La Opinión Popular
                  13:49  |  Domingo 21 de Octubre de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Macri es hoy un amontonamiento de promesas fracasadas, de frustraciones sin rumbo ni sentido, de soberbia mezclada con impericia, un nuevo gestor impostado en el imperio de la desesperanza”. Julio Bárbaro
Recomendar Imprimir
Nacionales - 05-06-2018 / 12:06

La UCA advirtió por el impacto de los tarifazos, la devaluación y la inflación, va a aumentar la pobreza de forma importante

La UCA advirtió por el impacto de los tarifazos, la devaluación y la inflación, va a aumentar la pobreza de forma importante
El director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, afirmó que la devaluación, el tarifazo, la inflación y el estancamiento del empleo darán como resultado un salto importante en el índice de pobreza. Planteó que “no hay crecimiento del empleo, sobre todo en sectores pobres”.
A cinco meses de que se oficialicen las cifras de pobreza del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, su director Agustín Salvia adelantó que "todas las evidencias muestran que va a aumentar la pobreza de forma importante".
 
Al dar por concluida la promesa de campaña de la alianza conservadora  Cambiemos hacia la "pobreza cero", Salvia advirtió que la devaluación, el aumento de tarifas, el ritmo inflacionario y el estancamiento del empleo impactan directamente en el nivel de vida de los argentinos.
 
"Es un año en el que los planes no se van a cumplir en materia presupuestaria ni en materia inflacionaria: un dólar a 18 pesos ya no existe, ni una tasa al 3 o 4 por ciento y la inflación del 15 por ciento tampoco la alcanzaremos. Estamos muy lejos de todo eso", aseguró. En noviembre se conocerá el indicador de esa universidad.
 
Salvia reclamó al gobierno de los CEOs a que deje de lado su "exceso de confianza" hacia su programa y empiece a pensar que el "proyecto no es cómo salimos de la pobreza sino cómo no la agravamos".
 
El director del Observatorio puntualizó que actualmente ninguno de los valores de los dos factores con los que se mide la pobreza, el nivel de empleo y salarial, "sacan a la gente de la pobreza sino que producen más pobres".
 
"No hay crecimiento del empleo, sobre todo en sectores pobres. De hecho se está reduciendo la cantidad de horas de trabajo de quienes hacen changas en el sector informal", aclaró Salvia, quien subrayó que esa situación se agrava porque "los salarios no están aumentando o lo están haciendo por debajo del ritmo inflacionario".
 
"Las tendencias a las mejoras que se habían registrados en el segundo semestre de 2017 se vieron paralizadas con el rebrote inflacionario después de la devaluación de diciembre, con un estancamiento en el sector informal de la economía y aumento de tarifas. Todas las evidencias muestran que se estaría aumentando la pobreza de forma no explosiva pero si en forma importante y las mejoras obtenidas en 2017 estarían yendo marcha atrás", enfatizó Salvia.
 
En esa misma línea, y en consonancia con los argumentos que esgrimieron desde la oposición en el tratamiento de la ley contra el tarifazo que luego el presidente Mauricio Macri vetó, afirmó que "ya sin haber llegado a mitad de año está claro que el presupuesto es una ficción". Salvia evaluó que hubo un "exceso de confianza" de parte del equipo económico del Ejecutivo porque apostaron a las inversiones externas "pero estas no vinieron en la magnitud ni en la escala esperadas".
 
La Opinión Popular

 
"Todas las evidencias muestran que la pobreza podría aumentar de forma importante", dicen en la UCA
 
El director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), Agustín Salvia, advirtió que la pobreza "va a aumentar en forma importante" este año, a raíz de la inflación, la devaluación y la suba de tarifas.
 
"La tendencia a la mejora que se había observado en el segundo semestre de 2017 se vio paralizada con ya un rebote inflacionario en el tercer trimestre, tras la devaluación de diciembre, y un proceso de estancamiento en el sector informal de la economía", puntualizó el directivo.
 
En ese sentido, explicó que "ésto se vio agravado con una nueva devaluación del mes pasado, también con efecto en la inflación, y el aumento de tarifas. Todas las evidencias demuestran que va aumentar la pobreza en forma no explosiva pero sí importante. Las mejoras obtenidas en 2017 con respecto a 2016 estarían teniendo algún nivel de marcha atrás".
 
A fines de marzo último, el presidente Mauricio Macri había anunciado que -según datos del INDEC- la pobreza bajó del 30,3% al 25,7% de la población.
 
En declaraciones radiales, Salvia consideró que un crecimietno del nivel de pobreza es consecuencia de que "no está habiendo crecimiento de empleo, fundamentalmente en hogares pobres. De hecho se están reduciendo las horas de trabajo de quienes hacen changas".
 
"Otro factor es que los salarios no están aumentando o lo hacen por debajo de la inflación. El costo que estamos sufriendo en materia inflacionaria, quienes más lo sufren son los sectores más vulnerables", añadió.
 
Según el directivo, "un dólar a $18 o a $20 ya no existe, una tasa de crecimiento de 3% ó 4% tampoco, tampoco se está generando el proceso de ahorro fiscal. Y una inflación que podría haber sido de 15%, de 18%, tampoco la alcanzaremos. Esta claro que los supuestos que estaban en el Presupuesto (de este año) son una ficción".
 
Salvia resaltó, además, que desde el punto de vista político, "la oposición ha sido bastante civilizada en materia de mantener niveles de gobernabilidad y confianza que en otros contextos políticos, históricos, hubiese sido muy desgastante, de mucho deterioro para un Gobierno después de que sus promesas no se cumplieran sistemáticamente".
 
"El propio sindicalismo lo ha sido en mantener relativa paz social en un contexto que claramente no ha sido afortunado en materia de promesas, expectativas creadas y realizaciones alcanzadas. Creo que cuadra un momento de mayor realismo y mayor diálogo político para llevar adelante un proyecto de país que a esta altura ya no debate cómo salir de la pobreza, sino cómo no la agravamos", subrayó.
 
Fuente: iProfesional 
 

Agreganos como amigo a Facebook
21-10-2018 / 10:10
El pedido de detención de Pablo Moyano reavivó como nunca antes la cada vez más violenta guerra entre su padre y el presidente Mauricio Macri. En ese conflicto hay dos discursos contrapropuestos. Macri sostiene que se trata de una batalla central en la lucha contra "las mafias" que han gobernado el país antes de su llegada al poder.
 
Moyano postula que, en realidad, las ofensivas en su contra obedecen al intento de avasallar los derechos de los trabajadores. Espíritus ingenuos creen a pie juntillas lo que dicen uno o el otro. Tal vez sería criterioso para ellos contemplar la posibilidad de que se trate de una película sin buenos y que cada uno de los contendientes, efectivamente, tenga los rasgos que su enemigo le atribuye.
 
Como tantas otras veces, el poderoso Hugo Moyano se salió con la suya: su hijo Pablo no fue detenido. La Justicia argentina podrá avanzar contra el Pata Medina o contra el Caballo Suárez. Podrá procesar a Paolo Rocca, a Mauricio Macri, a Alfredo Coto o a Cristina Kirchner. Podrá detener a Diego Maradona o a Ernestina Herrera de Noble.
 
Si el poder es impunidad, como decía Alfredo Yabrán, Moyano ha demostrado que en ese juego nadie le gana. Tal vez sea, además, el único personaje público cuyos comentarios sexistas, homofóbicos o golpistas no generan reacciones airadas.
 
Sin embargo, como Moyano seguramente lo sabe, esta es una guerra que recién comienza. En el otro lado del ring, no solo lo espera Macri sino también la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.
 
En el 2015, Vidal llegó a la gobernación gracias a que su contendiente era Aníbal Fernández. En el 2017, su candidato le ganó a Cristina gracias a que, en medio de la campaña, Mariu desplegaba su estrategia de "lucha contra las mafias" y la bonaerense detenía a los jefes de la feria La Salada y a sindicalistas como el Pata Medina.
 
En el 2019 será de nuevo candidata a gobernadora o, tal vez, a presidente de la nación: ningún enemigo será tan funcional a esa carrera como el sincero Hugo Moyano, y su verborrágico descendiente. En el corto plazo, Moyano es un enemigo perfecto. Pero, ¿y en el largo plazo?
 
En la intimidad, Hugo siempre dice: "Menem vino contra mí. Hasta me plantaron cocaína. ¿Y? ¿Dónde está Menem ahora? ¿Dónde estoy yo? Después me atacó Cristina. Yo les hacía paro y La Cámpora se ponía remeras que decían 'Yo no paro'. ¿Y? ¿Dónde está Cristina ahora? ¿Dónde estoy yo? Ahora vienen con todo los gorilas de Cambiemos. ¿Quieren apostar cómo termina esto? ¿O se creen que con ganar una elección alcanza?".

21-10-2018 / 10:10
Bajo un cielo blanco y una lluvia caprichosa, una multitud que los organizadores cifraron en 800 mil personas se movilizó a la Basílica de Luján para un oficio interreligioso con la consigna de "Paz, pan y trabajo".
 
La convocatoria del Frente Sindical para el Modelo Nacional y más de setenta organizaciones gremiales, políticas y sociales buscó graficar el rechazo a la recesión implementada por el Presidente Mauricio Macri y el reclamo de cambios a la política económica.
 
"Vinimos únicamente con banderas argentinas, todos los actores y sectores de la sociedad, convocados por esas tres consignas y para fortalecer la fe y la esperanza, que es lo primero que intentan quebrarnos en una situación como esta", dijo el secretario general de Canillitas, Omar Plaini, en los momentos previos a la oración ecuménica.
 
El dirigente enfatizó el carácter "espiritual" del encuentro, que reunió a distintas corrientes religiosas y políticas, y llamó a dejar "los mensajes políticos y el rechazo al presupuesto que venimos sosteniendo con fuerza para los próximos días".
 
Fue con ese objetivo de alejarse de las confrontaciones de tipo político que las organizaciones convocantes decidieron que no hubiera discursos, sino simplemente el oficio interreligioso y una oración ecuménica "por los que trabajan, por los que buscan trabajo, por los que se cansaron de buscar y por los jubilados".
 
Junto al arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, participaron integrantes de Curas de Opción por los Pobres, entre ellos Domingo Bresci, Juan Carlos Molina y Ricardo Castillo. También Jorge Elbaum, por el Llamamiento Judío, y el obispo metodista Carlos Gattinoni. Participaron miembros del Islam y del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.
 
El documento leído desde el escenario indicó: "Mientras se deterioran los hospitales y se ataca la salud y la escuela pública, confiamos en un Dios que sana y enseña para una vida digna". Otro párrafo consignó que "sufrimos un Poder Judicial que cree que hacer justicia es poner a la gente presa, desechando la presunción de inocencia".
 
"Ante la falta de trabajo, por los despidos masivos y la flexibilización laboral, de un sistema económico en clave egoísta, que prioriza la especulación financiera en detrimento del trabajo, rezamos para que los que gobiernan, oficialismo y oposición, cambien este modelo económico que pone en riesgo la vida y la paz social", culminó la oración, que fue interrumpida en varias ocasiones por los aplausos de la multitud.
 
El secretario general de la Asociación Bancaria Sergio Palazzo señaló que "con esta oración ecuménica que nuclea a todos los credos y pensamientos, venimos a exigir que el Gobierno mire a la sociedad y no solamente a lo que los mercados y el Fondo Monetario Internacional le reclaman". 

