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“Quienes votaron a Macri aceptaron sacrificarse hoy para estar mejor mañana, pero están cada vez más descreídos. Ahora, lo que va a quedar va a ser peor que lo que dejó Menem”. Beatriz Sarlo
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Nacionales - 21-03-2018 / 09:03
CRECIMIENTO ESCASO Y EMPLEO PRECARIO

El Indec en tiempos de Macri: muy parecido al de Cristina

El Indec en tiempos de Macri: muy parecido al de Cristina
Lo que el Indec macrista no aclara es cuánto del empleo nuevo que se generó es cuentapropismo y en negro. Cuánto es empleo de calidad y cuánto precario. La situación es tan dramática que hasta el INDEC tuvo que reconocer que el empleo industrial siguió en baja con una caída de 17.600 puestos de trabajo en 2017, 83.600 desde el pico de 2013 y 66.100 desde la asunción de Macri. En tanto, la industria manufacturera fue la responsable del 82% de esos desempleos. La realidad se torna todavía más calamitosa si se agregan los despidos que hubo en el Estado.
En tiempos del cristinismo, una de las críticas unánimes hacia el Gobierno era el apagón en los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que no medía bien la pobreza, que dibujaba los números de la inflación y que hacían creer que estábamos en Alemania.
 
Increíblemente ayer, una parecida sombra de aquellos tiempos regresó cuando el INDEC anunció lo que, de ser cierto, sería una buena noticia: que el nivel de desocupación habría bajado al 7,2% en el cierre de 2017, lo que habría representado un descenso de cuatro décimas respecto de igual período de 2016, cuando se ubicó en 7,6%.
 
Lo que no se dice es que los números positivos del empleo, que exhiben los organismos oficiales, dan cuenta de un crecimiento del empelo precario: cuentapropismo y monotributistas, y en paralelo, de la poca generación de puestos nuevos en el sector privado, excepto en la Construcción, que recibió un gran impulso de la obra pública.
 
Además, la "recuperación" se debe a un achicamiento del mercado laboral y no a la creación de nuevos puestos de trabajo. Eso significa que hay menos argentinos en el mercado laboral, lo que incluye tanto a quienes tienen trabajo como a quienes los están buscando.
 
Los datos fueron difundidos justo en el cierre de la cumbre financiera del G20, de la que participaron economistas de buena parte del mundo. No es casual, entonces, que ayer se hayan dado a conocer estas estadísticas, que muestran una expresión de deseos antes que la realidad. Porque, más allá de lo que diga el INDEC, la coyuntura muestra a sectores productivos como el de los textiles severamente castigados: desde la asunción de Mauricio Macri, esta industria perdió unos 20.000 puestos de trabajo.
 
La apertura indiscriminada de importaciones y la baja de las ventas, producto de la pérdida del poder adquisitivo, fue un combo letal para el segmento. Según el último informe  de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), el 70% de las prendas importadas en la Argentina provienen de China, marcando un crecimiento del 30% con respecto a lo que ocurría con el gigante asiático en 2007.
 
Pero el caso de las textiles no es aislado, sino que responde a la grave situación que atraviesa la industria en su conjunto: "El sector ha tenido un comportamiento expulsivo en todos los meses desde diciembre de 2015", apuntó el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), y advirtió que "desde que asumió el macrismo a hoy, los despidos y suspensiones en la industria suman 75.105 casos".
 
El problema, que no ha podido ser resuelto, se refiere a la incapacidad de la economía neoliberal macrista para alcanzar tasas de crecimiento económico elevadas, sostenidas y estables. Frente a esta realidad, la metodología de este INDEC se parece cada vez más a la aplicada en tiempos K.
 
La Opinión Popular

 
Mini festejo del Gobierno: el desempleo bajó cuatro décimas y quedó en el 7,2%
 
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundió este martes los números de desocupación correspondiente al cuarto trimestre de 2017, año en que la economía creció 2,8%, alentada por la construcción, la actividad fabril, en especial en el segundo semestre, y el sector agropecuario. Según remarcaron, el nivel de desempleo afectó al 7,2% de la población.
 
