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“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
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Nacionales - 16-05-2018 / 08:05
VENTAS DE DÓLARES, TASAS DEL 40%, PRIVILEGIOS A BANCOS, DÓLAR FUTURO Y NEGOCIADOS DE FONDOS EXTRANJEROS

Macri aliviado: renovó las Lebac a una tasa altísima con beneficios a bancos y negociados para fondos extranjeros

Macri aliviado: renovó las Lebac a una tasa altísima con beneficios a bancos y negociados para fondos extranjeros
El Gobierno de Macri informó que está aliviado porque logró renovar la totalidad de las Lebac que vencían. Lo hizo a una tasa altísima que suma intereses por unos 20 mil millones de pesos en un mes. Sigue la pérdida de reservas que se pateó para adelante y sigue sin resolverse. Esto es mantener la estabilidad del dólar, al costo de una mayor recesión, más enfriamiento de la economía, desocupación, pobreza. Recetas ineludibles del FMI para acceder al préstamo que negocia el Gobierno de los CEOs. Pan duro para hoy, hambre para mañana.
Finalmente ayer, el Banco Central y el Gobierno de Mauricio Macri enfrentaron su Día D con el vencimiento de $617.000 millones en Lebacs. Como habíamos anticipado, cualquier resultado sería negativo para el país: si no se renovaban y los capitales especulativos golondrinas decidían pasarse a dólares, las reservas se resentirían, la divisa se dispararía todavía más y habría una mayor devaluación.
 
El equipo económico desplegó una batería de medidas para enfrentar el super vencimiento de las Lebac. Sacrificó ayer 791 millones de dólares de las reservas y 408 millones el lunes para mantener el tipo de cambio por debajo de los 25 pesos, subió la tasa de interés de las letras del 26 al 40% en la licitación primaria, intervino en el mercado de futuros de dólar, le aumentó la ganancia a los bancos a partir de la reducción de encajes y puso a disposición de los grandes inversores 5000 millones de dólares para frenar la corrida.
 
Se renovó el 100% de los títulos, por lo que el Banco Central deberá pagar intereses altísimos, a una tasa del 40% (que en el futuro podría ser mayor). La operación fue muy costosa en términos económicos y la autoridad monetaria tendrá que pagar a mitad de junio unos 20 mil millones de pesos por intereses que equivale a 800 millones de dólares.
 
Sin embargo, el Gobierno se mostró eufórico con lo que entendió como un "voto de confianza" de los mercados, tal como celebraron el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el titular de Finanzas, Luis "Toto" Caputo. "Vamos por el camino correcto. Estamos torciendo el rumbo del déficit", dijeron, al tiempo que insistieron en que "la inflación está bajando", apenas minutos después de que el Indec informara una cifra récord en el último mes del 2,7%, acumulando el 9,6% en el primer cuatrimestre de 2018. Y en los últimos doce meses, suma 25,5%.
 
También, para frenar la corrida y evitar una mayor fuga de dólares, Luis Caputo emitió deuda a través de dos bonos en pesos: el BOTE 2023, con una tasa del 20%, y el  BOTE 2026, al 20%. Dirigido solo a fondos extranjeros, este mecanismo exprés buscó que quienes tenían dólares fueran a los "Botes" en pesos, bajando así la tensión cambiaria pero aumentando el endeudamiento.
 
Pero lo que ayer Cambiemos festejó como un triunfo apenas sirve para ganar tiempo. Es pan duro para hoy, hambre para mañana. Mientras no se reactive el aparato productivo, que posibilite el ingreso genuino de dólares, fortalezca el mercado interno y cree empleo, el futuro será como este presente: la dependencia del endeudamiento externo o del FMI para sostener la bicicleta financiera a una tasa del 40 %. Y así, nada será tan rentable como especular.
 
La Opinión Popular

 
Combo de medidas de emergencia para el Día L
 
La jornada cambiaria arrancó muy movida por las noticias internacionales. Estados Unidos registró una suba de la tasa y el dólar se fortaleció contra el resto de monedas de países emergentes. Este clima financiero internacional agregó tensiones al Central para renovar las Lebac y lograr sostener el dólar.
 
La entidad sacrificó reservas por casi 800 millones de dólares hasta la una de la tarde. A partir de ese momento, empezaron a aparecer las ventas de divisas de los privados en el mercado mayorista y bajó el precio de la cotización.
 
El tipo de cambio mayorista cerró en 24,05 pesos, con una baja de 3,8 por ciento. Esto generó también la merma en la cotización del dólar minorista, que culminó en 24,63 pesos, al caer 3,5 por ciento.
 
En las mesas de dinero de la city explicaron esta moderación por la llegada de dólares frescos del exterior y mencionaron a BlackRock. Se trata de uno de los fondos de inversión más grande del mundo, que mueve activos equivalentes a 10 veces el Producto Interno Bruto de la Argentina. El dato muestra los niveles de especulación financiero a los que se enfrenta el país.
 
Este fondo habría sido uno de los que en abril vendieron gran parte de sus activos en Lebac para comprar dólares a 20,50 pesos e irse del país. Ahora vuelven con un tipo de cambio de 25 y una tasa de interés que es casi el doble. Se trata de una bicicleta financiera recargada para los fondos del exterior.
 
