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“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
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Nacionales - 15-05-2018 / 09:05
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Las grandes empresas vuelven a remarcar precios incluso luego de la reunión con su amigo Macri

Las grandes empresas vuelven a remarcar precios incluso luego de la reunión con su amigo Macri
La imparable suba del dólar acelera su traslado a los precios de las góndolas. Grandes firmas del sector alimenticio lideran las remarcaciones y advierten que el escenario puede mantenerse si la presión sobre el billete verde no afloja en los próximos días.
Después de unas semanas donde frenaron las entregas de las listas de precios -como consecuencia de la incertidumbre que la corrida cambiaria generó en la economía del país-, las empresas proveedoras de comercios, de grandes cadenas de retail, de híper y supermercados comenzaron a normalizar la situación con anuncios de incrementos que llegan hasta el 10%.
 
Además, con la advertencia de nuevos aumentos durante esta semana o las próximas. En especial, las vinculadas con el sector alimenticio, electrodomésticos y de artículos de perfumería y bazar que están empujando las mayores subas. Algunos casos son los de Molinos Río de la Plata y Arcor que parecen liderar la confección de los nuevos listados.
 
No fue casual que en el encuentro que el presidente Mauricio Macri mantuvo el jueves pasado con empresarios para informar sobre el acuerdo con el FMI, se encontraran importantes referentes de este sector como Amancio Oneto, CEO de Molinos; Alfredo Coto, dueño de una de las mayores cadenas de supermercados de la Argentina, y Miguel Acevedo quien, además de ser titular de la UIA, es dueño de AGD, una de las fabricantes líderes de aceites de la Argentina.
 
Los tres fueron parte de la comitiva de 11 ejecutivos y dirigentes empresariales que ese día convocó el Gobierno a la Quinta Presidencial en busca de apoyo corporativo a la solicitud de un préstamo con el organismo financiero internacional y también para pedirles ayuda en la contención del traslado de la devaluación a los costos, precios y valores que manejan a través de sus respectivos negocios.
 
Tras la reunión, vinieron los aumentos de precios.

 
De hecho, salvo Jaime Campos, titular de AEA, y Gerardo Díaz Beltrán, presidente de la CAME, los otros cinco empresarios son referentes de sectores fuertemente ligados a los vaivenes de la moneda norteamericana como Luis Betnaza, director de Techint; Eduardo Eurnekian, CEO de AA2000; Enrique Cristofani, a cargo del Santander Río; Cristiano Rattazzi, CEO de Fiat, y Martín Migoya, uno de los dueños de Globant.
 
 
Tras la reunión, aumentos
 
Sin embargo, el pedido del jefe de Estado no tuvo mucho eco en cuanto a un esfuerzo para que la evolución del dólar no se sienta en los bolsillos de los consumidores.
 
Hasta el propio Rattazzi salió a pedir un precio mayor al que cotiza por estos días, mientras que el resto de las terminales automotrices ya iniciaron el proceso de adecuación del valor de sus modelos a la nueva realidad cambiaria la semana pasada. 
 
Las concesionarias ya venden con incrementos de entre el 5% y el 9% en la mayoría de las unidades, y con una reducción de las bonificaciones, ofertas y planes de cuotas que venían ofreciendo para la venta en especial de autos 0 Km.
 
Ahora se suman empresas proveedoras de las grandes cadenas de hipermercados y retail que avanzan con nuevos aumentos a pesar de que se trata de un sector castigado por la caída del consumo y que no tiene demasiado margen para poder soportar nuevas correcciones en los valores de las góndolas.
 
Incluso, durante este primer cuatrimestre del año, el sector logró una suba de 0,8% con respecto al mismo período del año pasado, evidenciando una tenue recuperación que los nuevos incrementos pondrán en riesgo.
 
También causará un achicamiento en la financiación ya que la suba del dólar y de las tasas tendrá fuerte influencia en los costos financieros provocando que los planes de pago se reduzcan drásticamente de las 12 o 24 cuotas a solamente dos y con un interés casi impagable para los consumidores.
 
Por caso, alimenticias de primer nivel, productores de golosinas y hasta fabricantes e importadores de electrodomésticos, en especial de televisores, que venían liderando la demanda por la cercanía del Mundial de Rusia, están anunciando retoques a sus precios.
 
En el rubro alimenticio, la compañía de la familia Perez Companc ya les informó a los supermercados sobre nuevas listas con subas del 10% en promedio y que vincula directamente con la presión ejercida por la cotización del dólar en días en los que ya roza los $25.
 
Se trata del segundo incremento que aplica Molinos en menos de siete días. En el anterior había retocado los valores de los productos que integran la lista oficial de Precios Cuidados y también los de sus aceites, harinas y el resto de artículos que integran sus marcas más baratas.
 
Por Andrés Sanguinetti
 
Fuente: iProfesional
 

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20-05-2018 / 11:05
No fue un descuido ni un fallido de Mauricio Macri cuando, recién asomando su candidatura, desestimó a la inflación cómo un problema, asegurando que era un asunto de solucionar, y su existencia era solamente la manifestación de "la incapacidad para gobernar".
 
Y es que entre sus economistas más cercanos, entre los que se destaca desde hace ya un tiempo Federico Sturzenegger, le sugerían que bastaba con manejar la cantidad de dinero en circulación para estabilizar los precios.
 
Ellos, el PRO, harían lo que nunca otros habían hecho: frenar la emisión monetaria. Si la solución era tan sencilla, la inflación no sería un problema, reflexionó el entonces candidato a presidente. Y así lo transmitió. A dos años y medio de gobierno de Cambiemos, la realidad económica le dio un mazazo en la frente a semejante simplificación.
 
El modelo económico impuesto a partir de diciembre de 2015 llevó a que la apertura comercial, la desregulación (descontrol) de los movimientos de capitales internacionales y las altas tasas de interés convirtieran la economía argentina en un pequeño casino para los grandes jugadores de las finanzas internacionales.
 
Y ubicara al país, por vía del endeudamiento externo y los múltiples déficit en las cuentas externas (balanza comercial, turismo, fuga de capitales, pagos de dividendos e intereses) en "uno de los países más vulnerables" ante las turbulencias financieras externas, como el propio Macri admitió al anunciar que iniciaba negociaciones con el FMI.
 
El modelo elegido para "la vuelta al mundo" que proclama el Gobierno de los Ricos también le impuso al país una muy elevada dependencia del dólar al momento de determinar sus precios internos.
 
Dolarizó tarifas, dolarizó el precio de los combustibles, eliminó retenciones (vinculando el precio de exportación al que debe pagar el mercado interno por los mismos productos), desreguló (perdió el control) sobre precios de insumos básicos y abrió el mercado interno a la importación de todo tipo de productos, permitiendo que desplazara a la producción interna.
 
Por lo dicho más arriba, el desequilibrio permanente en las cuentas externas genera tensión en el mercado cambiario y una tendencia constante al aumento del tipo de cambio. Por momentos, como el actual, en  forma abrupta. Por lo dicho en el párrafo anterior, eso está llamado a producir shocks inflacionarios periódicamente.
 
El gobierno de Cambiemos, con su fórmula simple para "gobiernos capaces", no logró resolver la inflación heredada. Pero creó otra mucho peor, por lo dañina en términos de desarrollo económico y costos sociales.
 
En el actual esquema económico, el dólar se cuela en los precios por todos los agujeros que deja la falta de controles. 

19-05-2018 / 17:05
19-05-2018 / 09:05
19-05-2018 / 09:05
Están el jeringozo, el esperanto y el mauribol. El primero ya se sabe que se arma con un juego de sílabas; el segundo con palabras de distintos idiomas y el último lleva la primera fracción de su nombre en homenaje a su principal promotor y el "bol" del final es porque, al hablar ese idioma, se trata de hacerse el tonto. Como los chicos.
 
Por ejemplo cuando se dice: "este es otro FMI". Todos saben que nunca hubo otro, más que el tristemente famoso representante de las economías centrales que ponen la mayor parte del dinero de sus préstamos.
 