20-10-2018 / 12:10
Separado por una guardia pretoriana que rodeó de vallas y con cientos de policías en el Hotel Sheraton de Mar del Plata, Mauricio Macri encabezó ayer el cierre del 54º Coloquio de Idea, la cumbre empresarial que tiene al debate y la discusión de propuestas como ejes.
 
El Presidente combinó pocas ideas con frases motivacionales, palos a Moyano, críticas a la gestión anterior y guiños al empresariado. Claro que entre la realidad y el ámbito cerrado que lo separaba de ella hay un abismo. "La angustia de todos es mi angustia", intentó empatizar el jefe de Estado con esa frase estereotipada al referirse a la crisis económica, pero al analizar las causas eludió sus responsabilidades.
 
Mientras, afuera, miles intentaban, no ya ingresar al evento por el que cada invitado pagó entre $50.000 y $500.000, sino siquiera acercarse al Presidente, contarle lo que de verdad es la angustia, lo que sienten los que perdieron el trabajo, los que lo conservan pero andan bajo la línea de la pobreza y a esta altura del mes prenden velas para llegar.
 
Adentro, el Presidente bromeaba ante un auditorio serio que "el viento en contra me acompañó hasta Mar del Plata" o el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se empecinaba en asegurar que "la gente sigue manifestando su apoyo" al Gobierno; lo que no se ve reflejado en ninguna encuesta. Y el operativo policial que se montó para neutralizar las manifestaciones indicaba lo contrario.
 
Afuera las pancartas decían que "la inflación y la devaluación licuó nuestro salario". Esa pérdida de poder adquisitivo se traduce en un enfriamiento del consumo, con hoteles y restaurantes vacíos que hunden en la profunda desazón a los pequeños empresarios que en ciudades como Mar del Plata vive del turismo.
 
Sufren ellos la impotencia de trabajar a pérdida, porque trasladar el total de los costos imposibles del tarifazo, de la devaluación y de una inflación con piso del 45% a la gente significaría un menor consumo. No les quedaría más remedio que bajar la persiana y retirarse a meditar la crisis en la soledad de su casa.
 
El mandatario dejó en claro que buscará avanzar con la reforma laboral y apuntó contra los gremios. "No podemos tener un costo logístico del doble del de la región. No podemos seguir con un manejo mafioso del sistema logístico", sostuvo en referencia a Pablo Moyano, dirigente que mantiene un duro enfrentamiento con el gobierno.  
 
Quienes detrás de la vallas y la policía se manifestaron hubieran querido contarle de todo esto al Presidente, intervenir, al escucharlo decir que la crisis actual obedece a los embates del "contexto internacional" y a "los cuadernos", el caso de las coimas que involucra a políticos como a importantes empresarios, entre ellos su primo, sus amigos, su padre, tan beneficiados por la Justicia. Nada pudo decirle la gente. Pues, terminada su disertación, se fue raudo en el helicóptero presidencial.
 
La Opinión Popular

20-10-2018 / 10:10
Intolerancia y violencia, los nuevos invitados del macrismo, no tan lejos de Bolsonaro, son mensajeros de la sociedad que se avecina.
 
El chofer que fue detenido en Ezeiza por el cartel "Pan para el mundo", el juez y el abogado que fueron agredidos por policías en Mar del Plata porque estaban en "actitud sospechosa", las chicas del Pellegrini que fueron encerradas por los patovicas del boliche Mandarine Park por llevar pañuelos verdes...
 
También, el grupo de supuestos padres que irrumpió en la escuela número 8 de La Plata para impedir que se dictara la materia de educación sexual fueron noticias secundarias que aparecieron esta semana desparramadas en las páginas interiores de algunos medios o circularon por las redes.
 
Aparecen como hechos secundarios, pero están en el corazón de la sociedad autoritaria, intolerante y regresiva que comienza a instalarse a partir del discurso neoliberal traducido por el amarillismo excluyente de los medios oficialistas y las campañas informáticas.
 
Son señales de algo que está sucediendo en la sociedad. Hacía mucho tiempo que estas situaciones no se veían en un país que vivió tiempos de dictaduras durante las que se medía el largo de las polleras de las chicas y del pelo de los varones.
 
Una sociedad cuya policía se dedicaba a allanar hoteles para sorprender a maridos o esposas infieles y donde se iba preso por dejarse la barba, el pelo largo o simplemente por no llevar el documento de identidad. El país de los prejuicios, de los guardianes de la moral y los hipócritas, que es el país de la violencia y el atraso de las dictaduras militares.
 
Hubo treinta años donde el país se esforzó por poner distancia de esas aberraciones cavernícolas y ahora están aquí, naturalizadas, imbricadas en un sentido común hegemónico que otorga ese poder arbitrario a la represión porque todo su esquema se organiza alrededor de esa idea de orden maniatado y amordazado.
 
Hoy, la lógica binaria y amarillista de los grandes medios no acepta grises ni matices y engendra un pensamiento tosco y elemental y las políticas neoliberales agudizan al extremo los conflictos en la sociedad. Esa mezcla es altamente inflamable, incluso para ellos.

19-10-2018 / 11:10
Los buenos tiempos de la relación entre el gobierno de Mauricio Macri y la cúpula de la CGT parecen haber quedado definitivamente en el olvido. Carlos Acuña y Héctor Daer, la dupla que conduce la central obrera, confirmaron este jueves que analizan convocar a un paro nacional de 36 horas antes de fin de año.
 
El cosecretario de la CGT, Daer, confirmó que en la central obrera piensan en convocar a un nuevo paro, ratificando lo que había anticipado Acuña sobre el llamado a una huelga de 36 horas con movilización en el mes de noviembre.
 
"Lo estamos pensando, lo que pasa es que tenemos que tener el acompañamiento de todas las organizaciones sindicales, consensuarlo con todos, con los que están en el consejo directivo, con los que están confederados e incluso con los sectores que no están tan ligados a la CGT", señaló Daer. Hugo Yasky y Pablo Micheli adelantaron que de confirmarse la medida de fuerza, las CTA se van a sumar. "Sería óptimo ir a un paro general con la CGT y el Frente Sindical", aseguró Yasky.
 
Las razones para convocar la medida sin haberla consultado al interior de la central obrera obedecen justamente a la fuga sindical que se produjo en el Consejo Directivo de la CGT. Al alejamiento de Juan Carlos Schmid le siguió el de Facundo Moyano de Peajes y el de Juan Pablo Brey, de los aeronavegantes. El éxodo no se frenaría allí.
 
El endurecimiento de la postura de los jefes de la CGT se da después de su participación en el acto por el Día de la Lealtad en Tucumán, donde quedó en claro que el conjunto del peronismo empieza a mostrarle los dientes a Macri. Acuña confirmó la ruptura con la Rosada, al afirmar que "el diálogo y las fotos" con el Gobierno "ya no sirven".
 
De concretarse, sería la quinta medida de fuerza de ese tipo que la CGT realizará contra los ajustes y despidos de Macri y, a la vez, la más dura. "Si este gobierno sigue insistiendo que mantiene esta política económica de que 'vamos bien' pero que en realidad vamos mal, a mediados de noviembre se va a convocar a un paro general, posiblemente de 36 horas con movilización", sintetizó Acuña.
 
En lo que va del mandato de la alianza Cambiemos, la CGT realizó cuatro paros generales. Luego de un año y medio de quietud, amagues y amenazas, el primero se concretó el 6 de abril de 2017 y el segundo el 18 de diciembre de ese mismo año. Los demás se realizaron durante este año: el 25 de junio y último que tuvo lugar el 25 de septiembre.
 
Salvo el que coincidió con el tratamiento del cuestionado proyecto de reforma previsional a fines del año pasado, todos fueron por 24 horas y sin movilización. El posible paro de noviembre rompería con esa tradición: la huelga durará un día y medio y sería con marcha incluida.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar