Macri provocó con políticas de endeudamiento, ajuste, recesión e inflación", tuiteó Agustín Rossi, jefe de la bancada de diputados del FpV-PJ. "El Gobierno cree que los servicios públicos son una mercancía y que el Estado es un simple veedor", sostuvo la senadora K Anabel Fernández Sagasti. "El único plan del Gobierno es la grieta, ignora las necesidades de los argentinos", sumó el diputado Diego Bossio, del interbloque del peronismo federal alineado con los gobernadores. "La única idea ocurrente del gobierno fue cambiar lamparitas", sostuvieron desde el Frente Renovador.
 
El esfuerzo presidencial por evitar el costo político del veto a una ley contra el tarifazo, apuntó a torcer la voluntad de los senadores peronistas en la sesión prevista para mañana en la Cámara alta. Pero el método de mezclar a toda la oposición de ir detrás de las "locuras" de Cristina, no parece haber aportado a su objetivo.
 
"No se trata de poner a los senadores si están con Macri o están con Cristina. Esto es un error, hay que ser mucho más racional", señaló el senador chubutense Luis Luenzo, de Argentina Federal y cuestionó que no se conozcan los precios de producción de petróleo y gas en boca de pozo: "Hay que fijar el valor de acuerdo a nuestra propia economía y lo que se intenta es ocultar el verdadero origen de estos valores, así que ni Macri ni Cristina ni tampoco esta política tarifaria", opinó.
 
"El único plan del Gobierno es la grieta. Ignora la difícil situación que están atravesando muchas familias, que tienen complicaciones, no llegan a fin de mes, la plata no les alcanza, donde todo aumenta menos su salario", señaló Bossio (AF) al tiempo que agregó que "los sectores productivos están ahogados por las tarifas, las tasas y los impuestos".
 
"La locura es la desinformación de Mauricio Macri. El proyecto votado de tarifas justas es del Frente Renovador y del bloque Argentina Federal. Si venís mal, mejor alimentar la grieta", sostuvo el massista Felipe Solá en las redes sociales.
 
El equipo de comunicación de la jefa de la bancada de Diputados, Graciela Camaño, también estuvo muy activo en Twitter: "Arrinconado @mauriciomacri miente y para sostener la mentira busca a CFK. Se llama post verdad. Tratan de desviar el debate. No sirve, Ya los conocemos y los argentinos la están pasando mal".
 
La mayoría de los senadores prefirieron no pronunciarse y esperar el miércoles para hacerlo en el recinto, mientras Cambiemos y el Gobierno intentan contrarreloj sellar algún acuerdo que le permita frenar la ley antitarifazo: incorporaron a la sesión de mañana la propuesta de rebajar el IVA en los servicios, que antes rechazaron en Diputados.
 
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                  13:48  |  Domingo 21 de Octubre de 2013  |  Entre Ríos
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“Macri es hoy un amontonamiento de promesas fracasadas, de frustraciones sin rumbo ni sentido, de soberbia mezclada con impericia, un nuevo gestor impostado en el imperio de la desesperanza”. Julio Bárbaro
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Nacionales - 29-05-2018 / 13:05
UN APRIETE QUE NO CAYÓ BIEN: DESDE EL PERONISMO RECHAZARON EL MENSAJE DE MACRI

El machirulo Macri contra el freno al brutal tarifazo

El machirulo Macri contra el freno al brutal tarifazo
El presidente Mauricio Macri criticó el proyecto de la oposición que propone frenar los tarifazos en los servicios públicos. Allí, Macri buscó poner como contrincante a Cristina porque, mientras enunciaba consejos domésticos para ahorrar energía, pidió a los senadores que en dos días votarán la iniciativa “que no se dejen conducir por las locuras de Cristina Fernández de Kirchner”. “Tratar de loca a una mujer. Típico de machirulo”. Con esa frase la ex presidenta y actual senadora Cristina Fernández le respondió.
El apriete público del presidente Mauricio Macri a gobernadores y senadores del peronismo "responsable" para que no acompañen con su voto la aprobación de le ley que morigera el brutal tarifazo en los servicios públicos, no cayó nada bien entre los legisladores opositores. Las respuestas llegaron desde el kirchnerismo y del peronismo dialoguista que redactó el proyecto, que el Presidente atribuyó intencionalmente a Cristina.
 
"La única 'locura' que existe en la Argentina es la crisis económica que Macri provocó con políticas de endeudamiento, ajuste, recesión e inflación", tuiteó Agustín Rossi, jefe de la bancada de diputados del FpV-PJ. "El Gobierno cree que los servicios públicos son una mercancía y que el Estado es un simple veedor", sostuvo la senadora K Anabel Fernández Sagasti. "El único plan del Gobierno es la grieta, ignora las necesidades de los argentinos", sumó el diputado Diego Bossio, del interbloque del peronismo federal alineado con los gobernadores. "La única idea ocurrente del gobierno fue cambiar lamparitas", sostuvieron desde el Frente Renovador.
 
El esfuerzo presidencial por evitar el costo político del veto a una ley contra el tarifazo, apuntó a torcer la voluntad de los senadores peronistas en la sesión prevista para mañana en la Cámara alta. Pero el método de mezclar a toda la oposición de ir detrás de las "locuras" de Cristina, no parece haber aportado a su objetivo.
 
"No se trata de poner a los senadores si están con Macri o están con Cristina. Esto es un error, hay que ser mucho más racional", señaló el senador chubutense Luis Luenzo, de Argentina Federal y cuestionó que no se conozcan los precios de producción de petróleo y gas en boca de pozo: "Hay que fijar el valor de acuerdo a nuestra propia economía y lo que se intenta es ocultar el verdadero origen de estos valores, así que ni Macri ni Cristina ni tampoco esta política tarifaria", opinó.
 
"El único plan del Gobierno es la grieta. Ignora la difícil situación que están atravesando muchas familias, que tienen complicaciones, no llegan a fin de mes, la plata no les alcanza, donde todo aumenta menos su salario", señaló Bossio (AF) al tiempo que agregó que "los sectores productivos están ahogados por las tarifas, las tasas y los impuestos".
 
"La locura es la desinformación de Mauricio Macri. El proyecto votado de tarifas justas es del Frente Renovador y del bloque Argentina Federal. Si venís mal, mejor alimentar la grieta", sostuvo el massista Felipe Solá en las redes sociales.
 
El equipo de comunicación de la jefa de la bancada de Diputados, Graciela Camaño, también estuvo muy activo en Twitter: "Arrinconado @mauriciomacri miente y para sostener la mentira busca a CFK. Se llama post verdad. Tratan de desviar el debate. No sirve, Ya los conocemos y los argentinos la están pasando mal".
 
La mayoría de los senadores prefirieron no pronunciarse y esperar el miércoles para hacerlo en el recinto, mientras Cambiemos y el Gobierno intentan contrarreloj sellar algún acuerdo que le permita frenar la ley antitarifazo: incorporaron a la sesión de mañana la propuesta de rebajar el IVA en los servicios, que antes rechazaron en Diputados.
 
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El escenario más temido por Macri: la oposición ya tiene los votos para aprobar el freno el "tarifazo"
 
En el momento de dar su mensaje a los senadores del PJ y apelar a su "responsabilidad" para no aprobar la ley que limita la suba de las tarifas y no dejarse "conducir por las locuras que propone Cristina Fernández de Kirchner", Mauricio Macri ya tenía asumido lo que para todos está claro en el Congreso: el oficialismo se encamina a una derrota casi segura en el recinto.
 
Las negociaciones contrarreloj que Cambiemos lleva a cabo en la cámara alta y con los gobernadores peronistas que tienen senadores que les responden son muy intensas, pero con bajas probabilidades de éxito.
 
A esta altura, la idea del oficialismo es que se termine votando un proyecto con cambios, lo que obligaría a un regreso a la Cámara de Diputados. En ese caso habrá dos opciones: ratificar el nuevo texto, o insistir con el original, que iba camino al veto presidencial.
 
Este es el camino que el Jefe de Estado trata de evitar. No quiere quedar como el único que tenga que pagar el costo político del rechazo a la propuesta opositora.
 
En un contexto de alta inflación e incremento del valor del dólar, en Cambiemos temen que se generen mayores escollos para la gobernabilidad, en un clima de auge de la protesta social.
 
Algo de eso ya está previendo la oposición. El jefe del bloque FpV-PJ en Diputados, Agustín Rossi, consideró que en caso que el Senado apruebe la ley que limita la suba de tarifas y el presidente Mauricio Macri la vete, "el enojo de la sociedad se va a multiplicar exponencialmente".
 
Lo cierto es que, pese a su postura rígida del comienzo, la posición del macrismo sobre el proyecto ahora es pendular.
 
En un video difundido a través de las redes sociales, el Presidente sostuvo que "las leyes mágicas que algunos proponen para bajar las tarifas de electricidad a los valores del año pasado, claro que suenan bien, pero ¿qué pasa con el agujero fiscal que dejarían? ¿De dónde sale el dinero para poder taparlo?".
 
Sin embargo, tras el plenario de comisiones de la semana pasada, ahora acepta rebajar temporalmente el IVA de las facturas. Este nuevo escenario generó divergencias entre el bloque Justicialista y el Frente para la Victoria-PJ.
 
A los 25 legisladores que tiene en la cámara alta, pretende que se le sumen algunos que responden a los mandatarios peronistas, encuadrados dentro de la autodenominada "oposición responsable". Además, apuesta a restarle votos a al proyecto con media sanción a través de ausencias y abstenciones.
 
Con el argumento de "evitar el veto", el oficialismo busca aprobar un alternativo en el cual reduce el impuesto a la mitad para usuarios residenciales (10,5%), y en seis puntos para las Pymes (21%).
 
Los senadores conducidos por el jefe del interbloque Cambiemos, Luis Naidenoff, siguieron así el camino marcado por algunos gobernadores, como el salteño Juan Manuel Urtubey y el cordobés Juan Schiaretti.
 
Las fichas también están puestas en el entrerriano Gustavo Bordet y en el sanjuanino Sergio Uñac, ya sea con el apoyo al proyecto alternativo que contempla la reducción impositiva o ausentándose de la votación que impulsa Miguel Angel Pichetto en el Senado.
 
Sin embargo, a pesar del cambio de idea, cada vez son más altas las posibilidades de que el miércoles se imponga en la cámara alta el dictamen de mayoría, según los analistas que llevan la "calculadora" legislativa.
 
 
Buscando sumar opositores
  
"Le pido a los senadores y gobernadores peronistas que sean responsables con el futuro de los argentinos y que no voten una ley inconstitucional", rogó Macri en un video.
 
El Jefe de Estado recordó que "varios" mandatarios provinciales dijeron públicamente que "el Congreso no debe legislar sobre las tarifas y se han manifestado en contra del proyecto", un proyecto que además, enfatizó, "va en contra de la Ley de Presupuesto que el Congreso votó hace cinco meses".
 
Si bien suelen ayudar con sus votos al oficialismo de turno, en la cámara de Diputados, los integrantes del Frente Cívico y Social santiagueño eligieron caminos distintos: Claudia Zamora -esposa del gobernador-, Norma Abdala de Matarazzo y Estela Mary Neder votaron a favor, mientras Hugo Infante, Mirta Pastoriza y Graciela Navarro estuvieron ausentes. Ahora, acompañarían a la oposición peronista.
 
Ada Rosa del Valle Itúrrez de Cappellini y Gerardo Montenegro votarán a favor del proyecto que viene de Diputados. Resta saber cómo lo hará Blanca Felisa Porcel de Ricovelli.
 
Los 25 senadores no serían suficientes para bloquear el dictamen de mayoría. El jefe del bloque Pro del Senado, el misionero Humberto Schiavoni, es optimista respecto de que pueda alcanzarse un entendimiento antes del miércoles, que permita un "acuerdo consensuado".
 
En una entrevista, afirmó que el proyecto de la oposición "es antifederal". "Es lo que literalmente establece ese proyecto, que creemos, además, que tiene una visión más política que real, así que esperamos llegar a un proyecto razonable sobre la base del impulsado por Cambiemos", agregó.
 
En ese mismo sentido, se expresó Naidenoff, quien aseguró que el oficialismo se "inclina" a trabajar para llegar a un acuerdo con el peronismo no K.
 
Naidenoff sostuvo: "O encontramos una salida consensuada para que la morigeración de los efectos del sinceramiento tarifario involucren a todos los argentinos, o nos ponemos la camiseta de centralistas y terminamos de la peor manera: con un proyecto con la sola idea de que Macri pague el costo con un veto".
 
Desde el lado de la oposición, Cambiemos ya cuenta con el apoyo de algunos senadores, como la salteña María Cristina Fiore Viñuales, el salteño Juan Carlos Romero, la neuquina Lucila Crexell y el santafesino Carlos Reutemann.
 
El exgobernador misionero Maurice Closs adelantó el fin de semana que "lo más probable" será que se abstenga junto a su compañera de bloque Magdalena Solari Quintana.
 
 
La oposición está confiada
  
El oficialismo analiza a cada momento los nuevos escenarios que se plantean y apunta todos sus cañones a generar grietas en el interbloque Argentina Federal, que conduce Pichetto.
 
Es que, al momento de acompañar el dictamen, cuatro senadores peronistas firmaron en disidencia el acuerdo de mayoría. Se trata del salteño Rodolfo Urtubey, el jujeño Guillermo Snopek, el catamarqueño Dalmacio Mera y el correntino Carlos "Camau" Espínola.
 
Pero este último adelantó que votará el texto proveniente de la cámara baja. Lo mismo harían los otros tres, que plantearían modificaciones a la hora de la votación en particular.
 
De tal manera, el dictamen de mayoría contaría con el apoyo de los 24 senadores del interbloque de Pichetto; 9 del kirchnerismo; y los dos de los puntanos de Unidad Federal, Eugenia Catalfamo y Adolfo Rodríguez Saá. A esos 35 votos habría que sumar uno más, correspondiente al neuquino Guillermo Pereyra, del interbloque Parlamentario Federal.
 
El proyecto de Diputados también será apoyado por Fernando "Pino" Solanas y la rionegrina Magdalena Odarda. De esta manera, sumaría 37 votos.
 
Por Sebastián Albornos
 
Fuente: iProfesional
 

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21-10-2018 / 10:10
El pedido de detención de Pablo Moyano reavivó como nunca antes la cada vez más violenta guerra entre su padre y el presidente Mauricio Macri. En ese conflicto hay dos discursos contrapropuestos. Macri sostiene que se trata de una batalla central en la lucha contra "las mafias" que han gobernado el país antes de su llegada al poder.
 
Moyano postula que, en realidad, las ofensivas en su contra obedecen al intento de avasallar los derechos de los trabajadores. Espíritus ingenuos creen a pie juntillas lo que dicen uno o el otro. Tal vez sería criterioso para ellos contemplar la posibilidad de que se trate de una película sin buenos y que cada uno de los contendientes, efectivamente, tenga los rasgos que su enemigo le atribuye.
 
Como tantas otras veces, el poderoso Hugo Moyano se salió con la suya: su hijo Pablo no fue detenido. La Justicia argentina podrá avanzar contra el Pata Medina o contra el Caballo Suárez. Podrá procesar a Paolo Rocca, a Mauricio Macri, a Alfredo Coto o a Cristina Kirchner. Podrá detener a Diego Maradona o a Ernestina Herrera de Noble.
 
Si el poder es impunidad, como decía Alfredo Yabrán, Moyano ha demostrado que en ese juego nadie le gana. Tal vez sea, además, el único personaje público cuyos comentarios sexistas, homofóbicos o golpistas no generan reacciones airadas.
 
Sin embargo, como Moyano seguramente lo sabe, esta es una guerra que recién comienza. En el otro lado del ring, no solo lo espera Macri sino también la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.
 
En el 2015, Vidal llegó a la gobernación gracias a que su contendiente era Aníbal Fernández. En el 2017, su candidato le ganó a Cristina gracias a que, en medio de la campaña, Mariu desplegaba su estrategia de "lucha contra las mafias" y la bonaerense detenía a los jefes de la feria La Salada y a sindicalistas como el Pata Medina.
 
En el 2019 será de nuevo candidata a gobernadora o, tal vez, a presidente de la nación: ningún enemigo será tan funcional a esa carrera como el sincero Hugo Moyano, y su verborrágico descendiente. En el corto plazo, Moyano es un enemigo perfecto. Pero, ¿y en el largo plazo?
 
En la intimidad, Hugo siempre dice: "Menem vino contra mí. Hasta me plantaron cocaína. ¿Y? ¿Dónde está Menem ahora? ¿Dónde estoy yo? Después me atacó Cristina. Yo les hacía paro y La Cámpora se ponía remeras que decían 'Yo no paro'. ¿Y? ¿Dónde está Cristina ahora? ¿Dónde estoy yo? Ahora vienen con todo los gorilas de Cambiemos. ¿Quieren apostar cómo termina esto? ¿O se creen que con ganar una elección alcanza?".

21-10-2018 / 10:10
Bajo un cielo blanco y una lluvia caprichosa, una multitud que los organizadores cifraron en 800 mil personas se movilizó a la Basílica de Luján para un oficio interreligioso con la consigna de "Paz, pan y trabajo".
 
La convocatoria del Frente Sindical para el Modelo Nacional y más de setenta organizaciones gremiales, políticas y sociales buscó graficar el rechazo a la recesión implementada por el Presidente Mauricio Macri y el reclamo de cambios a la política económica.
 
"Vinimos únicamente con banderas argentinas, todos los actores y sectores de la sociedad, convocados por esas tres consignas y para fortalecer la fe y la esperanza, que es lo primero que intentan quebrarnos en una situación como esta", dijo el secretario general de Canillitas, Omar Plaini, en los momentos previos a la oración ecuménica.
 
El dirigente enfatizó el carácter "espiritual" del encuentro, que reunió a distintas corrientes religiosas y políticas, y llamó a dejar "los mensajes políticos y el rechazo al presupuesto que venimos sosteniendo con fuerza para los próximos días".
 
Fue con ese objetivo de alejarse de las confrontaciones de tipo político que las organizaciones convocantes decidieron que no hubiera discursos, sino simplemente el oficio interreligioso y una oración ecuménica "por los que trabajan, por los que buscan trabajo, por los que se cansaron de buscar y por los jubilados".
 
Junto al arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, participaron integrantes de Curas de Opción por los Pobres, entre ellos Domingo Bresci, Juan Carlos Molina y Ricardo Castillo. También Jorge Elbaum, por el Llamamiento Judío, y el obispo metodista Carlos Gattinoni. Participaron miembros del Islam y del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.
 
El documento leído desde el escenario indicó: "Mientras se deterioran los hospitales y se ataca la salud y la escuela pública, confiamos en un Dios que sana y enseña para una vida digna". Otro párrafo consignó que "sufrimos un Poder Judicial que cree que hacer justicia es poner a la gente presa, desechando la presunción de inocencia".
 
"Ante la falta de trabajo, por los despidos masivos y la flexibilización laboral, de un sistema económico en clave egoísta, que prioriza la especulación financiera en detrimento del trabajo, rezamos para que los que gobiernan, oficialismo y oposición, cambien este modelo económico que pone en riesgo la vida y la paz social", culminó la oración, que fue interrumpida en varias ocasiones por los aplausos de la multitud.
 
El secretario general de la Asociación Bancaria Sergio Palazzo señaló que "con esta oración ecuménica que nuclea a todos los credos y pensamientos, venimos a exigir que el Gobierno mire a la sociedad y no solamente a lo que los mercados y el Fondo Monetario Internacional le reclaman". 

20-10-2018 / 12:10
Separado por una guardia pretoriana que rodeó de vallas y con cientos de policías en el Hotel Sheraton de Mar del Plata, Mauricio Macri encabezó ayer el cierre del 54º Coloquio de Idea, la cumbre empresarial que tiene al debate y la discusión de propuestas como ejes.
 
El Presidente combinó pocas ideas con frases motivacionales, palos a Moyano, críticas a la gestión anterior y guiños al empresariado. Claro que entre la realidad y el ámbito cerrado que lo separaba de ella hay un abismo. "La angustia de todos es mi angustia", intentó empatizar el jefe de Estado con esa frase estereotipada al referirse a la crisis económica, pero al analizar las causas eludió sus responsabilidades.
 
Mientras, afuera, miles intentaban, no ya ingresar al evento por el que cada invitado pagó entre $50.000 y $500.000, sino siquiera acercarse al Presidente, contarle lo que de verdad es la angustia, lo que sienten los que perdieron el trabajo, los que lo conservan pero andan bajo la línea de la pobreza y a esta altura del mes prenden velas para llegar.
 
Adentro, el Presidente bromeaba ante un auditorio serio que "el viento en contra me acompañó hasta Mar del Plata" o el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se empecinaba en asegurar que "la gente sigue manifestando su apoyo" al Gobierno; lo que no se ve reflejado en ninguna encuesta. Y el operativo policial que se montó para neutralizar las manifestaciones indicaba lo contrario.
 
Afuera las pancartas decían que "la inflación y la devaluación licuó nuestro salario". Esa pérdida de poder adquisitivo se traduce en un enfriamiento del consumo, con hoteles y restaurantes vacíos que hunden en la profunda desazón a los pequeños empresarios que en ciudades como Mar del Plata vive del turismo.
 
Sufren ellos la impotencia de trabajar a pérdida, porque trasladar el total de los costos imposibles del tarifazo, de la devaluación y de una inflación con piso del 45% a la gente significaría un menor consumo. No les quedaría más remedio que bajar la persiana y retirarse a meditar la crisis en la soledad de su casa.
 
El mandatario dejó en claro que buscará avanzar con la reforma laboral y apuntó contra los gremios. "No podemos tener un costo logístico del doble del de la región. No podemos seguir con un manejo mafioso del sistema logístico", sostuvo en referencia a Pablo Moyano, dirigente que mantiene un duro enfrentamiento con el gobierno.  
 
Quienes detrás de la vallas y la policía se manifestaron hubieran querido contarle de todo esto al Presidente, intervenir, al escucharlo decir que la crisis actual obedece a los embates del "contexto internacional" y a "los cuadernos", el caso de las coimas que involucra a políticos como a importantes empresarios, entre ellos su primo, sus amigos, su padre, tan beneficiados por la Justicia. Nada pudo decirle la gente. Pues, terminada su disertación, se fue raudo en el helicóptero presidencial.
 
La Opinión Popular

20-10-2018 / 10:10
Intolerancia y violencia, los nuevos invitados del macrismo, no tan lejos de Bolsonaro, son mensajeros de la sociedad que se avecina.
 
El chofer que fue detenido en Ezeiza por el cartel "Pan para el mundo", el juez y el abogado que fueron agredidos por policías en Mar del Plata porque estaban en "actitud sospechosa", las chicas del Pellegrini que fueron encerradas por los patovicas del boliche Mandarine Park por llevar pañuelos verdes...
 
También, el grupo de supuestos padres que irrumpió en la escuela número 8 de La Plata para impedir que se dictara la materia de educación sexual fueron noticias secundarias que aparecieron esta semana desparramadas en las páginas interiores de algunos medios o circularon por las redes.
 
Aparecen como hechos secundarios, pero están en el corazón de la sociedad autoritaria, intolerante y regresiva que comienza a instalarse a partir del discurso neoliberal traducido por el amarillismo excluyente de los medios oficialistas y las campañas informáticas.
 
Son señales de algo que está sucediendo en la sociedad. Hacía mucho tiempo que estas situaciones no se veían en un país que vivió tiempos de dictaduras durante las que se medía el largo de las polleras de las chicas y del pelo de los varones.
 
Una sociedad cuya policía se dedicaba a allanar hoteles para sorprender a maridos o esposas infieles y donde se iba preso por dejarse la barba, el pelo largo o simplemente por no llevar el documento de identidad. El país de los prejuicios, de los guardianes de la moral y los hipócritas, que es el país de la violencia y el atraso de las dictaduras militares.
 
Hubo treinta años donde el país se esforzó por poner distancia de esas aberraciones cavernícolas y ahora están aquí, naturalizadas, imbricadas en un sentido común hegemónico que otorga ese poder arbitrario a la represión porque todo su esquema se organiza alrededor de esa idea de orden maniatado y amordazado.
 
Hoy, la lógica binaria y amarillista de los grandes medios no acepta grises ni matices y engendra un pensamiento tosco y elemental y las políticas neoliberales agudizan al extremo los conflictos en la sociedad. Esa mezcla es altamente inflamable, incluso para ellos.

19-10-2018 / 11:10
Los buenos tiempos de la relación entre el gobierno de Mauricio Macri y la cúpula de la CGT parecen haber quedado definitivamente en el olvido. Carlos Acuña y Héctor Daer, la dupla que conduce la central obrera, confirmaron este jueves que analizan convocar a un paro nacional de 36 horas antes de fin de año.
 
El cosecretario de la CGT, Daer, confirmó que en la central obrera piensan en convocar a un nuevo paro, ratificando lo que había anticipado Acuña sobre el llamado a una huelga de 36 horas con movilización en el mes de noviembre.
 
"Lo estamos pensando, lo que pasa es que tenemos que tener el acompañamiento de todas las organizaciones sindicales, consensuarlo con todos, con los que están en el consejo directivo, con los que están confederados e incluso con los sectores que no están tan ligados a la CGT", señaló Daer. Hugo Yasky y Pablo Micheli adelantaron que de confirmarse la medida de fuerza, las CTA se van a sumar. "Sería óptimo ir a un paro general con la CGT y el Frente Sindical", aseguró Yasky.
 
Las razones para convocar la medida sin haberla consultado al interior de la central obrera obedecen justamente a la fuga sindical que se produjo en el Consejo Directivo de la CGT. Al alejamiento de Juan Carlos Schmid le siguió el de Facundo Moyano de Peajes y el de Juan Pablo Brey, de los aeronavegantes. El éxodo no se frenaría allí.
 
El endurecimiento de la postura de los jefes de la CGT se da después de su participación en el acto por el Día de la Lealtad en Tucumán, donde quedó en claro que el conjunto del peronismo empieza a mostrarle los dientes a Macri. Acuña confirmó la ruptura con la Rosada, al afirmar que "el diálogo y las fotos" con el Gobierno "ya no sirven".
 
De concretarse, sería la quinta medida de fuerza de ese tipo que la CGT realizará contra los ajustes y despidos de Macri y, a la vez, la más dura. "Si este gobierno sigue insistiendo que mantiene esta política económica de que 'vamos bien' pero que en realidad vamos mal, a mediados de noviembre se va a convocar a un paro general, posiblemente de 36 horas con movilización", sintetizó Acuña.
 
En lo que va del mandato de la alianza Cambiemos, la CGT realizó cuatro paros generales. Luego de un año y medio de quietud, amagues y amenazas, el primero se concretó el 6 de abril de 2017 y el segundo el 18 de diciembre de ese mismo año. Los demás se realizaron durante este año: el 25 de junio y último que tuvo lugar el 25 de septiembre.
 
Salvo el que coincidió con el tratamiento del cuestionado proyecto de reforma previsional a fines del año pasado, todos fueron por 24 horas y sin movilización. El posible paro de noviembre rompería con esa tradición: la huelga durará un día y medio y sería con marcha incluida.
 
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