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“Quienes votaron a Macri aceptaron sacrificarse hoy para estar mejor mañana, pero están cada vez más descreídos. Ahora, lo que va a quedar va a ser peor que lo que dejó Menem”. Beatriz Sarlo
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Nacionales - 22-03-2018 / 10:03
EL MACRISMO SE HABÍA COMPROMETIDO A VOTAR LA DEROGACIÓN DEL DECRETO QUE HABILITA A EMBARGAR LAS CUENTAS SUELDOS, PERO SE PARÓ Y SE FUE

Por una triquiñuela de Cambiemos, terminó en escándalo la sesión por el mega DNU

Por una triquiñuela de Cambiemos, terminó en escándalo la sesión por el mega DNU
CAMBIEMOS ‘DURMIÓ’ A LA OPOSICIÓN. El Congreso presenció otro escándalo entre la oposición y Cambiemos, que contó nuevamente con el apoyo del peronismo cuasi oficialista de los gobernadores. La sesión terminó abruptamente a pesar del acuerdo parlamentario para tratar la derogación del mega DNU de reforma del Estado que el presidente Mauricio Macri firmó en enero. Por un acuerdo entre Cambiemos y el peronismo, se dio media sanción a los tres proyectos de ley que mantenían la vigencia de la mayor parte del texto del DNU, pero con tres cambios: se daba marcha atrás a la reforma del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, a la embargabilidad de las cuentas sueldo y a la venta de bienes del Estado. La ley puede ser vetada parcialmente por el Gobierno.
Con una manibra sucia, el gobierno de Mauricio Macri celebró este miércoles un triunfo en la Cámara de Diputados al aprobar los tres proyectos sustitutos del megadecreto de necesidad y urgencia, para lo que consiguió la complicidad de Argentina Federal, el interbloque ligado a los gobernadores del PJ, que de todos modos impuso varias modificaciones.
 
Además, esa bancada aportó otra ayuda: sobre el final de la sesión abandonó el recinto junto a Cambiemos e impidió tratar la continuidad o no del polémico DNU, que de esta manera seguirá vigente hasta tanto las leyes parche sean sancionadas y promulgadas. Pueden pasar muchos meses.
 
La maniobra fue enmarañada y enfureció a Agustín Rossi, que definió al macrismo como "una porquería" y le advirtió que "tarde o temprano" iban a "pagar". "Le dije en el transcurso de la sesión que estábamos frente a un mamarracho parlamentario; está claro que esto es un papelón absoluto. ¡Es imposible construir un trabajo ordinario con este tipo de cuestiones!", afirmó.
 
Tras el santafesino, habló Graciela Camaño y calificó de "bochorno" lo hecho por Cambiemos. "Me extraña del presidente del interbloque; de quien integra el bloque de la Coalición Cívica y pregona republicanismo. Me extraña de algunos diputados del Pro que en el pasado solían quejarse del kirchnerismo..."
 
"¿Sabe una cosa presidente? El kirchnerismo siempre nos ganó y nosotros siempre pataleábamos, pero ellos tenían el número. La prepotencia del kirchnerismo era la prepotencia del número que habían sacado en las elecciones -agregó Camaño-. Yo no me quiero imaginar este Congreso con una mayoría de Cambiemos... Si esto logran hacer siendo nada más que la primera minoría, no me quiero imaginar de qué manera van a atropellar y llevarse por delante las instituciones".
 
"Es mentira que hoy podemos eliminar el decreto, porque hacen falta las dos Cámaras. Como también hacen falta para sancionar la ley", se justificó Pablo Kosiner, poco antes de terminar el debate, justificando así que no se votara el rechazo, manteniendo su vigencia los puntos más polémicos, como la posibilidad de embargar cuentas sueldo y la de utilizar los fondos de los jubilados para cualquier timba financiera.
 
"Eso es falso, porque la ley puede ser vetada parcialmente por el Gobierno", lo corrigió Camaño. La jefa del massismo tiene razón: Macri podría vetar alguno de los artículos de las leyes y estirar el tiempo de vigencia del DNU, mientras que si se derogaba por obra de las dos cámaras dejaba de existir sin que el Presidente pueda hacer nada para ganar tiempo.
 
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El megadecreto es aplicable por Macri porque sólo puede ser anulado si las dos cámaras lo deciden y ni siquiera fue rechazado por una.
 
Pero su contenido se esfumará si los tres proyectos de ley son sancionados en el Senado y promulgados por Mauricio Macri, porque cada uno de ellos borra los fragmentos del DNU que incorpora, aunque con retoques y omisiones impuestas por los dirigidos por el salteño Pablo Kosiner.
 
El megadecreto seguirá vigente pero si el Senado sanciona las leyes sustitutas quedará en el olvido, porque su contenido es reemplazado y eliminado en algunos casos, como los embargos a las cuentas sueldas o los fideicomisos de Anses. El kirchnerismo además quería votar en contra del DNU para dejarlo a tiro de su eliminación, pero sólo lo apoyó el massismo.
 
Fue idea de Monzó para evitar otra unidad opositora, como la que alteró el Congreso durante el primer debate fallido de la reforma previsional. 
 
Resultó un triunfo parcial de Cambiemos y Argentina Federal. El primero cedió a futuro herramientas del DNU pero logró que no sea derogado, un antecedente que no registra ningún Gobierno.
 
Y los leales a los gobernadores le alteran un decreto a Macri en el recinto, al menos para que no vuelva a ignorarlos creyendo que puede salir ileso. Y logran su cometido sin aliarse al kirchnerismo.
 
Como anticipó LPO, Argentina Federal extirpó de una de las leyes la posibilidad de crear fideicomisos con Anses, materializada recién esta mañana en un fugaz debate de Comisión.
 
Ya había logrado eliminar la habilitación para embargar las cuentas sueldo y la flexibilización de la venta de bienes del Estado.
 
En el recinto, barrieron el artículo que permitía a las empresas de servicios públicos a no emitir facturas en papel, rechazado por los organismos de consumidores.
 
Y obligaron a la Aduana a intervenir en la exportación de las obras de arte, cuyo trámite también fue simplificado.
 
 
"La verdad que ya nos estamos cansando un poco de arremangarnos acá para arreglar las cosas que están mal hechas", se victimizó el salteño Javier David, cercano a Juan Urtubey.
 
"Este decreto no es tan bueno como dicen muchos, ni es tan malo como dicen otros. Lo único que pretenden es agilizar las inversiones. Y después se enojan cuando dicen que gobiernan para los ricos", le siguió Diego Bossio.
 
Es que el magadecreto y lo que quedó en las tres leyes aprobadas es inmenso: borra 20 leyes y modifica 140, con medidas bien disímiles como la incorporación de aeropuertos al sistema aéreo, actualización de protocolos del Senasa o incorporación de camiones de doble acoplados (bitrenes).
 
Permite no publicar licitaciones en boletines oficiales del interior y suaviza los requisitos para salir del registro de empleadores en infracción, un preludio del blanqueo laboral que promueve el Gobierno.
 
"Se simplifican y reducen las trabas burocráticas, vienen a cumplir con el proceso de modernización del Estado que es clave para dar respuesta a los requisitos de los ciudadanos", describió Daniel Lipovetzky, el macrista a cargo de negociar las leyes.
 
"Este proyecto está impuesto y escrito por el sector privado, es un engendro legislativo, este decreto no es de necesidad ni de urgencia. Esto es sacar regulaciones, no es menos papeleo, es más facultades discrecionales al Ejecutivo, la idea es que el Estado siempre molesta al privado y no quieren que regule", respondió Kicillof.
 
El ex ministro volvió a hablar al final de la sesión, cuando ya sin quórum su bloque y el massismo ensayó una hora de furia al aire contra el Gobierno.
 
Más bronca tenía el kirchnerismmo porque para ganar tiempo, Mario Negri, el jefe de Cambiemos, pidió una moción de orden para incorporar un pedido de informes a la Corte Suprema sobre las escuchas privadas de Cristina Kirchner difundidas en los medios. 
 
Rossi no aceptó sumarlo  al temario, se quedó sin su aprobación y el recinto vacío ante sus ojos. De ahí su bronca.
 
Fuente: La Política Online
 

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20-07-2018 / 13:07
20-07-2018 / 10:07
La esperanza del gobierno de Mauricio Macri está cifrada en repetir la secuencia de 2016 y 2017: un año de caída después de la "normalización" y otro de recuperación, coronado por un triunfo electoral.
 
Pero el razonamiento hace abstracción de que ya no es tan fácil echar culpas y de que esta crisis se sentirá más, porque la devaluación fue mayor, las supertasas de interés que frenan una suba mayor del dólar ahogan el consumo y el poder adquisitivo ya viene golpeado.
 
En 2016, además, el macrismo tenía el crédito internacional abierto y aún transitaba un romance con la mitad de la sociedad y todo el establishment. Lo único que sigue intacto es la dispersión opositora.
 
Anoche, en el aniversario de la Bolsa de Comercio, el aplauso que coronó el discurso del Presidente en el viejo recinto fue tibio. No había ni rastros del entusiasmo del año pasado.
 
Y no fue solo por los millones que perdieron los operadores con menos reflejos a la hora de bajarse de la bicicleta financiera junto a los grandes fondos globales. Faltaban mística y futuro. Como en la conferencia de prensa de anteayer en Olivos, no había anuncios para hacer ni horizontes que trazar.
 
El mundo de los negocios sabe que la dialéctica de las crisis económica y política que atraviesa el Gobierno de los CEOs adquirió un ritmo vertiginoso. La interna sin cuartel que disparó el caso de los cientos de aportantes truchos a la campaña bonaerense de Cambiemos recién empieza a mostrar sus consecuencias.
 
Cuando Christine Lagarde abandone el país, el lunes, quizá se precipiten nuevos cambios de figuritas. Mientras tanto, Macri pidió tener la fiesta en paz.

20-07-2018 / 09:07
El hecho que el gobierno de Mauricio Macri haya arriado las velas para atravesar lo que definió como una "tormenta" no convenció a la Confederación General del Trabajo (CGT), que ayer le reclamó a la Casa Rosada "modificar el rumbo económico en forma urgente" y sostener el interés colectivo, el progreso social y el desarrollo sustentable.
 
En ese marco, los triunviros advirtieron, durante una conferencia de prensa, que la definitiva realización del acuerdo entre la alianza Cambiemos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) "va a abrir un frente de conflicto infinito" por el ajuste que implica en "un país ya paralizado y en recesión". Si bien los triunviros no hablaron de un plan de lucha tampoco lo descartaron.
 
El anuncio tuvo un doble destinatario, Macri y la directora gerente del FMI, Christine Lagarde. Con el ceño fruncido, Juan Carlos Schmid rechazó de plano la imagen que el gobierno intenta darle al FMI y por eso aseguró que "no es amigable" aunque  no se hable de programa de ajuste sino de diseño. Para Schmid el organismo multilateral siempre plantea ordenar las variables económicas y financieras para recién avanzar en la búsqueda de un crecimiento que, advirtió el triunviro, "no se distribuye".
 
Es por eso que el líder de Dragado y Balizamiento aseguró que si el FMI "viene a buscar el consenso social que había pedido tiene que saber que no va a contar con el aval de los trabajadores organizados y que una situación de esta naturaleza va a abrir un conflicto infinito".
 
Como para que no quedaran dudas agregó que "un programa de ajuste es inviable en un país en recesión". Al respecto, el triunviro indicó que "la CGT no acepta el ajuste" y recordó que si bien el Presidente ratificó el rumbo del programa económico "debe entender que su palabra está más devaluada que el peso argentino".
 
En la misma línea, Héctor Daer también rechazó el ajuste que se profundizará a partir del acuerdo con el FMI. Es más, el triunviro y jefe del gremio de Sanidad consideró que las políticas del gobierno "representan la génesis de la crisis y la espiral inflacionaria" que provocó que tras más de dos años de gobierno el Presidente recurra al Fondo "que tendrá las mismas consecuencias que generaron la crisis".
 
A este círculo vicioso Daer le agregó "la ceguera del Gobierno de no ver la crisis alimentaria, la crisis en salud, cultura y educación" y que solo "le preocupa reducir el déficit fiscal y no se plantean bajo ningún punto de vista el déficit de los problemas sociales".
 
A su turno, Carlos Acuña no se quedó atrás y aseguró que "este gobierno defraudó a toda la sociedad porque mintió y lo sigue haciendo". Y le pidió a la alianza antiperonista Cambiemos "que no se equivoquen siempre para el mismo lado, siempre lo hacen en contra de los trabajadores".
 
La Opinión Popular

19-07-2018 / 11:07
Explotó el escándalo de los aportantes falsos a la campaña de Cambiemos en la Provincia de Buenos Aires y que tiene a la gobernadora María Eugenia Vidal en el ojo de la tormenta. Anunció que le pidió la renuncia a Fernanda Inza, su amiga personal, secretaria de Legal y Técnica y a la que hace menos de una semana decidió blindar con el cargo de Contadora General.
 
Entonces, ya había estallado la polémica por la campaña "trucha", entonces se sabía que Inza había sido la tesorera de la campaña, entonces Inza ya estaba denunciada por la supuesta utilización de nombres de personas de bajos recursos para truchar aportes, para presuntamente lavar dinero.
 
Entonces, la Gobernadora -presidenta del PRO bonaerense- guardó silencio durante varios días, desdeñó la investigación por "kirchnerista", pese a que entre quienes la acusan se encuentra Margarita Stolbizer, la dirigente política que más denunció a Cristina y sus funcionarios.
 
