La Opinión Popular
'/> ¿La crisis de Macri tocó Fondo? / La Opinión Popular
La Opinión Popular
                  04:24  |  Lunes 21 de Mayo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
Recomendar Imprimir
Nacionales - 09-05-2018 / 09:05
VUELVE EL SINIESTRO FONDO MONETARIO INTERNACIONAL

¿La crisis de Macri tocó Fondo?

¿La crisis de Macri tocó Fondo?
El presidente Mauricio Macri aprovecha el temor que se extendió en la sociedad por la crisis que provocaron las medidas de su propio gobierno, para disciplinar y ajustar aún más a los sectores de menos recursos. La vuelta del FMI, el organismo que dirige Christiane Lagarde, confirma la vuelta a los 90 y evoca instantáneamente la crisis que concluyó catastróficamente bajo el mandato de Fernando de la Rúa. El blindaje que se está pactando con el FMI trae esas remembranzas, tanto como las nostalgias de la época en las que el presidente Néstor Kirchner representaba al pueblo argentino y no a sus clases dominantes, como Macri.
Después de 15 días de tensión incesante con el dólar, el gobierno de Mauricio Macri realizó un anuncio con sabor a fracaso y que en la Argentina no puede más que tener reminiscencias dramáticas: buscará un acuerdo de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 30 mil millones.
 
En la historia, el FMI no solo ha respaldado e impuesto dictaduras y gobiernos derechistas latinoamericanos, sino que ha tratado de frenar las medidas de distribución del ingreso y las mejoras sociales a las que visualiza como un "gasto innecesario". Este retorno del FMI es coherente con el pensamiento del macrismo y su campaña de desprestigio y difamación de las políticas populares. Seguramente se hubiera producido sin necesidad de esta crisis de inflación, devaluación, tarifazo y fuga de capitales.
 
Más ajuste de tarifas, más apertura comercial, mas reforma laboral precarizadora, baja en los salarios y jubilaciones, drástica reducción del déficit... serán las condiciones que le exigirá el FMI al Gobierno para volver a prestarle. Muchas ya están en marcha. La necesidad de volver a recurrir al 
FMI, un organismo que es severo con los pobres y complaciente con los ricos, para atenuar el impacto económico-financiero de dos semanas críticas expuso la fragilidad de la falta de un programa y abre un abanico de nuevos condicionamientos a los próximos pasos que dará la gestión de Macri.

 
El recorte de las jubilaciones está siempre en las exigencias del Fondo. Hay una insistencia particular en este tema. Muchos de los jubilados que votaron a este gobierno -y los que no lo votaron- ya están sintiendo los rigores de estas políticas antiprevisionales con el recorte del índice de actualización. Lo sufrirán más con la alta inflación. Lo siguen sufriendo con el aumento de los remedios. Y en el futuro inmediato lo volverán a sufrir con las restricciones que impondrá este regreso de la "supervisión" del FMI.

 
El pedido de socorro al FMI es la confesión que todas las medidas para enfrentar la crisis han fracasado. Aún cuando restan ajustar los detalles, la armadura -o "war chest armour" como la definieron en el Ministerio de Hacienda- tiene, además de una dimensión económica, un efecto político. El FMI es una de las siglas más nefasta para la sociedad argentina. La ruptura de relaciones con el organismo fue utilizada por Néstor Kirchner como una señal de independencia. Ahora, Macri utiliza el regreso como señal de dependencia y de ajuste, con el riesgo que implica para el consenso político y social.
 
Y ¡ojo!: decir que el FMI no dejará caer la economía argentina porque no le conviene después de su fracaso del 2001 y del kirchnerismo, es lo mismo que decir que "estos no roban porque son ricos". Al FMI tampoco le convenía la crisis que estalló en el 2001 y sin embargo sucedió. Con esta decisión, Macri aprovecha el temor que se extendió en la sociedad por la crisis que provocaron las medidas de su propio gobierno, para disciplinar y ajustar aún más a los sectores de menos recursos. La vuelta del FMI confirma la vuelta a los '90. Al Fondo y a la derecha: el inodoro.
 
La Opinión Popular

 
MACRI ANUNCIÓ QUE BUSCARÁ APOYO FINANCIERO DEL FMI. "SOMOS DE LOS PAÍSES QUE MÁS DEPENDEN DEL FINANCIAMIENTO EXTERNO"
 
Vulnerables, poco confiables pero amigos de Lagarde
 
La tormenta se había convertido en una cortina de agua para quienes transitaban por las calles de Buenos Aires a esa hora. En las pizarras de la city, la cotización del dólar tipo vendedor alcanzaba los 23,40 pesos, en una escalada sin freno desde media mañana, tras un valor inicial de 22,30 pesos. Las tasas de las Lebac en el mercado secundario ya habían trepado al 45 por ciento y amenazaban seguir subiendo.
 
A la una en punto, ocurrió lo anunciado pocos minutos antes: el presidente de la Nación, Mauricio Macri, aparecía en la pantalla de los canales de TV abierta y en los cables de noticias, parado frente a la tarima del Salón Blanco de la Casa Rosada, como si hablara frente a un público e invitados que no estaban, para leer un mensaje grabado que sólo se prolongaría por 160 segundos.
 
"He decidido iniciar conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para que nos otorgue una línea de apoyo financiero; hace minutos, hablé con Christine Lagarde, su directora, y nos confirmó que vamos a arrancar hoy mismo a trabajar en un acuerdo", expuso, poco enfático, a ritmo lento, con rostro cansado, en la parte central del anuncio. El FMI está otra vez entre nosotros, al mando de la situación.
 
El centro de decisión para enfrentar la crisis se mudó a Washington, sede del organismo internacional. Hacia allí viajó Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda, junto a parte de su equipo anoche mismo. Hoy se reunirá con funcionarios del Fondo para definir los primeros pasos. Para el gobierno, los tiempos son escasos, y se le vienen acortando cada vez más desde que se inició la actual corrida.
 
Acorralado por una crisis que, según funcionarios próximos al presidente, "no vio venir nadie", Macri decidió junto a su núcleo más cercano recurrir a la última carta fuerte que le quedaba por jugar, antes de ir a un ajuste salvaje como le vienen reclamando desde los sectores más ortodoxos que se desentienden de los costos políticos (dejar correr el dólar hasta donde llegue, dejar que se traslade a precios el impacto libremente, recortar a filo de hacha el gasto, y recién después del desastre buscar "los nuevos equilibrios monetarios y fiscales" con lo que quede).
 
En vez de eso, insostenible desde el punto de vista político, el gobierno optó por lo que podría denominarse un intento de crisis administrada: depositar en el FMI la responsabilidad tanto del respaldo financiero al programa económico, como la de hacer las recomendaciones sobre modificaciones al propio programa de gobierno.
 
Incluidas entre estas últimas, probables ajustes presupuestarios (corte de gastos) y reformas pendientes (laboral e impositiva). En la coyuntura, la solución por vía del FMI resulta "la más política". Curiosidades de la historia económica de este país.
 
La huida hacia el refugio del Fondo no es tan inesperada, si se tiene en cuenta la velocidad con que el Gobierno fue quemando instrumentos que no lograron detener la fuga de dólares. Entre el lunes 23 y el viernes 27 de abril el Banco Central vendió unos 4500 millones de dólares para detener la corrida, pero fue inútil. Tras el fin de semana largo, el miércoles 2 de mayo fue aliviado, pero el jueves 3 se volvió a disparar el dólar pasando por encima de subas de tasas e intervención del Central. El viernes 4 la autoridad monetaria elevó la apuesta: llevó la tasa de referencia al 40 por ciento anual.
 
Las operaciones en la plaza cambiaria de lunes y martes, hasta el mediodía de ayer, mostraban que también había resultado inútil. La fuga en manada de los capitales especulativos que habían entrado tentados por altas tasas, más el pase de carteras financieras a dólares, se consumían las políticas defensivas del peso en cuestión de horas.
 
La crisis de divisas del país reconoce su origen en el fuerte desbalance cambiario que originó el actual programa económico: se importa por más de lo que se exporta, los exportadores no están obligados a entrar las divisas, se vuelven a pagar altos intereses por deuda en divisas, sigue la fuga de capitales hacia el exterior o a activos dolarizados, el turismo saliente es mayor al entrante, y la remisión de utilidades y dividendos al exterior se revitalizó después de varios años de estar neutralizada. El diagnóstico que ofreció ayer Macri es bien diferente:
 
"Durante los dos primeros años, hemos contado con un contexto mundial muy favorable. Pero eso hoy esta cambiando, las condiciones mundiales están cada día más complejas. Por varios factores: están subiendo las tasas de interés, está subiendo el petróleo, se han devaluado las monedas de países emergentes, entre otras variables que nosotros no manejamos", enunció. Para, de inmediato, explicar que "el problema que tenemos es que somos de los países del mundo que más dependemos del financiamiento externo, producto del enorme gasto público que heredamos y que estamos ordenando".
 
Tal cuadro de situación, dijo luego Macri en su mensaje, es lo que llevó a recurrir, "de manera preventiva", al Fondo Monetario Internacional en busca de apoyo financiero. "Esto nos va a permitir fortalecer este programa de crecimiento y desarrollo dándonos un mayor respaldo para enfrentar este nuevo escenario global y evitar crisis como las que hemos tenido en  nuestra historia", aseguró.
 
Para luego rematar su breve mensaje en un tono ya característico en el formato discursivo de Cambiemos: "Esta decision la tomé pensando en el mejor interés de todos los argentinos, no mintiéndoles como tantas veces nos han hecho. Les digo a todos los argentinos, en especial a toda la dirigencia, que cumpliendo con los compromisos y alejándonos de la demagogia y de la mentira, estoy convencido que el camino que tomamos va a lograr un mejor futuro para todos".
 
La decisión de que fuera, en persona, Mauricio Macri quien asumiera la responsabilidad de hacer el anuncio pretendía generar confianza. No está claro que lo haya logrado. Tras un primer retroceso, el dólar volvió a trepar sobre el final de la tarde, y a dos horas del discurso ya estaba cerca de los 23 pesos nuevamente. En el medio habló Nicolás Dujovne, supuestamente para aportar detalles del acuerdo que se buscaba con el Fondo.
 
Lo único que informó es que viajaba a Washington ayer mismo. La intranquilidad del gobierno por cómo puede afectar la convulsión actual las perspectivas de crecimiento económico (el gobierno preveía un 3,5 al 4 por ciento para este año) e inflación (Dujovne ratificó ayer la meta del 15 por ciento para el año) está altamente justificada: son muy pocos los que le dan alguna chance a los pronósticos oficiales.
 
Tampoco convence el argumento, a esta altura, de que los esfuerzos están apuntados a "salvaguardar el gradualismo". Y la vuelta al recurso de culpar a la herencia recibida que utilizó ayer Macri, justamente para aludir al endeudamiento, fue interpretado hasta por personas y dirigentes muy extraños al kirchnerismo, de "francamente desafortunada".
 
¿Qué espera el gobierno? Que el respaldo del FMI le devuelva confiabilidad al gobierno de parte de los agentes financieros. El problema es que ayer, más que nunca antes, el propio gobierno nacional se hizo cargo de reconocer su extrema vulnerabilidad. "Somos de los países del mundo que más dependemos del financiamiento externo", en palabras del Presidente.
 
¿Qué pueden responder los agentes financieros? Las razones de fondo para la fuga siguen vigentes. Si el FMI aporta 30 mil millones de dólares en un "crédito flexible" puede estirar los plazos, pero no solucionar el problema. La cuestión inmediata es qué pasará el martes, cuando vencen Lebac por un valor equivalente al monto máximo del crédito del FMI. Hasta media hora antes del discurso de Macri, se hablaba ayer en el mercado de un piso de tasa del 50 por ciento como exigencia para renovar.
 
¿Qué puede pasar en el escenario político? El gobierno estará presionado por el Fondo para rechazar cualquier opción de alivio al tarifazo o cualquier otra forma de "subsidio". Habrá más tensión política y confrontación social, previsiblemente.
 
¿Qué puede pasar con la economía? Los sectores productivos esperan que el gobierno no siga trasladándole una crisis que es "puramente monetaria", dicen. A esta altura, visto el camino resuelto, es una súplica en el medio del océano.
 
Por Raúl Dellatorre
 
Fuente: Página12
 

Agreganos como amigo a Facebook
¿La crisis de Macri tocó Fondo?
Otros tiempos.
20-05-2018 / 11:05
No fue un descuido ni un fallido de Mauricio Macri cuando, recién asomando su candidatura, desestimó a la inflación cómo un problema, asegurando que era un asunto de solucionar, y su existencia era solamente la manifestación de "la incapacidad para gobernar".
 
Y es que entre sus economistas más cercanos, entre los que se destaca desde hace ya un tiempo Federico Sturzenegger, le sugerían que bastaba con manejar la cantidad de dinero en circulación para estabilizar los precios.
 
Ellos, el PRO, harían lo que nunca otros habían hecho: frenar la emisión monetaria. Si la solución era tan sencilla, la inflación no sería un problema, reflexionó el entonces candidato a presidente. Y así lo transmitió. A dos años y medio de gobierno de Cambiemos, la realidad económica le dio un mazazo en la frente a semejante simplificación.
 
El modelo económico impuesto a partir de diciembre de 2015 llevó a que la apertura comercial, la desregulación (descontrol) de los movimientos de capitales internacionales y las altas tasas de interés convirtieran la economía argentina en un pequeño casino para los grandes jugadores de las finanzas internacionales.
 
Y ubicara al país, por vía del endeudamiento externo y los múltiples déficit en las cuentas externas (balanza comercial, turismo, fuga de capitales, pagos de dividendos e intereses) en "uno de los países más vulnerables" ante las turbulencias financieras externas, como el propio Macri admitió al anunciar que iniciaba negociaciones con el FMI.
 
El modelo elegido para "la vuelta al mundo" que proclama el Gobierno de los Ricos también le impuso al país una muy elevada dependencia del dólar al momento de determinar sus precios internos.
 
Dolarizó tarifas, dolarizó el precio de los combustibles, eliminó retenciones (vinculando el precio de exportación al que debe pagar el mercado interno por los mismos productos), desreguló (perdió el control) sobre precios de insumos básicos y abrió el mercado interno a la importación de todo tipo de productos, permitiendo que desplazara a la producción interna.
 
Por lo dicho más arriba, el desequilibrio permanente en las cuentas externas genera tensión en el mercado cambiario y una tendencia constante al aumento del tipo de cambio. Por momentos, como el actual, en  forma abrupta. Por lo dicho en el párrafo anterior, eso está llamado a producir shocks inflacionarios periódicamente.
 
El gobierno de Cambiemos, con su fórmula simple para "gobiernos capaces", no logró resolver la inflación heredada. Pero creó otra mucho peor, por lo dañina en términos de desarrollo económico y costos sociales.
 
En el actual esquema económico, el dólar se cuela en los precios por todos los agujeros que deja la falta de controles. 

19-05-2018 / 17:05
19-05-2018 / 09:05
19-05-2018 / 09:05
Están el jeringozo, el esperanto y el mauribol. El primero ya se sabe que se arma con un juego de sílabas; el segundo con palabras de distintos idiomas y el último lleva la primera fracción de su nombre en homenaje a su principal promotor y el "bol" del final es porque, al hablar ese idioma, se trata de hacerse el tonto. Como los chicos.
 
Por ejemplo cuando se dice: "este es otro FMI". Todos saben que nunca hubo otro, más que el tristemente famoso representante de las economías centrales que ponen la mayor parte del dinero de sus préstamos.
 
Como es lenguaje de tontos, hay que ponerse en ese lugar e imaginar que si las potencias prestan 25 o 30 mil millones de dólares a un país en crisis -pongamos Argentina- no le impondrán ninguna condición. En el mauribol hay que entenderlo así. Por eso los de Cambiemos, que ya van por el decimoquinto nivel de ese lenguaje tontón, dicen: "este es un FMI distinto", niños.
 
Ellos saben que no es así -por eso hablan mauribol-, porque lo que cambió del FMI es que ahora no quiere pagar los costos políticos de sus medidas y las impone en forma secreta. El Gobierno se hace cargo. Es la nueva condición.
 
Por eso Macri dijo, mauriboludeando, que "la gente quiere que le saquen la mochila de encima", dando a entender como mochila el presupuesto para políticas sociales, educativas o de salud, los subsidios a los servicios y bajar el alto costo salarial, entre otras cuestiones.
 
O sea, el que entiende mauribol, traduce que la gente quiere que la revienten, que ya está cansada de vivir así, quiere que le rebajen el salario, la jubilación y los maten con el precio de los alimentos y las tarifas. Hay que sacarle esa mochila de encima a la gente, dice Macri. Y algunos le creen. Por eso lo de mauribol, es una lengua ad hoc para un público especial.
 
Todos en Cambiemos hablan mauribol para un público mauriboleado. Por ejemplo, la disculpa del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne: "Nos cuesta bajar la inflación porque estamos haciendo muchas cosas a la vez".
 
En la primaria la profe te arrancaba la cabeza si ibas con esa excusa. Y lo dice un ministro al que la inflación -de la que es responsable- no lo perjudica porque tiene su fortuna millonaria en dólares y en el exterior.
 
En otro país, la vergüenza le impediría hablar de inflación con sus dólares afuera, pero aquí, como se habla mauribol, es lo natural.

19-05-2018 / 08:05
Fronteras adentro, el gobierno de Mauricio Macri se alista para una negociación aún más delicada que la que sostiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI): el Presidente pretende trasladar a las provincias una carga significativa del ajuste adicional al que se comprometerá a cambio del auxilio financiero.
 
La obsesión de Macri consiste en cerrar cuanto antes el objetivo de déficit fiscal primario para 2019. Ese será el número mágico que el Gobierno debe llevar a Washington para acordar con el FMI. La crisis cambiaria incendió la previsión anterior, del 2,2% del PBI. "Vamos a presentar una meta creíble. No nos pedirán déficit 0, pero tampoco será el 2,2%. Será seguro una cifra que empiece con 1", dijo una fuente de máxima confianza del Presidente.
 
Cada decimal representa millones de pesos de ahorro (un punto del PBI equivale a unos US$6000 millones). El "gran acuerdo nacional" del que habló esta semana el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anticipa una etapa de fuertes tensiones políticas.
 
Detrás de la intención declarada de abrir una etapa de desarrollo real de la Argentina, subyace la urgencia de decidir cómo se reparte el recorte.
 
Macri estableció dos parámetros, según relatan fuentes de su entorno íntimo. Uno: la tijera no se aplicará sobre el presupuesto social (jubilaciones, AUH y otras partidas que se llevan el 75% de la masa total). Dos: llegó la hora de que las provincias -en su mayoría en manos del peronismo- reduzcan fuerte el gasto.
 
"La clave pasa por revisar responsabilidades -añaden en la Casa Rosada-. A los gobernadores les transferimos una masa fenomenal de recursos y ahora les toca asumir las funciones que van atadas".
 
Aluden a la devolución pactada en 2016 del 15% de la coparticipación de impuestos que la administración central retenía desde la estatización en 2008 de las jubilaciones privadas. Gracias a esos fondos, la mayoría de las provincias roza el equilibrio fiscal.
 
El Gobierno imagina recortes de partidas nacionales que financian planes de vivienda provinciales, obras públicas y regímenes jubilatorios especiales (como ya sugirió Macri). Le tocaría a cada gobernador determinar cómo cuadra sus números sin ese dinero.
 
Por su parte, los gobernadores peronistas cerraron filas este miércoles en Tucumán, donde definieron que se sentarán a negociar con Macri pero se pondrán firmes para que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no implique un ajuste en sus provincias. No quieren que repitan sus recetas en provincias en las que el empleo público forma parte de su "estructura".
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar