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“Que el Gobierno no trafique con el cuento de los cambios ni de las renovaciones. Todo está igual. Que les falten el respeto a los radicales, vaya y pase. Pero a la sociedad, no”. Jorge Asís
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Sociedad e Interés General - 26-06-2018 / 19:06
EFEMÉRIDES POPULARES. EL 27 DE JUNIO DE 1975 EL SINDICALISMO PERONISTA LLENABA PLAZA DE MAYO CONTRA UN GOBIERNO DEL PJ

El Paro Sindical que hizo temblar a un Gobierno Peronista

El Paro Sindical que hizo temblar a un Gobierno Peronista
El 27 de junio de 1975 el sindicalismo peronista llenaba plaza de mayo contra un gobierno del PJ. Así, la CGT echó al todopoderoso "Brujo" López Rega. En la imagen: el entonces ministro José López Rega, junto a la ex presidenta María Estela Martínez de Perón, durante un discurso, en 1975. Foto: Archivo
Es un hecho: el paro nacional con movilización a la Plaza de Mayo organizado para el 27 de junio por la CGT marca un hito, porque se trata de la primera vez en la historia que el sindicalismo peronista realiza una protesta masiva contra un gobierno también peronista. 
 
Resulta inevitable que la Presidenta tenga que ceder. El triunfo de los manifestantes y su determinación para enfrentar al Gobierno por defender el salario frente a la inflación desbordada traerá importantísimos cambios, no sólo económicos sino también políticos.
 
Alguien creerá que lo dicho hasta aquí es una lectura parcial de la realidad contemporánea o un aventurado ejercicio de futurología. Nada de eso. Sólo se trata de una evocación histórica. Sucedió hace 40 años.
 
El ante año pasado, Hugo Moyano eligió para hacer su paro y movilización el mismo día que hace 40 años los gremios peronistas llenaron la Plaza de Mayo para ejecutar un vuelco del poder sindical respecto del gobierno de la presidenta, también viuda, Isabel Perón.
 
En 1975 el peso fue devaluado algo así como 150% respecto del dólar, los servicios públicos subieron alrededor de 100 por ciento y la nafta súper aumentó ¡181 por ciento!
 
Tal fue la gravitación de esa Plaza de Mayo colmada de obreros enojados con el gobierno que unos días después tuvo que renunciar el ministro de Economía Celestino Rodrigo y cayó, nada menos, el ministro de Bienestar Social, el siniestro José López Rega.

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El 27 de junio de 1975 los gremios peronistas llenaron la Plaza de Mayo para ejecutar, entonces, un vuelco del poder sindical respecto del gobierno que hasta ese momento apoyaban. La presidenta era Isabel Perón. Y tal fue la gravitación de esa Plaza de Mayo colmada de obreros enojados con el gobierno que unos días después tuvo que renunciar el ministro de Economía Celestino Rodrigo y cayó, nada menos, el ministro de Bienestar Social José López Rega.
 
Sí, así fue: la movilización obrera fue la que se cargó, para decirlo sin rodeos, a López Rega. Aquel 27 de junio cayó viernes. La inflación no corroía unos puntos a un salario mutilado por el impuesto a las ganancias sino que se había ido al mismísimo demonio: llegaba al 80 por ciento. Precipitó la crisis -¿suena conocido?- la disparada del dólar paralelo.
 
El 4 de junio, dos días después de hacerse cargo del Ministerio de Economía patrocinado por López Rega, el ignoto ingeniero Celestino Rodrigo, a quien también deleitaba el esoterismo, anunció un plan de ajuste bestial: el peso fue devaluado algo así como 150% respecto del dólar (dólar desdoblado: el comercial pasó de 10 a 26 pesos ley, el dólar financiero se fue a 30 y el turístico a 45), los servicios públicos subieron alrededor de 100 por ciento y la nafta súper aumentó ¡181 por ciento!.
 
La economía venía de once años de crecimiento consecutivo. Pero, junto con la desmadrada interna peronista y la violencia política, la crisis mundial ayudó a desajustar las principales variables y empujarla al túnel de la recesión. Por cierto, la viudez de Isabel Perón tuvo un papel central en el descarrilamiento del gobierno en el que ella había arrancado como número dos. La muerte de Perón produjo un vacío de liderazgo letal.
 
En rigor, el "rodrigazo" fue la forma en la que estalló la política de precios controlados y las distorsiones acumuladas tras la estabilidad artificial de la gestión de José Gelbard.
 
