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Sociedad e Interés General - 16-04-2018 / 09:04
EFEMÉRIDES POPULARES. UNA CONSPIRACIÓN QUE TANTEABA EL GOLPE

Primer alzamiento carapintada de Semana Santa de 1987

Primer alzamiento carapintada de Semana Santa de 1987
El 16 de abril de 1987, el ignoto teniente coronel Aldo Rico se sublevó con otros camaradas en el Regimiento de Campo de Mayo y durante cuatro días mantuvieron en vilo al pueblo argentino con una velada amenaza de golpe militar, nunca confesada, pero que siempre estuvo latente. El mote carapintada alude al uso de crema de enmascaramiento facial mimética por parte de los insurrectos, que tomaron bases militares y se batieron contra las fuerzas leales al gobierno en busca de la finalización de los procesos judiciales iniciados contra los represores durante el Terrorismo de Estado.
El 16 de abril de 1987, el ignoto teniente coronel Aldo Rico se sublevó con otros camaradas en el Regimiento de Campo de Mayo y durante cuatro días mantuvieron en vilo al pueblo argentino con una velada amenaza de golpe militar, nunca confesada, pero que siempre estuvo latente.
 
La motivación principal de esos militares que se levantaron a tres años y medio después del retorno de la democracia -mientras gobernaba el radical Raúl Alfonsín- era intentar desactivar los innumerables procesos judiciales que los acosaban por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.
 
La Justicia, que ya había condenado a las cúpulas de las Juntas militares, inició causas contra los oficiales de segunda y tercera línea que tenían denuncias en su contra.
 
La actitud intempestiva de los "carapintadas" -llamados así porque en su rol de comandos se habían pintado la cara de negro- fue rechazada por gran parte de la ciudadanía que salió a las calles en forma espontánea en apoyo al sistema democrático.
 
En ese marco, se desarrollaron marchas diarias a partir del Jueves Santo, que concluyeron con una gran manifestación, el domingo de Pascuas en la Plaza de Mayo. Esa tarde, el entonces presidente Alfonsín viajó hasta Campo de Mayo para hablar con Rico con el fin de intentar superar esta crisis.
 
Culminado el motín, el entonces presidente Alfonsín emitió la célebre frase: "Felices Pascuas, la casa está en orden".
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular

El motín se llamó "Operación Dignidad" y tuvo como génesis la decisión del mayor Ernesto "Nabo" Barreiro de no concurrir a una convocatoria judicial y recluirse en el Batallón de Infantería de Córdoba, que fue el primer cuartel que se sublevó.
 
Inmediatamente, desde Posadas, donde estaba cumpliendo funciones, llegó a Campo de Mayo el entonces teniente coronel Rico, quien con camaradas de promoción como Enrique Venturino, Arturo González y Gustavo Breide Obeid, entre otros, coparon el tradicional regimiento.
 
En este contexto, el ex presidente Alfonsín consultó con el jefe del Estado Mayor, el general Héctor Ríos Ereñú, quien le garantizó al jefe de Estado que "todo estaba en orden" y habilitaba al descanso que se proponía el primer mandatario en la residencia presidencial de Chapadmalal.
 
Nada de eso se pudo hacer y ya en el mediodía del Jueves Santo la situación era compleja, con tres regimientos más que se habían plegado al levantamiento (Neuquén, Monte Caseros en Corrientes y Río Gallegos).
 
Con muy poca información propia, Alfonsín sólo tenía como aliado en las Fuerzas Armadas a la Fuerza Aérea, además de un servicio de inteligencia nulo. Alfonsín le reclamó al titular del Segundo Cuerpo de Ejército con asiento en Rosario, Ernesto Alais, que llegara a Buenos Aires para reprimir la sublevación.
 
El ex presidente creyó en el juramento a la Constitución de Alais, pero no contó con el andar "tortuga" que realizó el militar, quien tardó -adrede- una eternidad en recorrer los 300 kilómetros que separaban a Rosario de Buenos Aires.
 
 
Comité de crisis y "Felices Pascuas"
 
En tanto, en Casa de Gobierno el clima de incertidumbre y sensanción de ataque a las instituciones se hacía cada vez más evidente, y en ese marco un grupo de dirigentes del "Alfonsinismo puro", entre ellos Leopoldo Moreau, Enrique Nosiglia, el secretario general de la presidencia, Carlos Becerra, y el diputado César Jaroslavky, conformaron el "comité de crisis".
 
Estos dirigentes, además, hasta se prepararon para un posible asalto a la Casa Rosada y en la noche del sábado al domingo hasta se armaron ante esa posibilidad que se palpitaba inminente.
 
En ningún momento el gobierno radical intentó poner a los medios de comunicación en cadena nacional, pero en cambio, las radios y los canales desde sus propias programaciones fueron claves a la hora de convocar a la gente a salir a las calles a defender la democracia.
 
En ese escenario, el domingo pasó a ser un día clave y con el correr de las horas se palpitaba que una extensión de la crisis desataría una situación represiva muy grave. Por ese motivo, el ministro de defensa, Horacio Jaunarena, había estado en Campo de Mayo más de cinco horas con Rico llegando a un acuerdo para encauzar las demandas de los "carapintadas".
 
La masiva manifestación en la Plaza de Mayo -se calculó la presencia de cerca de 100 mil personas- más las que se registraban en el interior del país frenaron las apetencias militares de salir a "sangre y fuego" a las calles, a la vez que trabó las negociaciones.
 
Cuando a las 15:30 Alfonsín estaba dispuesto a salir al balcón, acompañdo por dirigentes del PJ y de otros partidos, Jaunarena les informó que el acuerdo "se había caído" a último momento. En esa circunstancias, el ex presidente decidió viajar él mismo a campo de Mayo para hablar con Rico, a pesar de los consejos de sus allegados, que temían que lo tomasen prisionero o inclusive lo mataran.
 
La charla duró casi una hora y media, y en helicóptero Alfonsín volvió al balcón de la Rosada para pronunciar el discurso que registró una de sus frases políticas menos felices, pero que luego se hizo popular y cada vez que se la usa es para morticiar a su autor o para ironizar acerca de algún desorden: "Felices Pascuas, la casa está en orden".
 
Sin ningún tipo de explicaciones sobre lo acordado con los militares sublevados, la muchedumbre sintió desazón y decepción por las acotadas palabras de Alfonsín, una situación que, se comprobó luego, no fue casual.
 
Con una rapidez asombrosa, dos meses después, el Congreso sancionó la Ley de Obediencia Debida, que cerró automáticamente todas las causas contra estos oficiales e hilvanó, junto a la Ley del Punto Final, un pacto de impunidad.
 
Nada desde allí fue igual para el gobierno de Alfonsín: ese quiebre con la sociedad se materializó con la derrota en las elecciones legislativas de ese año, y dos levantamientos más de militares, en enero de 1988, a cargo de Rico en Monte Caseros y en diciembre de 1988, con la toma del cuartel de Villa Martelli por parte de Mohamed Ali Seineldín.
 
Fuente: minutouno.com

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18-12-2018 / 19:12
18-12-2018 / 19:12
Héctor José Cámpora nació en Mercedes el 26 de marzo de 1909, y se radicó en San Andrés de Giles. Fue comisionado municipal y diputado nacional, y presidente de la Cámara de Diputados entre 1948 y 1952.
 
Luego del golpe que derrocó a Perón en 1955, Cámpora, acusado falsamente de corrupción y malversación de fondos, fue encarcelado y protagonizó, junto a otros dirigentes peronistas, una espectacular fuga del penal de Río Gallegos.
 
Designado delegado personal de Perón en 1971, dos años más tarde triunfó con el 50% de los votos en una elección presidencial de la que no estaba proscripto el peronismo aunque sí su líder. Lo primero que hizo fue amnistiar a los presos políticos.
 
El Tío fue el mayor reflejo de lealtad hacia su líder, Juan Perón, y en consecuencia, después de 49 días, renunció a la presidencia para que pudieran realizarse las primeras elecciones auténticamente libres después de 18 años, donde Perón gana con el 60% de los votos.
 
Fue designado embajador en México, luego de la muerte de Perón fue cesanteado y perseguido por el lopezreguismo, que había desestabilizado las líneas internas del gobierno para desplazar a las juventudes peronistas que se habían ganado un lugar en el gobierno de Cámpora.
 
