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Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Sociedad e Interés General - 11-06-2018 / 08:06
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS. EL PRIMER LÍDER POPULAR DE LA ARGENTINA

Manuel Dorrego: republicano, federal y democrático

Manuel Dorrego: republicano, federal y democrático
Manuel Dorrego, nacido el 11 de junio de 1787 y fusilado 41 años después por el unitario Juan Lavalle, fue revolucionario en Santiago de Chile, soldado y eficaz coronel del Ejército del Norte, exiliado político, periodista -fundador del diario El Tribuno-, legislador nacional y gobernador federal de la provincia de Buenos Aires.
Manuel Dorrego, nacido el 11 de junio de 1787 y fusilado 41 años después por el unitario Juan Lavalle, fue revolucionario en Santiago de Chile, soldado y eficaz coronel del Ejército del Norte en las Provincias Unidas del Río de la Plata, exiliado político, periodista -fundador del diario El Tribuno-, legislador nacional y gobernador federal de la provincia de Buenos Aires.
 
Vehemente, díscolo, insubordinado, apasionado, pagó con su muerte los aciertos de su vida política: haberse mantenido fiel al pensamiento republicano, federal y democrático y, sobre todo, haber sido el primer líder popular de la Argentina. Sin embargo, en comparación con su grandeza, es el gran olvidado de la historia nacional.
 
Dorrego es heredero de la línea fundada por Mariano Moreno y profundizada por Bernardo de Monteagudo tras las jornadas de Mayo de 1810. Es, también, un caso singular: republicano y federal, ilustrado y popular, porteño y bolivariano, liberal pero nacionalista. Así era Dorrego.
 
La Opinión Popular

Manuel Críspulo Beinabé Dorrego, militar y político argentino, nació el 11 de Junio de 1787 en Buenos Aires. Hijo de un comerciante portugués José Antonio de Dorrego, y de la porteña María de la Ascensión Salas.
 
En 1803 ingresó en el Real Colegio de San Carlos. Cursó estudios de leyes en Chile desde 1810. En la Universidad de San Felipe se convirtió en uno de los cabecillas de los grupos estudiantiles patriotas.
 
Ingresó al ejército y ganó el ascenso a capitán en la represión de un motín antirrevolucionarlo. De regreso en Buenos Aires se unió a las tropas que marcharon al norte con Saavedra después del desastre de Huaqui. Tras la Revolución de Septiembre de 1811, quedó a las órdenes de Juan Martín de Pueyrredón, integrando las avanzadas que, al mando de Diez Vélez, iban en ayuda de los sublevados de Cochabamba. Herido dos veces en combate, alcanzó el grado de teniente coronel.
 
Luchó heroicamente en las batallas de Salta y Tucumán. Confinado por San Martín por actos de indisciplina, en Mayo de 1814 se ordenó su traslado a Buenos Aires. Al mando de Carlos María de Alvear, luchó contra José Gervasio Artigas y, vencedor de Otorgués en Marmarajá, fue vencido por Rivera en Guayabos.
 
En 1815 se casó con Angela Baudrix. Se pronunció por el gobierno federativo y auspició la autonomía de Buenos Aires. Participa en la invasión de Santa Fe cuando pidió pasar con su regimiento al ejército que San Martín preparaba en Mendoza. Conocida su oposición a los planes monárquicos, Pueyrredón lo deportó el 15 de Noviembre de 1816. Regresó a Buenos Aires en 1820, después de la caída del Directorio.
 
Rehabilitado en su grado de Coronel, tuvo el mando militar de la ciudad después de los sucesos del 20 de Junio y fue gobernador interino. Estanislao López lo venció en Gamonal. Presentó su candidatura a gobernador en la provincia de Buenos Aires. Vencido en las elecciones por Martín Rodríguez, lo hizo reconocer por sus tropas. Siempre en la oposición, fue desterrado a Mendoza, huyó a Montevideo y regresó al amparo de la Ley del Olvido.
 
En 1823, fue representante en la Junta, proyectó la supresión de las levas y desde su periódico El Argentino defendió las tesis federalistas en contra del gobierno de Martín Rodríguez y de Rivadavia. Al discutirse la Constitución de 1826, atacó las medidas centralizadoras de Rivadavia, ganando prestigio en las provincias. En Agosto de 1827 fue electo gobernador de la provincia de Buenos Aires.
 
La sublevación unitaria del 1º de Diciembre de 1828 le derrocó y Lavalle lo llevó al patíbulo, el 13 de diciembre de 1828.

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16-06-2018 / 19:06
15-06-2018 / 18:06
15-06-2018 / 18:06
En un 16 de junio como hoy, pero del año 1955, un jueves al mediodía, mucha gente estaba concentrada en la Plaza de Mayo en Buenos Aires, porque se haría un desagravio a la bandera nacional, el cual consistiría en vuelo de aviones para derramar flores sobre la Catedral. Pero cayeron bombas.
 
Se producía el Bombardeo a Plaza de Mayo. Esa mañana, una parte de las fuerzas armadas, coordinados por el almirante Samuel Toranzo Calderón y comandados por el capitán de navío Enrique Noriega, sublevadas contra el gobierno constitucional, utilizó armas destinadas a la defensa del pueblo y de la Nación contra el mismo pueblo. Como siempre, la misma víctima y también el mismo agresor: la oligarquía.
 
El objetivo del bombardeo fue asesinar a Juan Perón y derrocar el gobierno popular, instalar el terror y disciplinar al pueblo, pero lo real es que ese día sangre de inocentes fue derramada. Una escuadra de treinta aviones de la Marina de Guerra argentina, que había estado sobrevolando la ciudad, inició sus bombardeos y ametrallamientos al área de la Plaza de Mayo. La primera bomba cayó sobre un trolebús repleto de niños, muriendo todos sus ocupantes.
 
Al enterarse de que la Casa Rosada estaba bajo ataque, miles de obreros se movilizaron para respaldar a Perón, pero fueron agredidos al llegar por una segunda ola de bombardeos. Los militares antiperonistas mataron, hirieron o mutilaron a más de dos mil civiles. Pero, al no estar Perón entre todos esos cadáveres y sin haber podido completar el propósito del golpe, los atacantes escaparon cobardemente al Uruguay buscando asilo político.
 
Sorprendentemente, la reacción de Perón fue moderada: no fusiló a nadie, proclamó la conciliación y tendió la mano a la oposición, que pudo expresarse públicamente. Le respondieron meses después, el 16 de septiembre de 1955, con un golpe de Estado oligárquico, duro y revanchista.
 
El triunfo de la "Revolución Libertadora" hizo que este crimen quedara impune. Fue la masacre más grande de la historia argentina y no hay duda que se trató de un crimen de lesa humanidad, ya que se lanzó un ataque generalizado y sistemático con total intencionalidad contra una población civil desprotegida.
 
El infame bombardeo fue el huevo de la serpiente, la antesala del terrorismo de Estado en nuestro país, inauguró la violencia política contra el Pueblo, para sembrar el terror, a través de la matanza indiscriminada de inocentes, que permitiera la entrega del patrimonio nacional y el avasallamiento de los derechos sociales.
 
Escribe: Blas García

14-06-2018 / 19:06
13-06-2018 / 20:06
El 14 de junio de 1986, en Ginebra, Suiza, moría Jorge Luis Borges (86 años). Fue un escritor argentino, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX. Publicó ensayos breves, cuentos y poemas. Su obra, fundamental en la literatura y el pensamiento universal, además de objeto de minuciosos análisis y múltiples interpretaciones, trasciende cualquier clasificación y excluye todo tipo de dogmatismo.
 
Es considerado uno de los eruditos más reconocidos del siglo XX. Ontologías fantásticas, genealogías sincrónicas, gramáticas utópicas, geografías novelescas, múltiples historias universales, bestiarios lógicos, éticas narrativas, matemáticas imaginarias, dramas teológicos, invenciones geométricas y recuerdos inventados son parte del inmenso paisaje que las obras de Borges ofrecen tanto a los estudiosos como al lector casual.
 
Y sobre todas las cosas, la filosofía, concebida como perplejidad, el pensamiento como conjetura, y la poesía, la forma suprema de la racionalidad. Siendo un literato puro pero, paradójicamente, preferido por los semióticos, matemáticos, filólogos, filósofos y mitólogos, Borges ofrece -a través de la perfección de su lenguaje, de sus conocimientos, del universalismo de sus ideas, de la originalidad de sus ficciones y de la belleza de su poesía- una obra que hace honor a la lengua española y la mente universal.
 
Galardonado con numerosos premios, Borges fue un personaje políticamente polémico, con posturas antipopulares y simpatías por regímenes autoritarios que se estima fueron un obstáculo para que ganara el Premio Nobel de Literatura al que fue candidato durante casi treinta años.
 
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