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Lo dijo el doctor René Favaloro hace 20 años: “Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
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Nacionales - 30-05-2018 / 16:05
EL SENADO VOTA LA LEY ANTITARIFAZO Y OBLIGA A MACRI A PAGAR EL COSTO POLÍTICO DEL VETO

La oposición, camino a aprobar el proyecto para ponerle un límite al saqueo al pueblo con las tarifas

La oposición, camino a aprobar el proyecto para ponerle un límite al saqueo al pueblo con las tarifas
Pero la cuestión no está en la división peronista, sino en el enorme descontento social alrededor del tema tarifas. En las últimas horas circuló por Twitter un estudio que indicaba que el 88% está en contra del veto presidencial al proyecto que limita el tarifazo. Más allá de la interna del PJ, ese espacio está cruzado por la tensión entre dar gobernabilidad al macrismo y el no querer pagar los costos políticos de quedar pegado al gobierno con una medida tan impopular.
Las negociaciones y la fuerte presión de la Casa Rosada sobre gobernadores y senadores del PJ no alcanzaron. El mensaje de Mauricio Macri, por segundo día, reclamándole al peronismo que no apruebe el proyecto que frena el tarifazo tampoco fue suficiente.
 
El interbloque Argentina Federal, encabezado por Miguel Pichetto, se reunió ayer y adelantó que "mayoritariamente" acompañarán la media sanción de la Cámara de Diputados, que ya contaba con el respaldo del Frente para la Victoria-PJ y otros bloques más pequeños.
 
De esta manera quedó prácticamente garantizada la aprobación de la ley, por lo que el Presidente tendría que recurrir al veto para mantener vigente el tarifazo. La sesión de la Cámara alta está convocada para hoy a las 14 y se prevé que se extienda hasta entrada la noche.
 
Durante las últimas dos semanas, y sobre todo, durante los últimos días, el Gobierno intentó dividir al peronismo para impedir la sanción del proyecto elaborado por el Frente Renovador y el Bloque Justicialista en la Cámara de Diputados.
 
El encargado de las negociaciones fue el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, quien ayer se reunió por la mañana con Pichetto. Le planteó la opción de rebajar el IVA en las facturas de servicios públicos de hogares residenciales y de pymes. No representaba una novedad, era el dictamen que a último momento habían firmado los senadores de Cambiemos durante la reunión de comisión de la semana pasada.
 
A esa idea le agregó la posibilidad de transferir las empresas distribuidoras de energía, Edenor y Edesur, a la jurisdicción de la ciudad y la provincia de Buenos Aires. Esta oferta excluía a Aysa, que un proyecto de los senadores peronistas Carlos Caserio (Córdoba), Omar Perotti (Santa Fe) y Carlos "Camau" Espínola (Corrientes) sí contemplaba.
 
Pichetto lo consultó más tarde con los miembros del interbloque Argentina Federal y decidieron mantener el respaldo a la media sanción. Incluso tres de los cuatro senadores que habían firmado el dictamen en disidencia adelantaron que igualmente votarán favor en general.
 
Macri grabó y difundió ayer al mediodía otro mensaje en el que le pidió a "los senadores y gobernadores peronistas sean responsables con el futuro de los argentinos y no voten una ley inconstitucional". El Presidente la definió como una "ley mágica" que puede "sonar bien" pero que no resuelve "el agujero fiscal" que supuestamente provocaría. Esta vez evitó pedirles a los senadores que no se dejen conducir por "las locuras de Cristina Fernández", como había hecho el lunes. En éste último video bajó un poco el tono de confrontación.
 
Si bien los números se terminarán de definir al momento de votar, el escenario hasta anoche indicaba que alrededor de 40 senadores aprobarán la medida que declara la "emergencia tarifaria".
 
La Opinión Popular

 La oposición, camino a aprobar el proyecto para ponerle un límite al saqueo al pueblo con las tarifas

 
El Senado vota la ley antitarifazo y obliga a Macri a pagar el costo político del veto
 
La sesión especial está convocada para las 14. La oposición lleva ventaja en la votación y convertiría el proyecto en ley. El Presidente dijo que la norma provocará "un agujero fiscal impresionante".
 
El Senado votará este miércoles los proyectos de ley que apuntan a morigerar la suba de las tarifas de los servicios públicos pero hay polémica por el orden de los temas a tratar durante la jornada, ya que el oficialismo quiere votar primero las tres iniciativas que reemplazarían al "mega DNU".
 
La sesión especial está convocada para las 14 pero antes, a las 11, los jefes de todos los bloques se reunirán para tratar de llegar a un consenso en torno al temario y al orden del tratamiento de los distintos proyectos.
 
En el decreto de convocatoria a la sesión, la presidenta del Senado, Gabriela Michetti, puso al tope del temario los tres proyectos de ley del oficialismo sobre "desburocratización y simplificación" del Estado, que reemplazarían al llamado "mega DNU" y que ya tienen aprobación de la Cámara de Diputados.
 
La oposición advirtió que el decreto es contrario al reglamento y, en consecuencia, en la reunión prevista para este miércoles a las 11 planteará que se hagan dos sesiones especiales (una con los proyectos que reemplazan al "mega DNU" y otros temas, y otra con tarifas) o bien que se cambie el orden del temario y se empiece con la discusión sobre las tarifas.
 
En este sentido, el presidente del Frente para la Victoria-PJ, Marcelo Fuentes, envió una nota a Michetti en la que se anticipó a la reunión y le solicitó "brindar tratamiento en primer lugar al dictamen" del proyecto referido a los aumentos tarifarios.
 
Si bien esa discusión tiene final abierto, el Senado comenzará a debatir a partir de las 14 y el tema central de la jornada será el de las tarifas, para el cual hay dos proyectos, uno de del Bloque Justicialista, con el respaldo del kirchnerismo, y otro de Cambiemos.
 
El proyecto de la oposición, que ya fue aprobado por Diputados y será convertido en ley si sale del Senado, establece que las tarifas de gas, electricidad y agua se retrotraigan a valores de noviembre de 2017 y que las subas no superen la variación salarial para usuarios residenciales y la variación de precios mayoristas, para las pymes.
 
La iniciativa del oficialismo, en tanto, propone rebajar el IVA que se paga sobre las facturas, con una alícuota del 10,5% para usuarios residenciales (la mitad del 21% que pagan acutalmente) y del 21% para pymes (que pagan el 27%).
 
El proyecto que viene de la Cámara de Diputados es hasta el momento el que más votos reúne, a pesar de que el Gobierno ya anticipó que el presidente Mauricio Macri lo vetará si el Senado lo convierte en ley y de los intentos del oficialismo por restarle apoyo.
 
El 2 de mayo, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, sostuvo que el proyecto de la oposición "es inviable en términos fiscales" y lo calificó de "gran irresponsabilidad". "Si sale así, terminará siendo vetado", anticipó.
 
Fuente: minutouno.com
 

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18-06-2018 / 10:06
Con una pésima gestión del mercado cambiario y sin dólares suficiente en las reservas, el sendero para el tipo de cambio es ascendente. El gobierno de Mauricio Macri no puede frenar la corrida, simplemente porque no hay suficientes dólares disponibles para atender la demanda y se sometió a los dictados del FMI.
 
"Que baje el dólar, la puta que te parió". El cántico, unánime, partió de entre la multitud de argentinos que este fin de semana caminaron por las calles rusas, convocados por la fiebre mundialista para ver a Lionel Messi y equipo. Condenarlo como un insulto o reducirlo a una picardía sería subestimar el poder de la alerta, de esas palabras que dicen mucho más de lo que gritan.
 
Lo que hay, lo que se percibe, es un hartazgo que ni los miles de kilómetros que nos separan de Rusia, ni la euforia mundialista por el debut argentino han podido mitigar. El desastre económico, esta vez, hace mella en la Argentina, sin distinción de capas sociales, castigando ya no solo a los vulnerables de siempre, sino también a las clases medias y medias altas.
 
Precisamente, son estas las que ahora dirigen sus gritos al presidente Macri, clamando por algo más que un dólar estable. Piden lo que todavía no existe: un programa económico razonable y sustentable. Un esquema, algo que vaya más allá del simple cambio de ministros como se pueden cambiar los fusibles de un hogar.
 
Pero la paciencia de la clase media que votó a este Gobierno de los Ricos, por momentos mezquina o adormecida, tiene sus límites y por fin parece advertir que le ha llegado su hora, que el acuerdo neocolonial alcanzado con el FMI es, menos que un rescate, un salvavidas de plomo, no solo para el sector público, o los castigados salarios de los obreros o las jubilaciones de miseria, sino también un ajuste que la incluye.
 
El acuerdo neocolonial con el FMI definirá, para mal, el futuro de la Argentina, afectará a vastos sectores de la sociedad y sobre el que, no obstante, el Presidente no ha abierto la boca para dar una explicación de lo acordado. Hacerlo, implicaría exponer la crudeza de una realidad y unas metas brutales de ajuste, alejadas de las promesas que hizo a sus votantes.
 
Macri se cuida de evitar el sincericidio, pero quienes lo eligieron ya sienten la traición, con un malestar hondo, que viaja kilómetros. Él hace como si no los escuchara, se empecina en su rumbo sin plan y reduce todo a un juego de ajedrez, cambiando figuritas en el mismo álbum.
 
En el tema del dólar, el acuerdo neocolonial Macri-FMI es claro, planea absorber las presiones externas a través de un tipo de cambio flexible y ventas de divisas muy limitadas. O sea, dejar que se devalué la moneda todo lo que el mercado estime o especule, sin mencionar que no habrá botes salvavidas para todos.
 
La Opinión Popular

17-06-2018 / 16:06
Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.
 
De todos modos, la batalla por la despenalización del aborto está ganada. La ganó la sociedad, la ganaron las mujeres, la ganó la historia. En todos los países civilizados del mundo se comparte este criterio. Se discuten matices, detalles, pero en lo fundamental el acuerdo acerca del derecho de la mujer a interrumpir su embarazo es fuerte.
 
Agrego algo más: el derecho a interrumpir su embarazo sin que por ello vaya presa. Porque ése es el "detalle" decisivo, lo que a modo de síntesis diría que se debatió hasta la mañana del jueves en Diputados. Esa fue la pregunta que debía responder cada diputado a la hora de intervenir: ¿Va o no va presa? Lo demás se conversa.
 
En realidad, lo que se decidió fue legalizar aquello que de manera sórdida, oscura, culposa, se realizaba en la sociedad con sus consecuencias: muertes, mutilaciones, heridas irreparables. Les guste o no a los objetores, las mujeres abortan y seguirán abortando cuando lo consideren necesario, pero con un detalle: hasta la semana pasada la prohibición transformaba a esta decisión en un delito y habilitaba por bajo cuerda la industria millonaria de los médicos aborteros. Ahora empezará de dejar de ser así.
 
Por supuesto, acá también se establecían diferencias. Las mujeres con recursos podían disponer de algunas garantías; las pobres mujeres padecían las consecuencias de su pobreza. 

17-06-2018 / 11:06
"Hemos acordado un stand by de acceso privado por 50 mil millones de dólares. Esto es un reflejo del apoyo de la comunidad internacional al país", publicaron los diarios el 7 de junio. Antes de eso, el Gobierno no había dado pistas sobre tal acuerdo.
 
Ni los partidos aliados en Cambiemos conocían lo mínimo como para responder sin trastabillar las preguntas del periodismo. El acontecimiento que definirá los próximos años no fue discutido.
 
Un buen político sabe que es peligroso liberar fuerzas que no se está en condiciones de dirigir. En general, Macri no lo hace, por eso hasta hoy no ha puesto en debate público lo que ha firmado con el FMI. Hubo que esperar a la mañana del último viernes para una deslucida exposición y conferencia de prensa del ministro Dujovne, que agregó algunas precisiones.
 
Primero se firmó el acuerdo con el FMI. Luego, a las cansadas, el Gobierno se refirió a sus imposiciones, sus límites y sus consecuencias. Hay palabras que los argentinos preferimos no volver a usar. Pero el pacto fue un blindaje y significa un severo ajuste, esa dupla semántica y económica que nos marcó en los comienzos de este siglo.
 
Como si se tratara de una obra jugada en otro teatro, el pacto con el FMI fue todo lo contrario a los apasionados debates por el aborto de las últimas semanas. Precisamente, el acuerdo firmado con el FMI es un ejemplo de opacidad extrema, no porque el periodismo no acerque los datos de las obligaciones contraídas, sino porque esas mismas obligaciones son complicadas y solo el discurso político democrático puede restaurar un nivel aceptable de inteligibilidad.
 
Macri firmó primero y todavía no abrió la boca ni siquiera frente a sus aliados políticos, mucho menos frente a sus opositores. Reclama un acuerdo en un páramo discursivo. En este caso, la falla política no afecta solo a los excluidos sino a vastos sectores sociales más organizados y, probablemente, mejor preparados para comprender de qué se trata y, en consecuencia, para apoyar u oponerse razonadamente.
 
Todo el mundo está preocupado por alcanzar acuerdos. Pero preocupa otra cosa: cómo se llega a ellos y cómo se los garantiza. Por eso, los acuerdos antes de firmarse deben ser públicos y debatidos. Lo que Macri y su ministro Dujovne hicieron respecto del FMI fue ciertamente lo contrario. Una falla en lo político que no asegura un buen futuro. 

17-06-2018 / 10:06
A pesar de que Mauricio Macri se vanagloriaba de contar con "el mejor equipo económico de los últimos 50 años", ya cambió de ministro de Hacienda y presidente del Banco Central y completó los relevos sacando a los ministros de Producción y de Energía, la cara visible del tarifazo.
 
En medio de la disparada del dólar y la salida del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, Macri decidió reemplazar a los ministros de Energía, Juan José Aranguren y de Producción, Francisco Cabrera. Mediante un comunicado, la Casa Rosada anunció que sus reemplazantes serán el petrolero Javier Iguacel y el analista Dante Sica, respectivamente.
 
Estos cambios de gabinete no hacen más que confirmar el fracaso total de la política económica de Macri. Este tipo de cambios de nombre por nombre o a modo de manotazo de ahogado, pero que hacia afuera lo quieren mostrar como cambios profundos, no van a servir si la economía no es mirada de otra manera y con distintos ojos.
 
Macri está haciendo un cambio de nombres para sacarse de encima a los ministros más desgastados y seguir reforzando el plan de ajuste del FMI. Pero el problema no es el cambio de nombres, sino el cambio del proyecto económico neoliberal.
 
Sica no va a empezar una política de aliento a las exportaciones, de freno a las importaciones o de aliento a la industria y a la producción nacional. Tampoco se van a retrotraer las tarifas que tanto descontento social han generado. No habrá ningún cambio en el rumbo económico de este gobierno.
 
Como se vienen llevando las políticas de este Gobierno de los Ricos, será imposible y no va ser viable esta economía que lleva a la ruptura más profunda de las clases sociales, con miles de argentinos que día a día caen en la línea de la pobreza y con la clase media tambaleando.
 
Con un país que no tiene un mercado interno robusto, sin pymes protegidas por el gobierno de los CEOs, pretendiendo bajar los salarios y jubilaciones, cosas que ya ocurrió con la abrupta devaluación y la suba del dólar que en breve podría llegar a los 30 pesos y sin control de precios; cuando la cadena de pagos se rompe o cuando termina siendo más productivo dejar de invertir y poner el dinero en la timba financiera como lo son las Lebac, estamos por muy mal camino.
 
Mientras esta crisis parece no tener fin, será preciso enfrentar sus consecuencias. Si con el mejor equipo de los últimos 50 años nos fue tan mal, y terminamos en la B: el FMI, no queremos imaginar cómo nos va a ir ahora que entran los suplentes.
 
La Opinión Popular

16-06-2018 / 16:06
La única discusión es sobre los tiempos y la profundidad, el sentido está descontado: Mauricio Macri aceptó que tiene que hacer una drástica reducción de su gabinete para recuperar la confianza de un mercado que ni pestañeó ante la designación del súper trader Luis "Toto" Caputo en el Banco Central.
 
Las versiones hablan de una reducción de los actuales 20 ministerios a una cifra que va de siete a trece. Medio Ambiente, Modernización y Cultura pasarían a secretarías dependientes de la Presidencia, como fueron tradicionalmente. Y Energía y Producción serían degradadas a ese mismo nivel, sólo que para ubicarse debajo de Nicolás Dujovne, en la construcción por cuotas y a regañadientes que ensaya Macri, de un ministro de Economía tradicional.
 
Mucho más sensible, pero acaso igual de impactante, sería eliminar los ministerios de Salud y Educación y reemplazarlos por algún tipo de organismo de enlace con las provincias, que en rigor asumen toda la carga de la gestión en esas áreas. Son todas versiones que corren por estas horas, al igual que el eventual regreso de una cartera de Obras Públicas tradicional.
 
Lo que nadie discute es que el mercado pidió y pide un ajuste severo de un gabinete diseñado con criterios escandinavos, para un país inmenso e indomable como la Argentina. Llama también la atención el notable perfil bajo que transita Marcos Peña. "Está bastante corrido", afirmó una fuente que conoce muy de adentro el funcionamiento del macrismo.
 
Un deslizamiento que coincide con el protagonismo cada vez mayor de Nicolás "Nicky" Caputo, uno de los que más empuja el cambio profundo del gabinete.

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