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“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
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Nacionales - 10-05-2018 / 06:05
UNA NEFASTA HISTORIA MUY CONOCIDA POR LOS ARGENTINOS

El FMI plantea un acuerdo Stand By que fija duros condicionamientos

El FMI plantea un acuerdo Stand By que fija duros condicionamientos
Lo que Macri va a conseguir son los Acuerdos de Derecho de Giro ("Stand by"). El Gobierno trató de suavizar el golpe anunciando que se trata de un crédito Stand By de "alto acceso", como si fuera mejor. En rigor es el clásico Stand By, el más inflexible en plazos y condiciones, sólo que el directorio puede acelerar la liberación de fondos en caso de urgencia. Es decir, se otorga a países en situaciones muy delicadas. Con las habituales condicionalidades previstas por el FMI: recorte del gasto público, ajuste monetario, desregulación financiera, apertura comercial, flexibilización laboral y reformas de los sistemas de la seguridad social.
La fantasía que difundió el Gobierno de Mauricio Macri sobre un "nuevo" Fondo Monetario Internacional que le iba a prestar dinero a la Argentina sin sus clásicas exigencias de ajuste neoliberal y estabilización macroeconómica, duró menos de 24 horas. El primer contacto que tuvo el ministro Nicolás Dujovne con el staff del organismo en Washington este miércoles alcanzó para desmentir las ilusiones macristas.
 
La Argentina recibirá -si se acuerda- un clásico crédito "Stand by" que impone duros condicionamientos de política económica y se libera por tramos en base a revisiones trimestrales de técnicos del organismo que constatan su cumplimiento. De esta forma quedó descartado el Crédito Línea Flexible, el único sin condicionamientos.
 
Las primeras versiones que empezaron a llegar de las conversaciones en Washington son alarmantes. La decisión del gobierno de Macri de acudir al FMI generó un contundente rechazo de la sociedad en general debido a las consecuencias y los costos - principalmente el fuerte ajuste neoliberal - al que deberá someterse el país, digitado por el organismo internacional.
 
Se habla de un recalculo de las proyecciones para Argentina que baja el crecimiento para este año al 1% -el FMI ya lo había bajado al 2% contra el 3,5% que defiende el Gobierno- y ubica la inflación en un piso del 26%. Una de las primeras medidas que exigiría el FMI será una fuerte baja en los planes sociales. Distintos economistas, calculaban que el recorte sólo dejaría el 25% de lo actual.
 
Otro de los puntos sensibles que más rechazo genera en la gente, es el tema de las jubilaciones. Los especialistas aseguran que el organismo pretende congelar los salarios de nuestros abuelos, por al menos dos años. A su vez, exigirá una nueva reforma en las edades, con hombres que trabajen hasta los 70 años y que las mujeres lo hagan hasta los 65.
 
Los voceros del gobierno no dijeron nada de que esto no prohíbe la bicicleta financiera. Es decir, el dinero obtenido del préstamo del FMI no irá a inversiones ni a las pymes para generar nuevas fuentes de trabajo, sino para seguir pagando deuda y sostener, por ejemplo, las Lebac. En este contexto, serán muy pocos quienes quieran invertir, ya que seguirá siendo más conveniente comprar dólares y esperar, o poner el dinero en la bicicletas financiera con altas tasas especulativas.
 
A su vez, se descarta que harán lo posible para apurar la reforma laboral. Similar a lo que ocurrió hace algunos años en México, que flexibilizó las formas de contratación y despido, precarizando la fuentes laborales. La vuelta del FMI implica un nuevo ajuste a las condiciones de vida de los trabajadores, y le permite a Macri tomar respiro para continuar con su plan en beneficio de los sectores más ricos.
 
La Opinión Popular

ARGENTINA SOLICITARÁ UN CRÉDITO STAND-BY, EL QUE IMPONE MÁS CONDICIONALIDADES A LOS PAÍSES
 
La peor forma de volver al Fondo Monetario
 
Argentina solicitará al Fondo Monetario Internacional un tradicional crédito stand-by donde el desembolso de los recursos está sujeto al cumplimiento de condicionalidades. Ajuste fiscal y reformas estructurales son algunas de las medidas habituales a las que se deben comprometer los países que acceden a ese tipo de financiamiento.
 
La entrega de los dólares se realiza en cuotas que dependerán del visto bueno del staff del FMI que realice las supervisiones. Las precisiones sobre el tipo de préstamo que pretende obtener la Casa Rosada llegaron desde la sede del organismo multilateral en Washington a donde viajó el titular del Palacio de Hacienda, Nicolás Dujovne. Iraq, Jamaica y Kenya son los únicos países del mundo que mantienen abiertas hoy líneas stand-by con el FMI.
 
Finalizado el primer round con el Director del Departamento del Hemisferio Occidental, Alejandro Werner, los funcionarios informaron que las negociaciones se extenderán, por lo menos, durante las próximas seis semanas. La mandamás del organismo, Christine Lagarde, recibirá hoy a Dujovne para avanzar en los detalles del préstamo.
 
Como parte de la estrategia oficial para garantizarse los votos en el Directorio del FMI, el funcionario visitará antes a David Malpass, subsecretario de asuntos internacionales del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Con el visto bueno norteamericano y el beneplácito chino, Argentina se garantizaría acceder al fondeo incluso si países de peso como Alemania presentan reparos en el último tramo del debate, que llegará recién a mediados de junio.
 
 
Stand-by
 
Los préstamos stand-by permiten solicitar un monto equivalente a 4,35 veces la cuota del país en el FMI a lo largo de tres años. Con esa regla Argentina podría solicitar cerca de 19.700 millones de dólares, una cifra equivalente a dos veces las reservas del Banco Central entregadas al mercado durante toda la corrida cambiaria. Pero el Ministerio de Hacienda informó, sin embargo, que el país solicitará un "stand-by de alto acceso".
 
Esa categoría forma parte de los denominados acuerdos precautorios que, según el FMI, ofrecen "servicio de aseguramiento frente a necesidades de financiamiento potenciales muy cuantiosas". De acuerdo al organismo esos créditos se emplean cuando los países "no tienen intención de utilizar los montos aprobados, pero conservan la opción si llegaran a necesitarlo".
 
Entre los criterios oficiales previstos por el Fondo, también existen los de "acceso excepcional" que no tienen montos preestablecidos. "El FMI puede prestar fondos por encima de los límites normales según cada caso en el marco de su política de acceso excepcional, que implica un análisis más riguroso por parte del Directorio Ejecutivo", explica el organismo multilateral.
 
Grecia a partir de 2010 experimentó los criterios de "acceso excepcional". No son los únicos.  Islandia, Ucrania y Hungría también recibieron ese tratamiento. Los tres países fueron los primeros en acordar paquetes de salvataje con los criterios excepcionales durante el estallido de la crisis financiera internacional cuando, según afirma el Fondo, relajaba sus exigencias.
 
Las autoridades húngaras recibieron 15.700 millones en 2008. A cambio de ese fondeo al que también aportaron la Unión Europea y el Banco Mundial, el gobierno se comprometió a recortar gastos sociales y congelar salarios públicos y subir las tasas de interés.
 
Cuando se apruebe el acuerdo será el decimonoveno crédito stand-by solicitado por el país en sesenta años. El primero lo solicitó el gobierno de facto de Eugenio Aramburu en diciembre de 1958. El último se había pedido en 2003 durante la presidencia de Eduardo Duhalde. Todos los créditos incluyeron combinaciones de las habituales condicionalidades previstas por el FMI: recorte del gasto público, ajuste monetario, desregulación financiera, apertura comercial, flexibilización laboral y reformas de los sistemas de la seguridad social.
 
Son los mismos lineamientos que figuran en los documentos sobre el país elaborados por los técnicos del FMI a lo largo de los últimos dos años. Existen líneas "menos" exigentes en materia de ajuste pero a pesar de los esfuerzos oficiales a la hora de llevar adelante reformas estructurales, Argentina no calificaría a esos créditos que hoy cuentan países como México y Marruecos.
 
Las condicionalidades -cuantitativas y estructurales- no son impuestas por el FMI sino que son negociadas con los técnicos del organismo. Una vez acordada la magnitud y el recorrido que tendrá el ajuste, el staff presentará un reporte ante el Directorio del FMI que deberá dar el visto bueno para habilitar los desembolsos.
 
"Cuando un país solicita un préstamo al FMI, acuerda ajustar sus políticas económicas para superar los problemas que lo llevaron a tener que pedir financiamiento en primer lugar", explica el organismo internacional al precisar que "estos compromisos, incluida la condicionalidad específica, se describen en la carta de intención del país miembro que a menudo contiene un memorando de políticas económicas y financieras".
 
En los préstamos stand-by los desembolsos acordados están sujetos al cumplimiento de las condicionalidades y la implementación de esos compromisos es revisada por el FMI de forma periódica. Los plazos para esas evaluaciones se definen "en función de la solidez de las políticas del país y la naturaleza de sus necesidades de financiamiento". Por ejemplo, el Blindaje contempló auditorias y revisiones trimestrales. La devolución de los recursos solicitados vence dentro de los cinco años de recibido cada desembolso.
 
Por Tomás Lukin
 
Fuente: Página12

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20-05-2018 / 11:05
No fue un descuido ni un fallido de Mauricio Macri cuando, recién asomando su candidatura, desestimó a la inflación cómo un problema, asegurando que era un asunto de solucionar, y su existencia era solamente la manifestación de "la incapacidad para gobernar".
 
Y es que entre sus economistas más cercanos, entre los que se destaca desde hace ya un tiempo Federico Sturzenegger, le sugerían que bastaba con manejar la cantidad de dinero en circulación para estabilizar los precios.
 
Ellos, el PRO, harían lo que nunca otros habían hecho: frenar la emisión monetaria. Si la solución era tan sencilla, la inflación no sería un problema, reflexionó el entonces candidato a presidente. Y así lo transmitió. A dos años y medio de gobierno de Cambiemos, la realidad económica le dio un mazazo en la frente a semejante simplificación.
 
El modelo económico impuesto a partir de diciembre de 2015 llevó a que la apertura comercial, la desregulación (descontrol) de los movimientos de capitales internacionales y las altas tasas de interés convirtieran la economía argentina en un pequeño casino para los grandes jugadores de las finanzas internacionales.
 
Y ubicara al país, por vía del endeudamiento externo y los múltiples déficit en las cuentas externas (balanza comercial, turismo, fuga de capitales, pagos de dividendos e intereses) en "uno de los países más vulnerables" ante las turbulencias financieras externas, como el propio Macri admitió al anunciar que iniciaba negociaciones con el FMI.
 
El modelo elegido para "la vuelta al mundo" que proclama el Gobierno de los Ricos también le impuso al país una muy elevada dependencia del dólar al momento de determinar sus precios internos.
 
Dolarizó tarifas, dolarizó el precio de los combustibles, eliminó retenciones (vinculando el precio de exportación al que debe pagar el mercado interno por los mismos productos), desreguló (perdió el control) sobre precios de insumos básicos y abrió el mercado interno a la importación de todo tipo de productos, permitiendo que desplazara a la producción interna.
 
Por lo dicho más arriba, el desequilibrio permanente en las cuentas externas genera tensión en el mercado cambiario y una tendencia constante al aumento del tipo de cambio. Por momentos, como el actual, en  forma abrupta. Por lo dicho en el párrafo anterior, eso está llamado a producir shocks inflacionarios periódicamente.
 
El gobierno de Cambiemos, con su fórmula simple para "gobiernos capaces", no logró resolver la inflación heredada. Pero creó otra mucho peor, por lo dañina en términos de desarrollo económico y costos sociales.
 
En el actual esquema económico, el dólar se cuela en los precios por todos los agujeros que deja la falta de controles. 

19-05-2018 / 17:05
19-05-2018 / 09:05
19-05-2018 / 09:05
Están el jeringozo, el esperanto y el mauribol. El primero ya se sabe que se arma con un juego de sílabas; el segundo con palabras de distintos idiomas y el último lleva la primera fracción de su nombre en homenaje a su principal promotor y el "bol" del final es porque, al hablar ese idioma, se trata de hacerse el tonto. Como los chicos.
 
Por ejemplo cuando se dice: "este es otro FMI". Todos saben que nunca hubo otro, más que el tristemente famoso representante de las economías centrales que ponen la mayor parte del dinero de sus préstamos.
 
Como es lenguaje de tontos, hay que ponerse en ese lugar e imaginar que si las potencias prestan 25 o 30 mil millones de dólares a un país en crisis -pongamos Argentina- no le impondrán ninguna condición. En el mauribol hay que entenderlo así. Por eso los de Cambiemos, que ya van por el decimoquinto nivel de ese lenguaje tontón, dicen: "este es un FMI distinto", niños.
 
Ellos saben que no es así -por eso hablan mauribol-, porque lo que cambió del FMI es que ahora no quiere pagar los costos políticos de sus medidas y las impone en forma secreta. El Gobierno se hace cargo. Es la nueva condición.
 
Por eso Macri dijo, mauriboludeando, que "la gente quiere que le saquen la mochila de encima", dando a entender como mochila el presupuesto para políticas sociales, educativas o de salud, los subsidios a los servicios y bajar el alto costo salarial, entre otras cuestiones.
 
O sea, el que entiende mauribol, traduce que la gente quiere que la revienten, que ya está cansada de vivir así, quiere que le rebajen el salario, la jubilación y los maten con el precio de los alimentos y las tarifas. Hay que sacarle esa mochila de encima a la gente, dice Macri. Y algunos le creen. Por eso lo de mauribol, es una lengua ad hoc para un público especial.
 
Todos en Cambiemos hablan mauribol para un público mauriboleado. Por ejemplo, la disculpa del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne: "Nos cuesta bajar la inflación porque estamos haciendo muchas cosas a la vez".
 
En la primaria la profe te arrancaba la cabeza si ibas con esa excusa. Y lo dice un ministro al que la inflación -de la que es responsable- no lo perjudica porque tiene su fortuna millonaria en dólares y en el exterior.
 
En otro país, la vergüenza le impediría hablar de inflación con sus dólares afuera, pero aquí, como se habla mauribol, es lo natural.

19-05-2018 / 08:05
Fronteras adentro, el gobierno de Mauricio Macri se alista para una negociación aún más delicada que la que sostiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI): el Presidente pretende trasladar a las provincias una carga significativa del ajuste adicional al que se comprometerá a cambio del auxilio financiero.
 
La obsesión de Macri consiste en cerrar cuanto antes el objetivo de déficit fiscal primario para 2019. Ese será el número mágico que el Gobierno debe llevar a Washington para acordar con el FMI. La crisis cambiaria incendió la previsión anterior, del 2,2% del PBI. "Vamos a presentar una meta creíble. No nos pedirán déficit 0, pero tampoco será el 2,2%. Será seguro una cifra que empiece con 1", dijo una fuente de máxima confianza del Presidente.
 
Cada decimal representa millones de pesos de ahorro (un punto del PBI equivale a unos US$6000 millones). El "gran acuerdo nacional" del que habló esta semana el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anticipa una etapa de fuertes tensiones políticas.
 
Detrás de la intención declarada de abrir una etapa de desarrollo real de la Argentina, subyace la urgencia de decidir cómo se reparte el recorte.
 
Macri estableció dos parámetros, según relatan fuentes de su entorno íntimo. Uno: la tijera no se aplicará sobre el presupuesto social (jubilaciones, AUH y otras partidas que se llevan el 75% de la masa total). Dos: llegó la hora de que las provincias -en su mayoría en manos del peronismo- reduzcan fuerte el gasto.
 
"La clave pasa por revisar responsabilidades -añaden en la Casa Rosada-. A los gobernadores les transferimos una masa fenomenal de recursos y ahora les toca asumir las funciones que van atadas".
 
Aluden a la devolución pactada en 2016 del 15% de la coparticipación de impuestos que la administración central retenía desde la estatización en 2008 de las jubilaciones privadas. Gracias a esos fondos, la mayoría de las provincias roza el equilibrio fiscal.
 
El Gobierno imagina recortes de partidas nacionales que financian planes de vivienda provinciales, obras públicas y regímenes jubilatorios especiales (como ya sugirió Macri). Le tocaría a cada gobernador determinar cómo cuadra sus números sin ese dinero.
 
Por su parte, los gobernadores peronistas cerraron filas este miércoles en Tucumán, donde definieron que se sentarán a negociar con Macri pero se pondrán firmes para que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no implique un ajuste en sus provincias. No quieren que repitan sus recetas en provincias en las que el empleo público forma parte de su "estructura".
 
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