La Opinión Popular
                  19:25  |  Lunes 16 de Julio de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Quienes votaron a Macri aceptaron sacrificarse hoy para estar mejor mañana, pero están cada vez más descreídos. Ahora, lo que va a quedar va a ser peor que lo que dejó Menem”. Beatriz Sarlo
Recomendar Imprimir
Sociedad e Interés General - 14-05-2018 / 23:05
EFEMÉRIDES POPULARES

Horacio "Pueblo" Guarany

Horacio
El 15 de mayo de 1925, en Las Garzas, Santa Fe, nace Eraclio Catalín Rodríguez Cereijo, cuyo nombre artístico fue Horacio Guarany, uno de los íconos más importantes del folklore. Hijo de un indígena correntino (Jorge Rodríguez) y una española (Feliciana Cereijo). Fue el hijo número 13 de la pareja, de un total de 14 que tuvieron.
El 15 de mayo de 1925, en Las Garzas, Santa Fe, nace Eraclio Catalín Rodríguez Cereijo, cuyo nombre artístico fue Horacio Guarany, uno de los íconos más importantes del folklore. Hijo de un indígena correntino (Jorge Rodríguez) y una española (Feliciana Cereijo). Fue el hijo número 13 de la pareja, de un total de 14 que tuvieron.
 
De niño, aprendió a tocar la guitarra y en 1943 se instaló en Buenos Aires para tratar de trascender en la música. Sus primeros años los pasó en La Boca, viviendo en una pensión y actuando en pequeños boliches. Hasta que en 1957 llegó a Radio Belgrano y su nombre comenzó a ganarse un lugar.
 
En 1961, actuó en Cosquín, en donde terminó de instalarse como una referencia ineludible de nuestra música. También llegó a cine (Si se calla el cantor, junto a Olga Zubarry, fue un éxito en 1972), entre otras participaciones en la pantalla grande.
 
Afiliado al Partido Comunista, fue víctima de algunos atentados de parte de la Triple A, por lo que debió exiliarse. Vivió en Venezuela, México y España. Volvió con el regreso de la democracia.
 
Editó 57 discos solistas, además de compilados y otros compartidos con diferentes artistas. Con su carisma, se ganó el cariño del público, que lo acompañó masivamente a lo largo de toda su carrera.
 
La Opinión Popular

Agreganos como amigo a Facebook
14-07-2018 / 18:07
14-07-2018 / 18:07
14-07-2018 / 18:07
12-07-2018 / 19:07
A las 9 de la mañana del 13 de julio de 1993, a los 38 años de edad, muere Darío Germán Abdala, sindicalista y político, dirigente del Peronismo y de la Asociación de Trabajadores del Estado.
 
En los '70 se hizo militante peronista como don Manzur Abdala, su viejo, que siempre le decía "leé, Germancito, leé", mientras se escondían de la policía brava de Onganía para entreverarse en reuniones peronistas donde se estudiaba cómo voltear a ese general patricio para recuperar la democracia y que así pudiera volver el general plebeyo, Perón.
 
Abandonó los estudios de mecánica en un colegio industrial y empezó a ganarse la vida como pintor de autos en la Secretaría de Minería. Enseguida lo eligieron delegado. Porque era el mejor. El mejor compañero, el más generoso, el más divertido y, encima, el que levantaba todas las minas.
 
Germán"negro, hincha de Boca y peronista -decía-. Qué más puedo pedir". Se hizo hermano de la vida y de la lucha contra la dictadura y por los derechos humanos de Víctor de Gennaroel tano. Juntos eran dinamita. Eran dos mosqueteros con una sola bandera de libertad. Un día, en la clandestinidad en la iglesia Santa Cruz, fundaron la agrupación con la que iban a ganar las elecciones en la Asociación de Trabajadores del Estado.
 
Siempre cerca de los organismos de los derechos humanos. Siempre lejos de los jerarcas sindicales corruptos y entreguistas. Siempre cerca del peronismo pero abiertos al diálogo y al trabajo conjunto con todos los sectores democráticos. Siempre adelante.
 
Fue uno de los principales enemigos tempranos que tuvo Carlos Menem en el peronismo. Junto a Chacho Álvarez fue integrante del Grupo de los Ocho, que resolvió irse a buscar otros espacios para desarrollar las mismas convicciones de siempre.
 
Hubo solo una cosa que lo pudo. Un maldito y extraño cáncer que se le instaló en la base de la columna vertebral. Dicen sus amigos que sufría dolores brutales que ni la morfina podía calmar. Que sentía como si le estuviesen acribillando la cintura y después las piernas. Su cuerpo se bancó 26 operaciones.
 
Germán se fue y dejó un agujero negro entre los grandes referentes sociales de este país. Se extrañan sus ojeras turcas, su cigarrillo entre los dedos, su mate amargo, su grito de gol bostero, sus ocho hijos, su uniforme de jean, su devoción por Serrat, por Neruda y por Cooke, y su hecho maldito del país burgués.
 
Se fue al más allá a organizar sindicatos decentes y a seguir luchando por la libertad, la dignidad del trabajo y los derechos humanos.
 
La Opinión Popular

12-07-2018 / 19:07
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar