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Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 31-05-2018 / 09:05
CRÓNICA DE UN FRACASO ANUNCIADO

El peronismo aprobó la ley para moderar los tarifazos y le propinó una dura derrota a Macri

El peronismo aprobó la ley para moderar los tarifazos y le propinó una dura derrota a Macri
La suba de tarifas, la devaluación y su impacto sobre el nivel de inflación golpean de lleno en trabajadores y jubilados. Por eso, con 37 votos a favor y 30 en contra, el Senado convirtió en ley el proyecto que retrotrae las tarifas a 2017 y prohíbe su actualización por encima del índice de variación salarial. El presidente Mauricio Macri ya prepara el veto.
Pasadas las tres de la mañana, el peronismo en el Senado le dio un duro golpe político al Gobierno de Mauricio Macri: aprobó por 37 votos a favor y 30 en contra la ley de Emergencia Tarifaria, que retrotrae los aumentos de luz, gas y agua a noviembre de 2017 y prohíbe su actualización por encima del índice salarial hasta 2019.
 
El debate, que duró más de 10 horas, estuvo atravesado por el enojo del macrismo, que tildó a la propuesta como "demagógica", "irracional", "ilegal" e "inconstitucional", mientras desde las  distintas bancadas opositoras advirtieron por el costo social del tarifazo, las dificultades para pagar los servicios tanto de los usuarios particulares como de las Pymes y la desigualdad con la que el macrismo le exige a los distintos sectores sociales que enfrenten el brutal ajuste.
 
Fue una sesión por el poder, que se mantiene solo cuando realmente se lo tiene. Y Macri, Cambiemos en su totalidad, comenzó a perderlo hace semanas, cuando la corrida cambiaria, el salto del dólar, el pedido de ayuda al FMI, expusieron las debilidades del modelo neoliberal. 
 
El descontento social creció y Macri buscó compartir los costos del ajuste con legisladores, intendentes y gobernadores del PJ (a quienes acudió para castigar con la reforma previsional a los jubilados). Pero ahora fue abandonado a su soledad (incluso por algunos dirigentes de su propio sello político) y tendrá que pagar las consecuencias del veto.
 
Pero el costo político del veto dista de ser la mayor aflicción del presidente Macri, el sideral valor de las tarifas de energía, gas y agua no es el principal costo que pagan millones de argentinos. Los productos de la canasta familiar aumentan de modo exorbitante. Los sueldos quedan rezagados frente a la inflación. Las pequeñas y medianas empresas la pasan muy mal. Lo peor está por venir. Las directivas del FMI para profundizar el ajuste y los despidos están listas.
 
El "costo" que con tanto afán quiso evitarse el macrismo es síntoma de un problema mucho mayor: el programa económico neoliberal de Cambiemos deja afuera, castigada, a una cantidad creciente de ciudadanos. Entre ellos a la "clase media" que lo aupó y lo refrendó en las urnas o a los jubilados que creyeron en las monsergas budistas de Macri y en el engaña pichanga de la reparación histórica.
 
El inventario de los errores tácticos cometidos por Macri para eludir el veto fueron muchos. Trató al peronismo federal torpemente. Le dirigió piropos desganados, lo rechazaron, los difamó. El Gobierno sobreactuó las presiones, traccionó a los gobernadores más permeables, los prepoteó a la luz del día, alardeó de tenerlos con rienda corta, desacreditándolos. Un video de tres minutos, explícitamente destinado a llevar de la nariz al PJ, funcionó como búmeran. Nadie se deja conducir por un gobernante caprichoso a quien todos los indicadores le dan mal.
 
La Opinión Popular

 
EL CONGRESO LE DIO UN DURO GOLPE AL GOBIERNO
 
La oposición aprobó la Emergencia Tarifaria
 
Como hace un tiempo no ocurría, el Senado mantuvo una jornada de tensión política hasta altas horas de la madrugada. Los momentos más fuertes se vivieron pasada la medianoche, con los discursos de los jefes de bloque. En una larga y picante exposición, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner repasó las obras de infraestructura energética durante su gobierno y retrucó buena parte de los argumentos del oficialismo. "Que las tarifas se retrotraigan a diciembre y que además se aplique la variación salarial para decidir los aumentos no me parece irresponsable, al contrario, en materia de armonía social creo que sería aconsejable que lo tomen en cuenta", aseguró CFK y advirtió sobre el "estado catastrófico de los cinco precios relativos de la economía": el dólar, las tarifas, las tasas de interés, los salarios y los bienes y servicios. También recordó la actitud de las fuerzas que integran Cambiemos cuando eran oposición y dejó sin presupuesto al Ejecutivo. Además, le reprochó en la cara a Gabriela Michetti haberse pronunciado en contra de los aumentos de tarifas durante la campaña de 2015 y votado en contra de la estatización de YPF, cuando Mauricio Macri elogia permanentemente el yacimiento Vaca Muerta, que de haberse impuesto la postura del PRO estaría hoy en manos de la española Repsol.  "Ya es hora de que no se le mienta más a la gente", disparó y completó: "Es mentira que se eliminaron los subsidios. Ahora son los ciudadanos los que están subsidiando la rentabilidad de las empresas".
 
Si bien se encargó de marcar diferencias con el kirchnerismo al inicio de su intervención, el senador Miguel Pichetto también le dedicó un sinnúmero de críticas al manejo económico, social y político de Cambiemos. El jefe del interbloque Argentina Federal, recordó que en los último dos años, previo al último tarifazo, el gas tuvo un aumento de 1157 por ciento, la electricidad del 371 por ciento, y el agua un 484 por ciento. "¿Cómo puede ser que el Congreso y el Ejecutivo no puedan acordar un marco razonable para que la gente pueda pagar de servicios públicos?", preguntó y calificó al veto como "un fracaso de la política". Sobre el final, tras renovar sus críticas al consultor Jaime Durán Barba, a la "mala praxis" del Banco Central y a la política de endeudamiento, llamó a desdramatizar la situación. "Hagan lo que tengan que hacer y háganse cargo. Este un mensaje del Congreso, este es un camino que no cierra", remató.
 
La defensa del oficialismo corrió por cuenta del radical Luis Naidenoff. "Vamos a hacer lo que corresponde, la irresponsabilidad de este proyecto de privilegiar una vez más al AMBA y que todo el interior termine condenado a pagar mucha más tarifa no lo vamos a aprobar", aseguró el jefe del interbloque oficialista, quien le reprochó a la oposición más cercana al Gobierno no haberlos acompañado: "no es en las buenas, es en las difíciles en donde hay un punto de inflexión para demostrar la responsabilidad y la convicción para construir un camino de alternativa".
 
Tras semanas de intensas negociaciones, acusaciones cruzadas, presiones a legisladores y gobernadores, Cambiemos sufrió una derrota en el peor momento de su gestión. Una amplia mayoría del interbloque Argentina Federal (23 sobre 24 integrantes), los 9 del Frente para la Victoria-PJ y otras bancadas más pequeñas decidieron acompañar la media sanción de la Cámara de Diputados. Hasta último momento el oficialismo intentó lograr que distintos senadores de la oposición cambiaran de postura o bien se retiraran al momento de votar. Incluso en horas de la tarde circuló la versión sobre una posible maniobra para enviar de vuelta el proyecto a Diputados: un grupo de senadores del peronismo podía darse vuelta y votar en contra un par de artículos durante el tratamiento en particular. Finalmente no ocurrió. Por la noche, el puntano Adolfo Rodríguez Saá se volvió sorpresivamente a su provincia, dejando un voto menos para la aprobación. La peronista sanjuanina Cristina López Valverde también se levantó de su banca. La neuquina Lucila Crexell directamente blanqueó que negoció con Frigerio una prórroga a la ley de emergencia frutícola (que afecta a su provincia) a cambio del voto en contra. "Hay un ámbito de negociación, y en mi caso antepongo los intereses de mi provincia", reconoció en los pasillos del Senado. Los dos senadores misioneros nunca pisaron el Congreso ayer. Pero pese a los esfuerzos y la presión, la oposición todavía tenía pasada la medianoche un margen para garantizarse el triunfo. El sindicalista de los trabajadores petroleros, Guillermo Pereyra, que anteayer había participado de una reunión en Casa Rosada y se contaba como un voto negativo, expresó sus diferencias con el proyecto de Diputados pero le reprochó al macrismo no haber negociado una alternativa real, por lo que cambió su posición.
 
"Si no ponemos límite a esto, si el Gobierno no advierte esto y quiere hacer lo que le piden sus amigos, esto no va a terminar bien", advirtió el peronista José Mayans, el primero en hacer uso de la palabra. El senador formoseño fue lapidario con los problemas de política económica del macrismo y puso el énfasis en las ganancias de las empresas energéticas a partir del tarifazo y la dolarización de los precios. Por ejemplo, detalló que Edenor tuvo ganancias por 688 millones de pesos el año pasado y que este año, sólo en el primer trimestre, ya obtuvo 1450 millones. Agregó que la generadora Central Puerto el año pasado tuvo utilidades por 3493 millones, mientras que el primer trimestre ya acumuló 7500 millones. Por último, dijo que Transportadora de Gas del Sur pasó de ganar 3493 millones en todo 2017 a sumar sólo en el primer trimestre de 2018 unos 1734 millones. "No escuchan nada, nos llaman al diálogo y nos quieren imponer un plan económico que ya fracasó. Si no hay reflexión, vienen tiempos peores... Con tasas al 40 por ciento, ¿qué país puede funcionar con esas tasas?", insistió el senador.
 
El primero en responder fue el senador Esteban Bullrich, cuya mejor defensa del tarifazo fue el ataque a la política energética del kirchnerismo. "Este proyecto es irresponsable, es demagógico. Es inconstitucional porque interviene en facultades propias de la nación y las provincias", aseguró el senador bonaerense, quien advirtió que el proyecto de Diputados mantiene los beneficios para la ciudad y la provincia de Buenos Aires, en perjuicio de las provincias del interior que pagan tarifas mucho más altas. "Esto no es una solución, y lo saben. Lo reconocen pero le quieren mandar un mensaje al Ejecutivo. El mensaje el Ejecutivo lo escuchó, si no, no habría otro proyecto. Pongamos a la Patria por delante. Es posible que lleguemos a un acuerdo y discutamos un proyecto razonable", concluyó, buscando un tono conciliador contradictorio con la acusación de "inmoral" y "demencial" a la política tarifaria del anterior gobierno.
 
Desde el FpV-PJ, la mendocina Anabel Fernández Sagasti aseguró que "la política energética de Macri es una estafa nacional" porque "transfiere millones de pesos del bolsillo de los ciudadanos a un grupo de empresarios amigos del poder". La senadora aseguró que la política de subsidios de Argentina sobre el gas y la luz está "por debajo del promedio internacional de los países desarrollados". Además, advirtió que, según el ente regulador del sector, "la cantidad de usuarios afectados por cortes de luz entre diciembre de 2016 y 2007 aumentaron un 60 por ciento". "Queremos una política tarifaria con rostro humano, donde la energía no sea una mercancía, sino más bien una herramienta de desarrollo para el país", agregó su compañera de bancada, la santafesina Marilin Sacnun.
 
El único senador del Bloque Justicialista que anunció en los días previos su rechazo al proyecto se llamó a silencio en el recinto. Rodolfo Urtubey no integró la lista de 52 senadores que pidieron la palabra. Tampoco hizo declaraciones mediáticas. Su postura quedó en soledad, pese a que la semana pasada el dictamen había contado con tres firmas más en disidencia.
 
El cordobés Carlos Caserio, hombre del gobernador Juan Schiaretti, lanzó una importante advertencia a Cambiemos. Primero reflejó el malestar que les provocó el discurso de Macri del lunes: "El discurso del presidente, que fue hasta agraviante con nosotros, y si encima nos amenazan con el veto eso inclinó nuestro pensamiento", dijo y remató: "Les pido que no rompamos todo. Estuvieron hasta último momento tratando de lograr que hoy no votemos esto. Si para ustedes eso es la política, bárbaro, pero no jueguen con fuego porque nos necesitamos todos".
 
La radical Silvia Elías de Pérez, una de las más firmes defensoras del Gobierno en el Senado, también arremetió contra la gestión anterior. "Haber tenido congelamiento tarifario con subsidios indiscriminados y cruzados causaron la verdadera emergencia", aseguró, para ensayar luego una mirada positiva: "Argentina tiene futuro, vamos por el camino correcto".
 
En este contexto de conflicto, incluso con la oposición más cercana al gobierno, Mauricio Macri se enfrenta ahora a su segundo veto como Presidente. El primero había sido cuando se aprobó la ley antidespidos, que impedía las desvinculaciones por un año e imponía una doble indemnización.
 
Por Sebastián Abrevaya
 
Fuente: Pagina 12
 

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18-06-2018 / 10:06
Con una pésima gestión del mercado cambiario y sin dólares suficiente en las reservas, el sendero para el tipo de cambio es ascendente. El gobierno de Mauricio Macri no puede frenar la corrida, simplemente porque no hay suficientes dólares disponibles para atender la demanda y se sometió a los dictados del FMI.
 
"Que baje el dólar, la puta que te parió". El cántico, unánime, partió de entre la multitud de argentinos que este fin de semana caminaron por las calles rusas, convocados por la fiebre mundialista para ver a Lionel Messi y equipo. Condenarlo como un insulto o reducirlo a una picardía sería subestimar el poder de la alerta, de esas palabras que dicen mucho más de lo que gritan.
 
Lo que hay, lo que se percibe, es un hartazgo que ni los miles de kilómetros que nos separan de Rusia, ni la euforia mundialista por el debut argentino han podido mitigar. El desastre económico, esta vez, hace mella en la Argentina, sin distinción de capas sociales, castigando ya no solo a los vulnerables de siempre, sino también a las clases medias y medias altas.
 
Precisamente, son estas las que ahora dirigen sus gritos al presidente Macri, clamando por algo más que un dólar estable. Piden lo que todavía no existe: un programa económico razonable y sustentable. Un esquema, algo que vaya más allá del simple cambio de ministros como se pueden cambiar los fusibles de un hogar.
 
Pero la paciencia de la clase media que votó a este Gobierno de los Ricos, por momentos mezquina o adormecida, tiene sus límites y por fin parece advertir que le ha llegado su hora, que el acuerdo neocolonial alcanzado con el FMI es, menos que un rescate, un salvavidas de plomo, no solo para el sector público, o los castigados salarios de los obreros o las jubilaciones de miseria, sino también un ajuste que la incluye.
 
El acuerdo neocolonial con el FMI definirá, para mal, el futuro de la Argentina, afectará a vastos sectores de la sociedad y sobre el que, no obstante, el Presidente no ha abierto la boca para dar una explicación de lo acordado. Hacerlo, implicaría exponer la crudeza de una realidad y unas metas brutales de ajuste, alejadas de las promesas que hizo a sus votantes.
 
Macri se cuida de evitar el sincericidio, pero quienes lo eligieron ya sienten la traición, con un malestar hondo, que viaja kilómetros. Él hace como si no los escuchara, se empecina en su rumbo sin plan y reduce todo a un juego de ajedrez, cambiando figuritas en el mismo álbum.
 
En el tema del dólar, el acuerdo neocolonial Macri-FMI es claro, planea absorber las presiones externas a través de un tipo de cambio flexible y ventas de divisas muy limitadas. O sea, dejar que se devalué la moneda todo lo que el mercado estime o especule, sin mencionar que no habrá botes salvavidas para todos.
 
La Opinión Popular

17-06-2018 / 16:06
Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.
 
De todos modos, la batalla por la despenalización del aborto está ganada. La ganó la sociedad, la ganaron las mujeres, la ganó la historia. En todos los países civilizados del mundo se comparte este criterio. Se discuten matices, detalles, pero en lo fundamental el acuerdo acerca del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo es fuerte.
 
Agrego algo más: el derecho a interrumpir su embarazo sin que por ello vaya presa. Porque ése es el "detalle" decisivo, lo que a modo de síntesis diría que se debatió hasta la mañana del jueves en Diputados. Esa fue la pregunta que debía responder cada diputado a la hora de intervenir: ¿Va o no va presa? Lo demás se conversa.
 
En realidad, lo que se decidió fue legalizar aquello que de manera sórdida, oscura, culposa, se realizaba en la sociedad con sus consecuencias: muertes, mutilaciones, heridas irreparables. Les guste o no a los objetores, las mujeres abortan y seguirán abortando cuando lo consideren necesario, pero con un detalle: hasta la semana pasada la prohibición transformaba a esta decisión en un delito y habilitaba por bajo cuerda la industria millonaria de los médicos aborteros. Ahora empezará de dejar de ser así.
 
Por supuesto, acá también se establecían diferencias. Las mujeres con recursos podían disponer de algunas garantías; las pobres mujeres padecían las consecuencias de su pobreza. 

17-06-2018 / 11:06
"Hemos acordado un stand by de acceso privado por 50 mil millones de dólares. Esto es un reflejo del apoyo de la comunidad internacional al país", publicaron los diarios el 7 de junio. Antes de eso, el Gobierno no había dado pistas sobre tal acuerdo.
 
Ni los partidos aliados en Cambiemos conocían lo mínimo como para responder sin trastabillar las preguntas del periodismo. El acontecimiento que definirá los próximos años no fue discutido.
 
Un buen político sabe que es peligroso liberar fuerzas que no se está en condiciones de dirigir. En general, Macri no lo hace, por eso hasta hoy no ha puesto en debate público lo que ha firmado con el FMI. Hubo que esperar a la mañana del último viernes para una deslucida exposición y conferencia de prensa del ministro Dujovne, que agregó algunas precisiones.
 
Primero se firmó el acuerdo con el FMI. Luego, a las cansadas, el Gobierno se refirió a sus imposiciones, sus límites y sus consecuencias. Hay palabras que los argentinos preferimos no volver a usar. Pero el pacto fue un blindaje y significa un severo ajuste, esa dupla semántica y económica que nos marcó en los comienzos de este siglo.
 
Como si se tratara de una obra jugada en otro teatro, el pacto con el FMI fue todo lo contrario a los apasionados debates por el aborto de las últimas semanas. Precisamente, el acuerdo firmado con el FMI es un ejemplo de opacidad extrema, no porque el periodismo no acerque los datos de las obligaciones contraídas, sino porque esas mismas obligaciones son complicadas y solo el discurso político democrático puede restaurar un nivel aceptable de inteligibilidad.
 
Macri firmó primero y todavía no abrió la boca ni siquiera frente a sus aliados políticos, mucho menos frente a sus opositores. Reclama un acuerdo en un páramo discursivo. En este caso, la falla política no afecta solo a los excluidos sino a vastos sectores sociales más organizados y, probablemente, mejor preparados para comprender de qué se trata y, en consecuencia, para apoyar u oponerse razonadamente.
 
Todo el mundo está preocupado por alcanzar acuerdos. Pero preocupa otra cosa: cómo se llega a ellos y cómo se los garantiza. Por eso, los acuerdos antes de firmarse deben ser públicos y debatidos. Lo que Macri y su ministro Dujovne hicieron respecto del FMI fue ciertamente lo contrario. Una falla en lo político que no asegura un buen futuro. 

17-06-2018 / 10:06
A pesar de que Mauricio Macri se vanagloriaba de contar con "el mejor equipo económico de los últimos 50 años", ya cambió de ministro de Hacienda y presidente del Banco Central y completó los relevos sacando a los ministros de Producción y de Energía, la cara visible del tarifazo.
 
En medio de la disparada del dólar y la salida del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, Macri decidió reemplazar a los ministros de Energía, Juan José Aranguren y de Producción, Francisco Cabrera. Mediante un comunicado, la Casa Rosada anunció que sus reemplazantes serán el petrolero Javier Iguacel y el analista Dante Sica, respectivamente.
 
Estos cambios de gabinete no hacen más que confirmar el fracaso total de la política económica de Macri. Este tipo de cambios de nombre por nombre o a modo de manotazo de ahogado, pero que hacia afuera lo quieren mostrar como cambios profundos, no van a servir si la economía no es mirada de otra manera y con distintos ojos.
 
Macri está haciendo un cambio de nombres para sacarse de encima a los ministros más desgastados y seguir reforzando el plan de ajuste del FMI. Pero el problema no es el cambio de nombres, sino el cambio del proyecto económico neoliberal.
 
Sica no va a empezar una política de aliento a las exportaciones, de freno a las importaciones o de aliento a la industria y a la producción nacional. Tampoco se van a retrotraer las tarifas que tanto descontento social han generado. No habrá ningún cambio en el rumbo económico de este gobierno.
 
Como se vienen llevando las políticas de este Gobierno de los Ricos, será imposible y no va ser viable esta economía que lleva a la ruptura más profunda de las clases sociales, con miles de argentinos que día a día caen en la línea de la pobreza y con la clase media tambaleando.
 
Con un país que no tiene un mercado interno robusto, sin pymes protegidas por el gobierno de los CEOs, pretendiendo bajar los salarios y jubilaciones, cosas que ya ocurrió con la abrupta devaluación y la suba del dólar que en breve podría llegar a los 30 pesos y sin control de precios; cuando la cadena de pagos se rompe o cuando termina siendo más productivo dejar de invertir y poner el dinero en la timba financiera como lo son las Lebac, estamos por muy mal camino.
 
Mientras esta crisis parece no tener fin, será preciso enfrentar sus consecuencias. Si con el mejor equipo de los últimos 50 años nos fue tan mal, y terminamos en la B: el FMI, no queremos imaginar cómo nos va a ir ahora que entran los suplentes.
 
La Opinión Popular

16-06-2018 / 16:06
La única discusión es sobre los tiempos y la profundidad, el sentido está descontado: Mauricio Macri aceptó que tiene que hacer una drástica reducción de su gabinete para recuperar la confianza de un mercado que ni pestañeó ante la designación del súper trader Luis "Toto" Caputo en el Banco Central.
 
Las versiones hablan de una reducción de los actuales 20 ministerios a una cifra que va de siete a trece. Medio Ambiente, Modernización y Cultura pasarían a secretarías dependientes de la Presidencia, como fueron tradicionalmente. Y Energía y Producción serían degradadas a ese mismo nivel, sólo que para ubicarse debajo de Nicolás Dujovne, en la construcción por cuotas y a regañadientes que ensaya Macri, de un ministro de Economía tradicional.
 
Mucho más sensible, pero acaso igual de impactante, sería eliminar los ministerios de Salud y Educación y reemplazarlos por algún tipo de organismo de enlace con las provincias, que en rigor asumen toda la carga de la gestión en esas áreas. Son todas versiones que corren por estas horas, al igual que el eventual regreso de una cartera de Obras Públicas tradicional.
 
Lo que nadie discute es que el mercado pidió y pide un ajuste severo de un gabinete diseñado con criterios escandinavos, para un país inmenso e indomable como la Argentina. Llama también la atención el notable perfil bajo que transita Marcos Peña. "Está bastante corrido", afirmó una fuente que conoce muy de adentro el funcionamiento del macrismo.
 
Un deslizamiento que coincide con el protagonismo cada vez mayor de Nicolás "Nicky" Caputo, uno de los que más empuja el cambio profundo del gabinete.

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