En 1975 el Gobierno quería limitar las subas de salarios por paritarias al 38 o 40 por ciento, algo que en el contexto de la pateadura de tablero ejecutada por Rodrigo (quien tenía como materia gris al viceministro Ricardo Zinn) se volvió absurdo. Todos los gremios rechazaron esos porcentajes.
 
Pero, mientras los menos poderosos obtenían mejoras del 60%, los más grandes llegaban al 200%. Quedaba pendiente el trámite de la homologación, que en sentido estricto fue lo que llevó a la CGT a organizar la protesta del 27 de junio. Tiempos de verticalismo, los sindicatos decían defender a la presidenta, pero reclamaban la cabeza de "El Brujo".
 
En su libro "Perón", el historiador norteamericano Joseph Page cuenta: "El 27 de junio, por primera vez en la historia, los obreros organizaron una marcha monumental de protesta hacia una Casa Rosada controlada por los peronistas. Las declaraciones de los dirigentes que 'apoyaban' a Isabel no engañaban a nadie. A pesar de las súplicas del gobierno a los gremios para que aconsejaran a los trabajadores a permanecer en sus casas y de una fuerte lluvia, la histórica plaza quedó colmada al máximo. La muchedumbre gritaba obscenidades contra López Rega (...) Los generales se unieron a la CGT y a los políticos y juntos llegaron al consenso de que el primer paso para resolver la crisis era desplazar a José López Rega. La concentración del 27 de junio resultó ser el comienzo del fin para el Rasputín de la corte de Isabel".
 
Tres semanas después la presidenta mandaba al superministro repudiado al exterior como "embajador extraordinario". López Rega "huía" a bordo del avión presidencial, rumbo a Río de Janeiro. Luego se pertrechó en la residencia madrileña de Puerta de Hierro para iniciar una larga década como prófugo de la justicia, hasta 1986, cuando el FBI lo detuvo en el aeropuerto de Miami.
 
Los convocantes de la protesta del 27 de junio habían sido la CGT y la Unión Obrera Metalúrgica, si bien sus respectivos líderes, Casildo Herreras y Lorenzo Miguel, no participaron, porque estaban en la OIT, en Ginebra.
 
Dirigente de la Asociación Obrera Textil encumbrado en la CGT de la mano de Miguel, a Herreras la historia lo castigó con severidad su tibieza al dejarlo asociado para siempre con su frase "yo me borro", expresada en Uruguay el día del golpe de estado.
 
Fuente: LA NACION

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18-09-2018 / 18:09
18-09-2018 / 18:09
18-09-2018 / 18:09
El día 19 de septiembre de 1945 se realiza la Marcha de la Constitución y la Libertad, en donde la oposición juega todas sus armas contra la candidatura de Juan Perón, bajo los auspicios de la Embajada yanqui y las estrofas de la Marsellesa. Amplios sectores de clase media confluyen con la clase alta y la oligarquía, concentrándose frente al Congreso.
 
El Daily Mail, de Londres, sostiene: "Fue una demostración política, pero ni Bond Street podía haber hecho una exhibición tal de modelos y ni aún Mr. Cochran, el conocido empresario teatral, lograría reunir tantas mujeres bonitas para exhibirlas en una mezcla semejante de pasión política y de alegría".
 
El historiador Norberto Galasso relata que a la cabeza de la manifestación marchan la derecha y la izquierda del viejo país: "Don Joaquín de Anchorena y Antonio Santamarina contestaban a los aplausos con elegantes galerazos, Rodolfo Ghioldi, Pedro Chiaranti y Ernesto Giudici (todos del PC), con el puño en alto, Alfredo Palacios (PS) con amplios ademanes que no desacomodaban su chambergo".
 
También integran las primeras filas: Manuel Ordoñez, Carlos Saavedra Lamas, Jorge Walter Perkins, Eustaquio Méndez Delfino, Rodolfo Aráoz Alfaro y otros oligarcas, sumándose, en las cercanías de Plaza Francia, un personaje conocido: el embajador yanqui Spruille Braden.
 
Días después, al partir, Braden declara que no solo ha estado en la parte final de la marcha sino que el personal de la embajada fue dispuesto estratégicamente a lo largo del itinerario. The New York Times sostiene: "250.000 personas se congregaron a favor de la libertad. Multitud record gritó ¡Muera Perón!"
 
El historiador Rodolfo Puiggros afirma que esa marcha constituyó la antesala del golpe: "El plan maquinado por Braden con los 'demócratas' se dividía en tres etapas: primero, un acto en el Luna Park convocado por el Partido Comunista (31/8/45), segundo, la marcha de la Constitución y la Libertad (19/9/45) y tercero, el golpe militar".
 
En la noche de 19, Braden informa, con sumo alborozo: "La concurrencia a la manifestación se ha estimado en doscientas a trescientas mil personas (algunos, creen medio millón) y ha tenido una representatividad genuina, evidenciada por la forma en que se hallaban entremezcladas las clases sociales y los grupos políticos. Tuvo buena organización y autodisciplina... Las dimensiones y naturaleza de la manifestación resultan notables".
 
La embajada norteamericana en La Paz informa, a su vez, que "anoche debió realizarse en Salta una reunión de la que participarían miembros del Ejército que se están poniendo contra Perón. El movimiento está destinado a derrocar al actual régimen, indefectiblemente el 26 de octubre próximo".
 
El día 22, Braden abandona la Argentina, con rumbo a Estados Unidos. El día anterior a su partida -sostiene el agregado cultural de la embajada, Mr. Griffith"Braden sostuvo una conversación con José Peter, el jefe de la organización gremial de los comunistas en los frigoríficos, para discutir la situación obrera".
 
Por Blas García 

17-09-2018 / 22:09
Sin memoria ni justicia, hoy se cumplen 12 años de la segunda desaparición de Julio López, el testigo clave que aportó datos indispensables para que avance el juicio contra Miguel Etchecolatz -que fue el responsable de su primera desaparición-, militares y policías involucrados con la última dictadura cívico-militar.
 
El albañil, que ya había estado desaparecido tres años (1976-1979) durante la dictadura militar genocida, cuando era cruelmente común y cotidiano que los milicos se llevaran a cualquier persona que militara o estuviera ligada a un militante, se había transformado en una figura mediática que le comenzó a hacer ruido a muchos, por aquellos días de 2006.
 
Testigo fundamental del juicio contra el siniestro Etchecolatz, el albañil López no pudo presenciar la condena contra el represor, porque ese mismo día lo desaparecieron, 30 años después de su primer secuestro, como en el peor momento de la dictadura, pero en democracia.
 
En aquel momento, y luego de su desaparición, todos salieron a apuntar a los sectores ligados con el represor Etchecolatz, pero desde la Policía nunca explicaron nada.
 
Una parte de la sociedad está atenta a la falta de López, pero otros parecen no querer verla. Hay un mandato del poder hacia determinados sectores de derechos humanos de no hablar de Julio López. Diez años de dolor, de desazón, desconcierto y muchos interrogantes.
 
Un 18 de septiembre, dejó su casa y su familia López, un desaparecido político en democracia. Hoy volvemos a exigir que impulse una investigación en serio sobre el destino de Jorge Julio López, testigo clave en los juicios por los crímenes de la dictadura militar.
 
De la redacción de La Opinión Popular

17-09-2018 / 08:09
El 17 de septiembre de 1861 tuvo lugar la batalla de Pavón entre las fuerzas porteñas, comandadas por el general Bartolomé Mitre, y las tropas federales de la Confederación Argentina, al mando del general Justo José de Urquiza.
 
Cuando estaba ganando la batalla, Urquiza retira sus tropas, aun teniendo superioridad numérica. La victoria fue para los porteños, que extenderían así su dominio unitario a todo el país. Y Urquiza  se convierte en el jefe traidor del Partido Federal, lo que luego le costaría la vida.
 
La batalla de Pavón suscitó polémicas que aún perduran, pero al margen de las interpretaciones sobre los entretelones de la batalla, lo cierto es que el resultado de este combate abre el camino para que los liberales porteños permitan la penetración del neocolonialismo británico en nuestra Patria.
 
Esta relación consistía en la coincidencia de los sectores ganaderos y comerciales porteños con los importadores de productos industriales ingleses, que trabajaban mancomunados con los inversores británicos. Argentina pasó a ser la granja y Gran Bretaña, la fábrica. Dejamos de ser una Patria libre y pasamos a ser un país semicolonial y dependiente.
 
En las guerras civiles argentinas del siglo XIX se definió la identidad de nuestra Patria y su lugar en el mundo. Caseros, Pavón, Cepeda y la guerra de genocidio que el mitrismo llevó al Paraguay, consolidaron el triunfo de quienes se identificaban con la "civilización", de acuerdo a la definición de Sarmiento, en perjuicio de quienes representarían a la "barbarie", el interior federal.
 
A continuación, transcribimos un artículo del maestro José María Rosa sobre esta batalla, sus interpretaciones y consecuencias.
 
Por Blas García

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