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“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
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Nacionales - 12-05-2018 / 11:05
NEGACIONISTA

Según el ministro macrista Cabrera, la crisis del dólar será historia en pocos días y no ha habido cambios de precios

Según el ministro macrista Cabrera, la crisis del dólar será historia en pocos días y no ha habido cambios de precios
En los últimos días el Gobierno nacional ha perfeccionado un estilo al que ya tiene acostumbrada a la población: negar la realidad, lo que además de resultar inexplicable a esta altura del partido, causa más malestar y bronca popular. En la imagen: Cabrera con Macri.
En el medio de la mayor crisis política que atraviesa el Gobierno nacional, Mauricio Macri y sus millonarios funcionarios hacen gala de un negacionismo absoluto como si vivieran en una realidad paralela.
 
El ministro de Producción, Francisco Cabrera, aseguró ayer que el sector empresario le transmitió al presidente Macri su apoyo a la gestión de un crédito stand by ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y dijo la cuestión del dólar es un tema coyuntural a causa de la suba de tasas en Estados Unidos y que "en pocos días será historia".
 
En una conferencia de prensa realizada en la Quinta Presidencial de Olivos, luego de la reunión con Macri y los empresarios, Cabrera dijo que "no tocamos el tema del dólar en particular como problema, sí la diferencia de otras situaciones vividas, cuando no se podía ajustar por el tipo de cambio".
 
"Para nosotros no es un problema que se ajuste el tipo de cambio, (aunque) obviamente lo que no puede pasar es una situación de crisis. Entendemos que este es un tema coyuntural que en pocos días será historia, y que nosotros tenemos que ocupamos por hacer crecer la economía", enfatizó el ministro.
 
En los últimos días el Gobierno nacional ha perfeccionado un estilo al que ya tiene acostumbrada a la población: negar la realidad, lo que además de resultar inexplicable a esta altura del partido, causa más malestar y bronca popular.
 
Lo que algunos periodistas, y también dirigentes políticos llaman "fallas" o "errores" en las vías de comunicación del Gobierno es algo más que eso. Es un estilo que se ha transformado en una marca registrada de Cambiemos que insiste en negar lo que es evidente: que atraviesan la mayor crisis política y económica desde su asunción y que sus "recetas", ya conocidas y de nefastas consecuencias, no hacen más que llenar de angustia y preocupación a amplios sectores de la población que vienen sufriendo sus políticas de ajuste desde hace más de dos años.
 
La certeza de que "lo peor" está por venir y mientras el presidente Macri y sus funcionarios "están mirando otro canal" causaría risa, sino es porque las terribles consecuencias de esta crisis caerán sobre los hombros de los trabajadores y el pueblo.
 
La Opinión Popular

 
De todas formas, en una jornada donde el dólar cerró a 23,70 pesos, Cabrera reconoció que "si persiste un tipo de cambio más alto, hay productos que tienen componentes dolarizados, como son los alimentos que nosotros exportamos, como el trigo el maíz y es posible que sea cambiado" el precio que tienen en la actualidad.
 
En el encuentro de esta tarde, que duró una hora desde las 16:15, participaron Amancio Oneto, de Molinos; Gerardo Díaz Beltrán, de CAME; Miguel Acevedo, de la UIA; Luis Betnaza, de Techint; Eduardo Eurnekian, de la CAC; Enrique Cristofani, del Banco Santander Río; Alfredo Coto, de Coto; Eduardo Elzstain, de IRSA; Cristiano Rattazzi, de FCA, y Martín Migoya, CEO de Globant.
 
El ministro comentó que durante la reunión, el presidente Macri comentó a los empresarios "sobre el acuerdo con el FMI, que tiene que ver con la particularidad de la zozobra que ha vivido el mercado cambiario en estos días".
 
"Todos (los empresarios) estuvieron de acuerdo y les pareció razonable fortalecer el programa financiero argentino, que es una de las patas importantes del programa económico argentino, con un crédito preventivo del FMI que nos permita tener mayor solidez y por lo tanto sortear un tema de liquidez y no de solvencia de la economía argentina", enfatizó.
 
Y, manifestó que el objetivo central de la reunión tuvo que ver "con cómo seguimos trabajando, cómo seguimos creciendo y produciendo. Llevamos siete trimestres consecutivos de crecimiento de la economía".
 
Consultado respecto al impacto que puede tener en los precios la fuerte suba del dólar de las últimas semanas, Cabrera dijo que en la reunión "no quisimos entrar en el detalle" y se limitó a señalar que "uno de los empresarios que vino era un minorista (el presidente de CAME) y otro un supermercadista, Alfredo Coto, y nos han dicho que no ha habido cambio de precios".
 
En ese marco, el funcionario ratificó que "no es nuestra política hacer control de precios porque ha fracaso en los últimos 4.000 años".
 
"Nosotros sí lo que queremos es que haya competencia, un mercado transparente y una protección del consumidor y en eso seguiremos trabajando", concluyó.
 
Uno de los participantes de la reunión, Eduardo Eurnekian, vicepresidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), dijo que "la economía muestra una buena y positiva situación, por lo que ratificamos las medidas que está implementando al presente el Gobierno nacional".
 
Y sostuvo que "en el proceso de gradualismo que lleva la política económica las inversiones prosiguen y continuarán su marcha normal y los proyectos licitatorios de las nuevas iniciativas se empezarán a definir próximamente".
 
Eduardo Eurnekian admitió que "la existencia de cierta incertidumbre tiene su origen mayormente en causas externas. No hay razones que den cuenta de una preocupación por la situación económica ya que los fundamentos' siguen sólidos".
 
Fuentes: El Día y La Izquierda Diario

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20-05-2018 / 11:05
No fue un descuido ni un fallido de Mauricio Macri cuando, recién asomando su candidatura, desestimó a la inflación cómo un problema, asegurando que era un asunto de solucionar, y su existencia era solamente la manifestación de "la incapacidad para gobernar".
 
Y es que entre sus economistas más cercanos, entre los que se destaca desde hace ya un tiempo Federico Sturzenegger, le sugerían que bastaba con manejar la cantidad de dinero en circulación para estabilizar los precios.
 
Ellos, el PRO, harían lo que nunca otros habían hecho: frenar la emisión monetaria. Si la solución era tan sencilla, la inflación no sería un problema, reflexionó el entonces candidato a presidente. Y así lo transmitió. A dos años y medio de gobierno de Cambiemos, la realidad económica le dio un mazazo en la frente a semejante simplificación.
 
El modelo económico impuesto a partir de diciembre de 2015 llevó a que la apertura comercial, la desregulación (descontrol) de los movimientos de capitales internacionales y las altas tasas de interés convirtieran la economía argentina en un pequeño casino para los grandes jugadores de las finanzas internacionales.
 
Y ubicara al país, por vía del endeudamiento externo y los múltiples déficit en las cuentas externas (balanza comercial, turismo, fuga de capitales, pagos de dividendos e intereses) en "uno de los países más vulnerables" ante las turbulencias financieras externas, como el propio Macri admitió al anunciar que iniciaba negociaciones con el FMI.
 
El modelo elegido para "la vuelta al mundo" que proclama el Gobierno de los Ricos también le impuso al país una muy elevada dependencia del dólar al momento de determinar sus precios internos.
 
Dolarizó tarifas, dolarizó el precio de los combustibles, eliminó retenciones (vinculando el precio de exportación al que debe pagar el mercado interno por los mismos productos), desreguló (perdió el control) sobre precios de insumos básicos y abrió el mercado interno a la importación de todo tipo de productos, permitiendo que desplazara a la producción interna.
 
Por lo dicho más arriba, el desequilibrio permanente en las cuentas externas genera tensión en el mercado cambiario y una tendencia constante al aumento del tipo de cambio. Por momentos, como el actual, en  forma abrupta. Por lo dicho en el párrafo anterior, eso está llamado a producir shocks inflacionarios periódicamente.
 
El gobierno de Cambiemos, con su fórmula simple para "gobiernos capaces", no logró resolver la inflación heredada. Pero creó otra mucho peor, por lo dañina en términos de desarrollo económico y costos sociales.
 
En el actual esquema económico, el dólar se cuela en los precios por todos los agujeros que deja la falta de controles. 

19-05-2018 / 17:05
19-05-2018 / 09:05
19-05-2018 / 09:05
Están el jeringozo, el esperanto y el mauribol. El primero ya se sabe que se arma con un juego de sílabas; el segundo con palabras de distintos idiomas y el último lleva la primera fracción de su nombre en homenaje a su principal promotor y el "bol" del final es porque, al hablar ese idioma, se trata de hacerse el tonto. Como los chicos.
 
Por ejemplo cuando se dice: "este es otro FMI". Todos saben que nunca hubo otro, más que el tristemente famoso representante de las economías centrales que ponen la mayor parte del dinero de sus préstamos.
 
Como es lenguaje de tontos, hay que ponerse en ese lugar e imaginar que si las potencias prestan 25 o 30 mil millones de dólares a un país en crisis -pongamos Argentina- no le impondrán ninguna condición. En el mauribol hay que entenderlo así. Por eso los de Cambiemos, que ya van por el decimoquinto nivel de ese lenguaje tontón, dicen: "este es un FMI distinto", niños.
 
Ellos saben que no es así -por eso hablan mauribol-, porque lo que cambió del FMI es que ahora no quiere pagar los costos políticos de sus medidas y las impone en forma secreta. El Gobierno se hace cargo. Es la nueva condición.
 
Por eso Macri dijo, mauriboludeando, que "la gente quiere que le saquen la mochila de encima", dando a entender como mochila el presupuesto para políticas sociales, educativas o de salud, los subsidios a los servicios y bajar el alto costo salarial, entre otras cuestiones.
 
O sea, el que entiende mauribol, traduce que la gente quiere que la revienten, que ya está cansada de vivir así, quiere que le rebajen el salario, la jubilación y los maten con el precio de los alimentos y las tarifas. Hay que sacarle esa mochila de encima a la gente, dice Macri. Y algunos le creen. Por eso lo de mauribol, es una lengua ad hoc para un público especial.
 
Todos en Cambiemos hablan mauribol para un público mauriboleado. Por ejemplo, la disculpa del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne: "Nos cuesta bajar la inflación porque estamos haciendo muchas cosas a la vez".
 
En la primaria la profe te arrancaba la cabeza si ibas con esa excusa. Y lo dice un ministro al que la inflación -de la que es responsable- no lo perjudica porque tiene su fortuna millonaria en dólares y en el exterior.
 
En otro país, la vergüenza le impediría hablar de inflación con sus dólares afuera, pero aquí, como se habla mauribol, es lo natural.

19-05-2018 / 08:05
Fronteras adentro, el gobierno de Mauricio Macri se alista para una negociación aún más delicada que la que sostiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI): el Presidente pretende trasladar a las provincias una carga significativa del ajuste adicional al que se comprometerá a cambio del auxilio financiero.
 
La obsesión de Macri consiste en cerrar cuanto antes el objetivo de déficit fiscal primario para 2019. Ese será el número mágico que el Gobierno debe llevar a Washington para acordar con el FMI. La crisis cambiaria incendió la previsión anterior, del 2,2% del PBI. "Vamos a presentar una meta creíble. No nos pedirán déficit 0, pero tampoco será el 2,2%. Será seguro una cifra que empiece con 1", dijo una fuente de máxima confianza del Presidente.
 
Cada decimal representa millones de pesos de ahorro (un punto del PBI equivale a unos US$6000 millones). El "gran acuerdo nacional" del que habló esta semana el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anticipa una etapa de fuertes tensiones políticas.
 
Detrás de la intención declarada de abrir una etapa de desarrollo real de la Argentina, subyace la urgencia de decidir cómo se reparte el recorte.
 
Macri estableció dos parámetros, según relatan fuentes de su entorno íntimo. Uno: la tijera no se aplicará sobre el presupuesto social (jubilaciones, AUH y otras partidas que se llevan el 75% de la masa total). Dos: llegó la hora de que las provincias -en su mayoría en manos del peronismo- reduzcan fuerte el gasto.
 
"La clave pasa por revisar responsabilidades -añaden en la Casa Rosada-. A los gobernadores les transferimos una masa fenomenal de recursos y ahora les toca asumir las funciones que van atadas".
 
Aluden a la devolución pactada en 2016 del 15% de la coparticipación de impuestos que la administración central retenía desde la estatización en 2008 de las jubilaciones privadas. Gracias a esos fondos, la mayoría de las provincias roza el equilibrio fiscal.
 
El Gobierno imagina recortes de partidas nacionales que financian planes de vivienda provinciales, obras públicas y regímenes jubilatorios especiales (como ya sugirió Macri). Le tocaría a cada gobernador determinar cómo cuadra sus números sin ese dinero.
 
Por su parte, los gobernadores peronistas cerraron filas este miércoles en Tucumán, donde definieron que se sentarán a negociar con Macri pero se pondrán firmes para que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no implique un ajuste en sus provincias. No quieren que repitan sus recetas en provincias en las que el empleo público forma parte de su "estructura".
 
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