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“Quienes votaron a Macri aceptaron sacrificarse hoy para estar mejor mañana, pero están cada vez más descreídos. Ahora, lo que va a quedar va a ser peor que lo que dejó Menem”. Beatriz Sarlo
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Entre Ríos - 09-04-2018 / 22:04
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL

¿Se profundiza la grieta entre Bordet y Urribarri?

¿Se profundiza la grieta entre Bordet y Urribarri?
El peronismo transita una grieta irremediable. El fin de semana dejó en claro que Gustavo Bordet se enrola en un espacio y Sergio Urribarri en otro. Urribarri ha decidido salvar a Bordet en sus críticas, pero ya no le creen. Y es lógico. El ex gobernador acusa a Rosario Romero de fogonear sus causas en la Justicia; arma una agenda de debate en la Cámara de Diputados con especialistas en eco - agricultura y anuncia que no se aprobará en ese cuerpo el proyecto que tiene media sanción del Senado y que uno de los firmantes es Ángel Giano, el único K de la Cámara alta. Como si fuera poco, sus asesores están trabajando en proyectos alternativos al del Poder Ejecutivo para la reforma política. Fuente: Página Política
Las discrepancias envuelven a las principales figuras del peronismo entrerriano. Sergio Urribarri a favor de Cristina Fernández y tal vez de Bordet. Jorge Busti en contra de Macri y a favor de Bordet. El gobernador distante y en procesos de ruptura con Cristina, opositor pero en buena relación institucional con Mauricio Macri.
 
Pero será Macri el que definirá quiénes y cómo enfrentarán a Bordet en Entre Ríos. Y Bordet es uno de los peronistas con más poder en esa liga de gobernadores que tiene como objetivo lograr una versión del justicialismo que borre toda influencia de Cristina y que, por lo tanto, pierda gravitación en la provincia de Buenos Aires.
 
Hoy, esa volátil ingeniería política parece mucho más trascendente que la gestión y las obras de Bordet y que los cambios "a medida" que procura el PJ provincial en las reglas de juego electorales.
 
Por su parte, Bordet debe dejar de lado sus acostumbrados circunloquios y ser más tajante, asumiendo un liderazgo directo. Debe dejar entrever que en el Partido Justicialista hay que renovar en serio las autoridades. Y sin rodeos dar a entender que el ciclo de Sergio Urribarri en el PJ ha terminado y, por último, definir la dupla que debería ir por la reelección. Concretamente comenzar la búsqueda de su compañero de fórmula.
 
También hay señales para el macrismo de Entre Ríos. No son determinantes, pero son claras en el sentido de sostener varios posibles candidatos a gobernador. No hay ningún freno al radical Sergio Varisco en su cruzada en la Provincia con fondos públicos nacionales que tanto rédito político le otorga al intendente, pero también hay un aliento indisimulado a la dirigencia macrista propia.
 
Todo eso en un escenario donde tienen que encarar planteos que la coyuntura económica les obliga a realizar por el rol gobernante de Cambiemos; por ejemplo: los acomodamientos de tarifas de los servicios públicos generan un malhumor social que comienza a repercutir también en Entre Ríos.
 
En la provincia, oficialistas y opositores responden a una ley no escrita que dice que en política hay que llevarse bien con la Casa Rosada porque de lo contrario no se puede gobernar. El federalismo es simplemente el disfraz de un insaciable unitarismo porteño.
 
La Opinión Popular 

 Â¿Se profundiza la grieta entre Bordet y Urribarri? 
Cristina y Lula: parecidos pero diferentes. 
 
En la Argentina no hay un Lava Jato, ni nada que se le parezca
 
Tampoco hay un Lula da Silva, ni un juez Sergio Moro. Sin embargo, tanto sectores macristas como opositores se empeñan en establecer comparaciones forzadas. La realidad, no obstante, persiste en desmentirlos.
 
La primera comparación es la más evidente y se formula a modo de pregunta: ¿Si Lula fue preso en Brasil, Cristina seguirá el mismo camino aquí? Se trata de dos ex presidentes, ambos exponentes de una oleada de centroizquierda que se expandió por América Latina, en cuyos mandatos se denunciaron actos de corrupción.
 
En el escenario regional, los procesos políticos de cada país tuvieron sus propias características. En Brasil, el Partido de los Trabajadores (PT) no perdió el poder en las urnas, sino a través de un "impeachment" a la ex presidenta Dilma Rousseff, mientras que en la Argentina el cristinismo cayó derrotado en elecciones, con un peronismo dividido frente a Cambiemos.
 
Privado de su libertad, Lula es el dirigente brasileño con mayor intención de voto, de cara a las elecciones presidenciales de octubre próximo; en tanto que Cristina viene de perder los comicios de medio término en la provincia de Buenos Aires y las encuestas no pronostican que tenga chances de volver a la Casa Rosada en 2019. Hay, por ende, un liderazgo vigente y otro en declive.
 
Incluso encarcelado, Lula podría incidir en el proceso electoral de su país, mientras que Cristina ya no consigue conducir al peronismo, lo que la aleja de las grandes mayorías. Otra diferencia notable: la ex presidenta cuenta con la protección del PJ en el Senado, que no levantará la mano para quitarle los fueros parlamentarios, lo mismo que ocurre con Carlos Menem.
 
 Un sector del peronismo intenta rearmarse sin Cristina 

Encuentro de diputados y senadores nacionales del PJ en Gualeguaychú.
 
El rearmado peronista
 
De la protección a CFK el máximo responsable es Miguel Pichetto, el jefe del bloque de senadores del PJ, que encabeza al mismo tiempo una corriente de renovación peronista cuyo punto de partida tuvo lugar el último viernes en Gualeguaychú, donde se aclaró de entrada que no habrá espacio para Cristina ni La Cámpora, lo cual jaquea los intentos de unidad.
 
El macrismo observa con atención estos movimientos de los peronistas. La definición de Pichetto -"No tenemos nada que ver con la ex presidente ni con La Cámpora"-, es música para los oídos de Cambiemos. La dispersión del PJ se transforma en el elemento funcional para el plan reeleccionista que alimentan Mauricio Macri y María Eugenia Vidal.
 
En tanto, avanzan las conversaciones entre Sergio Massa y Florencio Randazzo, en la vereda opositora. Ambos enviaron representantes a Gualeguaychú para el lanzamiento del peronismo federal y serían los referentes de ese armado en la Provincia de Buenos Aires. Mientras que en el Congreso se perfila una integración del Frente Renovador con el bloque alineado con los gobernadores del PJ.
 
El cristinismo, por su parte, acusa al peronismo dialoguista de ser funcional al Gobierno y de fomentar la división que posibilitaría la reelección de Macri. Al tiempo que insiste en comparar la situación de Lula con la de Cristina, instando a una "resistencia" que el propio líder brasileño descartó.
 
Una comparación forzada que también hacen sectores macristas cuando le reclaman a la Justicia que vaya a fondo, imitando al juez Moro, algo sobre lo que ahora hay serias dudas por la secuencia de excarcelaciones de ex funcionarios K, pero sobre todo por el cambio de carátula en la causa que involucra a Cristóbal López. Por eso la crisis de Brasil no tiene puntos de contacto con la realidad política ni judicial de nuestro país.
 
 Â¿Se profundiza la grieta entre Bordet y Urribarri? 

Luis Caputo: tiene más offshore que vergüenza.
 
Las dos líneas del peronismo
 
Las diferencias entre el PJ y el cristinismo son claras: los primeros creen que se debe negociar y tratar de influir en la agenda del Gobierno de Cambiemos, mientras que los seguidores de la ex presidenta tienen una línea opositora rupturista. Ese cuadro quedó patentizado en el Congreso cuando la chiquilinadas en la comparecencia del ministro de Finanzas, Luis Caputo, terminó en escándalo, porque la diputada K Gabriela Cerrutti se descontroló por un insólito mensaje que le envió el propio ministro.
 
Como consecuencia, varios legisladores se quedaron sin la posibilidad de indagar a Caputo sobre su relación con un fondo offshore, del cual el funcionario afirmó ser un tenedor fiduciario -ya que estaría a nombre de un pariente-, pero los papeles que llegaron de Estados Unidos no lo respaldan.
 
Y el Frente Renovador -vía el diputado Ignacio De Mendiguren- no pudo introducir un tema clave: la bomba económica que puede generar el endeudamiento si no tiene suficiente sustentabilidad de repago. Tampoco se profundizó sobre cómo hará la Argentina para abonar la deuda si se ensancha el rojo comercial.
 
 
Apuestas al fracaso macrista
 
Caputo quedó en el ojo de la tormenta porque es el ministro clave del Gabinete presidencial: nada menos que el que consigue los fondos para financiar el desastre económico del "gradualismo" macrista. Además, hay una razonable preocupación por el ritmo que lleva el endeudamiento externo, y una fuerte especulación con que al Gobierno se le cierre ese grifo.
 
Así lo expresó con todas las letras Cristina, cuando en una entrevista con el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa afirmó que la administración de Cambiemos "va a fracasar", proyectando el mismo destino que al Gobierno de Fernando de la Rúa cuando se le cortó el financiamiento internacional. Pero en la Casa Rosada ni se les ocurre pensar en esa probable situación.
 
 
Intríngulis provincial
 
En ese fango se mueven las principales figuras del peronismo entrerriano. Sergio Urribarri a favor de Cristina y tal vez de Bordet. Jorge Busti en contra de Macri y a favor de Bordet. El gobernador distante y en procesos de ruptura con Cristina, opositor pero en buena relación institucional con Macri.
 
Pero será Macri el que definirá quiénes y cómo enfrentarán a Bordet en Entre Ríos. Y Bordet es uno de los peronistas con más poder en esa liga de gobernadores que tiene como objetivo lograr una versión del justicialismo que borre toda influencia de Cristina Fernández y que, por lo tanto, pierda gravitación en la provincia de Buenos Aires.
 
Hoy, esa volátil ingeniería política parece mucho más trascendente que la gestión y las obras de Bordet y que los cambios "a medida" que procura el PJ provincial en las reglas de juego electorales.
 
El viernes llegaron señales claras desde Gualeguaychú en ese sentido: el peronismo "republicano" que postula Bordet está en marcha y tiene espacio para el Frente Renovador de Sergio Massa y para Florencio Randazzo, pero ratifica que nadie que siga validando el pasado K, podrá poner un pie en esa construcción incipiente.
 
 Â¿Se profundiza la grieta entre Bordet y Urribarri?
Gustavo Bordet.
 
Es la hora de actuar
 
Por su parte, si de armar pensando en el 2019 se trata, Bordet debe dejar de lado sus acostumbrados circunloquios y ser más tajante, asumiendo un liderazgo directo. Debe dejar entrever que en el Partido Justicialista hay que renovar las autoridades en serio. Sin rodeos dar a entender que el ciclo de Sergio Urribarri en el PJ ha terminado y, por último, definir la dupla que debería ir por la reelección. Concretamente comenzar la búsqueda de su compañero de fórmula.
 
Además, dar rotundamente un mensaje más claro que el papelito de Caputo a Cerruti: el gobernador debe definir qué va a hacer, para terminar con la manía de interpretar, elucidar, estudiar, investigar y analizar el "estilo del gobernante".
 
Desde el sector de los que miran de costado, con desprecio y/o distancia, el liderazgo de Bordet suelen expresarse con frases como "Bordet es así". "Son sus tiempos". "Es su forma de gobernar". "Da señales sin decir, nada". "Hay que dejarlo, es un tiempista".
 
En buen romance, dicen que Bordet es un indeciso que no se animaría a decirle que no a Urribarri y que tampoco sabe cómo sincerar la realidad con su propio compañero de fórmula, Adán Bahl. Los gestos de última hora parecen ir desmintiendo eso, pero igual se verá.
 
Ya hemos abordado este tema en otras ocasiones, pero no parece estar claro qué lugar quiere Bordet para Urribarri. Algunos dicen que no lo quiere en su lista, otros dicen que podría concederle un lugar en la lista de legisladores nacionales en caso de que los comicios provinciales se adelanten.
 
En la forma en que se está conformando el espacio cristinista parece que se va más a un enfrentamiento, con un armado por fuera del PJ, que a una gran interna donde todos sumen.
 
Urribarri sin embargo, al menos hasta hoy, promueve la unidad dentro del PJ. Y lo hace como figura destacada del cristinismo. Así fue como salió con los tapones de punta contra Pichetto porque excluyó a Cristina de cualquier armado de unidad, expresando que esto le resta a Bordet. Entre líneas también fue un mensaje contra el gobernador: sin el cristinismo, vas a perder las elecciones.
 
Del otro lado, un sector del bordetismo duro entiende que Cristina y Urribarri restan más de lo que suman, y que es más fácil buscar votos en otros lados, como los sectores no peronistas que ven con buenos ojos el perfil de Bordet, que maquillar un armado con Urribarri adentro.
 
Alquimias complejas que difícilmente las encuestas puedan escrutar con exactitud, pero hoy es todo lo que se tiene para los análisis políticos. Estas cosas se suelen revelar con las elecciones, y, cuando los diagnósticos son errados, es demasiado tarde.


¿Se profundiza la grieta entre Bordet y Urribarri?
 Bordet y Bahl.



Sobre Bahl hay dos versiones que sobrevuelan la Casa Gris. Por un lado, algunos sostienen que Bordet estaría apurando una definición clara del vicegobernador respecto a su candidatura a la intendencia de Paraná.
 
"Gustavo quiere que el Beto largue su candidatura a intendente, si hace eso le va a dar todo el apoyo, creemos que a Varisco le podemos ganar. Los perfiles de Bordet y Bahl son los adecuados para Paraná", afirma un importante dirigente del bordetismo paladar negro.
 
Otros entienden que repetir la fórmula provincial sería lo lógico, lo más previsible. El tema complicado aquí es el armado de las candidaturas en Paraná, y como revertir una paliza electoral que con seguridad hará perder en provincia al PJ, si se repite.
 
Lo cierto es que cuánto más pasa el tiempo, se le va hacer más difícil tomar la decisión al mandatario provincial. Bordet trata de salir de su laberinto a través de su gestión: un Entre Ríos exportador, turístico y de buenas ondas con el gobierno nacional. ¿Quién podría negarse a estas ideas?
 
Pero las internas del PJ lo traen a la realidad y no lo dejan salir. Mientras tanto, el gobernador da vueltas en su estilo y Cambiemos ha iniciado su pelea interna sin definiciones aún.
 
Hay señales del macrismo hacia Entre Ríos. No son determinantes, pero son claras en el sentido de sostener varios posibles candidatos a gobernador. No hay ningún freno al radical Varisco en esa cruzada contra la Provincia por fondos públicos que tanto rédito político le otorga al intendente, pero también un aliento indisimulado a la dirigencia macrista propia.
 
Todo eso en un escenario donde tiene que encarar planteos que la coyuntura económica les obligan a realizar por el rol gobernante de Cambiemos; los acomodamientos de tarifas de los servicios públicos generan un malhumor social que comienza a repercutir también aquí.
 
En la provincia, oficialistas y opositores responden a una ley no escrita que dice que en política hay que llevarse bien con la Casa Rosada porque de lo contrario no se puede gobernar. El federalismo es simplemente el disfraz de un insaciable unitarismo porteño.
 
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