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El clima en Paraná
“Macri es hoy un amontonamiento de promesas fracasadas, de frustraciones sin rumbo ni sentido, de soberbia mezclada con impericia, un nuevo gestor impostado en el imperio de la desesperanza”. Julio Bárbaro
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Nacionales - 09-06-2018 / 10:06
LOS GOBERNADORES ALEJADOS DE CRISTINA NO LE RECONOCEN VALIDEZ

Los ultra K coparon el congreso de Gioja y se agudiza la interna peronista

Los ultra K coparon el congreso de Gioja y se agudiza la interna peronista
Un congreso organizado por la intervenida conducción del Partido Justicialista (PJ) nacional aprobó este viernes la creación de una comisión de acción política, integrada por distintos sectores partidarios, para buscar “la unidad” de cara a las elecciones de 2019, pero el encuentro, dominado casi absolutamente por el kirchnerismo, no contó con representantes de los gobernadores referenciados en el peronismo federal.
El congreso nacional del PJ al que convocó José Luis Gioja como una demostración de fuerza contra el interventor macrista del partido, Luis Barrionuevo, tuvo una fuerte impronta ultra K con hegemonía de La Cámpora.
 
Gioja buscó el apoyo de los gobernadores del PJ  para rechazar la intervención de la jueza María Servini de Cubría, que lo desplazó de su cargo. Sin embargo, cuando comprendió que los opositores de diálogo más fluido con la Rosada le darían la espalda, llamó a Cristina Fernández para pedirle ayuda y garantizarse una buena convocatoria este viernes en Ferro.
 
La ex Presidenta cumplió y mandó a una nutrida comitiva de La Cámpora encabezada por el "Cuervo" Larroque a llenarle el acto. También estuvieron Oscar Parrilli y Agustín Rossi, entre muchas otras caras del núcleo duro de Cristina que desfilaron por Caballito.
 
Los únicos tres gobernadores que aparecieron esta mañana fueron los más cercanos al kirchnerismo: Gildo Insfrán, Alberto Rodríguez Saá y Alicia Kirchner. En la organización también esperaban a la catamarqueña Lucía Corpacci, pero nunca llegó.
 
"Hubo mano de (Rogelio) Frigerio", justificaron el faltazo desde el peronismo bonaerense y aseguraron la Casa Rosada ayudó a desinflar la convocatoria. Por eso, cuando confirmaron que tenían suficientes congresales para sesionar -dicen que 600, un número holgado sobre los 927 de todo el país- en Ferro hubo festejos y cantos dedicados a Mauricio Macri

 
Lo cierto es que la foto de la jornada agudizó la interna del peronismo, con Gioja confirmando su alianza con Cristina y con el apoyo de buena parte de los intendentes bonaerenses, pero aislados de la mayoría de los gobernadores que además dicen que el congreso no tuvo validez.
 
En ese sentido, desde el bloque de gobernadores de Argentina Federal evaluaron que se trató de un nuevo capítulo de la pelea entre Gioja y Barrionuevo, a quienes describieron como "dos caras de la misma moneda, que expresan el fracaso del PJ para resolver los problemas de la gente".
 
En diálogo con LPO, dijeron que tomaron la determinación de "no meterse" y esperar hasta que resuelva la justicia porque creen que este congreso no es legítimo. "Por un lado está Barrionuevo con tres locos adentro de un partido que nadie entiende qué están haciendo y por otro lado está Gioja acompañado por La Cámpora, con militantes que se desafiliaron para conformar Unidad Ciudadana", sentenciaron.
 
Es que entre el grupo de legisladores que se describen como "peronismo de centro" e integran Miguel Pichetto y Diego Bossio -que tomó volumen luego de la cumbre de Gualeguaychú, donde empezó a consolidar su alianza con Sergio Massa- creen que el PJ de Gioja ya no tiene el aval de los gobernadores y quedó reducido a la provincia de Buenos Aires y sobre todo al Conurbano, donde tiene más fuerza la ex Presidenta.
 
El PJ Bonaerense le dio un fuerte espaldarazo con la presencia de Gustavo Menéndez, Martín Insaurralde y Fernando Gray. También hubo presencia de intendentes como Leo Nardini y Mariano Cascallares, y referentes territoriales como Fernando Espinoza y Julio Pereyra.
 
Si bien la conducción del sanjuanino recibió el apoyo de muchos congresales del interior del país, los gobernadores no estuvieron y hubo tres provincias sin representantes: Córdoba, Salta y Tierra del Fuego, todas gobernadas por el peronismo "dialoguista" más cercano a la Rosada. Pese a eso, cerca de Gioja se regocijaban con un dato: de los 12 congresales de Río Negro solo había faltado uno, el senador Pichetto.
 
Entre los asistentes estuvieron Jorge Taiana, Cristina Álvarez Rodríguez, Daniel Filmus, Carlos Tomada, Daniel Scioli, Sergio Urribarri, Ginés González García, Omar Plaini, Facundo Moyano, Fernando "Chino" Navarro y Guillermo Moreno.
 
Durante su discurso en Ferro, Gioja instó a la Comisión de Acción Política (CAP) que quedó conformada este viernes a "evaluar" llamar a elecciones internas este año para elegir una nueva conducción. Esa mesa estará integrada por Rubén Marín, Alberto Rodríguez Saá, Gustavo Menéndez, Eduardo "Wado" de Pedro, Ginés González García, Agustín Rossi, Fernando Espinoza, Silvina Frana, Cristina Álvarez Rodríguez, María Emilia Soria, Beatriz Rojkés de Alperovich y Estela Neder. 
 
"El peronismo tiene 14 gobernadores y esa comisión es una síntesis de la poca representación que hoy tiene el PJ", criticaron desde Argentina Federal. Algunos también señalaban que Felipe Solá asistió al encuentro y se especulaba que le darían un lugar en la CAP como "gesto" de acercamiento a Massa, pero eso tampoco sucedió y el grupo quedó conformado por dirigentes más cercanos a Cristina.
 
Por Lucia Aisicoff
 
Fuente: La Política Online 
 

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21-10-2018 / 10:10
El pedido de detención de Pablo Moyano reavivó como nunca antes la cada vez más violenta guerra entre su padre y el presidente Mauricio Macri. En ese conflicto hay dos discursos contrapropuestos. Macri sostiene que se trata de una batalla central en la lucha contra "las mafias" que han gobernado el país antes de su llegada al poder.
 
Moyano postula que, en realidad, las ofensivas en su contra obedecen al intento de avasallar los derechos de los trabajadores. Espíritus ingenuos creen a pie juntillas lo que dicen uno o el otro. Tal vez sería criterioso para ellos contemplar la posibilidad de que se trate de una película sin buenos y que cada uno de los contendientes, efectivamente, tenga los rasgos que su enemigo le atribuye.
 
Como tantas otras veces, el poderoso Hugo Moyano se salió con la suya: su hijo Pablo no fue detenido. La Justicia argentina podrá avanzar contra el Pata Medina o contra el Caballo Suárez. Podrá procesar a Paolo Rocca, a Mauricio Macri, a Alfredo Coto o a Cristina Kirchner. Podrá detener a Diego Maradona o a Ernestina Herrera de Noble.
 
Si el poder es impunidad, como decía Alfredo Yabrán, Moyano ha demostrado que en ese juego nadie le gana. Tal vez sea, además, el único personaje público cuyos comentarios sexistas, homofóbicos o golpistas no generan reacciones airadas.
 
Sin embargo, como Moyano seguramente lo sabe, esta es una guerra que recién comienza. En el otro lado del ring, no solo lo espera Macri sino también la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.
 
En el 2015, Vidal llegó a la gobernación gracias a que su contendiente era Aníbal Fernández. En el 2017, su candidato le ganó a Cristina gracias a que, en medio de la campaña, Mariu desplegaba su estrategia de "lucha contra las mafias" y la bonaerense detenía a los jefes de la feria La Salada y a sindicalistas como el Pata Medina.
 
En el 2019 será de nuevo candidata a gobernadora o, tal vez, a presidente de la nación: ningún enemigo será tan funcional a esa carrera como el sincero Hugo Moyano, y su verborrágico descendiente. En el corto plazo, Moyano es un enemigo perfecto. Pero, ¿y en el largo plazo?
 
En la intimidad, Hugo siempre dice: "Menem vino contra mí. Hasta me plantaron cocaína. ¿Y? ¿Dónde está Menem ahora? ¿Dónde estoy yo? Después me atacó Cristina. Yo les hacía paro y La Cámpora se ponía remeras que decían 'Yo no paro'. ¿Y? ¿Dónde está Cristina ahora? ¿Dónde estoy yo? Ahora vienen con todo los gorilas de Cambiemos. ¿Quieren apostar cómo termina esto? ¿O se creen que con ganar una elección alcanza?".

21-10-2018 / 10:10
Bajo un cielo blanco y una lluvia caprichosa, una multitud que los organizadores cifraron en 800 mil personas se movilizó a la Basílica de Luján para un oficio interreligioso con la consigna de "Paz, pan y trabajo".
 
La convocatoria del Frente Sindical para el Modelo Nacional y más de setenta organizaciones gremiales, políticas y sociales buscó graficar el rechazo a la recesión implementada por el Presidente Mauricio Macri y el reclamo de cambios a la política económica.
 
"Vinimos únicamente con banderas argentinas, todos los actores y sectores de la sociedad, convocados por esas tres consignas y para fortalecer la fe y la esperanza, que es lo primero que intentan quebrarnos en una situación como esta", dijo el secretario general de Canillitas, Omar Plaini, en los momentos previos a la oración ecuménica.
 
El dirigente enfatizó el carácter "espiritual" del encuentro, que reunió a distintas corrientes religiosas y políticas, y llamó a dejar "los mensajes políticos y el rechazo al presupuesto que venimos sosteniendo con fuerza para los próximos días".
 
Fue con ese objetivo de alejarse de las confrontaciones de tipo político que las organizaciones convocantes decidieron que no hubiera discursos, sino simplemente el oficio interreligioso y una oración ecuménica "por los que trabajan, por los que buscan trabajo, por los que se cansaron de buscar y por los jubilados".
 
Junto al arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, participaron integrantes de Curas de Opción por los Pobres, entre ellos Domingo Bresci, Juan Carlos Molina y Ricardo Castillo. También Jorge Elbaum, por el Llamamiento Judío, y el obispo metodista Carlos Gattinoni. Participaron miembros del Islam y del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.
 
El documento leído desde el escenario indicó: "Mientras se deterioran los hospitales y se ataca la salud y la escuela pública, confiamos en un Dios que sana y enseña para una vida digna". Otro párrafo consignó que "sufrimos un Poder Judicial que cree que hacer justicia es poner a la gente presa, desechando la presunción de inocencia".
 
"Ante la falta de trabajo, por los despidos masivos y la flexibilización laboral, de un sistema económico en clave egoísta, que prioriza la especulación financiera en detrimento del trabajo, rezamos para que los que gobiernan, oficialismo y oposición, cambien este modelo económico que pone en riesgo la vida y la paz social", culminó la oración, que fue interrumpida en varias ocasiones por los aplausos de la multitud.
 
El secretario general de la Asociación Bancaria Sergio Palazzo señaló que "con esta oración ecuménica que nuclea a todos los credos y pensamientos, venimos a exigir que el Gobierno mire a la sociedad y no solamente a lo que los mercados y el Fondo Monetario Internacional le reclaman". 

