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“Si la fuerza material está monopolizada por el régimen, las fuerzas morales, los valores que no se afincan en lo material están de nuestro lado, del lado del pueblo, y la militancia los transformará en fuerza avasalladora”. John W. Cooke
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Nacionales - 06-06-2018 / 09:06
NETANYAHU PRESIONÓ A MACRI PARA QUE ARGENTINA JUEGUE EN TERRITORIOS OCUPADOS DE JERUSALÉN ESTE

Pretendían enviar a la Selección Nacional al medio de una guerra

Pretendían enviar a la Selección Nacional al medio de una guerra
La selección argentina ha decidido suspender el partido programado para este sábado contra su par israelí. Se iba a jugar en Jerusalén Este, tras semanas de matanzas en protestas palestinas, lo que había generado un movimiento de rechazo de futbolistas de ese país y organizaciones sociales y de derechos humanos. Finalmente el partido fue suspendido. Además de las protestas, en la decisión habrían influído jugadores de peso en el plantel como Mascherano, Higuaín y el propio Messi.
La suspensión del partido que iba a jugar este sábado la Selección nacional en Jerusalén fue la culminación de decisiones absurdas de una política exterior de papanatas. Medio Oriente es una zona de conflicto interminable, jugar en Jerusalén Este rompe todos los precarios equilibrios que sostienen las relaciones internacionales con los sectores en conflicto. Implica tomar partido, comprometerse como parte beligerante del lado israelí.
 

A pesar de ser aliado incondicional de Israel, los presidentes norteamericanos se habían resistido a trasladar la embajada de ese país a Jerusalén Este como exigía el gobierno derechista israelí. Finalmente Donald Trump trasladó la embajada el 14 de mayo, lo cual produjo que miles de palestinos salieran a las calles a protestar. Hubo cerca de 60 muertos y miles de heridos por la represión. Hace sólo dos semanas que sucedieron esos enfrentamientos.
 
En ese escenario querían que se jugara un partido que de "amistoso" no tenía nada y que más bien se podía interpretar como una provocación abierta contra los palestinos. Israel ocupó Jerusalén Este en 1967. La ONU no reconoce esa situación ya que los tratados internacionales no consideran a Jerusalén como parte de Israel sino compartida por Palestina. Tras la ocupación, los gobiernos israelíes y la derecha israelí promovieron una campaña de colonización de esos territorios ocupados y trataron de lograr reconocimiento internacional.
 
La invitación del gobierno derechista de Benjamím Netanyahu a la Selección argentina no tuvo nada de inocente porque después de la sangrienta represión venía la fiesta con el partido internacional que iban a jugar Israel y Argentina en los territorios ocupados.

Es sospechoso que la Cancillería argentina no haya tratado de impedir la realización del partido para resguardar por lo menos la integridad física de los jugadores. Mauricio Macri ha estrechado relaciones con Netanyahu con la compra de material bélico israelí para la represión interna. Y hubo viajes de la vicepresidenta Gabriela Michetti y después de la ministra Patricia Bullrich.
 
En ese contexto se colocaba a la selección nacional en un escenario de guerra en respaldo de una de las partes en conflicto. Fue una decisión política, más allá de los millones de dólares que cobró la AFA. Y nadie la discutió con los jugadores y el entrenador ni les preguntó si estaban dispuestos a asumir ese compromiso de carácter político en medio de una guerra.
 
Los jugadores empezaron a darse cuenta de que los habían metido en un juego peligroso cuando advirtieron el fuerte tono de las protestas que había provocado el anuncio del partido. La intención, además, era clara, porque los estadios de Haifa y Tel Aviv, donde se iban a realizan en principio el "amistoso", son más grandes que el de Jerusalén. Pero al tomar conciencia del carácter político que tenía ese partido, los jugadores y el entrenador plantearon su negativa. 
 
La Opinión Popular

 
ENTRE LAS AMENAZAS Y LA POLÉMICA, LA AFA DECIDIÓ NO JUGAR EL AMISTOSO FRENTE A ISRAEL EN JERUSALÉN
 
La Selección escuchó a Palestina
 
Era el partido de la discordia y se suspendió, aunque hasta anoche no se había oficializado la medida. Al menos por parte de la AFA, cuya tesorería cobró por adelantado dos millones de dólares. La única información la brindó la embajada de Israel en Buenos Aires en un breve comunicado donde lamentó comunicar que no se jugaría.
 
Unas horas antes, una ola de repudios se había levantado en Palestina contra la selección nacional. Lionel Messi y sus compañeros quedaron afectados por el temor y la incertidumbre. Una movilización de militantes argentinos y catalanes muy lejos de Medio Oriente, completó el panorama. Los cuestionó ayer durante el entrenamiento matutino en Barcelona. Mostraron camisetas albicelestes manchadas con sangre.
 
Palestina no quería que se jugara en Jerusalén, lo siente como una provocación. Israel tomaba al encuentro como un evento más por el 70º aniversario de la fundación de su estado. Los cambios de la sede de Haifa a Tel Aviv y de ésta a la ciudad santa terminaron por componer un sainete con connotaciones políticas evidentes. El fútbol quedó tironeado otra vez en el marco de un conflicto que tiene posiciones irreconciliables.
 
Gonzalo Higuaín expuso el sentimiento del equipo argentino: "Obviamente primero está el sentido común, así que creemos que lo correcto era no ir". El plantel se negó a viajar desde Barcelona a Jerusalén. Su voluntad fue decisiva para que no se concretara el partido. También el técnico Jorge Sampaoli.
 
Para el plantel en el aspecto deportivo, lejos de sumar, restaba. Algo más de cuatro horas de vuelo, menos tiempos de entrenamiento, riesgo de eventuales lesiones y a eso habría que sumarle la presunta amenaza contra Messi que se atribuyó en medios occidentales al presidente de la Federación Palestina de Fútbol, Jibril Rajou: "Vamos a iniciar una campaña contra la federación argentina, apuntando personalmente a Messi que cuenta con decenas de millones de seguidores en los países árabes y musulmanes". El dirigente la habría desmentido después.
 
El amistoso se iba a disputar en el estadio Teddy Kollek de Jerusalén, donde antes se levantaba una aldea palestina. Está enclavado en la parte occidental de la ciudad y ahí juega de local el Beitar Trump Jerusalén, uno de los clubes más populares de Israel.
 
El nombre del presidente de los Estados Unidos se lo agregó su dueño el mes pasado. Lo hizo en reconocimiento al gesto del magnate de trasladar la embajada de EE.UU. a la ciudad que reivindican para sí las tres grandes religiones monoteístas: el judaísmo, cristianismo e islamismo.
 
Tal era la importancia que tenía el partido para Israel, que el diario local Haaretz --crítico de las políticas de Benjamín Netanyahu- señaló que el primer ministro "habló con el presidente argentino, Mauricio Macri, el martes por la noche, a petición del ministro de Cultura, Miri Regev, en un intento por evitar la cancelación del juego".
 
Desde la AFA una fuente le confirmó a PáginaI12 que "el partido no está oficialmente suspendido, a lo sumo postergado y se jugaría más adelante". La página oficial de la asociación lo confirmaba. Se mantienen la sede, día y horario: Jerusalén, 9 junio, 15.30 de Argentina.
 
Incluso, anoche circuló la versión de que Netanyahu le habría ofrecido a Macri trasladar el partido a Haifa de nuevo, la ciudad costera que iba a ser el escenario inicial. Pero su presión no surtió efecto. Los jugadores ya habían decidido.
 
Incluso en contra de los intereses comerciales de Messi, quien mantiene un contrato de imagen vigente con una empresa israelí. Se trata de Sirin Labs, de la que se transformó en su embajador en diciembre de 2017. Es una startup de ese país que desarrolla productos electrónicos.
 
En una publicación de Facebook, la compañía detalló: "lo elegimos por su capacidad de llevar el mensaje a un público más amplio". Moshé Hogeg, el CEO de la sociedad, declaró en aquel momento que había llegado al futbolista por el ex presidente del club Barcelona, Joan Laporta, uno de los asesores de Sirin Labs.
 
Otra empresa fue la que organizó el partido ahora suspendido. Comtec Group, que entre sus clientes tiene al club Barcelona, tal como indica el escudito blaugrana en su página corporativa. Su dueño se llama Danny Benaim. Un hombre de negocios con llegada a Jorge Messi, el padre del mejor jugador del mundo. De ahora en más restará determinar si estos vínculos comerciales se verán afectados o no.
 
Las presiones ejercidas para que el amistoso se jugara o se suspendiera - como finalmente sucedió- quedó reflejada en una declaración del embajador palestino en Buenos Aires, Husni Abdel Wahed: "Este partido es como que nosotros celebráramos el aniversario de la ocupación de Malvinas, esto sería una aberración, una falta de respeto y una agresión al sentimiento del pueblo argentino".
 
Haaretz aportó otro antecedente sobre cómo se movieron las piezas en este ajedrez diplomático: "el jefe de la federación palestina, Jibril Rajoub, le escribió al presidente de la AFA Claudio Tapia la semana pasada acusando a Israel de utilizar el partido como una herramienta política".
 
Las protestas en el complejo deportivo del Barcelona fueron las que inclinaron la balanza para el lado palestino. "Messi no vayas", le pidió a los gritos uno de los militantes movilizados hasta ahí. "No laven la imagen de Israel. Como dijo Maradona, la pelota no se mancha", se escuchó otra voz por un megáfono.
 
A los pies de los manifestantes había una camiseta argentina manchada con pintura que simulaba ser sangre. Unos días antes, setenta chicos palestinos le habían escrito una carta al jugador del Barcelona pidiéndole "no rompas nuestros corazones". Le profesaban su admiración y le contaban que el estadio de Jerusalén donde se iba a jugar el partido "está construido sobre nuestra aldea destruida en Al Malha".
 
Por Gustavo Veiga
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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22-01-2019 / 10:01
La fuga de capitales volvió a dar malas noticias en diciembre y rebotó tras un noviembre en el que había caído con fuerza. Si bien siguió en niveles relativamente bajos, en comparación con la dinámica que había tomado durante la crisis cambiaria, se duplicó en un mes estacionalmente complicado y fue de u$s862 millones.
 
Con todo, el año pasado fue récord de fuga y llegó a $27.230 millones, casi la misma cantidad que ingresó de la mano de los desembolsos del FMI. El trienio Cambiemos totalizó 59.329 millones de dólares. La expectativa es que en 2019, por ser un año electoral bastante cargado de incertidumbres, continúe la aceleración registrada en diciembre.
 
El gobierno de Mauricio Macri emitió deuda por 60.464 millones de dólares. Eso sin contar Letes por 13.724 millones de dólares y el préstamo del FMI por 56.300 millones de dólares.
 
Los dólares no fueron destinados a infraestructura o industrialización sino para cubrir la fuga de capitales que, durante la gestión Macri, alcanza los 59.329 millones de dólares y un déficit comercial acumulado del orden de los 12.420 millones de dólares, estimulados ambos por las políticas neoliberales de apertura comercial y financiera de Cambiemos.
 
La deuda contraída es uno de los grandes motores de la crisis porque hoy depende exclusivamente de la gerencia del FMI y de Donald Trump. El día en que ese apoyo externo se resquebraje o termine, como en algún momento podría ocurrir, el país estará sometido a dificultades de gran magnitud.
 
La Opinión Popular

22-01-2019 / 09:01
La campaña electoral de la alianza Cambiemos pasó del eje de la seguridad a otro de sus preferidos: la corrupción K. El presidente Mauricio Macri anunció que, mediante un decreto de necesidad y urgencia (DNU), habilitará a extinguir la propiedad sobre los bienes de personas que todavía no hayan sido condenadas penalmente. Sostuvo que lo saca por decreto porque el Congreso tardó mucho en discutir los proyectos que enviaron.
 
Es un acto de campaña que deja en claro que las medidas de Gobierno de este año buscarán cualquier línea que aleje la discusión del desastre de la economía. En este caso, volvió a sacar de la galera el proyecto de extinción de dominio, que había enviado al Congreso. El proyecto original había sido escrito por Sergio Massa y había tenido media sanción en Diputados en 2016.
 
En el Senado, luego de un fuerte rechazo en comisión por parte de distintos especialistas, el proyecto fue modificado y volvió a Diputados. El oficialismo quería insistir con la redacción original. Ayer el Presidente justificó la necesidad y la urgencia a partir de no poder esperar los tiempos legislativos.
 
¿Qué significa esta norma? Básicamente que el que Estado puede pedir al Poder Judicial que determinados bienes sean incautados por el solo hecho de estar vinculados a un delito y sin necesidad de condena penal. Este decreto es abiertamente inconstitucional. Los temas penales no pueden ser legislados en un DNU, deben ser aprobados en el Congreso.
 
Las críticas contra la norma apuntan en varias direcciones. La más importante es que termina negando el principio de inocencia que rige el funcionamiento de la Justicia. Al posibilitar que incautación de bienes sean sin condena penal, avala la posibilidad de que el Estado pueda avanzar contra quienes no han sido declarados culpables.
 
Es decir, la normativa la otorga un poder discrecional enorme al Gobierno, al permitirle accionar contra bienes que considera parte de una "actividad ilícita", sobre todo de opositores políticos.
 
Precisamente una segunda crítica recae sobre la definición de "actividades ilícitas", un concepto tan amplio como vago, difícil de determinar. Por esa característica es pasible de ser también usado de manera arbitraria.
 
La norma demagócica que el Gobierno impulsará está lejos de atacar la corrupción estructural que anida en la estrecha relación entre el poder político -más allá del signo político del partido gobernante- y los grandes empresarios. Una corrupción estructural que Cambiemos no quiere y no puede tocar.
 
La Opinión Popular

21-01-2019 / 17:01
21-01-2019 / 09:01
"Voy a ser candidato a presidente y quiero ser el presidente de la Argentina del crecimiento para salir de este fracaso", señaló Sergio Massa, líder del Frente Renovador y ahora precandidato de Alternativa Federal, ante las voces que impulsan la postulación del ex ministro de Economía Roberto Lavagna como candidato de un armado peronista sin el cristinismo.
 
"De ninguna manera voy a ser candidato a gobernador", afirmó el ex intendente de Tigre y así descartó bajar su precandidatura que por ahora disputaría con el senador del PJ Miguel Ángel Pichetto y el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.
 
Con el año electoral ya corriendo a los candidatos y al propio gobierno, Massa apuntó que "el próximo presidente, y sin dudas yo lo tengo claro e impregnado en la piel, después de recorrer parte del país con el auto y tomar contacto con la gente, va a tener que llamar a un gran acuerdo por la unidad".
 
Alternativa Federal nació una vez que el camino de unidad encarado por el peronismo comenzó a concretarse y los dirigentes de Alternativa Federal tomaron la vía de diferenciarse confrontando con el cristinismo.
 
Integrado por gobernadores justicialistas, descartan a la ex presidenta Cristina Fernández como candidata, se declaman como un agrupamiento "superador" de la disyuntiva macrismo- cristinismo. Los dirigentes promueven que las candidaturas se resuelvan a través de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.
 
"Cuando vos mirás las serie histórica de la Argentina y... ¿viste que se habla mucho de los últimos 50 años? Roberto (Lavagna), Martín Redrado, José Ignacio de Mendiguren, Aldo Pignanelli, y yo mismo en ese momento desde la seguridad social, pusimos una serie histórica, que cruzó dos gobiernos, el de (Eduardo) Duhalde y el de la primera etapa del de (Néstor) Kirchner", señaló Massa sobre algunos de los funcionarios que pasaron o forman parte del Frente Renovador (FR).
 
"Con Lavagna vamos a ser parte de la solución a los problemas de la Argentina", agregó, buscando mostrar cercanía con el economista. El líder del FR insistió en mostrar su buena relación con Lavagna, con quien dijo reunirse cada quince días, y de quien dijo que es "el faro más importante que tienen aquellos que creen en la Argentina del desarrollo y el crecimiento".
 
La Opinión Popular

20-01-2019 / 09:01
Chico conoce chica, la comedia de Hollywood le saca el jugo. Presidente conoce presidente, las Cancillerías y los medios afines abusan del paralelismo: hablan de "química", "empatía", "onda" y otras simplezas. Como en las comedias o en la vida real el primer encuentro puede influir, pero la larga convivencia siempre es crucial.
 
El presidente brasileño, Jair Messias Bolsonaro, recibió a su colega argentino Mauricio Macri en Brasilia. Dos desaires anteriores (ahora dicen) quedaron atrás: Bolsonaro no vino para el G-20, Macri veraneaba cuando asumió su par. Sobreactuaron amistad aunque a Macri (cultor de la doctrina Chocobar) sus asesores le aconsejan no fotografiarse "disparando" con las manos.
 
Objetivamente tienen un destino común, una frontera gigantesca, un intercambio comercial único. Ningún país es soberano del todo, en la aldea global. Pero hay mandatarios o visiones ideológicas que se empeñan en ampliar los márgenes nacionales de decisión. Otros prefieren el alineamiento con los países hegemónicos aunque jamás hablen de dependencia.
 
A los contertulios de Brasilia no los unen el amor ni el espanto, sí intereses  y la subordinación al Departamento de Estado.
 
Como Aníbal Troilo, Estados Unidos nunca se fue de este Sur, pero su política exterior posterior al atentado a las Torres Gemelas permitió un resuello. Coincidió con la llegada de experiencias populares variadas, más o menos radicales pero muchas antagónicas con la herencia neoconservadora de los '90.
 
Prevalecieron la paz y la no intervención en otros Estados, por un lapso prolongado y con una intensidad tal vez sin precedentes. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) medió exitosamente para frenar sangrientos intentos golpistas contra el presidente boliviano, Evo Morales, y contra el ecuatoriano Rafael Correa que incluso fue secuestrado por fuerzas de seguridad.
 
Las coincidencias políticas gravitaban pero todos los gobiernos cooperaban en un organismo flamante, de nimia institucionalidad cuyas resoluciones exigen unanimidad de los presidentes. O, cuanto menos, inexistencia de vetos así fuera de uno solo.
 
Diplomacia presidencial al rojo vivo que eleva el protagonismo de los mandatarios y confina a las Cancillerías. Néstor Kirchner fue electo presidente del organismo con la anuencia de todos sus integrantes: una sola bolilla negra bastaba para dejarlo afuera.
 
Las derechas autóctonas, con la cooperación recurrente de "la Embajada" de EE.UU. le coparon la parada a Unasur. Cambiaron la correlación de fuerzas mediante golpes de Estado atípicos, novedosos: en Paraguay, Honduras, Brasil y ahora van por Venezuela. Macri y Bolsonaro 2019 se contraponen a Lula da Silva-Néstor Kirchner en 2003. Pasaron cosas, caramba. 

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