En la plaza cambiaria se negociaron unos 1300 millones de dólares, de los cuales el 35 por ciento de la oferta se explicaron por las ventas del sector privado.
 
Los movimientos en el mercado mayorista se vinculan a inversores acostumbrados a sacar ventajas de muy corto plazo. El lunes, cuando la autoridad monetaria anunció que destinaría 5000 millones de dólares para que el tipo de cambio no supere los 25 pesos, ya se habían vendido otros 500 millones de dólares en el mayorista, lo que sumado a las operaciones de ayer acumula 1000 millones en dos días.
 
La apuesta es puramente especulativa y se vincula a obtener ganancias extraordinarias con la tasa de interés del 40 por ciento mientras dure el techo al dólar que puso la autoridad monetaria. La situación genera un círculo vicioso porque ninguno de estos inversores querrá ser el último en irse cuando se le acaben las divisas al Banco Central y adelanta nueva presión en la plaza cambiaria en las próximas semanas.
 
Uno de los desafíos que tendrá la autoridad monetaria a mitad de junio será la nueva licitación de Lebac. La suba de las tasas de interés de ayer hasta el 40 por ciento generó una carga de intereses de 20 mil millones de pesos.
 
En la licitación de ayer hubo un cambio en la composición de las letras. Los bancos compraron en mayor cantidad estos títulos y, según datos del mercado, pasaron a ser los principales dueños de esta deuda del Central.
 
Las entidades bancarias se vieron beneficiadas por el BC. La entidad les redujo las obligaciones de encajes y les liberó fondos en mayo para destinar a Lebac. Esto colaboró con la autoridad monetaria para renovar el 100 por ciento de los vencimientos de las letras pero ocasionó un riesgo para el próximo mes.
 
Los bancos se deberán desprender de gran parte de estos títulos para recuperar pesos y sobrecompensar los requerimientos de encajes. En términos contables, gracias a la modificación de los encajes, los bancos se quedaron con pesos para participar de la licitación de Lebac y ayudar al Central a mostrar que la licitación fue atractiva a tasas del 40 por ciento.
 
Pero por otro lado muestra que hubo inversores particulares tanto locales como del extranjero que no volvieron a prestarle al Central y se quedaron con los pesos, los cuales se depositarán hoy en las cuentas bancarias. La autoridad monetaria no informó cómo fue el cambio de composición de los dueños de las Lebac.
 
Por Federico Kucher
 
Fuente: Página 12 y Hoy en la Noticia
 

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20-05-2018 / 11:05
No fue un descuido ni un fallido de Mauricio Macri cuando, recién asomando su candidatura, desestimó a la inflación cómo un problema, asegurando que era un asunto de solucionar, y su existencia era solamente la manifestación de "la incapacidad para gobernar".
 
Y es que entre sus economistas más cercanos, entre los que se destaca desde hace ya un tiempo Federico Sturzenegger, le sugerían que bastaba con manejar la cantidad de dinero en circulación para estabilizar los precios.
 
Ellos, el PRO, harían lo que nunca otros habían hecho: frenar la emisión monetaria. Si la solución era tan sencilla, la inflación no sería un problema, reflexionó el entonces candidato a presidente. Y así lo transmitió. A dos años y medio de gobierno de Cambiemos, la realidad económica le dio un mazazo en la frente a semejante simplificación.
 
El modelo económico impuesto a partir de diciembre de 2015 llevó a que la apertura comercial, la desregulación (descontrol) de los movimientos de capitales internacionales y las altas tasas de interés convirtieran la economía argentina en un pequeño casino para los grandes jugadores de las finanzas internacionales.
 
Y ubicara al país, por vía del endeudamiento externo y los múltiples déficit en las cuentas externas (balanza comercial, turismo, fuga de capitales, pagos de dividendos e intereses) en "uno de los países más vulnerables" ante las turbulencias financieras externas, como el propio Macri admitió al anunciar que iniciaba negociaciones con el FMI.
 
El modelo elegido para "la vuelta al mundo" que proclama el Gobierno de los Ricos también le impuso al país una muy elevada dependencia del dólar al momento de determinar sus precios internos.
 
Dolarizó tarifas, dolarizó el precio de los combustibles, eliminó retenciones (vinculando el precio de exportación al que debe pagar el mercado interno por los mismos productos), desreguló (perdió el control) sobre precios de insumos básicos y abrió el mercado interno a la importación de todo tipo de productos, permitiendo que desplazara a la producción interna.
 
Por lo dicho más arriba, el desequilibrio permanente en las cuentas externas genera tensión en el mercado cambiario y una tendencia constante al aumento del tipo de cambio. Por momentos, como el actual, en  forma abrupta. Por lo dicho en el párrafo anterior, eso está llamado a producir shocks inflacionarios periódicamente.
 
El gobierno de Cambiemos, con su fórmula simple para "gobiernos capaces", no logró resolver la inflación heredada. Pero creó otra mucho peor, por lo dañina en términos de desarrollo económico y costos sociales.
 
En el actual esquema económico, el dólar se cuela en los precios por todos los agujeros que deja la falta de controles. 

19-05-2018 / 17:05
19-05-2018 / 09:05
19-05-2018 / 09:05
Están el jeringozo, el esperanto y el mauribol. El primero ya se sabe que se arma con un juego de sílabas; el segundo con palabras de distintos idiomas y el último lleva la primera fracción de su nombre en homenaje a su principal promotor y el "bol" del final es porque, al hablar ese idioma, se trata de hacerse el tonto. Como los chicos.
 
Por ejemplo cuando se dice: "este es otro FMI". Todos saben que nunca hubo otro, más que el tristemente famoso representante de las economías centrales que ponen la mayor parte del dinero de sus préstamos.
 
Como es lenguaje de tontos, hay que ponerse en ese lugar e imaginar que si las potencias prestan 25 o 30 mil millones de dólares a un país en crisis -pongamos Argentina- no le impondrán ninguna condición. En el mauribol hay que entenderlo así. Por eso los de Cambiemos, que ya van por el decimoquinto nivel de ese lenguaje tontón, dicen: "este es un FMI distinto", niños.
 
Ellos saben que no es así -por eso hablan mauribol-, porque lo que cambió del FMI es que ahora no quiere pagar los costos políticos de sus medidas y las impone en forma secreta. El Gobierno se hace cargo. Es la nueva condición.
 
Por eso Macri dijo, mauriboludeando, que "la gente quiere que le saquen la mochila de encima", dando a entender como mochila el presupuesto para políticas sociales, educativas o de salud, los subsidios a los servicios y bajar el alto costo salarial, entre otras cuestiones.
 
O sea, el que entiende mauribol, traduce que la gente quiere que la revienten, que ya está cansada de vivir así, quiere que le rebajen el salario, la jubilación y los maten con el precio de los alimentos y las tarifas. Hay que sacarle esa mochila de encima a la gente, dice Macri. Y algunos le creen. Por eso lo de mauribol, es una lengua ad hoc para un público especial.
 
Todos en Cambiemos hablan mauribol para un público mauriboleado. Por ejemplo, la disculpa del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne: "Nos cuesta bajar la inflación porque estamos haciendo muchas cosas a la vez".
 
En la primaria la profe te arrancaba la cabeza si ibas con esa excusa. Y lo dice un ministro al que la inflación -de la que es responsable- no lo perjudica porque tiene su fortuna millonaria en dólares y en el exterior.
 
En otro país, la vergüenza le impediría hablar de inflación con sus dólares afuera, pero aquí, como se habla mauribol, es lo natural.

19-05-2018 / 08:05
Fronteras adentro, el gobierno de Mauricio Macri se alista para una negociación aún más delicada que la que sostiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI): el Presidente pretende trasladar a las provincias una carga significativa del ajuste adicional al que se comprometerá a cambio del auxilio financiero.
 
La obsesión de Macri consiste en cerrar cuanto antes el objetivo de déficit fiscal primario para 2019. Ese será el número mágico que el Gobierno debe llevar a Washington para acordar con el FMI. La crisis cambiaria incendió la previsión anterior, del 2,2% del PBI. "Vamos a presentar una meta creíble. No nos pedirán déficit 0, pero tampoco será el 2,2%. Será seguro una cifra que empiece con 1", dijo una fuente de máxima confianza del Presidente.
 
Cada decimal representa millones de pesos de ahorro (un punto del PBI equivale a unos US$6000 millones). El "gran acuerdo nacional" del que habló esta semana el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anticipa una etapa de fuertes tensiones políticas.
 
Detrás de la intención declarada de abrir una etapa de desarrollo real de la Argentina, subyace la urgencia de decidir cómo se reparte el recorte.
 
Macri estableció dos parámetros, según relatan fuentes de su entorno íntimo. Uno: la tijera no se aplicará sobre el presupuesto social (jubilaciones, AUH y otras partidas que se llevan el 75% de la masa total). Dos: llegó la hora de que las provincias -en su mayoría en manos del peronismo- reduzcan fuerte el gasto.
 
"La clave pasa por revisar responsabilidades -añaden en la Casa Rosada-. A los gobernadores les transferimos una masa fenomenal de recursos y ahora les toca asumir las funciones que van atadas".
 
Aluden a la devolución pactada en 2016 del 15% de la coparticipación de impuestos que la administración central retenía desde la estatización en 2008 de las jubilaciones privadas. Gracias a esos fondos, la mayoría de las provincias roza el equilibrio fiscal.
 
El Gobierno imagina recortes de partidas nacionales que financian planes de vivienda provinciales, obras públicas y regímenes jubilatorios especiales (como ya sugirió Macri). Le tocaría a cada gobernador determinar cómo cuadra sus números sin ese dinero.
 
Por su parte, los gobernadores peronistas cerraron filas este miércoles en Tucumán, donde definieron que se sentarán a negociar con Macri pero se pondrán firmes para que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no implique un ajuste en sus provincias. No quieren que repitan sus recetas en provincias en las que el empleo público forma parte de su "estructura".
 
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