En el cuarto trimestre del 2016, en el primer año de gestión de Mauricio Macri, el índice de desocupación había alcanzó el 7,6%. Mientras tanto, la última medición, correspondiente al tercer trimestre del 2017 se ubicaba en torno al 8,3%, apenas unas décimas por debajo del 8,5% de doce meses atrás.
 
Esta vez, el nivel de desempleo afectó al 7,2% de la población económicamente activa en el cuarto trimestre de 2017, lo que representó una caída de cuatro décimas respecto a igual período del año anterior. "La actividad, empleo y desocupación, en 20 de los 31 aglomerados, se mantienen sin cambios significativos", sostuvo el organismo.
 
Por zonas, el Indec precisó que el área metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires cerró el 2017 con un 8,4% de desocupación; seguido por la Región Pampeana con 6,6%; y el Noroeste, con 5,9%. El sector privado fue el que aportó un incremento de nuevos trabajadores (+192.200), seguido por el empleo público (+38.500 nuevos empleos) y por último los monotributistas sociales (+37.300).
 
En base a los resultados de los Indicadores del Mercado de Trabajo correspondientes al cuarto trimestre de 2017, la tasa de desocupación se ubicó en 7,2 por ciento, con un descenso de nueve décimas en relación al tercer trimestre del año pasado, cuando fue de 8,3 por ciento, y cuatro décimas menor al 7,6 por ciento de igual período de 2016.
 
El organismo también reflejó que en los últimos tres meses del año pasado el nivel de actividad fue del 46,4 por ciento frente al 45,3 de igual período de 2016. Esto significa que en el último año más personas salieron a buscar trabajo, mientras que la tasa de ocupación subió del 41,9 al 43% de la población activa.
 
Para el Indec, las tasas de actividad y empleo "no presentan diferencias estadísticamente significativas" al precisar que la actividad, empleo y desocupación, en 20 de los 31 aglomerados, se mantienen sin cambios significativos.
 
A fines de febrero el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, destacó durante la marcha que convocó Hugo Moyano que desde el gobierno "vemos que hace 16 meses seguidos que viene generándose un crecimiento del empleo y una recuperación en sectores como la construcción o los servicios".
 
En ese entonces, el ministro destacó los números del empleo, los salarios y la economía de 2017 para restarle argumentos a la marcha del líder camionero: "Cuando vemos la cuestión salarial vemos que el año pasado se han cerrado más del 95% de las paritarias de manera libre" y "el salario ha estado por encima de la inflación" de 2017, aseguró.
 
Fuentes: bigbangnews.com y diariohoy.net
 

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20-07-2018 / 13:07
20-07-2018 / 10:07
La esperanza del gobierno de Mauricio Macri está cifrada en repetir la secuencia de 2016 y 2017: un año de caída después de la "normalización" y otro de recuperación, coronado por un triunfo electoral.
 
Pero el razonamiento hace abstracción de que ya no es tan fácil echar culpas y de que esta crisis se sentirá más, porque la devaluación fue mayor, las supertasas de interés que frenan una suba mayor del dólar ahogan el consumo y el poder adquisitivo ya viene golpeado.
 
En 2016, además, el macrismo tenía el crédito internacional abierto y aún transitaba un romance con la mitad de la sociedad y todo el establishment. Lo único que sigue intacto es la dispersión opositora.
 
Anoche, en el aniversario de la Bolsa de Comercio, el aplauso que coronó el discurso del Presidente en el viejo recinto fue tibio. No había ni rastros del entusiasmo del año pasado.
 
Y no fue solo por los millones que perdieron los operadores con menos reflejos a la hora de bajarse de la bicicleta financiera junto a los grandes fondos globales. Faltaban mística y futuro. Como en la conferencia de prensa de anteayer en Olivos, no había anuncios para hacer ni horizontes que trazar.
 
El mundo de los negocios sabe que la dialéctica de las crisis económica y política que atraviesa el Gobierno de los CEOs adquirió un ritmo vertiginoso. La interna sin cuartel que disparó el caso de los cientos de aportantes truchos a la campaña bonaerense de Cambiemos recién empieza a mostrar sus consecuencias.
 
Cuando Christine Lagarde abandone el país, el lunes, quizá se precipiten nuevos cambios de figuritas. Mientras tanto, Macri pidió tener la fiesta en paz.

20-07-2018 / 09:07
El hecho que el gobierno de Mauricio Macri haya arriado las velas para atravesar lo que definió como una "tormenta" no convenció a la Confederación General del Trabajo (CGT), que ayer le reclamó a la Casa Rosada "modificar el rumbo económico en forma urgente" y sostener el interés colectivo, el progreso social y el desarrollo sustentable.
 
En ese marco, los triunviros advirtieron, durante una conferencia de prensa, que la definitiva realización del acuerdo entre la alianza Cambiemos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) "va a abrir un frente de conflicto infinito" por el ajuste que implica en "un país ya paralizado y en recesión". Si bien los triunviros no hablaron de un plan de lucha tampoco lo descartaron.
 
El anuncio tuvo un doble destinatario, Macri y la directora gerente del FMI, Christine Lagarde. Con el ceño fruncido, Juan Carlos Schmid rechazó de plano la imagen que el gobierno intenta darle al FMI y por eso aseguró que "no es amigable" aunque  no se hable de programa de ajuste sino de diseño. Para Schmid el organismo multilateral siempre plantea ordenar las variables económicas y financieras para recién avanzar en la búsqueda de un crecimiento que, advirtió el triunviro, "no se distribuye".
 
Es por eso que el líder de Dragado y Balizamiento aseguró que si el FMI "viene a buscar el consenso social que había pedido tiene que saber que no va a contar con el aval de los trabajadores organizados y que una situación de esta naturaleza va a abrir un conflicto infinito".
 
Como para que no quedaran dudas agregó que "un programa de ajuste es inviable en un país en recesión". Al respecto, el triunviro indicó que "la CGT no acepta el ajuste" y recordó que si bien el Presidente ratificó el rumbo del programa económico "debe entender que su palabra está más devaluada que el peso argentino".
 
En la misma línea, Héctor Daer también rechazó el ajuste que se profundizará a partir del acuerdo con el FMI. Es más, el triunviro y jefe del gremio de Sanidad consideró que las políticas del gobierno "representan la génesis de la crisis y la espiral inflacionaria" que provocó que tras más de dos años de gobierno el Presidente recurra al Fondo "que tendrá las mismas consecuencias que generaron la crisis".
 
A este círculo vicioso Daer le agregó "la ceguera del Gobierno de no ver la crisis alimentaria, la crisis en salud, cultura y educación" y que solo "le preocupa reducir el déficit fiscal y no se plantean bajo ningún punto de vista el déficit de los problemas sociales".
 
A su turno, Carlos Acuña no se quedó atrás y aseguró que "este gobierno defraudó a toda la sociedad porque mintió y lo sigue haciendo". Y le pidió a la alianza antiperonista Cambiemos "que no se equivoquen siempre para el mismo lado, siempre lo hacen en contra de los trabajadores".
 
La Opinión Popular

19-07-2018 / 11:07
Explotó el escándalo de los aportantes falsos a la campaña de Cambiemos en la Provincia de Buenos Aires y que tiene a la gobernadora María Eugenia Vidal en el ojo de la tormenta. Anunció que le pidió la renuncia a Fernanda Inza, su amiga personal, secretaria de Legal y Técnica y a la que hace menos de una semana decidió blindar con el cargo de Contadora General.
 
Entonces, ya había estallado la polémica por la campaña "trucha", entonces se sabía que Inza había sido la tesorera de la campaña, entonces Inza ya estaba denunciada por la supuesta utilización de nombres de personas de bajos recursos para truchar aportes, para presuntamente lavar dinero.
 
Entonces, la Gobernadora -presidenta del PRO bonaerense- guardó silencio durante varios días, desdeñó la investigación por "kirchnerista", pese a que entre quienes la acusan se encuentra Margarita Stolbizer, la dirigente política que más denunció a Cristina y sus funcionarios.
 
La imagen de Mariu cayó. Y, sobre ella, la sospechosa tierra de la corrupción empezó a cubrirla. La realidad le pidió que dijera algo: "Acá estoy, para dar la cara", dijo por fin ayer. Luego, defendió a la mujer a la que bendijo con varios cargos: "Confío en ella y no tengo ningún elemento que demuestre su culpabilidad en este caso pero haberle pedido la renuncia responde a demostrar que no somos todos lo mismo".
 
Por último, reconoció que "la ley actual" de financiamiento de partidos políticos "tiene lagunas", por lo que trabaja en un nuevo proyecto. La advertencia, tardía, llega luego de dos elecciones en las que las presentaciones de gastos de campaña de Cambiemos estuvieron flojas de papeles.
 
No por su voluntad política, sino por un escándalo que la Gobernadora deberá aclarar. Porque fue ella la que decidió cada uno de los cargos de Inza. El último, el de Contadora, se publicó en el Boletín Oficial el martes. Apenas un día después, el fusible saltó. 
 
¿De dónde viene la plata que pasaron con los aportantes truchos? ¿Qué empresas o corporaciones pusieron sumas suculentas para que el gobierno de Macri logre más bancas en el congreso para votar, por ejemplo, el saqueo a los jubilados, o el presupuesto del FMI? ¿Será dinero de negocios ilegales, de interesados en tener protección política? ¿Qué sector, pese a la difícil situación económica y a las propias recomendaciones del Fondo, no tendrá que pagar más retenciones por las importaciones?
 
Muchas preguntas que deberá hacerse la Justicia, si es que es realmente independiente del poder de turno.
 
La Opinión Popular

19-07-2018 / 09:07
El Presidente realizó una conferencia de prensa en la cual no brindó ningún anuncio concreto e hizo gala de un estilo discursivo vacío y alejado de los padecimientos de la población. A dos años y medio de gestión de la alianza Cambiemos, el modo elegido de Mauricio Macri y sus funcionarios es el negacionismo de la realidad y la construcción de un discurso vacío, lleno de generalidades, para evitar responder de manera concreta las preguntas de los periodistas sobre la crisis.  
 
"Creo que claramente estamos enfrentando una tormenta, pero hemos sabido arriar las velas y fortalecernos", "cada vez tenemos más fortaleza para enfrentar los vaivenes de este mundo", fueron algunas de las frases más ilustrativas de discurso presidencial.
 
En medio de esa tormenta autogenerada, el gobierno de Macri es un barco que se sacude para todos lados, incontrolable. Los problemas lo zamarrean, lo perturban y agitan. Macri, capitán del buque Argentina, mueve con desesperación el timón. Se aferra a él. Los ojos se le desorbitan. La sonrisa canchera se le perdió en el último sacudón. La parsimonia budista se tiró al agua. La reelección no viaja ni de polizón.
 
Los especuladores yanquis se escapan en los botes salvavidas, los que apuestan al dólar, salen a flote. Meses antes, más desanimados, los peronistas se habían bajado cuando les auguraban que el timón no estaría en sus manos por mucho tiempo. Se adelantaron y ahora esperan en la costa y se frotan las manos, augurando el naufragio.
 
Cuando faltan 500 días para que concluya su mandato, Macri se aferra a la brújula del FMI, atormentado. Por eso, la palabra clave en la conferencia de prensa, repetida ocho veces en muchos casos de modo forzado, fue "tormenta", que reemplazó a "crisis".
 
Macri reflotó así el viejo truco de atribuir al clima exterior las catástrofes económicas que él mismo generó. Otras civilizaciones las atribuían a la bondad o cólera de los dioses, animismo, superstición... o negación de la responsabilidad que le corresponde al gobernante por su incapacidad o por sus propios errores.
 
La Argentina real, cuya crisis sufrimos todos, volvió a ser disfrazada ayer por el Presidente. Macri no se hizo cargo de ninguno de los problemas del país: o fueron culpa de la pesada herencia o de la tormenta exterior. Manifestó severos problemas de comprensión de la realidad y habló de un país de las maravillas que solo él ve. Apeló, otra vez, a las metáforas climáticas para decir que "estábamos bien", pero "nos golpeó una tormenta que devaluó la moneda".
 
Y como siempre que llovió, paró; después de la tormenta se vendría el gran futuro tantas veces prometido por este Gobierno: el "segundo semestre" con la anunciada "lluvia de inversiones". Será complicado engrupir con esto a los desocupados de los últimos meses, a quienes temen ser despedidos, a los que changuean menos o a los que notan que el sueldo no les alcanza.
 
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