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“Tenemos inflación, recesión, desempleo, endeudamiento y riesgo de default. Todo gracias a Macri, que en vez de resolver los problemas de la década K, los potenció. Y encima debemos bancarnos al FMI”. Alberto Fernández
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Nacionales - 08-06-2018 / 11:06
AJUSTE RECARGADO Y FUERTE DEVALUACIÓN

El FMI le presta al gobierno de Macri u$s 50.000 millones pero le exige un duro ajuste

El FMI le presta al gobierno de Macri u$s 50.000 millones pero le exige un duro ajuste
FUERTE RESPALDO DE TRUMP AL ACUERDO ENTRE ARGENTINA Y EL FMI. El Gobierno de Mauricio Macri acordó un crédito stand by con el FMI por 50.000 millones de dólares. Sin dar detalles, anunció un ajuste recesivo de casi 500.000 millones de pesos y un dólar librado al mercado con más inflación. Don Arturo Jauretche denominaría a esta nueva tropelía de Macri como “estatuto legal del coloniaje”. Se trata del mal llamado acuerdo –uno supone que un acuerdo debe ser razonablemente favorable para las partes firmantes– pero este entrega a la Argentina como rehén en las cuestiones económicas y sociales a los dictados de los carcamanes neoliberales del FMI. Según el cipayo Dujovne, se trata de “buenas noticias”.
Acorralado por el desmanejo de la economía, el Gobierno de Mauricio Macri acordó un durísimo programa con el Fondo Monetario Internacional para que lo rescate del desastre económico. El FMI validó un crédito para Argentina por hasta 50.000 millones de dólares durante tres años. El desembolso extraordinario está condicionado a la aceleración del ajuste fiscal y la puesta en marcha de un paquete de reformas en el esquema monetario y cambiario.
 
Un primer tramo del préstamo por 15.000 millones de dólares ingresará a las cuentas públicas dentro de dos semanas, cuando el stand-by de acceso excepcional haya sido aprobado por el directorio del organismo multilateral. El programa no establece un cronograma para el resto de los fondos sino que, supeditados a la supervisión del FMI, los desembolsos se harán a pedido del gobierno de Macri.
 
A lo largo de los 36 meses de vigencia del acuerdo las autoridades argentinas se comprometen a recortar el gasto en obra pública, achicar las transferencias a las provincias, continuar con la quita de subsidios, reducir las erogaciones salariales estatales y ajustar el sistema de la seguridad social.
 
"Acelerar el programa de convergencia hacia el equilibrio fiscal", fue el eufemismo elegido por el titular del Palacio de Hacienda, Nicolás Dujovne, para referirse a un durísimo ajuste equivalente a 3,7 puntos del PBI o 19.300 millones de dólares. Al tipo de cambio vigente, la suma supera los 480 mil millones de pesos.
 
Las medidas acordadas para acceder al préstamo del FMI incluyen profundos cambios en la política del Banco Central: una reforma de su Carta Orgánica para prohibir el financiamiento del Tesoro, medidas adicionales para limitar la emisión monetaria y un cambio en la composición de sus pasivos para minimizar el stock de Lebac.
 
El ajuste exigido por el FMI prevé recortes muy duros como una baja acumulada en los tres años del programa de transferencias a las provincias del 74% y un recorte de los fondos destinados a la obra pública del 81%. Además incluye nuevos recortes a las jubilaciones.
 
Para reducir el gasto fiscal se concentrarán en seguir recortando los subsidios (mediante nuevos tarifazos de los servicios públicos), despidos y salarios a la baja de los trabajadores estatales, mientras reduce la recaudación por la reforma tributaria a favor de los empresarios, y la reducción de las retenciones a las exportaciones que favoreció a los sojeros y a las mineras. El fuerte endeudamiento también implica una sangría de recursos.
 
Aunque los funcionarios del Gobierno de Macri pretende mostrar un "nuevo" Fondo más benévolo, los "consejos" son los mismos de siempre. Argentina ya pasó por otros préstamos con el FMI y sus recetas de recorte terminaron en debacles. El nuevo acuerdo solo traerá mayores penurias para los trabajadores y jubilados. Pero, según los cipayos Dujovne y Sturzenegger, se trata de "buenas noticias".
 
