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Nacionales - 17-05-2018 / 10:05

El presidente Macri nos sigue mintiendo

El presidente Macri nos sigue mintiendo
Este miércoles por la tarde, en conferencia de prensa, Mauricio Macri repitió 17 veces que era necesario reducir el déficit fiscal. El presidente habló solo 35 minutos. La cuenta es sencilla: cada dos minutos volvió sobre el tema. Una suerte de calesita discursiva. A la insistencia se le pueden encontrar dos explicaciones. Por un lado, la necesidad de “comunicar” ampliamente el ajuste que el gobierno intentará descargar sobre el conjunto de la población trabajadora. Por el otro, ratificar ante el capital financiero internacional la voluntad de avanzar en ese camino. Este viernes se reunirá el staff técnico del FMI en Washington para discutir el pedido argentino de un préstamo stand by.
Ayer, por primera vez tras la crisis financiera agudizada en las últimas jornadas, el presidente Mauricio Macri habló en conferencia de prensa. Las expectativas eran altas, pero se diluyeron apenas rompió el silencio para dar por superado lo que él llamó simplemente una "turbulencia cambiaria", pero que le costó al país US$10.000 millones.
 
Macri no dijo la verdad. Festejó que, pese al salto de ayer a $24,79, el dólar esté aparentemente estable. No dijo que los costos: renovarle las Lebacs a los capitales golondrinas a un interés del 40%, para evitar una fuga de divisas que volverá a desatarse. Para que en junio el Banco Central tenga que pagar $20.000 millones más por esos intereses.
 
La contrapartida será más recesión, menos consumo, recorte en la obra pública y más desempleo. En el reino de la especulación, no hay actividad productiva que deje una rentabilidad del 40%. En el país, el mercado interno agoniza, empresas que generaban trabajo bajan sus persianas, empujadas a la desaparición por los altos costos, presiones impositivas, tarifas que se vuelven inalcanzables, aunque el Presidente considere cínicamente que "no están carísimas".
 
A nada de esto aludió Macri. En cambio, reconoció como única autocrítica haber sido "muy positivo", responsabilizó por la crisis al mundo y a la "herencia recibida". Sin embargo, con una retórica que asusta de tan K, apeló a una realidad paralela, a sus mentiras de patas cortas: aseguró que llevamos "un año y medio de crecimiento sostenido", que el FMI no impondrá condiciones para otorgar su préstamo, que el acuerdo "es para asegurar el futuro de los argentinos", "para garantizar el crecimiento".
 
Mintió, porque en su último informe sobre la Argentina, el FMI exige, entre otras medidas para bajar el déficit, "simplificar los procedimientos de los despidos colectivos", "disminuir el nivel de las indemnizaciones", a la vez que reclama acelerar la reforma laboral y previsional. En otras palabras, atentar contra derechos que costaron décadas de lucha.
 
Hoy, el déficit ni siquiera se genera por invertir en un modelo de país productivo, sino por la millonaria deuda para sostener la bicicleta financiera que, admitió el Presidente, traerá "más inflación y menos crecimiento". Eso no se dijo y eso no se toca, porque los capitales que se fugan van a la nación que apadrina al FMI: Estados Unidos.
 
Cumplir con lo que ordena el Fondo, deslizó el mandatario, requerirá más ajuste, porque el mundo "ha desaprobado la velocidad con la cual estamos reduciendo nuestro déficit, por lo que tenemos que acelerar". Se le pedirá más austeridad al pueblo, mientras el Estado se inunda de secretarías y cargos con salarios suntuosos.
 
¿Podrá ese Gran Acuerdo Nacional, al que Macri convocó, dejar de lado las mentiras, asumir los errores y fracasos de tanta mala política neoliberal para comenzar, de una vez por todas, a fomentar la producción, castigar la bicicleta financiera, reconstruir este país deshecho? Parece difícil, si es convocado por el Gobierno de los Ricos.
 
