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Internacionales - 13-05-2018 / 07:05
EFEMÉRIDES POPULARES

En la Cámara de los Comunes, en el marco de la Segunda Guerra Mundial, Churchill promete: Sangre, sudor y lágrimas

En la Cámara de los Comunes, en el marco de la Segunda Guerra Mundial, Churchill promete: Sangre, sudor y lágrimas
"Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor" (en inglés blood, toil, tears and sweat) es una famosa expresión utilizada en un histórico discurso del primer ministro británico Winston Churchill ante la Casa de los Comunes (la cámara baja del Parlamento del Reino Unido), el 13 de mayo de 1940.
"Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor" (en inglés blood, toil, tears and sweat) es una famosa expresión utilizada en un histórico discurso del primer ministro británico Winston Churchillante la Casa de los Comunes (la cámara baja del Parlamento del Reino Unido), el 13 de mayo de 1940, tras reemplazar a Neville Chamberlain como primer ministro, en el contexto de la batalla de Francia, ocho meses después de haber comenzado la Segunda Guerra Mundial, cuando las fuerzas aliadas estaban experimentando continuas derrotas frente a la Alemania nazi. A pesar de no responder a la literalidad de la cita, se emplea frecuentemente con la forma "sangre, sudor y lágrimas". El propio Churchill repitió la frase en distintas ocasiones y con distintas formulaciones durante la guerra.
 
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Churchill pronunció tres discursos públicos durante el período de la batalla de Francia. Éste discurso y los dos siguientes, del 4 de junio ("lucharemos en las playas") y del 18 de junio ("esta fue su hora más gloriosa"), tuvieron una extraordinaria influencia en la opinión pública británica, preparándola para enfrentarse a una guerra dura y prolongada, y que, a diferencia de lo ocurrido durante la Primera Guerra Mundial, previsiblemente afectaría también al territorio de la isla, como se confirmó desde julio de ese mismo año de 1940 con los enfrentamientos aéreos de la batalla de Inglaterra y los bombardeos masivos, que se mantuvieron hasta el final de la guerra (1945).
 
Fuente: Wikipedia

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16-07-2018 / 08:07
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En las postrimerías de la Edad Media, una nueva clase social, la burguesía de comerciantes y productores de artículos manufacturados para el comercio, surge del seno de la sociedad feudal de señores propietarios de la tierra y siervos de la gleba.
 
Las nuevas fuerzas productivas que se desarrollaban en el seno de la sociedad feudal chocaban cada vez más con las relaciones de servidumbre propias del feudalismo, sus leyes, sus instituciones, su filosofía, su moral, su arte y su ideología política.
 
Nuevas ideas filosóficas y políticas, nuevos conceptos del derecho y del Estado fueron proclamados por los representantes intelectuales de la clase burguesa, los que por responder a las nuevas necesidades de la vida social, poco a poco se hicieron conciencia en las masas explotadas.
 
La naciente burguesía alentaba a los campesinos a librarse de la servidumbre feudal, incitaba a los artesanos contra las relaciones gremiales corporativas y reclamaba el derecho al poder político. Los monarcas absolutos, la nobleza y el alto clero defendían tenazmente sus privilegios de clase, proclamando el derecho divino de la corona y la intangibilidad del orden social.
 
Eran entonces ideas revolucionarias frente a las ideas caducas de la sociedad feudal. Los campesinos, los artesanos y los obreros de las manufacturas, encabezados por la burguesía, echaron por tierra el orden feudal, su filosofía, sus ideas, sus instituciones, sus leyes y los privilegios de la clase dominante, es decir, la nobleza hereditaria.
 
El 14 de julio de 1789, la Revolución francesa socavó las bases del sistema monárquico y feudal como tal, más allá de sus estertores, en la medida en que lo derrocó con un discurso capaz de volverlo ilegítimo, proclamando las ideas de Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Denis Diderot o Montesquie, portavoces revolucionarios de la filosofía burguesa, como por ejemplo, los conceptos de libertad política, de fraternidad y de igualdad, o las nuevas teorías políticas sobre la separación de poderes del Estado.

La Revolución francesa sentó las bases de la democracia moderna y abrío nuevos horizontes políticos basados en el principio de la soberanía popular.

Escribe: Carlos Morales

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