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Entre Ríos - 15-04-2018 / 13:04
EN ENTRE RÍOS, DESLIGÓ AL GOBIERNO MACRISTA DE LA POLÉMICA MEDIDA ANTIPERONISTA

Rogelio Frigerio, a quien se sindica como responsable de la intervención del PJ, negó todo

Rogelio Frigerio, a quien se sindica como responsable de la intervención del PJ, negó todo
En su recorrida por Concepción del Uruguay, Rogelio Frigerio fue consultado sobre la controvertida medida judicial. Dijo que es una decisión "exclusiva y autónoma" del Poder Judicial y que se debe intervenir "lo menos posible" en la vida partidaria.
El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, se desmarcó. Se refirió a la intervención judicial del Partido Justicialista nacional que sacudió el tablero político esta semana. Afirmó que "la Justicia tiene que intervenir lo menos posible en la vida de los partidos políticos" pero negó la injerencia del gobierno nacional de Cambiemos en el fallo escandaloso de la jueza María Servini, que definió como "autónoma".
 
Sin embargo, los dirigente peronistas tienen sospechas respecto de quién y cómo se impulsó la intervención: muchos apuntan al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, vía el fiscal Eduardo Miragaya, vinculado a la número dos de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Silvia Majdalani.


La intervención de la jueza Servini fue repudiada por un amplio abanico de dirigentes del PJ, ya que la designación como interventor de un aliado del Pro, una de las figuras más impresentables del mundo peronista, solo beneficia a Mauricio Macri de cara a los comicios de 2019.
 
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"Son los partidos políticos los que tienen que resolver los problemas", indicó el funcionario en Concepción del Uruguay, donde inauguró viviendas, recorrió la Exposición de la Rural y se reunió con dirigentes aliados suyos en el contexto de la interna actual de Cambiemos en la provincia.
 
Frigerio aclaró: "prefiero no opinar sobre cuestiones de otros partidos políticos. Soy el ministro del Interior, tengo que ser muy cuidadoso respecto a este tema" y aseguró que desde que gobierna el macrismo "hemos construido una verdadera República estos últimos dos años y ésta (la intervención) es una decisión exclusiva y autónoma del poder judicial.
 
La jueza Servini falló el pasado martes a favor de una medida cautelar presentada por dirigentes peronistas cercanos a Sergio Massa, desplazó a las autoridades partidarias -con José Luis Gioja como presidente del partido a la cabeza- y designó interventor al dirigente Luis Barrionuevo, también aliado al líder del Frente Renovador y de muy buena relación con Mauricio Macri.
 
La medida fue repudiada por un amplio abanico de dirigentes del PJ. Los gobernadores, entre ellos Gustavo Bordet, rechazaron la "intromisión", calificaron la medida cautelar como "sorpresiva y arbitraria", repudiaron sus "consideraciones de neto corte político coyuntural" y advirtieron que pone "en serio riesgo la institucionalidad y lo que es más grave, el proceso interno de los partidos políticos como base de nuestra Democracia".
 
Fuente: Informe Digital 

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22-05-2018 / 16:05
Hace sólo un mes atrás, con el acompañamiento empalagoso de los grandes medios de comunicación y el seguidismo vocacional de innumerables periodistas, al macrismo sólo le interesaba dónde iban a comprar los globos amarillos para festejar la reelección de 2019. Con el aporte de los trolls y el fanatismo de los intolerantes M, reprodujeron, entre todos, el mito del Macri invencible. Había macrismo asegurado hasta 2023.
 
Por una combinación de mala praxis y de mala suerte, después del supermartes, al Presidente no le quedó más remedio que darse un baño de realidad: se puso el país de sombrero. Un gabinete plagado de CEOs vanidosos creía fervientemente que su sola llegada al poder iba a derivar en una "lluvia de inversiones" extranjeras. Eso no pasó, ni pasará. Y la toma de deuda es la única solución que tienen para contener la impericia económica (pateando el problema para más adelante).
 
En la hora de gloria del PRO no era fácil decir en voz alta que el camino era equivocado, que estaba mal casi todo lo que hacían, que les faltaba tanto idoneidad como picardía. Ahora, los macristas no van a tener otra salida que llevar adelante medidas antipáticas, y este Gran Acuerdo Nacional al que llaman es para co-responsabilizar al peronismo de esas medidas antipáticas. Y si no se recompone, Macri no sería el candidato indicado para ir con Cambiemos en el 2019.
 
El problema es que del país se van al año por lo menos 30 mil millones de dólares más que lo ingresados, a causa del déficit de la balanza comercial, ganancias de empresas foráneas, fuga de capitales, intereses de la deuda y un gasto que creció por el dólar barato: el turismo al exterior y las compras que efectúan los viajeros.
 
La crisis cambiaria, que provocó una fuerte devaluación del peso respecto del dólar, y la decisión del Gobierno de acudir al tan criticado Fondo Monetario Internacional, forman parte de un panorama económico que ubica al Gobierno en su peor momento. Y al presidente Macri en un derrumbe de imagen en todas las encuestas.
 
Argentina, con la tasa de interés real más elevada del mundo, es el paraíso de los fondos especulativos golondrina que huyen apenas advierten un problema. Y así Macri tuvo que pedir la escupidera con el FMI. El resultado es la pérdida de la soberanía política y la independencia económica.
 
Si la crítica a este Gobierno es que no tiene un plan económico, eso se terminó. El plan será el del organismo que conduce Christine Lagarde. El Fondo les hizo el ajuste a la carta que querían hacer, pero no se atrevían.
 
Esto obligó a Macri a reexaminar la relación con el PJ. Planteó un Gran Acuerdo Nacional, con ecos de la dictadura militar lanussiana. Y decidió convocar a los gobernadores "racionales" del peronismo, tras dos semanas de girar en falso. En este escenario, el peronismo apuesta a ganar peso político tanto entre los gobernadores del PJ como en el Congreso, más aun cuando Macri se embarcó en el plan de ajuste del FMI que quiere trasladar a las Provincias.
 
La Opinión Popular

21-05-2018 / 12:05
15-05-2018 / 16:05
15-05-2018 / 09:05
14-05-2018 / 21:05
El Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipó lo que ya se daba por descontado. El préstamo stand-by que le ofrece al gobierno de Mauricio Macri (cuyos montos y detalles son guardados bajo siete llaves) está atado a una serie de conocidas instrucciones que deberán inexorablemente cumplir.
 
Estas son reducción del déficit fiscal, disminución de empleados públicos, reducción de jubilaciones y planes sociales, disminución de las transferencias a las provincias y municipios, mayor apertura comercial a las importaciones, liberalización financiera y profundización de las reformas laborales: abaratando el despido, fomentando el empleo temporario y limitando las negociaciones paritarias.
 
Qué decir que ya no se sepa. Esta política de paulatina pérdida de la soberanía y de manos libres al FMI para intervenir en nuestros asuntos internos es una calesita que nos lleva a los viejos lugares del fracaso. Otra vez la sensación de "esto ya lo vivimos": devaluación, inflación más recesión, sin crecimiento y destrucción del aparato productivo. El "mercado" -ese conjunto de atorrantes- manda en el reino de la especulación, mientras comercios, pymes e industrias bajan sus persianas. Es el esplendor de la mala praxis neoliberal.
 
Cuando estaban ensoberbecidos por los focus groups, que los mostraban ganadores hasta 2027 no le daban bola a nadie. De pronto, como una espada de Damocles, aparece el fantasma de la crisis de 2001. La palabra "corralito", tímida, se cuela en las conversaciones y hasta su ideólogo, Domingo Cavallo, vuelve a la fama en los canales de televisión afines al Gobierno.
 
Ahora, ante la crisis, Macri se acordó de los gobernadores del PJ y los convocó, le pidió apoyo o silencio respecto del acuerdo con el FMI. En la reunión, mediante una sutil presión política, sobrevoló el chantaje del recorte de los recursos financieros de la Nación. Pero también la zanahoria de la obra pública y la promesa de "no entorpecer" las aspiraciones reeleccionarias de aquellos gobernadores que aspiran y pueden seguir en su cargo en 2019.
 
Los gobernadores del PJ lo escucharon y comprometieron apoyo, pero ninguno de ellos lo hizo luego en público al retirarse de la Casa Rosada. Ese silencio es político: busca evitar que el Presidente les traslade el costo ante la sociedad de haber recurrido al sometimiento del país a la voluntad absoluta del Fondo Monetario, que equivale prácticamente a la supresión formal del derecho de autodeterminación de nuestro pueblo.
 
Así las cosas, el gobierno de Macri no ha podido articular un nuevo "relato" que le permita recuperar algo de terreno político y de imagen perdida que reflejan todas las encuestas. Lo que ha hecho es: minimizar la crisis, minimizar la duración, minimizar el impacto social y minimizar las exigencias que impondrá el FMI. Un verdadero disparate.
 
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