La imagen de Mariu cayó. Y, sobre ella, la sospechosa tierra de la corrupción empezó a cubrirla. La realidad le pidió que dijera algo: "Acá estoy, para dar la cara", dijo por fin ayer. Luego, defendió a la mujer a la que bendijo con varios cargos: "Confío en ella y no tengo ningún elemento que demuestre su culpabilidad en este caso pero haberle pedido la renuncia responde a demostrar que no somos todos lo mismo".
 
Por último, reconoció que "la ley actual" de financiamiento de partidos políticos "tiene lagunas", por lo que trabaja en un nuevo proyecto. La advertencia, tardía, llega luego de dos elecciones en las que las presentaciones de gastos de campaña de Cambiemos estuvieron flojas de papeles.
 
No por su voluntad política, sino por un escándalo que la Gobernadora deberá aclarar. Porque fue ella la que decidió cada uno de los cargos de Inza. El último, el de Contadora, se publicó en el Boletín Oficial el martes. Apenas un día después, el fusible saltó. 
 
¿De dónde viene la plata que pasaron con los aportantes truchos? ¿Qué empresas o corporaciones pusieron sumas suculentas para que el gobierno de Macri logre más bancas en el congreso para votar, por ejemplo, el saqueo a los jubilados, o el presupuesto del FMI? ¿Será dinero de negocios ilegales, de interesados en tener protección política? ¿Qué sector, pese a la difícil situación económica y a las propias recomendaciones del Fondo, no tendrá que pagar más retenciones por las importaciones?
 
Muchas preguntas que deberá hacerse la Justicia, si es que es realmente independiente del poder de turno.
 
La Opinión Popular

19-07-2018 / 09:07
El Presidente realizó una conferencia de prensa en la cual no brindó ningún anuncio concreto e hizo gala de un estilo discursivo vacío y alejado de los padecimientos de la población. A dos años y medio de gestión de la alianza Cambiemos, el modo elegido de Mauricio Macri y sus funcionarios es el negacionismo de la realidad y la construcción de un discurso vacío, lleno de generalidades, para evitar responder de manera concreta las preguntas de los periodistas sobre la crisis.  
 
"Creo que claramente estamos enfrentando una tormenta, pero hemos sabido arriar las velas y fortalecernos", "cada vez tenemos más fortaleza para enfrentar los vaivenes de este mundo", fueron algunas de las frases más ilustrativas de discurso presidencial.
 
En medio de esa tormenta autogenerada, el gobierno de Macri es un barco que se sacude para todos lados, incontrolable. Los problemas lo zamarrean, lo perturban y agitan. Macri, capitán del buque Argentina, mueve con desesperación el timón. Se aferra a él. Los ojos se le desorbitan. La sonrisa canchera se le perdió en el último sacudón. La parsimonia budista se tiró al agua. La reelección no viaja ni de polizón.
 
Los especuladores yanquis se escapan en los botes salvavidas, los que apuestan al dólar, salen a flote. Meses antes, más desanimados, los peronistas se habían bajado cuando les auguraban que el timón no estaría en sus manos por mucho tiempo. Se adelantaron y ahora esperan en la costa y se frotan las manos, augurando el naufragio.
 
Cuando faltan 500 días para que concluya su mandato, Macri se aferra a la brújula del FMI, atormentado. Por eso, la palabra clave en la conferencia de prensa, repetida ocho veces en muchos casos de modo forzado, fue "tormenta", que reemplazó a "crisis".
 
Macri reflotó así el viejo truco de atribuir al clima exterior las catástrofes económicas que él mismo generó. Otras civilizaciones las atribuían a la bondad o cólera de los dioses, animismo, superstición... o negación de la responsabilidad que le corresponde al gobernante por su incapacidad o por sus propios errores.
 
La Argentina real, cuya crisis sufrimos todos, volvió a ser disfrazada ayer por el Presidente. Macri no se hizo cargo de ninguno de los problemas del país: o fueron culpa de la pesada herencia o de la tormenta exterior. Manifestó severos problemas de comprensión de la realidad y habló de un país de las maravillas que solo él ve. Apeló, otra vez, a las metáforas climáticas para decir que "estábamos bien", pero "nos golpeó una tormenta que devaluó la moneda".
 
Y como siempre que llovió, paró; después de la tormenta se vendría el gran futuro tantas veces prometido por este Gobierno: el "segundo semestre" con la anunciada "lluvia de inversiones". Será complicado engrupir con esto a los desocupados de los últimos meses, a quienes temen ser despedidos, a los que changuean menos o a los que notan que el sueldo no les alcanza.
 
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