20-10-2018 / 12:10
Separado por una guardia pretoriana que rodeó de vallas y con cientos de policías en el Hotel Sheraton de Mar del Plata, Mauricio Macri encabezó ayer el cierre del 54º Coloquio de Idea, la cumbre empresarial que tiene al debate y la discusión de propuestas como ejes.
 
El Presidente combinó pocas ideas con frases motivacionales, palos a Moyano, críticas a la gestión anterior y guiños al empresariado. Claro que entre la realidad y el ámbito cerrado que lo separaba de ella hay un abismo. "La angustia de todos es mi angustia", intentó empatizar el jefe de Estado con esa frase estereotipada al referirse a la crisis económica, pero al analizar las causas eludió sus responsabilidades.
 
Mientras, afuera, miles intentaban, no ya ingresar al evento por el que cada invitado pagó entre $50.000 y $500.000, sino siquiera acercarse al Presidente, contarle lo que de verdad es la angustia, lo que sienten los que perdieron el trabajo, los que lo conservan pero andan bajo la línea de la pobreza y a esta altura del mes prenden velas para llegar.
 
Adentro, el Presidente bromeaba ante un auditorio serio que "el viento en contra me acompañó hasta Mar del Plata" o el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se empecinaba en asegurar que "la gente sigue manifestando su apoyo" al Gobierno; lo que no se ve reflejado en ninguna encuesta. Y el operativo policial que se montó para neutralizar las manifestaciones indicaba lo contrario.
 
Afuera las pancartas decían que "la inflación y la devaluación licuó nuestro salario". Esa pérdida de poder adquisitivo se traduce en un enfriamiento del consumo, con hoteles y restaurantes vacíos que hunden en la profunda desazón a los pequeños empresarios que en ciudades como Mar del Plata vive del turismo.
 
Sufren ellos la impotencia de trabajar a pérdida, porque trasladar el total de los costos imposibles del tarifazo, de la devaluación y de una inflación con piso del 45% a la gente significaría un menor consumo. No les quedaría más remedio que bajar la persiana y retirarse a meditar la crisis en la soledad de su casa.
 
El mandatario dejó en claro que buscará avanzar con la reforma laboral y apuntó contra los gremios. "No podemos tener un costo logístico del doble del de la región. No podemos seguir con un manejo mafioso del sistema logístico", sostuvo en referencia a Pablo Moyano, dirigente que mantiene un duro enfrentamiento con el gobierno.  
 
Quienes detrás de la vallas y la policía se manifestaron hubieran querido contarle de todo esto al Presidente, intervenir, al escucharlo decir que la crisis actual obedece a los embates del "contexto internacional" y a "los cuadernos", el caso de las coimas que involucra a políticos como a importantes empresarios, entre ellos su primo, sus amigos, su padre, tan beneficiados por la Justicia. Nada pudo decirle la gente. Pues, terminada su disertación, se fue raudo en el helicóptero presidencial.
 
La Opinión Popular

20-10-2018 / 10:10
Intolerancia y violencia, los nuevos invitados del macrismo, no tan lejos de Bolsonaro, son mensajeros de la sociedad que se avecina.
 
El chofer que fue detenido en Ezeiza por el cartel "Pan para el mundo", el juez y el abogado que fueron agredidos por policías en Mar del Plata porque estaban en "actitud sospechosa", las chicas del Pellegrini que fueron encerradas por los patovicas del boliche Mandarine Park por llevar pañuelos verdes...
 
También, el grupo de supuestos padres que irrumpió en la escuela número 8 de La Plata para impedir que se dictara la materia de educación sexual fueron noticias secundarias que aparecieron esta semana desparramadas en las páginas interiores de algunos medios o circularon por las redes.
 
Aparecen como hechos secundarios, pero están en el corazón de la sociedad autoritaria, intolerante y regresiva que comienza a instalarse a partir del discurso neoliberal traducido por el amarillismo excluyente de los medios oficialistas y las campañas informáticas.
 
Son señales de algo que está sucediendo en la sociedad. Hacía mucho tiempo que estas situaciones no se veían en un país que vivió tiempos de dictaduras durante las que se medía el largo de las polleras de las chicas y del pelo de los varones.
 
Una sociedad cuya policía se dedicaba a allanar hoteles para sorprender a maridos o esposas infieles y donde se iba preso por dejarse la barba, el pelo largo o simplemente por no llevar el documento de identidad. El país de los prejuicios, de los guardianes de la moral y los hipócritas, que es el país de la violencia y el atraso de las dictaduras militares.
 
Hubo treinta años donde el país se esforzó por poner distancia de esas aberraciones cavernícolas y ahora están aquí, naturalizadas, imbricadas en un sentido común hegemónico que otorga ese poder arbitrario a la represión porque todo su esquema se organiza alrededor de esa idea de orden maniatado y amordazado.
 
Hoy, la lógica binaria y amarillista de los grandes medios no acepta grises ni matices y engendra un pensamiento tosco y elemental y las políticas neoliberales agudizan al extremo los conflictos en la sociedad. Esa mezcla es altamente inflamable, incluso para ellos.

19-10-2018 / 11:10
Los buenos tiempos de la relación entre el gobierno de Mauricio Macri y la cúpula de la CGT parecen haber quedado definitivamente en el olvido. Carlos Acuña y Héctor Daer, la dupla que conduce la central obrera, confirmaron este jueves que analizan convocar a un paro nacional de 36 horas antes de fin de año.
 
El cosecretario de la CGT, Daer, confirmó que en la central obrera piensan en convocar a un nuevo paro, ratificando lo que había anticipado Acuña sobre el llamado a una huelga de 36 horas con movilización en el mes de noviembre.
 
"Lo estamos pensando, lo que pasa es que tenemos que tener el acompañamiento de todas las organizaciones sindicales, consensuarlo con todos, con los que están en el consejo directivo, con los que están confederados e incluso con los sectores que no están tan ligados a la CGT", señaló Daer. Hugo Yasky y Pablo Micheli adelantaron que de confirmarse la medida de fuerza, las CTA se van a sumar. "Sería óptimo ir a un paro general con la CGT y el Frente Sindical", aseguró Yasky.
 
Las razones para convocar la medida sin haberla consultado al interior de la central obrera obedecen justamente a la fuga sindical que se produjo en el Consejo Directivo de la CGT. Al alejamiento de Juan Carlos Schmid le siguió el de Facundo Moyano de Peajes y el de Juan Pablo Brey, de los aeronavegantes. El éxodo no se frenaría allí.
 
El endurecimiento de la postura de los jefes de la CGT se da después de su participación en el acto por el Día de la Lealtad en Tucumán, donde quedó en claro que el conjunto del peronismo empieza a mostrarle los dientes a Macri. Acuña confirmó la ruptura con la Rosada, al afirmar que "el diálogo y las fotos" con el Gobierno "ya no sirven".
 
De concretarse, sería la quinta medida de fuerza de ese tipo que la CGT realizará contra los ajustes y despidos de Macri y, a la vez, la más dura. "Si este gobierno sigue insistiendo que mantiene esta política económica de que 'vamos bien' pero que en realidad vamos mal, a mediados de noviembre se va a convocar a un paro general, posiblemente de 36 horas con movilización", sintetizó Acuña.
 
En lo que va del mandato de la alianza Cambiemos, la CGT realizó cuatro paros generales. Luego de un año y medio de quietud, amagues y amenazas, el primero se concretó el 6 de abril de 2017 y el segundo el 18 de diciembre de ese mismo año. Los demás se realizaron durante este año: el 25 de junio y último que tuvo lugar el 25 de septiembre.
 
Salvo el que coincidió con el tratamiento del cuestionado proyecto de reforma previsional a fines del año pasado, todos fueron por 24 horas y sin movilización. El posible paro de noviembre rompería con esa tradición: la huelga durará un día y medio y sería con marcha incluida.
 
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