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“Quienes votaron a Macri aceptaron sacrificarse hoy para estar mejor mañana, pero están cada vez más descreídos. Ahora, lo que va a quedar va a ser peor que lo que dejó Menem”. Beatriz Sarlo
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Nacionales - 09-05-2018 / 09:05
VUELVE EL SINIESTRO FONDO MONETARIO INTERNACIONAL

¿La crisis de Macri tocó Fondo?

¿La crisis de Macri tocó Fondo?
El presidente Mauricio Macri aprovecha el temor que se extendió en la sociedad por la crisis que provocaron las medidas de su propio gobierno, para disciplinar y ajustar aún más a los sectores de menos recursos. La vuelta del FMI, el organismo que dirige Christiane Lagarde, confirma la vuelta a los 90 y evoca instantáneamente la crisis que concluyó catastróficamente bajo el mandato de Fernando de la Rúa. El blindaje que se está pactando con el FMI trae esas remembranzas, tanto como las nostalgias de la época en las que el presidente Néstor Kirchner representaba al pueblo argentino y no a sus clases dominantes, como Macri.
Después de 15 días de tensión incesante con el dólar, el gobierno de Mauricio Macri realizó un anuncio con sabor a fracaso y que en la Argentina no puede más que tener reminiscencias dramáticas: buscará un acuerdo de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 30 mil millones.
 
En la historia, el FMI no solo ha respaldado e impuesto dictaduras y gobiernos derechistas latinoamericanos, sino que ha tratado de frenar las medidas de distribución del ingreso y las mejoras sociales a las que visualiza como un "gasto innecesario". Este retorno del FMI es coherente con el pensamiento del macrismo y su campaña de desprestigio y difamación de las políticas populares. Seguramente se hubiera producido sin necesidad de esta crisis de inflación, devaluación, tarifazo y fuga de capitales.
 
Más ajuste de tarifas, más apertura comercial, mas reforma laboral precarizadora, baja en los salarios y jubilaciones, drástica reducción del déficit... serán las condiciones que le exigirá el FMI al Gobierno para volver a prestarle. Muchas ya están en marcha. La necesidad de volver a recurrir al 
FMI, un organismo que es severo con los pobres y complaciente con los ricos, para atenuar el impacto económico-financiero de dos semanas críticas expuso la fragilidad de la falta de un programa y abre un abanico de nuevos condicionamientos a los próximos pasos que dará la gestión de Macri.

 
El recorte de las jubilaciones está siempre en las exigencias del Fondo. Hay una insistencia particular en este tema. Muchos de los jubilados que votaron a este gobierno -y los que no lo votaron- ya están sintiendo los rigores de estas políticas antiprevisionales con el recorte del índice de actualización. Lo sufrirán más con la alta inflación. Lo siguen sufriendo con el aumento de los remedios. Y en el futuro inmediato lo volverán a sufrir con las restricciones que impondrá este regreso de la "supervisión" del FMI.

 
El pedido de socorro al FMI es la confesión que todas las medidas para enfrentar la crisis han fracasado. Aún cuando restan ajustar los detalles, la armadura -o "war chest armour" como la definieron en el Ministerio de Hacienda- tiene, además de una dimensión económica, un efecto político. El FMI es una de las siglas más nefasta para la sociedad argentina. La ruptura de relaciones con el organismo fue utilizada por Néstor Kirchner como una señal de independencia. Ahora, Macri utiliza el regreso como señal de dependencia y de ajuste, con el riesgo que implica para el consenso político y social.
 
Y ¡ojo!: decir que el FMI no dejará caer la economía argentina porque no le conviene después de su fracaso del 2001 y del kirchnerismo, es lo mismo que decir que "estos no roban porque son ricos". Al FMI tampoco le convenía la crisis que estalló en el 2001 y sin embargo sucedió. Con esta decisión, Macri aprovecha el temor que se extendió en la sociedad por la crisis que provocaron las medidas de su propio gobierno, para disciplinar y ajustar aún más a los sectores de menos recursos. La vuelta del FMI confirma la vuelta a los '90. Al Fondo y a la derecha: el inodoro.
 
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MACRI ANUNCIÓ QUE BUSCARÁ APOYO FINANCIERO DEL FMI. "SOMOS DE LOS PAÍSES QUE MÁS DEPENDEN DEL FINANCIAMIENTO EXTERNO"
 
Vulnerables, poco confiables pero amigos de Lagarde
 
La tormenta se había convertido en una cortina de agua para quienes transitaban por las calles de Buenos Aires a esa hora. En las pizarras de la city, la cotización del dólar tipo vendedor alcanzaba los 23,40 pesos, en una escalada sin freno desde media mañana, tras un valor inicial de 22,30 pesos. Las tasas de las Lebac en el mercado secundario ya habían trepado al 45 por ciento y amenazaban seguir subiendo.
 
A la una en punto, ocurrió lo anunciado pocos minutos antes: el presidente de la Nación, Mauricio Macri, aparecía en la pantalla de los canales de TV abierta y en los cables de noticias, parado frente a la tarima del Salón Blanco de la Casa Rosada, como si hablara frente a un público e invitados que no estaban, para leer un mensaje grabado que sólo se prolongaría por 160 segundos.
 
"He decidido iniciar conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para que nos otorgue una línea de apoyo financiero; hace minutos, hablé con Christine Lagarde, su directora, y nos confirmó que vamos a arrancar hoy mismo a trabajar en un acuerdo", expuso, poco enfático, a ritmo lento, con rostro cansado, en la parte central del anuncio. El FMI está otra vez entre nosotros, al mando de la situación.
 
El centro de decisión para enfrentar la crisis se mudó a Washington, sede del organismo internacional. Hacia allí viajó Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda, junto a parte de su equipo anoche mismo. Hoy se reunirá con funcionarios del Fondo para definir los primeros pasos. Para el gobierno, los tiempos son escasos, y se le vienen acortando cada vez más desde que se inició la actual corrida.
 
Acorralado por una crisis que, según funcionarios próximos al presidente, "no vio venir nadie", Macri decidió junto a su núcleo más cercano recurrir a la última carta fuerte que le quedaba por jugar, antes de ir a un ajuste salvaje como le vienen reclamando desde los sectores más ortodoxos que se desentienden de los costos políticos (dejar correr el dólar hasta donde llegue, dejar que se traslade a precios el impacto libremente, recortar a filo de hacha el gasto, y recién después del desastre buscar "los nuevos equilibrios monetarios y fiscales" con lo que quede).
 
En vez de eso, insostenible desde el punto de vista político, el gobierno optó por lo que podría denominarse un intento de crisis administrada: depositar en el FMI la responsabilidad tanto del respaldo financiero al programa económico, como la de hacer las recomendaciones sobre modificaciones al propio programa de gobierno.
 
Incluidas entre estas últimas, probables ajustes presupuestarios (corte de gastos) y reformas pendientes (laboral e impositiva). En la coyuntura, la solución por vía del FMI resulta "la más política". Curiosidades de la historia económica de este país.
 
La huida hacia el refugio del Fondo no es tan inesperada, si se tiene en cuenta la velocidad con que el Gobierno fue quemando instrumentos que no lograron detener la fuga de dólares. Entre el lunes 23 y el viernes 27 de abril el Banco Central vendió unos 4500 millones de dólares para detener la corrida, pero fue inútil. Tras el fin de semana largo, el miércoles 2 de mayo fue aliviado, pero el jueves 3 se volvió a disparar el dólar pasando por encima de subas de tasas e intervención del Central. El viernes 4 la autoridad monetaria elevó la apuesta: llevó la tasa de referencia al 40 por ciento anual.
 
Las operaciones en la plaza cambiaria de lunes y martes, hasta el mediodía de ayer, mostraban que también había resultado inútil. La fuga en manada de los capitales especulativos que habían entrado tentados por altas tasas, más el pase de carteras financieras a dólares, se consumían las políticas defensivas del peso en cuestión de horas.
 
La crisis de divisas del país reconoce su origen en el fuerte desbalance cambiario que originó el actual programa económico: se importa por más de lo que se exporta, los exportadores no están obligados a entrar las divisas, se vuelven a pagar altos intereses por deuda en divisas, sigue la fuga de capitales hacia el exterior o a activos dolarizados, el turismo saliente es mayor al entrante, y la remisión de utilidades y dividendos al exterior se revitalizó después de varios años de estar neutralizada. El diagnóstico que ofreció ayer Macri es bien diferente:
 
"Durante los dos primeros años, hemos contado con un contexto mundial muy favorable. Pero eso hoy esta cambiando, las condiciones mundiales están cada día más complejas. Por varios factores: están subiendo las tasas de interés, está subiendo el petróleo, se han devaluado las monedas de países emergentes, entre otras variables que nosotros no manejamos", enunció. Para, de inmediato, explicar que "el problema que tenemos es que somos de los países del mundo que más dependemos del financiamiento externo, producto del enorme gasto público que heredamos y que estamos ordenando".
 
Tal cuadro de situación, dijo luego Macri en su mensaje, es lo que llevó a recurrir, "de manera preventiva", al Fondo Monetario Internacional en busca de apoyo financiero. "Esto nos va a permitir fortalecer este programa de crecimiento y desarrollo dándonos un mayor respaldo para enfrentar este nuevo escenario global y evitar crisis como las que hemos tenido en  nuestra historia", aseguró.
 
Para luego rematar su breve mensaje en un tono ya característico en el formato discursivo de Cambiemos: "Esta decision la tomé pensando en el mejor interés de todos los argentinos, no mintiéndoles como tantas veces nos han hecho. Les digo a todos los argentinos, en especial a toda la dirigencia, que cumpliendo con los compromisos y alejándonos de la demagogia y de la mentira, estoy convencido que el camino que tomamos va a lograr un mejor futuro para todos".
 
La decisión de que fuera, en persona, Mauricio Macri quien asumiera la responsabilidad de hacer el anuncio pretendía generar confianza. No está claro que lo haya logrado. Tras un primer retroceso, el dólar volvió a trepar sobre el final de la tarde, y a dos horas del discurso ya estaba cerca de los 23 pesos nuevamente. En el medio habló Nicolás Dujovne, supuestamente para aportar detalles del acuerdo que se buscaba con el Fondo.
 
Lo único que informó es que viajaba a Washington ayer mismo. La intranquilidad del gobierno por cómo puede afectar la convulsión actual las perspectivas de crecimiento económico (el gobierno preveía un 3,5 al 4 por ciento para este año) e inflación (Dujovne ratificó ayer la meta del 15 por ciento para el año) está altamente justificada: son muy pocos los que le dan alguna chance a los pronósticos oficiales.
 
Tampoco convence el argumento, a esta altura, de que los esfuerzos están apuntados a "salvaguardar el gradualismo". Y la vuelta al recurso de culpar a la herencia recibida que utilizó ayer Macri, justamente para aludir al endeudamiento, fue interpretado hasta por personas y dirigentes muy extraños al kirchnerismo, de "francamente desafortunada".
 
¿Qué espera el gobierno? Que el respaldo del FMI le devuelva confiabilidad al gobierno de parte de los agentes financieros. El problema es que ayer, más que nunca antes, el propio gobierno nacional se hizo cargo de reconocer su extrema vulnerabilidad. "Somos de los países del mundo que más dependemos del financiamiento externo", en palabras del Presidente.
 
¿Qué pueden responder los agentes financieros? Las razones de fondo para la fuga siguen vigentes. Si el FMI aporta 30 mil millones de dólares en un "crédito flexible" puede estirar los plazos, pero no solucionar el problema. La cuestión inmediata es qué pasará el martes, cuando vencen Lebac por un valor equivalente al monto máximo del crédito del FMI. Hasta media hora antes del discurso de Macri, se hablaba ayer en el mercado de un piso de tasa del 50 por ciento como exigencia para renovar.
 
¿Qué puede pasar en el escenario político? El gobierno estará presionado por el Fondo para rechazar cualquier opción de alivio al tarifazo o cualquier otra forma de "subsidio". Habrá más tensión política y confrontación social, previsiblemente.
 
¿Qué puede pasar con la economía? Los sectores productivos esperan que el gobierno no siga trasladándole una crisis que es "puramente monetaria", dicen. A esta altura, visto el camino resuelto, es una súplica en el medio del océano.
 
Por Raúl Dellatorre
 
Fuente: Página12
 

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¿La crisis de Macri tocó Fondo?
Otros tiempos.
16-07-2018 / 16:07
16-07-2018 / 09:07
La industria sufrió un fuerte retroceso en mayo según las estadísticas que reveló la Unión Industrial Argentina (UIA) y que difundirá en las próximas horas. El nivel de actividad fabril cayó por debajo del -2% en la comparación interanual, situación que se verá agravada ante un escenario de crisis generalizada que se observará desde junio en adelante, con sectores clave en pleno descenso, lo que provocará que la producción manufacturera termine el año con un promedio de cero crecimiento.
 
A contramano de esa realidad y sin autocrítica frente a la crisis que cada día golpea con más recesión, devaluación e inflación, el presidente Mauricio Macri, desde la nube de gas en que vive, se empeña en afirmar que "vamos por el camino correcto" hacia "un país pujante e inclusivo".
 
"De eso se trata el cambio que vine a proponerles desde el primer día: de construir una Argentina más justa, transparente, donde se dice la verdad y se trabaja con las manos limpias", dijo ayer Macri aferrándose a la letanía de ese inasequible país virtual, tan distinto de la realidad con la que se convive a diario.
 
Hablan por él y sus "manos limpias", el millonario escándalo por la millonaria deuda (que se niega a pagar) del Correo Argentino, una de sus tantas empresas; o la cantidad de funcionarios (él incluido) con empresas fantasmas en paraísos fiscales para facilitar el lavado de dinero; o las denuncias que salpican a su alfil bonaerense, la gobernadora Mariu Vidal, por solo citar algunos casos.
 
Sin autocrítica frente a la crisis que cada día golpea a cinco de cada diez chicos que viven en la pobreza, que no comen como corresponde y vastos sectores de la clase media que son empujados a la miseria. Mientras se acepta el brutal ajuste que impone el FMI, sin proponer un plan económico que cambie el rumbo neoliberal, con empleo y producción capaz de reactivar la economía.
 
En la misma línea se pronunció el jefe de Gabinete, el inútil Marcos Peña, al postular que, pese a la "economía más fría" y "recesiva" de los próximos meses, lo que se viene tras la "tormenta" es un camino de "crecimiento y desarrollo". Son metáforas de un país virtual. La pregunta sobreviene: ¿En qué mano esconderá Macri la varita mágica que no la vemos?
 
La Opinión Popular

15-07-2018 / 11:07
Por más maquillaje que intente ponerle, el ajuste que el FMI le impuso a Mauricio Macri se concretará recortando gasto público (social, si se puede), salarios de estatales, subsidios. Despidos, reducción de áreas, imposiciones simétricas a las provincias. La "fiesta" la pagarán los laburantes, los humildes, las clases medias en descenso, las Pymes. El resto es fulbito para la tribuna.
 
El macrismo ni siquiera amaga o maquina mejorar un poco la recaudación impositiva. El poder fáctico aliado (banca internacional, exportadores agropecuarios, petroleras, concesionarias de energía o gas) lo hiere con fuego amigo. El Gobierno no les pide una pequeña ayuda a los amigos: que aporten un diezmo al "sacrificio colectivo", ajeno a las clases dominantes.
 
Tal vez el torniquete del FMI fuerce al macrismo a revisar el fundamentalismo fiscal pro establishment, hasta hoy cedieron a las presiones de los aliados fácticos, casi gozosamente, como en la reunión con la Mesa de Enlace del campo.
 
Todo se le hubiera facilitado a Macri suponiendo que la Selección Argentina hubiera estado hoy domingo en la Final del Mundial con Lionel Messi a la cabeza y que a su vez combinaba perfectamente con el inicio de las vacaciones de invierno, que el  Gobierno lo imaginaba como real.
 
En ese marco, pretendía avanzar con el ajuste, principalmente en el recorte de empleados públicos, y cumplir la letra chica del acuerdo con el FMI firmado hace un mes, que estima un achique del 30% del personal dependiente del estado.
 
A esto hay que sumarle a un contexto de país en el que  el empleo genuino no funciona como consecuencia de la inflación y la brutal caída del consumo y con la imposibilidad de que las pymes puedan crecer por la falta de créditos, siendo este país el que paga en la actualidad la tasa de interés más alta a nivel mundial
 
Ese combo explosivo hará que la economía actual siga teniendo consecuencias letales. Nos gustaría decir que "lo peor ya pasó", que va a crecer el empleo y los salarios, como afirman los periodistas militantes del macrismo, pero no solo será un sueño que se esfumará inmediatamente como de Messi levantando la Copa en Moscú. 
Terminó el Mundial que no sirvió de cortina de humo ni de freno al conflicto. En esas ligas, como en tantas otras, las penas son de nosotros y las vaquitas son ajenas.


La Opinión Popular

15-07-2018 / 10:07
14-07-2018 / 10:07
Un techo a las paritarias estatales del 8%; la venta de los fondos de los jubilados en poder de la Anses; más tarifazos; mayor ahogo financiero a las provincias, más despidos, venta de tierras y un freno a la baja de las retenciones (promesa insignia de Cambiemos). Estas son apenas algunas de las nuevas exigencias que se desprenden de la letra chica del acuerdo entre el Gobierno de Macri y el FMI y que vaticinan un ajuste  más feroz, de agonía lenta e interminable.
 
El ajuste, en su magnitud y los detalles que salieron a la luz ayer eran hasta el momento desconocidos. En verdad, todo estaba escrito en el documento que el 12 de junio le envió el staff del FMI al directorio del organismo para que aprobara el préstamo de US$50.000 millones. El Gobierno lo tenía y lo guardó bajo siete llaves. (¡Flor de HdeP!).
 
Textualmente, exigen: "achicar el gasto en salarios en el Estado mediante un recorte de empleados no prioritarios en 2018 y congelar las contrataciones en el sector público en 2019 y 2020"; "limitar la suba nominal de los salarios del sector público (incluyendo pagos no remunerativos) al 8%"; "reducir las transferencias a las provincias y asegurar que esa reducción se complete con recortes en los gastos provinciales en bienes, servicios y salarios".
 
Además, "reducir aún más los subsidios ineficientes a la energía y el transporte" (lo que se traducirá en más tarifazos); "racionalizar el gasto público en bienes y servicios"; "recortar la obra pública"; "vender tierras e inmuebles públicos"; "amortizar los activos en fondos de pensión (el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses) para financiar el gasto público en antiguos litigios judiciales por jubilaciones"; "mantener el impuesto a las exportaciones de soja en el 25,5%".
 
En plena recesión, con una devaluación e inflación galopante y el poder adquisitivo escurriéndose como agua entre los dedos, el ajuste nos volverá a todos más pobres. Porque la decisión está tomada: "El acuerdo con el FMI se cumplirá a rajatabla", dijo en las últimas horas el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
 
Música para los oídos de la directora del organismo, Christine Lagarde, quien la próxima semana visitará el país para reunirse con sus empleados: el Presidente Macri, el titular del Banco Central, Luis Caputo, y el propio Dujovne.
 
Christine, temerosa que el Gobierno no pueda cumplir con sus metas (en el documento advierte que "hay riesgos importantes para la sostenibilidad de la deuda" externa), vendrá aquí a tomar examen, como la reina que vigila sus colonias. También, mantendrá reuniones con sectores de la oposición. Entonces, se caerán varias caretas, sabremos quiénes están con el pueblo, quiénes en contra. Del Gobierno de los Ricos no esperemos más que patadas.
 
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