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Nacionales - 14-03-2018 / 10:03
CÓMO GESTIONAR LAS EXPECTATIVAS EN UN CLIMA ADVERSO

Caída en las encuestas, cortinas de humo y reelección

Caída en las encuestas, cortinas de humo y reelección
Las cortinas de humo no son otra cosa que la respuesta posible -en el mundo gradualista- a la caída en las encuestas. Porque si la variable ordenadora es el tiempo, bueno, hay que aguantar con lo que se tenga a mano.
El gobierno lanzó la reelección de Macri con la misma indolencia que viene abordando los desajustes macroeconómicos. El gradualismo más que un dogma parece un virus que drena entusiasmos. Y es natural. Pasamos de una meta de inflación del 10 por ciento, al 15, a más o menos el 20. Es una desviación del 100 por ciento, pero tranquilos que todo se irá acomodando. Porque estamos condenados al éxito.
 
Sin embargo, aún en sus horas más oscuras, siempre les quedará la polarización. Un regalo contemporáneo que por momentos parece agotado, pero que bien llevado acaso todavía puede ofrecer un último servicio a la Patria.
 
El filósofo político Massot fue muy preciso en su pronóstico: "Es probable que nos quedemos seis años más y luego venga un peronismo reciclado". Es otra manera de decir que la construcción de ese peronismo reciclado está con dificultades para llegar fuerte al 2019. Por una sencilla razón: La que se está volviendo más y más competitiva es Cristina, no ellos.
 
La última encuesta de Opina Argentina le otorga 42 puntos de imagen positiva y la de Hugo Haime 43. Valores muy similares a los de Macri. Con una novedad, Cristina crece muy poco, pero crece.
 
Toda la construcción de Pichetto, Massa, Urtubey y los gobernadores, descansa sobre una hipótesis: Cristina no juega. Y ella abona esa presunción en conversaciones con dirigentes políticos. Los mismos que le creyeron cuando dijo que de ninguna manera iba a ser candidata a senadora.

 
El subtexto del programa contiene un tardío homenaje a Alfonsín, que vuelve aún más incomprensible el fastidio de Ricardito con Cambiemos. La Jefatura de Gabinete, el lugar que Macri eligió para verticalizar el poder, redescubrió el encanto de aquella idea que viene lastrando el desarrollo argentino: Un poco más de inflación -de lo razonable- empuja el crecimiento y el bienestar económico. El final ya lo conocemos.
 
Pero esta vez va a ser distinto, porque tenemos el mejor equipo de los últimos 50 años, que va a saber lidiar con este potro, para que corcovee pero no se dispare. Algo así como aflojar las riendas, pero mantenerlas cortas. ¿Suena contradictorio? Tal vez lo sea.
 
En el Ministerio de Hacienda tienen una explicación técnica para justificar su aplomo: "En la primera mitad del mandato el reajuste tarifario nos sumó 7 puntos de inflación por año y ese proceso se termina este año". O sea, cuando enciendan los motores de la reelección en el 2019, van a llegar sin ese lastre.
 
Los monetaristas tendrían algo para decir sobre ese pronóstico, si el déficit global se mantiene a los actuales niveles. Pero ya se sabe, son "liberalotes". Que, por cierto, con su enojo se la hacen fácil a Cambiemos. "Sin ningún esfuerzo quedamos como socialdemócratas", festejan en la Casa Rosada.
 
El lado B de ese paisaje es el que explica el fastidio contenido de los mercados ante el relato macrista. El Gobierno canjeó baja del gasto flexible -subsidios- por aumento del rígido: jubilaciones y prestaciones sociales. Es decir, el año que viene el ajuste para cumplir la meta fiscal será cruento o no será. ¿Qué imaginan que ocurrirá en un año electoral?
 
Por eso las cortinas de humo, que no son otro cosa que la respuesta posible -en el mundo gradualista- a la caída en las encuestas. Porque si la variable ordenadora es el tiempo, bueno, hay que aguantar con lo que se tenga a mano.
 
En la Casa Rosada se consuelan con una explicación macro: febrero y marzo son los peores meses porque conviven sueldos viejos con tarifas nuevas, con el pago de las vacaciones, con el inicio de las clases. Cuando vayan cerrando las paritarias y se disparen los aumentos salariales el malestar cederá. Bienvenido otra vez segundo semestre.
 
Pero como la vida continúa, fue necesario instalar la reelección para cortar de cuajo una insidiosa percepción que se estaba extendiendo: Vidal es una candidata a presidente más competitiva que Macri.
 
Se ve que no todas las "conversaciones" públicas son saludables para la elite del PRO.
 
Sin embargo, aún en sus horas más oscuras, siempre les quedará la polarización. Un regalo contemporáneo que por momentos parece agotado, pero que bien llevado acaso todavía puede ofrecer un último servicio a la Patria.
 
El filósofo político Massot fue muy preciso en su pronóstico: "Es probable que nos quedemos seis años más y luego venga un peronismo reciclado".
 
Es otra manera de decir que la construcción de ese peronismo reciclado está con dificultades para llegar fuerte al 2019. Por una sencilla razón: La que se está volviendo más y más competitiva es Cristina, no ellos.
 
La última encuesta de Opina Argentina le otorga 42 puntos de imagen positiva y la de Hugo Haime 43. Valores muy similares a los de Macri. Con una novedad, ella crece muy poco, pero crece.
 
Toda la construcción de Pichetto, Massa, Urtubey y los gobernadores, descansa sobre una hipótesis: Cristina no juega. Y ella abona esa presunción en conversaciones con dirigentes políticos. Los mismos que le creyeron cuando dijo que de ninguna manera iba a ser candidata a senadora.
 
Sorprende la candidez. ¿La señora tiene un ballotage al alcance de la mano y se va a quedar en casa, disfrutando de los nietos, para hacerle el favor a gente que mide mucho menos que ella? ¿Se va a perder la posibilidad de coronar algunos gobernadores y decenas de intendentes, diputados, senadores y concejales? Sería un caso notable de un político que resigna la posibilidad de ampliar su fuerza.
 
Es sobre ese lienzo que Macri traza el recorrido de su gradualismo, como el reino de lo posible en un país imposible.
 
Por Ignacio Fidanza
 
Fuente: La Política Online
 

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21-06-2018 / 19:06
21-06-2018 / 11:06
Así lo señaló en una entrevista por Radio Mitre. "Esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario", agregó el nuevo titular del Banco Central. Para Luis Caputo "no hay mal que por bien no venga". El actual titular del Banco Central y ex ministro de Finanzas está hablando de la corrida bancaria que generó una importante devaluación. Lo que el ex ministro festeja implica, para la clase trabajadora, una persistente caída en su nivel de vida.
 
En una entrevista defendió las medidas que se vienen tomando y "festejó" haber terminado atando la suerte del país a un acuerdo con el FMI. "En el corto plazo estas cosas tienen costo, pero yo creo que de mediano y largo plazo no hay mal que por bien no venga, es lo mejor que nos pudo haber pasado, esto nos obligó a ir a pedir el crédito al Fondo Monetario y esto da mucho mayor certidumbre particularmente con el financiamiento, porque dependemos del financiamiento externo", señaló Caputo.
 
El funcionario también ensayó una suerte de "autocrítica" light. "Hubo algunos errores propios, también hubo problemas políticos", indicó. Renglón seguido agregó que su prioridad "es desarmar la gran pelota de Lebac". Precisamente, esa "gran pelota" fue construyéndose desde el mismo gobierno de Macri y la administración del Banco Central que impulsó la bicicleta financiera a través de ese mecanismo.
 
El titular del Central señaló además que "siempre tuvimos claro que, de alguna manera, había que acelerar más el ritmo fiscal. Lo que pasa es que, como dicen, la política es el arte de lo posible. Entonces, cuando vos tenés minoría en ambas cámaras y no tenés todo el poder necesario, hacés lo que podés".
 
La definición del funcionario confirma que el llamado "gradualismo" fue un resultado de la debilidad política del gobierno para impulsar abiertamente sus brutales planes de ajuste. Lo que el ministro considera un motivo para "alegrarse" implica una creciente caída en el nivel de vida de amplias capas de la población.
 
La devaluación del peso -que ya superó el 50 % en lo que va de 2018- se traslada crecientemente a los precios, golpeando sobre el bolsillo de la clase trabajadora. El titular del Central vuelve a demostrar la "sensibilidad" de banquero y gran empresario. Lo que es una "buena noticia" para él y los millonarios funcionarios del Pro, significa el empobrecimiento creciente para trabajadores y jubilados.
 
La Opinión Popular

21-06-2018 / 10:06
El Día de la Bandera nos dejó un sabor muy, pero muy, triste. El día fatal llegó. Ayer, el directorio del organismo internacional dio el visto bueno final para el acuerdo Macri-FMI y envió los primeros USD 15.000 millones a las arcas del Gobierno de los CEOs. Esto es lo que nos va a llevar a una situación de dependencia total hacia el Fondo Monetario Internacional, que de ahora en más dictará la política económica para la Argentina. Resignamos nuestra soberanía.
 
Pero, de los USD 32.000 millones, que se supone que el FMI nos va a dar desde acá hasta que el mandato de Mauricio Macri finalice, casi la mitad de ellos, los USD 15.000 millones otorgados ayer, están puestos exclusivamente para empezar a saldar las cuentas. Porque es claro: las deudas que tiene la Argentina superan holgadamente los USD 32.000 millones.
 
Este dinero va a ir exclusivamente al mercado cambiario, a la especulación,como si esto fuera lo más importante, y será direccionado para pagar las deudas que éste Gobierno generó, llamadas Lebacs, llamadas compromisos externos, como lo son los bonos que no eran ni son buenos para el país. Aquí también brilló por su ausencia, lamentablemente, el crecimiento, el trabajo y la producción.
 
Por otra parte, Morgan Stanley Capital International (MSCI), la empresa dedicada a calificar los mercados financieros del mundo, le otorgó la etiqueta de "Economía emergente" a la Argentina y, de este modo, nuestro país dejó de ser un mercado "de frontera", una categoría a la cual se había caído en 2009, cuando el gobierno de Cristina dispuso restricciones al movimiento de capitales externos.
 
Sin embargo, aunque la mona se vista de seda, mona queda. Esto, por su sólo sello, no significa que los "brotes verdes" y la tan esperada "lluvia de inversiones" vayan a llegar a nuestro país. Si la Argentina pretende que el dinero entre a las arcas nacionales las variables tienen que ser claras: mercado robusto e impuestos y tarifas racionales.
 
Por ello, y a la luz de los eventos más recientes que afectan la situación cambiaria del país, el MSCI aclaró que revisará su decisión de reclasificación si las autoridades argentinas introdujeran cualquier tipo de restricciones de acceso al mercado, como el control de capitales o de divisas.
 
Por último, aunque Macri no es muy patriota que digamos, el hecho que no fue ayer a un acto tan importante, como el Día de la Bandera, muestra que este acuerdo neocolonial con el FMI es absolutamente impopular. Macri le tiene miedo a su pueblo. Teme sentir la bronca popular, aunque sería bueno que lo percibiera para entender que tiene que cambiar el rumbo neoliberal en vez de haber tratado de solucionar, con la dependencia del FMI, la crisis de la Argentina.
 
Tal vez, el clamor de tantas marchas, de los paros y de los reclamos, despierte al arco político opositor. Esperemos que no sea tarde, porque 18 meses para elegir un nuevo Presidente no es mucho tiempo, pero sí es mucho para quienes padecen necesidades.
 
La Opinión Popular

21-06-2018 / 10:06
20-06-2018 / 10:06
La agenda oficial del presidente conservador Mauricio Macri marcaba que hoy a las 9 participaría en el Monumento a la Bandera del tradicional acto en conmemoración a Manuel Belgrano. Sin embargo, a último momento, el titular del PRO de Santa Fe, Federico Angelini, anunció que el mandatario no asistirá para evitar las protestas en su contra.
 
Angelini eligió decir que "se priorizó cuidar la paz". El discurso de Macri hubiera sido el primero tras los cambios en el equipo económico, que no frenaron la corrida ni la devaluación del peso frente al dólar. "Querían empañar el Día de la Bandera. No queremos darle margen a los violentos", fruteó el dirigente del PRO santafecino, al confirmar el faltazo del presidente, que debería haber compartido el acto con la intendenta Mónica Fein y el gobernador Miguel Lifschitz.
 
Luego la noticia fue confirmada por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio: "Con motivo de haber recibido notificaciones de los responsables de la seguridad presidencial y del Gobierno de Santa Fe donde se indicaba que se debían reforzar las medidas de seguridad para evitar la posibilidad de que se generen disturbios en las calles de Rosario de organizaciones políticas, se suspenderá mañana la asistencia del Presidente".
 
Las protestas estaban organizadas por sectores que se movilizan y reclaman contra las medidas antipopulares que lleva adelante el gobierno de Macri. Además se preveía la movilización de organizaciones sociales y políticas. Solo dos muestras, entre muchas otras posibles, de rechazo al ajuste en curso que implementa el actual Poder Ejecutivo a favor del gran empresariado y en contra de los trabajadores.
 
El Gobierno de los Ricos viene atravesando tensos episodios, el último que se viralizó, fue la entrega de una banana al jefe de Gabinete, Marcos Peña, tras ser bautizado como "El Gorila del año", lo mismo pasó en el mundial de Rusia, en donde la hinchada argentina realizó cánticos con referencia al precio del dólar.
 
Por supuesto, para evitar este tipo de protestas o "escraches", en un ambiente "poco feliz" que se respira en las últimas semanas por los efectos de la política neoliberal: inflación, tarifazos, acuerdo neocolonial con el FMI, pérdida del poder adquisitivo, etc., el Gobierno de los CEOs decidió "por razones de seguridad", que Macri no viaje a Rosario.
 
La Opinión Popular

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