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Nacionales - 08-05-2018 / 07:05

Macri se reunió con los jerarcas de Cambiemos y ratificaron el tarifazo contra los trabajadores

Macri se reunió con los jerarcas de Cambiemos y ratificaron el tarifazo contra los trabajadores
REUNIONISMO: ENCUENTROS PARA NO CAMBIAR NADA. Este lunes, mientras el dólar volvía a mostrar una tendencia alcista, la Casa Rosada fue sede de una catarata de reuniones. El presidente se reunió, primero, con la mesa chica integrada por la gobernadora María Eugenia Vidal y el jefe de gobierno porteño, Rodríguez Larreta. Luego, con el llamado “gabinete económico” integrado por los ministros Nicolás Dujovne, Luis Caputo, Francisco Cabrera y Juan José Aranguren, además del presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. A continuación, Macri intervino en la reunión de la mesa nacional de Cambiemos, coordinada por el jefe de gabinete Marcos Peña y cerró el día en un cónclave con los principales referentes del PRO, la Coalición Cívica y la UCR, entre los que se cuentan los gobernadores Morales de Jujuy y Cornejo de Mendoza. No se planteó ninguna autocrítica.
La Casa Rosada fue sede de una frenética seguidilla de reuniones de las que no salieron anuncios de importancia y que fueron coronadas por una conferencia de prensa absurda, a cargo no de un miembro del Ejecutivo sino del gobernador mendocino, Alfredo Cornejo. Se confirma así que continúa una crisis política de envergadura en medio de un panorama económico que todavía se manifiesta inestable y que augura mayor ajuste contra el pueblo trabajador.
 
Este "reunionismo" frenético no parece haber resuelto nada. "Estamos muy satisfechos por cómo se comportaron los mercados", apuntaron voceros del Ministerio de Hacienda, haciendo caso omiso a los resultados de la jornada. Contradictoriamente, reconocieron que la inflación de mayo será "superior" a la prevista para ese mes y que la suba del dólar "se trasladaría a los precios".
 
Mostrar unidad en el macrismo en un momento difícil. Ese fue el objetivo que tuvieron los distintos encuentros del presidente Mauricio Macri de ayer. Primero, recibió al jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, y a la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal en la habitual reunión de mesa chica. El mandatario les prometió que no se verán afectadas las obras en sus distritos por el ajuste.
 
A la tarde, se sacó la foto con los gobernadores radicales y demás aliados (excepto Elisa Carrió). Fue en un encuentro de la mesa nacional de Cambiemos, donde no hubo respuestas claras a la marea de incertidumbre económica y descontento social que crece con los efectos de la inflación, la devaluación y el tarifazo sobre el bolsillo de millones.
 
Las medidas neoliberales recesivas, apoyadas por los dirigentes de Cambiemos, mostraron la hilacha en el corto plazo. Este lunes, a pesar de la intervención del Banco Central, que elevó al 38% la tasa de interés para las Lebacs a menor plazo, el dólar subió nuevamente cerrando en $22.33, por encima de la cotización del viernes.
 
En su conferencia de prensa, Cornejo no dio ninguna respuesta a la situación económica y más bien apuntó a ratificar "el rumbo económico, político y social" del confundido gobierno de Macri. También ratificó -como si hubiera estado en cuestión- la continuidad de la "coalición Cambiemos", que integran la UCR - de la cual Cornejo es su presidente-, el PRO y la Coalición Cívica.
 
El objetivo de la conferencia fue declarar la intención del interbloque de Cambiemos de rechazar de plano cualquier medida que ponga en cuestión los tarifazos, aunque más no sea parcialmente. "Estamos muy unidos para rechazar el proyecto de la oposición", dijo. El objetivo inmediato sería intentar salvar a Macri de la antipática necesidad de vetar lo que salga del Congreso.
 
Sin embargo, Cornejo ni siquiera dejó en claro si este es un objetivo alcanzable puesto que enunció que "se va a conversar muchísimo con gobernadores", sugiriendo que la relación con los mandatarios del PJ no pasa por su mejor momento.
 
La Opinión Popular

 
EN MEDIO DE LA CRISIS POR EL DÓLAR, MACRI SE REUNIÓ CON RODRÍGUEZ LARRETA, VIDAL Y LA MESA CHICA DE CAMBIEMOS
  
Un hervidero de reuniones en Gobierno
 
Si bien en Casa Rosada intentaron mostrar normalidad, lo cierto es que nuevamente Balcarce 50 fue un hervidero de reuniones.
 