La Opinión Popular

EL PRESIDENTE RELATIVIZÓ LA CRISIS ECONÓMICA, DEFENDIÓ EL ACUERDO CON EL FMI Y RATIFICÓ SU EQUIPO
 
Macri pisa a fondo el acelerador del ajuste
 
Si hasta ahora el acelerador del ajuste no había tocado fondo, Mauricio Macri dejó en claro ayer que tiene decidido pisarlo hasta estrellarse contra el déficit cero. "En estas semanas el mundo decidió que la velocidad a la que nos habíamos comprometido a reducir el déficit fiscal no es suficiente. Por eso tenemos que acelerar", afirmó el Presidente, en un notable reconocimiento sobre la falta de soberanía nacional respecto de las decisiones económicas.
 
En la conferencia de prensa realizada en Olivos, Macri defendió las negociaciones con el FMI, evitó adelantar qué medidas concretas tomarán para cumplir sus objetivos y le pidió a la oposición que los acompañe en la aprobación de un fuerte recorte presupuestario.
 
El Presidente relativizó y dio por superada la crisis financiera (a la que llamó "turbulencia") y ratificó a su equipo económico. Volvió a criticar el proyecto para frenar el tarifazo que en este momento se trata en el Senado y justificó los aumentos: "Es mentira que las tarifas sean carísimas". 
 
Luego de una de las semanas más críticas desde que asumió en diciembre de 2015, Macri convocó a la prensa a la quinta presidencial. En primera fila lo acompañaban el jefe de Gabinete, Marcos Peña; los vicejefes, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui; el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; el secretario de Comunicación, Jorge Grecco, y el secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis, entre otros.
 
No estaban los radicales ni el presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó, recientemente incorporados a las reuniones de coordinación y de mesa chica de Cambiemos.
 
"El problema central que los argentinos tenemos que resolver es reducir el déficit fiscal", insistió Macri al responder una de las primeras preguntas. En buena medida, se apoyó en las afirmaciones que días previos habían dado sus ministros, Nicolás Dujovne (Hacienda) y Luis Caputo (Finanzas).
 
Descartó cambios en el Gabinete, ratificó al "buen equipo" económico y, lejos de atribuirle responsabilidades en lo ocurrido, lo elogió por haber "superado" la "turbulencia" generada, según dijo, por los cambios en las condiciones externas como la suba de la tasa de interés en Estados Unidos.
 
"No hay tanta vocación por seguir prestándonos tanto dinero", aseguró y al ser consultado por sus responsabilidades propias en esta situación ensayó una curiosa respuesta: "La autocrítica que me hago es que por mi personalidad siempre he sido muy optimista. Me puse metas ambiciosas. Pero también, revisando, porque cada noche me acuesto pensando qué podría haber hecho mejor... no siento que como sociedad podíamos afrontar un ajuste profundo desde el primer día".
 
Así retrucó los cuestionamientos de sectores ultraliberales, incluidos ex funcionarios suyos como Carlos Melconián, quien le recriminó públicamente haber "boludeado con las buenas ondas" durante dos años. Para tratar de matizar la situación actual, retomó el discurso sobre el presunto estallido en el que hubiera terminado la continuidad del modelo kirchnerista.
 
En 2016 "evitamos una crisis que sí nos llevaba al 2001", afirmó, ésta vez sin mencionar a Venezuela. "La Argentina no estaba políticamente preparada para dar un debate serio. La sociedad ahora dice: 'Basta de mentiras'. Y se dan cuenta de la realidad que heredamos", insistió.
 
 
Inflación
  
Al responder sobre la meta de inflación del 15 por ciento recalibrada a fines de diciembre, aceptó, siguiendo a Dujovne, que será mayor a la esperada, aunque evitó indicar cuánto. Tampoco contestó qué medidas tomarán para impedir que siga subiendo. De hecho, dio a entender que desde el Ejecutivo no harán nada: "Vamos a delegar la responsabilidad de la baja de la inflación en el Banco Central", aseguró.
 
Si bien se mostró "preocupado" por el tema, se limitó a festejar la aprobación de la ley de Defensa de la Competencia. "Eso nos va a permitir que haya competencia, que no haya abuso, que haya alternativas de compra. Vamos a estar muy atentos para que no haya ningún tipo de avivadas", dijo sin más precisiones.
 
 
El Fondo
  
Con las negociaciones todavía en marcha, el Presidente buscó contradecir la historia de condicionamientos y presiones que el Fondo Monetario Internacional le ha impuesto a la argentina durante más de 60 años.
 
"El FMI, del cual nunca nos fuimos, es una herramienta adicional que nos da más estabilidad. Ellos nos van a decir en qué números nos sentimos cómodos en la reducción de déficit. En qué lo reducimos es una cuestión de los argentinos. No nos van a decir en qué lo tenemos que reducir", insistió y linkeó aquel acuerdo con la "corrupción K" y el caso López: "Vamos a hacer un acuerdo inteligente. Podemos ir al FMI porque no tenemos nada que ocultar. Acá no hay gente que se lleva bolsos a conventos. No nos molesta que nos vengan a inspeccionar y ver. Es todo a favor de la argentina".
 
 
Tarifas
  
Si bien no confirmó lo anunciado por Peña sobre su veto al proyecto que retrotrae las tarifas a noviembre de 2017, Macri dejó en claro que no está de acuerdo y le reprochó a la oposición impulsar la iniciativa. "No se puede avanzar en una propuesta que destruya el presupuesto que se votó. Eso hace que la gente dude sobre si vamos a bajar el déficit fiscal", aseguró, en un intento por incluir a la oposición entre los responsables de la situación económica. Retomó además el discurso sobre el supuesto despilfarro energético, y hasta deslizó que en Tierra del Fuego calefaccionan las veredas.
 
La gobernadora Rosana Bertone ya había respondido ese tema: "Es muy triste que viviendo a más de tres mil kilómetros de distancia se busque generar esta idea cuando aquí la necesidad de calefacción es todo el año y en muchos casos necesaria para preservar la vida".
 
Fiel a su estilo, el Presidente intentó por momentos distender. "Tanta austeridad que ni agua tenemos", dijo mientras buscaba que alguien le alcanzara una copa. También recomendó la película "Alguien tiene que ceder", con Jack Nicholson, para responder cómo lograrían llevar adelante el gran acuerdo nacional para el ajuste. No especificó quiénes.
 
Por Sebastián Abrevaya
 
Fuentes: Página12, Diario Hoy y La Opinión Popular

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15-12-2018 / 10:12
La contundencia del balance numérico de los 3 años de gestión de la alianza Cambiemos es desastroso: 291% de devaluación, 160% de inflación, 3008% de alza en el gas, 2136% en la luz, 515% en el agua, 22% de caída en el salario real promedio y 24% en el mínimo y 18,5% en la jubilación.
 
Pero además, la destrucción de 51.700 empleos privados, la resignación de 107.933 puestos industriales y la desaparición de 9609 Pymes. Aún así, a cada argentino le tocan $283.380 de la deuda contraída, que supera en 420% a la que dejó la economía K y que ocupa 17,7% del gasto público, 10,2 puntos más que desde que asumió el actual gobierno.
 
Uno de las mentiras de campaña, como la promesa de reducción del peso del Estado, se usó en realidad de camuflaje para echar personal de planta y contratado heredado de la gestión anterior, pero reemplazándolo con creces por "tropa propia" e inclusive mejor paga. Hay un crecimiento de 87.700 empleos públicos nacionales.
 
En verdad, se hipotecó el futuro: se achicó la actividad económica, hay menos trabajo, se benefició más a los ricos en desmedro de los pobres y se disminuyó la inversión destinada a educación y ciencia, ¿a cambio de qué?
 
Recién ahora, desde la industria se advierte sobre un posible agravamiento de la recesión si no se adoptan medidas que fomenten las inversiones y una mayor actividad.
 
Acusado, imputado y procesado por haber pagado coimas a funcionarios del gobierno anterior en el marco de la causa de los cuadernos, Paolo Rocca paradójicamente se acaba de convertir en "el vocero" de la agenda de temas que el empresariado local reclama que Mauricio Macri encare en su cuarto año de mandato.
 
La voz del titular del Grupo Techint -y también el hombre más rico de la Argentina- se escuchó en un seminario de la organización Pro Pyme de la cual el holding es parte importante y, entre sus pares, se leyó como un fuerte mensaje hacia el gobierno de los CEOs de Cambiemos.
 
Si bien no marcó directamente los errores de gestión que la mayoría de los ejecutivos del país le adjudican a Macri, sí hizo referencia a las medidas que el país "necesita" mirando a mediano y largo plazo.
 
En ese contexto, pidió un país que genere más divisas genuinas, que apoye las exportaciones, que no mire solamente al campo sino también a la industria y que mantenga un tipo de cambio competitivo, en especial en un año electoral como será el 2019.
 
La Opinión Popular

15-12-2018 / 08:12
En un país ya de por sí aterrorizado por la peor política económica que recuerde, se levantan tapas desde las que se abalanzan viejos monstruos, como esas cajas con resorte de las que salta un payaso de susto.
 
El escándalo de la Libertadores por la violencia en el fútbol derivó en que -¡salta el payaso!- la final de una copa con ese nombre se definiera entre dos equipos argentinos en el país del que fuimos liberados por los Libertadores.
 
La denuncia por la violación de una menor por parte de un adulto en el ámbito del espectáculo estalló en los medios como una granada que se multiplicó en miles de esquirlas y relatos de mujeres que contaron por primera vez que fueron abusadas o violadas de niñas.
 
Y -¡salta el payaso!- el presidente Mauricio Macri, quien dijo que no les cree a las mujeres cuando dicen que no les gusta, "que les digan qué lindo culo tenés", anunció que enviará al Congreso una ley de equidad de género.
 
El que fue presidente de un club que tiene una de las barras más agresivas está incapacitado moralmente para hablar de violencia en el fútbol porque no hizo nada cuando pudo hacerlo.
 
El hombre que juega con esa idea de que "aunque digan que no, es sí" y que piensa que es agradable para las mujeres que todo el tiempo los hombres hablen de sus culos, no puede decir que entiende o, siquiera, que trata de entender la violencia de género.
 
El presidente que encabezó una de las principales constructoras contratistas del Estado y cuyas empresas se multiplicaron durante la dictadura, no tiene autoridad para hablar de corrupción en la obra pública, porque su fortuna proviene de ese ámbito y nunca dijo nada.
 
Y como su hermano Gianfranco, que acaba de declarar esta semana ante la justicia que "nunca pagó sobornos, no sé mi padre", parece que en la familia presidencial se escudan en la discapacidad mental de Franco, il capo di famiglia.
 
Es el mismo Macri que prometió "pobreza cero" en la campaña y se acaba de demostrar que su gobierno ha sido el que con más rapidez aumentó los niveles de pobreza en el país, aún más que las dictaduras y que cualquier gobierno civil.
 
La mayoría de los argentinos votó a un presidente que encarna a sus peores congojas. Cada payaso monstruoso que brinca de las cajitas del horror argentino tiene un reflejo de la clase y el grupo social al que pertenece Macri.

14-12-2018 / 10:12
Gianfranco Macri compareció ayer ante el juez Claudio Bonadío, evitó defender su padre Franco y mandó a los cronistas tribunalicios a preguntarle "a él" si había pagado coimas para mantener sus cabinas de Autopistas del Sol durante el kirchnerismo, al que apoyó incluso cuando su primogénito buscaba destronarlo.
 
Ausol, en rigor, es controlada por el consorcio español Abertis y tiene como socia a la italiana Impregilo. La constructora del grupo Macri, SIDECO Americana, tuvo entre 1994 y 2001 un 23% del capital y redujo esa participación al 10% en 2001 a cambio de u$s 120 millones, tras asegurarse la contratación de sus constructoras para las obras de los años 90.
 
En 2004, como explicó ayer Gianfranco, se licuaron las participaciones al incorporar un refuerzo de capital. Pero los Macri mantuvieron un 7% que recién vendieron el año pasado, después de que las acciones de Ausol treparan 394% por las subas de peajes dispuestas por el Gobierno de Macri.
 
Eso no es todo. Las multinacionales europeas que se quedaron con los peajes de los accesos tienen a su vez otros vínculos con la familia presidencial. Abertis pertenece a Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, con quien Macri compartió negocios en el mundo del fútbol.
 
Impregilo es un grupo constructor italiano fundado en 1959 en Milán, con más de 17.000 empleados y obras viales en toda Latinoamérica, pero con una particularidad: en casi todos sus negocios en Argentina aparece asociado a los Macri.
 
Una de las prósperas empresas contratistas del Estado que compartieron durante años los Macri con Impregilo es la línea de alta tensión que transporta la energía generada por Yacyretá (Yacylec S.A.).
 
Esta semana, el diario La Nación reveló que el Tribunal Fiscal de la Nación dictaminó que Yacylec le debe a la AFIP 46 millones de pesos en impuestos atrasados, multas e intereses acumulados, además de las costas del juicio que hizo para intentar evitar pagar.
 
Llamativamente, apenas 24 horas después se incendió en el sexto piso de la sede central de la AFIP la oficina de Causas Tributarias, donde se almacenan expedientes y actuaciones administrativas como las que se ventilaron en ese juicio en el Tribunal Fiscal.
 
Ahora, el padre y el hermano del Presidente y jefe del clan familiar están acusados de haber pagado coimas para mantener las concesiones del Acceso Oeste a través de la empresa Concesionaria Oeste, y por el Acceso Norte a través de Autopistas del Sol (Ausol). Pero, el responsable de los negocios no es otro que Mauricio, y ni los CEOs ni Gianfranco participaban de las decisiones sin la venia del líder de Cambiemos.
 
La Opinión Popular

14-12-2018 / 09:12
Mauricio Macri lo hizo. La pobreza alcanzó al 33,6 por ciento de la población urbana durante el tercer trimestre de 2018. Con un salto de 5,4 puntos en un año, la medición del Observatorio de la Deuda Social de la UCA alcanzó su valor más elevado desde 2010.
 
El deterioro socioeconómico asociado a la crisis cambiaria y financiera junto con el ajuste recesivo implementado por el FMI para intentar domarla dejó un saldo de 2.180.000 nuevos pobres que elevan la cifra total hasta las 13.600.000 personas.
 
La estimación anticipa el fiasco rotundo del gobierno de Macri para cumplir con su promesa de reducir la pobreza al finalizar su mandato en diciembre de 2019. "Si cuando finalice mi gestión no bajó la pobreza, habré fracasado", esto decía al comienzo de su mandato.
 
La indigencia, por su parte, ascendió hasta el 6,1 por ciento que marca un alza de 0,4 puntos frente al mismo período del año pasado. El dato representa la emergencia de 161.500 indigentes nuevos para llegar a un total de 2.470.000 de individuos con ingresos inferiores al valor de la canasta básica de alimentos.
 
"Mientras se mantenga el actual escenario recesivo, sólo cabe esperar un aumento del desempleo, los trabajos de subsistencia y de la precariedad laboral y, por lo tanto, de las desigualdades estructurales que afectan al mercado de trabajo, con efectos directos sobre la pobreza", advierte el informe del ODS-UCA.
 
En otras palabras, el motor para el crecimiento de la pobreza es el programa económico neoliberal de Cambiemos y el programa de austeridad y ajuste adoptado para acceder al financiamiento del FMI.
 
Con el incremento en los precios que siguió al salto cambiario, la medición del observatorio dirigido por el sociólogo Agustín Salvia superó el 32,3 por ciento que había alcanzado en 2016. El deterioro experimentado entonces fue consecuencia de la devaluación, los tarifazos y la destrucción de empleo.
 
El 33,6 por ciento informado ayer es el dato más elevado en nueve años. "Un cambio de rumbo sustantivo no sólo necesitará de fuertes inversiones e impulso a las exportaciones, sino también de políticas que reactiven el mercado interno, apoyen a las microempresas y mejoren su productividad", explica el OSD-UCA.
 
El reporte muestra que, desde la llegada de Macri a la Casa Rosada, los niveles de pobreza entre los niños de 0 a 17 años treparon del 44,6 a 51,7 por ciento, un aumento de 7,1 puntos en un año. La Unicef advirtió que cerca de la mitad de los niños, niñas y adolescentes en la Argentina son pobres. Y el macrismo no tiene instrumentos que permitan revertir la pauperización en las condiciones de vida de los sectores más vulnerables de la población.
 
La Opinión Popular

13-12-2018 / 09:12
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