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“Agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar en el punto donde otros las dejaron, viejas banderas de la lucha”. CGT de los Argentinos, 1 de mayo de 1968
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Nacionales - 03-05-2018 / 10:05
EL MIÉRCOLES PODRÁN APROBARLO POR MAYORÍA SIMPLE

El acuerdo contra el tarifazo tiene dictamen

El acuerdo contra el tarifazo tiene dictamen
Este miércoles el oficialismo logró que el dictamen de la comisión de Presupuesto y Hacienda fuera favorable, por 23 a 22, a su política. Sin embargo, la suma de las tres comisiones a las que fue girado el proyecto sigue favoreciendo a la oposición por 51 a 47. El proyecto del Bloque Justicialista y el Frente Renovador ya había sido tratado en las comisiones de Obras Públicas y de Defensa del Consumidor.
Ya hay dictamen en la Cámara de Diputados contra el tarifazo macrista en los servicios públicos y la oposición llevará el proyecto común el miércoles próximo al recinto, donde necesitará simple mayoría para darle media sanción. A pesar de que Cambiemos se alzó ayer con el dictamen por el rechazo en la comisión de Presupuesto (23 a 22), la oposición sumó 51 firmas contra 47 del oficialismo en la suma de las tres comisiones que trataron la iniciativa (incluyendo Obras Públicas y Defensa del Consumidor) por lo que la alianza conservadora, de radicales y Pro, ya no podrá evitar que el debate llegue al recinto.
 
De todas maneras, Cambiemos buscará dilatar y empantanar el debate con un nuevo argumento reglamentario, al tiempo que desde el Gobierno continúa la presión sobre los gobernadores y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, amenazó a la oposición con el veto presidencial.
 
La actitud dilatoria del macrismo quedó rápidamente al descubierto ni bien iniciada la reunión de la comisión de Presupuesto. Su presidente, el macrista Luciano Laspina, sostuvo que había solicitado un informe a la Oficina de Presupuesto del Congreso sobre "el costo fiscal" del proyecto opositor -especialmente sobre la reducción del IVA- y que sus autoridades habían solicitado "una semana más" para pronunciarse.
 
La respuesta llegó a través del massista Marco Lavagna, que saludó la puesta en funcionamiento de la Oficina de Presupuesto del Congreso pero le recordó que la misma "ni siquiera tiene oficina, que no tiene acceso al sistema de información, ni personal técnico contratado".
 
Lavagna también le respondió a Laspina a propósito de su preocupación por el costo fiscal del proyecto. "Son 200 mil millones adicionales que no están en el presupuesto pero, con el aumento de la inflación, la recaudación adicional alcanzaría los 313 mil millones. Sobran los recursos para solventar gastos", le subrayó.  
 
En nombre del Bloque Justicialista, Diego Bossio defendió el proyecto que busca retrotraer las tarifas a noviembre de 2016, estabilizarlas por un año y atar los futuros aumentos al índice de variación salarial para los hogares y al índice de precios mayoristas para pymes, cooperativas y empresas recuperadas.
 
"No se puede aceptar que estén presionando a favor que no se traten temas de preocupación de miles de argentinos. Si no se pueden pagar no es viable", dijo Bossio para contrastarlo con la "duplicación de su valor y la toma de ganancias de 14 de las principales empresas energéticas".
 
Mientras continuaba el debate, los números ya estaban echados. Cambiemos reunió 23 firmas por el rechazo al proyecto opositor, mientras que la oposición alcanzó apenas uno menos: 22. El jefe del bloque del FpV-PJ, Agustín Rossi, sostuvo que en la suma de las firmas que se obtuvieron en las tres comisiones que trataron el tema, la oposición obtuvo el dictamen de mayoría para el proyecto opositor con 51 firmas totales contra 47. Desde la secretaría parlamentaria reconocieron que ese es el sistema empleado de acuerdo a los usos y costumbres de la Cámara.   
 
La Opinión Popular

 
MÁS ALLÁ DEL AVAL DE SCHIARETTI A MACRI, DIPUTADOS Y SENADORES AVANZAN CON SU PROYECTO
 
Tarifas: la presión del Gobierno cayó mal en el peronismo
 
Marcos Peña no habló directamente con los gobernadores peronistas pero, a través de una importante radio porteña, dio el aviso: dijo que "le sorprendería mucho" que Juan Schiaretti, Juan Manzur y Juan Manuel Urtubey apoyaran el proyecto de la oposición para modificar el plan oficial sobre las tarifas en el Congreso Nacional.
 
El jefe de Gabinete lanzó la advertencia política y Rogelio Frigerio levantó el teléfono. Basado en tres ejes, la administración de Mauricio Macri apeló ante los mandatarios peronistas sobre la exclusiva responsabilidad del Ejecutivo sobre la política tarifaria, el cumplimiento de la ley de Presupuesto que fue sancionada por amplia mayoría y una apelación a la responsabilidad desde la oposición con proyectos que acompañen la meta fiscal y no que se la incremente.
 
Y pusieron como ejemplo a jefes provinciales como los oficialistas Vidal y Larreta y los peronistas Uñac y Alicia Kirchner que bajaron impuestos provinciales a las tarifas.
 
El Gobierno celebró rápidamente con los dichos radiales de Juan Schiaretti, quien defendió que las tarifas las debe fijar el Poder Ejecutivo Nacional. En Casa Rosada sonrieron por un rato pero la posterior salida al ruedo de Juan Manuel Urtubey no agradó tanto.
 
El salteño habló después de Schiaretti, en una nota pautada desde días antes con Jonatan Viale, y dijo poco y nada del tema tarifario. Sí criticó al kirchnerismo por su propuesta parlamentaria de congelar tarifas pero no desairó al Peronismo Federal que lleva adelante el proyecto de Tarifas, tanto en Diputados como en Senado.
 
Las declaraciones de Urtubey fueron luego de un almuerzo en la provincia de Chaco con su par Domingo Peppo. Allí hablaron de sus charlas con Rogelio Frigerio a quien no desairaron pero le transmitieron que, en los bloques de diputados y senadores peronistas, "ya no hay marcha atrás" con el proyecto peronista.
 
Sí podría haber un paso atrás en el proyecto de descontar el IVA de las tarifas, algo que perjudica a los gobernadores en números millonarios.
 
Eso se corroboró cuando Pablo Kosiner, jefe del bloque de diputados del interbloque Argentina Federal y quien lleva adelante la estrategia peronista junto a Diego Bossio y la massista Graciela Camaño, voló a su provincia y se juntó, de inmediato, con allegados a Urtubey para analizar el tema Tarifas.
 
Allí, Kosiner contó que los bloques del peronismo, tanto en Diputados como en Senado, están embalados con el tema y no darán marcha atrás. Una muestra de eso es el acompañamiento del massismo, sostenido en su "núcleo duro" de apoyo al reclamo PyME por el alza tarifaria.
 
"Lo hicieron muy suyo", dijo un gobernador que habló con diputados y senadores peronistas embalados con el proyecto tarifario que, este miércoles, avanzó en la Comisión de Presupuesto de Diputados, camino a la sesión del miércoles de la semana próxima.
 
Una postal del enojo del peronismo lo dijo, en voz baja, un gobernador de ese signo que no expresa sus críticas en público: "Estos muchachos macristas no se diferencian mucho de los kirchneristas cuando te llaman, eh", dijo luego de escuchar a un alto funcionario nacional.
 
De todos modos, los mandatarios provinciales saben que la pelea no será sencilla. Y que el presidente Mauricio Macri está dispuesto a hacerlo a asumir el costo del tema tarifario. Nada está dicho aún.
 
Fuente: Clarín
 

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20-05-2018 / 11:05
No fue un descuido ni un fallido de Mauricio Macri cuando, recién asomando su candidatura, desestimó a la inflación cómo un problema, asegurando que era un asunto de solucionar, y su existencia era solamente la manifestación de "la incapacidad para gobernar".
 
Y es que entre sus economistas más cercanos, entre los que se destaca desde hace ya un tiempo Federico Sturzenegger, le sugerían que bastaba con manejar la cantidad de dinero en circulación para estabilizar los precios.
 
Ellos, el PRO, harían lo que nunca otros habían hecho: frenar la emisión monetaria. Si la solución era tan sencilla, la inflación no sería un problema, reflexionó el entonces candidato a presidente. Y así lo transmitió. A dos años y medio de gobierno de Cambiemos, la realidad económica le dio un mazazo en la frente a semejante simplificación.
 
El modelo económico impuesto a partir de diciembre de 2015 llevó a que la apertura comercial, la desregulación (descontrol) de los movimientos de capitales internacionales y las altas tasas de interés convirtieran la economía argentina en un pequeño casino para los grandes jugadores de las finanzas internacionales.
 
Y ubicara al país, por vía del endeudamiento externo y los múltiples déficit en las cuentas externas (balanza comercial, turismo, fuga de capitales, pagos de dividendos e intereses) en "uno de los países más vulnerables" ante las turbulencias financieras externas, como el propio Macri admitió al anunciar que iniciaba negociaciones con el FMI.
 
El modelo elegido para "la vuelta al mundo" que proclama el Gobierno de los Ricos también le impuso al país una muy elevada dependencia del dólar al momento de determinar sus precios internos.
 
Dolarizó tarifas, dolarizó el precio de los combustibles, eliminó retenciones (vinculando el precio de exportación al que debe pagar el mercado interno por los mismos productos), desreguló (perdió el control) sobre precios de insumos básicos y abrió el mercado interno a la importación de todo tipo de productos, permitiendo que desplazara a la producción interna.
 
Por lo dicho más arriba, el desequilibrio permanente en las cuentas externas genera tensión en el mercado cambiario y una tendencia constante al aumento del tipo de cambio. Por momentos, como el actual, en  forma abrupta. Por lo dicho en el párrafo anterior, eso está llamado a producir shocks inflacionarios periódicamente.
 
El gobierno de Cambiemos, con su fórmula simple para "gobiernos capaces", no logró resolver la inflación heredada. Pero creó otra mucho peor, por lo dañina en términos de desarrollo económico y costos sociales.
 
En el actual esquema económico, el dólar se cuela en los precios por todos los agujeros que deja la falta de controles. 

19-05-2018 / 17:05
19-05-2018 / 09:05
19-05-2018 / 09:05
Están el jeringozo, el esperanto y el mauribol. El primero ya se sabe que se arma con un juego de sílabas; el segundo con palabras de distintos idiomas y el último lleva la primera fracción de su nombre en homenaje a su principal promotor y el "bol" del final es porque, al hablar ese idioma, se trata de hacerse el tonto. Como los chicos.
 
Por ejemplo cuando se dice: "este es otro FMI". Todos saben que nunca hubo otro, más que el tristemente famoso representante de las economías centrales que ponen la mayor parte del dinero de sus préstamos.
 
Como es lenguaje de tontos, hay que ponerse en ese lugar e imaginar que si las potencias prestan 25 o 30 mil millones de dólares a un país en crisis -pongamos Argentina- no le impondrán ninguna condición. En el mauribol hay que entenderlo así. Por eso los de Cambiemos, que ya van por el decimoquinto nivel de ese lenguaje tontón, dicen: "este es un FMI distinto", niños.
 
Ellos saben que no es así -por eso hablan mauribol-, porque lo que cambió del FMI es que ahora no quiere pagar los costos políticos de sus medidas y las impone en forma secreta. El Gobierno se hace cargo. Es la nueva condición.
 
Por eso Macri dijo, mauriboludeando, que "la gente quiere que le saquen la mochila de encima", dando a entender como mochila el presupuesto para políticas sociales, educativas o de salud, los subsidios a los servicios y bajar el alto costo salarial, entre otras cuestiones.
 
O sea, el que entiende mauribol, traduce que la gente quiere que la revienten, que ya está cansada de vivir así, quiere que le rebajen el salario, la jubilación y los maten con el precio de los alimentos y las tarifas. Hay que sacarle esa mochila de encima a la gente, dice Macri. Y algunos le creen. Por eso lo de mauribol, es una lengua ad hoc para un público especial.
 
Todos en Cambiemos hablan mauribol para un público mauriboleado. Por ejemplo, la disculpa del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne: "Nos cuesta bajar la inflación porque estamos haciendo muchas cosas a la vez".
 
En la primaria la profe te arrancaba la cabeza si ibas con esa excusa. Y lo dice un ministro al que la inflación -de la que es responsable- no lo perjudica porque tiene su fortuna millonaria en dólares y en el exterior.
 
En otro país, la vergüenza le impediría hablar de inflación con sus dólares afuera, pero aquí, como se habla mauribol, es lo natural.

19-05-2018 / 08:05
Fronteras adentro, el gobierno de Mauricio Macri se alista para una negociación aún más delicada que la que sostiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI): el Presidente pretende trasladar a las provincias una carga significativa del ajuste adicional al que se comprometerá a cambio del auxilio financiero.
 
La obsesión de Macri consiste en cerrar cuanto antes el objetivo de déficit fiscal primario para 2019. Ese será el número mágico que el Gobierno debe llevar a Washington para acordar con el FMI. La crisis cambiaria incendió la previsión anterior, del 2,2% del PBI. "Vamos a presentar una meta creíble. No nos pedirán déficit 0, pero tampoco será el 2,2%. Será seguro una cifra que empiece con 1", dijo una fuente de máxima confianza del Presidente.
 
Cada decimal representa millones de pesos de ahorro (un punto del PBI equivale a unos US$6000 millones). El "gran acuerdo nacional" del que habló esta semana el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anticipa una etapa de fuertes tensiones políticas.
 
Detrás de la intención declarada de abrir una etapa de desarrollo real de la Argentina, subyace la urgencia de decidir cómo se reparte el recorte.
 
Macri estableció dos parámetros, según relatan fuentes de su entorno íntimo. Uno: la tijera no se aplicará sobre el presupuesto social (jubilaciones, AUH y otras partidas que se llevan el 75% de la masa total). Dos: llegó la hora de que las provincias -en su mayoría en manos del peronismo- reduzcan fuerte el gasto.
 
"La clave pasa por revisar responsabilidades -añaden en la Casa Rosada-. A los gobernadores les transferimos una masa fenomenal de recursos y ahora les toca asumir las funciones que van atadas".
 
Aluden a la devolución pactada en 2016 del 15% de la coparticipación de impuestos que la administración central retenía desde la estatización en 2008 de las jubilaciones privadas. Gracias a esos fondos, la mayoría de las provincias roza el equilibrio fiscal.
 
El Gobierno imagina recortes de partidas nacionales que financian planes de vivienda provinciales, obras públicas y regímenes jubilatorios especiales (como ya sugirió Macri). Le tocaría a cada gobernador determinar cómo cuadra sus números sin ese dinero.
 
Por su parte, los gobernadores peronistas cerraron filas este miércoles en Tucumán, donde definieron que se sentarán a negociar con Macri pero se pondrán firmes para que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no implique un ajuste en sus provincias. No quieren que repitan sus recetas en provincias en las que el empleo público forma parte de su "estructura".
 
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