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“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
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Nacionales - 14-05-2018 / 08:05
¿CÓMO ES QUE LLEGAMOS A DEPENDER DE LOS ESPECULADORES?

El Banco Central pagará tasas cercanas al 45% para renovar las Lebacs

El Banco Central pagará tasas cercanas al 45% para renovar las Lebacs
Con el mega vencimiento de Lebac en mente, el Banco Central pulsea contra el dólar y pagaría incluso una "súper tasa". Las idas y vueltas de estas semanas, evidenciaron las dificultades que ya estaban latentes por la incapacidad del gobierno de Mauricio Macri para asegurar la permanencia de los capitales golondrinas de corto plazo en activos en pesos si no es asegurando el pago de tasas de interés exorbitantes. Son piedras con las que ya tropezamos, errores que ya cometimos. La crónica de un fracaso anunciado. Pero la realidad, que ahora golpea, nos muestra la farsa del cambio.
Mañana, el Banco Central tendrá su prueba de fuego cuando venzan unos $680.000 millones (US$28.000 millones) en Lebacs y deba convencer a los capitales golondrina especulativos de renovar su deuda en la moneda local, para evitar que vayan a la compra de dólares.
 
La tarea no será fácil. El viernes, pese a que el Central sacrificó otros US$1.102 millones de sus reservas, el dólar cerró en $23,79. Y las expectativas de devaluación continúan en alza: el Fondo Monetario Internacional (FMI) pide una cotización de $26 y en el mercado de futuros, la divisa se negocia cerca de los $30 para fin de año.  
 
Independientemente de lo que pase mañana, la Argentina seguirá naufragando sobre la base de un país rico en su origen, pero lleno de pobres. Porque no se genera empleo calificado para que los marginales salgan de su marginalidad, no se reactiva el aparato productivo para la entrada de dólares genuinos, pero abrimos la puerta de la deuda para sostener la bicicleta financiera con divisas que se fugan.
 
Es lo que puede ocurrir mañana. El mega vencimiento de $680.000 millones representa más del 50% de las reservas del Central, mientras que el 64% de ese monto está en manos de inversores extranjeros, buitres que viven de la carroña y que, apenas huelen default, huyen de los países emergentes como quien se retira a tiempo de la timba.
 
Si pasan sus pesos a dólares, las arcas del Banco Central se resentirán fuertemente, a la vez que impactará en una mayor devaluación, presionando todavía más sobre los precios de la canasta básica. Si deciden renovar las Lebac el mercado habrá ganado con sus tasas de interés del 45%, que el Banco Central podrá subir según se lo demanden, con la excusa de frenar el dólar y contener la desbocada inflación.
 
Habrá una momentánea sensación de quietud, el dólar quizá se tranquilice y no es de extrañar que desde el Presidente Mauricio Macri, hasta sus ministros y aliados radicales y lilitos salgan a celebrar el aparente triunfo. Será pan duro para hoy y hambre para mañana.
 
Debajo de la superficie, habrá recesión: semejantes tasas de interés frenan aún más la economía porque los créditos se vuelven imposibles y nada resulta tan rentable como la especulación. La inflación y la devaluación paralizan el consumo, porque hay menos dinero. Y habrá menos empleos ahora que el Gobierno de Macri pretende bajar el déficit recortando la obra pública, principal generadora de trabajo.
 
En esta encerrona, el Gobierno de los Ricos ha salido a buscar soluciones nada menos que en el FMI, el manotazo de ahogado que nos volverá más pobres y más dependientes, porque habrá más ajustes aún contra el pueblo trabajador.
 
La Opinión Popular

 El Banco Central pagará tasas cercanas al 45% para renovar las Lebacs

LA GRAN DUDA ES QUÉ HARÁN LOS FONDOS E INVERSORES MINORISTAS MAÑANA
 
Estiman que el BCRA deberá pagar tasas cercanas al 45% para renovar las Lebacs
 
En un escenario en el que cada vez más inversores eligen salir de los activos en pesos para refugiarse en el dólar, en el mercado estiman que el Banco Central deberá pagar en la licitación de Lebac de mañana tasas de corto plazo en torno al 45% para no acelerar la salida.
 
El BCRA enfrentará un duro test, ya que vencen cerca de $670.000 millones en letras internas, es decir, casi el 70% de la base monetaria. Se calcula que alrededor del 35% del vencimiento de mañana está en poder de los bancos y otra porción importante está en manos de la Anses, que optarían por renovar la mayoría de sus tenencias. El resto se divide entre fondos locales y del exterior, y una pequeña parte de inversores minoristas, que son los que despiertan las mayores dudas respecto a cuál será su comportamiento.
 
"Los inversores están alejándose de Lebac, al parecer, preocupados por el vencimiento de mayo. A 5 días de esa fecha vimos tasas superiores al 100% anual en el tramo más corto y eso está hablando a las claras de inversores que no quieren esperar con sus Lebac al vencimiento", señaló Nery Persichini, gerente de inversiones de GMA Capital. El viernes, inversores llegaron a vender en el mercado secundario Lebac con vencimiento en mayo por debajo de su precio de licitación.
 
"Convalidaron una pérdida en términos nominales en pesos, algo que nunca había pasado en el mercado de Lebac", agregó Persichini.
 
En este contexto, para tratar de dejar afuera la menor cantidad de pesos posibles, y tal como lo viene haciendo en sus últimas licitaciones, en el mercado estiman que el Central convalidará las tasas del mercado secundario en la subasta de mañana.
 
"Va a tener que convalidar las tasas del mercado, entre 40% y 50%. No le va a quedar otra por el contexto que estamos viviendo", afirmó el analista financiero Christian Buteler.
 
La tasa de las letras de más corto plazo (a 5 días) cerró el viernes en el mercado secundario al 47%, luego de llegar a superar el 100% durante la rueda. En tanto, el rendimiento de la letra a junio culminó en 42,50%, después de tocar el 47% en la sesión.
 
Operadores y analistas esperan que hoy los inversores en el mercado secundario de Lebac presionen aún más al alza las tasas, por lo que los rendimientos de la licitación de mañana serían mayores a los del cierre de la semana pasada. En la city arriesgan que el Central podría tener que llegar a pagar retornos de corto plazo por encima del 45% si desea dejar la menor cantidad posible de pesos afuera.
 
Respecto a cuál será el comportamiento de los minoristas y los fondos en la licitación de mañana, Buteler señaló que muchos ya salieron en los últimos días, y fueron reemplazados por bancos.
 
Así, si bien espera que el BCRA no llegue a renovar la totalidad de los vencimientos, esos pesos que queden afuera no deberían generarle una presión adicional al dólar, debido a que la reducción del límite de la posición neta en moneda extranjera que pueden mantener las entidades financieras que determinó hace dos semanas la autoridad monetaria no le permitirá a los bancos destinarlos a la compra de divisas.
 
Por Eugenia Baliño
 
Fuentes: BAE Negocios y Diario Hoy
 

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20-05-2018 / 11:05
No fue un descuido ni un fallido de Mauricio Macri cuando, recién asomando su candidatura, desestimó a la inflación cómo un problema, asegurando que era un asunto de solucionar, y su existencia era solamente la manifestación de "la incapacidad para gobernar".
 
Y es que entre sus economistas más cercanos, entre los que se destaca desde hace ya un tiempo Federico Sturzenegger, le sugerían que bastaba con manejar la cantidad de dinero en circulación para estabilizar los precios.
 
Ellos, el PRO, harían lo que nunca otros habían hecho: frenar la emisión monetaria. Si la solución era tan sencilla, la inflación no sería un problema, reflexionó el entonces candidato a presidente. Y así lo transmitió. A dos años y medio de gobierno de Cambiemos, la realidad económica le dio un mazazo en la frente a semejante simplificación.
 
El modelo económico impuesto a partir de diciembre de 2015 llevó a que la apertura comercial, la desregulación (descontrol) de los movimientos de capitales internacionales y las altas tasas de interés convirtieran la economía argentina en un pequeño casino para los grandes jugadores de las finanzas internacionales.
 
Y ubicara al país, por vía del endeudamiento externo y los múltiples déficit en las cuentas externas (balanza comercial, turismo, fuga de capitales, pagos de dividendos e intereses) en "uno de los países más vulnerables" ante las turbulencias financieras externas, como el propio Macri admitió al anunciar que iniciaba negociaciones con el FMI.
 
El modelo elegido para "la vuelta al mundo" que proclama el Gobierno de los Ricos también le impuso al país una muy elevada dependencia del dólar al momento de determinar sus precios internos.
 
Dolarizó tarifas, dolarizó el precio de los combustibles, eliminó retenciones (vinculando el precio de exportación al que debe pagar el mercado interno por los mismos productos), desreguló (perdió el control) sobre precios de insumos básicos y abrió el mercado interno a la importación de todo tipo de productos, permitiendo que desplazara a la producción interna.
 
Por lo dicho más arriba, el desequilibrio permanente en las cuentas externas genera tensión en el mercado cambiario y una tendencia constante al aumento del tipo de cambio. Por momentos, como el actual, en  forma abrupta. Por lo dicho en el párrafo anterior, eso está llamado a producir shocks inflacionarios periódicamente.
 
El gobierno de Cambiemos, con su fórmula simple para "gobiernos capaces", no logró resolver la inflación heredada. Pero creó otra mucho peor, por lo dañina en términos de desarrollo económico y costos sociales.
 
En el actual esquema económico, el dólar se cuela en los precios por todos los agujeros que deja la falta de controles. 

