La Opinión Popular
                  04:33  |  Miércoles 23 de Enero de 2013  |  Entre Ríos
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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 14-06-2018 / 10:06
UNA MULTITUD A FAVOR DE LA LEGALIZACIÓN DEL ABORTO DESBORDÓ EL OPERATIVO DE SEGURIDAD

No hay paridad en las calles: marea verde por el aborto

No hay paridad en las calles: marea verde por el aborto
Pese a que la Plaza del Congreso iba a estar dividida en dos sectores iguales, el verde se diseminó por toda la zona, colmó las calles adyacentes hasta Corrientes y llegó hasta la 9 de Julio por Avenida de Mayo. El sector celeste, de los antiderechos, quedó confinado en dos esquinas de Entre Ríos.
Si la votación por el aborto en la Cámara de Diputados reflejara la movilización callejera, el resultado debería guardar una proporción de 9 a 1. Y tal vez algo mayor aún. La marea verde literalmente copó el barrio de Congreso. El operativo de seguridad y la divisoria de aguas en la Plaza del Congreso quedaron totalmente desbordados por los cientos de  miles de manifestantes a favor de la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo.
 
El contraste con el sector celeste, color que identifica a los antiabortistas, es abrumador: un pequeño grupo en la esquina de Hipólito Yrigoyen y otro frente al escenario montado a tres cuadras de allí, que en su caso no llegó a sobrepasar media cuadra de la avenida. También es notoria la diferencia entre la composición de uno y otro grupo. El verde, mayoritariamente de jóvenes y adolescentes; el celeste, algunas familias, gente mayor y pocas chicas.
 
En estas circunstancias vale la pena recordar la reflexión del prestigioso médico René Favaloro: "Los ricos defienden el aborto ilegal para mantenerlo en secreto y no pasar vergüenza. Estoy harto de que se nos mueran chicas pobres para que las ricas aborten en secreto. Se nos mueren nenas en las villas y en Sanatorios hacen fortunas sacándoles la vergüenza del vientre a las ricas. Con el divorcio decían que era el fin de la familia. Y sólo fue el fin de la vergüenza de los separados ilegales. Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar".
 
Adentro del recinto, el recuento de votos seguía mostrando paridad.
 
La Opinión Popular

 
El dato más llamativo fue el evidente fracaso del diseño de seguridad montado por la Policía de la Ciudad. Desde la tarde del martes se había dividido con dos hileras de vallas la Plaza del Congreso. En el costado norte se ubicarían los militantes a favor del aborto; en el sur, los opositores. En el medio y a lo largo de toda la plaza quedó conformada una "tierra de nadie" en la que se instalaría la policía para impedir el acercamiento de uno y otro grupo.
 
La convocatoria proaborto se fue nutriendo desde el mediodía. A las seis de la tarde, hora en la que estaba  convocado el acto "por las dos vidas", el sector verde ya había desbordado e ingresado en el celeste.
 
Alguna poca gente con pañuelos de ese color y banderas argentinas caminaba a la par de quienes portaban los pañuelos verdes. A lo sumo, un cura que pasaba con una bandera en la espalda debió escuchar --y lo hizo con estoicismo-- los reclamos a los gritos de un grupo de adolescentes pintadas de verde. Casi a las siete ya no había "tierra de nadie": todo el lugar era ocupado por el verde.
 
Como la marea avanzaba, la policía rediseñó de urgencia el operativo. Atravesó con vallas la calle Yrigoyen a la altura de Solís, para impedir el contacto entre verdes y celestes. Estos últimos se congregaron en la esquina de Yrigoyen y Entre Ríos. A lo largo de esa avenida hubo gente raleada y una algo nutrida media cuadra llegando a Belgrano, donde estaba instalado el escenario.
 
En la zona celeste, un pequeño grupo de rodillas rezaba el rosario. Otro, que había instalado un pequeño altar con velas y una estatuilla de la Virgen, cantaba con las manos tomadas entre sí.
 
