La Opinión Popular
'/> ¿La crisis de Macri tocó Fondo? / La Opinión Popular
La Opinión Popular
                  16:27  |  Viernes 15 de Febrero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná
“Reflexionemos antes lo que corresponde hacer y no imitemos a los atenienses, que primero atacan y luego discurren”. Pantagruel
Recomendar Imprimir
Nacionales - 09-05-2018 / 09:05
VUELVE EL SINIESTRO FONDO MONETARIO INTERNACIONAL

¿La crisis de Macri tocó Fondo?

¿La crisis de Macri tocó Fondo?
El presidente Mauricio Macri aprovecha el temor que se extendió en la sociedad por la crisis que provocaron las medidas de su propio gobierno, para disciplinar y ajustar aún más a los sectores de menos recursos. La vuelta del FMI, el organismo que dirige Christiane Lagarde, confirma la vuelta a los 90 y evoca instantáneamente la crisis que concluyó catastróficamente bajo el mandato de Fernando de la Rúa. El blindaje que se está pactando con el FMI trae esas remembranzas, tanto como las nostalgias de la época en las que el presidente Néstor Kirchner representaba al pueblo argentino y no a sus clases dominantes, como Macri.
Después de 15 días de tensión incesante con el dólar, el gobierno de Mauricio Macri realizó un anuncio con sabor a fracaso y que en la Argentina no puede más que tener reminiscencias dramáticas: buscará un acuerdo de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por USD 30 mil millones.
 
En la historia, el FMI no solo ha respaldado e impuesto dictaduras y gobiernos derechistas latinoamericanos, sino que ha tratado de frenar las medidas de distribución del ingreso y las mejoras sociales a las que visualiza como un "gasto innecesario". Este retorno del FMI es coherente con el pensamiento del macrismo y su campaña de desprestigio y difamación de las políticas populares. Seguramente se hubiera producido sin necesidad de esta crisis de inflación, devaluación, tarifazo y fuga de capitales.
 
Más ajuste de tarifas, más apertura comercial, mas reforma laboral precarizadora, baja en los salarios y jubilaciones, drástica reducción del déficit... serán las condiciones que le exigirá el FMI al Gobierno para volver a prestarle. Muchas ya están en marcha. La necesidad de volver a recurrir al 
FMI, un organismo que es severo con los pobres y complaciente con los ricos, para atenuar el impacto económico-financiero de dos semanas críticas expuso la fragilidad de la falta de un programa y abre un abanico de nuevos condicionamientos a los próximos pasos que dará la gestión de Macri.

 
El recorte de las jubilaciones está siempre en las exigencias del Fondo. Hay una insistencia particular en este tema. Muchos de los jubilados que votaron a este gobierno -y los que no lo votaron- ya están sintiendo los rigores de estas políticas antiprevisionales con el recorte del índice de actualización. Lo sufrirán más con la alta inflación. Lo siguen sufriendo con el aumento de los remedios. Y en el futuro inmediato lo volverán a sufrir con las restricciones que impondrá este regreso de la "supervisión" del FMI.

 
El pedido de socorro al FMI es la confesión que todas las medidas para enfrentar la crisis han fracasado. Aún cuando restan ajustar los detalles, la armadura -o "war chest armour" como la definieron en el Ministerio de Hacienda- tiene, además de una dimensión económica, un efecto político. El FMI es una de las siglas más nefasta para la sociedad argentina. La ruptura de relaciones con el organismo fue utilizada por Néstor Kirchner como una señal de independencia. Ahora, Macri utiliza el regreso como señal de dependencia y de ajuste, con el riesgo que implica para el consenso político y social.
 
Y ¡ojo!: decir que el FMI no dejará caer la economía argentina porque no le conviene después de su fracaso del 2001 y del kirchnerismo, es lo mismo que decir que "estos no roban porque son ricos". Al FMI tampoco le convenía la crisis que estalló en el 2001 y sin embargo sucedió. Con esta decisión, Macri aprovecha el temor que se extendió en la sociedad por la crisis que provocaron las medidas de su propio gobierno, para disciplinar y ajustar aún más a los sectores de menos recursos. La vuelta del FMI confirma la vuelta a los '90. Al Fondo y a la derecha: el inodoro.
 
