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El clima en Paraná
“Macri es hoy un amontonamiento de promesas fracasadas, de frustraciones sin rumbo ni sentido, de soberbia mezclada con impericia, un nuevo gestor impostado en el imperio de la desesperanza”. Julio Bárbaro
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Nacionales - 02-06-2018 / 09:06
EL GOBIERNO DE MACRI DEBERÍA TOMAR NOTA DE QUE HAY UN FUERTE DESCONTENTO SOCIAL

Un reclamo popular de Ushuaia a La Quiaca: Paro Nacional

Un reclamo popular de Ushuaia a La Quiaca: Paro Nacional
Los organizadores de la manifestación dijeron que la multitud, que se apiñó en la plaza pero también en las diagonales y en Avenida de Mayo ascendía a 500 mil personas. El número siempre será parte de una polémica innecesaria, pero lo indiscutible fue que la inmensa mayoría eran integrantes de los cientos de colectivos donde los pobres se organizan para sobrevivir en estos tiempos de crisis. Ante lo pacifico de la Marcha, la campaña de los grandes medios macristas: Clarin, La Nacion e Infobae, se centró en los residuos que quedaron en la Plaza.
Una multitud que llegó desde diferentes partes del país colmó la Plaza de Mayo para manifestarse contra el ajuste de Mauricio Macri y el tarifazo. La marcha fue encabezada por movimientos sociales, gremios y dirigentes de derechos humanos. La demanda se sintetizó en el pedido para que la CGT convoque a un paro nacional en el mes de junio.
 
La Marcha Federal partió el lunes pasado desde La Quiaca, Posadas, Bariloche, La Rioja y Ushuaia, y siguió rumbo a Buenos Aires, con escalas en varias ciudades del interior del país como Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba, Rosario, Resistencia, Corrientes, Santa Fe, San Juan, Mendoza, San Luis, Neuquén, General Roca, Cipolletti, Trelew, Caleta Olivia, Santa Rosa, Mar del Plata, Tandil y La Matanza.
 
Los manifestantes reclamaron el tratamiento urgente de cinco leyes "necesarias para los sectores más vulnerables": la emergencia alimentaria, la urbanización de barrios populares y la suspensión de desalojos, una ley de Agricultura Familiar, una ley de Emergencia en Adicciones y un proyecto para que el 25% de la obra pública sea realizada por cooperativistas.
 
Los organizadores de la manifestación dijeron que la multitud, que se apiñó en la plaza pero también en las diagonales y en Avenida de Mayo ascendía a 500 mil personas. El número siempre será parte de una polémica innecesaria, pero lo indiscutible fue que la inmensa mayoría eran integrantes de los cientos de colectivos donde los pobres se organizan para sobrevivir en estos tiempos de crisis.
 
También estuvieron organizaciones gremiales, políticas y gente suelta que llegó a respaldar las reivindicaciones de los movimientos sociales y exigir que se frene el tarifazo, la inflación y el programa económico neoliberal. Un reclamo que lo sintetizaron en la necesidad de convocar cuanto antes a medidas de fuerza.
 
Habiendo olfateado la masividad de la marcha, los triunviros de la CGT, Héctor Daer y Juan Carlos Schmid, se acercaron con una pequeña delegación de la CGT. Aunque no habían sido invitados a participar oficialmente, se hicieron ver y fueron encarados por varios medios de comunicación. Allí anticiparon que la semana que viene habrá una reunión del Consejo Directivo de la central y que, probablemente, se definiría la convocatoria a un próximo paro general.
 
El llamado a un paro general fue la consigna que mayor adhesiones cosechó entre los oradores, como el líder de La Bancaria y dirigente de la CGT, Sergio Palazzo; el titular de Suteba, Roberto Baradel; y referentes de ATE, de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y el Frente Darío Santillán.
 
Otras organizaciones gremiales y políticas y gente no encolumnada se sumaron a las reivindicaciones de los movimientos sociales, exigieron que se frenara el tarifazo y el programa económico. El reclamo se sintetizó en la necesidad de que la CGT convoque a un plan de lucha.
 
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 Un reclamo popular de Ushuaia a La Quiaca: Paro Nacional

 
UNA MULTITUD ENCABEZADA POR LOS MOVIMIENTOS SOCIALES SE MOVILIZÓ CONTRA EL AJUSTE Y EL TARIFAZO
 
"Macri nos hace cada día más pobres"
 
"A este gobierno no le servimos, por eso es preciso construir la unidad, organizar la bronca, dejar de lado las diferencias y construir una alternativa que le pare la mano a Mauricio Macri, que cada día nos hace más pobres", bramó Dina Sánchez, referente del Frente Darío Santillán, y una de las oradoras ante la multitud que participó del acto de cierre de la Marcha Federal por Pan y Trabajo.
 
Junto a ella estuvieron Esteban "Gringo" Castro, Daniel Menéndez, de Barrios de Pie,  y Carlos Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), todos dirigentes que organizaron la marcha que partió de diferentes puntos del país y confluyó en la reinaugurada Plaza de Mayo.
 
El reclamo de unidad fue el denominador común de los discursos pero también el reclamo de un paro general que le exigieron a la CGT. Según afirmaron ayer dos de los triunviros, la fecha se definirá el próximo jueves.
 
Sánchez, cuya organización se sumó a lo que se conoce como el triunvirato de San Cayetano, rechazó el retorno del FMI a la Argentina "porque significa hambre, desocupación y muerte" y en ese sentido reclamó "construir un paro nacional ya".
 
Menéndez desarrolló su discurso en la misma línea al reclamar "la construcción de una agenda social porque es tiempo de unirnos" y advirtió que el ajuste del gobierno de Cambiemos, como los que se realizaron a lo largo de la historia, "terminan con hechos complicados, y nosotros queremos llamar al gobierno a la paz".
 
En ese sentido indicó que "el veto es una señal muy complicada porque rompe todos los puentes de diálogo. Un ajuste como el propuesto pone en riesgo la paz social".
 
Es por eso que consideró imprescindible la realización de un paro nacional y para ello se dirigió a los dirigentes sindicales: "Hay que poner el pecho porque no es tiempo para cobardes. Hay que ser capaces de pagar el precio por defender al pueblo. Por eso les pido que no nos den la espalda y hagan el paro". La plaza, con vítores, gritos, cánticos y aplausos, respaldó la moción.
 
Los organismos de derechos humanos también estuvieron en el palco. Nora Cortiñas, por Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, y el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel (Serpaj), llevaron la solidaridad.
 
Cortiñas le advirtió a Macri que "el pueblo quiere ser escuchado. Deje de gobernar para los ricos" y de la gobernadora María Eugenia Vidal dijo que "quiere que el pueblo sea analfabeto para poder llevar al país al hambre".
 
A su turno, Pérez Esquivel reclamó estar unidos para "vencer al neoliberalismo y al FMI", pero además repudió la posibilidad de que el gobierno recurra a las Fuerzas Armadas para realizar tareas de seguridad interior: "La seguridad pasa por tener salud, educación, trabajo y techo y no militares en las calles", aseguró.
 

Un reclamo popular de Ushuaia a La Quiaca: Paro Nacional

 
Entre los oradores también hubo espacio para los dirigentes sindicales. Por ATE nacional habló Hugo Godoy, quien no sólo reclamó el paro general sino que además destacó que la Marcha Federal "nació para decirle no al ajuste, a la entrega" y llamó al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, "cipayo" por anunciar los recortes en la administración pública al tiempo que mantiene sus ahorros millonarios en el extranjero.
 
El segundo sindicalista fue el bancario Sergio Palazzo, que luego de acercar la solidaridad de la Corriente Federal de los Trabajadores y del sindicato de Camioneros, insistió con la necesidad de que la CGT convoque "un paro general para que el Gobierno entienda que tiene que cambiar sus políticas y dejar de mirar a los más ricos".
 