Tras el golpe cívico-militar, Cámpora salva milagrosamente la vida al poder asilarse en la embajada de México, donde permaneció tres crueles años encerrado, hasta que la dictadura se avino a entregarle el salvoconducto para salir del país una vez que hubo comprobado que el cáncer que padecía se hallaba en su fase terminal.
 
El 19 de diciembre de 1980, en México, falleció el ex presidente, un peronista honesto y leal.
 
La Opinión Popular

18-12-2018 / 19:12
La crisis de diciembre de 2001 en Argentina fue una crisis económico-financiera generada por la restricción a la extracción de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorro denominada "corralito", que empujó a las calles a ciudadanos que padecían en carne propia las consecuencias del neoliberalismo.
 
Tras esas medidas económicas impulsadas por el entonces Ministro de Economía Domingo Cavallo, la reacción popular fue muy negativa, especialmente la de la clase media (teniendo en cuenta que la cifra de la restricción de retiros de 1.000 dólares mensuales era superior a los ingresos de la mayoría de la población), por lo que la crisis económica también desembocó en una crisis política.
 
Y las protestas no tardaron en llegar. Fue así como durante todo diciembre hubo reclamos y también se produjeron saqueos a supermercados. El 19 de diciembre el presidente Fernando de la Rúa decretó el Estado de Sitio, medida que no fue acatada por la población, que siguió ocupando las calles dejando a las claras la pérdida de legitimidad del gobierno.
 
La mayor parte de los participantes que salieron a las calles a protestar, fueron auto convocados y no respondían a partidos políticos o movimientos sociales concretos. El lema de la rebelión popular fue "¡Que se vayan todos!". La respuesta del gobierno nacional fue la represión.
 
Lamentablemente, en esos hechos murieron 39 personas por la represión de las fuerzas policiales y de seguridad, incluyendo 9 menores de 18 años. Y mientras esto sucedía,  De la Rúa renunció a la Presidencia y huyó de la Casa Rosada en un helicóptero. La renuncia del Presidente de la Nación, el 20 de diciembre de 2001, llevaron a una situación de acefalia presidencial. Culminaba así, la experiencia desastrosa de la Alianza y de De la Rúa. El neoliberalismo, una vez más, había mostrado su fracaso.
 
En nuestra provincia la represión del autoritario gobernador radical Sergio Montiel dejó como saldo las muertes de Rosa Eloísa Paniagua, una nena de 13 años; Romina Iturain, una adolescente de 15 años y José Daniel Rodríguez, un militante social de 25 años; a manos de las fuerzas de la represión, comandadas por el radical Montiel, su Ministro de Gobierno Enrique Carbó y el Jefe de Policía Victoriano Ojeda.
 
La Opinión Popular

17-12-2018 / 19:12
La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) es una organización no gubernamental de derechos humanos de la Argentina. La organización es fruto de una"autoconvocatoria de personas provenientes de los más diversos sectores sociales, políticos, intelectuales, sindicales y religiosos argentinos, en respuesta a la creciente situación de violencia y de quiebra de la vigencia de los más elementales derechos humanos que se escalaba en el país".
 
La APDH fue fundada el 18 de diciembre de 1975, tres meses antes del golpe militar que dio inicio a la dictadura militar, en la Casa de Ejercicios Espirituales que dependía de la Iglesia de la Santa Cruz, a raíz de una iniciativa de Rosa Pantaleón.
 
Fueron sus fundadores, además de Rosa Pantaleón, el obispo de Neuquén, Jaime de Nevares, Eduardo Alfredo Pimentel, Ariel Gómez, José Miguez Bonino, Guillermo Frugoni Rey, Roque Raúl Aragón, Jaime Scmirgeld, Alicia Moreau de Justo, el obispo Carlos T. Gattinoni de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina, Alfredo Bravo Susana Pérez Gallart.
 
También han sido miembros de la APDH personalidades como el rabino Marshall Meyer, el luego Presidente de la Nación Raúl Alfonsín, Oscar Alende, Adolfo Pérez Esquivel, Emilio Mignone Graciela Fernández Meijide, entre otras figuras destacadas.
 
La APDH desempeñó un importante papel de defensa de los derechos humanos durante la dictadura militar, luego apoyó el trabajo de la CONADEP y finalmente luchó y continúa luchando contra la impunidad de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura que gobernó Argentina entre los años 1976 y 1983.
 
La Opinión Popular

17-12-2018 / 09:12
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