Como es lenguaje de tontos, hay que ponerse en ese lugar e imaginar que si las potencias prestan 25 o 30 mil millones de dólares a un país en crisis -pongamos Argentina- no le impondrán ninguna condición. En el mauribol hay que entenderlo así. Por eso los de Cambiemos, que ya van por el decimoquinto nivel de ese lenguaje tontón, dicen: "este es un FMI distinto", niños.
 
Ellos saben que no es así -por eso hablan mauribol-, porque lo que cambió del FMI es que ahora no quiere pagar los costos políticos de sus medidas y las impone en forma secreta. El Gobierno se hace cargo. Es la nueva condición.
 
Por eso Macri dijo, mauriboludeando, que "la gente quiere que le saquen la mochila de encima", dando a entender como mochila el presupuesto para políticas sociales, educativas o de salud, los subsidios a los servicios y bajar el alto costo salarial, entre otras cuestiones.
 
O sea, el que entiende mauribol, traduce que la gente quiere que la revienten, que ya está cansada de vivir así, quiere que le rebajen el salario, la jubilación y los maten con el precio de los alimentos y las tarifas. Hay que sacarle esa mochila de encima a la gente, dice Macri. Y algunos le creen. Por eso lo de mauribol, es una lengua ad hoc para un público especial.
 
Todos en Cambiemos hablan mauribol para un público mauriboleado. Por ejemplo, la disculpa del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne: "Nos cuesta bajar la inflación porque estamos haciendo muchas cosas a la vez".
 
En la primaria la profe te arrancaba la cabeza si ibas con esa excusa. Y lo dice un ministro al que la inflación -de la que es responsable- no lo perjudica porque tiene su fortuna millonaria en dólares y en el exterior.
 
En otro país, la vergüenza le impediría hablar de inflación con sus dólares afuera, pero aquí, como se habla mauribol, es lo natural.

19-05-2018 / 08:05
Fronteras adentro, el gobierno de Mauricio Macri se alista para una negociación aún más delicada que la que sostiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI): el Presidente pretende trasladar a las provincias una carga significativa del ajuste adicional al que se comprometerá a cambio del auxilio financiero.
 
La obsesión de Macri consiste en cerrar cuanto antes el objetivo de déficit fiscal primario para 2019. Ese será el número mágico que el Gobierno debe llevar a Washington para acordar con el FMI. La crisis cambiaria incendió la previsión anterior, del 2,2% del PBI. "Vamos a presentar una meta creíble. No nos pedirán déficit 0, pero tampoco será el 2,2%. Será seguro una cifra que empiece con 1", dijo una fuente de máxima confianza del Presidente.
 
Cada decimal representa millones de pesos de ahorro (un punto del PBI equivale a unos US$6000 millones). El "gran acuerdo nacional" del que habló esta semana el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anticipa una etapa de fuertes tensiones políticas.
 
Detrás de la intención declarada de abrir una etapa de desarrollo real de la Argentina, subyace la urgencia de decidir cómo se reparte el recorte.
 
Macri estableció dos parámetros, según relatan fuentes de su entorno íntimo. Uno: la tijera no se aplicará sobre el presupuesto social (jubilaciones, AUH y otras partidas que se llevan el 75% de la masa total). Dos: llegó la hora de que las provincias -en su mayoría en manos del peronismo- reduzcan fuerte el gasto.
 
"La clave pasa por revisar responsabilidades -añaden en la Casa Rosada-. A los gobernadores les transferimos una masa fenomenal de recursos y ahora les toca asumir las funciones que van atadas".
 
Aluden a la devolución pactada en 2016 del 15% de la coparticipación de impuestos que la administración central retenía desde la estatización en 2008 de las jubilaciones privadas. Gracias a esos fondos, la mayoría de las provincias roza el equilibrio fiscal.
 
El Gobierno imagina recortes de partidas nacionales que financian planes de vivienda provinciales, obras públicas y regímenes jubilatorios especiales (como ya sugirió Macri). Le tocaría a cada gobernador determinar cómo cuadra sus números sin ese dinero.
 
Por su parte, los gobernadores peronistas cerraron filas este miércoles en Tucumán, donde definieron que se sentarán a negociar con Macri pero se pondrán firmes para que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no implique un ajuste en sus provincias. No quieren que repitan sus recetas en provincias en las que el empleo público forma parte de su "estructura".
 
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