La Opinión Popular

 
MACRI ANUNCIÓ QUE BUSCARÁ APOYO FINANCIERO DEL FMI. "SOMOS DE LOS PAÍSES QUE MÁS DEPENDEN DEL FINANCIAMIENTO EXTERNO"
 
Vulnerables, poco confiables pero amigos de Lagarde
 
La tormenta se había convertido en una cortina de agua para quienes transitaban por las calles de Buenos Aires a esa hora. En las pizarras de la city, la cotización del dólar tipo vendedor alcanzaba los 23,40 pesos, en una escalada sin freno desde media mañana, tras un valor inicial de 22,30 pesos. Las tasas de las Lebac en el mercado secundario ya habían trepado al 45 por ciento y amenazaban seguir subiendo.
 
A la una en punto, ocurrió lo anunciado pocos minutos antes: el presidente de la Nación, Mauricio Macri, aparecía en la pantalla de los canales de TV abierta y en los cables de noticias, parado frente a la tarima del Salón Blanco de la Casa Rosada, como si hablara frente a un público e invitados que no estaban, para leer un mensaje grabado que sólo se prolongaría por 160 segundos.
 
"He decidido iniciar conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para que nos otorgue una línea de apoyo financiero; hace minutos, hablé con Christine Lagarde, su directora, y nos confirmó que vamos a arrancar hoy mismo a trabajar en un acuerdo", expuso, poco enfático, a ritmo lento, con rostro cansado, en la parte central del anuncio. El FMI está otra vez entre nosotros, al mando de la situación.
 
El centro de decisión para enfrentar la crisis se mudó a Washington, sede del organismo internacional. Hacia allí viajó Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda, junto a parte de su equipo anoche mismo. Hoy se reunirá con funcionarios del Fondo para definir los primeros pasos. Para el gobierno, los tiempos son escasos, y se le vienen acortando cada vez más desde que se inició la actual corrida.
 
Acorralado por una crisis que, según funcionarios próximos al presidente, "no vio venir nadie", Macri decidió junto a su núcleo más cercano recurrir a la última carta fuerte que le quedaba por jugar, antes de ir a un ajuste salvaje como le vienen reclamando desde los sectores más ortodoxos que se desentienden de los costos políticos (dejar correr el dólar hasta donde llegue, dejar que se traslade a precios el impacto libremente, recortar a filo de hacha el gasto, y recién después del desastre buscar "los nuevos equilibrios monetarios y fiscales" con lo que quede).
 
En vez de eso, insostenible desde el punto de vista político, el gobierno optó por lo que podría denominarse un intento de crisis administrada: depositar en el FMI la responsabilidad tanto del respaldo financiero al programa económico, como la de hacer las recomendaciones sobre modificaciones al propio programa de gobierno.
 
Incluidas entre estas últimas, probables ajustes presupuestarios (corte de gastos) y reformas pendientes (laboral e impositiva). En la coyuntura, la solución por vía del FMI resulta "la más política". Curiosidades de la historia económica de este país.
 
La huida hacia el refugio del Fondo no es tan inesperada, si se tiene en cuenta la velocidad con que el Gobierno fue quemando instrumentos que no lograron detener la fuga de dólares. Entre el lunes 23 y el viernes 27 de abril el Banco Central vendió unos 4500 millones de dólares para detener la corrida, pero fue inútil. Tras el fin de semana largo, el miércoles 2 de mayo fue aliviado, pero el jueves 3 se volvió a disparar el dólar pasando por encima de subas de tasas e intervención del Central. El viernes 4 la autoridad monetaria elevó la apuesta: llevó la tasa de referencia al 40 por ciento anual.
 
Las operaciones en la plaza cambiaria de lunes y martes, hasta el mediodía de ayer, mostraban que también había resultado inútil. La fuga en manada de los capitales especulativos que habían entrado tentados por altas tasas, más el pase de carteras financieras a dólares, se consumían las políticas defensivas del peso en cuestión de horas.
 
La crisis de divisas del país reconoce su origen en el fuerte desbalance cambiario que originó el actual programa económico: se importa por más de lo que se exporta, los exportadores no están obligados a entrar las divisas, se vuelven a pagar altos intereses por deuda en divisas, sigue la fuga de capitales hacia el exterior o a activos dolarizados, el turismo saliente es mayor al entrante, y la remisión de utilidades y dividendos al exterior se revitalizó después de varios años de estar neutralizada. El diagnóstico que ofreció ayer Macri es bien diferente:
 
"Durante los dos primeros años, hemos contado con un contexto mundial muy favorable. Pero eso hoy esta cambiando, las condiciones mundiales están cada día más complejas. Por varios factores: están subiendo las tasas de interés, está subiendo el petróleo, se han devaluado las monedas de países emergentes, entre otras variables que nosotros no manejamos", enunció. Para, de inmediato, explicar que "el problema que tenemos es que somos de los países del mundo que más dependemos del financiamiento externo, producto del enorme gasto público que heredamos y que estamos ordenando".
 
Tal cuadro de situación, dijo luego Macri en su mensaje, es lo que llevó a recurrir, "de manera preventiva", al Fondo Monetario Internacional en busca de apoyo financiero. "Esto nos va a permitir fortalecer este programa de crecimiento y desarrollo dándonos un mayor respaldo para enfrentar este nuevo escenario global y evitar crisis como las que hemos tenido en  nuestra historia", aseguró.
 
Para luego rematar su breve mensaje en un tono ya característico en el formato discursivo de Cambiemos: "Esta decision la tomé pensando en el mejor interés de todos los argentinos, no mintiéndoles como tantas veces nos han hecho. Les digo a todos los argentinos, en especial a toda la dirigencia, que cumpliendo con los compromisos y alejándonos de la demagogia y de la mentira, estoy convencido que el camino que tomamos va a lograr un mejor futuro para todos".
 
La decisión de que fuera, en persona, Mauricio Macri quien asumiera la responsabilidad de hacer el anuncio pretendía generar confianza. No está claro que lo haya logrado. Tras un primer retroceso, el dólar volvió a trepar sobre el final de la tarde, y a dos horas del discurso ya estaba cerca de los 23 pesos nuevamente. En el medio habló Nicolás Dujovne, supuestamente para aportar detalles del acuerdo que se buscaba con el Fondo.
 
Lo único que informó es que viajaba a Washington ayer mismo. La intranquilidad del gobierno por cómo puede afectar la convulsión actual las perspectivas de crecimiento económico (el gobierno preveía un 3,5 al 4 por ciento para este año) e inflación (Dujovne ratificó ayer la meta del 15 por ciento para el año) está altamente justificada: son muy pocos los que le dan alguna chance a los pronósticos oficiales.
 
Tampoco convence el argumento, a esta altura, de que los esfuerzos están apuntados a "salvaguardar el gradualismo". Y la vuelta al recurso de culpar a la herencia recibida que utilizó ayer Macri, justamente para aludir al endeudamiento, fue interpretado hasta por personas y dirigentes muy extraños al kirchnerismo, de "francamente desafortunada".
 
¿Qué espera el gobierno? Que el respaldo del FMI le devuelva confiabilidad al gobierno de parte de los agentes financieros. El problema es que ayer, más que nunca antes, el propio gobierno nacional se hizo cargo de reconocer su extrema vulnerabilidad. "Somos de los países del mundo que más dependemos del financiamiento externo", en palabras del Presidente.
 
¿Qué pueden responder los agentes financieros? Las razones de fondo para la fuga siguen vigentes. Si el FMI aporta 30 mil millones de dólares en un "crédito flexible" puede estirar los plazos, pero no solucionar el problema. La cuestión inmediata es qué pasará el martes, cuando vencen Lebac por un valor equivalente al monto máximo del crédito del FMI. Hasta media hora antes del discurso de Macri, se hablaba ayer en el mercado de un piso de tasa del 50 por ciento como exigencia para renovar.
 
¿Qué puede pasar en el escenario político? El gobierno estará presionado por el Fondo para rechazar cualquier opción de alivio al tarifazo o cualquier otra forma de "subsidio". Habrá más tensión política y confrontación social, previsiblemente.
 
¿Qué puede pasar con la economía? Los sectores productivos esperan que el gobierno no siga trasladándole una crisis que es "puramente monetaria", dicen. A esta altura, visto el camino resuelto, es una súplica en el medio del océano.
 
Por Raúl Dellatorre
 
Fuente: Página12
 

Agreganos como amigo a Facebook
¿La crisis de Macri tocó Fondo?
Otros tiempos.
15-02-2019 / 11:02
El presidente Mauricio Macri volvió a ser cacheteado por el INDEC. Luego de asegurar -otra vez- que "la inflación está bajando", contra todos los pronósticos del Gobierno la inflación en lugar de caer volvió a acelerarse.
 
El Indec reconoció una suba del 2,9%, muy por encima del 2,6% de diciembre. Si se toman los últimos doce meses, llega a 49,3%, la más alta desde enero de 1992. Los alimentos empujaron la escalada. En la Ciudad de Buenos Aires, la suba de los precios minoristas fue de 3,8 por ciento en enero.
 
La inflación de enero fue impulsada por alimentos y bebidas, servicios públicos, comunicación y turismo. En alimentos y bebidas, que compone el centro de la canasta básica, el aumento de los precios en los últimos doce meses es del 53%, lo cual explica el fuerte aumento de los indicadores de pobreza e indigencia en la última parte del año pasado.
 
La inercia inflacionaria de 2018, junto a los aumentos de costos derivados de la devaluación que todavía no se trasladaron a los precios minoristas y la catarata de aumentos de servicios públicos determinan que la expectativa de inflación para este año no baje del 30%.
 
La inflación de 2,9% en enero es sorprendente en una economía en donde el consumo interno está muy debilitado y el dólar no registró mucha movilidad en el marco de un profundo ajuste fiscal y monetario. Sin embargo, la suba del dólar de 120% el año pasado junto a los grandes tarifazos sobre una economía cuyos precios se movía al 25 % anual antes de la crisis cambiaria multiplicó la inercia inflacionaria.
 
Esto quiere decir que los actores económicos incorporaron la indexación de los precios con números cada vez más grandes. Además, todavía existe una brecha de 20 puntos entre la suba que registran los precios mayoristas y el incremento de los minoristas.
 
El dato del 49,3% es horrible porque pone en tela de juicio el sentido del enorme sacrificio que Macri le pide a la sociedad, con el único objetivo visible de equilibrar el déficit para bajar la inflación. Sería difícil esperar que febrero muestre un incremento de precios menor al de enero. Este mes empezaron a regir nuevos aumentos en el transporte, la luz, las prepagas y la garrafa social. También se preparan nuevos aumentos en el gas (de 35 %).
 
Aunque los medios afines al gobierno se empeñan en pronosticar para el año una inflación por debajo de 30 %, las decisiones oficiales le meten fuerte presión a los precios. Según transcendidos periodísticos, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne le advirtió a Macri que no va a bajar hasta mayo pero, ¿si tampoco baja en mayo?
 
La Opinión Popular

14-02-2019 / 10:02
14-02-2019 / 10:02
Una multitud marchó "contra el hambre y los tarifazos" del gobierno de Mauricio Macri, convocada por los movimientos sociales y organismos sindicales. Frente al Ministerio de Desarrollo Social y en manifestaciones en distintas provincias, reclamaron alimentos para los comedores populares y aumentos en los salarios sociales y en la Asignación Universal por Hijo.
 
Ante el despacho de Carolina Stanley, los movimientos populares protestaron por la crítica situación social. "Hay hechos dramáticos, difíciles de contar. Miles de Pymes están bajando la persiana: son los principales lugares de empleo y cierran. Si las tarifas se volvieron imposibles de pagar para la clase media, imaginen qué pasa con nuestros compañeros en los barrios de la periferia..."
 
"La única salida que tenemos es engancharnos de la luz y eso nos pone en el lugar de la marginalidad", acusó, durante el acto frente al Ministerio de Desarrollo Social, el titular de la CTEP, Esteban Castro. La jornada se realizó con la consigna "contra el hambre y los tarifazos". En la víspera, la ministra Stanley, que acusó a los movimientos de usar "métodos extorsivos", admitió que el índice de pobreza del Indec volverá a subir en marzo.
 
El reclamo fue convocado por "los cayetanos", la Coordinadora de Trabajadores de la Economía Popular, Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa, el Frente Darío Santillán y el Frente de Organizaciones en Lucha.
 
Son el conjunto de organizaciones sociales que hoy concentran la mayor capacidad de movilización y, al mismo tiempo, de negociación con el Gobierno a través de la Mesa de Diálogo, una instancia abierta a inicios de la gestión de Cambiemos con la intermediación de la Iglesia católica, que funciona más o menos espasmódicamente.
 
Desde ahí, por ejemplo, el Ministerio de Desarrollo Social motorizó el salario social complementario como reemplazo de los programas de empleo del gobierno anterior. O decidió, sobre finales del año, un bono para los beneficiarios de planes sociales, que en cambio no llegó a los jubilados.
 
Las denuncias sobre la brutal situación del pueblo trabajadores que se hicieron durante la marcha y desde el palco son correctas, pero la política de "los cayetanos" tiene además otros objetivos. Por un lado, organizar y contener a los sectores más precarizados de la clase trabajadora, que hoy sobreviven con planes de 6000 pesos o son directamente desocupados. Esa política tiene la bendición del Papa Francisco.
 
Por otro, que más allá de las movilizaciones, la bronca contra el ajuste sea canalizada a través de un amplio frente "anti Macri" que se exprese en las urnas a fin de año. Es lo que discuten las organizaciones junto a la CGT, gobernadores y las distintas alas del peronismo.
 
La Opinión Popular

13-02-2019 / 11:02
13-02-2019 / 08:02
Como consecuencia del modelo neoliberal de Mauricio Macri, casi la mitad de las maquinarias industriales se mantuvieron inactivas durante diciembre. La Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria (UCII) fue de 56,6%, lo que implicó una caída interanual de 7,4 puntos. Fue el peor mes del gobierno de Macri en lo productivo y el peor diciembre desde que el Indec publica datos, desde el 2002.
 
Gracias a las políticas de ajuste de Macri y del FMI, la industria automotriz mantuvo al 74,4% de sus líneas completamente desactivadas y la textil usó sólo el 32,3%. Por el lado de la demanda, la caída del consumo interno siguió golpeando, e incluso se intensificó y fue la principal explicación del desplome de la automotriz y de la textil y de la contracción de las alimenticias, entre otras.
 
La propia recesión fabril golpeó a otros sectores como la siderurgia, que llevó a las metálicas básicas a una caída interanual de 4 puntos de su uso de la capacidad instalada hasta una de 69,4%. También tiró para abajo a la química, que se contrajo 2,5 puntos en la comparación interanual.
 
Para colmo, el ajuste fiscal desactivó al componente de la demanda que había traccionado durante el cierre del 2017: la construcción. La fortísima caída de 20,5% en ese sector, que es a la vez un gran demandante de distintos productos fabriles, fue la causa principal de la mayor cantidad de maquinarias apagadas en rubros como los minerales no metálicos, que sufrieron un desplome extraordinario de 15,2 puntos. También golpeó a la metalmecánica, que contrajo en 12,8 puntos su uso de capacidad instalada.
 
Los datos del desplome productivo se suceden a la par de ciertos tímidos festejos de Cambiemos que genera la caída relativa de la tasa de interés, que aun así sigue generando un acceso prohibitivo al crédito productivo, con una tasa de 51,85% para los adelantos en cuenta corriente. Hoy la prioridad del Gobierno es estabilizar y por eso las tasas y el gasto le ponen más freezer a la economía.
 
La pregunta es hasta qué punto podrán seguir achicándose las fábricas sin verse obligadas a cerrar. Este nivel de uso de la capacidad instalada es más que crítico ya, de cierre de empresas. En diciembre crecieron las paradas programadas, por el escaso nivel de actividad. Hacia adelante la perspectiva tampoco es muy positiva. Durante este primer trimestre la dinámica no va a cambiar porque ninguna de las palancas de la economía, desde la oferta o la demanda, permiten avizorar un repunte.
 
Para el Gobierno, desde el segundo trimestre el escenario más optimista es uno de estabilidad cambiaria y recesión. Y el escenario pesimista es uno de inestabilidad y que sigan cayendo el poder adquisitivo y la inversión. Es el resultado de la lógica financiera sobre la productiva. La conclusión es clara: difícilmente llegue una lluvia de inversiones si de las maquinarias ya existentes sólo se está usando la mitad.
 
La Opinión Popular

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar