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Nacionales - 10-06-2018 / 11:06
CRISIS Y OFICIALISMO NACIONAL

Macri en el tobogán y aún no pisó el arenero

Macri en el tobogán y aún no pisó el arenero
Una encuesta del Centro de Estudios de Opinión Pública revela que dos de cada tres argentinos evalúan mal la gestión del Gobierno de Macri, tres de cuatro ven mal la situación económica y no quieren un acuerdo con el FMI y más de seis sobre diez cree que el tarifazo no fue necesario.
La mesa chica que toma las decisiones políticas-electorales del gobierno de Mauricio Macri sufrió varios cortocircuitos en las últimas semanas. Idas y vueltas que tuvieron a dos facciones en permanente enfrentamiento.
 
La grieta al interior del gabinete: el ala económica, tendiente a atacar el problema del déficit fiscal a toda costa y velocidad, encarnada en Peña-Quintana-Lopetegui; y el ala política, que personifican el dúo Frigerio-Monzó, propone metas más graduales, de corto plazo y que las negocia con el sector de la oposición que mejor se predispone para eso.
 
La lucha es cruel y es mucha y sus consecuencias están a la vista. En un principio el ala económica se impuso en detrimento del ministro del interior y del presidente de la Cámara Baja, lo que derivó en una tormenta económica que arrastró a la política: una imparable bicicleta financiera con una tasa de interés de 40%, una corrida cambiaria que liquidó más de 10 mil millones de dólares de reservas internacionales, el aumento de tarifas de servicios y el acuerdo con el FMI escurrieron lo que quedaba del capital político obtenido tras las elecciones de medio término.
 
La imagen positiva de Macri y la aprobación de gestión del gobierno nacional pasan por su momento más delicado. Los números del balance de la gestión difieren por cuestiones metodológicas e ideológicas. Lo que nadie se atreve a discutir es que la popularidad del presidente está sobre un tobogán y que aún no pisó el arenero.
 
Una encuesta del Centro de Estudios de Opinión Pública revela que dos de cada tres argentinos evalúan mal la gestión del Gobierno de Macri, tres de cuatro ven mal la situación económica y no quieren un acuerdo con el FMI y más de seis sobre diez cree que el tarifazo no fue necesario.
 
La crisis que atraviesa el Gobierno se transforma en una oportunidad para la oposición: ofrecerle al electorado una opción competitiva que enriquezca nuestra democracia, para gobernar a favor del pueblo y no de los ricos.
 
La Opinión Popular

 
EL ACUERDO CON EL FMI ACENTÚA LA CAÍDA EN LA APROBACIÓN POPULAR DEL PRESIDENTE
 
Para tres de cada cuatro es mala gestión y no ganga
 
Tres de cada cuatro argentinos afirman que es perjudicial para el país el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El ciudadano común tiene en claro que las consecuencias de esos acuerdos son mayores ajustes, caída en los sueldos, recortes en jubilaciones y pensiones, recesión y retrocesos en educación y salud.
 
Aunque hasta ahora el Gobierno intentó presentar lo firmado como una especie de ganga, casi un regalo, la gente lo percibe como un elemento más en lo que considera mala o muy mala gestión de Mauricio Macri.
 
Apenas una de cada tres personas aprueba lo hecho por la administración Cambiemos y la cuestión ya repercute en el panorama electoral del oficialismo: los ciudadanos que dicen que van a votar a candidatos opositores superan hoy en 16 puntos a quienes dicen que votarán a candidatos del oficialismo.
 
No faltan quienes acuerdan con la idea de que el préstamo del FMI tiene primordialmente un ingrediente político: apunta a que Cambiemos tenga el dinero y el aire para ganar el año próximo.
 
Las conclusiones surgen de la encuesta que mes a mes realiza, en forma exclusiva para PáginaI12,  el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), la consultora que lidera Roberto Bacman. En total fueron entrevistadas 1200 personas de todo el país. Los técnicos respetaron las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social. Las encuestas fueron telefónicas.
 
"Las opiniones sobre Mauricio Macri perforaron un nuevo piso en este estudio -señaló Bacman-. Está en su peor nivel desde que asumió. Apenas un 32,8 por ciento aprueba la gestión del Gobierno. Pero lo más preocupante para el oficialismo reside en el factor negativo: más de seis de cada 10 argentinos tiene imagen negativa o desaprueba lo gestionado por el actual Presidente."
 
"La crisis desatada por la corrida cambiaria, las altas tasas de inflación, el costo de las tarifas y un país recesivo, impactan directamente en la figura y el rol del Presidente y decanta en un importante capital político perdido, que lo posiciona en un nivel difícil de remontar", analizó Bacman.
 
Y añadió: "Hay que pensar que Macri perdió 23 puntos de imagen positiva en relación con diciembre de 2015. Además, y tal como se observó en la encuesta de mayo pasado, la tendencia negativa en el segmento de los independientes se profundizó y de este modo queda más firme la reversión en el clima de época y las opiniones estructurales".
 
Según Bacman, esa reversión es lo que compromete "la ventaja comparativa que por más de dos años logró Cambiemos  en este segmento, tan importante desde el punto de vista electoral". O sea que "una importantísima proporción de los que no se consideran opositores pero tampoco de Cambiemos, los que estaban bastante en el medio, ahora opinan mal o muy mal del Presidente".
 
 
Futuro
  
Uno de los graves problemas que afronta la Casa Rosada es que una mayoría perdió las expectativas sobre un futuro mejor. Siempre el argumento de Cambiemos consistió en que se planteaban dificultades, pero que había que afrontarlas porque el futuro marcaría un avance.
 
En esa línea siempre fueron las consignas del oficialismo relacionadas con "el segundo semestre" o "lo peor ya pasó". Esta última fue repetida en tres tiempos distintos, incluyendo la apertura de sesiones del Congreso tanto en 2017 como en 2018.
 
Bacman refirmó que "el dato obtenido es contundente: casi siete de cada 10 argentinos posee pocas o nulas expectativas de mejoras de la economía para los próximos meses". Para él es "la cifra que no se debe tomar a la ligera, en tanto da cuenta de una sociedad que percibe el futuro económico del país sin esperanza alguna".
 
"Las promesas de campaña, los vientos de cambio y hasta la esperanza de una Argentina con bajo índice de inflación y pobreza cero han quedado en el olvido", dijo el fundador de CEOP. "Lo que fue un diferencial y una fortaleza en tiempos de campaña y en los primeros dos años de gestión, incluso aprovechado al máximo por Cambiemos como para imponerse en la elección legislativa de medio término, ha comenzado a transformarse en una debilidad manifiesta".
 
 
Fondo
 
A todo eso se agrega ahora el acuerdo con el FMI. La encuesta del CEOP se empezó a hacer antes de que el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, concretaran el anuncio en conferencia de prensa, el jueves 7. Pero como ya se daba por descontado el crédito del Fondo, la consultora incluyó la pregunta.
 
Las respuestas fueron categóricas: nada menos que el 74 por ciento consideró que un eventual acuerdo era perjudicial para el país, frente a un 20,7 que lo vio beneficioso.
 
Lo más preocupante para Cambiemos es que una proporción importante de sus propios votantes, casi el 33 por ciento, también considera el acuerdo perjudicial e igual de serio para el oficialismo es que una gran mayoría de los independientes lo ve con malos ojos: 76,4 por ciento de los que no se consideran ni oficialistas ni opositores dijeron que un pacto con el FMI les parecería malo y perjudicial para la Argentina.
 
 
Urnas
 
En ese marco se empieza a esbozar la cuestión electoral. En estos días no faltaron los analistas que percibieron en el acuerdo con el Fondo una jugada más política que económica: dotar a Cambiemos del dinero para sostener el plan hasta los comicios y evitar así el regreso de lo que ellos llaman "el populismo".
 
Por supuesto que todavía falta un año para la puesta en marcha del proceso. Sin embargo, la campaña bien podría despegar cuando termine el Mundial. Esa es la razón por la que el CEOP empezó a sondear el panorama en la opinión pública.
 
Como todavía no hay candidatos instalados, salvo el propio Macri, la consultora sondeó algo mucho más general, la intención de voto por candidatos oficialistas u opositores. De entrada, los que van a apoyar la opción que hoy está en el Gobierno llegan al 31,5 por ciento, mientras que los que se inclinan por variantes opositoras reunirían el 47,8 por ciento. Hay una enorme diferencia, pero conviene reparar en dos aclaraciones:
 
Los opositores, al menos por ahora, están divididos. De manera que habrá que ver qué sucede en esa franja.
 
Para el oficialismo, la mayor dificultad es que con un número de esa naturaleza quedaría lejos de ganar en primera vuelta  -algo que no era imposible hace dos meses-, de manera que habría que ver las perspectivas en un ballottage.
 
"Es obvio que la gran pelea de Macri es retener sus votantes de 2015", fue la estimación de Bacman, que en ese terreno dice haber detectado tres segmentos distintos:
 
Los fieles: conforman el núcleo duro electoral del oficialismo. En esta encuesta redondean un 56 por ciento de los que votaron por Macri en octubre de 2015. O sea, cerca del 25 por ciento del voto total.
 
Representan el núcleo duro y la periferia cercana de Cambiemos: un piso electoral  interesante, pero que no le alcanza al oficialismo para asegurarse la primera vuelta. Deberá lograr una mayor retención e incluso buscar decepcionados con el peronismo.
 
Los infieles: representan a dos de cada 10 que eligieron al actual Presidente, diez por ciento del voto total. Son los más desilusionados con Cambiemos. La mitad son independientes y la otra mitad se ha pasado a la oposición a este gobierno.
 
Mala imagen de Macri, peor evaluación de su gestión, muy insatisfechos con la economía, más contenidos por la oposición y fuerte rechazo al FMI. Muy difíciles de recuperar.
 
Votantes en transición: se definen como indecisos y son algo más de dos de cada 10. Aunque votaron a Macri hoy no están seguros de volver a hacerlo. Son más independientes que oficialistas u opositores. En ellos la imagen negativa de Macri está por encima del promedio porque se los registra muy enojados con la economía, el valor de las tarifas y el regreso del FMI.
 
¿Los puede recuperar el Gobierno? "Siempre es una chance, pero si este esquema económico no cambia seguramente será muy dificultoso."
 
Respecto de la oposición, la mirada de Bacman insiste en los ingredientes necesarios de cara al 2019: "Existe un dato de la realidad que los dirigentes peronistas deberían tener en cuenta. En la actualidad la mayor parte de la sociedad argentina estaría dispuesta a votar una opción opositora. Pero para respaldar tal predisposición es menester construir una alternativa opositora que incluya de manera ineludible un modelo de gobernabilidad que implique otro proyecto de país, que tenga la capacidad de seducir a los propios opositores y captar nuevamente a los independientes. Mientras la oposición peronista se mantenga dividida, el oficialismo sigue contando con la ventaja comparativa. No sólo por la posibilidad de ir a un ballottage, sino porque Cambiemos podrá trazar estrategias electorales para captar a los votantes peronistas desencantados, una parte de los que en 2015 optaron por Daniel Scioli o por Sergio Massa".
 
Por Raúl Kollmann
 
Fuente: Página 12
 

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Macri en el tobogán y aún no pisó el arenero
22-02-2019 / 08:02
Las canastas de alimentos y servicios elaboradas por el Indec para estimar la pobreza e indigencia escalaron 3,7 por ciento en enero y acumulan un aumento de 55,8 por ciento en doce meses, lo que muestra un fuerte incremento de la desigualdad como consecuencia de la aplicación de la política económica neoliberal del gobierno de Mauricio Macri. Los ricos son más ricos y los pobres más pobres.
 
La línea de pobreza se define por la estimación de valor de una canasta básica total (CBT), que incluye alimentos y servicios básicos para un hogar de dos adultos y dos menores. El organismo estadístico estimó que una pareja joven con hijos de 6 y 8 años necesitó 26.442,9 pesos para superar el umbral de pobreza monetaria y 10.577,2 pesos para alimentarse y no ser considerados indigentes para las estadísticas.
 
Por otro lado, el índice de la canasta básica alimentaria (CBA), que incluye solamente alimentos, es el que se utiliza para medir línea de indigencia y en enero se ubicó en $12.721,73, un alza del 52,8% interanual y del 3,9% frente a diciembre. Es decir que la evolución inflacionaria fue más alta en los alimentos, golpeando más fuerte precisamente a los sectores más vulnerables de la sociedad.
 
El incendio inflacionario volvió a poner foco en los sectores más pobres de la población. Y la profunda recesión inducida por el programa de austeridad del FMI obligó al presidente Macri a anticipar que el año pasado aumentó la pobreza, cuando 2,5 millones de personas en todo el país pasaron a ser pobres en términos de su ingreso monetario.
 
Los datos oficiales serán publicados dentro de un mes pero la combinación de un incremento en la valorización de las canastas para enero con una elevada inflación, destrucción de empleo y deterioro de los ingresos salariales, permite anticipar que los niveles de pobreza monetaria continuaron en ascenso al iniciar 2019.
 
A la espera de un salto en los niveles de pobreza para el segundo semestre de 2018, los voceros oficiales comenzaron a abrir el paraguas: "Ya lo dijo el Presidente, con el impacto de la inflación y de algunas medidas económicas, claramente el próximo puede ser un índice que dé un poco peor que el ultimo que se anunció", afirmó dos semanas atrás la ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley.
 
La inflación de los más pobres sigue sin techo y se escapa de la ya elevada inflación general. Los niveles de pobreza siguen aumentando, sobre todo cuando los salarios no se recuperan y los sectores más vulnerables sufren las consecuencias de la política de tierra arrasada que aplica contra ellos el Gobierno de los Ricos.
 
La Opinión Popular

21-02-2019 / 10:02
Coca-Cola Femsa es una de las empresas más grandes y de mayor facturación del mundo pero asegura que en Argentina no le cierran los números. Pidió al Gobierno de Mauricio Macri un procedimiento preventivo de crisis (PPC) para afrontar el achicamiento de su planta embotelladora del barrio porteño de Pompeya y que el gobierno nacional los habilite a despedir gente y pagar menos indemnizaciones.
 
"La planta está prácticamente parada porque no hay ventas, no recuerdo haber pasado por una situación similar. Pero no permitiremos despidos. En este contexto no podemos permitir que ni un sólo trabajador se quede sin empleo", dijo Pablo Fernández, secretario general de la seccional porteña del Sindicato de Trabajadores de Aguas Gaseosas y Afines. Por su parte, la rama de aguas y gaseosas del sindicato de Camioneros se declaró "en estado de alerta y movilización".
 
En la planta de Pompeya trabajan 600 personas, de un total de 3 mil que están empleadas por Coca-cola Femsa en Argentina. La firma también tiene otra embotelladora en Monte Grande (Esteban Echeverría) y cuatro centros de distribución. Además, trabajan para Coca-cola otras empresas embotelladoras.
 
La venta de bebidas es uno de los segmentos del consumo masivo más afectados por el plan económico neoliberal macrista, aunque la magnitud de Coca-Cola Femsa obliga a pensar el caso con parámetros propios, en línea con lo sucedido con los preventivos de crisis de la filial local del gigante Carrefour y de Fate, una de las empresas de Javier Madanes Quintanilla, quien blanqueo $867 millones gracias a Macri.
 
El PPC permite aplicar modificaciones drásticas en la organización laboral y trasladar los costos de esos cambios sobre las espaldas de los trabajadores. Por eso los gremios advierten sobre el avance de una reforma laboral por empresa.
 
Las últimas comunicaciones de Coca-Cola y de Femsa a sus inversores ya daban indicios de la decisión: "el volumen de ventas cayó un 2% en el trimestre ya que a pesar del crecimiento en Brasil, Colombia y Perú, la operación en Argentina tuvo una baja de dos dígitos".

 
En los tres primeros trimestres de 2018, las ventas de Femsa en Argentina medidas en volumen bajaron un 9,8% interanual y los ingresos medidos en pesos mexicanos se redujeron un 46% por efecto conjunto de caída del consumo y a la fuerte devaluación del peso. Se registró una caída interanual del consumo masivo del 7,3% en enero. La categoría de peor desempeño fue bebidas sin alcohol, con una merma del 14,1%.
 
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21-02-2019 / 09:02
El dólar pegó un nuevo salto y la city vivió otra jornada de fuerte volatilidad cambiaria. La cotización del dólar que compran los ahorristas minoristas se ubica en 40,76 pesos, con un incremento de 44 centavos. La divisa alcanzó a tocar los 41,45 pesos a mitad de la jornada.
 
El Banco Central se asustó y aceleró la suba de la tasa de interés. El organismo llevó el rendimiento de las Leliq a 46,01 por ciento, lo que representa un aumento de 1 punto y medio respecto del martes. Se trata del alza diaria más importante en lo que va del año. El clima financiero fue de tensión no sólo con el tipo de cambio. El riesgo país subió 8 unidades y finalizó en 708 puntos. Los bonos en moneda extranjera bajaron hasta 2 por ciento en la jornada.
 
La demanda de divisas arrancó fuerte en las primeras horas de la rueda cambiaria y fue mostrando cierta moderación en las últimas horas. La pregunta que se hacen en el mercado es si la nueva tasa por arriba del 45 por ciento resulta suficiente para contener el proceso de dolarización de los activos en moneda local. Los inversores menos optimistas aseguran que una vez que los fondos tomaron la decisión de pasar a moneda extranjera no es sencillo hacerlos cambiar de opinión.
 
El Banco Central fue poco cauteloso con la baja de la tasa de interés este año y paga las consecuencias. Los inversores se dieron cuenta que tienen el poder de fuego necesario para generar volatilidad. Y van a exigir más tasa de interés para volver a colocarse en moneda local.
 
La autoridad monetaria presumía diciendo que no había dejado ni un peso dando vueltas y que eso reducía la posibilidad de un nuevo salto en el tipo de cambio. Pero la realidad muestra esto no funciona en la Argentina. El mercado cambiario es chico. Y con muy poca demanda de divisas se puede generar mucha inestabilidad.
 
¿Cuánto más puede seguir subiendo el dólar? Aunque son pocos los que se animan a dar una repuesta con valores precisos, la mayoría de los analistas coincide en una referencia. El techo de la banda cambiaria es casi 50 pesos. Hasta esa cifra el Central se comprometió a no vender divisas para intentar moderar la devaluación.
 
La entidad tiene la tasa de interés como herramienta clave para moderar las presiones cambiarias. Pero algunos observan que empieza a ser cada vez menos efectiva. El Central bajó en los últimos dos meses 15 puntos la tasa de interés y le dijo a los inversores que la situación estaba bajo control. Si ahora tiene que volver a llevar la tasa a niveles de 60 por ciento para parar la suba del dólar, la interpretación de la city va a ser de manual: la situación está a punto de estallar.
 
El modelo económico neoliberal de Mauricio Macri está sostenido con alfileres. El acuerdo con el FMI impone que el Banco Central prácticamente no puede intervenir frente a una corrida contra el dólar. Si se dispara, habrá otra devaluación y situación hiperinflacionaria. El Gobierno de los Ricos hace todo mal.
 
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20-02-2019 / 10:02
Sin margen de casualidad alguna, así como las paritarias 2018 resultaron un placebo ante la inflación/recesión también el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) ilustra el deterioro de los sueldos con una caída del 11% respecto a 2017.
 
Para los términos reales el registro del ingreso base para cualquier trabajador en blanco llegó a los niveles más bajos desde el año 2004. En centrales obreras se considera con mayor o menor discreción que la convocatoria urgente al Consejo Salarial es inevitable, si es que la Casa Rosada mensura su desafío electoral pero sobre todo mucho más por la grave coyuntura.
 
El valor del ingreso mínimo se fijó en los dos últimos años por "laudo", léase decisión directa del Gobierno Nacional prescindiendo de organizaciones sindicales y empresarios, lo cual ofrece un perfil ilustrativo de la crisis. Sobre todo para considerar que el SMVM marca mucho más que tendencias salariales sino que ilustra sobre el escenario laboral de registrados y aún empleados en negro como variable de referencia.
 
El gobierno de Mauricio Macri parece haber hecho votos de silencio justo en momentos en que más se necesita entender las variables económico-sociales que maneja la Casa Rosada para fundar sus pronósticos optimistas en un cercano porvenir, esperando que lo peor de la recesión haya quedado atrás para las elecciones presidenciales.
 
Frente a las dudas de las chances electorales del oficialismo, el único que se animó a hablar sobre economía la última semana fue el presidente de la Nación, aún con el paso en falso de diagnosticar una inflación en baja 24 horas antes de que se conociera un dato que mostró todo lo contrario.
 
El Gobierno de los Ricos patea para adelante los desequilibrios económicos (costos de la bicicleta financiera, los vencimientos de deuda y la fuga de capitales) apostando a un dólar estable a costa de una fuerte recesión. En este camino son los trabajadores y jubilados los que pagan las consecuencias del ajuste.
 
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20-02-2019 / 08:02
La oposición parlamentaria se abroqueló contra al "avasallamiento de las facultades del Congreso" que realiza el gobierno de Mauricio Macri a través de la firma de decretos de necesidad y urgencia (DNU). El voto del presidente de la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo, Marcos Cleri (FpV-PJ), rompió la paridad de ocho legisladores del macrismo y de la oposición.
 
Se dio así dictamen de mayoría al rechazo de tres inconstitucionales decretos de Macri: el que estableció la extinción de dominio a través de una acción civil sin condena penal para bienes de narcotráfico y corrupción; el que quitó frecuencias destinadas por ley a ARSAT para destinarlas a las empresas privadas de telefonía celular; y el que degradó la Secretaría de Deportes en una Agencia descentralizada y autárquica eliminando otras cuatro leyes nacionales sobre el deporte.
 
El diputado macrista Pablo Tonelli asumió la defensa de los cuestionados DNU, con apenas una descripción de los mismos y que cumplían los requisitos formales con la firma de todos los integrantes del gabinete nacional, girado en tiempo al Congreso, y justificó la "urgencia" en que el Congreso "estaba en receso" en enero.
 
El senador Daniel Lovera, un peronista pampeano que integra el interbloque Argentina Federal, fue el encargado de replicar al oficialismo. Recordó que dos de los tres DNU cuestionados avanzan sobre el trabajo del Congreso y que el Senado dio media sanción a proyectos que se saltean los decretos: extinción de dominio, con claras diferencias con el decreto presidencial, y la adjudicación de las frecuencias es parte de la llamada ley corta de telecomunicaciones.
 
Lovera remarcó que comparte con el oficialismo la intención de recuperar bienes y dinero producto de "mafias y delitos de corrupción". Pero enseguida insistió en que el DNU de extinción de dominio "es inconstitucional" porque allí se establece que el Ejecutivo "no puede regular en materia penal, directa o indirectamente" a través de decretos. Además de cargar contra el DNU que "degrada el deporte nacional".
 
La senadora salteña Cristina Fiore, en el interbloque del ex gobernador Juan Carlos Romero, y quien mantiene buena sintonía con Cambiemos, afirmó: "Hay que tener cuidado con los precedentes porque lo que hoy nos beneficia mañana puede perjudicarnos. El poder no es eterno", sostuvo la salteña y agregó: "Lo que beneficia a todos los argentinos es el cumplimiento de la Constitución. La cuestión de fondo no viene al caso". También cargó contra el DNU de extinción de dominio: "No es una acción civil descolgada, hay una íntima relación entre la acción civil y el proceso penal. Por más que se lo llame de otra manera no quiere decir que no tenga naturaleza penal".
 
El desafío opositor será ahora llevar los dictámenes a los recintos de Diputados y del Senado para rechazar los DNU, que debe ser en las dos Cámaras del Congreso. Mientras tanto, los decretos seguirán vigentes.
 
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