En los cincuenta metros de vallas improvisadas sobre Solís sucedió lo que el operativo buscaba evitar: que hubiera militantes de uno y otro lado. Unos y otros se trenzaron en una batalla verbal. Grupos verdes, principalmente chicas jóvenes, lanzaban sus consignas al otro lado. "Aborto legal, en el hospital", cantaban. "No al aborto, sí a la vida", respondía del otro lado un grupo de muchachos con cara de pocos amigos.
 
--Putas del imperialismo --fue el insulto elegido por uno de ellos, mientras sus compañeros esgrimían afiches con imágenes de niños ensangrentados.
 
La situación no pasó a mayores, aunque enseguida llegaron refuerzos policiales para hacer del lado celeste un nuevo cordón que separara ambos bandos. Cada uno siguió con sus cantitos, pero ahora más separados uno de otro.
 
Mientras los pequeños grupos celestes que quedaron confinados allá no pasaban de un par de miles de personas, la ola verde tenía dominio total sobre toda la Plaza del Congreso, y mucho más. La Avenida de Mayo se colmó densamente hasta la 9 de Julio. Callao, otro tanto hasta Corrientes.
 
En la esquina de Sarmiento, la muchedumbre era impenetrable: allí estaba el escenario verde. Al mismo tiempo, estaban repletas todas las calles comprendidas en el área conformada por Rivadavia, Callao, Corrientes y Paraná.
 
En alguna cuadra, sentadas y rondas de mate, en otra, batucadas y guitarreadas, en una tercera cientos de adolescentes combatiendo el frío a puro salto y grito. Mientras, un incesante ir y venir de gente: bastaba bajar al subterráneo de la línea B o la A para observar el recambio de manifestantes con el verde identificatorio.
 
Adentro del recinto, el recuento de votos seguía mostrando paridad.
 
Por Andrés Osojnik
 
Fuente: Página 12
 

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22-01-2019 / 10:01
La fuga de capitales volvió a dar malas noticias en diciembre y rebotó tras un noviembre en el que había caído con fuerza. Si bien siguió en niveles relativamente bajos, en comparación con la dinámica que había tomado durante la crisis cambiaria, se duplicó en un mes estacionalmente complicado y fue de u$s862 millones.
 
Con todo, el año pasado fue récord de fuga y llegó a $27.230 millones, casi la misma cantidad que ingresó de la mano de los desembolsos del FMI. El trienio Cambiemos totalizó 59.329 millones de dólares. La expectativa es que en 2019, por ser un año electoral bastante cargado de incertidumbres, continúe la aceleración registrada en diciembre.
 
El gobierno de Mauricio Macri emitió deuda por 60.464 millones de dólares. Eso sin contar Letes por 13.724 millones de dólares y el préstamo del FMI por 56.300 millones de dólares.
 
Los dólares no fueron destinados a infraestructura o industrialización sino para cubrir la fuga de capitales que, durante la gestión Macri, alcanza los 59.329 millones de dólares y un déficit comercial acumulado del orden de los 12.420 millones de dólares, estimulados ambos por las políticas neoliberales de apertura comercial y financiera de Cambiemos.
 
La deuda contraída es uno de los grandes motores de la crisis porque hoy depende exclusivamente de la gerencia del FMI y de Donald Trump. El día en que ese apoyo externo se resquebraje o termine, como en algún momento podría ocurrir, el país estará sometido a dificultades de gran magnitud.
 
La Opinión Popular

22-01-2019 / 09:01
La campaña electoral de la alianza Cambiemos pasó del eje de la seguridad a otro de sus preferidos: la corrupción K. El presidente Mauricio Macri anunció que, mediante un decreto de necesidad y urgencia (DNU), habilitará a extinguir la propiedad sobre los bienes de personas que todavía no hayan sido condenadas penalmente. Sostuvo que lo saca por decreto porque el Congreso tardó mucho en discutir los proyectos que enviaron.
 
Es un acto de campaña que deja en claro que las medidas de Gobierno de este año buscarán cualquier línea que aleje la discusión del desastre de la economía. En este caso, volvió a sacar de la galera el proyecto de extinción de dominio, que había enviado al Congreso. El proyecto original había sido escrito por Sergio Massa y había tenido media sanción en Diputados en 2016.
 
En el Senado, luego de un fuerte rechazo en comisión por parte de distintos especialistas, el proyecto fue modificado y volvió a Diputados. El oficialismo quería insistir con la redacción original. Ayer el Presidente justificó la necesidad y la urgencia a partir de no poder esperar los tiempos legislativos.
 
¿Qué significa esta norma? Básicamente que el que Estado puede pedir al Poder Judicial que determinados bienes sean incautados por el solo hecho de estar vinculados a un delito y sin necesidad de condena penal. Este decreto es abiertamente inconstitucional. Los temas penales no pueden ser legislados en un DNU, deben ser aprobados en el Congreso.
 
Las críticas contra la norma apuntan en varias direcciones. La más importante es que termina negando el principio de inocencia que rige el funcionamiento de la Justicia. Al posibilitar que incautación de bienes sean sin condena penal, avala la posibilidad de que el Estado pueda avanzar contra quienes no han sido declarados culpables.
 
Es decir, la normativa la otorga un poder discrecional enorme al Gobierno, al permitirle accionar contra bienes que considera parte de una "actividad ilícita", sobre todo de opositores políticos.
 
Precisamente una segunda crítica recae sobre la definición de "actividades ilícitas", un concepto tan amplio como vago, difícil de determinar. Por esa característica es pasible de ser también usado de manera arbitraria.
 
La norma demagócica que el Gobierno impulsará está lejos de atacar la corrupción estructural que anida en la estrecha relación entre el poder político -más allá del signo político del partido gobernante- y los grandes empresarios. Una corrupción estructural que Cambiemos no quiere y no puede tocar.
 
La Opinión Popular

21-01-2019 / 17:01
21-01-2019 / 09:01
"Voy a ser candidato a presidente y quiero ser el presidente de la Argentina del crecimiento para salir de este fracaso", señaló Sergio Massa, líder del Frente Renovador y ahora precandidato de Alternativa Federal, ante las voces que impulsan la postulación del ex ministro de Economía Roberto Lavagna como candidato de un armado peronista sin el cristinismo.
 
"De ninguna manera voy a ser candidato a gobernador", afirmó el ex intendente de Tigre y así descartó bajar su precandidatura que por ahora disputaría con el senador del PJ Miguel Ángel Pichetto y el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.
 
Con el año electoral ya corriendo a los candidatos y al propio gobierno, Massa apuntó que "el próximo presidente, y sin dudas yo lo tengo claro e impregnado en la piel, después de recorrer parte del país con el auto y tomar contacto con la gente, va a tener que llamar a un gran acuerdo por la unidad".
 
Alternativa Federal nació una vez que el camino de unidad encarado por el peronismo comenzó a concretarse y los dirigentes de Alternativa Federal tomaron la vía de diferenciarse confrontando con el cristinismo.
 
Integrado por gobernadores justicialistas, descartan a la ex presidenta Cristina Fernández como candidata, se declaman como un agrupamiento "superador" de la disyuntiva macrismo- cristinismo. Los dirigentes promueven que las candidaturas se resuelvan a través de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.
 
"Cuando vos mirás las serie histórica de la Argentina y... ¿viste que se habla mucho de los últimos 50 años? Roberto (Lavagna), Martín Redrado, José Ignacio de Mendiguren, Aldo Pignanelli, y yo mismo en ese momento desde la seguridad social, pusimos una serie histórica, que cruzó dos gobiernos, el de (Eduardo) Duhalde y el de la primera etapa del de (Néstor) Kirchner", señaló Massa sobre algunos de los funcionarios que pasaron o forman parte del Frente Renovador (FR).
 
"Con Lavagna vamos a ser parte de la solución a los problemas de la Argentina", agregó, buscando mostrar cercanía con el economista. El líder del FR insistió en mostrar su buena relación con Lavagna, con quien dijo reunirse cada quince días, y de quien dijo que es "el faro más importante que tienen aquellos que creen en la Argentina del desarrollo y el crecimiento".
 
La Opinión Popular

20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

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