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Internacionales - 05-05-2018 / 19:05
EFEMÉRIDES POPULARES

Cuatro ideas de Karl Marx que siguen vigentes al cumplirse 200 años de su nacimiento

Cuatro ideas de Karl Marx que siguen vigentes al cumplirse 200 años de su nacimiento
Karl Marx fue un filósofo, economista, sociólogo, periodista, intelectual y militante comunista prusiano de origen judío. En su vasta e influyente obra abarca diferentes campos del pensamiento en la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente a la investigación, pues además incursionó en la práctica del periodismo y la política, proponiendo siempre en su pensamiento una unión entre teoría y práctica. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, del comunismo moderno, del marxismo y del materialismo histórico.
El 05 de mayo de 1818; en Tréveris, Reino de Prusia; nacía Karl Heinrich Marx. Fue un filósofo, economista, sociólogo,​ periodista, intelectual y militante comunista prusiano de origen judío.​ ¿Es Karl Marx relevante hoy en día, al cumplirse 200 años de su nacimiento?
 
Aunque el filósofo alemán vivió y escribió en el siglo XIX, una época muy diferente a la nuestra, es indiscutible que dos de sus escritos, "El manifiesto comunista" (éste junto a Federico Engels) y "El capital", tuvieron en un momento determinado de la historia una gran influencia política y económica en muchos países y en millones de personas.
 
Durante el siglo XX, las ideas de Marx inspirarían revoluciones en Rusia, China, Cuba y muchos otros países. El surgimiento de la Unión Soviética tras la Revolución rusa fue un ejemplo de ello. Nadie niega que el bloque socialista marcó buena parte de la historia del siglo XX.
 
El pensador alemán alertó en el siglo XIX sobre muchos de los problemas socioeconómicos que se ven hoy en día. ¿Pero puede decirse que el pensamiento de Marx quedó obsoleto? ¿O acaso pueden rescatarse algunas de sus ideas que se volvieron realidad y siguen vigentes hasta nuestros días?
 
1. Activismo político. Durante el siglo XX, las ideas de Marx inspirarían revoluciones en Rusia, China, Cuba y muchos otros países donde el grupo dominante fue derrocado y los trabajadores se apoderaron de la propiedad privada y los medios de producción. El marxismo fue incluso más allá y se convirtió en una manera de interpretar el mundo en general: la simple idea de que la historia es una lucha de clases antagónicas también influyó en la literatura, el arte y la educación.
 
2. La recurrencia de las crisis económicas. Marx sostenía que el sistema capitalista estaba condenado a periodos de crisis recurrentes y cuestionó la idea de que el capitalismo se autorregulaba.
 
3. Ganancias desmedidas y monopolios. Un aspecto importante de la teoría de Marx es la llamada plusvalía: el valor que un trabajador crea por encima del valor de su fuerza laboral. El problema es que los dueños de los medios de producción se adueñan de la plusvalía e intentan maximizar sus ganancias a expensas del proletariado. Así, el capital tiende a concentrarse y centralizarse en unos pocos acaudalados y, como contrapartida, conduce al desempleo y a una depreciación de los salarios de los trabajadores.
 
4. La globalización y la inequidad. Marx no erró en sus agudas críticas a la internacionalización del capitalismo. Por eso, el marxismo ha sido rescatado -y reivindicado- en el actual debate sobre los problemas de la globalización. Trabajadores explotados y mal pagados, liberados de la mayor revolución socialista de la historia (China), para que Occidente pueda seguir jugando con sus iPads.
 
La Opinión Popular

 
Cuatro ideas de Karl Marx que todavía siguen vigentes
 
¿Pero puede decirse que el pensamiento de Marx quedó obsoleto? ¿O acaso pueden rescatarse algunas de sus ideas que se volvieron realidad y siguen vigentes hasta nuestros días?
 
 
1. Activismo político
 
En el "Manifiesto comunista" y otros trabajos, Marx describe la lucha de clases en la sociedad capitalista y cómo el proletariado acabará arrebatándoles el poder a las élites dominantes en todo el mundo.
 
"El capital", su obra cumbre, es un intento de apuntalar esas ideas con hechos verificables y análisis científico. Fue un mensaje poderoso en un mundo en el que abundaba la opresión y la inequidad.
 
"La experiencia personal de alienación de Marx, quien vivió en la pobreza, le dio una gran intensidad a su análisis, el cual cobró la estatura de filosofía contra el monstruo capitalista que esclavizaba a los seres humanos", le explica a la BBC uno de sus más reconocidos biógrafos, el británico Francis Wheen.
 
Durante el siglo XX, las ideas de Marx inspirarían revoluciones en Rusia, China, Cuba y muchos otros países donde el grupo dominante fue derrocado y los trabajadores se apoderaron de la propiedad privada y los medios de producción.
 
El marxismo fue incluso más allá y se convirtió en una manera de interpretar el mundo en general: la simple idea de que la historia es una lucha de clases antagónicas también influyó en la literatura, el arte y la educación.
 
"Hoy en día Marx sigue siendo relevante como filósofo político. Generación tras generación, muchos buscan inspiración en él para sus propias luchas", le dice a BBC Mundo Albrecht Ritschl, historiador alemán especializado en marxismo y jefe del Departamento de Historia Económica de la London School of Economics, en Reino Unido.
 
"Se sigue hablando de los temas que habló Marx -añade el experto-. Por ejemplo, la globalización. Marx fue uno de los primeros críticos de la internacionalización de los mercados. También se refirió a la inequidad, al advertir sobre la creciente desigualdad en el mundo". "Podría decirse que Marx continúa siendo atractivo y forma parte del discurso político actual", concluye Ritschl.
 
Si bien la caída de la Unión Soviética en diciembre de 1991 significó un fuerte golpe para la teoría marxista (por un tiempo los partidos de izquierda y las universidades le dieron menos importancia), la crisis financiera global de 2007-8 volvió a darle relevancia.
 
Ese colapso fue un ejemplo clásico de las recurrentes crisis del capitalismo que había pronosticado el pensador alemán. Desde entonces las ventas de "El manifiesto comunista" y "El capital" no han dejado de crecer en todo el mundo.
 
2. La recurrencia de las crisis económicas
 
Marx sostenía que el sistema capitalista estaba condenado a periodos de crisis recurrentes Marx sostenía que el sistema capitalista estaba condenado a periodos de crisis recurrentes. Marx cuestionó la idea de que el capitalismo se autorregulaba.
 
Para él no había una "mano invisible" que ponía en orden las fuerzas del mercado, como había postulado Adam Smith -el "padre" del capitalismo- en "La riqueza de las naciones". En cambio, Marx sostenía que el sistema estaba condenado a periodos de crisis recurrentes (hoy los economistas hablarían de recesiones) que eran inherentes a él.
 
"Si bien él no fue el único que hablaba de ello, su idea original era que cada turbulencia llevaría a otra peor, y así sucesivamente hasta la destrucción del capitalismo", le explica a BBC Mundo Albrecht Ritschl, de la London School of Economics.
 
El crash bursátil de 1929 y las subsecuentes crisis alcanzaron su punto culminante en 2007-8, cuando el mundo vivió un colapso financiero nunca antes visto en cuanto a su gravedad, impacto y persistencia.
 
"Es cierto que los aspectos no resueltos del capitalismo llevan a nuevas crisis, pero la idea determinista de Marx de que el sistema se derrumbaría por sus defectos intrínsecos ha sido desacreditada", advierte Ritschl. "No obstante, hoy estamos más alertas que nunca ante las turbulencias y somos más cuidadosos frente a ellas, en parte gracias a él".
 
Aunque, al contrario de lo que predijo él, las crisis no han ocurrido en la industria pesada, sino en el sector financiero, aclara el experto.
 
 
3. Ganancias desmedidas y monopolios
 
Un aspecto importante de la teoría de Marx es la llamada plusvalía: el valor que un trabajador crea por encima del valor de su fuerza laboral.
 
El problema, según el pensador alemán, es que los dueños de los medios de producción se adueñan de la plusvalía e intentan maximizar sus ganancias a expensas del proletariado.
 
Así, el capital tiende a concentrarse y centralizarse en unos pocos acaudalados y, como contrapartida, conduce al desempleo y a una depreciación de los salarios de los trabajadores. Esto puede verse hasta nuestros días.
 
Por ejemplo, un reciente análisis de la revista británica The Economist muestra que mientras que en las últimas dos décadas el sueldo de los trabajadores en países como Estados Unidos se ha estancado, el salario de los máximos ejecutivos ha aumentado significativamente: han pasado de cobrar 40 veces más que el promedio a embolsarse 110 veces más.
 
"La crítica de Marx a la acumulación es válida aún hoy, porque continúa siendo uno de sus puntos débiles del capitalismo", le comenta a BBC Mundo Ritschl.
 
"Hoy lo vemos claramente en la acumulación desmedida de poder por parte de grandes compañías internacionales y también en la conformación de monopolios y duopolios. Marx nos alertó sobre los riesgos de todo esto".
 
 
4. La globalización y la inequidad
 
Biógrafos de Marx como Francis Wheen y otros estudiosos de su obra coinciden en que el filósofo se equivocó con su idea determinista de que el capitalismo se sepultaría a sí mismo al crear sus propios enterradores. Más bien ocurrió lo contrario: con la caída del comunismo, el capitalismo no sólo se fortaleció sino que además se extendió por todo el mundo.
 
Nadie expresa mejor esta ironía de la historia que el pensador marxista Jacques Rancière, profesor de filosofía de la Universidad de París VIII.
 
"El proletariado, lejos de enterrar el capitalismo, lo mantiene con vida -escribe-. Trabajadores explotados y mal pagados, liberados de la mayor revolución socialista de la historia (China), son llevados al borde del suicidio para que Occidente pueda seguir jugando con sus iPads. Mientras tanto, el dinero chino financia a un Estados Unidos, que de otra manera estaría en bancarrota".
 
Pero si Marx falló en esta predicción, no erró en sus agudas críticas a la internacionalización del capitalismo. En el "Manifiesto comunista" plantea que la expansión global del capitalismo se convertirá en la principal fuente de inestabilidad del sistema internacional, como lo demostrarían una serie de crisis financieras en el siglo XX y XXI.
 
"La necesidad de constantemente expandir mercados para sus productos persigue a la burguesía sobre toda la superficie del globo -sostienen Marx y Engels-. Debe anidar en todas partes, establecerse en todas partes, establecer conexiones en todas partes. Obliga a todas las naciones, so pena de extinción, a adoptar el modo burgués de producción". Por eso, el marxismo ha sido rescatado -y reivindicado- en el actual debate sobre los problemas de la globalización.
 
"Hoy hay en el mundo mucha gente preocupada por la destrucción de mercados locales, la inseguridad laboral y la pérdida de empleos", le comenta a BBC Mundo Albrecht Ritschl, de la London School of Economics.
 
"La globalización, por ejemplo, fue uno de los grandes temas en las últimas elecciones en Estados Unidos, en las que dominó una pregunta que podría haberse planteado en muchas otras partes del planeta: ¿qué hacemos con los que han perdido con ella?".
 
Está claro que a pesar de sus vaticinios fallidos y sus ideas caducas, Marx planteó en el siglo XIX varios temas de debate sobre política y economía que siguen vigentes más de un siglo después.
 
 
QUIÉN ERA KARL MARX
 
Carlos Enrique Marx nació el 5 de mayo de 1818 en la ciudad de Tréveris, en el oeste de Alemania. Era hijo de un exitoso abogado de origen judío.
 
Estudió leyes en Bonn y Berlín y en aquel momento se interesó en la filosofía de Georg Wilhelm Friedrich Hegel y Ludwig Andreas von Feuerbach, quienes con su dialéctica y materialismo histórico, respectivamente, tendrían una gran influencia en el marxismo. En 1841 recibió el doctorado en filosofía de la Universidad de Jena, en el este de Alemania.
 
En 1843 se casó con Jenny von Westphalen y se mudó a París, en aquel momento un semillero del pensamiento radical. Allí se volvió un revolucionario y trabó amistad con quien sería su colaborador toda la vida: Federico Engels.
 
Tras ser expulsado de Francia por su activismo, Marx residió dos años en Bruselas (Bélgica), donde profundizó su amistad con Engels. En 1848 ambos publicaron "El manifiesto comunista", en el que plantean que la historia de la humanidad es una historia de lucha de clases y que los estratos sociales acabarán despareciendo con la victoria del proletariado.
 
En 1849, Marx se mudó a Londres, donde residiría hasta su muerte. Allí vivió durante muchos años en la pobreza. Pudo subsistir gracias a la ayuda económica del adinerado Engels.
 
En la capital británica, Marx produjo su trabajo más importante, "El capital", considerado "la Biblia de las clases trabajadoras". Esta obra es, básicamente, una descripción de cómo funciona el sistema capitalista y cómo, según él, se destruirá a sí mismo por causa de sus defectos. El primer volumen lo publicó en vida. Los otros dos tomos los hizo imprimir Engels tras la muerte de su amigo.
 
Marx y Jenny von Westphalen tuvieron siete hijos (cuatro mujeres y tres varones), pero debido a las condiciones en las que vivió la familia en Londres sólo tres de ellos llegaron a la vida adulta.
 
El filósofo pasó sus últimos años aquejado por problemas de salud y el dolor por las muertes de su esposa y sus hijos. Falleció el 14 de marzo de 1883 y fue enterrado en el Cementerio de Highgate, en Londres, donde hoy se puede visitar su tumba. El epitafio dice: "Trabajadores del mundo, uníos".
 
Fuente: BBC
 

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23-05-2018 / 18:05
El Reichstag (parlamento alemán) se sucedió en Alemania entre 1849 y el final de la Segunda Guerra Mundial. Fue un parlamento elegido por el pueblo, aunque con distintos grados de poder. El Imperio era una autocracia en la que el Reichstag era elegido por sufragio universal (en Prusia y en otros Estados federados siguió vigente el sufragio censitario). En la República de Weimar 1919, el pueblo eligió la composición del Reichstag y éste a su vez a quien sería Canciller de Alemania (Jefe de Gobierno).
 
Sin embargo, a partir de 1930, el Reichstag fue prácticamente eludido gracias al uso que el Presidente Paul von Hindenburg hizo de los extensos poderes que la constitución le otorgaba.
 
En las séptimas elecciones parlamentarias, celebradas el 31 de julio de 1932, el Partido Nazi alcanzó por primera vez la mayoría, pero esta mayoría no era absoluta. En las octavas elecciones parlamentarias, ejecutadas en noviembre de ese mismo año, los nazis continuaron a la cabeza del Parlamento, a pesar de haber perdido asientos.
 
Estas elecciones son consideradas las últimas elecciones democráticas de la República de Weimar, ya que las elecciones parlamentarias de 1933 se realizaron bajo una política de represión e intimidación nazi.
 
Después de que Adolf Hitler fuera nombrado Reichskanzler (Canciller) el 30 de enero de 1933, el proceso de "cambio a la igualdad"  (Gleichschaltung) empezó tras el llamado Decreto del Incendio del Reichstag y la "Ley habilitante de 1933", en la que el Reichstag fue oficialmente desposeído de sus poderes legislativos.
 
El 24 de mayo de 1933, el Reichstag concede amplios poderes a Hitler por cuatro años, que el aprovechó para gobernar a Alemania a su antojo e instauró un régimen totalitario durante el periodo conocido como Tercer Reich o Alemania nazi. A partir de entonces el Reichstag sólo ejerció como un cuerpo de aclamación de las acciones de la dictadura. Incluso con esa finalidad, tuvo su última sesión en 1942.
 
Por Carlos Morales

22-05-2018 / 20:05
22-05-2018 / 20:05
20-05-2018 / 21:05
19-05-2018 / 18:05
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