en el ataque. El propio gobierno estimó el número de muertos en 187 y en 473 el de heridos.
 
La Opinión Popular

20-09-2018 / 19:09
20-09-2018 / 19:09
Anastasio Somoza García fue un militar, empresario, terrateniente y dictador nicaragüense, conocido por "Tacho", que fue presidente de Nicaragua de 1937 a 1947 y una segunda ocasión de 1950 a 1956, sumando en total dieciséis años de ejercicio pleno del cargo, además de mantener un grupo de gobiernos títeres entre sus dos períodos, sobre los cuales ejerció un poder dictatorial notorio.
 
De clase acomodada, era hijo del senador y hacendado Anastasio Somoza Reyes, se inició trabajando como empresario, ámbito en el que obtuvo poco éxito, para luego pasar a involucrarse en la política, tras la intervención de Estados Unidos en Nicaragua, a causa de las políticas antiimperialistas de José Santos Zelaya, pasando Anastasio Somoza a formar parte de la rebelión, logrando ganarse la confianza de los principales dirigentes yanquis en Nicaragua, ascendiendo rápidamente en la Guardia Nacional.
 
Somoza pasó a ocupar la presidencia de Nicaragua con el pleno apoyo de Estados Unidos, consolidando cada vez más su poder, mediante la persecución política y la represión, consiguiendo mantenerse al frente de Nicaragua durante casi dos décadas, al mismo tiempo que fue capaz de amasar una vasta fortuna que lo transformó a él y a su familia en una de las más acaudaladas de toda Latinoamérica, siendo Somoza catalogado, poco antes de morir, como el quinto hombre más Rico del Mundo.
 
Un patriota ejemplar, el poeta Rigoberto López Pérez, que se inmoló, ejecuta el tiranicidio del general Anastasio Somoza García, dictador de Nicaragua. Tras haber sido postulado para una nueva reelección, previa reforma constitucional, el 21 de septiembre de 1956 es atacado, muriendo pocos días después. Su hijo Luis Somoza Debayle lo sucedió en el poder como dictador.
 
La Opinión Popular

19-09-2018 / 16:09
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