La Opinión Popular

 
SALVAVIDAS DE PLOMO
 
Ajuste XXL para un rescate al desastre económico
 
La entidad presidida por Federico Sturzenegger considera finalizado el escenario de crisis cambiaria y, por lo tanto, dejará de intervenir de manera extraordinaria con sus ofertas masivas de divisas que ponían un techo a la cotización del dólar.
 
"Aquello que hicimos hasta la última semana nos parece que ya no es necesario. Volvemos a una operación normal", sostuvo el funcionario que verá reforzada su autonomía al referirse a la renovada confianza oficial en la "flotación" del dólar.
 
Frente al impacto en los precios que tuvieron la devaluación y los tarifazos, el BCRA decidió abandonar el cumplimiento de su meta de inflación del año y, además, elevó sus objetivos de precios de 10 a 17 por ciento para 2019.
 
"Este año vamos a esperar tener la inflación más baja posible. Pero no nos ponemos una meta", consideró anoche el banquero central. El financiamiento proveniente de la entidad dirigida por Christine Lagarde será complementado con 5600 millones de dólares del Banco Mundial, el BID y la CAF. El paquete de financiamiento para Argentina fue celebrado ayer por el titular del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin.
 
El anuncio del programa de financiamiento-ajuste del Fondo fue realizado por Dujovne y Sturzenegger. El tipo de crédito otorgado permitió superar en 2,5 veces el límite previsto en un stand-by tradicional. Los 50.000 millones de dólares equivalen a 1100 por ciento de la cuota del país.
 
Lo hicieron pasadas las 19:30 en uno de los salones del Centro Cultural Kirchner apenas finalizó en Washington una reunión de directorio del FMI. En el convite convocado fuera de agenda, las autoridades del organismo fueron informadas sobre la existencia de un acuerdo entre el staff del organismo y las autoridades argentinas.
 
Los miembros recién tenían previsto encontrarse hoy para, entre otros puntos, aprobar el informe del Artículo IV de Liberia. Las reuniones no programadas son escasas. La crisis griega fue uno de los episodios excepcionales cuando los directivos del organismo llegaron a ser conchabados un sábado para validar un crédito condicionado destinado al golpeado país europeo.
 
En el caso del programa por hasta 50.000 millones de dólares para Argentina, la votación formal se realizará el miércoles 20. La aprobación está descontada y, según anticipó Dujovne, el primer desembolso llegará dentro de las siguientes dos jornadas.
 
Los 15.000 millones son un monto levemente superior a las reservas perdidas durante la corrida cambiaria. Una porción de los recursos ingresará a las reservas del  BCRA y otra al Tesoro, aunque los funcionarios no precisaron cómo serán distribuidos.
 
El recorrido del tijeretazo fiscal se conocerá a lo largo de las próximas semanas cuando se difunda la Carta de Intención presentada por Argentina, las evaluaciones realizadas por los técnicos de FMI y, fundamentalmente, el Proyecto de Presupuesto que será enviado al Congreso a mediados de septiembre.
 
Hasta ahora se conoce que un programa de índole fiscal sin ninguna referencia a la raíz estructural del problema: el déficit de divisas. Las pautas informadas ayer contemplan un "esfuerzo fiscal" equivalente a 3,7 puntos del PBI a lo largo de los próximos tres años. El ajuste fiscal busca garantizar la disponibilidad de fondos para el repago a los acreedores.
 
El componente del gasto más expuesto a los recortes será la inversión pública, que experimentará hasta 2020 una caída del 81 por ciento en términos reales o un ajuste igual a 1,6 puntos porcentuales del producto. Los programas de participación pública privada buscan compensar esa merma financiando las iniciativas con deuda.
 
El segundo ítem en relevancia será la quita en los subsidios a la energía y el transporte. Las estimaciones del Palacio de Hacienda muestran una caída del 48 por ciento en términos reales que representa 1,1 puntos del PBI.
 
Por su parte, las transferencias a las provincias experimentarán un retroceso acumulado del 74 por ciento que representa 0,7 puntos del PBI.
 
Las erogaciones salariales del Estado también registrarán la "aceleración en el ritmo de reducción del déficit fiscal". Lagarde consideró que el programa acordado con las autoridades argentinas permitirá "restablecer la confianza de los mercados".
 
El objetivo oficial es alcanzar el déficit cero en 2020. En la Casa Rosada no están convencidos que lograrán ejecutar el ajuste en tiempo y forma sino que aseguran que el acuerdo con el FMI no pone en riesgo una victoria en las próximas elecciones presidenciales.
 
"Producto de la turbulencia financiera que tuvimos estos días vamos a crecer menos y tener un poco más de inflación de la que esperábamos a comienzos de año. Acudimos al FMI en forma preventiva para evitar una crisis. Actuamos con muchísima premura. Las crisis generaron pobreza y destrucción de contratos. Estamos empeñados en la construcción de un país normal", explicó Dujovne acompañado por los funcionarios que negociaron en Washington el acuerdo a lo largo de las últimas semanas.
 
También dijo presente el vicejefe de Gabinete, Gustavo Lopetegui. Las autoridades argentinas destacaron que "por primera vez en la historia de un programa con el FMI, incluye una salvaguarda que permite incrementar el gasto social si el gobierno argentino lo considera necesario".
 
El Palacio de Hacienda explicó que "si la economía no creciera como esperábamos, podrán realizarse ampliaciones de gasto focalizadas en la AUH". El margen de maniobra previsto es de hasta 30 mil millones de pesos anuales o 0,2 puntos del PBI.
 
Por Tomás Lukin
 
Fuente: Página12
 

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18-08-2018 / 10:08
El impacto dramático de la crisis y los empresarios que denuncian a la corrupción K, parecen disputar el interés de los argentinos. Los empresarios corruptos entusiasman a los zocaleros de la tele y a los tituleros de los medios oficialistas.
 
Pero la sensación es que esa construcción, esas tapas que inundan los kioscos y los programas gritones, se han despegado de la preocupación general más extendida y más profunda.
 
Para muchos ya no se trata de preocupación sino de desesperación, porque la quiebra de empresas, el cierre de fuentes de trabajo y la disparada de la carestía de la vida ya conforman un drama nacional. Y es difícil que las tapas y los zócalos puedan competir con la desesperación.
 
Hay un disloque entre la profusa información que ha caracterizado a las operaciones mediáticas anti K, y la preocupación instalada en la sociedad.
 
En otros momentos, esas operaciones conseguían crear un clima que ocupaba todo, la charla de los taxistas, las discusiones de sobremesa o los comentarios en el trabajo.
 
La bomba psíquica de indignación denuncista y griterío mediático que induce al odio linchador está en su máxima expresión. Y lo que en otro momento podría haber sido una sociedad enardecida, ahora le presta poca atención.
 
Está absorta en las facturas de los servicios y el precio de los alimentos. "Absorta" es el punto previo a la rabia, primero rabia individual y después la reacción colectiva, el hecho social y su consecuencia política.
 
Esta ofensiva mediático judicial funcionó como la herramienta que el gobierno guardaba para contrarrestar su momento más crítico.  Habría que ser muy ingenuo para pensar que la aparición de fotocopias de supuestos cuadernos coincidió por puro azar con el punto de inflexión más grave de la crisis.
 
Habría que ser más ingenuo  para pensar que toda la movida en la justicia no estaba hablada previamente con los empresarios que fueron a declarar y con las altas esferas del Poder Judicial.
 
Toda la aparatosa movida no se implementa de la noche a la mañana. Implica largas negociaciones donde cada uno trata de preservar su interés y deslindar concesiones y ganancias, donde se dibujan y recortan los alcances y los imputados y se subrayan los perdones y sus mecanismos.
 
Por eso resulta más sospechoso aún que intenten presentarla como algo repentino y casual.

17-08-2018 / 10:08
En los próximos días, el triunvirato de la CGT hará una fuerte ofensiva contra el Gobierno de Mauricio Macri: reclamará que se suspendan los despidos, por lo menos hasta fin de año. Lo hará como respuesta a lo que los gremialistas consideran una pasividad de la Casa Rosada frente a la crisis. Y en reacción a lo que, señalan, fue una provocación del lado oficial: la convocatoria inconsulta a una cumbre con los empresarios.
 
Los gremios más combativos -con Camioneros a la cabeza- vienen reclamando que la cúpula de la CGT active un plan de lucha. Critican con suma dureza al triunvirato (Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña) por su "buena onda" con Macri. Lo hizo Hugo Moyano, quien fue el principal orador del acto de lanzamiento de la Multisectorial 21F que se realizó en el microestadio de Atlanta.
 
Durante su discurso calificó a los integrantes del Gobierno de Macri como "mamarrachos" que responden a las órdenes de los poderes establecidos y al FMI pero también convocó a los sectores gremiales, sociales y políticos a unirse y advirtió que "o se suman a la lucha de los trabajadores o se quedan con los oligarcas".
 
Moyano no tuvo piedad con Macri y llegó a decir que "si comparamos el Gobierno de De la Rúa con el que tenemos ahora, De la Rúa era un estadista al lado de este Presidente. ¡No sabe qué hacer!", dijo para deleite de los participantes que comenzaron a entonar el cántico que se conoció como el hit del verano: MMLPQTP.
 
Moyano le aseguró a los participantes de la Multisectorial que el Gobierno de Macri "se quiere quedar con el dinero de las organizaciones gremiales, el de los jubilados, las asignaciones familiares y todo para pagar a los dueños del país que hoy ejercen el gobierno y el FMI".
 
Y agregó en este grupo de beneficiarios a "los sectores de poder permanente que en otras épocas usaban las dictaduras para aplicar política de hambre y hoy utilizan estos mamarrachos que tenemos que lo único que hacen es obedecer todo lo que sea en contra de los trabajadores y los humildes".
 
Recordó las multas que le impuso el Ministerio de Trabajo a su gremio y a Suteba: "Quieren tapar el hambre, la miseria y la desocupación. Pero no hay que abandonar la lucha por más presiones que nos quieran meter", dijo. Luego insistió en la presión que realiza el Gobierno sobre jueces y fiscales para perseguirlo a él y su hijo Pablo luego de que lograran frenar la reforma laboral y rompieran el techo a las paritarias de este año. 
 
Por último, Moyano convocó a todos a continuar trabajando por la unidad "porque una vez más el triunfo será de los trabajadores".
 
La Opinión Popular

17-08-2018 / 09:08
En el gobierno de Mauricio Macri se disponen a capitalizar la causa de los "cuadernos de las coimas", novela con aires de burlesque, y poner al Presidente -un hombre que fue por años un empresario de la obra pública- del lado de la transparencia y la anticorrupción.
 
Los cuadernos, el show mediático, el desfile por Comodoro Py, resulta para los empresarios una traición de quien consideraban un par: el hijo rico nacido en las entrañas de la "Patria contratista", testigo y partícipe de la corrupción con Socma, la empresa que le legó su padre; o Iecsa, de Ángelo Calcaterra, el primo testaferro y "arrepentido" al que, no obstante, le otorgó el soterramiento del tren Belgrano.
 
Macri en su momento fue procesado por contrabando y luego sobreseído por la Corte menemista, sin embargo ayer, ante sus antiguos colegas, pronunció palabras que rozaron la burla y el cinismo: "Vayan para adelante. Ustedes son los generadores de riqueza", les dijo. Y, tras el desplante, les propuso: "Si alguno se encuentra con un pedido indebido, acá tienen un Presidente al cual acudir". "¿Y Macri, a quién acudirá", deslizó con irónica bronca un alto empresario.
 
No será gratuito que la Justicia alcance al gran poder económico de la Argentina, que incluye al clan Macri. Lo grave es que, más allá de las condenas, del efecto judicial e individual que la causa tenga en cada uno de los imputados, ellos son empresarios que tienen a su cargo algunas de las obras más importantes del país. De ellos depende la inversión que emplea a tantos obreros, que mueven el débil consumo, que hacen que la economía no desfallezca más.
 
Hoy vemos arrepentirse o negar el pago de coimas al poderoso Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint, mayor productor de acero de la Argentina y el mayor productor del mundo de tubos sin costura, comprometido en la explotación de Vaca Muerta. También a Aldo Roggio, que, tras declarar como "arrepentido", renunció a la presidencia del holding que carga con más de un siglo de historia; pero también a Carlos Wagner, expresidente de la Cámara de la Construcción, y actual titular de Esuco, de quien dependen varias de las obras públicas en marcha.
 
También, aparece ahora el banquero Luis María Ribaya, exdirectivo del Galicia y Nación (donde se desempeñó hasta el año pasado), quien se sumaría a la ola de "arrepentidos" y podría provocar un tembladeral en el sistema financiero argentino. Los bancos, encargados de blanquear el dinero negro, podrían ventilar nuevos males.
 
Nada importaría si esto fuera simplemente una escena de empresarios delatores y vengativos, pero si la Justicia, o el propio humor de estos magnates, lo dispone, las pocas obras públicas en marcha podrían paralizarse, empujando a más trabajadores fuera del sistema, agregando más sal a la herida de la recesión.
 
La difusa meta de campaña del Presidente se pervierte: de la pobreza cero, pasaremos a la obra pública cero, nos volveremos todos un poco más pobres. Si eso sucede, el hilo se habrá cortado por lo más delgado, por el pueblo que nada hizo y sufre la corrupción enquistada. Los inmorales deben recibir su castigo. Pero, ¿pagarán los responsables?
 
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16-08-2018 / 09:08
16-08-2018 / 09:08
En una semana negra para la economía neoliberal macrista, el Indec informó que el índice de precios de julio registró una suba promedio de 3,1% y en lo que va del año llega al 19,6%. Mientras que en los últimos 12 meses la suba de precios trepó al 31,2%. La aceleración de la devaluación torna incumplibles las metas que el gobierno de Mauricio Macri asumió ante el FMI, empezando por las de acumulación de reservas y las de inflación.
 
La inflación no da respiro y la asfixia para los bolsillos populares será mayor tras el salto devaluatorio de las últimas jornadas, que encaminan el dólar hacia los $31. Es el reflejo de la falta de credibilidad en el Gobierno de los Ricos, que alimenta la corrida cambiaria y la depreciación del peso.
 
Así, a solo dos meses de haber negociado con el FMI, se acerca al 32% que el Fondo le puso como límite a la alianza Cambiemos para que los desembolsos de dólares trimestrales sean automáticos y no requieran de una intervención más feroz de su Junta Directiva. De hecho, los especialistas recomendaban ayer renegociar el acuerdo, y defender el valor del peso para evitar un estallido económico y social.
 
Mientras, lo preocupante es que el alza promedio de la inflación estuvo traccionada por el fuerte incremento en rubros sensibles como el transporte (5,2%), que ayer volvió a subir, con incrementos superiores a los anunciados y que continuarán, al menos, hasta octubre. En la misma línea, la canasta de alimentos y bebidas trepó un 4%.
 
También, en lo que va del año, el rubro transporte lidera las subas con un 28,4%, seguido por educación con un 22,3% y alimentos y bebidas con un 22%. La tendencia alcista es explicada por el incesante tarifazo en trenes y colectivos, la cuota de los colegios privados y el impacto que generó la devaluación del peso en las góndolas que, frente a la debilidad del peso argentino, se mueven a ritmo dólar.
 
Siempre según los números del Indec, en los últimos doce meses las mayores subas se registran en los rubros "vivienda, agua, gas, electricidad y otros combustibles" (47%), transporte (40,9%), alimentos y bebidas (31%) y educación (30,8%). Este mes, en tanto, la inflación se recalentará por las subas constantes en las naftas, las prepagas, electricidad y transporte.
 
Sin embargo, meta de inflación cumplible o incumplible no es la cuestión, sino que el poder adquisitivo de los salarios continúa en descenso. Menor consumo y salarios anémicos mientras los precios siguen sin frenos, hace cada día más complicado llegar a fin de mes. Las paritarias a la baja de este año agravaron esta situación.
 
El menor poder adquisitivo se expresó en la baja del consumo. La inflación no da tregua y las nuevas exigencias del FMI empeorarán las condiciones de vida de los sectores populares. La crisis la tienen que pagar los ricos y no el pueblo trabajador.
 
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