Luego, en representación de las dos CTA, habló Roberto Baradel de Suteba. El líder docente ratificó el paro del 8 de junio que acordaron las dos centrales obreras y recordó que "el movimiento trabajador somos todos, los registrados, los no registrados y los de las economías populares". Por último, advirtió que "no importan las difamaciones" porque "preferimos el desprecio del Presidente antes que el de los trabajadores".
 
El cierre del acto estuvo a cargo de Alderete, por la CCC, y del Gringo Castro, de la CTEP. El primero agradeció a Pablo Moyano, de Camioneros, por haber prestado el camping del sindicato para que allí descansen las columnas que llegaban tanto del noreste como del noroeste. Una referencia que aprovechó para afirmar que "estamos hermanados en la lucha, en la calle dejando de lado las diferencias para unirnos y frenar así las políticas de hambre de este gobierno".
 
Castro, el último orador, aseguró que cuando tuvieron la certeza de que Macri vetaría la ley antitarifazo "supimos que la marcha sería contundente". Entonces recordó que el párroco de La Quiaca, Jesús Olmedo, al despedir la columna que se dirigía a Buenos Aires, definió al Gobierno como el "proyecto del Demonio y lo tenemos que combatir".
 
Por último, reivindicó que el eje de la marcha fueron cinco proyectos de ley que llevaron al Congreso: Emergencia Alimentaria, Urbanización de Barrios Populares, Infraestructura Social, Agricultura Familiar y Ley de Adicciones. "Destruyen el trabajo, vienen los capitales de afuera para la timba financiera no para la producción. Por eso les advertimos que somos pacientes y prudentes, pero no somos mansos", dijo como cierre del acto.
 
Por Felipe Yapur
 
Fuente: Página 12
 

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La marcha pasó por La Quiaca, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba y Rosario, entre otros puntos, antes de confluir en Plaza de Mayo, en la capital del país, donde, como suele decirse, atiende Dios. A su encuentro fueron miles de trabajadores.
Un reclamo popular de Ushuaia a La Quiaca: Paro Nacional
La movilización originalmente iba a dirigirse al Congreso para presentar una serie de proyectos de ley en beneficio de los sectores representados por los convocantes. Pero el veto presidencial del jueves a la ley que frenaba los tarifazos motivó un cambio en la cita y se decidió marchar hasta la Casa Rosada, ampliando la convocatoria a otras organizaciones y dirigentes sindicales, sociales, políticos y de derechos humanos.
21-10-2018 / 10:10
El pedido de detención de Pablo Moyano reavivó como nunca antes la cada vez más violenta guerra entre su padre y el presidente Mauricio Macri. En ese conflicto hay dos discursos contrapropuestos. Macri sostiene que se trata de una batalla central en la lucha contra "las mafias" que han gobernado el país antes de su llegada al poder.
 
Moyano postula que, en realidad, las ofensivas en su contra obedecen al intento de avasallar los derechos de los trabajadores. Espíritus ingenuos creen a pie juntillas lo que dicen uno o el otro. Tal vez sería criterioso para ellos contemplar la posibilidad de que se trate de una película sin buenos y que cada uno de los contendientes, efectivamente, tenga los rasgos que su enemigo le atribuye.
 
Como tantas otras veces, el poderoso Hugo Moyano se salió con la suya: su hijo Pablo no fue detenido. La Justicia argentina podrá avanzar contra el Pata Medina o contra el Caballo Suárez. Podrá procesar a Paolo Rocca, a Mauricio Macri, a Alfredo Coto o a Cristina Kirchner. Podrá detener a Diego Maradona o a Ernestina Herrera de Noble.
 
Si el poder es impunidad, como decía Alfredo Yabrán, Moyano ha demostrado que en ese juego nadie le gana. Tal vez sea, además, el único personaje público cuyos comentarios sexistas, homofóbicos o golpistas no generan reacciones airadas.
 
Sin embargo, como Moyano seguramente lo sabe, esta es una guerra que recién comienza. En el otro lado del ring, no solo lo espera Macri sino también la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.
 
En el 2015, Vidal llegó a la gobernación gracias a que su contendiente era Aníbal Fernández. En el 2017, su candidato le ganó a Cristina gracias a que, en medio de la campaña, Mariu desplegaba su estrategia de "lucha contra las mafias" y la bonaerense detenía a los jefes de la feria La Salada y a sindicalistas como el Pata Medina.
 
En el 2019 será de nuevo candidata a gobernadora o, tal vez, a presidente de la nación: ningún enemigo será tan funcional a esa carrera como el sincero Hugo Moyano, y su verborrágico descendiente. En el corto plazo, Moyano es un enemigo perfecto. Pero, ¿y en el largo plazo?
 
En la intimidad, Hugo siempre dice: "Menem vino contra mí. Hasta me plantaron cocaína. ¿Y? ¿Dónde está Menem ahora? ¿Dónde estoy yo? Después me atacó Cristina. Yo les hacía paro y La Cámpora se ponía remeras que decían 'Yo no paro'. ¿Y? ¿Dónde está Cristina ahora? ¿Dónde estoy yo? Ahora vienen con todo los gorilas de Cambiemos. ¿Quieren apostar cómo termina esto? ¿O se creen que con ganar una elección alcanza?".

21-10-2018 / 10:10
Bajo un cielo blanco y una lluvia caprichosa, una multitud que los organizadores cifraron en 800 mil personas se movilizó a la Basílica de Luján para un oficio interreligioso con la consigna de "Paz, pan y trabajo".
 
La convocatoria del Frente Sindical para el Modelo Nacional y más de setenta organizaciones gremiales, políticas y sociales buscó graficar el rechazo a la recesión implementada por el Presidente Mauricio Macri y el reclamo de cambios a la política económica.
 
"Vinimos únicamente con banderas argentinas, todos los actores y sectores de la sociedad, convocados por esas tres consignas y para fortalecer la fe y la esperanza, que es lo primero que intentan quebrarnos en una situación como esta", dijo el secretario general de Canillitas, Omar Plaini, en los momentos previos a la oración ecuménica.
 
El dirigente enfatizó el carácter "espiritual" del encuentro, que reunió a distintas corrientes religiosas y políticas, y llamó a dejar "los mensajes políticos y el rechazo al presupuesto que venimos sosteniendo con fuerza para los próximos días".
 
Fue con ese objetivo de alejarse de las confrontaciones de tipo político que las organizaciones convocantes decidieron que no hubiera discursos, sino simplemente el oficio interreligioso y una oración ecuménica "por los que trabajan, por los que buscan trabajo, por los que se cansaron de buscar y por los jubilados".
 
Junto al arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, participaron integrantes de Curas de Opción por los Pobres, entre ellos Domingo Bresci, Juan Carlos Molina y Ricardo Castillo. También Jorge Elbaum, por el Llamamiento Judío, y el obispo metodista Carlos Gattinoni. Participaron miembros del Islam y del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.
 
El documento leído desde el escenario indicó: "Mientras se deterioran los hospitales y se ataca la salud y la escuela pública, confiamos en un Dios que sana y enseña para una vida digna". Otro párrafo consignó que "sufrimos un Poder Judicial que cree que hacer justicia es poner a la gente presa, desechando la presunción de inocencia".
 
"Ante la falta de trabajo, por los despidos masivos y la flexibilización laboral, de un sistema económico en clave egoísta, que prioriza la especulación financiera en detrimento del trabajo, rezamos para que los que gobiernan, oficialismo y oposición, cambien este modelo económico que pone en riesgo la vida y la paz social", culminó la oración, que fue interrumpida en varias ocasiones por los aplausos de la multitud.
 
El secretario general de la Asociación Bancaria Sergio Palazzo señaló que "con esta oración ecuménica que nuclea a todos los credos y pensamientos, venimos a exigir que el Gobierno mire a la sociedad y no solamente a lo que los mercados y el Fondo Monetario Internacional le reclaman". 

20-10-2018 / 12:10
Separado por una guardia pretoriana que rodeó de vallas y con cientos de policías en el Hotel Sheraton de Mar del Plata, Mauricio Macri encabezó ayer el cierre del 54º Coloquio de Idea, la cumbre empresarial que tiene al debate y la discusión de propuestas como ejes.
 
El Presidente combinó pocas ideas con frases motivacionales, palos a Moyano, críticas a la gestión anterior y guiños al empresariado. Claro que entre la realidad y el ámbito cerrado que lo separaba de ella hay un abismo. "La angustia de todos es mi angustia", intentó empatizar el jefe de Estado con esa frase estereotipada al referirse a la crisis económica, pero al analizar las causas eludió sus responsabilidades.
 
Mientras, afuera, miles intentaban, no ya ingresar al evento por el que cada invitado pagó entre $50.000 y $500.000, sino siquiera acercarse al Presidente, contarle lo que de verdad es la angustia, lo que sienten los que perdieron el trabajo, los que lo conservan pero andan bajo la línea de la pobreza y a esta altura del mes prenden velas para llegar.
 
Adentro, el Presidente bromeaba ante un auditorio serio que "el viento en contra me acompañó hasta Mar del Plata" o el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se empecinaba en asegurar que "la gente sigue manifestando su apoyo" al Gobierno; lo que no se ve reflejado en ninguna encuesta. Y el operativo policial que se montó para neutralizar las manifestaciones indicaba lo contrario.
 
Afuera las pancartas decían que "la inflación y la devaluación licuó nuestro salario". Esa pérdida de poder adquisitivo se traduce en un enfriamiento del consumo, con hoteles y restaurantes vacíos que hunden en la profunda desazón a los pequeños empresarios que en ciudades como Mar del Plata vive del turismo.
 
Sufren ellos la impotencia de trabajar a pérdida, porque trasladar el total de los costos imposibles del tarifazo, de la devaluación y de una inflación con piso del 45% a la gente significaría un menor consumo. No les quedaría más remedio que bajar la persiana y retirarse a meditar la crisis en la soledad de su casa.
 
El mandatario dejó en claro que buscará avanzar con la reforma laboral y apuntó contra los gremios. "No podemos tener un costo logístico del doble del de la región. No podemos seguir con un manejo mafioso del sistema logístico", sostuvo en referencia a Pablo Moyano, dirigente que mantiene un duro enfrentamiento con el gobierno.  
 
Quienes detrás de la vallas y la policía se manifestaron hubieran querido contarle de todo esto al Presidente, intervenir, al escucharlo decir que la crisis actual obedece a los embates del "contexto internacional" y a "los cuadernos", el caso de las coimas que involucra a políticos como a importantes empresarios, entre ellos su primo, sus amigos, su padre, tan beneficiados por la Justicia. Nada pudo decirle la gente. Pues, terminada su disertación, se fue raudo en el helicóptero presidencial.
 
La Opinión Popular

20-10-2018 / 10:10
Intolerancia y violencia, los nuevos invitados del macrismo, no tan lejos de Bolsonaro, son mensajeros de la sociedad que se avecina.
 
El chofer que fue detenido en Ezeiza por el cartel "Pan para el mundo", el juez y el abogado que fueron agredidos por policías en Mar del Plata porque estaban en "actitud sospechosa", las chicas del Pellegrini que fueron encerradas por los patovicas del boliche Mandarine Park por llevar pañuelos verdes...
 
También, el grupo de supuestos padres que irrumpió en la escuela número 8 de La Plata para impedir que se dictara la materia de educación sexual fueron noticias secundarias que aparecieron esta semana desparramadas en las páginas interiores de algunos medios o circularon por las redes.
 
Aparecen como hechos secundarios, pero están en el corazón de la sociedad autoritaria, intolerante y regresiva que comienza a instalarse a partir del discurso neoliberal traducido por el amarillismo excluyente de los medios oficialistas y las campañas informáticas.
 
Son señales de algo que está sucediendo en la sociedad. Hacía mucho tiempo que estas situaciones no se veían en un país que vivió tiempos de dictaduras durante las que se medía el largo de las polleras de las chicas y del pelo de los varones.
 
Una sociedad cuya policía se dedicaba a allanar hoteles para sorprender a maridos o esposas infieles y donde se iba preso por dejarse la barba, el pelo largo o simplemente por no llevar el documento de identidad. El país de los prejuicios, de los guardianes de la moral y los hipócritas, que es el país de la violencia y el atraso de las dictaduras militares.
 
Hubo treinta años donde el país se esforzó por poner distancia de esas aberraciones cavernícolas y ahora están aquí, naturalizadas, imbricadas en un sentido común hegemónico que otorga ese poder arbitrario a la represión porque todo su esquema se organiza alrededor de esa idea de orden maniatado y amordazado.
 
Hoy, la lógica binaria y amarillista de los grandes medios no acepta grises ni matices y engendra un pensamiento tosco y elemental y las políticas neoliberales agudizan al extremo los conflictos en la sociedad. Esa mezcla es altamente inflamable, incluso para ellos.

19-10-2018 / 11:10
Los buenos tiempos de la relación entre el gobierno de Mauricio Macri y la cúpula de la CGT parecen haber quedado definitivamente en el olvido. Carlos Acuña y Héctor Daer, la dupla que conduce la central obrera, confirmaron este jueves que analizan convocar a un paro nacional de 36 horas antes de fin de año.
 
El cosecretario de la CGT, Daer, confirmó que en la central obrera piensan en convocar a un nuevo paro, ratificando lo que había anticipado Acuña sobre el llamado a una huelga de 36 horas con movilización en el mes de noviembre.
 
"Lo estamos pensando, lo que pasa es que tenemos que tener el acompañamiento de todas las organizaciones sindicales, consensuarlo con todos, con los que están en el consejo directivo, con los que están confederados e incluso con los sectores que no están tan ligados a la CGT", señaló Daer. Hugo Yasky y Pablo Micheli adelantaron que de confirmarse la medida de fuerza, las CTA se van a sumar. "Sería óptimo ir a un paro general con la CGT y el Frente Sindical", aseguró Yasky.
 
Las razones para convocar la medida sin haberla consultado al interior de la central obrera obedecen justamente a la fuga sindical que se produjo en el Consejo Directivo de la CGT. Al alejamiento de Juan Carlos Schmid le siguió el de Facundo Moyano de Peajes y el de Juan Pablo Brey, de los aeronavegantes. El éxodo no se frenaría allí.
 
El endurecimiento de la postura de los jefes de la CGT se da después de su participación en el acto por el Día de la Lealtad en Tucumán, donde quedó en claro que el conjunto del peronismo empieza a mostrarle los dientes a Macri. Acuña confirmó la ruptura con la Rosada, al afirmar que "el diálogo y las fotos" con el Gobierno "ya no sirven".
 
De concretarse, sería la quinta medida de fuerza de ese tipo que la CGT realizará contra los ajustes y despidos de Macri y, a la vez, la más dura. "Si este gobierno sigue insistiendo que mantiene esta política económica de que 'vamos bien' pero que en realidad vamos mal, a mediados de noviembre se va a convocar a un paro general, posiblemente de 36 horas con movilización", sintetizó Acuña.
 
En lo que va del mandato de la alianza Cambiemos, la CGT realizó cuatro paros generales. Luego de un año y medio de quietud, amagues y amenazas, el primero se concretó el 6 de abril de 2017 y el segundo el 18 de diciembre de ese mismo año. Los demás se realizaron durante este año: el 25 de junio y último que tuvo lugar el 25 de septiembre.
 
Salvo el que coincidió con el tratamiento del cuestionado proyecto de reforma previsional a fines del año pasado, todos fueron por 24 horas y sin movilización. El posible paro de noviembre rompería con esa tradición: la huelga durará un día y medio y sería con marcha incluida.
 
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