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“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
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Nacionales - 17-05-2018 / 11:05
"SI NO HAY PROPUESTA, SANCIONAMOS LA DE DIPUTADOS", AMENAZÓ PICHETTO

El peronismo le da una semana a Macri para que baje tarifas o lo hacen por ley

El peronismo le da una semana a Macri para que baje tarifas o lo hacen por ley
"Si el martes no hay una propuesta superadora, firmamos el dictamen de Diputados", amenazó Pichetto. Cambiemos invitará a gobernadores, distribuidoras y Cammesa.
Mauricio Macri tendrá hasta el martes para acordar con los gobernadores un esquema para reducir los brutales tarifazos de servicios públicos si quiere evitar que en el Senado avance en la sanción del proyecto de ley aprobado en Diputados, que retrotrae los valores a noviembre y restringe los futuros aumentos al coeficiente de variación salarial.
 
Miguel Pichetto abrió el plenario con el ultimátum: "Vamos a plantear que el debate concluya el martes a las 18 con la firma del dictamen", anunció. Y pidió para esa fecha haya "una propuesta razonable, que implique una reducción de las tarifas para los ciudadanos argentinos, porque consideramos que un aumento del 40% no es gradual, cuando los salarios suben en un 15%".
 
"Si no llegara esa propuesta o fuera insuficiente, ratificaríamos el dictamen de la media sanción de la Cámara de Diputados y sesionaríamos al día siguiente o en 7 días", amenazó el rionegrino.

 
Reconoció que este martes había negociado con Federico Pinedo levantar el plenario pero no tuvo respaldo de sus pares. Para evitar nuevas rencillas internas, reunió a los que iban a participar de la reunión para afinar detalle de su propuesta y no exhibir grietas en sus filas.
 
Pichetto tenía en su poder una carta de Juan José Aranguren sobre "el Impacto para las provincias de la ley", pero no se atrevió a imponerla ante sus subordinados.
 
"En el Senado nos importan los resultados", se atajó ante una posible contrapropuesta favorable que lleve a su bancada a cajonear el proyecto consensuado por la oposición en Diputados. Por ahora, Mauricio Macri sólo habla de vetar la ley, con la certeza que Cambiemos puede impedir los dos tercios necesarios para rechazar un veto.
 
La kirchnerista Anabel Fernández Sagasti y la progresista rionegrina Magdalena Odarda fueron las únicas que propusieron firmar el dictamen. No por casualidad son jefes (Marcelo Fuentes y Fernando "Pino" Solanas), fueron los único que Pinedo excluyó de la cumbre con Mauricio Macri este lunes.
 
El salteño Juan Carlos Romero, que preside un interbloque de cinco miembros que puede ser clave para Cambiemos, aportó equilibrio. Pidió que las distribuidoras de energía no sean las grandes ganadores de esta época "como en la última década fueron los Bancos", pero exigió "una posición clara de los gobernadores, que nos piden no votarlo pero sus diputados levantan las dos manos".
 
"En el oficialismo hay cinismo cuando dicen que el interior le paga la energía al área metropolitana. Cammesa vende al mismo precio y luego lo remarcan los distribuidoras", irrumpió Fernández Sagasti, la preferida de Cristina Kirchner. "En 2011 la quita de subsidios fue voluntaria y sólo 32 mil usuarios se inscribieron. Y entre ellos no estuvo Juan José Aranguren", recordó.
 
"Es verdad que Cammesa vende energía al mismo precio, pero las distribuidoras de la Ciudad y el conurbano son subsidiadas", la corrigió un rato después Juan Pais, del bloque de Pichetto.
 
El radical Ángel Rozas propuso llevar constitucionalistas para evaluar si le corresponde al Congreso regular tarifas y recordó que los gobernadores le deben 13.500 millones de pesos a Cammesa. "Traigan lo que quieran hasta el martes a las 19", refrescó País.
 
El formoseño José Mayans anticipó que no le hará pasar un buen rato a los directivos de Cammesa. "En 2015 valía 98 pesos megabyte y ahora 1380, porque los generadores lo tasan en 75 u 80 dólares. ¿Cuánto va a seguir con esta devaluación?", se preguntó.
 
Para persuadir a los gobernadores Cambiemos apostará con recordar el costo fiscal, una estrategia que no funcionó en Diputados, donde la oficina de presupuesto dio un cálculo de 80 mil millones anuales, pero quedó desactualizado porque la ley eliminó la baja de IVA a servicios públicos.
 
"Vamos a hacer un cálculo nuevo", prometió Esteban Bullrich, a cargo de la Comisión de Presupuesto, una de las tres que coordinó el debate, junto a las de Derechos y Garantías y Energía. El martes a las 11 continúa. Y a la noche habría dictamen.
 
Fuente: La Política Online
 

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20-05-2018 / 11:05
No fue un descuido ni un fallido de Mauricio Macri cuando, recién asomando su candidatura, desestimó a la inflación cómo un problema, asegurando que era un asunto de solucionar, y su existencia era solamente la manifestación de "la incapacidad para gobernar".
 
Y es que entre sus economistas más cercanos, entre los que se destaca desde hace ya un tiempo Federico Sturzenegger, le sugerían que bastaba con manejar la cantidad de dinero en circulación para estabilizar los precios.
 
Ellos, el PRO, harían lo que nunca otros habían hecho: frenar la emisión monetaria. Si la solución era tan sencilla, la inflación no sería un problema, reflexionó el entonces candidato a presidente. Y así lo transmitió. A dos años y medio de gobierno de Cambiemos, la realidad económica le dio un mazazo en la frente a semejante simplificación.
 
El modelo económico impuesto a partir de diciembre de 2015 llevó a que la apertura comercial, la desregulación (descontrol) de los movimientos de capitales internacionales y las altas tasas de interés convirtieran la economía argentina en un pequeño casino para los grandes jugadores de las finanzas internacionales.
 
Y ubicara al país, por vía del endeudamiento externo y los múltiples déficit en las cuentas externas (balanza comercial, turismo, fuga de capitales, pagos de dividendos e intereses) en "uno de los países más vulnerables" ante las turbulencias financieras externas, como el propio Macri admitió al anunciar que iniciaba negociaciones con el FMI.
 
El modelo elegido para "la vuelta al mundo" que proclama el Gobierno de los Ricos también le impuso al país una muy elevada dependencia del dólar al momento de determinar sus precios internos.
 
Dolarizó tarifas, dolarizó el precio de los combustibles, eliminó retenciones (vinculando el precio de exportación al que debe pagar el mercado interno por los mismos productos), desreguló (perdió el control) sobre precios de insumos básicos y abrió el mercado interno a la importación de todo tipo de productos, permitiendo que desplazara a la producción interna.
 
Por lo dicho más arriba, el desequilibrio permanente en las cuentas externas genera tensión en el mercado cambiario y una tendencia constante al aumento del tipo de cambio. Por momentos, como el actual, en  forma abrupta. Por lo dicho en el párrafo anterior, eso está llamado a producir shocks inflacionarios periódicamente.
 
El gobierno de Cambiemos, con su fórmula simple para "gobiernos capaces", no logró resolver la inflación heredada. Pero creó otra mucho peor, por lo dañina en términos de desarrollo económico y costos sociales.
 
En el actual esquema económico, el dólar se cuela en los precios por todos los agujeros que deja la falta de controles. 

19-05-2018 / 17:05
19-05-2018 / 09:05
19-05-2018 / 09:05
Están el jeringozo, el esperanto y el mauribol. El primero ya se sabe que se arma con un juego de sílabas; el segundo con palabras de distintos idiomas y el último lleva la primera fracción de su nombre en homenaje a su principal promotor y el "bol" del final es porque, al hablar ese idioma, se trata de hacerse el tonto. Como los chicos.
 
Por ejemplo cuando se dice: "este es otro FMI". Todos saben que nunca hubo otro, más que el tristemente famoso representante de las economías centrales que ponen la mayor parte del dinero de sus préstamos.
 
Como es lenguaje de tontos, hay que ponerse en ese lugar e imaginar que si las potencias prestan 25 o 30 mil millones de dólares a un país en crisis -pongamos Argentina- no le impondrán ninguna condición. En el mauribol hay que entenderlo así. Por eso los de Cambiemos, que ya van por el decimoquinto nivel de ese lenguaje tontón, dicen: "este es un FMI distinto", niños.
 
Ellos saben que no es así -por eso hablan mauribol-, porque lo que cambió del FMI es que ahora no quiere pagar los costos políticos de sus medidas y las impone en forma secreta. El Gobierno se hace cargo. Es la nueva condición.
 
Por eso Macri dijo, mauriboludeando, que "la gente quiere que le saquen la mochila de encima", dando a entender como mochila el presupuesto para políticas sociales, educativas o de salud, los subsidios a los servicios y bajar el alto costo salarial, entre otras cuestiones.
 
O sea, el que entiende mauribol, traduce que la gente quiere que la revienten, que ya está cansada de vivir así, quiere que le rebajen el salario, la jubilación y los maten con el precio de los alimentos y las tarifas. Hay que sacarle esa mochila de encima a la gente, dice Macri. Y algunos le creen. Por eso lo de mauribol, es una lengua ad hoc para un público especial.
 
Todos en Cambiemos hablan mauribol para un público mauriboleado. Por ejemplo, la disculpa del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne: "Nos cuesta bajar la inflación porque estamos haciendo muchas cosas a la vez".
 
En la primaria la profe te arrancaba la cabeza si ibas con esa excusa. Y lo dice un ministro al que la inflación -de la que es responsable- no lo perjudica porque tiene su fortuna millonaria en dólares y en el exterior.
 
En otro país, la vergüenza le impediría hablar de inflación con sus dólares afuera, pero aquí, como se habla mauribol, es lo natural.

19-05-2018 / 08:05
Fronteras adentro, el gobierno de Mauricio Macri se alista para una negociación aún más delicada que la que sostiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI): el Presidente pretende trasladar a las provincias una carga significativa del ajuste adicional al que se comprometerá a cambio del auxilio financiero.
 
La obsesión de Macri consiste en cerrar cuanto antes el objetivo de déficit fiscal primario para 2019. Ese será el número mágico que el Gobierno debe llevar a Washington para acordar con el FMI. La crisis cambiaria incendió la previsión anterior, del 2,2% del PBI. "Vamos a presentar una meta creíble. No nos pedirán déficit 0, pero tampoco será el 2,2%. Será seguro una cifra que empiece con 1", dijo una fuente de máxima confianza del Presidente.
 
Cada decimal representa millones de pesos de ahorro (un punto del PBI equivale a unos US$6000 millones). El "gran acuerdo nacional" del que habló esta semana el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anticipa una etapa de fuertes tensiones políticas.
 
Detrás de la intención declarada de abrir una etapa de desarrollo real de la Argentina, subyace la urgencia de decidir cómo se reparte el recorte.
 
Macri estableció dos parámetros, según relatan fuentes de su entorno íntimo. Uno: la tijera no se aplicará sobre el presupuesto social (jubilaciones, AUH y otras partidas que se llevan el 75% de la masa total). Dos: llegó la hora de que las provincias -en su mayoría en manos del peronismo- reduzcan fuerte el gasto.
 
"La clave pasa por revisar responsabilidades -añaden en la Casa Rosada-. A los gobernadores les transferimos una masa fenomenal de recursos y ahora les toca asumir las funciones que van atadas".
 
Aluden a la devolución pactada en 2016 del 15% de la coparticipación de impuestos que la administración central retenía desde la estatización en 2008 de las jubilaciones privadas. Gracias a esos fondos, la mayoría de las provincias roza el equilibrio fiscal.
 
El Gobierno imagina recortes de partidas nacionales que financian planes de vivienda provinciales, obras públicas y regímenes jubilatorios especiales (como ya sugirió Macri). Le tocaría a cada gobernador determinar cómo cuadra sus números sin ese dinero.
 
Por su parte, los gobernadores peronistas cerraron filas este miércoles en Tucumán, donde definieron que se sentarán a negociar con Macri pero se pondrán firmes para que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no implique un ajuste en sus provincias. No quieren que repitan sus recetas en provincias en las que el empleo público forma parte de su "estructura".
 
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