En simultáneo, el Presidente se encontró con su gabinete económico (Nicolás Dujovne, de Hacienda; Luis Caputo, de Finanzas; y Juan José Aranguren, de Energía, además del presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger) mientras el jefe de Gabinete, Marcos Peña, encabezaba la reunión de la Mesa Nacional de Cambiemos, a la que luego se sumó Macri. Según trascendió, el Presidente evalúa hacer su primera cadena nacional. Sería después de la sesión del Congreso del miércoles, hablaría de la actitud de la oposición y haría un balance de sus 30 meses de gestión.
 
Como informó este diario, ese encuentro se trasladó de Córdoba a la Rosada con dos objetivos: no contrariar a Schiaretti en una semana en la que el oficialismo sigue necesitando su apoyo en la disputa por las tarifas en el Congreso. Y, por otro, para poder mostrar una foto del apoyo de todos los sectores del oficialismo al Presidente en un momento complejo del Gobierno, donde la imagen del mandatario viene cayendo.
 
En su breve paso por la reunión, según relataron testigos a este diario, Macri analizó lo ocurrido con el dólar y con las tarifas. No hubo autocrítica: el mandatario sostuvo que "las medidas que estamos tomando son las correctas. Y sabemos del esfuerzo que está haciendo la sociedad". Lo escuchaban Larreta, Vidal, Cornejo, y los gobernadores de Jujuy, Gerardo Morales, y de Corrientes, Gustavo Valdés. En el encuentro también estuvieron el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis; el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó; el jefe del bloque PRO en Diputados, Nicolás Massot; el del interbloque en el Senado, Luis Naidenoff. Por la Coalición Cívica, estaban los lilitos Maximiliano Ferraro y Maricel Etchecoin Moro. Esta última debió salir a la conferencia de prensa junto con Cornejo y el senador Humberto Schiavoni, que es el presidente del PRO. Uno por cada fuerza política de la alianza.
 
Allí Cornejo aseguró, sin muchas vueltas: "Ratificamos el rumbo económico. Entendemos que la situación ha sido solucionada, aunque hay que seguir trabajando". "El Presidente dio un análisis alentador de que fue buena la jornada, que las medidas dieron resultado, pero que hay que seguir adelante con la reducción de déficit", relató el titular de la UCR, quien no obstante sostuvo que ese ajuste no tocará la obra pública actual: "El Gobierno tiene un programa de obras y ratifica todas las que están en marcha". Schiavoni, por su parte, sostuvo que el alza del dolar "tiene que ver con lo que ocurrió con las tasas internacionales. Hay tranquilidad y se ratifica el rumbo en materia económica y la consolidación del espacio político".
 
Sobre las tarifas, Cornejo volvió a la carga contra el proyecto que la oposición se dispone a votar este miércoles en una sesión especial en Diputados. "El Congreso no tiene por qué tratar tarifas. Estamos muy unidos para rechazar ese proyecto, que consideramos demagógico", aseguró. Cuando le preguntaron si el presidente la vetará, fue menos enfático que Peña hace unos días: "No está resuelto qué se va a hacer, si se va a vetar o no". También aseguró que "no hubo un solo comentario de ningún tema electoral", algo extraño tratándose de un encuentro de la Mesa Nacional de Cambiemos citado originalmente para tratar cuestiones electorales.
 
Más temprano, a las 9, en la Quinta de Olivos, Macri encabezó la típica reunión de la mesa chica, en la que estuvieron Larreta, Vidal y Peña y a la que se sumaron los dos coordinadores del Gabinete, Gustavo Lopetegui y Mario Quintana.
 
Uno de los temas del encuentro, según dejaron trascender, es cómo se recortarán las obras públicas en base al incremento del ajuste que anunció Dujovne en la conferencia del viernes. Macri les aseguró que el recorte no será en las obras de la Ciudad ni de la provincia de Buenos Aires. Advirtió que se completarán las obras actuales y las nuevas deberán financiarse con el sistema de obra público-privada. Macri también habló con Vidal y Larreta sobre el trabajo conjunto en seguridad de Nación, provincia y ciudad. También analizaron la caída en la imagen presidencial que, por primera vez, está también alcanzando a la gobernadora.
 
Por Werner Pertot
 
Fuentes: Página12, La Izquierda Diario y La Opinión Popular 
 

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23-03-2019 / 09:03
Una actividad cerrada y de gestión volvió a traerle complicaciones a Mauricio Macri. El Presidente terminó ofuscado con un obrero que hizo el gesto de la "V" peronista mientras se fotografiaba en el Paseo del Bajo.
 
El enojo y posterior reto ocurrieron ayer, pero la escena se viralizó hoy y muestra una faceta de Macri desconocida para el público.
 
Al percatarse del gesto del obrero, un Macri visiblemente enojado le ordena que se aparte y salga de la foto. Mientras, Horacio Rodríguez Larreta observa la escena junto a María Eugenia Vidal.
 
Si bien la imagen circula sin audio, parece una verdadera pesadilla para los asesores del PRO que durante años se esforzaron por cambiar la imagen del Macri frío y distante. "Faltó una sonrisa", se resignó uno de sus más fieles laderos que vivió la transformación que le permitió llegar a la Presidencia.
 
"Lo que pasa que antes no te podías acercar a un Presidente y ahora cualquiera le falta el respeto", analizó un dirigente macrista que pidió mantener su nombre en reserva.
 
Un mes atrás el mandatario fue escrachado por otro obrero que lo abordó en medio de un acto oficial del plan Procrear en el sur de la Ciudad y le reclamó que hiciera "algo".
 
"Soy un laburante, vivo día a día, todos los días a las 5 de la mañana me levanto", sorprendió el obrero a Macri, que intentaba meter un bocado. "Perdón que se lo tengo que decir, con respeto, no me importa el Gobierno pasado, ahora es el problema", advirtió el trabajador.
 
"Tratemos de hacer rápido las cosas, se lo pido por favor presidente, estamos peor", aseveró el obrero. Macri intentó darle un final al episodio al buscar un abrazo de compromiso con el trabajador de la Uocra. "Hagan algo, la concha de mi hermana", fue el último comentario que deslizó el trabajador.
 
La Opinión Popular

23-03-2019 / 09:03
El espía Marcelo D'Alessio puso por primera vez al macrismo a la defensiva desde que asumió el gobierno. Hostigado por la crisis, la alianza Cambiemos contraatacó siempre con alguna denuncia amplificada por la corporación mediática.
 
Esta vez, al tiempo que la crisis es devastadora, la denuncia surgió con una potencia inusitada desde la oposición y logró romper el blindaje mediático para impactar de lleno en el ámbito judicial. El gobierno aparece inerme ante la espiral ascendente de una crisis que no puede controlar y el frente judicial se le desmorona.
 
En medios políticos ya se habla de que Mauricio Macri no está para ninguna reelección en este contexto. Y se espera que la movilización del 24 sea de una gran masividad por el clima de fuerte malestar. "Por la Patria que soñamos, contra la miseria planificada", es la consigna.
 
Con el dólar que sube, las tasas de interés más altas del planeta y una inflación que está entre las primeras de todo el mundo, el gobierno ya no puede recurrir a su bazooka judicial para distraer la atención porque tiene en aprietos a uno de sus principales alfiles, el fiscal macrista Carlos Stornelli.
 
La reacción frente a la investigación del juez Alejo Ramos Padilla y la detención de D'Alessio fue casi instintiva o impulsada por el pánico. Cambiemos no la derivó hacia ninguno de sus operadores subterráneos.
 
El disparo salió directamente de la Casa Rosada. Y hubo otras defensas también a la desesperada, mientras el jueves se producían grandes movilizaciones espontáneas en Buenos Aires, Dolores y Mar del Plata, pero en defensa del juez.
 
Si la Magistratura o la Corte aceptaban ese acto intervencionista casi brutal de Macri hubieran quedado en evidencia. No solamente como agentes de un poder que tendría que ser independiente, sino que también hubiera dado todo el aspecto de reacción corporativa en defensa del fiscal. El Ejecutivo trató de atacar desde la Magistratura y la Corte a un juez que está investigando al poder político. Ese desmanejo tuvo fuerte repercusión en el exterior.
 
No fue solamente el gobierno el que se salió de caja. La reacción de Elisa Carrió está entre las más desquiciadas de su curriculum. Y hasta la misma diputada Graciela Camaño -del ala del massismo que resiste cualquier contacto con el PJ y los K- atinó a salir en defensa del fiscal Carlos Stornelli, cuyo proceso puede embarrar a gran parte del mundo político que se benefició de las andanzas de D'Alessio con el fiscal.
 
El rechazo de la Cámara de Mar del Plata a la recusación del juez, planteada por Stornelli y la respuesta afirmativa de la Corte al pedido del juez de respaldo material, más el probable fracaso del pedido de juicio político en la Magistratura, dan cuenta de que el ámbito judicial optó por un camino más complejo que el propuesto por el macrismo.
 
Entre la crisis económica y este escándalo de espionaje ilegal para alimentar causas judiciales, el lawfare o guerra jurídica, una práctica muy usada por el macrismo para reemplazar a la política, perdió credibilidad.

22-03-2019 / 12:03
El rebrote inflacionario, la ola de despidos y la nueva corrida al dólar le llegaron al Gobierno de Mauricio Macri en el peor momento político posible, con su imagen pública en picada y la pólvora de la corrupción K mojada por el creciente escándalo del espía Marcelo Dalessio.
 
Desesperado por huir hacia adelante, el Presidente apeló esta semana al viejo truco de mostrar autoridad con un puñetazo a la mesa. Pero el efecto fue, como suele pasar cuando se sobreactúa, el contrario: el establishment lo mira perplejo, Wall Street espera sin jugar una sola ficha, la Corte Suprema lo ignora, sus aliados toman distancia, la CGT se despereza y el peronismo sonríe, al fin, ante la perspectiva ahora menos remota de que el ballotage termine enfrentando a dos opositores.
 
La metáfora desafortunada de la semana corrió por cuenta del presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, a quien secundará por lo que le quede de mandato el fallido exvice de Federico Sturzenegger en el Central, Lucas Llach. "¿Qué prefieren, estar en un auto a más de 100 kilómetros por hora que va hacia la pared o haber chocado ya con la pared y no tener más que un par de huesos rotos?", preguntó González Fraga a un auditorio de financistas, quienes por las dudas no arriesgaron respuesta.
 
Muerte o dunga-dunga. Casi tan alentador como el "estamos bailando en la cubierta del Titanic" que soltó Dante Sica ante bodegueros.
 
En el campo rumian su malestar por el regreso de las retenciones y la suba de costos, dos coletazos de la devaluación de fines de septiembre. Hasta reaparecieron juntos los referentes de la vieja Mesa de Enlace de 2008, aunque esta vez para castigar a Macri. Fue un lamento muy sintomático del momento que se vive en el empresariado.
 
Conmovidos o irónicos, los integrantes del Comité Ejecutivo de la UIA se cansaron de reenviar por whatsapp el video del reencuentro ruralista. "Parecen industriales", comentó con sorna uno de los tres que envió el recorte a BAE Negocios. ¿Y el Grupo de los Siete, donde hasta hace un año compartían amables almuerzos? Bien, gracias.
 
A los industriales, anteayer, Sica los reprendió por primera vez en un tono similar al que usaba su antecesor que los trató de "llorones", Francisco Cabrera. Sica se enojó porque un rotario cuchicheó que su discurso era "puro piripipí" y acusó entonces al empresariado de asociarse con los sindicatos para después pedirle prebendas al Estado. "Ya nos ponen en la misma bolsa a todos. Están en la fase yo contra el mundo", comentó un dueño de fábrica presente en el salón.
 
Más allá de las intenciones, gobernar bajo emoción violenta empieza a granjearle enemigos al macrismo.

22-03-2019 / 08:03
La funesta política económica neoliberal de Mauricio Macri, dirigida por el FMI, aumentó la desocupación urbana que alcanzó en el último trimestre de 2018 al 9,1 por ciento de la población económicamente activa, lo cual representa un aumento de casi dos puntos con respecto al 7,2 por ciento registrado por el Indec en el mismo período del año anterior.
 
Esto significa que 1.752.000 personas se encuentran desempleadas y en busca de trabajo, de un total de casi 13 millones que representan la población activa en núcleos urbanos de todo el país. El aumento de la tasa de desempleo representaría que, a lo largo de 2018, se sumaron unos 260 mil personas al ejército de desocupados.  Si se proyecta al total de la población laboral, la cantidad de desempleados nuevos sería del orden de los 400 mil sobre un total de 1 millón 750 mil.
 
La proporción de ocupados demandantes de empleo llegó en el cuarto trimestre de 2018 al 17,3 por ciento, lo cual representa un salto importante con respecto a un año atrás, cuando medía 14,7 por ciento. Esta cifra refleja los subocupados que buscan otro empleo sin conseguirlo, o bien ocupados plenos en busca de sumar otro trabajo o reemplazar el que tienen, presumiblemente por insuficiencia de ingresos.  
 
En el período informado por el Indec, también aumentó la tasa de subocupados con respecto a la de un año atrás. La proporción de trabajadores que, si bien tienen empleo, no llegan a cubrir una jornada completa, representa el 12 por ciento de la población activa, cuando a fines de 2017 representaba el 10,2 por ciento.
 
De acuerdo a las cifras del Indec, los subocupados sumaban un millón 557 mil personas a fines de 2018, unos 260 mil más que en el cuarto trimestre del año anterior. Por sexo y edad, la franja de población con mayores problemas de desempleo son los jóvenes de hasta 29 años. Entre las mujeres, el desempleo llega al 21,4 por ciento. Entre los varones, la tasa es del 15,4 por ciento.
 
En el primer caso, el aumento en relación al año anterior es de 2,6 puntos (era de 18,8 por ciento a fines de 2017). El desempleo joven de los varones creció en un año cuatro puntos, a partir del 11,4 por ciento en la medición del último cuarto de 2017.
 
De los 31 aglomerados urbanos, en cinco la desocupación alcanzó a los dos dígitos (es decir, que superó el 10 por ciento). Ellos son: Gran Rosario (12,8 por ciento), Mar del Plata (12,8), partidos del conurbano bonaerense (11,4), San Nicolás-Villa Constitución (11,3) y Santa Rosa-Toay (10,1). Mar del Plata es, además, el aglomerado urbano con mayor subocupación: 17,5 por ciento. En 2019 el mercado de trabajo no se recuperará y el desempleo volverá a subir.
 
La Opinión Popular

21-03-2019 / 12:03
Jaime Durán Barba, consultor de imagen y asesor político ecuatoriano de Mauricio Macri, en noviembre de 2013 declaró que "¡Hitler era un tipo espectacular! ¡Era muy importante en el mundo!". Descontamos que esa admiración no es por las atrocidades cometidas por la dictadura nazi, el antisemitismo que llevó al holocausto o el culto a la violencia que provocó la Segunda Guerra Mundial, sino por sus aporte a la propaganda.

Es así que el esquema macrista funciona gracias al doble principio que enuncia la propaganda nazi: a) la gente cree más rápido una gran mentira que una pequeña, b) una mentira repetida insistentemente acaba siendo creída.

Durán Barba le hizo decir a Macri, entre otras promesas de campaña: "Yo no he hablado nunca de ajustar", "El dólar no va a estar a más de 15 pesos", "Creemos que hay que desarrollar la economía", "Nuestra prioridad es la Pobreza Cero", "Vamos a crear dos millones de puestos de trabajo", "Ningún trabajador pagará impuesto a las ganancias" y "Vamos a dar un millón de créditos a 30 años".
 
Todas mentiras que en ningún momento pensaron cumplir y que siguen repitiendo hasta el cansancio y hasta que ellos mismos, ingenuamente, acaban creyendo.
 
La falsedad macrista no es algo que requiera más pruebas de las que están a la vista, sólo que hay muchos que las pasan por alto, sea por fanatismo ideológico, por interés de clase o por cooptación. En relación con el engaño, por ejemplo, se expone el brutal endeudamiento como un supuesto logro: "El mundo confía en nosotros". Un favor a los actuales funcionarios, pero en desmedro de los futuros gobiernos y de las generaciones venideras.
 
Una de las últimas muletillas del gobierno macrista es repetir y repetir "nosotros siempre decimos la verdad". Después de haber mentido en casi todo durante la campaña y convencido a más de un incauto con que no perderían nada de lo que tenían, asumen que está todo mal. Y encima hay que agradecerles la "valentía" de decirlo.

La habilidad dialéctica de argumentar lo imposible es apreciada por el macrismo. Durán Barba utilizó las técnicas de manipulación goebbeliana a todo nivel en la estrategia comunicacional de Cambiemos y toda su parafernalia mediática y orquestada, que evita el razonamiento o la prueba y convoca a la reacción emotiva, fanática o prejuiciosa.
 
Por Blas García


Columnista, Ingeniero, ex diputado en Córdoba, ex funcionario en Santiago del Estero y Entre Ríos.

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