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Internacionales - 08-05-2018 / 19:05
EFEMÉRIDES POPULARES

Las fuerzas armadas yanquis capturan al líder nazi alemán Hermann Göring

Las fuerzas armadas yanquis capturan al líder nazi alemán Hermann Göring
Al finalizar la contienda, el 09 de mayo de 1945, Hermann Göring es capturado por las fuerzas vencedoras en el castillo que le serviría de prisión. Queriendo adoptar el papel de máxima figura alemana, organiza una entrevista con la prensa aliada: incluso quiso ser recibido por el General yanqui Dwight Eisenhower. En la imagen: Göring, en 1945, después de la captura por los yanquis.
Hermann Wilhelm Göring fue un político y militar alemán, miembro y figura prominente del siniestro Partido Nazi, lugarteniente de Adolf Hitler y comandante supremo de la Luftwaffe. Al finalizar la contienda, el 09 de mayo de 1945, Göring es capturado por las fuerzas vencedoras en el castillo que le serviría de prisión. Queriendo adoptar el papel de máxima figura alemana, organiza una entrevista con la prensa aliada: incluso quiso ser recibido por el General yanqui Dwight Eisenhower.
 
Esto no fue tolerado por las autoridades de ocupación y tras un tratamiento de desintoxicación de morfina y una gran bajada de peso, fue juzgado en los juicios de Núremberg por una infinidad de delitos, entre ellos por crímenes contra la humanidad y conspiración de una guerra de agresión.
 
Pese a haberse defendido a sí mismo, como también al nazismo y al extinto Führer, las pruebas exhibidas y además reconocidas por el mismo Göring respecto a conspiración, promover acciones para favorecer la guerra y crímenes en contra de la humanidad, fueron contundentes.
 
Finalmente fue condenado a pena de muerte por la horca por ser promotor de crímenes contra la humanidad. Justo a dos horas antes de ejecutarse la sentencia, Göring se suicidó ingiriendo una cápsula de cianuro, el 15 de octubre de 1946.
 
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Durante los Juicios de Núremberg, Göring fue el primero de los 24 acusados nazis en tomar el banquillo. Göring además intentó subordinar a los demás convictos intentando erigirse como un líder de ellos, por lo que fue separado del resto.
 
Ya en vías de recuperarse de su adicción drogadicta, demostró estar en sus mejores momentos e intentó rivalizar con la inteligencia del Fiscal Robert H. Jackson, logrando en los primeros días del juicio causar en la prensa una gran impresión de su persona y erigirse como un ideal ario emulando la retórica de Hitler.
 
Por un momento, Jackson pensó en declararse incompetente. Sin embargo, el fiscal poco a poco fue exhibiendo documentos y pruebas gráficas (películas), declaraciones de testigos y finalmente logró poner en jaque a Göring.
 
Pese a haberse defendido a sí mismo, como también al nazismo y al extinto Führer, las pruebas exhibidas y además reconocidas por el mismo Göring respecto a conspiración, promover acciones para favorecer la guerra y crímenes en contra de la humanidad, fueron contundentes. Al final del juicio, Göring estaba derrotado y solo respondía con monosílabos, verborrea o fingía no escuchar.
 
Finalmente fue condenado a pena de muerte por la horca, principalmente por ser promotor de crímenes contra la humanidad y también por ser, para los vencedores, una figura prominente del nazismo que se debía erradicar a toda costa de Alemania.
 
Göring, al igual que Wilhelm Keitel, rechazó la muerte por ahorcamiento debido a que esa pena solo se le infligía a los traidores en Alemania e intentó que fuese ejecutado por fusilamiento debido a su alto rango militar, cosa que le fue denegada. Justo a dos horas antes de ejecutarse la sentencia, Göring se suicidó ingiriendo una cápsula de cianuro de potasio el 15 de octubre de 1946.
 
Fuente: Wikipedia

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20-06-2018 / 17:06
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En 1859, Maximiliano de Habsburgo fue contactado por primera vez por los monárquicos mexicanos - los miembros de la aristocracia mexicana, encabezada por José Pablo Martínez del Río - con una propuesta para convertirse en el emperador de México.
 
Él no aceptó al principio, pero después de la intervención francesa en México, dirigida por Napoleón III, de la captura de la ciudad de México por el General Élie-Frédéric Forey y del plebiscito que confirmó la proclamación del imperio, mientras las tropas francesas ocupaban la mayor parte del territorio, consintió en aceptar la corona en el año 1863.
 
El archiduque Fernando Maximiliano José de Austria era miembro de la Casa Imperial de Habsburgo-Lorena. Después de una carrera en la Armada de Austria, fue proclamado, el 10 de abril de 1864, emperador como: Maximiliano I de México.
 
Dio inicio así al Segundo Imperio Mexicano, con el apoyo de Napoleón III de Francia y un grupo de mexicanos conservadores que trataron de revivir la monarquía mexicana instaurada anteriormente por Agustín de Iturbide (Agustín I de México).
 
Muchos países, entre ellos los Estados Unidos, se negaron a reconocer a ese gobierno. Esto ayudó a asegurar el éxito de las fuerzas liberales encabezados por Benito Juárez, quien se negó a consentir el Imperio. Hubo guerra continua entre las tropas imperiales (conformada por mexicanos, franceses, austriacos y belgas) y los republicanos mexicanos.
 
Después de la final de la "Guerra de Secesión", los Estados Unidos comenzaron a suministrar armas a los partidarios de Juárez en El Paso del Norte en la frontera con México. Mientras tanto, Maximiliano invitó a los ex confederados esclavistas a trasladarse a México en una serie de asentamientos.
 
Sin embargo, en 1866, Napoleón III retiraría sus tropas en el frente de la resistencia mexicana, debido a la oposición de EE.UU. bajo la Doctrina Monroe, y para aumentar su contingente militar en el país para hacer frente al creciente ejército prusiano de Otto Von Bismarck.
 
La ciudad de Querétaro cayó en mayo de 1867, y tras un consejo de guerra, Maximiliano I, fue condenado a muerte. Benito Juárez se negó a conmutar la pena, para enviar un mensaje de que México no toleraría ningún gobierno impuesto por las potencias extranjeras. La sentencia se llevó a cabo el 19 de junio 1867.
 
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18-06-2018 / 08:06
El 18 de junio de 1986, a las seis de la mañana, los presos por terrorismo de las cárceles de San Juan de Lurigancho (presos comunes), en el Pabellón Azul de la isla penal de El Frontón (subversivos) y Santa Bárbara (mujeres), que poseían un control tácito al interior de los centros, se amotinaron en forma coordinada y tomaron como rehenes a los guardias de las cárceles y a tres periodistas.
 
Los amotinados en las tres cárceles presentaron un pliego único de 26 demandas, la mayoría relacionada a mejoras en las condiciones de vida de los prisioneros y la disolución del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), entidad encargada de las prisiones en el país. Alan García y los miembros de su gobierno fueron tomados desprevenidos por el incidente.
 
La iglesia Católica peruana en el documento publicado el 19 de junio de 1986 y titulado Masacre de los penales de Lima relata: "En la madrugada del 18, los detenidos de los penales de El Frontón, Lurigancho y Santa Bárbara, en Lima, se amotinan y toman rehenes. El consejo de ministros y el presidente Alan García deciden encargar al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas la restauración del orden. En Santa Bárbara -cárcel de mujeres- interviene la Guardia Republicana. Las rehenes son liberadas. Hay dos reclusas muertas. 
 
En Lurigancho intervienen el Ejército y la Guardia Republicana. Al amanecer del 19 un rehén es liberado. Los ciento veinticuatro reclusos -según el informe oficial- son fusilados después de rendirse. En el Frontón, la operación se encomienda a la Marina, que bombardea el Pabellón Azul durante todo el día. Sobreviven treinta internos, que se rinden. Eran alrededor de doscientos detenidos. En todo el proceso se impide el acceso a las autoridades civiles: jueces, fiscales, directores de penales. Tampoco la prensa".
 
Fue el asesinato masivo más grande durante la lucha contrasubversiva en Perú.
 
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