José Alfredo Martínez de Hoz, hizo del Estado un monstruo, cargándolo sobre las espaldas de quienes producen, generan empleo y pagan impuestos con una presión fiscal que se asemeja a la de países europeos, pero sin devolver sus servicios. 
 
El actual Gobierno asumió con la promesa de cambio, pero los problemas se acentuaron. Dijeron, también, que no perderíamos los derechos adquiridos, pero hoy el status quo de quienes con mucho esfuerzo lograron superarse camina sobre una cornisa y mantener un digno nivel de vida cuesta el doble que antes. Frente a tal estado de cosas, será tarea de todos luchar para torcer el rumbo de esta política que excluye a sectores medios y bajos, beneficiando solo a los ricos.
 
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                  14:26  |  Domingo 21 de Octubre de 2013  |  Entre Ríos
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“Macri es hoy un amontonamiento de promesas fracasadas, de frustraciones sin rumbo ni sentido, de soberbia mezclada con impericia, un nuevo gestor impostado en el imperio de la desesperanza”. Julio Bárbaro
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Nacionales - 28-05-2018 / 08:05

Macri está haciendo pelota a la clase media que lo votó

Macri está haciendo pelota a la clase media que lo votó
Las últimas medidas oficiales han perjudicado especialmente a los sectores medios. Los mismos que podrían volver a darle una victoria al gobierno en las urnas el próximo año. ¿Es verdad que ninguna clase se suicida? No hay regla sin excepción. La clase media es el principal apoyo electoral, junto a los jubilados, del gobierno de Mauricio Macri. Es trágico, porque la reconversión neoliberal que comenzó la dictadura militar y culmina Cambiemos tiene por principal víctima precisamente a los sectores medios.
"El ajuste nos va a doler un poco", admitió jornadas atrás el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Va a doler, es cierto, pero no a él que la tiene en dólares y fuera del país, ni a sus millonarios pares, ni a las élites económicas beneficiadas por las políticas de Mauricio Macri.
 
Es la clase media a la que están haciendo pelota. Es ella la que ya sufre por este modelo neoliberal que no genera riqueza productiva ni crecimiento y, en cambio, se endeuda, va a los brazos del FMI, sube las tasas de interés para evitar que los dólares se fuguen del país. Pero los dólares se van y aquí estamos, empezando a pagar los platos rotos.
 
Ya no son solo los pobres, los rezagados de todos los gobiernos, los hundidos en el fango. Se le suma ahora el malestar de una clase media temerosa de desaparecer; los partidarios de Cambiemos, aquellos a los que el Gobierno de los Ricos debe la mayor parte de sus votos, siente el impacto de la devaluación, el aumento en las tarifas, en los precios de la canasta básica, desde el pan hasta la carne.
 
Desde la asunción de Macri, según indica la consultora Delfos, la clase media se redujo en cinco puntos, pasando del 30% al 25%. La movilidad social ascendente se resquebraja y, de continuar por este rumbo, en poco tiempo más pasará a ser un mito de otras épocas. De los años en que el peronismo le dio identidad a una clase que no existía, haciendo realidad el pregonado anhelo de las familias obreras: "Mi hijo, el doctor".
 
Eran años, aquellos, en que lo público funcionaba; las escuelas del Estado formaban; los hospitales curaban; los trenes conectaban, unían la Argentina llevando los productos de un mercado interno pujante; nos autoabastecíamos en petróleo, gas y luz, servicios eficientes, que valían lo que se pagaba; la inflación, la pobreza y la inseguridad no eran temas de conversación. Hoy es de lo único que se habla.
 
En cambio, no hablamos ya de aquella Argentina poderosa, en la que el obrero, el profesional y sus hijos podían proyectarse, elegir qué comer, tener una buena obra social, un auto o veranear sin que nada de esto fuera un "lujo". Ni de aquel país en que Pymes e industrias importaban apenas para sumar valor agregado a los productos que luego exportaban. O del granero del mundo que alimentaba a propios y extranjeros.
 
Podemos ver el borroso recuerdo de aquel país, malherido desde que en los '70 los militares lo tomaron por asalto y el ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, hizo del Estado un monstruo, cargándolo sobre las espaldas de quienes producen, generan empleo y pagan impuestos con una presión fiscal que se asemeja a la de países europeos, pero sin devolver sus servicios. 
 
El actual Gobierno asumió con la promesa de cambio, pero los problemas se acentuaron. Dijeron, también, que no perderíamos los derechos adquiridos, pero hoy el status quo de quienes con mucho esfuerzo lograron superarse camina sobre una cornisa y mantener un digno nivel de vida cuesta el doble que antes. Frente a tal estado de cosas, será tarea de todos luchar para torcer el rumbo de esta política que excluye a sectores medios y bajos, beneficiando solo a los ricos.
 
La Opinión Popular

 

El juego del conejo y la comadreja: Macri y la clase media
 
Dicen que ninguna clase social se suicida. No hay regla sin excepción. La clase media es el principal apoyo electoral, junto a los jubilados, del gobierno de Mauricio Macri. Es trágico, porque la reconversión neoliberal que comenzó la dictadura militar y culmina Cambiemos tiene por principal víctima precisamente a los sectores medios.
 
Con los primeros aumentos, la clase media comenzó a consumir segundas marcas. Después, cambió de supermercados, redujo las porciones de comida y hasta el número de veces que come en el día.
 
Hartos de la "corrupción de todos los políticos". Convencidos de que "cada uno hace lo suyo" y de que lo colectivo es "cosa de zurdos". Apurados porque "se le desate las manos a la policía".
 
Más afectos a los programas de Marcelo Tinelli y sus cuartos traseros que a ejercer el pensamiento crítico, confiaron en un gobierno de CEOs. "Si ellos se enriquecieron sabrán como enriquecernos", pensaron sin plantearse a quiénes les falta lo que alimenta las grandes fortunas, en los miles de millones fugados del país rumbo a los paraísos fiscales.
 
Los últimos aumentos de tarifas afectan especialmente a la clase media: transporte, obras sociales, combustible. Desde los grandes medios, periodistas militantes del ajuste le explican cómo ahorrar electricidad. "Con cinco minutos bajo el agua de la ducha ya está", le dicen.
 
El sector energético, pese a las promesas de reactivación del presidente Macri, no aumentó su producción, importa cada vez más. Algunos mal pensados recuerdan que los amigos presidenciales Nicolás Caputo, Marcelo Mindlin y Rogelio Pagano dueños (o por lo menos a cargo) de Edesur, Edesa, Edelap y casi todas las distribuidoras que embolsaron el año pasado 11.300 millones de pesos.
 
Ganaron 942 mil millones por mes. ¿Cuánto invirtieron? Está a la vista: la electricidad se corta y los apagones afectaron a millones de usuarios el verano pasado.
 
¿Qué paso con las tarifas de gas? Aumentaron en la Ciudad de Buenos Aires entre 2015 y abril de 2018, de un 400 a 920%. Todavía falta el agua, que se incrementará en no menos del 60%. El subte se irá a $11 en mayo y a $12,50 en junio. Subieron los peajes. El precio del combustible está liberado.
 
Cuatro de cada diez personas teme perder el trabajo. A los jubilados se le redujeron los haberes y la reforma laboral sale de a poco en medio de miles de despidos. Carrefour es un ejemplo, Cargill otro. El chantaje es: cierre; o despidos, flexibilización y baja salarial. En algunas oficinas de la Administración Pública reparten folletos que dicen "retiro voluntario". Manera muy cheta de decir: "te damos unos pesos y te vas, o esperás a que te echemos".
 
Los más optimistas opinan que la inflación anual será del 21 por ciento. El Gobierno insiste con su tope del 15, cuando casi todos se están dando cuenta de que ese número es sólo el techo para los salarios que se siguen pulverizando.
 
El jefe de Estado sigue insistiendo en que el ajuste es gradual. Macri y sus asesores no hacen nada nuevo. Noam Chomsky, refiriéndose al control social y el relato del neoliberalismo, afirmó: "para hacer que la gente acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990. Estado mínimo, privatizaciones, flexibilidad laboral, desempleo en masa, salarios que no aseguran ingresos decentes, tantos cambios hubieran provocado una revolución".
 
En sus últimos mensajes, Macri  interpela a la gente, señalando que consumen más de lo que deberían. El multimillonario presidente de un gobierno de CEOs que tienen sus ahorros en guaridas fiscales de todo el mundo reclama "ahorrar".
 
El capitalismo que es sinónimo de consumo llama a reducir el consumo. ¿No era que eso pasaba en Venezuela, el fantasma predilecto? Para Chomsky "hacer creer al individuo que es solamente él el culpable de su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos (meritocracia), logra que en lugar de rebelarse contra el sistema económico se culpe y autoinvalide".
 
¿Fenecerá de a poco la clase media como la ardilla hipnotizada por la comadreja con los ojos puestos en ese mundo feliz que les promete el jefe de Estado a cambio de los sacrificios actuales y que jamás llegará? ¿Y entonces vendrá la violencia del desengaño?
 
Previsores, los  gobiernos neoliberales despiden estatales, maestros, médicos pero no dejan de tomar policías, gendarmes, de comprar balas, gases, helicópteros israelíes.
 
Macri cae en las encuestas. Una mayoría dice que no lo votaría. Pero convengamos  que ese sector del electorado está dividido. Que Macri tenga posibilidades de ganar a esta altura del ajuste, el vaciamiento del Estado, las denuncias de corrupción en su contra y de casi todo "el mejor equipo de los últimos 50 años" -hay que reconocerlo- es un  verdadero éxito.
 
¿Logrará la perversidad neoliberal que sus víctimas le den la victoria? Es muy posible. Después de todo, es la historia del neoliberalismo aún hoy cuando los golpes militares han sido reemplazados por otras formas de control a través del bloqueo informativo, la utilización política de la Justicia que puede voltear presidentes o proscribirlos y todos los recursos de la neurobiología, la psicología aplicada que hace que el sistema conozca al votante mejor de lo que éste se conoce a sí mismo.
 
La comadreja baila alrededor del conejo que la dobla en tamaño y la mira asombrado. Queda como hipnotizado. En medio su danza hipnótica la comadreja se acerca, le salta al cuello y, cuando menos se lo espera, lo asesina.
 
Por Carlos Slagul
 
Fuentes: Indymedia y Diario Hoy
 

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Macri está haciendo pelota a la clase media que lo votó
21-10-2018 / 10:10
El pedido de detención de Pablo Moyano reavivó como nunca antes la cada vez más violenta guerra entre su padre y el presidente Mauricio Macri. En ese conflicto hay dos discursos contrapropuestos. Macri sostiene que se trata de una batalla central en la lucha contra "las mafias" que han gobernado el país antes de su llegada al poder.
 
Moyano postula que, en realidad, las ofensivas en su contra obedecen al intento de avasallar los derechos de los trabajadores. Espíritus ingenuos creen a pie juntillas lo que dicen uno o el otro. Tal vez sería criterioso para ellos contemplar la posibilidad de que se trate de una película sin buenos y que cada uno de los contendientes, efectivamente, tenga los rasgos que su enemigo le atribuye.
 
Como tantas otras veces, el poderoso Hugo Moyano se salió con la suya: su hijo Pablo no fue detenido. La Justicia argentina podrá avanzar contra el Pata Medina o contra el Caballo Suárez. Podrá procesar a Paolo Rocca, a Mauricio Macri, a Alfredo Coto o a Cristina Kirchner. Podrá detener a Diego Maradona o a Ernestina Herrera de Noble.
 
Si el poder es impunidad, como decía Alfredo Yabrán, Moyano ha demostrado que en ese juego nadie le gana. Tal vez sea, además, el único personaje público cuyos comentarios sexistas, homofóbicos o golpistas no generan reacciones airadas.
 
Sin embargo, como Moyano seguramente lo sabe, esta es una guerra que recién comienza. En el otro lado del ring, no solo lo espera Macri sino también la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.
 
En el 2015, Vidal llegó a la gobernación gracias a que su contendiente era Aníbal Fernández. En el 2017, su candidato le ganó a Cristina gracias a que, en medio de la campaña, Mariu desplegaba su estrategia de "lucha contra las mafias" y la bonaerense detenía a los jefes de la feria La Salada y a sindicalistas como el Pata Medina.
 
En el 2019 será de nuevo candidata a gobernadora o, tal vez, a presidente de la nación: ningún enemigo será tan funcional a esa carrera como el sincero Hugo Moyano, y su verborrágico descendiente. En el corto plazo, Moyano es un enemigo perfecto. Pero, ¿y en el largo plazo?
 
En la intimidad, Hugo siempre dice: "Menem vino contra mí. Hasta me plantaron cocaína. ¿Y? ¿Dónde está Menem ahora? ¿Dónde estoy yo? Después me atacó Cristina. Yo les hacía paro y La Cámpora se ponía remeras que decían 'Yo no paro'. ¿Y? ¿Dónde está Cristina ahora? ¿Dónde estoy yo? Ahora vienen con todo los gorilas de Cambiemos. ¿Quieren apostar cómo termina esto? ¿O se creen que con ganar una elección alcanza?".

21-10-2018 / 10:10
Bajo un cielo blanco y una lluvia caprichosa, una multitud que los organizadores cifraron en 800 mil personas se movilizó a la Basílica de Luján para un oficio interreligioso con la consigna de "Paz, pan y trabajo".
 
La convocatoria del Frente Sindical para el Modelo Nacional y más de setenta organizaciones gremiales, políticas y sociales buscó graficar el rechazo a la recesión implementada por el Presidente Mauricio Macri y el reclamo de cambios a la política económica.
 
"Vinimos únicamente con banderas argentinas, todos los actores y sectores de la sociedad, convocados por esas tres consignas y para fortalecer la fe y la esperanza, que es lo primero que intentan quebrarnos en una situación como esta", dijo el secretario general de Canillitas, Omar Plaini, en los momentos previos a la oración ecuménica.
 
El dirigente enfatizó el carácter "espiritual" del encuentro, que reunió a distintas corrientes religiosas y políticas, y llamó a dejar "los mensajes políticos y el rechazo al presupuesto que venimos sosteniendo con fuerza para los próximos días".
 
Fue con ese objetivo de alejarse de las confrontaciones de tipo político que las organizaciones convocantes decidieron que no hubiera discursos, sino simplemente el oficio interreligioso y una oración ecuménica "por los que trabajan, por los que buscan trabajo, por los que se cansaron de buscar y por los jubilados".
 
Junto al arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, participaron integrantes de Curas de Opción por los Pobres, entre ellos Domingo Bresci, Juan Carlos Molina y Ricardo Castillo. También Jorge Elbaum, por el Llamamiento Judío, y el obispo metodista Carlos Gattinoni. Participaron miembros del Islam y del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.
 
El documento leído desde el escenario indicó: "Mientras se deterioran los hospitales y se ataca la salud y la escuela pública, confiamos en un Dios que sana y enseña para una vida digna". Otro párrafo consignó que "sufrimos un Poder Judicial que cree que hacer justicia es poner a la gente presa, desechando la presunción de inocencia".
 
"Ante la falta de trabajo, por los despidos masivos y la flexibilización laboral, de un sistema económico en clave egoísta, que prioriza la especulación financiera en detrimento del trabajo, rezamos para que los que gobiernan, oficialismo y oposición, cambien este modelo económico que pone en riesgo la vida y la paz social", culminó la oración, que fue interrumpida en varias ocasiones por los aplausos de la multitud.
 
El secretario general de la Asociación Bancaria Sergio Palazzo señaló que "con esta oración ecuménica que nuclea a todos los credos y pensamientos, venimos a exigir que el Gobierno mire a la sociedad y no solamente a lo que los mercados y el Fondo Monetario Internacional le reclaman". 

20-10-2018 / 12:10
Separado por una guardia pretoriana que rodeó de vallas y con cientos de policías en el Hotel Sheraton de Mar del Plata, Mauricio Macri encabezó ayer el cierre del 54º Coloquio de Idea, la cumbre empresarial que tiene al debate y la discusión de propuestas como ejes.
 
El Presidente combinó pocas ideas con frases motivacionales, palos a Moyano, críticas a la gestión anterior y guiños al empresariado. Claro que entre la realidad y el ámbito cerrado que lo separaba de ella hay un abismo. "La angustia de todos es mi angustia", intentó empatizar el jefe de Estado con esa frase estereotipada al referirse a la crisis económica, pero al analizar las causas eludió sus responsabilidades.
 
Mientras, afuera, miles intentaban, no ya ingresar al evento por el que cada invitado pagó entre $50.000 y $500.000, sino siquiera acercarse al Presidente, contarle lo que de verdad es la angustia, lo que sienten los que perdieron el trabajo, los que lo conservan pero andan bajo la línea de la pobreza y a esta altura del mes prenden velas para llegar.
 
Adentro, el Presidente bromeaba ante un auditorio serio que "el viento en contra me acompañó hasta Mar del Plata" o el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se empecinaba en asegurar que "la gente sigue manifestando su apoyo" al Gobierno; lo que no se ve reflejado en ninguna encuesta. Y el operativo policial que se montó para neutralizar las manifestaciones indicaba lo contrario.
 
Afuera las pancartas decían que "la inflación y la devaluación licuó nuestro salario". Esa pérdida de poder adquisitivo se traduce en un enfriamiento del consumo, con hoteles y restaurantes vacíos que hunden en la profunda desazón a los pequeños empresarios que en ciudades como Mar del Plata vive del turismo.
 
Sufren ellos la impotencia de trabajar a pérdida, porque trasladar el total de los costos imposibles del tarifazo, de la devaluación y de una inflación con piso del 45% a la gente significaría un menor consumo. No les quedaría más remedio que bajar la persiana y retirarse a meditar la crisis en la soledad de su casa.
 
El mandatario dejó en claro que buscará avanzar con la reforma laboral y apuntó contra los gremios. "No podemos tener un costo logístico del doble del de la región. No podemos seguir con un manejo mafioso del sistema logístico", sostuvo en referencia a Pablo Moyano, dirigente que mantiene un duro enfrentamiento con el gobierno.  
 
Quienes detrás de la vallas y la policía se manifestaron hubieran querido contarle de todo esto al Presidente, intervenir, al escucharlo decir que la crisis actual obedece a los embates del "contexto internacional" y a "los cuadernos", el caso de las coimas que involucra a políticos como a importantes empresarios, entre ellos su primo, sus amigos, su padre, tan beneficiados por la Justicia. Nada pudo decirle la gente. Pues, terminada su disertación, se fue raudo en el helicóptero presidencial.
 
La Opinión Popular

20-10-2018 / 10:10
Intolerancia y violencia, los nuevos invitados del macrismo, no tan lejos de Bolsonaro, son mensajeros de la sociedad que se avecina.
 
El chofer que fue detenido en Ezeiza por el cartel "Pan para el mundo", el juez y el abogado que fueron agredidos por policías en Mar del Plata porque estaban en "actitud sospechosa", las chicas del Pellegrini que fueron encerradas por los patovicas del boliche Mandarine Park por llevar pañuelos verdes...
 
También, el grupo de supuestos padres que irrumpió en la escuela número 8 de La Plata para impedir que se dictara la materia de educación sexual fueron noticias secundarias que aparecieron esta semana desparramadas en las páginas interiores de algunos medios o circularon por las redes.
 
Aparecen como hechos secundarios, pero están en el corazón de la sociedad autoritaria, intolerante y regresiva que comienza a instalarse a partir del discurso neoliberal traducido por el amarillismo excluyente de los medios oficialistas y las campañas informáticas.
 
Son señales de algo que está sucediendo en la sociedad. Hacía mucho tiempo que estas situaciones no se veían en un país que vivió tiempos de dictaduras durante las que se medía el largo de las polleras de las chicas y del pelo de los varones.
 
Una sociedad cuya policía se dedicaba a allanar hoteles para sorprender a maridos o esposas infieles y donde se iba preso por dejarse la barba, el pelo largo o simplemente por no llevar el documento de identidad. El país de los prejuicios, de los guardianes de la moral y los hipócritas, que es el país de la violencia y el atraso de las dictaduras militares.
 
Hubo treinta años donde el país se esforzó por poner distancia de esas aberraciones cavernícolas y ahora están aquí, naturalizadas, imbricadas en un sentido común hegemónico que otorga ese poder arbitrario a la represión porque todo su esquema se organiza alrededor de esa idea de orden maniatado y amordazado.
 
Hoy, la lógica binaria y amarillista de los grandes medios no acepta grises ni matices y engendra un pensamiento tosco y elemental y las políticas neoliberales agudizan al extremo los conflictos en la sociedad. Esa mezcla es altamente inflamable, incluso para ellos.

19-10-2018 / 11:10
Los buenos tiempos de la relación entre el gobierno de Mauricio Macri y la cúpula de la CGT parecen haber quedado definitivamente en el olvido. Carlos Acuña y Héctor Daer, la dupla que conduce la central obrera, confirmaron este jueves que analizan convocar a un paro nacional de 36 horas antes de fin de año.
 
El cosecretario de la CGT, Daer, confirmó que en la central obrera piensan en convocar a un nuevo paro, ratificando lo que había anticipado Acuña sobre el llamado a una huelga de 36 horas con movilización en el mes de noviembre.
 
"Lo estamos pensando, lo que pasa es que tenemos que tener el acompañamiento de todas las organizaciones sindicales, consensuarlo con todos, con los que están en el consejo directivo, con los que están confederados e incluso con los sectores que no están tan ligados a la CGT", señaló Daer. Hugo Yasky y Pablo Micheli adelantaron que de confirmarse la medida de fuerza, las CTA se van a sumar. "Sería óptimo ir a un paro general con la CGT y el Frente Sindical", aseguró Yasky.
 
Las razones para convocar la medida sin haberla consultado al interior de la central obrera obedecen justamente a la fuga sindical que se produjo en el Consejo Directivo de la CGT. Al alejamiento de Juan Carlos Schmid le siguió el de Facundo Moyano de Peajes y el de Juan Pablo Brey, de los aeronavegantes. El éxodo no se frenaría allí.
 
El endurecimiento de la postura de los jefes de la CGT se da después de su participación en el acto por el Día de la Lealtad en Tucumán, donde quedó en claro que el conjunto del peronismo empieza a mostrarle los dientes a Macri. Acuña confirmó la ruptura con la Rosada, al afirmar que "el diálogo y las fotos" con el Gobierno "ya no sirven".
 
De concretarse, sería la quinta medida de fuerza de ese tipo que la CGT realizará contra los ajustes y despidos de Macri y, a la vez, la más dura. "Si este gobierno sigue insistiendo que mantiene esta política económica de que 'vamos bien' pero que en realidad vamos mal, a mediados de noviembre se va a convocar a un paro general, posiblemente de 36 horas con movilización", sintetizó Acuña.
 
En lo que va del mandato de la alianza Cambiemos, la CGT realizó cuatro paros generales. Luego de un año y medio de quietud, amagues y amenazas, el primero se concretó el 6 de abril de 2017 y el segundo el 18 de diciembre de ese mismo año. Los demás se realizaron durante este año: el 25 de junio y último que tuvo lugar el 25 de septiembre.
 
Salvo el que coincidió con el tratamiento del cuestionado proyecto de reforma previsional a fines del año pasado, todos fueron por 24 horas y sin movilización. El posible paro de noviembre rompería con esa tradición: la huelga durará un día y medio y sería con marcha incluida.
 
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