19-05-2018 / 17:05
19-05-2018 / 09:05
19-05-2018 / 09:05
Están el jeringozo, el esperanto y el mauribol. El primero ya se sabe que se arma con un juego de sílabas; el segundo con palabras de distintos idiomas y el último lleva la primera fracción de su nombre en homenaje a su principal promotor y el "bol" del final es porque, al hablar ese idioma, se trata de hacerse el tonto. Como los chicos.
 
Por ejemplo cuando se dice: "este es otro FMI". Todos saben que nunca hubo otro, más que el tristemente famoso representante de las economías centrales que ponen la mayor parte del dinero de sus préstamos.
 
Como es lenguaje de tontos, hay que ponerse en ese lugar e imaginar que si las potencias prestan 25 o 30 mil millones de dólares a un país en crisis -pongamos Argentina- no le impondrán ninguna condición. En el mauribol hay que entenderlo así. Por eso los de Cambiemos, que ya van por el decimoquinto nivel de ese lenguaje tontón, dicen: "este es un FMI distinto", niños.
 
Ellos saben que no es así -por eso hablan mauribol-, porque lo que cambió del FMI es que ahora no quiere pagar los costos políticos de sus medidas y las impone en forma secreta. El Gobierno se hace cargo. Es la nueva condición.
 
Por eso Macri dijo, mauriboludeando, que "la gente quiere que le saquen la mochila de encima", dando a entender como mochila el presupuesto para políticas sociales, educativas o de salud, los subsidios a los servicios y bajar el alto costo salarial, entre otras cuestiones.
 
O sea, el que entiende mauribol, traduce que la gente quiere que la revienten, que ya está cansada de vivir así, quiere que le rebajen el salario, la jubilación y los maten con el precio de los alimentos y las tarifas. Hay que sacarle esa mochila de encima a la gente, dice Macri. Y algunos le creen. Por eso lo de mauribol, es una lengua ad hoc para un público especial.
 
Todos en Cambiemos hablan mauribol para un público mauriboleado. Por ejemplo, la disculpa del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne: "Nos cuesta bajar la inflación porque estamos haciendo muchas cosas a la vez".
 
En la primaria la profe te arrancaba la cabeza si ibas con esa excusa. Y lo dice un ministro al que la inflación -de la que es responsable- no lo perjudica porque tiene su fortuna millonaria en dólares y en el exterior.
 
En otro país, la vergüenza le impediría hablar de inflación con sus dólares afuera, pero aquí, como se habla mauribol, es lo natural.

19-05-2018 / 08:05
Fronteras adentro, el gobierno de Mauricio Macri se alista para una negociación aún más delicada que la que sostiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI): el Presidente pretende trasladar a las provincias una carga significativa del ajuste adicional al que se comprometerá a cambio del auxilio financiero.
 
La obsesión de Macri consiste en cerrar cuanto antes el objetivo de déficit fiscal primario para 2019. Ese será el número mágico que el Gobierno debe llevar a Washington para acordar con el FMI. La crisis cambiaria incendió la previsión anterior, del 2,2% del PBI. "Vamos a presentar una meta creíble. No nos pedirán déficit 0, pero tampoco será el 2,2%. Será seguro una cifra que empiece con 1", dijo una fuente de máxima confianza del Presidente.
 
Cada decimal representa millones de pesos de ahorro (un punto del PBI equivale a unos US$6000 millones). El "gran acuerdo nacional" del que habló esta semana el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anticipa una etapa de fuertes tensiones políticas.
 
Detrás de la intención declarada de abrir una etapa de desarrollo real de la Argentina, subyace la urgencia de decidir cómo se reparte el recorte.
 
Macri estableció dos parámetros, según relatan fuentes de su entorno íntimo. Uno: la tijera no se aplicará sobre el presupuesto social (jubilaciones, AUH y otras partidas que se llevan el 75% de la masa total). Dos: llegó la hora de que las provincias -en su mayoría en manos del peronismo- reduzcan fuerte el gasto.
 
"La clave pasa por revisar responsabilidades -añaden en la Casa Rosada-. A los gobernadores les transferimos una masa fenomenal de recursos y ahora les toca asumir las funciones que van atadas".
 
Aluden a la devolución pactada en 2016 del 15% de la coparticipación de impuestos que la administración central retenía desde la estatización en 2008 de las jubilaciones privadas. Gracias a esos fondos, la mayoría de las provincias roza el equilibrio fiscal.
 
El Gobierno imagina recortes de partidas nacionales que financian planes de vivienda provinciales, obras públicas y regímenes jubilatorios especiales (como ya sugirió Macri). Le tocaría a cada gobernador determinar cómo cuadra sus números sin ese dinero.
 
Por su parte, los gobernadores peronistas cerraron filas este miércoles en Tucumán, donde definieron que se sentarán a negociar con Macri pero se pondrán firmes para que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no implique un ajuste en sus provincias. No quieren que repitan sus recetas en provincias en las que el empleo público forma parte de su "estructura".
 
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