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Internacionales - 10-05-2018 / 16:05
EFEMÉRIDES POPULARES

Agentes del servicio secreto israelí Mosad secuestran al genocida nazi Adolf Eichmann

Agentes del servicio secreto israelí Mosad secuestran al genocida nazi Adolf Eichmann
El 11 de mayo de 1960 fue secuestrado por el Mossad el genocida Otto Adolf Eichmann, ex teniente coronel de las SS nazis. Luego de un breve forcejeo, lo metieron en un auto y partieron hacia su refugio donde lo interrogaron durante nueve días. Finalmente, la noche del 20 de mayo lo embarcaron en el avión de la línea El Al.
Otto Adolf Eichmann fue un teniente coronel de las SS nazis. Fue el responsable de la "Solución Final" con la que los nazis decidieron el exterminio de seis millones de judíos en los campos de concentración. Luego de terminada la Segunda Guerra Mundial, el oficial de las SS se había fugado y evitado los juicios de Nüremberg.
 
Primero, se escondió en Alemania y, finalmente, llegó a Italia donde consiguió un pasaporte de la Cruz Roja, con visado argentino, a nombre de Ricardo Klement con el que viajó a Buenos Aires el 14 de junio de 1950.
 
El 11 de mayo de 1960 fue secuestrado por el Mossad. Luego de un breve forcejeo, lo metieron en un auto y partieron hacia su refugio donde lo interrogaron durante nueve días. Finalmente, la noche del 20 de mayo lo embarcaron en el avión de la línea El Al, que había llegado a Buenos Aires el día anterior con el canciller Abba Eban, para participar de los festejos.
 
Por este secuestro, la cancillería argentina, por medio del embajador Mario Amadeo -el presidente de Argentina era Arturo Frondizi-, reclamó una grave violación de la soberanía; este reclamo lo llevó ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Recibió apoyo del organismo internacional, pero Israel nunca tuvo intenciones de devolver al criminal nazi.
 
La Opinión Popular

Cómo y por qué Israel secuestró a Adolf Eichmann
 
A 50 años de la operación, un tribunal alemán ordenó abrir los archivos de los servicios secretos sobre el escape del ex jerarca nazi a la Argentina. Se radicó en San Fernando, donde agentes del Mossad se lo llevaron a Jerusalén para juzgarlo.
 
Por Hernán Dobry
 
La Argentina era una fiesta. Faltaban pocos días para comenzar los festejos del 150 aniversario de la Revolución de Mayo y todo el país esperaba expectante del inicio de las celebraciones, para las que habían llegado a Buenos Aires delegaciones de todo el mundo. Nadie podía prever que a miles de kilómetros de distancia un anuncio opacaría todo.
 
"Adolf Eichmann se encuentra ya detenido en Israel y en breve será procesado aquí conforme la Ley de Justicia contra los nazis y sus colaboracionistas", afirmó el primer ministro de Israel, David Ben-Gurión, ante su Parlamento, el 23 de mayo de 1960. La noticia se diseminó de inmediato en todos los medios.
 
Dos días más tarde, la revista Times informó que lo habían capturado en Buenos Aires y el 26, La Razón lo ponía en su portada. Había estallado uno de los mayores escándalos del gobierno de Arturo Frondizi.
 
Eichmann era el responsable de la "Solución Final" con la que los nazis decidieron el exterminio de seis millones de judíos en los campos de concentración. Luego de terminada la Segunda Guerra Mundial, el oficial de las SS se había fugado y evitado los juicios de Nüremberg Primero, se escondió en Alemania y, finalmente, llegó a Italia donde consiguió un pasaporte de la Cruz Roja, con visado argentino, a nombre de Ricardo Klement con el que viajó a Buenos Aires el 14 de junio de 1950.
 
Después de pasar por varios destinos en el país, se asentó en la calle Garibaldi 6067, en la localidad de San Fernando y comenzó a trabajar para Mercedes Benz. Allí, lo halló un grupo de agentes del Mossad (Servicio de Inteligencia Israelí) luego de que la hija de un sobreviviente del Holocausto diera la alerta.
 
 
El operativo especial
 
La autorización para capturarlo la dio Ben-Gurión sin consultar a su gabinete, luego de que el titular del Mossad, Isser Harel, le confirmara que realmente era él. Si bien lo correcto hubiera sido pedir su extradición, prefirieron secuestrarlo ya que la Argentina, previamente, había rechazado otros pedidos por diversos colaboracionistas nazis y, unos meses antes, el gobierno alemán había hecho una solicitud similar por Josef Mengele, quien había sido puesto sobre aviso y se fugó.
 
Para esto, enviaron al país a veinte agentes y alquilaron una casa donde estuvieron hasta que finalizó su misión. La tarde del 11 mayo, se dirigieron hasta San Fernando y esperaron a que Eichmann descendiera del colectivo que lo traía de vuelta de su trabajo.
 
Luego de un breve forcejeo, lo metieron en un auto y partieron hacia su refugio donde lo interrogaron durante nueve días. Finalmente, la noche del 20 de mayo lo embarcaron en el avión de la línea El Al, que había llegado a Buenos Aires el día anterior con el canciller Abba Eban, para participar de los festejos.
 
 
La crisis diplomática
 
La noticia del secuestro de Eichmann fue un baldazo de agua fría para el gobierno de Frondizi ya que se trataba de una violación a la soberanía nacional por parte de un país amigo. En seguida, el canciller Diógenes Taborda le exigió una explicación al embajador israelí, Arieh Levavi.
 
"En caso de que Eichmann haya sido capturado en la Argentina, ello se contradice con las normas internacionales y forzará a la Argentina, pese a sus buenas relaciones con Israel, a presentar una protesta muy severa y los resultados serán impredecibles", afirmó.
 
El clima se tensó más aún cuando Jerusalén respondió que no sabía que el jerarca nazi venía desde Buenos Aires ya que el Mossad no les había informado al respecto. En el Palacio San Martín, intensificaron la presión y les dieron ultimátum para que lo restituyeran antes del 10 de junio y castigaran a los culpables de la violación a la soberanía nacional.
 
Dos días más tarde, Ben-Gurión le escribió a Frondizi para poner paños fríos en el asunto. "Estoy seguro, señor presidente, que considerará estos argumentos con toda la ponderación moral. Usted mismo ha combatido contra una dictadura y ha revelado su enfoque sobre valores humanos, y yo espero que nos comprenda y acepte nuestra sincera expresión de pesar por el perjuicio a las leyes de su país, causado en virtud de una obligación moral interna, y que se sume a todos los amantes de la Justicia en el mundo, que ven en el enjuiciamiento de Eichmann en Israel un acto de Suprema justicia histórica, y que las relaciones amistosas entre Israel y su país no resulten perjudicadas", concluía la carta.
 
Finalmente, el presidente decidió seguir los consejos de su asesor Mario Weinfeld y elevó el caso a la ONU, "donde debía perderse en algún archivo". Pero no contaba con que el embajador Mario Amadeo convocaría a una sesión de urgencia al Consejo de Seguridad el 22 de junio para tratar el tema.
 
"El gobierno de la República Argentina acusa al Estado de Israel de violación de su soberanía con responsabilidad del gobierno de dicho Estado, por el traslado ilícito y clandestino de Adolf Eichmann a territorio israelí", afirmó el diplomático en la reunión.
 
Finalmente, el Consejo votó una resolución inocua en la que se instaba a Israel a que indemnizara adecuadamente al país y a que mejoraran "las relaciones bilaterales, históricamente amistosas".
 
Ese mismo día, el gobierno, presionado por los militares y el Palacio San Martín, declaró persona no grata a Levavi. Con el correr de las semanas, el tema fue quedando en el olvido y, para el 3 de agosto, funcionarios de ambas cancillerías se sentaron a conversar y emitieron un comunicado que incluía una disculpa de Israel por la violación a la soberanía argentina.
 
Para finales de año, los dos países ya habían nombrado a sus nuevos embajadores y todo volvió a la normalidad, sólo que Eichmann siguió en Jerusalén. Allí, fue juzgado y se lo condenó a morir en la horca por crímenes cometidos contra la Humanidad. La sentencia se cumplió el 1º de junio de 1962, cuando Frondizi ya había sido derrocado.
 
Fuente: Perfil

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20-03-2019 / 18:03
19-03-2019 / 20:03
William Walker fue el más reconocido de los denominados «filibusteros» del siglo XIX. En esos años, en los Estados Unidos se encontraba en boga la Doctrina del Destino Manifiesto. Tal ideología respaldaba que el país se expandiera sobre los territorios no conquistados de Norteamérica y, en general, sobre el Hemisferio Occidental.
 
En 1855, junto a un grupo de reclutas conocidos como «Los Inmortales», Walker se dirigió hacia Nicaragua, país que se encontraba inmerso en una guerra civil, y luchó al lado del bando democrático, que pretendía derrocar al presidente legitimista Fruto Chamorro Pérez, intentado conquistar Nicaragua para anexarla a los EE.UU.
 
Debido a la amenaza que representaba su permanencia en Centroamérica, los demás países de la región iniciaron una ofensiva para expulsarlo del territorio, dando lugar a la Guerra Nacional de Nicaragua y la Campaña Nacional de Costa Rica.
 
El 20 de marzo de 1856, en la Hacienda Santa Rosa (Costa Rica), el presidente Juan Rafael Mora Porras convoca a un grupo de militares costarricenses para echar del país al delincuente estadounidense Walker y sus filibusteros.
 
Walker claudicó en mayo de 1857 y abandonó el territorio centroamericano. A pesar de su derrota, organizó nuevas expediciones para apoderarse de Nicaragua, pero acabó fusilado en Honduras. 
 
Las invasiones de este filibustero provocaron no solo el nacionalismo nicaragüense y la unidad centroamericana, sino también un sentimiento de furia antiyanqui en amplios sectores. Y colaboraron a la formación del concepto de América Latina como una unidad diferenciada de EE.UU., en el marco del temor que despertaba la política expansiva yanqui.
 
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19-03-2019 / 20:03
La Guerra de Irak, también conocida como Segunda Guerra del Golfo u ocupación de Irak, fue un conflicto que comenzó el jueves 20 de marzo de 2003 y finalizó el domingo 18 de diciembre de 2011.
 
Estados Unidos organiza una coalición multinacional para la invasión de Irak, estando compuesta por unidades de las fuerzas armadas de los propios Estados Unidos, el Reino Unido y contingentes menores de Australia, Dinamarca, Polonia, El Salvador, España, Italia, República Dominicana y otros países.
 
La principal justificación para esta operación que ofreció el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush y sus aliados en la coalición, fue la falsa afirmación de que Irak poseía y estaba desarrollando armas de destrucción masiva (ADM), violando un convenio de 1991.
 
Funcionarios de los Estados Unidos sostuvieron, de un modo interesado y tendencioso, que Irak representaba una inminente, urgente e inmediata amenaza a los Estados Unidos, a su pueblo y a sus aliados, así como a sus intereses. Se criticó ampliamente a los servicios de información, y los inspectores designados al efecto no encontraron pruebas de que existieran las pretendidas armas de destrucción masiva.
 
El gasto federal directo en la Segunda Guerra de Irak fue US$823.000 millones, superando los US$738.000 millones ajustados por inflación que EE.UU. gastó en la Guerra de Vietnam. Tras finalizar la guerra, se dio paso a una operación de entrenamiento de las tropas iraquíes para combatir la insurgencia y el terrorismo. Esta operación se dio a conocer como Operación Nuevo Amanecer, y representa la continuación de la guerra de Irak. La nación asiática aún sufre las consecuencias de la guerra civil impulsada por Bush en 2003.
 
La Opinión Popular

19-03-2019 / 07:03
18-03-2019 / 18:03
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