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Nacionales - 13-06-2018 / 10:06

Duró poco la flotación del dólar: el Banco Central vuelve a vender para ponerle techo al imparable precio del billete

Duró poco la flotación del dólar: el Banco Central vuelve a vender para ponerle techo al imparable precio del billete
El Banco Central no iba a intervenir en el mercado de cambios, según el acuerdo firmado con el FMI, pero a pocos días hábiles de ese anuncio, al ver que la cotización se encaminaba a los $27, Federico Sturzenegger tomó la decisión de volcar al mercado u$s700 millones. Más allá del costo medido en reservas, puso en duda lo que él mismo dijo hace apenas unos días. Además, reafirma una advertencia que importantes economistas le hicieron a Dujovne.
Federico Sturzenegger no debería sorprenderse si en estos días lo llaman del Libro Guinness de los Récords. ¿Cuál fue su "logro"?, el haber implementado el régimen de flotación cambiaria más breve de la historia: duró apenas dos días y medio.
 
Al ver que el dólar minorista se encaminaba a los $27, la intervención del Banco Central por casi u$s700 millones pudo haber tenido algo de lógica desde el punto de vista inflacionario: en tiempos de extrema sensibilidad, se busca que no haya un contagio adicional a los precios.
 
Claro que esta decisión no es gratis. Más allá del monto "quemado" en reservas, el costo se mide en términos de credibilidad. Hace muy poquito, el jueves pasado, el titular del Banco Central decía en conferencia de prensa -al referirse al acuerdo con el FMI- que ya no se justificaba mantener el control cambiario.
 
Así, anunciaba el levantamiento de la megaoferta diaria de u$s5.000 millones que mantenía desde mayo. Una suerte de dique de contención para detener la corrida y dejar el billete verde en $25. Ese día, Sturzenegger también dijo que la flotación podía implicar intervenciones esporádicas del Central, pero sólo cuando ocurrieran turbulencias que pudieran generar inquietud en el mercado.
 
A la jornada siguiente, en reunión con pocos periodistas, señaló que había que ir acostumbrándose a que el BCRA no fuera un jugador protagónico en el plano cambiario. Sostuvo además que sería el ministro de Finanzas, Luis "Toto" Caputo, quien iba a vender dólares, pero no con el objetivo de influir sobre el tipo de cambio sino para hacerse de pesos y asistir al fisco.
 
Como parte del nuevo contexto, todos esos anuncios sonaban lógicos y bien alineados con la histórica postura del FMI de sostener regímenes de libre flotación. El mensaje explícito era que no se iba a utilizar a la divisa estadounidense como "ancla" cambiaria ni a incurrir en una nueva etapa de atraso del tipo de cambio.
 
Es por eso que la intervención de este martes cayó como un baldazo de agua fría en la City: ahora, volvieron a quedar en duda muchas de las certezas y declaraciones de principios enunciados por el banquero central.
 
La City se llenó de preguntas
  
El escenario observado en este inicio de la semana sorprendió a propios y extraños. Pocas horas después de que el Gobierno festejara el acuerdo con el Fondo Monetario y el respaldo internacional a esa decisión, el "mercado" volvió a pulsearle.
 
Los u$s56.000 millones comprometidos por el FMI y otros organismos internacionales de crédito no han servido, al menos hasta ahora, como soporte de las expectativas. La teoría no se aplicó a la realidad. Y la Argentina, que supuestamente iba a quedar al margen de la volatilidad internacional, justamente porque ahora tiene un seguro, volvió a padecer la incertidumbre.
 
"Las expectativas están desancladas. La pared armada entre la asistencia del Fondo y una tasa que es altísima, del 40% anual, tampoco alcanzan para darle certidumbre a los financistas", señala a iProfesional un importante banquero. "Pese al alto tipo de interés en pesos y al resguardo que ofrece el FMI, la onda dolarizadora sigue siendo muy fuerte", añade, un tanto perplejo por los movimientos que se observan en el mercado.
 
Más allá de cualquier incentivo, los inversores han preferido salir de sus tenencias en bonos a cambio de billetes verdes, lo que llevó al Banco Central a intervenir desde bien temprano, apenas se instaló la sensación de que la cotización podría trepar hasta los $27.
 
Sturzenegger prefirió sacrificar reservas antes que someterse a una nueva devaluación. Lo hizo a pesar de que el acuerdo con el FMI pone límites a la cantidad de divisas que puede perder en defensa de una paridad.
 
Es cierto que el Banco Central puede (y debe) ejercer su influencia en el mercado cuando ocurre un evento "disruptivo", pero lo que nadie se anima a predecir es cuánto tiempo más se mantendrá la incertidumbre y cuántas divisas terminará "quemando".
 
En otras palabras, lo que está en juego no refiere a si el BCRA puede o no intervenir sino, más bien, si a las tensiones se mantendrán y obligarán a Sturzenegger a seguir vendiendo dólares. Porque está claro que, antes de hacerlo, no tendrá otra alternativa que dejar correr al tipo de cambio, tal como sucedió durante la corrida de mayo.
 
"Una cosa es suavizar una tendencia y otra muy distinta es defender un precio determinado del billete verde", refiere una reconocida fuente de la City.
 
La mala onda del mercado se vio reflejada también por el castigo sufrido por los títulos de la deuda: los bonos derraparon por segunda jornada consecutiva (esta vez hasta un 2,1%). Para muchos operadores, esto es producto de la incertidumbre que hay en Wall Street sobre la economía argentina.
 
Por el lado de las reservas, la intervención de u$s695 millones hizo que cedieran hasta los u$s49.099 millones (u$s539 millones abajo respecto al día hábil anterior). Sin oferta y con una incesante demanda, la única manera de atemperar los ánimos y lograr la baja de algunos centavos del tipo de cambio fue con esa masiva intervención. El volumen operado trepó a los u$s1.108 millones, el doble que al inicio de la semana.
 
La pregunta que va ganando espacio en la City, también en Wall Street, es a qué precio del dólar se estabilizará el mercado. Por ahora, la velocidad de los acontecimientos pareciera jugarles una mala pasada tanto a funcionarios como a inversores.
 
Hasta el último fin de semana, el Gobierno pareció ponerse por delante del mercado aun a costa de recurrir al FMI que, para muchos economistas, fue una opción tomada a las apuradas.
 
 
¿Optimismo apresurado?
  
Después de los fuertes movimientos de las últimas horas, en varios bancos de inversión ya se empezaban a preguntar si la visión del Gobierno -que mencionaba la posibilidad de un punto de partida tras el acuerdo con Washington- no lucía demasiado optimista.
 
En medio de tantas turbulencias, en esos emblemáticos rascacielos neoyorkinos los expertos comienzan a incluir la situación política de la Argentina en cada uno de sus análisis. La cuestión central refiere a la gobernabilidad.
 
A nadie escapa el hecho de que, tras el pacto con el FMI, el Ejecutivo debe encarar un ajuste de las cuentas públicas bien exigente. No sólo para lo que queda del año sino, sobre todo, hacia 2019, que es electoral. Todo esto, en un contexto de alta inflación, en el que la suba del dólar trae un alto índice para mayo pero, sobre todo, para junio. En las consultoras ya dan cuenta de una cifra mensual cercana al 3%.
 
Sturzenegger también advierte un empeoramiento en este sentido: "Los indicadores de alta frecuencia muestran una aceleración (de la inflación) en junio". En este marco, mantuvo la tasa de interés de referencia en el 40% anual, un nivel que lastima a la actividad económica pero que el Gobierno está dispuesto a pagar con tal de que no empeoren las tensiones.
 
El banquero central no intervenía en el mercado vendiendo dólares desde el 15 de mayo, cuando lo hizo por u$s700 millones a $25. Fue justo el martes de licitación de Lebac, cuando tuvo que renovar un monto récord de $674.000 millones. Después de ello, el Banco Nación fue el encargado de vender a diario divisas para abastecer al mercado y calmar el ascendente precio del billete: u$s2.400 millones del 29 de mayo al 7 de junio.
 
Parecía que el acuerdo con el FMI abriría una nueva etapa en el que el intervencionismo no iba a ser necesario, pero la jornada financiera del martes demostró que no es así. Para algunos economistas, que siempre se mostraron escépticos sobre la viabilidad de un sistema cambiario de flotación, no fue una sorpresa.
 
De hecho, al inicio de la jornada, el influyente como Juan Carlos de Pablo se permitía dudar sobre la duración del nuevo régimen: "Todos sabemos cómo es Argentina: todo es por ahora. Si mañana el dólar llega a 50 pesos, ¿no van a intervenir?".
 
El Banco Central se encargó de darle la respuesta sin esperar a que la cotización llegara tan lejos. En este marco, muchos en la City recordaron el consejo que le dieron importantes economistas a Nicolás Dujovne en el marco de un encuentro al que fueron invitados.
 
En esa reunión, de la que participaron, entre otros, Miguel Ángel Broda y Ricardo Arriazu, le hicieron saber al funcionario su descreimiento sobre la sostenibilidad de la flotación cambiaria. La rápida acción del Central parece confirmar que en el Gobierno, por más que proclamen las bondades de ese sistema, no hay cosa más estresante que la volatilidad del billete verde.
 
Por Claudio Zlotnik
 
Fuente: iProfesional
 
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16-12-2018 / 10:12
Hace exactamente un año, Guillermo Calvo visitó la Argentina. El economista argentino radicado en Washington insistió junto a su colega Carmen Reinhardt (experta en historias de crisis económicas) que era inevitable que el Gobierno de Macri recurriera al FMI, ante la necesidad de contar con un prestamista de última instancia. En ese momento, nadie le prestó atención.
 
Ahora Calvo visitó de vuelta el país invitado a participar de la CIEF (Conferencia Internacional de Economía y Finanzas) y realizó nuevas advertencias. Se concentró sobre todo en el duro programa monetario que implementó el Banco Central: "La verdad es que hoy ya ningún país utiliza el control de agregados monetarios para combatir la inflación, entre otros motivos porque los factores de creación de dinero son múltiples".
 
Y enseguida puntualizó que "la única certeza que tenemos es que este tipo de políticas lo único que logrará es alargar la recesión".
 
En los últimos días se multiplicaron las críticas al esquema monetario que el Gobierno negoció con el FMI para estabilizar las variables financieras. Resumiendo, se trata de controlar de manera estricta la expansión de dinero por parte del Central, junto con la definición de una zona de no intervención en la que la entidad no puede comprar ni vender dólares.
 
El programa que se puso en marcha a principios de octubre consiguió el objetivo inicial: estabilizar el dólar, aunque pagando el precio de una elevada tasa de interés. Pero tras la nueva devaluación de agosto, que había llevado a la divisa de $ 28 a más de $ 40, era imprescindible controlar el tipo de cambio cueste lo que cueste para evitar una espiralización de la inflación (en septiembre tocó un pico de 6,5%).
 
Desde la UIA también enfatizaron el efecto que esta política está generando en el aparato productivo. Esta semana fue especialmente duro el titular de la entidad fabril, Miguel Acevedo. "En el año ya perdimos 40.000 puestos de trabajo. Esta política de altas tasas y control monetario ya la tuvimos y dio muy malos resultados". Pero además advirtió que "es cierto que el dólar está más estable, pero la corrida no terminó. Sólo lo controlan con tasas muy altas".
 
El nivel de reactivación que hay por delante es un dato vital para las chances electorales de Macri. Una cosa es llegar a octubre del año que viene con la economía en franca recuperación luego de la crisis de 2018. Y otra muy distinta es hacerlo con un rebote tibio, que será casi imperceptible para los bolsillos.
 
Por ahora todo hace pensar en un "cabeza a cabeza" con Cristina. Y esas dudas sobre qué modelo gobernará la Argentina serán un factor preponderante a lo largo de 2019.

16-12-2018 / 09:12
El informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UDS-UCA) cuantifica algo consabido. La pobreza aumenta llegando a récords desoladores. Cualquier medición es discutible o falible: no hay por qué tomar como dogma la de UCA.
 
Saludable que la data llegue a la tapa de los diarios oficialistas: el exagerado prestigio de las universidades privadas a veces sirve para algo. Una gran virtud de los informes del ODS es la continuidad en el tiempo: las variaciones son más certeras que las cifras "desnudas". 
 
La trepada de la pobreza se incubó en el huevo de la serpiente: el programa económico devastador. Rompió el cascarón hace tres años, ahora repta en un medio ambiente propicio.
 
Despidos, suba del desempleo, redistribución regresiva del ingreso, baja del consumo, desindustrialización, cierre de empresas... No hay un guarismo aislado sino un conjunto.
 
El recorte del enfoque, fijado en la pobreza y la indigencia por ingresos, esclarece más si se amplía la mirada. 
 
Desde diciembre de 2015 creció la proporción de pobres pero no toda la sociedad se empobreció. Prosperan sectores productivos, financieros, una clase social... privilegiados y en continuo ascenso.
 
"Lo peor" no cesa ni se estaciona. Ni se condensa en la foto de los indicadores de un año, un semestre o un trimestre. Los deterioros en materia de salud y educación reflejarán la crisis de modo más lento.
 
Crecerán, a ritmos diversos, la violencia familiar y callejera, la anomia, la usura "hormiga" en los barrios tanto como la financiera de bancos y tarjetas de crédito. Cien etcéteras.
 
El mainstream político y mediático apela a la expresión "inseguridad" atándola al delito común, la violencia urbana. Estudios laborales afinados se valen de ella para describir las vivencias de los trabajadores cuando se desmantelan sus derechos y certezas.

15-12-2018 / 10:12
La contundencia del balance numérico de los 3 años de gestión de la alianza Cambiemos es desastroso: 291% de devaluación, 160% de inflación, 3008% de alza en el gas, 2136% en la luz, 515% en el agua, 22% de caída en el salario real promedio y 24% en el mínimo y 18,5% en la jubilación.
 
Pero además, la destrucción de 51.700 empleos privados, la resignación de 107.933 puestos industriales y la desaparición de 9609 Pymes. Aún así, a cada argentino le tocan $283.380 de la deuda contraída, que supera en 420% a la que dejó la economía K y que ocupa 17,7% del gasto público, 10,2 puntos más que desde que asumió el actual gobierno.
 
Uno de las mentiras de campaña, como la promesa de reducción del peso del Estado, se usó en realidad de camuflaje para echar personal de planta y contratado heredado de la gestión anterior, pero reemplazándolo con creces por "tropa propia" e inclusive mejor paga. Hay un crecimiento de 87.700 empleos públicos nacionales.
 
En verdad, se hipotecó el futuro: se achicó la actividad económica, hay menos trabajo, se benefició más a los ricos en desmedro de los pobres y se disminuyó la inversión destinada a educación y ciencia, ¿a cambio de qué?
 
Recién ahora, desde la industria se advierte sobre un posible agravamiento de la recesión si no se adoptan medidas que fomenten las inversiones y una mayor actividad.
 
Acusado, imputado y procesado por haber pagado coimas a funcionarios del gobierno anterior en el marco de la causa de los cuadernos, Paolo Rocca paradójicamente se acaba de convertir en "el vocero" de la agenda de temas que el empresariado local reclama que Mauricio Macri encare en su cuarto año de mandato.
 
La voz del titular del Grupo Techint -y también el hombre más rico de la Argentina- se escuchó en un seminario de la organización Pro Pyme de la cual el holding es parte importante y, entre sus pares, se leyó como un fuerte mensaje hacia el gobierno de los CEOs de Cambiemos.
 
Si bien no marcó directamente los errores de gestión que la mayoría de los ejecutivos del país le adjudican a Macri, sí hizo referencia a las medidas que el país "necesita" mirando a mediano y largo plazo.
 
En ese contexto, pidió un país que genere más divisas genuinas, que apoye las exportaciones, que no mire solamente al campo sino también a la industria y que mantenga un tipo de cambio competitivo, en especial en un año electoral como será el 2019.
 
La Opinión Popular

15-12-2018 / 08:12
En un país ya de por sí aterrorizado por la peor política económica que recuerde, se levantan tapas desde las que se abalanzan viejos monstruos, como esas cajas con resorte de las que salta un payaso de susto.
 
El escándalo de la Libertadores por la violencia en el fútbol derivó en que -¡salta el payaso!- la final de una copa con ese nombre se definiera entre dos equipos argentinos en el país del que fuimos liberados por los Libertadores.
 
La denuncia por la violación de una menor por parte de un adulto en el ámbito del espectáculo estalló en los medios como una granada que se multiplicó en miles de esquirlas y relatos de mujeres que contaron por primera vez que fueron abusadas o violadas de niñas.
 
Y -¡salta el payaso!- el presidente Mauricio Macri, quien dijo que no les cree a las mujeres cuando dicen que no les gusta, "que les digan qué lindo culo tenés", anunció que enviará al Congreso una ley de equidad de género.
 
El que fue presidente de un club que tiene una de las barras más agresivas está incapacitado moralmente para hablar de violencia en el fútbol porque no hizo nada cuando pudo hacerlo.
 
El hombre que juega con esa idea de que "aunque digan que no, es sí" y que piensa que es agradable para las mujeres que todo el tiempo los hombres hablen de sus culos, no puede decir que entiende o, siquiera, que trata de entender la violencia de género.
 
El presidente que encabezó una de las principales constructoras contratistas del Estado y cuyas empresas se multiplicaron durante la dictadura, no tiene autoridad para hablar de corrupción en la obra pública, porque su fortuna proviene de ese ámbito y nunca dijo nada.
 
Y como su hermano Gianfranco, que acaba de declarar esta semana ante la justicia que "nunca pagó sobornos, no sé mi padre", parece que en la familia presidencial se escudan en la discapacidad mental de Franco, il capo di famiglia.
 
Es el mismo Macri que prometió "pobreza cero" en la campaña y se acaba de demostrar que su gobierno ha sido el que con más rapidez aumentó los niveles de pobreza en el país, aún más que las dictaduras y que cualquier gobierno civil.
 
La mayoría de los argentinos votó a un presidente que encarna a sus peores congojas. Cada payaso monstruoso que brinca de las cajitas del horror argentino tiene un reflejo de la clase y el grupo social al que pertenece Macri.

14-12-2018 / 10:12
Gianfranco Macri compareció ayer ante el juez Claudio Bonadío, evitó defender su padre Franco y mandó a los cronistas tribunalicios a preguntarle "a él" si había pagado coimas para mantener sus cabinas de Autopistas del Sol durante el kirchnerismo, al que apoyó incluso cuando su primogénito buscaba destronarlo.
 
Ausol, en rigor, es controlada por el consorcio español Abertis y tiene como socia a la italiana Impregilo. La constructora del grupo Macri, SIDECO Americana, tuvo entre 1994 y 2001 un 23% del capital y redujo esa participación al 10% en 2001 a cambio de u$s 120 millones, tras asegurarse la contratación de sus constructoras para las obras de los años 90.
 
En 2004, como explicó ayer Gianfranco, se licuaron las participaciones al incorporar un refuerzo de capital. Pero los Macri mantuvieron un 7% que recién vendieron el año pasado, después de que las acciones de Ausol treparan 394% por las subas de peajes dispuestas por el Gobierno de Macri.
 
Eso no es todo. Las multinacionales europeas que se quedaron con los peajes de los accesos tienen a su vez otros vínculos con la familia presidencial. Abertis pertenece a Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, con quien Macri compartió negocios en el mundo del fútbol.
 
Impregilo es un grupo constructor italiano fundado en 1959 en Milán, con más de 17.000 empleados y obras viales en toda Latinoamérica, pero con una particularidad: en casi todos sus negocios en Argentina aparece asociado a los Macri.
 
Una de las prósperas empresas contratistas del Estado que compartieron durante años los Macri con Impregilo es la línea de alta tensión que transporta la energía generada por Yacyretá (Yacylec S.A.).
 
Esta semana, el diario La Nación reveló que el Tribunal Fiscal de la Nación dictaminó que Yacylec le debe a la AFIP 46 millones de pesos en impuestos atrasados, multas e intereses acumulados, además de las costas del juicio que hizo para intentar evitar pagar.
 
Llamativamente, apenas 24 horas después se incendió en el sexto piso de la sede central de la AFIP la oficina de Causas Tributarias, donde se almacenan expedientes y actuaciones administrativas como las que se ventilaron en ese juicio en el Tribunal Fiscal.
 
Ahora, el padre y el hermano del Presidente y jefe del clan familiar están acusados de haber pagado coimas para mantener las concesiones del Acceso Oeste a través de la empresa Concesionaria Oeste, y por el Acceso Norte a través de Autopistas del Sol (Ausol). Pero, el responsable de los negocios no es otro que Mauricio, y ni los CEOs ni Gianfranco participaban de las decisiones sin la venia del líder de Cambiemos.
 
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