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Nacionales - 23-03-2018 / 10:03
EL DÉFICIT DE CUENTA CORRIENTE ESCALÓ A 4,8 PUNTOS DEL PIB, MIENTRAS LA DEUDA SUBIÓ 31 POR CIENTO

Fuga de divisas y endeudamiento récord

Fuga de divisas y endeudamiento récord
La fuga de capitales es un rasgo estructural de la economía argentina desde mediados de la década del setenta. Origen, volumen y causas variaron a lo largo de ese período pero la purga es permanente. Si durante el kirchernismo se abastecía con los dólares del excedente comercial y las reservas del Banco Central, a partir de la llegada de Cambiemos la fuga se financia con el endeudamiento externo. Durante los primeros dos años del gobierno de Mauricio Macri los activos fugados crecieron un 14,8 por ciento.
Los diarios Clarín y La Nación, que el gobierno de Mauricio Macri privilegia en el reparto de la pauta publicitaria, se ganaron el día al titular que el crecimiento del PBI terminó siendo del 2,9% el año pasado, según publicó ayer el INdEC, tras haber revisado el cálculo noviembre pasado, como le reclamaban desde el Gobierno, aduciendo errores técnicos relacionados con la estacionalidad de los datos.
 
El escándalo internacional que hubo en torno de las estadísticas oficiales argentinas por injerencias y patoteadas del ex secretario de Comercio; Guillermo Moreno, hubiese ameritado explicaciones que justificaran las correcciones, para no dejar mal parado al Presidente que ponderó la "transparencia y seriedad" del nuevo INdEC.
 
Macri, cuando se enojó con los empresarios hace poco acusándolos de quejarse del gobierno, pero no invertir y aumentar los precios, también hizo apología de los rudos procedimientos de Moreno para persuadirlos. Los cambios sobre la marcha en las ponderaciones que se hicieron en el convulsionado organismo, donde hubo remociones de funcionarios que políticamente respondían a la conducción anterior, son observados primero con recelo, luego con desconfianza y ahora con suspicacia.
 
En ese contexto, el Indec confirmó datos alarmantes del frente externo. La salida de divisas por la avalancha importadora, el turismo en el exterior y los pagos de intereses se catapultaron en 2017, lo mismo que el endeudamiento para compensarlo.
 
El déficit en cuenta corriente ascendió a 4,8 por ciento del PIB en 2017. El rojo en el frente comercial, el déficit en servicios por turismo, la remisión de utilidades de las multinacionales que operan en el país y los pagos de vencimientos de deuda externa acumularon un rojo de 30.792 millones de dólares.
 
Las cifras publicadas ayer por el Indec más que duplicaron el déficit del año anterior y marcaron un record histórico. El endeudamiento y el ingreso de dólares especulativos alivianan las tensiones provenientes del creciente déficit de la cuenta corriente. A lo largo del año pasado, el saldo bruto de la deuda externa aumentó hasta los 231.980 millones de dólares, lo que representa un incremento del 31% frente a 2016.
 
Cuando se comparan esas cifras con las heredadas al momento del recambio presidencial, se observa que los pasivos externos del Gobierno aumentaron un 55,5 por ciento en dos años. El incremento equivale a 82.828 millones de dólares que corresponden en su mayoría a bonos y préstamos asumidos por el Ministerio de Finanzas. "Las necesidades netas de financiamiento fueron cubiertas principalmente por emisiones de deuda del Gobierno", precisó el Indec en su informe.
 
Las cifras oficiales permiten dimensionar la relevancia del endeudamiento que se convirtió en una necesidad ineludible para la sustentabilidad del esquema económico neoliberal.
 
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Los datos publicados ayer incluyen además la Posición de Inversión Internacional (PII), que permite calcular la estimación más conservadora para la magnitud de los capitales fugados. Con esa información, que no incluye ahorros en dólares por fuera del sistema financiero ni las inversiones o cuentas administradas a través de la red global de servicios financieros offshore, se estima que los argentinos tenían 271.399 millones de dólares en el exterior al finalizar 2017.
 
La fuga de capitales es un rasgo estructural de la economía argentina desde mediados de la década del setenta. Origen, volumen y causas variaron a lo largo de ese período pero la purga es permanente.
 
Si durante el kirchernismo se abastecía con los dólares del excedente comercial y las reservas del Banco Central, a partir de la llegada de Cambiemos la fuga se financia con el endeudamiento externo. Durante los primeros dos años del gobierno de Mauricio Macri los activos fugados crecieron un 14,8 por ciento.
 
El rojo en la cuenta corriente ascendió en el cuarto trimestre del año pasado hasta los 8738 millones de dólares y cerró 2017 con un déficit de 30.792 millones de dólares. Con ese dato el déficit en relación al PBI saltó de 2,6 por ciento en 2016 hasta 4,8 por ciento el año pasado.
 
El deterioro se explica en parte por la profundización del proceso de apertura importadora y el estancamiento de las exportaciones que resultó en un saldo negativo anual en el frente comercial de 5522 millones de dólares (la medición es con otros parámetros al del informe del intercambio comercial que elabora el Indec).
 
Ese escenario se profundiza con el desempeño de los servicios, fundamentalmente en turismo, donde el déficit escaló hasta los 9778 millones de dólares. La remisión de utilidades y dividendos de las empresas junto con los vencimientos de capital e intereses de la deuda externa representaron la salida neta de 15.906 millones de dólares.
 
Como enfatiza el investigador de la Universidad Nacional de Quilmes Germán Herrera Bartis, "la agudización del déficit en la cuenta corriente constituyó el elemento precursor común de las principales crisis argentinas desde 1980 en adelante".
 
El economista explica que las tensiones en el frente externo que emanan de semejante escenario "pueden maquillarse, como sucede en la actualidad, acudiendo al endeudamiento y alentando la entrada de dólares especulativos, pero si la política económica no atiende el problema, las tensiones pueden derivar en crisis de magnitud". Las señales de alarma llevaron al Gobierno a aplacar su política de endeudamiento externo y recurrir a la plaza local.
 
Por Tomás Lukin
 
Fuentes: Página12 y Urgente24
 

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Fuga de divisas y endeudamiento récord
El déficit de cuenta corriente se duplicó en 2017 hasta 30.792 millones de dólares ó 4,8% por ciento del PBI, el mayor porcentaje desde 1998, principalmente debido al giro de utilidades, la formación de activos externos, el pago de intereses de la deuda externa y el comercio exterior. El dato fue difundido en la víspera por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).
22-04-2018 / 19:04
22-04-2018 / 17:04
De visita en Estados Unidos, el ministro de Finanzas, Luis Caputo, afirmó ante periodistas argentinos que hay un "optimismo total" sobre lo que aquí sucede. Pocos días antes, El País publicó un sencillo y claro reportaje, a Guillermo Ambrogi, presidente de la Cámara de Comercio Española en Argentina. Ambrogi no teme decir que Macri fue ingenuo cuando creyó que lo iban a tapar con inversiones.
 
Y que esas inversiones (que se esperan hace más de dos años) no llegarán hasta que una inflación controlada garantice a los empresarios su tasa de ganancia. No se refirió en primer lugar a los costos laborales (que mencionó después), sino de la inflación.
 
De eso deberíamos hablar: de que Macri se equivocó en sus predicciones y diagnósticos y que llegó al gobierno haciendo promesas que eran mentiras o torpes ingenuidades. Elíjase lo que mejor parezca.
 
El mismo jueves en que se difundió el optimismo de Caputo, también nos enteramos de que los aliados de la UCR y la Coalición Cívica habían logrado que los férreos Marcos Peña y Aranguren accedieran a dos modificaciones en el cronograma de los aumentos de tarifas.
 
La noche anterior, en barrios que no pueden ser denominados K, cientos de ciudadanos cortaron bocacalles entonando la consigna "Mauricio Macri la puta que te parió". Más que sensibilidad social o negociación con sus aliados, el macrismo se dio cuenta de que esas manifestaciones no eran buenos preliminares para su pretensión de 2019.
 
No queda claro si los radicales están en condiciones de capitalizar el triunfo de dos puntos de su pliego de modificaciones sobre tarifas. El problema, para los radicales, es que no tienen figuras que puedan hacer balance con lo que logran.
 
Es injusto que no se reconozca a Mario Negri haber encabezado la negociación para morigerar el sablazo planificado por Aranguren. Pero así es la política. La inquietud toca a los radicales, que suponen (con razón) que no están incorporados a una alianza.
 
Una alianza de gobierno requiere experiencia y un grado de confianza considerable. Sobre todo, requiere que los aliados no pierdan más de lo que ganan, ni que los desvele la certeza de que el "otro" ha ganado infinitamente más que uno mismo.
 
Una alianza implica distribución equilibrada del poder, de la discusión de las decisiones. Implica prever las posiciones del otro. Implica tacto, conocimiento y deliberación.
 
En países de régimen parlamentario, las condiciones de la alianza se pactan antes de firmar los papeles; la distribución de los cargos, también. Después, sin duda, habrá desinteligencias y discusiones, pero antes se hizo todo lo posible para evitarlas, aunque se sepa que son ineludibles.

21-04-2018 / 17:04
21-04-2018 / 10:04
Un nuevo recorte de personal en el Estado, llevado a cabo esta vez por el Ministerio de Agroindustria, se cobró ayer 330 puestos de áreas sensibles, como agricultura familiar, comercio exterior y estatus fitosanitario. Se dispuso el jueves, mientras se completaba la tanda de telegramas, asueto general en la sede de Paseo Colón y Azopardo y encargó un operativo policial para custodiar el edificio central.
 
Desde el organismo que conduce el ex titular de la Sociedad Rural, el oligarca Luis Miguel Etchevehere, confirmaron que esa cifra corresponde apenas a las áreas dependientes de la administración nacional. "Los despidos involucran un 50 por ciento de trabajadores de Capital Federal y otro 50 por ciento del Interior del país", señaló un vocero de Agroindustria.
 
El Ministerio ya había reducido en los últimos dos años en 700 puestos su plantilla de personal y ahora se sumó una poda sobre casi el 10 por ciento de la nómina actual (3500 empleados).
 
Los gremios advierten que la misma suerte correrían trabajadores de organismos descentralizados (INTA, Senasa, Inase-Inidep y el Instituto Nacional de Vitivinicultura), pudiendo elevarse la cifra de despedidos a 958, y se declararon "en estado de alerta y movilización".
 
La decisión de Etchevehere de decretar asueto hasta el lunes, cercar con policías el acceso a la sede del Ministerio y rechazar los pedidos de reunión con los delegados sumó tensión a la situación. "Lejos de calmar los ánimos y llevar tranquilidad, parecen estar empeñados en echarle más nafta al fuego", criticó ATE a través de un comunicado.

21-04-2018 / 09:04
Frente al descenso inevitable de su imagen, producido por la crisis de la economía que generaron las medidas del gobierno de Mauricio Macri, la Casa Rosada renueva su arsenal con algunas apuestas que se empiezan a vislumbrar.
 
Hay una expectativa exagerada en el macrismo por el funcionamiento de la obra pública bajo el mecanismo de Participaciones Público-privadas (PPP) por las que las corporaciones constructoras ya comprometieron seis mil millones de dólares de inversión para los primeros cuatro años.
 
En estas licitaciones, las empresas se comprometen a conseguir el financiamiento internacional, pero es el Estado el que sale como garante. Constituye una forma de endeudamiento encubierto, porque las que toman el dinero son las empresas y el riesgo lo toma el Estado.
 
Los contratos garantizan a los financistas la posibilidad de litigar en tribunales extranjeros. Esta modalidad ha levantado polémica en Europa porque los PPP son muy restrictivos para los Estados y porque el riesgo que recae en los gobiernos resulta excesivo.
 
Entre la espada y la pared por su enorme deuda, en Grecia los PPP se convirtieron en una vía desesperada de financiamiento. Se calcula que con ese mecanismo cada kilómetro de ruta nueva costó 70 por ciento más de lo presupuestado.
 
Las PPP, que involucran a las principales corporaciones locales, encabezadas por la flamante SACDE, que es la ex IECSA del grupo Macri, iban a ser anunciadas esta semana y se postergaron para el próximo martes con la esperanza de utilizar también su lanzamiento para neutralizar el mal clima creado por los tarifazos.
 
Las PPP serán el corazón de la estrategia del macrismo para reactivar una economía que está en plena crisis, con indicadores macro muy negativos y con el augurio nefasto de una magra cosecha de granos por las inundaciones.
 
Así como las PPP se lanzan en estos días para tratar de reavivar la economía y sostener la imagen alicaída del gobierno, también en estos días se conoció el dictamen de la jueza María Servini para intervenir el Partido Justicialista y designar como interventor a Luis Barrionuevo.
 
La práctica oficial de judicializar la política a través de la manipulación de los jueces ha sido una marca del macrismo. La intervención a un PJ que no había trasgredido ninguna norma es una maniobra que busca demonizar al adversario y frustrar la posibilidad de que el peronismo construya una sola candidatura para el 2019.
 
La intervención está destinada al fracaso. Pero con el sello del PJ y la complicidad de las corporaciones mediáticas se convertirán en propaladores de un  mensaje destinado a entorpecer el proceso de unidad que buscarán por otro lado las corrientes peronistas más representativas. 

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